1
5
TRASTORNO DEPRESIVOS
VANESSA GONZÁLEZ HERERO
NATALIA RAMOS
MARTA FERRAGUT
1. INTRODUCCIÓN
Los trastornos depresivos se encuentran entre los trastornos más frecuentes por
los que las personas solicitan ayuda, bien a los profesionales de la salud mental bien a los
médicos generales. Esto nos puede ayudar a hacemos una idea de la gran cantidad de
individuos que sufren esta patología, así como de las importantes disfunciones que se
derivan de ella. De hecho, la depresión constituye la principal causa de muerte por
suicidio, estimándose que el riesgo de suicidio es al menos 30 veces superior para las
personas que sufren un trastorno del estado de ánimo que para la población general.
A continuación se expone un caso clínico para introducir y facilitar la comprensión
de los trastornos depresivos.
Isabel, de 40 años, se encuentra muy triste y sin ilusión por nada en la vida. Está
casada y tiene mía hija de 8 años. Trabaja en la clínica de odontología de su hermano, que
también es su jefe, realizando tareas administrativas. En el momento actual ha dejado de
hacer todas las actividades agradables que antes le gustaban, y sus amistades, aburridas
de que no responda a sus llamadas, la han dejado por imposible y han dejado de llamarla
e interesarse por ella. Además, está teniendo serios problemas con su marido y con su
hermano. Su marido se queja de que está continuamente triste, apática y llorando, y de
que tiene la casa y a la familia abandonadas, preocupándose fundamentalmente por la
niña, quien no para de hacer preguntas acerca de lo que le sucede a su madre. En cuanto
a su hermano, ha comenzado a llamarle la atención porque dice que no está
concentrada en su trabajo, y que esto le está empezando a repercutir en el suyo propio,
pues al no dar ella las citas correctamente a sus clientes, él se encuentra con días o bien
muy estresantes, con mucha sobrecarga de trabajo, o bien con otros en lo que apenas ve a
nadie. Isabel siente mucha ansiedad al pensar en el trabajo, porque el miedo que siente a
realizar mal sus tareas hace que se quede bloqueada y que su hermano termine gritándole
delante de todos sus compañeros y clientes. Todo esto hace que Isabel se sienta muy
culpable e impotente-porqué es consciente de lo que le está sucediendo, pero comenta
que no puede hacer nada por evitarlo.
Desde que se levanta los lunes por la mañana, después de una noche de insomnio,
se siente incapaz de afrontar otra semana laboral, siente toda la musculatura muy tensa,
un nudo en el estómago que apenas la deja respirar, le duele la cabeza y se siente
totalmente desesperanzada, pues no ve salida a su situación (lleva ya mucho tiempo así).
Le asaltan pensamientos de que así no puede seguir, que le va a arruinar la vida a su hija y
a todos los que la rodean, y que todos estarían mucho mejor sin ella. Ha tenido varios
intentos de suicidio tomándose pastillas, y en una ocasión estuvo realmente muy cerca,
pues su marido la encontró inconsciente y con espuma en la boca.
47
Los problemas de Isabel comenzaron hace irnos 10 años, después de que «el
hombre de su vida» la abandonara por otra. Desde entonces, y a pesar de que ha rehecho
su vida con una buena persona que la ha ayudado mucho, ha ido empeorando
progresivamente, y se siente tremendamente culpable al pensar que si «ese hombre»
apareciera de nuevo y le pidiera volver, lo dejaría todo, hasta a su hija, para irse con él.
Desde la Antigüedad se han descrito los trastornos depresivos, y sorprende
comprobar cómo las manifestaciones de dichos trastornos y las descripciones de la
tristeza, la incapacidad para experimentar placer y la desesperación profunda
experimentada por las personas, y que constituyen la sintomatología principal de la
depresión, han variado muy poco a lo largo de más de 25 siglos. Por el contrario,
encontramos cambios drásticos con el paso de los años en la conceptualización, la
clasificación y el tratamiento de los trastornos del estado de ánimo.
