LA CONVERSIÓN DE SAULO
La conversión de Saulo al cristianismo es uno de los episodios más sorprendentes del libro de
Hechos. Lucas relata este evento con suficientes detalles, de manera que al estudiarlo
podamos extraer lecciones para nuestra vida individual y para nuestra iglesia.
Parte 1: Matando en el nombre de Dios
Saulo, conocido por ser el gran perseguidor, encarcelador y asesino de cristianos, se encuentra
de camino a Damasco. Su objetivo: Exterminar a los cristianos de esa ciudad. Este punto,
sumado a otros detalles, nos demuestra su empecinamiento en exterminar a los discípulos de
Jesús. Veamos.
Hechos 9.1-2
“Saulo, respirando aún amenazas y muerte contra los discípulos del Señor, vino al sumo
sacerdote, y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, a fin de que si hallase algunos
hombres o mujeres de este Camino, los trajese presos a Jerusalén”.
Viaje a Damasco: Sin importar la ruta que tomara desde Jerusalén, llegar a Damasco
requeriría aproximadamente una semana de viaje (el total de kilómetros a recorrer era
de 240 aproximadamente). Su determinación era tan grande que estuvo dispuesto a
viajar por el desierto, bajo el calor del día y el frío de la noche, con el sólo propósito de
arrancar de raíz el cristianismo. Tanto era se odio que decidió extender su cacería más
allá de Jerusalén.
Su respirar era de amenaza y muerte: Para la misión de Saulo, tanto la amenaza como
el homicidio eran el combustible o el aire. Su motivación, como vemos, era grande.
Alianza asesina: Saulo era un prestigioso fariseo (Fil. 3.5). Como se sabe, los fariseos
no se llevaban muy bien con los saduceos, otra secta del judaísmo. Extrañamente
Saulo se une a los saduceos para matar a los cristianos. Esto se evidencia porque
Hechos relata que Saulo busca al Sumo sacerdote para pedirle cartas para las
sinagogas de Damasco. Ese sacerdote puede haberse referido a Anás o a Caifás. Sin
importar a cuál de los dos hombres se refiera el texto bíblico, ambos eran saduceos.
Esta alianza de muerte recuerda a la que se hiciera para matar a Jesús (Mateo 26.3),
solo que en esta ocasión no era para matar a Jesús sino a sus seguidores.
Llevó consigo cartas: En estas cartas constaba la autorización o poder que se
concedían a Saulo, miembro del sanedrín desde la muerte de Esteban, para tomar
como prisioneros a los cristianos en las sinagogas de Damasco (que se calculan que
serían entre 30 y 40). Sin duda los cristianos aún asistían fielmente a la sinagoga, y
Saulo se proponía proceder contra ellos.
Tanto hombres como mujeres: El hecho de que se incluyan mujeres entre sus posibles
víctimas destaca la furia con que actuó Saulo contra los cristianos.
Tenía hombres a su cargo: Saulo no viajaba solo sino que iba acompañado por un
grupo de hombres. Ellos fueron quienes lo ayudaron a entrar en Damasco cuando
quedó ciego. Esto demuestra que planificaba arrasar con el cristianismo. De lo
contrario no se justifica el que llevara un grupo a su cargo.
Como vemos Saulo era un perseguidor, fiel a sus convicciones (aunque pronto se daría cuenta
que estaban equivocadas) y, aparentemente, nada lo detendrían en su misión. ¿Será así?
1|Serie: La vida de Pablo
Aplicación:
Quizás no estés persiguiendo abiertamente a los cristianos, pero de igual manera estás tan
equivocada como Saulo. Sí, suena fuerte. Pero, ¿te has puesto a pensar que quizás estás
equivocado?
Saulo pensaba que estaba haciendo lo correcto, estaba convencido que los resultados que
obtendrían serían para el bien de su nación. ¿Será que estás procediendo con buenas
intenciones pero aun así estás equivocado? ¿Será que hacemos cosas en nombre de Dios y aun
así no estamos haciendo su voluntad? ¿Será que estamos tan metidos en la obra de Dios que
nos olvidamos del Dios de la obra?
Como cristianos corremos el riesgo de cometer un error similar al de Saulo: Intentar con
nuestras fuerzas, sólo con nuestra humanidad, hacer las cosas. Es más, quizás queremos hacer
buenas obras, pero nuestros motivos son incorrectos y buscamos la fuerza para hacerlo en el
lugar incorrecto. Incluso puede ser que estemos usando nuestros bienes, nuestras fuerzas,
nuestras capacidades en una empresa que va contra los planes de Dios.
