21 Días de Oración y Adoración Global
21 Días de Oración y Adoración Global
Queridos amigos,
¡Bienvenido a los 21 días de la iniciativa
mundial de oración!
Estás invitado para que junto con otros miles
de creyentes a nivel mundial puedan iniciar un
tiempo especial de adoración e intercesión
basado en el libre de Apocalipsis. Cada día se
estará leyendo un capítulo de este especial
libro. Debido a que el libro de Apocalipsis tiene
22 capítulos, el último día cerraremos con los
capítulos 21 y 22.
Esta guía de oración no tiene como fin proveer una exégesis detallada de la Apocalipsis. Sino ser un
medio para acercarnos más a Dios. El reflexionar sobre Su majestuosidad, reconocer Su justicia y
postrarnos ante la maravilla del Rey de reyes y el Señor de señores.
El libro de Apocalipsis es un libro épico. Habla de ejército de ángeles, caballos que vuelan,
escorpiones, criaturas inusuales llenas de ojos, otras con cuernos múltiples, un dragón, relámpagos,
estruendos, destellos de luz y terremotos, fuego, trompetas, estrellas y candelabros de oro, altares,
incienso, rollos y sellos, copas llenas de la furia de Dios, tronos, ejércitos, vestiduras brillantes de lino
blanco, coronas y espadas, y una gran multitud de personas adorando al Cordero, y finalmente, la
Nueva Jerusalén y el paraíso.
El libro de Apocalipsis avivará su imaginación. Permita al Espíritu Santo guiarlo en este libro. Que sea
Dios el que lo tome de la mano para abrir un capítulo al siguiente, de la misma manera en que le abrió
los cielos al amado apóstol Juan. Juan se postró sobre su rostro y adoró mientras muchos eventos
seguían desarrollándose ante sus ojos. Y de ese mismo modo, usted es invitado a también adorar.
La primera parte de la guía de oración se enfocará en su comunión con el Padre, el Hijo y el Espíritu
Santo. Sin un avivamiento personal no podrá haber un avivamiento en el mundo. Para fortalecer aún
más su experiencia, podría considerar tomarse un tiempo para ayunar. Puede optar por saltarse una
comida o ayunar un determinado día de la semana.
La segunda parte de su tiempo de oración será un tiempo de oración centrado en el Reino. Será
motivado a orar por el crecimiento y la expansión del Reino de Dios. Sus oraciones resultarán en la
caída de los muros espirituales, rompimiento y despertar espiritual, y avivamiento en el mundo.
Tendrá la oportunidad de interceder por personas, iglesias, países y continentes.
El apóstol Pablo entregó su corazón a la iglesia de Corinto: “Y a todo esto se ha sumado siempre mi
preocupación por el estado de las iglesias.” Durante estos 21 días de oración, le invitamos a seguir el
ejemplo de Pablo e interceder por la Iglesia. El contexto del libro de Apocalipsis es la Iglesia de Cristo.
Juan tenía un mensaje específico, de parte de Jesús, para las siete iglesias de Asia de ese entonces. Y,
a través de esos mensajes, hay un mensaje para la Su Novia a nivel mundial.
Cuando Juan recibió la revelación, él escuchó una voz como de trompeta. Que nuestro tiempo de
oración nos lleve a dar un fuerte testimonio de Cristo - una voz de trompeta para las naciones.
Amén.
Apocalipsis 1
Aquí tenemos a Juan, el discípulo amado de
Jesús. Ya no es un jovencito, ya su cabello es
canoso. Han pasado muchos años desde la
última vez que vio a Jesús. Y no es que se le
hay olvidado quien era, sólo que había
pasado mucho tiempo. Aún recuerda ese día
cuando Jesús ascendió a los cielos y una nube
lo ocultó de sus ojos. ¿Cómo es el cielo? ¿Qué
está haciendo Jesús ahí, en los cielos?