2. DIAGNÓSTICO
Según el DSM-5, los trastornos depresivos en adultos se dividen en: trastorno
depresivo mayor (incluyendo el episodio depresivo mayor), trastorno depresivo
persistente (distimia), trastorno disfórico premenstrual, trastorno depresivo inducido por
sustancias o medicación, trastorno depresivo debido a otra condición médica, otros
trastornos depresivos especificados y trastornos depresivos no especificados.
2.1. Trastorno depresivo mayor
En la tabla 5.1 se recogen los criterios diagnósticos para el trastorno depresivo
mayor según el DSM-5. La principal característica del trastorno depresivo mayor es la
presencia en la persona, durante un período de al menos dos semanas consecutivas
(aunque la mayoría de los episodios duran considerablemente más), de un estado de
ánimo triste o deprimido o una pérdida acusada del interés o del placer en todas o casi
todas las actividades con las que antes solía disfrutar. Además de que la persona
experimente necesariamente el primer o el segundo síntoma (o ambos), para establecer el
diagnóstico de trastorno depresivo mayor ha de presentar, al menos, cuatro síntomas más
(véase tabla 5.1).
TABLA 5.1
Criterios diagnósticos según el DSM-5 para el trastorno depresivo mayor
A) Cinco (o más) de los síntomas siguientes durante un período de al menos dos semanas
y siempre que representen un cambio respecto del desempeño previo: por lo menos uno
de los síntomas es (1) estado de ánimo depresivo o (2) pérdida de interés o placer. Nota:
no incluir síntomas que son claramente atribuibles a mía enfermedad médica.
1. Estado de ánimo depresivo la mayor parte del día. casi todos los días, indicado por el
relato subjetivo o por observación de otros.
2. Marcada disminución del interés o del placer en todas, o casi todas, las actividades
durante la mayor parte del día. casi todos los días.
3. Pérdida significativa de peso sin estar a dieta o aumento significativo, o disminución o
aumento del apetito casi todos los días.
4. Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
5. Agitación o retraso psicomotores casi todos los días.
6. Fatiga o pérdida de energía casi todos los días.
48
7. Sentimientos de desvalorización o de culpa excesiva o inapropiada (que pueden ser
delirantes) casi todos los días (no simplemente autorreproches o culpa por estar
enfermo).
8. Menor capacidad de pensar o concentrarse, o indecisión casi todos los días (indicada
por el relato subjetivo o por observación de otros).
9. Pensamientos recurrentes de muerte (no sólo temor de morir), ideación suicida
recurrente sin plan específico o un intento de suicidio o un plan de suicidio
específico.
B) Los síntomas provocan malestar clínicamente significativo o deterioro del
funcionamiento social laboral o en otras esferas importantes.
C) El episodio no es atribuible a los efectos fisiológicos dilectos de una sustancia (por
ejemplo, mía droga de abuso, una medicación) ni a mía enfermedad médica general (por
ejemplo hipotiroidismo).
Asimismo, el diagnóstico de trastorno depresivo mayor requiere el cumplimiento de los
siguientes criterios: B) que los síntomas provoquen malestar clínicamente
significativo o deterioro social laboral o de otras áreas importantes de la actividad de la
persona; C) que los síntomas no sean debidos a los efectos fisiológicos directos de una
sustancia, un medicamento o una enfermedad médica.
Además, para establecer el diagnóstico de trastorno depresivo mayor se han de cumplir
una serie de requisitos e indicar una serie de especificaciones que a continuación se
detallan:
1. Indicar si el trastorno depresivo mayor está basado en un episodio depresivo único
(aparece por primera vez en la vida de la persona), o bien en un episodio depresivo
recurrente (la persona, a lo largo de su vida ha manifestado al menos dos episodios
depresivos mayores; para ser considerados episodios separados tiene que haber existido
un intervalo de al menos dos meses seguidos en los que no se cumplan los criterios para
un episodio depresivo mayor). 2. Que se indique el nivel de gravedad del trastorno (leve,
moderado o grave), si cursa o no con síntomas psicóticos, y si en el momento actual se
halla en remisión parcial, total, o en estado crónico. Además, se ha de especificar si está
asociado a una serie de síntomas catatónicos, melancólicos, atípicos o de inicio en el
posparto, y, en el caso de que sea recurrente, añadir especificaciones del curso (con y sin
recuperación interepisódica y patrón estacional).