Si no hemos aceptado todavía a Dios puede que estemos transitando nuestro propio camino a
Damasco. Huyendo lo más lejos que podemos, kilómetros y kilómetros. Pero no nos damos
cuenta de que vayamos a donde vayamos, estemos muy equivocados o simplemente
confundidos, Dios puede alcanzarnos.
Más tarde o más temprano, más cerca de Jerusalén o más cerca de Damasco, Dios nos tendrá
que tirar en el polvo de la tierra para demostrarnos que nuestro proceder está equivocado.
¿Tendremos que llegar a ese límite?
Parte 2: Rescatando al futuro apóstol
Saulo estuvo dispuesto a viajar por días para tomar “Saulo de Tarso… emprendió
prisioneros a los cristianos en Damasco. Elena de White nos el memorable viaje en que iba
muestra que ya faltaba poco para llegar a esta hermosa a ocurrirle el singular suceso
que cambiaría por completo
ciudad, oasis en medio del desierto, cuando Dios produjo su
el curso de su vida”. HAp, 57.
intervención más grande en la vida de quien pronto pasaría a
ser un ex perseguidor.
Faltaba poco para llegar a Damasco.
“El último día del viaje, ‘en mitad del día’, los fatigados caminantes, al acercarse a Damasco,
vieron las amplias extensiones de tierra fértil, los hermosos jardines y los fructíferos huertos
regados por las frescas corrientes de las montañas circundantes. Después del largo viaje a
través de desolados desiertos, tales escenas eran en verdad refrigerantes”. HAp, 58.
Estando a las puertas de Damasco, se sucede el evento que cambió la vida de Saulo. Veamos
como lo relata Lucas en el libro de Hechos.
Hechos 9.4-5
“Pero yendo por el camino, aconteció que, al llegar cerca de Damasco, repentinamente lo
rodeó un resplandor de luz del cielo; y cayendo en tierra oyó una voz del cielo que decía: -
Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues? Él dijo: - ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: - Yo soy Jesús, a
quien tú persigues”.
2|Serie: La vida de Pablo
Analicemos un poco lo sucedido hasta este momento. Cuando parecía que Saulo iba
finalmente a llegar a Damasco e iba a eliminar a los cristianos de esa ciudad, Dios interviene
poderosamente. Se manifiesta a Saulo como un “resplandor de luz del cielo”. Destaquemos
dos puntos importantes sobre esta forma de presentarse de Dios.
1. La luz era verdaderamente poderosa: Hechos 22.6 (otro pasaje que relata la
conversión de Saulo) señala que era el medio día cuando Dios se apareció.
Lógicamente esa es la hora más clara e iluminada del día, sin embargo, esta luz era
más potente, tanto que hizo parece al sol del mediodía con menos poder. La luz de la
gloria de Dios era más potente que la luz del sol del mediodía. Incluso, por su efecto,
Saulo cayó al piso y cerró sus ojos. Esto se evidencia porque en Hechos 9.8 dice
“abriendo los ojos no veía a nadie”. Si abrió los ojos es porque los tenía cerrados.
Probablemente cerró sus ojos a causa de la magnitud del poder de esta luz.
2. Una manifestación similar a la que vio Esteban: Al leer Hechos 7.55-56 vemos que el
mártir dijo “Veo los cielos abiertos, y al Hijo del Hombre que está a la diestra de Dios".
Esto, en su momento era una blasfemia para Saulo; sin embargo Dios utiliza una
manifestación similar a la de Esteban para presentarse ante él. ¿Coincidencia? Saulo
mismo vio al Hijo del Hombre, en la gloria del Padre.
Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?
Dios llama a Saulo por su nombre en hebreo, Saóul (Saúl). El hecho de que lo llame por su
nombre demuestra que ese Dios al que Saulo rechazaba, conocía bien quién era y conocía sus
intenciones.
Jesús le pregunta “¿Por qué me persigues?”. Si lugar a dudas esta frase demuestra cuán en
serio se toma Dios su relación con el hombre que se ha entregado a Él, y cuánto le afecta que
sus hijos sean maltratados. La pregunta fue penetrante para el perseguidor. Lo sacude
íntimamente.
Cristo se identifica de tal modo con sus discípulos, que los sufrimientos de éstos se convierten
en los de Él.
“Cristo se identifica aquí con su pueblo. Al perseguir a los seguidores de Jesús, Saulo había
atacado directamente al Señor del cielo. Al acusarlos y testificar falsamente contra ellos, lo
hacía también contra el Salvador del mundo”. HAp, 59.
El Señor considera que aquello que les hacen a sus discípulos es como si se lo hicieran a Él.
"En toda angustia de ellos Él fue angustiado" (Isaías 63.9).
"El que os toca, toca a la niña de su ojo" (Zacarías 2.8).
