HORA SANTA
VOCACIONAL
CUARESMA - RECORRIDO HACIA LA ENCARNACIÓN
“¿Quieres ser testigo del amor de Dios en el mundo?”
Exposición del Santísimo
GUÍA: Nos reunimos como familia en este momento de oración para pedirle al Señor con
insistencia que aumente el deseo de muchos a seguirle. Queremos orar, de manera muy especial,
para que en este nuevo camino cuaresmal que recorremos en la compañía de tu Santísima Madre,
nos unamos al sí de la santísima Virgen María con generosidad y confianza y nos comprometa a
salir al encuentro de los otros.
Jesús Eucaristía quiere reunirnos en torno a Él para hablarnos al corazón y decirnos lo mucho que
nos ama, pero que existen muchas personas que no lo conocen, Tú ¿quieres ser testigo del amor
de Dios en el mundo? Vivamos el verdadero encuentro con él, en esta Hora Santa y pidamos
abundantes vocaciones sacerdotales, consagradas y laicales para nuestra nuestra Arquidiócesis.
Todos: ¡Amén!
canto: TÚ SEÑOR SABES BIEN
Tu Señor, sabes bien. Escanear canto aquí:
Lo que yo tengo guardado en mi interior.
Todo aquello que me aturde,
lo que no puedo evitar.
Esas cosas que no dejan caminar. Por eso ven Señor Jesús
Que te quiero hoy decir
Tu señor hasta hoy. Que mis ojos se han abierto
Me has seguido en cada paso de mi vida, y que sin Ti no puedo más seguir.
y me has dado grandes cosas. Ven Señor Jesús que ahora tengo el corazón,
Que no puedo olvidar, con un grito que me pide tu amor. (2)
los momentos que en mi vida quedarán.
escuchemos con atención
GUÍA: Pongámonos en pie para escuchar ahora la Palabra de Dios:
Lectura del Santo Evangelio según San Juan: Jn 6,27.
“Trabajen, no por el alimento perecedero, sino por el que permanece hasta la Vida eterna, el que
les dará el Hijo del hombre; porque es él a quien Dios, el Padre, marcó con su sello”. Palabra de
Dios. Palabra del Señor.
Dejamos unos minutos de silencio reflexivo
GUÍA: Jesús nos invita a ofrecer nuestro trabajo, signo del Pan y el Vino que acercamos al altar,
para que Él lo convierta en su Cuerpo y su Sangre. Ante estas palabras, preguntémonos que nos
mueve cada día a obrar, si orientamos todas nuestras acciones y tareas hacia Jesús, como meta de
nuestro peregrinar, como un ejemplo de vida, para las generaciones que nos suceden, y como una
santificación de vida, que alcanza su plenitud en la vida eterna, encomendemos al Señor el cuidado
de nuestros jóvenes con inquietudes a la vocación sacerdotal y consagrada.
Se ve claramente en todos los casos que Dios llama a quien quiere, que el llamado no depende de
nuestras cualidades, de nuestros méritos, sino de su amor de predilección. Toda la Escritura nos
enseña esto: Dios se adelanta por amor a cualquier iniciativa del hombre. No me habéis elegido
vosotros a mí. Yo os elegí a vosotros, éstas son las palabras del Evangelio. A ti, a mí, a todos nos ha
escogido Dios por amor, nos ha asociado a su cruz y a su gloria; nos pide seguir tras sus huellas
dolorosas y al mismo tiempo nos inunda de la experiencia de un amor incomparable.
Yo, al menos, cada día voy descubriendo esa infinita riqueza de Dios. Cada día descubro que el
hecho de haber sido llamado por Dios no tiene ningún parangón en esta vida: ni las mayores
riquezas ni los amores humanos más nobles significan nada frente a la posibilidad de sentir su amor
un segundo. ¡Qué seguridad! ¡Qué fortaleza ante cualquier problema o dificultad nos da la fe en su
presencia! Así comprendo cada vez mejor la experiencia de san Pablo, quien decía que nada le
podía separar del amor de Cristo.
Ojalá pudiéramos transmitir a los hombres de hoy esta experiencia, no con palabras, sino con el
testimonio de nuestra vida. El testimonio hiere las conciencias adormiladas de los hombres que
yacen indiferentes ante la gran responsabilidad de vivir y dar sentido a su vida. Nuestro sentido
cristiano de la vida debe ser la llama que encienda el amor entre los hombres que se alimentan de
odios azuzados por ideologías y filosofías extremistas. La vivencia de un Evangelio sin barreras y
sin interpretaciones personales debe convertirse en la luz que ilumine este mundo que camina en
las tinieblas.
DEJAMOS UNOS MINUTOS DE SILENCIO PARA LA CONTEMPLACIÓN
(puede ambientarse con música de fondo instrumental para orar)
CANTO: AQUÍ ESTOY, SEÑOR
Aquí estoy Señor, te oiré Quiero oír tu voz y alabarte Escanear canto aquí:
cumpliré Jesús tu voluntad, y saber que no es mi corazón
aquí estoy Señor y háblame y ponernos todos en tus manos
tu Palabra es mi salvación. y saber que el mundo salvo es.
Aquí estoy Señor, escucharé Aquí estoy Señor, envíame,
tu mensaje que a todos daré, sólo un hombre es lo que yo soy
corazones muertos salvaré pero Tú me quieres y me llamas
y a todos los hombres libraré. aquí estoy Señor, sí, aquí estoy.
