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Leonor Alvarado y la Conquista de México

La historia de Pedro de Alvarado

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Tarea de sociales

Pedro de Alvarado
Nació en Badajoz, Extremadura, c. 1485, proveniente de una familia perteneciente a la antigua
nobleza de armas castellana, siendo hijo de Gómez de Alvarado y Messía de Sandoval, general de la
frontera con Portugal, maestresala del rey Enrique IV, alcalde de Montánchez, caballero trece de la
Orden de Santiago y su comendador en Lobón, Puebla, Montijo y Cubillana, y de su esposa Leonor
de Contreras y Carvajal, hija a su vez de Gonzalo de Contreras y Carvajal y de su esposa Isabel de
Trejo y Ulloa (hija de los VII señores de Grimaldo, Almogrague y La Corchuera).
Su abuelo paterno, el cántabro Juan de Alvarado y Dávila-Bracamonte, alcaide de Alburquerque,
caballero y comendador de Hornachos en la Orden de Santiago, era a su vez hijo de Garcí Sánchez
de Alvarado o "del Varado", señor de la Casa Fuerte del Varado en Secadura, corregidorde Córdoba
en tiempos de Juan II de Castilla, recordado como uno de los caballeros que entraron con Fernán
Álvarez de Toledo a la toma de la Vega de Granada en 1435,[1] y de su esposa, Leonor de
Bracamonte, nacida en el Palacio de Bracamonte, por ser hija de sus constructores, el mariscal de
Castilla don Álvaro Dávila, señor de Peñaranda y de Fuente el Sol, camarero mayor del infante
Fernando de Aragón, y su esposa Juana de Bracamonte y Mendoza, hija del célebre Robert de
Bracquemont, llamado en España "mosén Rubí de Bracamonte", almirante de Francia,[2] capitán de
la guardia pontificia del antipapa Benedicto XIII, y de su primera esposa Inés de Mendoza y Ayala (a
su vez hija de Pedro González de Mendoza, IX señor de la Casa de Mendoza, de Hita, Buitrago,
regente y capitán general del Reino de Castilla, mayordomo mayor del rey Enrique II de Castilla, ayo
del príncipe don Juan, y de su esposa Aldonza de Ayala, hermana del poeta Pero López de Ayala,
canciller mayor de Castilla).
Algunos de sus hermanos tuvieron un rol igualmente preponderante en la conquista española de
América, entre los que destacan Jorge de Alvarado quien estuviera casado con Luisa de Estada
(supuesta nieta del rey Fernando el Católico), Gómez de Alvarado y Contreras, Gonzalo de
Alvarado, entre otros.
Llegada a América y conquista de Cuba (1509-1511)
En 1510, con 25 años, desembarcó en La Española, junto a sus hermanos Gonzalo, Jorge, Gómez,
Hernando y Juan, los cuales llegaron a la isla como parte del séquito del virrey Diego Colón, hijo
primogénito de Cristóbal Colón.[3] Un año después, bajo las órdenes de su pariente Diego
Velázquez, participó en la conquista de Cuba.
Expedición de Grijalva (1518)
En 1518 acompañó a Juan de Grijalva como capitán de un navío en su viaje de exploración por las
costas de Yucatán y el Golfo de México, en el que se produjo el descubrimiento de Cozumel. Fue el
primero en navegar el río Papaloapan, razón por la cual la población cercana a la desembocadura
del río se le bautizó con el nombre de "Alvarado".
Conquista de México (1519-1521)
Varios hermanos Alvarado se unieron a Cortés en el puerto de la Trinidad, cuando iniciaba su viaje,
entre ellos Jorge, Gonzalo y Gómez, y Juan, Pedro fue el primer capitán de Hernán Cortésdurante la
conquista de México.
Expedición a Tlaxcala y matrimonio
Participó en la batalla sostenida contra los tlaxcaltecas dirigidos principalmente por Xicohténcatl.
Tras una cruenta resistencia, el líder de las fuerzas tlaxcaltecas fue obligado a capitular, presionado
fuertemente por su padre homónimo, Xicohténcatl "el Viejo", tlatoani de Tizatlán. La capitulación,