“Cuando una persona los recibe a ustedes, también me recibe a mí. Y cuando una
persona me recibe a mí, también recibe a Dios, que es quien me envió”. (Mateo
10.40).
¿Qué quieres que haga?
Si hay una pregunta que me gusta escuchar de labios de un hijo de Dios es “¿Qué quieres que
haga?” Me conmueve saber que una persona está a completa disposición de Dios. Lo curioso
es que Saulo fue quien pronunció estas palabras, ¡Sí, Saulo!
No necesitó muchas evidencias, solo saber que era Dios, Jesús resucitado, el que se había
comunicado con él, para responder “¿Qué quieres que haga?”.
3|Serie: La vida de Pablo
Esto, personalmente, me desafía en gran manera. ¿Cuántas veces Dios me llama? Está
llamando a mi corazón (Apoc. 3.20) pero yo, ¿qué estoy respondiendo? El Dios que me llama
me conoce, así como conocía a Saulo. Conoce mis intenciones, mis pensamientos, mis
preocupaciones y miedos. Me llama sabiendo quien soy, me llama a pesar de lo que soy. Él no
me mira como soy sino como puedo llegar a ser por su gracia.
¿Cuántas evidencias o razones tengo que tener para decir ‘Qué quieres que haga’? Saulo, un
ser humano como yo, sólo necesito saber que era Dios el que lo llamaba para poderse a su
disposición. ¿Cuánto voy a tardar en aceptar su llamado?
La reacción de Jesús.
La reacción de Jesús a la pregunta de Saulo la podemos dividir en tres partes:
1. Saulo todavía estaba en tierra cuando le preguntó al Señor “¿Qué quieres que haga?”.
Por eso Dios responde: “Levántate”. El primer paso es levantarse. Sin importar que
tanto mal hayamos hecho, que tan rebeldes hayamos sido a Dios, si lo reconocemos
como nuestro Dios, Él nos pide que nos pongamos en pie. Dios no nos llama para
hacernos sentir mal y que nos arrastremos por la tierra de la miseria y la vergüenza.
Nos pide que nos pongamos en pie.
2. “Entra en la ciudad y se te dirá lo que te conviene hacer”. Dios tenía todos los detalles
planificados, cada paso en el plan de rescate de Saulo estaba pensado. Alguien (Saulo
no sabe quién) le indicaría los planes que Dios tenía para él. Dios quería poner a Saulo
en contacto con su iglesia. Este paso era importante en plan para rescatarlo. Este
punto lo veremos más adelante.
3. Lo interesante es que Dios permite que Saulo quede temporalmente ciego. ¿Era
necesario esto? ¿Quería Dios castigar, aunque sea un poquito a Saulo, por haber
perseguido su pueblo? ¿Será que lo estaba preparando para algo superior?
Efectivamente. Más adelante analizaremos esto.
Aplicación:
Si representamos tus metas con llegar a Damasco (porque esa era la meta a corto plazo de
Saulo), ¿te pasó, alguna vez, que cuando parecía que ibas a concretar esa meta todo se echó a
perder? ¿Tus planes fracasaron, o están fracasando? Quizás te estoy hablando justo cuando
acabas de terminar una relación o acabas de perder tu trabajo. ¿Por qué? ¿Por qué Dios
permitió eso?
¿Será que Dios tiene otros planes para tu vida? Muchas veces, y por distintas razones, creemos
que nuestras metas están acertadas, que son buenas, pero terminan fracasando. Ese es el
momento en que Dios quizás está tratando de llamarte, como lo hizo con Saulo. ¿Por qué en
lugar de intentar hacer nuestra voluntad no comenzamos a hacer la voluntad de Dios?
animémonos a responder como Saulo: ¿Qué quieres que hagas?, porque, sin lugar a dudas,
que Dios nos mostrará el plan que tiene para nosotros.
No olvidemos que Dios nos conoce, incluso por nombre y apellido. Como dijimos Dios nos
llama a pesar de lo que somos, y nos dice que nos levantemos, que nos pongamos en pie.
Sacudámonos el polvo del pecado, de la vergüenza y levantémonos, porque es Dios quien nos
llama. ¿Te animas?
4|Serie: La vida de Pablo
Parte 3: El aposento alto de Saulo
Todos recordamos la tristeza de los apóstoles tras la partida de Jesús. Sin embargo, su Maestro
les había dejado claras instrucciones de lo que debían hacer tras su ascensión. Fue así que
pasaron 10 días en el aposento alto con la esperanza de recibir un poder que los capacitará
para la misión que tenían.
Esos días que pasaron “todos, juntos y unánimes” fueron días de preparación para lo que sería
el increíble derramamiento del Espíritu Santo. Fueron días de confesión, de examen de
conciencia, de arrepentimiento, de humillación y reflexión, de oración y estudio de la Palabra
de Dios. Luego de eso el Espíritu Santo prometido descendió sobre los discípulos, ahora
estaban listos para cumplir con su misión evangelizadora.