2.2. Trastorno depresivo persistente (distimia)
El DSM-5 propone una serie de cambios en este trastorno. Cabe destacar el cambio de
nombre, de distimia por trastorno depresivo persistente. Según el DSM-5, este trastorno
se caracteriza por un estado de ánimo depresivo persistente (la mayor parte del día, casi
todos los días), aunque de menor gravedad que el trastorno depresivo mayor, que es
manifestado por la persona, u observado por los demás, durante al menos dos años. En el
caso de los niños y adolescentes, el estado de ánimo puede ser irritable en lugar de triste,
y la duración debe ser de al menos un año.
Además del estado de ánimo deprimido, para establecer el diagnóstico de trastorno
depresivo persistente es necesario que la persona presente otros dos (o más) de estos
síntomas: pérdida o aumento de apetito, insomnio o hipersomnia, fatiga, baj a
49
placer o interés en todas o casi todas las actividades. Además, los síntomas depresivos
persisten más allá de la duración prevista de los efectos fisiológicos de la sustancia o la
intoxicación.
2.5. Trastorno depresivo debido a otra condición médica
Los rasgos esenciales de este trastorno son un período persistente y destacado de
ánimo depresivo y una disminución marcada del interés o placer en todas o casi todas las
actividades. Estos síntomas causan un malestar clínicamente significativo o deterioro
social, laboral o de otras áreas importantes de la actividad del individuo. Además, los
hallazgos de laboratorio, del examen físico o de la historia de la persona demuestran que
el trastorno es consecuencia directa de otra enfermedad médica, y no se debe a un
trastorno mental ni ocurre durante el curso de un delirio.
2.6. Otros trastornos depresivos especificados
Serán diagnosticados de este modo aquellos trastornos cuando los sintonías
depresivos que manifiesta el individuo no cumplen todos los criterios requeridos para
diagnosticar ninguno de los trastornos depresivos previamente descritos, pero causan un
malestar clínicamente significativo en el área social, laboral u otra área importante del
funcionamiento de la persona.
Este diagnóstico se realiza en aquellas situaciones en las que el clínico trata de
especificar el motivo por el cual no se cumplen los criterios para ningún trastorno
depresivo específico.
2.7. Trastorno depresivo no especificado
Será diagnosticado de este modo un trastorno cuando los síntomas
depresivos que manifiesta el individuo no cumplen todos los criterios requeridos para
diagnosticar ninguno de los trastornos depresivos previamente descritos, pero causan un
malestar clínicamente significativo en el área social, laboral u otra área importante del
funcionamiento de la persona.
3. CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS
3.1. Sintomatología
La sintomatología de los trastornos depresivos se puede agrupar en cinco
categorías distintas:
Síntomas afectivos y emocionales
El síntoma afectivo más característico de la depresión es el descenso en el estado
de ánimo o tristeza patológica. Esta tristeza puede manifestarse y describirse de distintas
maneras, tales como abatimiento emocional desesperanza, pesimismo, desamparo o
amargura. Otras veces las personas deprimidas hablan de sensación de vacío,
insensibilidad, anestesia emocional o incapacidad de tener sentimientos. En niños,
adolescentes y ancianos el síntoma principal puede ser la irritabilidad o inestabilidad, y no
la tristeza.
51
Otros síntomas anímicos que pueden acompañar a la depresión son la disforia
(malestar por la vida, disgusto o insatisfacción vital). la anhedonia (incapacidad
para experimentar placer o para disfrutar de las cosas), la ansiedad, los sentimientos de
soledad y aislamiento o de incapacidad, los sentimientos de culpa y de fracaso y los
deseos incontrolables de llorar, aunque en las formas crónicas la persona puede
manifestar un bloqueo emocional, sintiéndose incapaz de llorar.