siguiendo la costumbre mesoamericana, se sucedía con el establecimiento de una nueva alianza, en
la cual se pactó el doble matrimonio entre Pedro y Jorge de Alvarado, siendo los capitanes solteros
de mayor rango, con dos princesas tlaxcaltecas, hermanas de Xicohténcatl e hijas del tlatoani
"Xicohténcatl el viejo". Pedro contrajo matrimonio con Tecuelhuetzin, quien fue bautizada como
doña Luisa. Su hermano Jorge fue casado con la princesa Xicot, quien fue bautizada como doña
Luisa.[4] Los matrimonios se hicieron solamente por el rito indígena, de estilo polígamo, de modo
que los hermanos tuvieron libertad para casarse con otras mujeres sin ofensa de partes. Pedro
contrajo más tarde dos sucesivos matrimonios por el rito católico, durante los cuales doña Luisa
permaneció a su lado hasta su muerte.
Avanzada a Tenochtitlán
Tras la paz con Tlaxcala, realizó una inspección de avanzada junto con Bernardino Vázquez de
Tapiahacia las inmediaciones de Tenochtitlán con el fin de observar y determinar la mejor ruta;
Vázquez de Tapia cayó enfermo de calenturas en el camino y Alvarado tuvo que completar la
misión, ambos regresaron a Cholula para informar a Cortés los pormenores. Fue entonces cuando
los indígenas le pusieron el apodo de Tonatiuh.[5]
La matanza del Templo Mayor
En 1520, en ausencia de Cortés, que había ido al encuentro de Pánfilo de Narváez, Pedro de
Alvarado, que había quedado al mando, ordenó la matanza del patio del Templo Mayor que precedió
a la derrota de los españoles conocida como la Noche Triste. Recriminado por Cortés, que se vio
obligado a volver apresuradamente a Tenochtitlan a socorrerlo, alegó que los aztecas estaban
preparando sacrificios humanos para la fiesta del Tóxcatl (quinto de los dieciocho meses del
calendario mexica), incumpliendo su promesa de no hacerlo, y que había sido advertido de que con
la fiesta se preparaba una trampa para atacar a los españoles.
Desde la perspectiva de los españoles, Bernal Díaz del Castillo justifica la agresión contra la
nobleza mexica en el Templo Mayor, puesto que según se había él enterado, los mexicas se habían
propuesto asesinar a Pedro de Alvarado, que como se ha dicho, había quedado a cargo de las
tropas españolas en México-Tenochtitlan. El asesinato sería efectuado en el contexto de la
celebración de Tóxcatl. A ello habría que añadir el disgusto de los españoles por la celebración de
un rito considerado pagano por ellos, que implicaba la remoción de la efigie de la Virgen María y la
Cruz que los españoles habían colocado en el Templo de Huitzilopochtli, con el propósito de la
celebración indígena.
Muchas fuentes coinciden en denunciar que Alvarado ordenó sin previo aviso que se atacara a los
danzantes de la fiesta, asesinando a personas desarmadas. Los testimonios aztecas recogidos por
Fray Bernardino de Sahagún describen una cruel carnicería.de Sahagún, Bernardino. Historia
general de las cosas de Nueva España XII. México. pp. 32v-33r. Este hecho provocó una fuerte
reacción por parte de los ciudadanos, indignados y temerosos de mayores barbaridades, y el
conflicto desembocó en plena batalla campal con considerables pérdidas para las tropas
castellanas.
El salto de Alvarado
Durante la huida de Tenochtitlan se le atribuye haber salvado la vida, pese a estar rodeado de
enemigos, saltando un canal apoyado en su lanza, hincada en el barro; el gesto ha tomado su
nombre, "Salto de Alvarado", también era el nombre de una céntrica calle de Ciudad de México
(Puente de Alvarado) situada en la zona donde pudo ocurrir el hecho, actualmente llamada (México-
Tenochtitlan).