Dios, evidentemente estaba llamando a Saulo a ser su evangelizador, ¿será, entonces, que este
nuevo discípulo tendría que pasar por su “aposento alto”? Efectivamente. Veamos cómo
describe la Biblia y Elena de White estos tres días de ceguera física, pero gran visión espiritual.
Hechos 9.9: “Estuvo tres días sin ver, y no comió ni bebió”.
Hechos 9.11: “el ora”.
Los datos que aporta la Biblia no son muchos pero son consistentes. Saulo no comió ni bebió,
pero sí oró. La forma en la que usa la palabra “ora” no hace referencia a una oración aislada
sino a un estado de constante comunión con Dios. Saulo, esos días, se dedicó a orar.
Veamos que aporta el espíritu de profecía:
Saulo reflexionó:
“Por tres días Saulo estuvo ‘sin ver, y no comió, ni bebió’. Esos días de agonía de
alma le parecieron años. Vez tras vez recordó, con angustia de espíritu, la parte
que había tomado en el martirio de Esteban. Con horror pensaba en la culpa en
que había incurrido al dejarse dominar por la malicia y el prejuicio de los
sacerdotes y gobernantes, aun cuando el rostro de Esteban había sido iluminado
con el brillo del cielo. Con tristeza y contrición de espíritu repasó las muchas
ocasiones en que había cerrado sus ojos y oídos a las más impresionantes
evidencias, y había insistido implacablemente en la persecución de los creyentes
en Jesús de Nazaret. […] Al entregarse Saulo completamente al poder convincente
del Espíritu Santo, vio los errores de su vida”. HAp, 59-60.
Saulo hizo un examen de conciencia y se humilló:
“Estos días de riguroso examen propio y humillación de espíritu, los pasó en
solitaria reclusión. […] se postró ahora delante de Dios con la humildad y la
sencillez de un niñito, confesando su propia indignidad, e invocando los méritos de
un Salvador crucificado y resucitado”. HAp, 60.
Saulo se confesó y oró:
“confesando su propia indignidad, e invocando los méritos de un Salvador
crucificado y resucitado. Saulo anhelaba ponerse en completa armonía y comunión
con el Padre y el Hijo; y en la intensidad de su deseo de obtener perdón y
aceptación, elevó fervientes súplicas al trono de la gracia”. HAp, 60.
Saulo estudió las Escrituras:
“Durante las largas horas en que Saulo estuvo encerrado a solas con Dios, recordó
muchos de los pasajes de las Escrituras que se referían al primer advenimiento de
Cristo. Cuidadosamente, rastreó las profecías, con una memoria aguzada por la
5|Serie: La vida de Pablo
convicción que se había apoderado de su mente. Al reflexionar en el significado de
esas profecías, se asombraba de su anterior ceguera de entendimiento, y de la
ceguera de los judíos en general, que los había inducido a rechazar a Jesús como el
Mesías prometido. A su entendimiento iluminado, todo parecía claro ahora”. HAp,
60.
Evidentemente Dios tuvo que preparar a Saulo para recibir un don precioso que estaba por ser
derramado en su vida: El Espíritu Santo.
Aplicación:
Los discípulos pasaron una preparación antes de recibir el Espíritu Santo. Saulo tuvo que pasar
igualmente por una preparación. ¿Será que nosotros necesitamos prepararnos? Por supuesto.
Hoy tenemos la posibilidad de pasar por nuestro propio “Aposento alto”. No sé cuántos días
durará esta preparación, ¿10 días?, ¿3 días?... Quizás necesitemos más tiempo, pero nos es
esencial pasar por esta etapa.
Confesarnos, humillarnos antes Dios, arrepentirnos, orar, estudiar su Palabra, entregarnos
totalmente, hacer un examen de conciencia, nos garantiza la recepción del Espíritu Santo.
¡Qué don precioso!
Te animo a que hoy empieces a vivir tu “Aposento alto”. “Ahora es el día de la salvación” (2°
Corintios 6.2).
Parte 4: El derramamiento del Espíritu Santo
Como mencionamos, Dios tenía todo planificado para rescatar a Saulo y así proporcionarle a la
iglesia de la época un héroe evangelizador. Por esta razón es que así como Dios se le presentó
a Saulo también se le presentó a Ananías, un “hombre piadoso” (Hechos 22.12), y le entregó
instrucciones para Saulo.