Él anunció que Él iría y prepararía un lugar y luego regresaría. ¿Cómo es ese lugar? Y, ¿cuándo
regresará? Juan es paciente y bondadoso. Por décadas ha testificado fielmente sobre Su Señor. Él es
un hermano y un compañero fiel en el sufrimiento, pero también en el Reino. La vida aislada en
Patmos, lejos de las amistades y los familiares, hace que se sienta un poco solo. Pero ahora tenía más
tiempo para escribir, meditar en el Señor y orar.
“En aquel día vino sobre Juan el Espíritu y oyó una voz
fuerte, como de trompeta”. Cuando se da la vuelta para
ver quien le hablaba, era el que Vive, Aquel quien
estuvo muerto más está vivo - su Señor Jesús. Aquel
que es, que era y ha de venir, el Testigo Fiel, el
Primogénito de entre los muertos, el Soberano de los
reyes de la tierra, el que nos ama y nos ha liberado de
nuestros pecados con su sangre, el Alfa y el Omega, el
Todopoderoso, el Principio y el Fin.
Apocalipsis 2
Jesús inicia Su mensaje a las siete iglesias
con palabras que todos anhelamos
escuchar: “Yo te conozco”. Conozco tus
obras, tu arduo trabajo y tu perseverancia.
Conozco tus sufrimientos y tus pobrezas, la
calumnia de tus enemigos y la persecución.
Conozco tu amor y tu fe y tu servicio. Yo te
conozco.
Pero Jesús también conoce cuando abandonamos nuestro primer amor. Él conoce nuestros
temores. Él conoce cuando nos volvemos propensos a tolerar aquello que no puede ser tolerado. Él
le advierte a Su iglesia sobre las cosas que no son agradables ante Él para que podamos ser
victoriosos.
“El que tenga oídos, que oiga lo que el Espíritu dice a las
iglesias”.
Apocalipsis 3
“¡Despierta! ¡Recuerda; ¡y guárdalo, y
arrepiéntete”!
Existen tantos factores que pueden cansarnos, adormecernos o volvernos tibios. Comenzamos a
sentirnos ricos y que no necesitamos nada; cuando, en realidad, nos convertimos en desdichados,
miserables, pobres, ciegos y desnudos. Nos olvidamos de que Jesús viene pronto y que vendrá como un
ladrón en la noche, y muchos serán sorprendidos.
(Mateo 5:13-16)
Apocalipsis 4
Hoy somos elevados. Somos llevados al
cielo juntos con el Apóstol Juan donde
vemos el trono. Y a alguien, con un aspecto
semejante a una piedra de jaspe y de
cornalina que estaba sentado. Alrededor del
trono había un arcoíris que se asemejaba a
una esmeralda, acompañado de
relámpagos, estruendos y truenos.
Delante del trono había algo parecido a un mar de vidrio, como de cristal transparente. Y lo
veinticuatro ancianos vestidos de blanco y con una corona de oro en sus cabeza están
sentados en veinticuatro tronos alrededor de un trono que está en el centro. Hay cuatro seres
vivientes, cada uno con seis alas y cubiertos de ojos, los cuales repiten día y noche:
“Santo, santo, santo es el Señor Dios
Todopoderoso, el que era y que es y que ha de
venir”.
Cuando tenga la oportunidad en el día, mire bien al cielo e imagine esa puerta que se abrió para
Juan. Adore al Cordero.
Apocalipsis 5
Un día, Jesús estaba en la sinagoga de su
ciudad natal, Nazaret, y le entregaron el
rollo de Isaías para que lo leyera. “El
Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha
ungido...” (Isaías 61). Cuando terminó de leer y
enrolló el rollo para devolvérselo al
asistente, los ojos de todos en la sinagoga
estaban fijos en Él. “Hoy se ha cumplido esta
Escritura delante de ustedes”, les dijo Jesús.