Podría citarse como precedente del salto con pértiga, igual que se hace con Filípides para la
maratón, pero el salto muy probablemente no existió: la referencia procede de Francisco López de
Gómara, que no fue testigo ocular, y es desmentida con gran rotundidad por Bernal Díaz del
Castillo, el cual esgrime que la profundidad del agua y la anchura del canal salvado descartarían la
viabilidad de la acrobacia, y que, de todos modos, nadie se habría percatado de ella de haber
ocurrido, ocupados como estaban en salvar sus vidas. Por el contrario, Díaz dice saber con
seguridad que la historia del salto fue una completa invención del conquistador Gonzalo de
Ocampo, del contingente de Francisco de Garay, que compuso un libelo ridiculizando a Alvarado al
retratarle como ingenioso para la huida.[6]
Sin embargo, el hecho pudo haber tomado forma y atribuírsele a Pedro y en tal ocasión partiendo
de una peculiar particularidad propia a él o de alguno de sus hermanos, conocida por los demás de
las tropas a los que debieron de haber visto practicando su destreza o jugando a ello. Al ser todos
ellos miembros de familia procedente de la Cantabria oriental, donde hasta hoy se practica el
denominado salto pasiego, anteriormente más común y usado tanto por hombres como mujeres
desde muy jóvenes, debieron aprenderlo los Alvarado en familia en Extremadura o visitando
familiares en Cantabria.
Conquista de Guatemala, El Salvador y Honduras (1521-1527)
Tras la toma de Tenochtitlan en 1521, Cortés lo comisionó para otras expediciones más al sur, lo que
le permitió pasar a la historia también como conquistador de Guatemala y El Salvador junto a sus
hermanos Jorge de Alvarado y Gonzalo de Alvarado y, aunque siguiendo a Cortés, también
concluyó la conquista en Honduras.
En 1524, Pedro de Alvarado ordena la fundación de la primera capital colonial de Guatemala:
Santiago de los Caballeros inicialmente en Iximché (Tecpán), luego refundada en 1527 en el valle de
Almolonga (hoy el barrio de San Miguel Escobar en Ciudad Vieja, Sacatepéquez) tras una revuelta
indígena.
En 1525 ordenó a Gonzalo de Alvarado la fundación de una villa con el nombre de San Salvador en
el Señorío de Cuzcatlán, para dominar los naturales de esas tierras. Ambas localidades llegaron a
tener tanta preponderancia en sus respectivas provincias jurisdiccionales que terminaron por
convertirse en capitales de las repúblicas de Guatemala y El Salvador, respectivamente; aunque
ninguna está en su emplazamiento original hoy en día.
En 1527 viajó a España y se entrevistó con Carlos V. Es este su momento de mayor gloria, al recibir
del emperador los nombramientos de gobernador, capitán general y adelantado de Guatemala, más
de lo que conseguiría nunca Cortés de Nueva España. Sin embargo, a su vuelta a América, en 1529,
el gobernador de la Nueva España lo encarceló y lo procesó; solo pudo librarse del cautiverio por la
intervención de Cortés.
A pesar de la importancia historiográfica apócrifa de Pedro de Alvarado en la conquista de Centro
América, está hoy en día bien establecido (en gran parte gracias a investigaciones derivadas de la
restauración del Lienzo de Quauhquechollan) que el mayor protagonismo de dicha conquista en
verdad lo tuvo su hermano Jorge de Alvarado.
Intervención en la conquista de los incas (1534)
Las noticias sobre las riquezas de los incas y la conquista que emprendió Francisco Pizarrollegaron
a oídos de Alvarado en Guatemala. Solicitó y consiguió permiso del Rey de España para hacer
descubrimientos y conquistas en las tierras de las provincias de Quito del Imperio Inca que
estuvieran fuera de los límites asignados a Francisco Pizarro.