Dios llama a Ananías de la siguiente manera:
Hechos 9.10-16
“Había entonces en Damasco un discípulo llamado Ananías, a quien el Señor dijo en visión:
Ananías. Y él respondió: Heme aquí, Señor. Y el Señor le dijo: Levántate, y ve a la calle que se
llama Derecha, y busca en casa de Judas a uno llamado Saulo, de Tarso; porque he aquí, él ora,
y ha visto en visión a un varón llamado Ananías, que entra y le pone las manos encima para
que recobre la vista. Entonces Ananías respondió: Señor, he oído de muchos acerca de este
hombre, cuántos males ha hecho a tus santos en Jerusalén; y aun aquí tiene autoridad de los
principales sacerdotes para prender a todos los que invocan tu nombre. El Señor le dijo: Ve,
porque instrumento escogido me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y
de reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es necesario padecer por mi
nombre”.
Destaco la presteza de Ananías para responder al llamado de Dios. Sin siquiera saber qué le
pediría, Ananías ya había respondido “Heme aquí”.
Cuando Ananías se entera de su misión le cuestiona respetuosamente a Dios sobre lo que él
había oído de Saulo. Pero Dios no se había equivocado de persona, era a Saulo a quien tenía
que ir a imponer sus manos para que recobrara la vista. Veamos qué hizo Ananías y cuánto
tardó en hacerlo.
6|Serie: La vida de Pablo
Hechos 9.17
“Fue entonces Ananías y entró en la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo,
el Señor Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha enviado para que
recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo”.
Nuevamente el proceder de Ananías me sorprende. Podría haber puedo excusas para ir ante
Saulo. Después de todo, ¿y si Saulo estaba fingiendo su ceguera para capturarlo? Podría perder
su libertad, incluso su vida. Pero Ananías, recibe la explicación de Dios y sale para la casa de
Judas, donde se hospedaba Saulo.
Otra actitud admirable de Ananías, y que probablemente trajo alivio a Saulo, es que lo llama
“Hermano Saulo”. Es más se refiere a él como Saóul, en hebreo, de la misma forma que Jesús
se había referido a él en la visión del camino a Damasco. Esto probablemente le confirmó a
Saulo que Dios estaba dirigiendo todo, incluso los detalles. Sin lugar a dudas Ananías estaba
dándole la bienvenida a la iglesia cristiana. Probablemente no fue una tarea fácil para Ananías
pero al referirse a Saulo como “Hermano Saulo” demuestra que cumplió fielmente y de buena
gana su misión.
Como cristianos y misionero de Dios, ¿te es fácil acércate a hablarle de Dios a personas que no
“merecen” conocerlo, o a personas que claramente no tienen interés en Él? Quizás
deberíamos definir a este grupo de personas. Para algunos puede ser un colega no cristiano,
para otros una persona que nos estafó y nos dañó mucho. Simplemente, podríamos decir, no
merecen el evangelio. Para mí puede representar a un familiar que en más de una ocasión se
mostró firme en rechazar a Dios, y que que “yo” creo que no cambiará. Amigos, decir que una
persona no cambiará es negar el poder de Dios. Es más, el cambiar de una persona no es
nuestro problema, es obra del Espíritu Santo. Nosotros estamos para “sembrar” en ellos la
semilla del Evangelio. Dios hoy nos puede estar llamando a ser bendición para esas personas.
¿Será que Dios alguna vez de llamó a ir a un lugar que era difícil en cuanto a la obra misionera
o peligroso, que podía atentar contra nuestra seguridad? Bueno, Dios llamó a Ananías a que se
presentara ante el gran perseguidor de los cristianos de la época, ante el implacable Saulo.
Así como Dios, mientras llamaba a Ananías, Él mismo está preparando los corazones de las
personas a que tenemos que ir y hablar. Estaría genial que tuviéramos su dirección y nombre,
como le sucedió a Ananías, pero no es así. Por lo tanto, y sin dudar, debemos, simplemente, ir.
Instrumento escogido.
El original dice “vaso” escogido. Jeremías menciona que somos vasos en manos de Alfarero.
Nuestro Dios es el Alfarero. Sin lugar a dudas que el Gran Alfarero estaba modelando o re-
modelando, o re-creando la vida de Saulo.
Los autores clásicos utilizaban esta misma palabra que se usa para “vaso” para referirse a los
siervos útiles y dignos de confianza. Saulo había ganado la confianza de Dios, durante tres días
de había entregado a Él completamente. Se había convertido (pronto Saulo daría una
evidencia pública de esta decisión). Ahora entendemos mejor por qué el Señor aplica este
término a Saulo: lo usaría como instrumento para cumplir su voluntad, sobre todo entre los
gentiles.
7|Serie: La vida de Pablo
Hay una canción que dice “Yo quiero ser un vaso de honra, moldeado por el Señor”. ¿Será que
decimos “Amén” ante esto? Personalmente quiero ser un vaso en las manos de Dios, prefiero
que Él me moldee según sus planes. Él sabe qué tipo de vaso seré.
