PAD SEMANA 4
CARACTERISTICAS DEL ENFOQUE HUMANISTA EXISTENCIAL
Durante la presente sesión revisaremos los elementos principales que configuran a la
psicología humanista como un paradigma muy importante en la historia y tradición
psicoterapéutica.
Para cumplir con lo anterior, daremos contexto a la emergencia del modelo humanista.
Para mediados del siglo pasado, los enfoques psicológicos orientados hacia la psicoterapia
eran solamente el psicoanalítico, el cognitivo conductual y el sistemático. Y aunque estos
enfoques funcionaban y eran utilizados por muchos psicólogos, no todos estaban
contentos con ellos.
El humanismo surge como resultado de la revolución del pensamiento filosófico y
psicológico que para mediados del siglo XX, no se encuentra conforme con el modernismo
y el punto de vista de la ciencia, como únicas fuentes de explicación para los sucesos
humanos. Luego de la Guerra Fría y estimulado por las corrientes fenomenológicas y
existencialistas, surge el Humanismo como una alternativa psicológica al tratamiento de
sufrimiento humano.
En este sentido, el Humanismo es una corriente filosófica que surge junto con el
Renacimiento, la cual pone al ser humano como el centro principal de su interés. El
Humanismo no está de acuerdo con el absolutismo, hace énfasis en lo ventajoso de la
variedad, de la espontaneidad y de la experiencia, dicho de otra manera, el conocimiento
humano parte del estudio de los fenómenos puramente humanos como son el amor, la
creatividad, la angustia, la tristeza, etcétera.
El psicólogo norteamericano Rolo May, quien critica el reduccionismo del psicoanálisis de
Freud e impulsa la visión humanista de la psicoterapia defendiendo de forma activa el
derecho que tienen los psicólogos de actuar como psicoterapeutas. Su concepto central
tiene que ver con el dilema del hombre, que tiene que ver con la sensación del ser
humano de sentirse como sujeto y objeto al mismo tiempo. May introduce en la terapia
existencial el trabajo con la ansiedad, el amor y el poder.
El filósofo William James, discípulo de Husserl e influenciado por Heidegger, trató de
trabajar la idea del hombre en su totalidad, es decir, de comprender y describir al paciente
a partir de las percepciones de éste, sin prejuicios ni presiones. James criticó a Freud
debido a su énfasis biológico y mecanicista del ser humano. Y, aunque no pudo trabajar un
enfoque acabado, sí fue uno de los iniciadores de la corriente humanista como enfoque
psicoterapéutico.
LOS ORIGENES DE LA TERAPIA HUMANISTA
Ludwig Binswanger, psiquiatra suizo, es considerado el psicólogo fenomenológico más
importante. Considera que la personalidad está formada por significados percibidos desde
el individuo, es decir, lo importante es el significado que se le asigna a un evento, no el
evento en sí mismo. Desde este punto de vista, la descripción viene a tener una gran
importancia, ya que está al servicio de externalizar el significado que tiene de cada evento.
En este sentido, la psicoterapia pretende entender el proceso asistencial de la persona.
Desde esta perspectiva, la existencia precede a la esencia, lo que quiere decir que el
hombre existe, se encuentra, surge en su entorno y luego se define, ya que para el
existencialismo, si no es definible, entonces no es nada.
Expuesto lo anterior lo principal en este paradigma es la contemplación y la exploración
del ser humano y su existencia, expresado concretamente: “Todo lo que es es. Pero no
todo lo que es existe, pues para existir se debe tener conciencia de sí”.
En este marco, el análisis existencial se puede definir como una psicoterapia
fenomenológica centrada en la persona. El análisis existencial surge a partir de la década
de 1980 como una psicoterapia fenomenológica personal, con el objetivo de llevar a que
los sujetos puedan alcanzar una manera de vivir libre, tomando una posición auténtica y
responsable consigo mismos y el mundo que les rodea. En esta perspectiva, el diálogo es
esencial y se desarrolla sobre 2 ejes, el eje estructural y el eje procesal.