Pero no lo comprendieron: “¿No es este el hijo de José”? Cuanto más explicaba Jesús, más furiosos se ponían,
hasta el punto de estar dispuestos a arrojarlo por un precipicio. Ellos no podían reconocer el Cordero de
Dios.
El Cordero recibió el rollo de la mano derecha del que estaba sentado en el trono. Cuando lo
tomó, los cuatro seres vivientes y los veinticuatro ancianos se postraron delante del Cordero. “Digno
eres de recibir el rollo escrito y de romper sus sellos, porque fuiste sacrificado y con tu sangre
compraste para Dios gente de toda tribu, lengua, pueblo y nación”.
Apocalipsis 6
Cuando Jesús tomó el rollo en sus
manos, todos en el cielo miraron con
suspenso para conocer lo que estaba
escrito en el. El Cordero inmaculado
abrió sello tras sello, revelando el juicio
de Dios:
Primero - el caballo blanco, el jinete era un vencedor que llevaba un arco y una corona.
Segundo - caballo de color rojo como el fuego. Al jinete se le permitió quitar la paz de la
tierra. El tercero - un caballo negro. El jinete tenía una balanza en la mano. Él trajo
hambruna a la tierra. El cuarto sello - un caballo amarillento. Su jinete
se llamaba Muerte. El Hades le seguía de cerca, y
juntos mataron una cuarta parte de la tierra. El
quinto sello revela los que habían sufrido el martirio
por causa de su testimonio. Y el sexto sello produjo
un gran terremoto, fue tan grande que el sol se
oscureció y la luna entera se tornó roja como la
sangre las estrellas del firmamento cayeron sobre la
tierra. El firmamento se enrolló como un pergamino
y todas las montañas fueron removidas.
Apocalipsis 7
En Génesis 49, encontramos a Jacob en su
lecho de muerte y sus hijos alrededor de
él: “Juntaos y oíd, hijos de Jacob, y
escuchad a vuestro padre Israel”. Uno tras
otro, los llama por su nombre y les da una
bendición apropiada. Las doce tribus de
Israel aparecen por primera vez en el libro
del Génesis, pero seguirán apareciendo a lo
largo de la Biblia -en Éxodo, Josué, Jueces,
Crónicas y Ezequiel, Mateo, Lucas, Hechos, Santiago y, finalmente, en el libro de
Apocalipsis. Con todos sus defectos y fracasos, el pueblo de Israel nunca dejó de ser un
pueblo elegido por Dios. Desde el primer libro de las Escrituras hasta el último, Él nunca los perdió
de vista.
En Apocalipsis 7 un ángel poderoso ordena a los otros 4 ángeles que detengan los vientos hasta que
144,000 servidores de Dios de todas las tribus de Israel
fuesen sellados con un sello especial en sus frentes.
Como veremos más adelante, al leer los capítulos 8 y
9 del libro de Apocalipsis, este sello los protegerá de la
ira de Dios que caerá sobre los habitantes de la
tierra. Sigámosles la pista a estos siervos en el
Apocalipsis; a ellos se les confiará una misión especial
en el tiempo final. También serán los que pasen por
la tribulación, junto con una gran multitud de toda nación,
tribu, pueblo y lengua.
En el capítulo de hoy, esta multitud está de pie ante el trono y ante el Cordero proclamando su
salvación. Estaban vestidos de ropas blancas, pero el precio que pagaron fue muy alto —Aquellos,
son los que están saliendo de la gran tribulación; han lavado y blanqueado sus túnicas en la
sangre del Cordero (Apocalipsis 7: 14). Porque “el Cordero será su pastor, Él los guiará a fuentes
de agua viva, y Dios enjugará toda lágrima de sus ojos. (Apocalipsis 7: 17).