Lo lindo de esta ilustración es que el vaso no le dice al alfarero cómo tiene que hacerlo,
simplemente es una vaso en las manos de Dios. Así deberíamos ser nosotros. Sin poner
condiciones, sin prejuicios, sólo entregarnos a Él. ¿Nos gustaría?
Quizás en este momento estás pensando – Pero yo… soy un caso perdido. Ya he hecho con mi
vida lo que he querido y estoy arruinado – No importa. Amigo, Saulo era un engañador,
calumniador, asesino, y Dios lo transformó, lo volvió a crear, como el Alfarero al vaso. Veamos
el siguiente pasaje.
Jeremías 18.4 y 6
“Y la vasija de barro que él hacía se echó a perder en su mano; y volvió y la hizo otra vasija,
según le pareció mejor hacerla. […] ¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh
casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois
vosotros en mi mano, oh casa de Israel”.
En el pasaje vemos que el vaso “se echó a perder”. Así es como quizás estás viendo ahora tu
vida, piensas se echó a perder. Ves que tu matrimonio se está cayendo a pedazos y no sabes
cómo hacer para repararlo. Recuerda que Dios es el Alfarero. Quizás ves tus deudas y te
desesperas porque sabes que estás endeudado por tus malas decisiones. Recuerda que Dios es
el Alfarero. Incluso miras a tus hijos y los ves derrotados, y esto te aflige. No olvides, Dios es el
Alfarero.
El relato no termina con el vaso roto. Dice que el Alfarero la volvió a hacer, a la vasija, “como
le pareció mejor hacerla”. Esto es lo que Dios quiere, no sólo para su iglesia, sino para tu vida
personal.
Dios puede reconstruir tu vida, no importa que tan arruinada esté. Lo único que tienes que
hacer es entregarte en sus manos. Porque Dios ya te escogió como su instrumento especial. Lo
hizo con Saulo hace ya muchos años, y lo hace hoy contigo.
Se perseguidor a ungido con el Espíritu Santo.
Volvamos un poco al relato del capítulo 9 de Hechos. Tenemos allí una clara evidencia de la
gracia transformadora de Dios. Ananías había empezado el relato convencido de que Saulo era
malvado, y termina con sus manos sanadoras sobre la cabeza de Saulo. Saulo había empezado
el relato como enemigo de Dios, y termina como un seguidor de Dios. ¡Qué bendición saber
que esa gracia transformadora sigue hoy día activa!
Lo curioso de esta imposición de manos es que su resultado es doble:
Sanación física:
Hechos 9.18 pp “Y al momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al
instante la vista”.
Quizás hoy no estás ciego físicamente, o sí. Pero vemos que Dios tiene poder, y si es su
plan para ti, te puede sanar.
Sanación espiritual:
8|Serie: La vida de Pablo
El propósito del Señor al llamar a Saulo es para que “llevara su nombre”, es decir, para
que manifestara su carácter. Por esta razón Dios, por medio de Ananías, derrama su
Espíritu Santo sobre Saulo. Veamos.
Hechos 9.17 up
“me ha enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo”.
Este acto sirvió para confirmar la visión de Saulo (Hechos 9.12) y para identificar a su
visitante enviado por el cielo.
Luego de una preparación intensa Dios derrama su Espíritu Santo sobre Saulo. ¿Qué hizo
entonces Saulo? Dos cosas, veamos.
1. Se bautizó:
Hechos 9.18 up: “y levantándose, fue bautizado”.
Amigo, has estado conociendo más en profundidad la vida de Saulo, el llamamiento de
Dios y los planes que Él tenía para su nuevo discípulo. En otras palabras, así como
Saulo tú te has dado cuenta que Dios te llama. Saulo respondió bautizándose. Dio
evidencia pública de su conversión privada. Dios hoy te llama y espera que respondas
como lo hizo Saulo. Hoy tienes ante ti una gran oportunidad. Leamos lo que dice el
siguiente pasaje.
Deuteronomio 30.19 (TLA)
“El cielo y la tierra son testigos de que hoy les he dado a elegir entre la vida y la
muerte, entre la bendición y la maldición. Yo les aconsejo, a ustedes y a sus
descendientes, que elijan la vida”.
Elije la vida, elige entregarte a Dios.
2. Predica:
Hechos 9.20-22 relata el inicio inmediato, tras su conversión, de las labores
misioneras. Se presenta en las sinagogas a predicar. En lugar de llevar las cartas que le
había provisto el Sumo sacerdote con el fin de capturar a los cristianos, predica a
Cristo resucitado. ¡Qué cambio!
