¡Qué hermoso mundo!
Lizzy vivía en una pequeña aldea con su
familia. Su padre, granjero, era un hombre
alegre que le encontraba el aspecto positivo
a todo. Su madre era una mujer amable con
ojos que brillaban y que amaba cantar.
Todos los días después del colegio,
Lizzy y su madre volvían a casa por
un camino flanqueado por hierba
alta y flores silvestres. En ocasiones se
detenían a recoger flores o a mirar
la hierba ondular al son de la brisa.
En el curso de sus caminatas, Lizzy
perseguía mariposas, escuchaba el
gorjeo de los pájaros y observaba a
las abejas revolotear entre las flores.
Le gustaba admirar las muchas
criaturas que pueblan nuestro
mundo: las ranas que se
sentaban en las rocas del
arroyo, la gata y sus pequeños
en el granero, las hormigas que
hacían fila para llevar alimento
a su colonia. Lizzy pensaba en
«Dios creó todas las cosas todas las maravillas que Dios
por medio de Él, y nada fue ha creado y le agradecía por
creado sin Él»1. Su creación.
Cada estación traía El verano es la estación
consigo nuevas de juegos y diversión.
paletas de colores Lizzy se zambullía en
y maravillas de la el estanque con sus
naturaleza. En la amigos, miraban las
primavera, cuando vacas en la pradera y
los manzanos se trepaban a los árboles.
cubrían de flores y Comían abundante
nacían los corderos, y deliciosa fruta y
su padre le permitía recogían moras
acompañarlo llenando canastas
a observar hasta rebosar.
los corderos y
asegurarse que
crecieran bien. El sol
brilla con intensidad
y su calor da vida a
la tierra.
En el otoño,
Lizzy recogía
las hojas de
color rojo y
dorado que
caían de
los árboles
y se hacía
con ellas
una corona.
Perseguía
las hojas
que volaban
en la brisa
y el aire se En el invierno, la nieve cubría
llenaba de los árboles, los tejados y el
su risa. suelo con un manto blanco.
Collares de cristal colgaban
de los tejados y los árboles
brillaban como diamantes por
las brillantes gotas de hielo.
A Lizzy le encantaba el cambio de estaciones.
Le recordaban las muchas maneras en que
Dios se vale de la belleza de Su creación para
darnos a conocer Su amor y magnificencia.
A veces de noche, Lizzy se sentaba con su
mamá en el porche a observar las estrellas titilar
en el firmamento negro y despejado.
—Las estrellas parecen joyas resplandecientes
—exclamó Lizzy cierta noche—. O a lo mejor
son pequeños ángeles que nos sonríen con
amor.
—Es un pensamiento hermoso —respondió su
mamá—. El rey David afirmó en la Biblia que
debemos dar gracias a Dios, el creador de las
luces celestiales, porque Su amor es constante
y para siempre2. Apreciar y demostrar gratitud
por la obra de Dios es una de las maneras en
que nos podemos acercar a Él. Al considerar el
cuidado y dedicación que ha puesto en todo,
podemos saber que Su amor y cuidados por
nosotros es aún más maravilloso.
«¡Que se alegren los cielos y se regocije
la tierra! ¡Que brame el mar y todo
lo que contiene! ¡Que se alegre el
campo y todo lo que hay en él! ¡Que
todos los árboles del bosque rebosen
de gozo delante del Señor!»3
Cierta mañana, Lizzy observó un petirrojo que cantaba una dulce canción en su ventana. Mientras lo observaba,
el pajarito saltó de la ventana a la rama de un cerezo que crecía al lado. En la cavidad de una enorme rama, Lizzy
descubrió un pequeño nido que, para su alegría, cobijaba tres huevitos manchados. Lizzy estaba que saltaba de la
emoción. Corrió a contarles a sus padres sobre el nido que había visto.
—Papi, ¿podemos poner un semillero en el cerezo? —preguntó—. De esa
manera, la mamá de los pajaritos tendrá muchas semillas que comer y
para alimentar a sus polluelos cuando salgan de los huevos.
—Qué buena idea, Lizzy —respondió su papá—. Vamos al taller a ver
cómo construir un semillero.
Al cabo de poco, un flamante semillero
colgaba de las ramas del cerezo. Lizzy
miraba al pajarito acercarse al semillero y
tomar algunas de las semillas. Esa escena se
repitió todos los días, y la pequeña esperaba
el momento especial en que los pajarillos
rompieran su cascarón.
Lizzy les contó a sus amigos de ese descubrimiento especial, y en Los pajaritos crecieron, se volvieron gorditos y les salieron muchísimas
los días siguientes, ellos también se acercaban para ver a la mamá plumas. Pronto aprenderían a volar.
petirroja cuidar de los huevos.
Lizzy sintió cierta tristeza. Había disfrutado observando el desarrollo
Poco después, los huevos se resquebraron y abrieron. Lizzy miraba y crecimiento de los pajaritos, pero no faltaba mucho para que
mientras los polluelos levantan sus cabecitas para pedir alimentos. La abandonaran el nido. Los pequeños petirrojos no tardaron en
mamá petirroja volaba del nido al semillero para alimentar a sus crías. revolotear un poco por el jardín para volver después a su nido.
«¡Cuán numerosas son Tus obras, oh Señor!
A todas las hiciste con sabiduría; la tierra
está llena de Tus criaturas. Todos ellos
esperan en Ti para que les des su comida
a su tiempo. Tú les das, y ellos recogen;
abres Tu mano, y se sacian del bien. […]
Alégrese el Señor en Sus obras.»4
Una mañana, Lizzy descubrió que el nido del petirrojo estaba vacío, y
no había ningún pajarito por ahí cerca.
—¡Se han ido! —Le dijo a su papá—. Los voy a extrañar mucho. Me
gustaría que se quedaran.
—Pero, ¿no fue especial ver cómo se abrían los huevos y las crías
crecían hasta convertirse en pájaros? —Repuso el padre.
—Pero si se van de nuestra granja, ya no podremos cuidarlos
—respondió Lizzy.
—Lizzy, eres tan tierna —la consoló su papá—. Pero debes recordar que
Dios cuida de todas Sus criaturas. Nosotros podemos hacer nuestra parte,
como colgar un semillero junto al nido y cuidar de la naturaleza que nos
rodea, pero Dios es quien realmente cuida de ellos. Él ha prometido que
no se va a olvidar de los pajaritos5. Podemos orar por los petirrojos y confiar
en que Dios cuidará de ellos. Y quién sabe, a lo mejor algún día vuelvan a
tu semillero y canten en agradecimiento por tus cuidados.
Continuaron hablando de los pajaritos y de las aventuras que les esperaban. Lizzy
elevó una oración por los pájaros y le pidió a Dios que los cuidara. También alabó a
Dios por la belleza de Su creación y Su eterno amor.
1
Juan 1:3 (NTV)
2
Salmo 136:7 (RVC)
3
Salmo 96:11-13 (RVC)
Adaptación: Shanna Landon, autor original desconocido. Ilustración: Alivia Quin. Color y diseño: Roy Evans.
4
Salmo 104:24, 27-28, 31 (RVA-2015)
Publicado por Rincón de las maravillas. © La Familia Internacional, 2019
5
Lucas 12:6 (RVC)