Apocalipsis 8
Hubo silencio en el cielo. Cesó el canto,
la glorificación, la alabanza y la
proclamación. Por treinta minutos, cuando el
Cordero rompió el séptimo sello, todo quedó
en total silencio. En el templo judío, los
instrumentos musicales y el canto sonaban
durante todo el periodo de la ofrenda del
sacrificios, que constituía la primera parte
del servicio. Pero en la ofrenda del incienso se guardaba un silencio solemne. Del mismo modo,
Apocalipsis 8 describe este “momento de intensa expectación, de sobrecogimiento ante lo que Dios está
a punto de hacer. Un solemne reconocimiento de la santidad y el justo juicio de Dios”. (Anthony Garland)
ORACIÓN:
“Dedíquense a la oración: perseveren en Orar para que las puertas sean abiertas para la
ella con agradecimiento y, al mismo predicación del evangelio. ¿Sabía usted que Japón es
tiempo, intercedan por nosotros a fin de el segundo grupo más grande de personas no
que Dios nos abra la puerta para alcanzadas del mundo? El primer lugar es Shaikh en
proclamar la palabra, el misterio de Bangladesh. Pídale a Dios que derribe las fortalezas
Cristo por el cual estoy preso. Oren espirituales y culturales en Bangladesh y Japón,
para que yo lo anuncie con claridad, así como en otros grupos de personas no alcanzadas
en el mundo. Orar para la apertura espiritual y para
como debo hacerlo.
que la iglesia goce de fuertes cimentos en sus
(Colosenses 4:2-4)
primeras y segundas generaciones. Pida a Dios que
envíe más obreros y equipe a los creyentes
locales en el ministerio.
Apocalipsis 9
¡Tierra, oye las trompetas y
tiembla! El granizo y el fuego mezclados
con sangre caen sobre ti. Una enorme
montaña cae en tu mar y un tercio se
convierte en sangre. Tus seres vivos
mueren y tus barcos son destruidos. Tus
aguas son amargas, tu luz se convierte
en tinieblas. “¡Ay!
¡Ay! ¡Ay de los habitantes de la tierra”! El Abismo está abierto, el sol y el cielo se oscurecen y
langostas como escorpiones invaden para torturar a los que no tienen el sello de Dios en la
frente. Abaddón, el Destructor, es su rey. Los cuatro ángeles que habían sido preparados
precisamente para esa hora y ese día, mes y año,
quedaron sueltos para matar a la tercera parte de la
humanidad. Dos tercios sobreviven. Sin embargo.
El resto de la humanidad, los que no murieron a
causa de estas plagas, tampoco se arrepintieron de
sus malas acciones ni dejaron de adorar a los
demonios y a los ídolos de oro, plata, bronce, piedra
y madera, los cuales no pueden ver ni oír ni
caminar.
Apocalipsis 10
Hace muchos siglos, al profeta
Ezequiel le entregaron un rollo de un libro
que tenía escrito en el anverso y en el
reverso palabras de lamentación, luto y
aflicción. Luego se le dijo que abriera la boca
y se comiera ese rollo: “Hijo de hombre,
cómete el rollo que te estoy dando hasta que
te sacies”. (Ezequiel 3:3) Ezequiel obedeció
a Dios y consumió Sus palabras.
Las comió y fueron tan dulce como la miel. Se deshicieron en su boca hasta saciar todos su ser. Y Dios
le dijo A Ezequiel: “Hijo de hombre, ve al pueblo de Israel y proclámale mis palabras”. Ezequiel obedeció
nuevamente y fue.
En Apocalipsis 10, a Juan, el Apóstol amado, se le
entrega un nuevo rollo de parte de Dios. Él se come el
rollo, al igual que Ezequiel, fue dulce en su boca, pero
amargo en sus entrañas, al igual que Ezequiel. Pero
esta vez el mensaje no fue revelado. Juan recibió
instrucciones explícitas de no revelar lo que había visto y
oído. Esto es un buen recordatorio sobre la soberanía de
Dios. Sólo Él conoce los tiempos y los lugares para cada
cosa. No estamos hechos para saberlo todo, sino para
confiar en Él, en el Gobernante supremo del universo.