El eje estructural plantea cuatro motivaciones fundamentales:
El poder ser: busca percibir todo de sí y de lo que le rodea. Es un diálogo entre lo
que se percibe de sí mismo y su alrededor entre su mundo interno y su mundo
externo. En este sentido, la percepción es lo principal, pues cualquier perturbación
percibida viene a ser origen de sufrimiento.
El gustar vivir: trata de vínculos de cercanía. El acercamiento es importante para
poder disfrutar el vivir. Porque de lo contrario, lo que se experimenta es un duelo
por la vida no vivida
El permitirse ser uno mismo: implica darle importancia a la individualidad, ese
carácter intransferible de la existencia, esperando ser tratado con consideración,
justicia y aprecio, evitando el distanciamiento, la ira y la disociación.
El devenir activo: conduce a que la vida tenga sentido. Lleva hacia una motivación
existencial, el sentido existencial que implica una hacer, un salir de sí, un
trascender para ir al mundo que le necesita. Es ahí donde se despliega el ser, la
persona misma.
Cada motivación es base para la siguiente.
CONCEPCION PSICOPATOLOGICA
La psicopatología desde el punto de vista del análisis existencial adquiere una forma
procesal dinámica en base a motivaciones fundamentales, personal-existenciales, es decir,
que surgen cuando la persona no experimenta suficiente confrontación hacia las
condiciones de la existencia.
En este sentido, la psicopatología en el sujeto no surge debido a un déficit ni a una
perturbación de lo normal, sino más bien al no poder descubrir el sentido que tiene su
existencia.
Desde este enfoque, la neurosis viene a ser una estereotipia comportamental frente a un
estímulo específico, tratando de controlar un sentimiento por medio de la conducta. Estas
conductas se tienden a experimentar como obligadas, siendo la neurosis un intento activo
de superarlas a través de estos comportamientos o manipulaciones del medio exterior.
Este modo de actuar tiende a ser rígido, inadecuado y sin posibilidad de control voluntario.
El eje procesal del análisis existencial se desenvuelve en el análisis existencial personal.
Este análisis se hace tanto desde el mundo interior como el mundo exterior.
Para poder conectar con el mundo exterior es necesario tener las siguientes capacidades:
ser audible, poder comprender y poder responder.
Desde el mundo interior hay modos de experimentar estas capacidades: impresionabilidad
toma de posición y expresión.
En el aspecto procesal el primer paso consiste en que el individuo sea percibido por el
otro, y esa percepción causa al mismo tiempo una impresión en el ser del otro. El segundo
paso consiste en comprender estas impresiones, lo que a la vez lleva a que el individuo
deba de tomar una posición respecto al otro ser. El tercer y último paso consiste en que el
individuo trasciende al dar una respuesta, y esta respuesta viene a través de acciones, no
sólo deseos, ni interacciones, ni decisiones, ya que el ser se revela en el hacer.
Desde el punto de vista del eje procesal del análisis existencial, la neurosis se entiende
como una perturbación debida a, por ejemplo, un problema de impresiones deformadas,
una ausencia de voluntad que impide tomar una posición, el no evidenciar voluntad en
tomar un punto de vista específico, etcétera.
Así, una crisis existencial surge como fruto de un pensamiento profundo sobre la muerte o
la cercanía a ésta, ya sea de forma real o imaginaria. Aunque en sentido general todo
cambio trae una crisis, el crecimiento, el matrimonio, el nacimiento de un hijo, un cambio
de trabajo, cambio de vivienda, pérdida de un ser querido, etc., ya que una crisis
existencial trae consigo la pregunta respecto a la razón de nuestra existencia particular en
el mundo.
El individuo que pasa por esta situación siente que no tiene hacia dónde dirigirse, presenta
baja autoestima, observa en todo el lado negativo, pensando que el mundo completo está
en su contra.
Dentro de las características que presenta una crisis existencial están las siguientes:
Se experimenta como una crisis del desarrollo, ya que se relaciona con el
crecimiento y la maduración.