Lienzo de Quauhquechollan, representando la campaña de su hermano Jorge de Alvarado al mando


de los guerreros quauhquecholtecas en la conquista de Guatemala
Construyó su flota en el Pacífico Sur, donde fundó el Puerto de Iztapa (en Guatemala). A principios
de 1534 se hizo a la vela con una flota compuesta por ocho navíos, en los cuales se embarcaron
500 infantes bien armados, 227 caballos y 2000 indígenas de Guatemala. Bartolomé de las Casas,
en su Brevísima Relación, recuerda la mortandad de indios que generaban estas expediciones, tanto
por obligarlos a transportar hasta el Mar del Sur los materiales con los que se construían los barcos,
como por las condiciones de viajes y trabajos.
Para la expedición de Pedro de Alvarado, de sus 4000 hombre, la mitad fueronn un contingente de
tlaxcaltecas.[7] En ello influencio su matrimonio con Tecuelhuetzin Xicohténcatl (también llamada
Doña Luisa Xicohténcatl), por el que Alvarado recibió el apoyo masivo de los Tlaxcaltecas, que
participaron por fidelidad a la "princesa Xicohténcatl". su vez que se quedaron unos 750
participaron por fidelidad a la "princesa Xicohténcatl". su vez que se quedaron unos 750
Tlaxcaltecas en los Reinos del Perú, de los cuales unos 200 participaron en la fundación de Lima
(capital del Virreinato Peruano) y el resto participó en la refundación de Cuzco.[8]
El 25 de febrero de 1534 Alvarado desembarcó en la bahía de Caráquez; pasó luego a Charapotó,
donde fundó la Villa Hermosa de San Mateo de Charapotó; de ahí a Jipijapa, a Paján y al río Daule.
Volvió a retroceder hacia los bosques de Paján, donde se detuvo algún tiempo. Sus fuerzas
avanzaron por el sur hasta mucho más arriba de Chonana, y por el norte bajaron tanto que llegaron
hasta el territorio de Nono, en la actual provincia de Pichincha, a pocos kilómetros de Quito.
Desde Nono, desandando muchas leguas, tornaron a los bosques pantanosos de Chimbo en la
región occidental, por donde, ya juntándose de nuevo toda la expedición, empezaron a ascender la
cordillera de los Andes hasta salir a las alturas de Ambato. Como Alvarado anduvo perdido en las
provincias del litoral durante los meses de febrero, marzo y abril, sufrió las molestias de las lluvias
de invierno, cuando en la costa los llanos y todo el suelo en general se convierten en anegadizos y
pantanos intransitables; y saliendo a la planicie interandina, en agosto, pasó la cordillera
precisamente en la época de los mayores vientos y de las más fuertes nevadas.
Llegó Pedro de Alvarado a las llanuras de Ambato, actualmente en Ecuador, con un ejército
completamente débil, ya que llevaba muchos meses padeciendo las inclemencias de la selva
costanera, en la que se perdieron, porque los guías indígenas que habían retenido a la fuerza
lograron huir. Por esta razón, no estaban en condiciones de enfrentarse con Diego de Almagroy
Sebastián de Belalcazár y prefirieron llegar a un arreglo amistoso el 26 de agosto de 1534, que