Muchas veces podemos pensar - ¿Qué le puedo decir a la gente? Yo no sé predicar.
Pues no hay problema. Basta con que les comentes a los demás lo que Dios hizo en tu
vida. Como hizo el endemoniado gadareno, veamos.
Lucas 8.39
“Vuélvete a tu casa, y cuenta cuán grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y él se fue,
publicando por toda la ciudad cuán grandes cosas había hecho Jesús con él”.
No necesitas ser un gran predicador para hablar de Jesús, sólo necesitas tomarte el
tiempo para conocerlo cada día más y más.
Conexión entre Espíritu Santo y predicación.
“Las valientes predicaciones de Saulo ejercieron grandísima influencia. Conocía las Escrituras, y
después de su conversión, vio brillar una luz divina sobre las profecías concernientes a Jesús, lo
cual le habilitó para presentar clara y osadamente la verdad y corregir cualquier perversión de
las Escrituras. Como el Espíritu de Dios descansaba sobre él, presentaba con claridad y fuerza a
sus oyentes las profecías hasta el tiempo del primer advenimiento de Cristo y les mostraba que
se habían cumplido las Escrituras que se referían a sus sufrimientos, muerte y resurrección”.
PE, 202.
En rol de la iglesia.
9|Serie: La vida de Pablo
“En el relato de la conversión de Saulo se nos dan importantes principios que deberíamos
tener siempre presentes. Saulo fue puesto directamente en presencia de Cristo. Era uno a
quien Cristo había destinado a una obra importantísima, uno que había de ser “instrumento
escogido;” sin embargo, el Señor no le habló ni una sola vez de la obra que le había señalado.
Lo detuvo en su carrera y lo convenció de pecado; pero cuando Saulo preguntó: “¿Qué quieres
que haga?” el Salvador colocó al inquiridor judío en relación con su iglesia, para que conociera
allí la voluntad de Dios concerniente a él”. HAp, 60.
“Jesús es el amigo de los pecadores, y su corazón simpatiza con el dolor de ellos. Tiene toda
potestad, tanto en el cielo como en la tierra; pero respeta los medios que ha dispuesto para la
iluminación y salvación de los hombres; dirige a los pecadores a la iglesia, que él ha puesto
como un medio de comunicar luz al mundo. Cuando, en medio de su ciego error y prejuicio, se
le dio a Saulo una revelación del Cristo a quien perseguía, se lo colocó en directa comunicación
con la iglesia, que es la luz del mundo. En este caso, Ananías representa a Cristo, y también
representa a los ministros de Cristo en la tierra, asignados para que actúen por Él. En lugar de
Cristo, Ananías toca los ojos de Saulo, para que reciba la vista, coloca sus manos sobre él, y
mientras ora en el nombre de Cristo, Saulo recibe el Espíritu Santo. Todo se hace en el nombre
y por la autoridad de Cristo. Cristo es la fuente; la iglesia es el medio de comunicación”. HAp,
61.
Aplicación.
Hemos visto que Dios nos llama a ser sus instrumentos escogidos, tal como lo fue Saulo. Vimos
cómo el ex perseguidor, tras su conversión, se bautiza y comienza a predicar de Dios. Nosotros
podemos hacer exactamente lo mismo. ¿Responderemos igual que Saulo? Amén.
Como iglesia estamos llamados a ser representantes de Dios y luces para los demás.
¿Cumpliremos fielmente con esta tarea, así como lo hizo Ananías? Amén.
10|Serie: La vida de Pablo
APÉNDICE
Damasco: Damasco es una de las ciudades más antiguas del mundo que aún es habitada.
Damasco aparece en el relato de Abrahán como el lugar donde nació Eliezer, su
mayordomo (Gén. 15:2).
David puso guarniciones en ella (2° Sam. 8:6).
En los días de Rezón la ciudad se convirtió en un centro de oposición contra Salomón
(1° Rey. 11:23-25).
Damasco era el centro del reino sirio (arameo), y alternadamente fue aliada y enemiga
de Israel y de Judá (2 Rey. 14:28; 16:9-10; Amós 1:3, 5).
Cuando Saulo se convirtió, Damasco estaba bajo la jurisdicción de Vitelio, entonces
gobernador romano de Siria.
Damasco está situada en un oasis en el desierto de Siria. El río Abana, alimentado por las
nieves de las montañas del Antilíbano, riega los alrededores y le da mucha fertilidad. Con razón
se describía la ciudad como "una capital predestinada a la prosperidad". Su población era
principalmente aramea, pero en la ciudad había una numerosa colectividad judía. El relato de
Hech. 9 sugiere que allí había muchos "discípulos del Señor" (vers. 1). De éstos, muchos
pueden haber sido refugiados que habían huido de la persecución de Jerusalén y sus
alrededores.