Quiero oír tu voz y alabarte coro
y saber que no es mi corazón.
y poner mi vida en la tuya
y saber que todo tuyo es.
RELEXIONEMOS Y OREMOS COMO PUEBLO De Dios:
SUPLICAS A JESÚS SACRAMENTADO
Guía: (De rodillas)
Señor Jesús, humildemente postrados ante Ti que, movido por tu inmenso amor, estás presente
entre nosotros oculto bajo las especies del pan eucarístico, queremos presentarte nuestro
homenaje de fe y de amor, de gratitud y de adoración, poniendo en tus manos todo lo que somos y
tenemos. En unión con tu amabilísima Madre, venimos aquí para acompañarte y encontrarte como
Amigo de nuestras almas y Luz de nuestras vidas. En las obras maravillosas de creación
descubrimos la inmensidad de tu poder y la gloria de tu majestad, pero en la Eucaristía gozamos de
la alegría de tu presencia humilde, oculta en el sacramento, pero que se revela al corazón creyente.
Venimos a pedirte, en espíritu de profunda súplica, por el mundo, por todos los hombres, por tus
sacerdotes y hombres y mujeres de vida consagrada. De manera muy especial, te imploramos que
Tú, ¡Oh! Señor y dueño de la mies, envíes numerosos y santos obreros para que cosechen lo que
Tú mismo has sembrado en las almas. Todos: Toma la vasija de mi vida Señor.
- Señor Jesús, Tú nos invitas a servir con alegría cuando nos dices: "no pongan cara triste, como los
hipócritas que desfiguran el rostro..." Todos: Toma la vasija de mi vida Señor.
- Señor Jesús, Tú nos invitas a servir desde el corazón y el anonimato, cuando nos dices que "tu
mano izquierda no sepa lo que hace la derecha". Todos: Toma la vasija de mi vida Señor.
- Señor Jesús, Tú nos invitas a servir desde la coherencia y la fidelidad, porque "nadie puede servir
a dos señores". Todos: Toma la vasija de mi vida Señor.
- Señor Jesús, Tú nos invitas a servir confiados en ti, "sin preocuparse de qué vamos a comer o con
qué nos vamos a vestir". Todos: Toma la vasija de mi vida Señor.
- Señor Jesús, Tú nos invitas a servir a los últimos, por eso, nos dices: "diríjanse a las ovejas
perdidas de la casa de Israel". Todos: Toma la vasija de mi vida Señor.
- Señor Jesús, Tú nos invitas a servir en gratuidad porque "gratis lo han recibido, denlo gratis".
Todos: Toma la vasija de mi vida Señor.
-Señor Jesús, Tú nos invitas a servir desde la cruz cuando nos dices "el que no toma su cruz y me
sigue no es digno de mí". Todos: Toma la vasija de mi vida Señor.
- Señor Jesús, Tú nos invitas a servir para liberar: "porque siempre es lícito curar, aun en sábado;
pues el Hijo del Hombre es señor del sábado". Todos: Toma la vasija de mi vida Señor.
- Señor Jesús, Tú nos invitas a servir sin esperar grandes puestos ni honores: "quien quiera ser el
primero entre ustedes, sea su servidor". Todos: Toma la vasija de mi vida Señor.
- Señor Jesús, Tú nos invitas a servir siempre con amor desmedido porque "con la medida que
midas, serás medido" Todos: Toma la vasija de mi vida Señor.
Dejamos unos minutos de silencio contemplativo
ORACIÓN FINAL
TODOS: Padre bueno, en Cristo tu Hijo nos revelas tu amor, nos abrazas como a tus hijos y nos
ofreces la posibilidad de descubrir en tu voluntad los rasgos de nuestro verdadero rostro. Padre
santo, Tú nos llamas a ser santos como tú eres santo. Te pedimos que nunca falten a tu Iglesia
ministros y apóstoles santos que, con la palabra y los sacramentos, preparen el camino para el
encuentro contigo. Padre misericordioso da a la humanidad extraviada hombres y mujeres que, con
el testimonio de una vida transfigurada a imagen de tu Hijo, caminen alegremente con todos los
demás hermanos y hermanas hacia la patria celestial. Padre nuestro, con la voz de tu Espíritu
Santo, y confiando en la materna intercesión de María, te pedimos ardientemente: manda a tu
Iglesia sacerdotes, consagrados y laicos, que sean testimonios valientes de tu infinita bondad.
¡Amén!
Jesús, Dios mío, yo creo, espero, Te adoro y Te amo.
Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni Te adoran, ni Te aman
(tres veces).
CANTO: GETSEMANÍ
Gracias quiero darte por amarme Te conocí y te amé Escanear canto aquí:
Gracias quiero darte yo a ti Señor Te pedí perdón y me escuchaste
Hoy soy feliz porque te conocí Si te ofendí perdóname Señor
Gracias por amarme a mí también Pues te amo y nunca te olvidare
Yo quiero ser, Señor amado Yo quiero ser, Señor amado
Como el barro en manos del alfarero Como el barro en manos del alfarero
Toma mi vida hazla de nuevo Toma mi vida hazla de nuevo
Yo quiero ser un vaso nuevo (2) Yo quiero ser un vaso nuevo (2)
RESERVA DEL SANTÍSIMO
“HEMOS SIDO LLAMADOS,
PORQUE SOMOS AMADOS”