Apocalipsis 11
Ahora nos encontramos en Jerusalén. Dos
nuevos personajes aparecen en escena.
Están vestidos de cilicio, pero no te dejes
engañar por su modesta vestimenta. Tienen
el poder de cerrar los cielos. Sus apodos son
“olivos” y “candelabros”, ya que están de pie
ante el Señor de la Tierra. Están de pie
porque no tienen miedo de testificar acerca
de Dios.
Estos dos testigos profetizarán durante 1,260 días y nadie podrá hacerles daño hasta que
terminen su testimonio. Entonces la bestia del Abismo los atacará y los matará y los
habitantes de la tierra harán fiesta e intercambiarán
regalos. Sus cadáveres quedarán tendidos en la plaza
de la gran ciudad, donde también fue crucificado su
Señor. Pero, al igual que su Señor, resucitarán y
volverán a ponerse en pie, y subirán al cielo en una
nube, igual que Jesús.
Apocalipsis 12
¿Alguna vez ha recibido una señal de parte
de Dios? José, ciertamente recibió una
señal. Dios le dio un sueño. En ese sueño, el
sol, la luna y once estrellas se inclinaban
ante él. Sus hermanos le odiaban por el
sueño, pero su padre no olvidó el asunto.
Aunque José no tenía ni idea de cómo se
desarrollaría el sueño, ni cuánto sufrimiento
padecería por el sueño. El sueño fue una
señal que se cumplió cuando Israel acudió a
José para que los salvara del hambre.
En Apocalipsis 12 apareció una gran señal en el cielo: la mujer revestida del sol, con la luna
debajo de sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza.
Estaba embarazada y gritaba por los dolores y
angustias del parto. Y apareció en el cielo otra señal: un
enorme dragón de color rojo que estaba frente a la mujer
para devorar a su hijo tan pronto como naciera. Ella dio
a luz un hijo varón que «gobernará a todas las naciones
con cetro de hierro”.
Cuando Juan escribe sobre la primera señal, la
describe con la palabra Mega semeion. Esta es la señal
más grande, la más importante y la más crucial dada a la
humanidad. Se refiere a Jesucristo, el Mesías. Aquel que
gobierna el mundo.
“Después del enfrentamiento con el Príncipe de este mundo, que vino a tentarlo, pero no encontró nada
en Él, el Hijo de la mujer fue llevado al cielo y se sentó a la diestra de Dios. No existen palabras ser más
claras que éstas”. (Henry Alford)
Apocalipsis 13
A partir del capítulo 12 y en los
capítulos 12, 13 y 14, la historia parece
desviarse de la narración paso a paso del
final de los tiempos. Es como una danza de
épocas con acontecimientos del pasado,
presente y futuro. Siete figuras principales de
la Gran Tribulación aparecen en escena:
-la mujer, que representa a Israel
-el dragón, que representa a Satanás,
-el hombre-niño, refiriéndose a Jesús,
-el ángel Miguel, jefe de la hueste angelicales,
-la simiente de la mujer, refiriéndose al pueblo de Israel
(algunos eruditos afirman que esto también incluye a los
gentiles que llegarán a la fe durante la Tribulación),
-la bestia salida del mar, que representa al anticristo,
-la bestia de la tierra, que representa al falso profeta que
promueve al anticristo.
Aunque muy simbólicos, estos capítulos describen
acontecimientos reales al final de los tiempos, y más
concretamente, el período de la Tribulación.
La guerra espiritual se intensifica. El arcángel Miguel arroja a Satanás del cielo a la tierra. Ahora le
queda muy poco tiempo, y está enfurecido, y toda su furia será dirigida contra la humanidad,
especialmente contra Israel. Una bestia sale del mar y está dotada por Satanás de un poder casi
ilimitado sobre toda tribu, pueblo, lengua y nación. Perseguirá y matará a los creyentes, blasfemará
contra Dios y llevará a la gente a la adoración idolátrica. Una segunda bestia sale de la tierra - el Falso
Profeta - que engañará a la gente realizando falsos milagros. La segunda bestia traerá una marca - el
nombre de la bestia y el número de su nombre. 666.