Además, es circunstancial, pues puede ocurrir en cualquier etapa de la vida, ya que
el individuo comienza a sufrir cambios en su identidad sintiéndose otro, así como
cambios en la cosmovisión de su persona p´ues piensa de manera distinta. En estos
casos, la pregunta existencial tiene que ser consciente y explícita: ¿cuál es la razón
de mi existencia?, pues no todos los sujetos experimentan durante su vida una
crisis existencial con la misma intensidad.
Además, es un evento que ocurre una sola vez en la vida, ya sea que ésta tenga un
desenlace positivo o negativo. Puede resultar en algo positivo cuando el individuo
le da sentido a su vida a través del planteamiento y respuesta en ejecución de su
proyecto de vida. En cambio, es negativo cuando el individuo no puede dar
respuesta a su pregunta, lo que generalmente trae como consecuencia depresión,
ansiedad u otros estados mentales, incluso el suicidio.
ABRAHAM MASLOW Y LA TEORIA DE LAS NECESIDADES
Continuando con nuestra revisión a los aportes realizados por Ludwig Binswanger en torno
al análisis existencial, agregaremos algunos postulados fundamentales de otro gran
exponente de la psicología humanista, Abraham Maslow.
Abraham Maslow, famoso psicólogo estadounidense, es uno de los fundadores y
principales exponentes de la psicología humanista. Propone la incorporación de un
sistema holístico abierto que se enfoque en las veracidad de la experiencia humana.
El concepto central de Maslow es el de autorrealización. Ésta tiene que ver con la
capacidad que tiene el hombre de crecer de forma paulatina hasta lograr su mayor
potencial. Para llegar a la autorrealización, Maslow propone una jerarquía de necesidades
que van desde las necesidades fisiológicas, pasando por las necesidades de pertenencia,
de amor, necesidades de estima, hasta llegar a la autorrealización completa.
Maslow también es considerado como uno de los fundadores de la Psicología
Transpersonal, el cual él llama la cuarta fuerza de la Psicología. Se centra en la dimensión
espiritual y la experiencia humana. Este autor propone que a medida que el ser humano
va satisfaciendo sus necesidades más básicas, en esa misma medida se van desarrollando
necesidades y deseos más elevados.
La teoría de Maslow se desarrolla a partir de un individuo emocionalmente sano, siendo
su motivador central la necesidad. Desarrollemos este punto.
Todos los seres humanos tienen la necesidad de satisfacer sus necesidades en orden
jerárquico. Estas necesidades están ordenadas de acuerdo con la fuerza, siendo la inferior
la más fuerte y la superior la más débil. Maslow señala que en el ser humano habita un
deseo intenso de desarrollar completamente todo su potencial, buscando vivir
experiencias, cumbre, momentos sublimes que le ayuden a estar bien consigo mismo y
con su entorno. De acuerdo con este autor, a medida que un individuo logra satisfacer sus
necesidades de cooperación social y sostener relaciones significativas estables, mayor
facilidad tendrá de alcanzar la autorrealización. En el caso contrario, si el individuo se
enfoca en necesidades egoístas y en deseos de competencia, irá adquiriendo emociones
hostiles, limitando sus relaciones externas.
Para poder llegar a la autorrealización, primero deben ser satisfechas las necesidades más
bajas. Las necesidades que se encuentran en la base son las fisiológicas, respirar, de beber
agua, de alimentarse, de mantener el equilibrio del ph, temperatura corporal, dormir,
descansar, eliminar desechos y de evitar el dolor.
Luego que las necesidades fisiológicas han sido satisfechas o se mantienen en satisfacción,
el sujeto busca satisfacer el segundo grupo de necesidades, las de seguridad y protección.
Estas implican el sentirse resguardado y seguro de forma física en cuanto a salud, empleo,
ingresos y recursos en general.
Las siguientes necesidades son las de afiliación y afecto. Estas se satisfacen a través de la
participación en actividades deportivas, culturales y recreativas, en las cuales el individuo
tiende a sentir la pertenencia con estos grupos, sintiéndose aceptado. La motivación del
ser humano de relacionarse, de ser parte de una comunidad, de una familia, de un grupo
de amigos o de organizaciones sociales surge a partir de que las necesidades anteriores
han sido satisfechas. En este momento es muy importante la amistad, el compañerismo, el
afecto y el amor.