consistió en que Pedro de Alvarado recibiría una indemnización por los gastos que había hecho en
tan malhadada expedición y, a cambio, Diego de Almagro y Gonzalo Pizarro consiguieron que Pedro
de Alvarado les cediera los barcos, caballos y hombres que quisieran quedarse. Pedro de Alvarado,
finalmente, regresó a Guatemala. Francisco López de Gómara, en su Historia General de las Indias,
cifra la indemnización en cien mil pesos de oro, que fueron pagados, cumpliendo la palabra de
Almagro. Por otra parte, se quedaron unos 750 Tlaxcaltecas en los Reinos del Perú, de los cuales
unos 200 participaron en la fundación de Lima (capital del Virreinato Peruano) y el resto participó
en la refundación de Cuzco.[8]
Mala acogida en Ecuador-Quito
En las actas del cabildo colonial de San Francisco de Quito se revela tajantemente la mala acogida y
descontento general que Pedro de Alvarado provocó en las empresas conquistadoras encabezadas
por Diego de Almagro y que estaban vinculadas a las expediciones de los actuales territorios del
Ecuador continental o del entonces Reino de Quito, de acuerdo con las provisiones entregadas por
Francisco Pizarro como gobernador de la Nueva Castilla. He aquí unos de los primeros documentos
originales del cabildo colonial de Quito donde se expresa los “pareceres” a los que tuvo que recurrir
el propio mariscal Diego de Almagro para negociar con Alvarado y no fomentar una demostrada e
impopular acogida que originó su estadía en las tierras del norte del Perú, apenas oída su llegada
desde Guatemala.
Proyecto de expedición a las Islas Molucas (1539-1540)
Proyecto de expedición a las Islas Molucas (1539-1540)
Luego que en 1533, la reina Juana I de Castillaemitió una real cédula otorgándole a Francisco de
Montejo la gobernatura del territorio comprendido desde el río Cupilco en Tabasco hasta el río
Ulúaen Hibueras, Montejo se trasladó a Centroaméricapara realizar campañas militares en contra de
los lencas, pero también Pedro de Alvarado había sido enviado con el mismo propósito por el
virreyAntonio de Mendoza y Pacheco. Debido al conflicto de intereses, en 1539 se realizó una
permuta del territorio de Chiapas que pertenecía a Alvarado por el territorio de Hibueras; ante esta
perspectiva Montejo se trasladó a Ciudad Real de Chiapa.[9]
Alvarado no soportó mucho tiempo la inactividad como gobernador de Guatemala y Honduras,
antes de solicitar y obtener de la corona otro encargo de exploración, esta vez a las inasibles islas
de la Especiería. Estaba preparando esta expedición y deambulando con su flota por el Pacífico
mexicano cuando fue requerido por el virrey Antonio de Mendoza y Pacheco, que quería participar
en la empresa. Pero antes le haría a Alvarado un encargo militar que habría de ser el último: sofocar
la rebelión de indios caxcanes y chichimecas que había estallado en Nueva Galicia(en lo que hoy es
el estado de Jalisco, México).