Apocalipsis 14
Los escenarios de este capítulo
cambian rápidamente, como las escenas de
una película de acción. Primero se nos lleva
al monte de Sion, donde el Cordero está
de pie triunfante, rodeado de los 144,000
cuyas frentes están marcadas con el
nombre del Cordero y del Padre. Se
escucha como el estruendo de una
catarata y el retumbar de un gran trueno.
Es un cántico nuevo. Nunca se había cantado - el cántico de los redimidos. De repente, el
panorama cambia. Ahora estamos en el aire. Tres ángeles, uno tras otro, traen tres mensajes
a la tierra:
“¡Teman a Dios y denle gloria!” (Aún hay tiempo para
recibir el Evangelio eterno)
“Ya cayó la gran Babilonia”!
“¡Si alguien adora a la bestia y recibiera la marca,
beberá del vino de la ira de Dios”!
Pasa su hoz sobre la tierra y ésta es cosechada. Y luego un ángel pasa otra hoz sobre la
tierra, recoge sus uvas y las echó en el gran lagar de la ira de Dios. Así fue.
Apocalipsis15
Ya casi terminamos el libro del
Apocalipsis. Revisamos la primera serie
de los siete juicios cuando se abrieron
los siete sellos del rollo. Luego
escuchamos las siete trompetas. El
último juicio será el de las copas, llenas
simbólicamente con la ira de Dios.
Pero tomemos un descanso. Una pausa para adorar:
“Grandes y maravillosas son tus obras, Señor
Dios Todopoderoso.
Justos y verdaderos son tus
caminos, Rey de las naciones.
¿Quién no te temerá, oh,
Señor? ¿Quién no glorificará tu
nombre? Solo tú eres santo.
Todas las naciones vendrán y te adorarán,
porque han salido a la luz las obras de tu justicia”.
Apocalipsis 16
A los siete ángeles se les envió, “¡Vayan
y derramen sobre la tierra las siete copas del
furor de Dios”!
- El séptimo ángel derramó su copa en el aire y desde el trono del templo salió una gran voz que decía:
“¡Está hecho! Y hubo relámpagos, estruendos, truenos y un violento terremoto. La gran ciudad se partió
en tres y las ciudades de las naciones se desplomaron. Del cielo cayeron sobre la gente enormes
granizos sobre las personas.
Una escena horrenda, sin duda. En este momento, la tierra está completamente destrozada.
Sin embargo, en lugar de clamar a Dios por rescate, la gente maldijo el nombre de Dios, se mordieron la
lengua, pero se negaron a arrepentirse y glorificarlo. En el contrario, reunieron a los reyes en el lugar
llamado Armagedón, para prepararse para una batalla contra Dios.
ORACIÓN:
“Pero cuando venga el Espíritu
Al final de los viajes misioneros de Pablo, el cuerpo de
Santo sobre ustedes, recibirán
creyentes había crecido de 120 reunidos en Jerusalén a
poder y serán mis testigos tanto en
decenas de miles esparcidos por todo el noreste del
Jerusalén como en toda Judea Mediterráneo. Orar por nuevos y poderosos movimientos de
y Samaria, hasta en los confines Dios en todos los continentes, regiones y países. Pida al
de la tierra”. Espíritu Santo que convenza a las personas de sus
(Hechos 1:8) pecados y los acerque a Dios. Pida por un despertar
espiritual y conversiones masivas a la fe en Cristo.
Apocalipsis 17
Hace muchos años, la gente se decía:
“Venid, edifiquémonos una ciudad, con una
torre que llegue hasta el cielo, para hacernos
un nombre...” (Génesis 11:4).