A continuación se encuentran las necesidades de reconocimiento. Aquí el sujeto busca
lograr una adecuada autoestima, la sensación de confianza, de competencia, de logros de
independencia y libertad. De igual forma se deben satisfacer las necesidades de atención,
aprecio o reconocimiento, reputación, estatus, dignidad, fama, gloria y dominio.
La autorrealización o autoactualización es el nivel más elevado de la pirámide de
necesidades de Maslow. Ésta se relaciona con la motivación de crecimiento y la necesidad
de ser. La única forma de alcanzar este nivel es luego de haber satisfecho y mantener en
satisfacción todas las necesidades de los niveles anteriores.
La insatisfacción de uno de los niveles inferiores lleva a que el individuo vuelva a dicha
posición y que todas sus energías se enfoquen en la satisfacción de estas. Dicho de otra
manera, cuando éstas no pueden ser satisfechas, entonces surgen las patologías.
La autorrealización es la necesidad más alta de la jerarquía de necesidades y depende de
la máxima satisfacción y realización de nuestros potenciales talentos y capacidades. Aún
cuando una persona satisfaga al resto de las necesidades de la jerarquía, si no se realiza a
sí misma, se sentirá inquieta, frustrada o descontenta.
El proceso de autorrealización adopta muchas formas, pero cada persona
independientemente de sus intereses u ocupación, es capaz de aprovechar al máximo sus
capacidades personales y de alcanzar el desarrollo pleno de su personalidad.
La autorrealización no se limita a las superestrellas creativas e intelectuales como músicos,
artistas o astrofísicos. Lo importante es que uno realice sus potenciales tanto como sea
posible. Independientemente del quehacer que haya elegido.
CARL ROGERS
Carl Rogers fue un influyente psicólogo de Estados Unidos que junto con Abraham Maslow,
fundó la terapia humanista. Por su parte, fue fundador de la terapia centrada en el cliente,
la cual fue conocida inicialmente como la inspiración no directiva o psicoterapia de
persona a persona.
Sus escritos y pensamiento han sido de mucha influencia en la práctica de la psicología
clínica contemporánea. Desde este tipo de terapia, al paciente se le llama cliente.
El proceso psicoterapéutico no debe ser llamado técnica, ya que a partir de ahí perdería el
matiz de enfoque.
Este tipo de terapia permite establecer una relación entre paciente y terapeuta,
enmarcando el concepto fundamental del sí mismo.
EL PROCESO TERAPEUTICO
En el proceso terapéutico, el cliente es el que lleva el mayor peso de la terapia. El
terapeuta lo que debe hacer es ofrecer al cliente una relación fundamentada en algunos
aspectos o actitudes de base. El ser humano es un ente que vive en una interdependencia
entre la necesidad de autonomía y la dependencia de los demás y la sociedad. El objetivo
de la terapia es encontrar equilibrio entre esta interdependencia y el desarrollo pleno del
individuo, y por último, el énfasis hecho hacia el sí mismo.
Hace mucho énfasis en las empatía como medio para lograr un buen proceso de
comunicación entre cliente y terapeuta.
El terapeuta no debe guiar al paciente, sino que éste debe ser el que identifique los
problemas y busque las soluciones a los mismos.
Esta postura no directiva influye de forma positiva al cliente. Para Rogers, el cliente debe
tratar por sí mismo de encontrar la solución a los problemas, ya que si el terapeuta le da la
solución a todos los problemas, el paciente nunca será capaz de resolverlos por sí solo.
El objetivo es no crear dependencia del cliente sobre el terapeuta, sino al contrario, crear
independencia.
Dentro de las técnicas utilizadas para este enfoque está el saber escuchar y el escucharse a
sí mismo. Una de las cosas que los clientes más desean es ser escuchados, estar delante de
alguien que les presta atención. Es por eso por lo que escuchar, sin criticar ni juzgar ni
consolar, es lo más importante en este proceso terapéutico.