Síntomas cognitivos
Un síntoma muy común en los trastornos depresivos es que las personas suelen
presentar problemas de atención, concretamente de concentración y memoria, que
suelen interferir en su funcionamiento diario, apareciendo quejas frecuentes de pérdida
de memoria y olvidos. Por otro lado. umenta la atención autofocalizada y centrada en los
estímulos negativos: la persona deprimida tiende a realizar una valoración muy negativa
de sí misma, de los demás, del mundo y del futuro.
Otras quejas habituales están relacionadas con la lentitud de pensamiento o
dificultad para pensar, la confusión de ideas e incluso la inhibición, en los casos más
graves. Asimismo, las personas suelen mostrarse continuamente preocupadas, indecisas y
con pensamientos obsesivos (rumiaciones).
Síntomas conductuales
Otro síntoma característico que suelen presentan las mayoría de las personas
deprimidas es una actividad motora reducida. Asimismo, pueden presentar un retardo o
enlentecimiento psicomotor. con una marcha lenta y a pasos pequeños, con un
enlentecimiento a la hora de responder, en los gestos (cabeza baja, postura encorvada,
escaso contacto ocular, baja intensidad de la voz, etc.) y, en los casos más graves, pueden
llegar a una inhibición extrema.
La persona deprimida va dejando de realizar actividades con las que antes
disfrutaba y, poco a poco, va dejando de salir y de relacionarse con los demás, pudiendo
llegar incluso al abandono de responsabilidades (familiares, laborales, etc), lo que reactúa
aislándoles y deprimiéndoles aún más.
Síntomas motivacionales
Junto con la tristeza, otro de los síntomas principales de la depresión es la apatía,
el aburrimiento, la indiferencia y la incapacidad para disfrutar de las cosas o experimentar
placer. Todos estos síntomas de desmotivación conllevan, además, una dificultad para
realizar tareas habituales, como ir a trabajar o asearse, así como una dificultad en la toma
de decisiones cotidianas.
Síntomas somáticos
Al menos la mitad de las personas con depresión suelen presentar diversa
sintomatología somática de distinta consideración. Los dolores de cabeza y los musculares
son algunos de los síntomas más frecuentes, así como la visión borrosa, la sequedad de
boca o las molestias abdominales (diarrea, gases, estreñimiento, vómitos, náuseas,
etc.).
Más frecuentes aún, y afectando aproximadamente a un 60 % de las personas
deprimidas, son los problemas del sueño. Así, aproximadamente entre un 70-90 % de
52
estas personas tienen problemas de insomnio inicial, medio o terminal, presentando,
sobre todo, despertares frecuentes a lo largo de la noche o un despertar precoz (se
despiertan de madrugada y ya no pueden volver a conciliar el sueño) o sensación de
sueño no reparador. En ocasiones, las personas deprimidas pueden experimentar una
somnolencia excesiva o hipersomnia.
Otros síntomas físicos comunes son la falta de energía, la pérdida del apetito o la
disminución del deseo sexual, manifestando ambos sexos problemas en las fases de
excitación y orgasmo.
3.2. Evolución, curso y pronóstico
La mayoría de las personas que han padecido una depresión Tienden a recuperarse
aproximadamente en 1 año, aunque el curso en un 15 % de los casos se hace crónico,
siendo esta tendencia superior en las mujeres, en las personas de más edad o en aquellas
otras que han tardado mucho en buscar tratamiento.
Se observa una gran variabilidad en el curso del Trastorno Depresivo Mayor
recurrente, desde episodios depresivos aislados (sin continuidad entre ellos) hasta
episodios depresivos que se suceden de forma continuada. Las recurrencias o recidivas
son características entre el 50-60 %, de los casos, siendo más frecuentes en personas de
edad avanzada, en los casos de inicio temprano o en los tres primeros meses tras el
episodio depresivo. De hecho, uno de los mejores predictores de recaídas es el número de
episodios depresivos experimentados con anterioridad por la persona.