Esto era Babel. La gente se negó a tener a
Dios como Rey y comenzaron a construir su
propio reino. Destronaron a Dios.
Unos siglos más tarde volvemos a encontrar la ciudad de Babel. Nabucodonosor, su rey, observa su
ciudad y se maravilla con orgullo: “¿No es esta la gran Babilonia que he construido como capital del
reino, con mi enorme poder y para la gloria de mi majestad”? (Daniel 4:30)
Cuando llegamos al último libro de la Biblia, podemos
entender por qué Juan vuelve a ver Babilonia. Esta
ciudad encarna el reino de la tierra, el orgullo jactancioso
del mundo: “La mujer estaba vestida de color púrpura y
escarlata, iba adornada con oro, piedras preciosas y
perlas. Tenía en la mano una copa de oro llena de
abominaciones y de la inmundicia de sus adulterios.
(Apocalipsis 17:4) Babilonia está “emborrachada con la
sangre de los creyentes”. Cuenta con el apoyo de reyes,
que unirán sus fuerzas para hacer la guerra al Cordero.
Pero, a pesar de su poder y majestad Babilonia caerá: “El Cordero los vencerá, porque es Señor de
señores y Rey de reyes. Los que están con él son sus llamados, sus escogidos y sus fieles”.
(Apocalipsis 17:14)
Leer Apocalipsis, capítulo 17
Padre, hoy me presento delante de ti. Espíritu Santo, límpiame y lléname.
Guíame mientras leo la Palabra. Jesús, háblame, toca mi corazón, abre mis ojos, revélate a mi
vida, renueva mi mente y fortalece mi fe. Amén.
Apocalipsis 18
“No hay Dios”. (Salmos 14:1)
Apocalipsis 19
Isaías describe la primera venida de Jesús
como, “ni hermosura; le veremos, más sin
atractivo para que le deseemos.
Despreciado y desechado entre los hombres,
varón de dolores, experimentado en
quebranto. Como que escondimos de él el
rostro, fue menospreciado, y no lo
estimamos. Ciertamente llevó él nuestras
enfermedades, y sufrió nuestros dolores;
y nosotros le tuvimos por azotado, por herido de Dios y abatido. Angustiado él, y afligido, no abrió su
boca; como cordero fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y
no abrió su boca. Por cárcel y por juicio fue quitado”. (Isaías 53)
“Quién ha creído? ¿Quién reconoció el Hijo de Dios?
Apocalipsis 20
Los acontecimientos que leemos en el
capítulo anterior marcan el final de la
tribulación y el comienzo del reino milenario.
El capítulo 20 describe los detalles de este
período del fin de los tiempos:
El momento final es el juicio de los muertos. Grandes y pequeños, de pie delante de Aquel que está
sentado en el gran trono blanco, y aquel cuyo nombre no estaba escrito en el libro de la vida era
arrojado al lago de fuego. En este punto del Apocalipsis, la victoria sobre la muerte y el mal llega a su
fin. Lo que sigue en los próximos capítulos es la descripción de la eternidad que los
creyentes compartirán con Cristo.
Apocalipsis 21
Nos encontramos en los últimos
capítulos del libro del Apocalipsis. En los
últimos capítulos de la Biblia. Llegamos.
"Ya todo está hecho. Yo soy el Alfa y la
Omega, el Primero y el Último, el
Principio y el Fin".
¡Esto ha sido todo un viaje!
Finalmente, y después de tanta tensión mientras viajamos por el fin de los tiempos, llegamos
a nuestro destino. Qué alivio. Qué consuelo. Qué placer. Estamos en el paraíso. El apóstol
Juan se esforzó por describirnos lo indescriptible.
Luego camina un poco más y mira el rostro de Dios. ¿Puedes creer que verás Su rostro? Tú
eres de Él y Él es tuyo, por los siglos de los siglos. Amén.