De este Camino: El sustantivo "camino" aparece como sinónimo del cristianismo en sus
primeras décadas (cf. cap. 19:9, 23; 22:4; 24:14, 22). Posiblemente este término surgió de la
declaración de Jesús de que él era el "camino" (Juan 14:6), o de la referencia que hizo al
"camino" angosto (Mat. 7:14).
Yendo: No se sabe por qué camino fueron Saulo y sus compañeros; pero disponían por lo
menos de dos posibles rutas. Una era el camino principal de las caravanas, que iba de Egipto a
Damasco, y que corría paralelamente con la costa de Palestina hasta cortar el valle del Jordán,
al norte del mar de Galilea. El otro camino pasaba por Samaria y cruzaba el Jordán al sur del
mar de Galilea, y después de pasar por Gadara seguía al n ores te hacia Damasco. Era posible
recorrer los 240 km de distancia en una semana.
No veía a nadie: Para Saulo la ceguera bien pudo haber tenido un significado espiritual. Se
había considerado como " "guía de los ciegos", jactándose de que veía claramente (cf. Rom.
2:19). Ahora debía aceptar su ceguera por un tiempo, hasta que la luz interior y también la
exterior, volvieran a iluminarlo. Algunos comentadores creen que los efectos de este
enceguecimiento fueron permanentes en la vista del apóstol, porque generalmente dictaba
sus cartas (cf. 2 Tes. 3:17), cuando escribía lo hacía con letras grandes (ver com. Gál. 6:11), y
porque no reconoció al sumo sacerdote que ordenó que lo golpearan (Hech. 23:2-5). La más
razonable de las varias teorías acerca del "aguijón" en la "carne" de Pablo, es que se trataba de
11|Serie: La vida de Pablo
una deficiencia de la vista, lo que quizá implicaba ataques de agudo dolor (ver com. 2 Cor.
12:7). Esta posibilidad daría un significado especial al deseo de los gálatas de sacarse los ojos,
si eso hubiera sido posible, para dárselos al apóstol (ver com. Gál. 4:15).
Saulo, de Tarso: Su posición geográfica garantizaba la importancia de Tarso. Aunque estaba a
unos 15 km del mar, había un puerto seguro entre la ciudad y el mar, y las embarcaciones
pequeñas podían llegar hasta la ciudad. Más allá de ella se elevaban los montes Tauro, a través
de los cuales el angosto desfiladero conocido como puertas de Cilicia conducía al interior del
Asia Menor. Pero la antigua ciudad era famosa no sólo por su posición estratégica; se
destacaba además como centro educativo, y algunas veces era llamada la Atenas del Asia
Menor. Sus eruditos eran respetados por sus conocimientos científicos, y entre sus filósofos
había muchos renombrados estoicos, los cuales pueden haber influido algo en la forma de
pensar de Saulo. En cuanto a los oficios, es significativo que se diera importancia a la
fabricación de tiendas, el oficio de Saulo.
Gentiles: Los gentiles aparecen en primer lugar en la enumeración, pues el radio de acción de
Saulo debía ser especialmente entre ellos (ver com. Rom. 1: 13-14; 11: 13). Esto debe haber
sido una revelación sorprendente para Ananías, quien, como piadoso judío, no había
comprendido aún que todo el mundo debía oír de Cristo. Pero ahora ve en el hombre del cual
sólo había oído que era un gran perseguidor, a uno que ha sido escogido y capacitado más que
todos los otros para la obra de extender el Evangelio por todo el mundo.
Poniendo sobre él las manos: En esta acción había un doble propósito: (1) sanar (cf. Mar. 16:
18), y (2) conceder el Espíritu Santo (cf. com. Hech. 6: 6). Este acto sirvió para confirmar la
visión de Saulo (cap. 9: 12) y para identificar a su visitante enviado por el cielo.
Hermano Saulo: El que fuera perseguidor se había apartado de las autoridades judías y,
aparentemente, tenía pocas esperanzas de ser aceptado por los cristianos. El hecho de que
Ananías usara la palabra "hermano" debe haberle inspirado confianza y disipado sus temores.
Ananías usa la forma hebrea (aramea) del nombre (Saóul) que Jesús ya había empleado en la
visión del camino a Damasco.
En seguida: Cristo sanó a Saulo "al instante" (vers. 18), y Saulo comenzó a presentar su
testimonio "en seguida". En ambos casos se usa en el griego la misma palabra.
En las sinagogas: En vez de entregar a los dirigentes de las sinagogas las cartas que había
recibido de los jefes de Jerusalén (Hech. 9: 2), les proclamaba el Evangelio que había recibido
de una autoridad muy superior a la de los principales sacerdotes.
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