TECNICA DE CONCEPTUALIZACION DISEÑADA POR ROGERS
La técnica diseñada por Rogers contempla 5 puntos fundamentales:
Saber escuchar: Rogers encontró que lo que más deseaban sus clientes era tan solo
hablar acerca de sus problemas con alguien que los atendiera y que lo más
importante era escuchar, no criticar, ni juzgar, ni consolar. Después de lo cual se
sentían mucho mejor. El afirmaba que la meta del terapeuta es percibir con tanta
sensibilidad y exactitud como sea posible todo el campo perceptual, según lo
experimenta el cliente.
Escucharse a uno mismo: Constituye una manera en la que todos pueden descubrir
su yo real. Mientras que en la cultura oriental se promueve a través de la
meditación, en la occidental el enfoque se dirige hacia el exterior de la persona,
como si existiera una renuncia a esa búsqueda interior. Esto produce un desarrollo
unilateral.
Técnicas de reflejo: Incluyen un reconocimiento de los pensamientos y
sentimientos del cliente a través de la repetición verbal e intentos de llamar su
atención y de hablar de él por parte de otras personas.
Reflejo del sentimiento: ya que el individuo se ha integrado a su grupo, el
conductor debe dar a todos y cada uno de los miembros la sensación de ser
perfectamente comprendido y respetado. A esta situación, Rogers lo denominó
reflejo reiteración, el propósito de esto es conducir a cada uno de los integrantes
del grupo a sentir todo aquello que expresa como parte de su propia personalidad
y no de fuera de sí mismo.
Reflejo de actitud: Rogers lo llama reflejo de elucidación y la define como la
situación en la cual se ponen de manifiesto actitudes que derivan de manera
directa de las palabras y posturas corporales del individuo y que puede deducirse
razonablemente su significado por medio de la comunicación y de la actitud.
La meta principal de este enfoque es que el terapeuta perciba con la mayor exactitud
posible el campo perceptual de la experiencia del cliente. Escucharse a sí mismo es la
forma en la que todos tenemos que descubrir nuestro yo real.
TERAPIA CENTRADA EN EL CLIENTE
Con la Técnica de la Terapia centrada en la persona, Rogers explora los sentimientos y las
actitudes de los clientes hacia sí mismos y hacia los otros. Los escuchaba sin idea
preconcebida alguna y procuraba entender el mundo de sus experiencias.
En su opinión, este era el único método adecuado para evaluar la personalidad, pero
aclaró que no era infalible. Cuando el terapeuta se concentra en las experiencias
subjetivas, sólo se entera de lo que el cliente expresa de un modo consciente. Las vivencias
que no llegan a la conciencia permanecen ocultas. Este es el peligro de tratar de inferir
demasiado de las experiencias no conscientes, porque las interferencias tal vez presentan
las proyecciones del terapeuta y no las vivencias reales del cliente. Además, lo que se
llegue a conocer del cliente dependerá de la capacidad de éste para comunicarse, dado
que todas las formas de comunicación son imperfectas, el terapeuta verá
imperfectamente el mundo de las experiencias del cliente.
Puestas las limitaciones anteriores, Rogers sostenía que la terapia centrada en la persona
ofrece una visión más clara del mundo de las experiencias del cliente que otras técnicas de
evaluación y de terapia.
Una ventaja de su enfoque radica en que no se basa en una estructura teórica
predeterminada, como el Psicoanálisis, para visualizar el problema. El único supuesto es el
valor intrínseco de los clientes. Se le acepta tal como son. El terapeuta les muestra
consideración positiva, incondicional, sin emitir juicio alguno sobre su conducta ni
aconsejarles cómo se deben comportar, todos se centra en ellos, entre otras cosas, en su
responsabilidad para modificar su conducta y reevaluar sus relaciones.
Rogers se opuso a técnicas de evaluación como la asociación libre, el análisis de los sueños
y el estudio de caso. Pensaba que creaban dependencia de los clientes respecto del
terapeuta, quien entonces asumía un aire de experto y de autoridad. Esas 3 técnicas
eximían a los clientes de toda responsabilidad personal y les generaban la impresión de
que el terapeuta conocía todo acerca de ellos. Los clientes podían concluir que éste les
resolvería sus problemas, que lo único que debían hacer era recostarse y cumplir sus
instrucciones.