Muerte de Alvarado, representada en el Códice Telleriano-Remensis. Junto a su cabeza aparece su


nombre en (del idioma náhuatl: Tonatiuh ‘Sol’).

Guerra del Mixtón y muerte en Nochistlán (1541)

Retrato de Pedro de Alvarado, siglo xix


En esa última acción militar, que a veces se conoce como Guerra del Mixtón, Alvarado fue arrollado
por el caballo de un compañero inexperto que huía del contraataque de los indios chichimecas, que
estaban parapetados en el Cerro del Mixtón (gato) y eran comandados por Francisco Tenamaxtle,
un caxcán bautizado que se había levantado en armas. Sucedió en Nochistlán, en el sur de lo que
hoy es el estado de Zacatecas, donde se le había otorgado ya título de ciudad con el nombre de
Guadalajara, a pesar de la traza actual de la misma haya mudado de lugar en tiempos posteriores,
devolviéndose al antiguo poblado su nombre originario.[10]
Tras unos días de agonía, murió el 4 de julio de 1541. Su cuerpo fue enterrado primero en la iglesia
de Tiripetío, Michoacán, y trasladado en 1568 por su hija, Leonor Alvarado Xicoténcatl, a una cripta
de la catedral de San José de Santiago de Guatemala (hoy Antigua Guatemala), junto al de su mujer,
Beatriz de la Cueva, llamada la sinventura, no sin motivo: enviudó menos de un año después de
suceder a su hermana como mujer de Alvarado, y luego sobrevivió a su marido solo otro año.[11]
El cuerpo del conquistador y fundador de la ciudad sigue en dicha iglesia después de que fracasara
el intento de enterrarlos en un monumento levantado en su memoria debido a la presión popular.
[12]
Luego de la muerte de Pedro de Alvarado en la guerra del Mixtón, al quedar vacante la gubernatura
de Hibueras, la Real Audiencia de los Confines solicita a Francisco de Montejo ejercer nuevamente
el cargo en Hibueras, entre 1542 y 1544. No obstante, deja el nombramiento y las gubernaturas de
Tabasco y Chiapas, presentando sus respectivos juicios de residencia.
Matrimonios y descendencia
Contrajo primer matrimonio en la ciudad de Tlaxcala con la princesa Tecuelhuetzin, más tarde
conocida como doña Luisa Xicoténcatl, hija de Xicohténcatl "el Viejo", tlatoani de Tizatlán, hermana
del príncipe Xicoténcatl y de la princesa Xicot, primera esposa de Jorge de Alvarado. Su matrimonio
fue anulado por la Iglesia, siendo el único que le daría hijos, considerados ilegítimos dentro del
marco legal español, y por lo tanto, no aptos para suceder en los honores que recibió su padre
(como en el adelantamiento). Sin embargo, heredaron sus bienes y contrajeron importantes
matrimonios en su época. Éstos fueron:
● Pedro de Alvarado y Xicoténcatl
● Leonor de Alvarado y Xicoténcatl (1524), casada en primer matrimonio con el capitán Pedro
Portocarrero, lugarteniente en la conquista de Guatemala (sin descendencia), y en segundo
matrimonio con el licenciado Francisco de la Cueva y Villacreces, teniente de gobernador y
capitán general de Guatemala, caballero y comendador en la Orden de Santiago[13] (primo
de las dos siguientes esposas de Pedro de Alvarado), con quien procreó una amplia
descendencia.
● Diego de Alvarado y Xicoténcatl (m. 1554)

Catástrofe de 1541 en la que murió Beatriz de la Cueva, gobernadora interina de Guatemala tras la
muerte del adelantado.
Tras su anulación eclesiástica, que para su desgracia acarraría la condición de ilegitimidad de su
única descendencia, contrajo matrimonio por segunda vez con su pariente Francisca de la Cueva,
dama de la emperatriz Isabel de Portugal, e hija de Luis I de la Cueva, señor de Solera, y de doña
María Manrique de Benavides (cuya madre Beatriz de Valencia y Bracamonte, era prima hermana de
Juan de Alvarado y Bracamonte, abuelo del propio Pedro de Alvarado, por ser ambos nietos de
Álvaro Dávila y Juana de Bracamonte), sin embargo, su vida fue corta, muriendo tras su
desembarco en Veracruz.
Tras la inesperada muerte de su esposa, Alvarado consiguió la respectiva dispensa papal, gracias a
la intercesión de Francisco de los Cobos, secretario del emperador, para contraer un siguiente
matrimonio con Beatriz de la Cueva, hermana de su anterior esposa Francisca, y al igual que ella,
también dama de la emperatriz Isabel de Portugal, quien ha pasado a la historia por el
nombramiento de gobernadora que le otorgó el cabildo de Guatemala al conocerse la muerte del
adelantado Pedro de Alvarado en el Mixtón. El cargo lo mantuvo tan solo por dos días, ya que
moriría en compañía de sus damas de compañía en la capilla de las Casas Reales, a consecuencia
del "alud" que arrasó la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala el 11 de septiembre de
1541 y donde morirían alrededor de seiscientos habitantes de la ciudad.

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