Con respecto al trastorno distímico, el curso suele ser crónico, iniciándose en
muchas ocasiones en la infancia, la adolescencia o el principio de la edad adulta, y siendo
mucho más frecuente en las personas de edad avanzada. En cuanto a los cifras de
recuperación, al cabo del año los datos indican que se recuperan la mitad de los casos, en
comparación con las personas con trastorno depresivo mayor.
3.3. Epidemiología
El concepto de epidemiología hace referencia a la frecuencia y distribución de las
enfermedades y de los factores que determinan la salud. En este sentido, las estadísticas
demuestran que la depresión es uno de los trastornos psicopatológicos más frecuentes.
Los estudios indican que aproximadamente el 10 % de la población general ha padecido
un trastorno depresivo mayor a lo largo de su vida, y un 3 % una distimia. Pero, ¿es cierto
que afecta a las mujeres más que los hombres? La respuesta es afirmativa: por cada
hombre que se deprime hay dos mujeres deprimidas. En concreto, los datos apuntan a
que el trastorno depresivo mayor se da el doble en las mujeres (entre el 10 y el 25 %)
que en los hombres (entre el 5 % y el 12 %). Lo mismo sucede con el trastorno distímico: la
tasa en las mujeres es el doble que en los hombres (4,6 % frente al 2,6 %). Muy
posiblemente el lector se pregunte ahora por las posibles causas de esta mayor
prevalencia en las mujeres. En este sentido, los hallazgos de los estudios no son
consistentes, hablando de causas genéticas, sociales, culturales y educativas. Así, los
distintos estudios explican que las mujeres se deprimen más debido a diferencias
hormonales, a que están más aisladas socialmente, recibiendo por ello menos refuerzos
sociales y viviendo menos experiencias gratificantes, a que experimentan un mayor nivel
de estrés en sus vidas y a que son más dependientes de otras personas, no
53
desarrollando una adecuada autonomía personal ni social al construir su propia
identidad.
Con respecto a la edad, aunque el trastorno depresivo mayor puede aparecer en
cualquier momento, los datos señalan un rango de mayor riesgo situado entre los 25 y los
45 años (la edad media de inicio se sitúa alrededor de los 35 años). Parece que los
hombres se deprimen más entre los 30 y los 50 años, mientras que las mujeres presentan
una mayor prevalencia entre los 18 y los 30 años. A partir de los 45 años, el riesgo de
padecer una depresión disminuye tanto en hombres como en mujeres. En relación al
trastorno distímico, la edad media de inicio es anterior a la del trastorno depresivo mayor,
remontándose en muchos casos a la infancia, la adolescencia o al principio de la edad
adulta.
3.4. Diagnóstico diferencial
En ocasiones llegar al diagnóstico de depresión no es un tarea sencilla, pues ésta
puede confundirse tanto con otros trastornos psicopatológicos como con los síntomas
afectivos que algunas condiciones médicas causan de manera secundaria (véase tabla 5.3
a continuación).
TABLA 5.3
Diagnóstico diferencial de los trastornos
depresivos
1. Efectos de sustancias: . Trastornos de ansiedad (fobias.
plomo. mercurio, pánico, agorafobias, obsesiones).
antihipertensivos, 2. Reacciones normales de duelo.
betabloqueantes. hormonas 3. Trastorno de ajuste con estado de
(estrógenos, progesterona). ánimo deprimido.
alcohol, antiparkinsonianos. 4. Trastornos del sueño (insomnios.
corticosteroide. narcolepsia, apneas nocturnas,
antineoplásicos. etc.).
antituberculínicos. 5. Trastornos esquizofrénicos
2. Condiciones 6. Enfermedades autoinmunes:
neurológicas: epilepsia. lupus sistémico.
Parkinson. demencias 7. Cánceres: páncreas,
degenerativas, hidrocefalia gastrointestinal, renal, hipófisis.
nomiotensa. 8. Otras: anemia, colitis ulcerosa.
54