El Conocimiento
El Conocimiento
PRUEBA CORTA
TEMA: 2
EL CONOCIMIENTO
Las reglas de este método guardan una íntima conexión con los dos modos de conocer
que Descartes había reconocido en la Razón. Las dos primeras reglas están vinculadas con
la Intuición. Nos hablan de características que hemos definido como propias de esta:
evidencia y simplicidad. La tercera y cuarta regla apelan a la aplicación de la deducción a
partir de ideas simples y a la revisión de este proceso.
Descartes con la formulación de este método, fundado en la razón misma, cree haber
hallado el instrumento que nos permitirá conducir rectamente la razón y alcanzar todo el
conocimiento.
La Duda metódica
Una vez formulado el método sólo queda empezar a aplicarlo. ¿Cómo? Pues, atendiendo a
la primera regla, la regla de la evidencia. Esta regla viene a decir que no admitamos como
verdad nada que no sea evidente, es decir, que no aparezca en nuestra mente de forma
clara y distinta. Nos está pidiendo que sometamos a examen todo conocimiento para
comprobar si cumple con esta regla. Debemos poner en cuarentena todo el conocimiento
hasta que le demos el visto bueno, en el caso de que sea evidente. En otras palabras, la
primera regla del Método nos incita a que dudemos de todo conocimiento hasta que
demuestre ser evidente. Aparece así un término fundamental en el discurso de Descartes:
duda.
La primera regla del Método exige la duda. Para encontrar esa primera verdad evidente
que nos pide la primera regla tendremos que eliminar todos aquellos supuestos
conocimientos, ideas y creencias de los que no poseamos una certeza absoluta. La duda,
que a partir de ahora llamaremos metódica pues nace de la primera regla del Método, se
convierte en una herramienta para encontrar certezas.
La duda metódica, precisamente por ser instrumento para la búsqueda de la verdad, se
distingue de otros tipos de duda que se han concebido en la historia de la Filosofía. Nos
referimos a la duda escéptica. El escepticismo es una forma de pensamiento que
considera imposible el conocimiento. La duda que emerge del escepticismo no tiene meta,
ni objetivo. Muy al contrario la duda cartesiana es solo un medio para alcanzar un fin, que
no es otro que el reconocimiento de verdades evidentes.
Además la Duda es teorética, es decir, se aplica solo al ámbito del conocimiento, de lo
teórico y no a lo práctico, a las costumbres, a la moral. Por último, la Duda debe
ser radical: debe ser exhaustivamente aplicada a todos los niveles posibles del
conocimiento, desde los más superficiales a los más profundos. Encontramos siguiendo
esta gradación tres etapas distintas en la aplicación de la duda.
En primer lugar, aplica Descartes la duda a los conocimientos o creencias que provienen
de los sentidos. Dando lugar a lo que se ha llamado la Falacia de los sentidos. Los sentidos
a veces se equivocan. Como ocurre por ejemplo cuando algún viajero sufre un espejismo
en medio del desierto creyendo ver un oasis donde no lo hay. Basta, piensa Descartes, con
que me hayan inducido a error una vez para que no pueda fiarme de ellos, más aún si el
propósito es hacer una ciencia absolutamente segura. Si me engañan una vez lo pueden
hacer más veces. Debe dudar de ellos, el conocimiento que me transmiten no es evidente.
El segundo ámbito de la Duda afecta a aquello que consideramos comúnmente real. A
este nivel de la Duda lo denomina Descartes: la imposibilidad de distinguir la vigilia del
sueño. ¿Podemos estar seguros de aquello que consideramos real? Ciertamente, hay
ocasiones en que en sueños se nos muestran hechos, de tal forma, que nos parecen
verdaderos, reales. Hay veces que confundo sueño y realidad. En consecuencia, no puedo
tener una certeza absoluta de las cosas que considero reales. Lo que tomamos por
realidad es también dudable.
En último lugar, Descartes amplía los horizontes de la duda hasta los propios
razonamientos.
De hecho hasta los más inteligentes pueden equivocarse al realizar operaciones
sencillas.Por tanto nuestros razonamientos no son del todo seguros. Estamos siempre
sometidos a la posibilidad de error. En su obra Las Meditaciones Metafísicas añade
Descartes añade Descartes otro motivo para dudar de nuestros razonamientos o de las
ideas que creemos que son evidentes: la Hipótesis del Genio Maligno. Hay ciertos
conocimientos que consideramos evidentes, como las demostraciones matemáticas
(2+2=4). Pero, y si existiera un ser superior a nosotros que se dedicara a manipular nuestra
mente haciéndonos tomar por ciertos y evidentes algunos pensamientos que en realidad
no lo son. ¿Podemos demostrar que no existe este Genio Maligno? No, entonces cabe la
duda.
Descartes no pretende, en ningún momento, afirmar que todo lo que dicen los sentidos
sea falso, o que no existe la realidad, o que hay por ahí un Genio maligno manipulando
nuestras mentes, lo que pretende Descartes es, solamente, sembrar la duda, que no
aceptemos precipitadamente nada como verdadero sin antes haber comprobado su
evidencia.
Descartes ha extendido la duda a todos los ámbitos del conocimiento buscando una
verdad evidente. Sin embargo, no ha obtenido resultados, solo duda. El fracaso, hasta el
momento, en esta búsqueda de la verdad evidente parece incitarlo al escepticismo (no es
posible el conocimiento).
Descartes se encuentra en una situación en la que duda de los sentidos, duda de la
realidad, duda de las demostraciones matemáticas, duda de todo. Pero en el hecho mismo
de dudar, ¿no hay ya una certeza? Es indudable que hay un yo, un individuo, que duda.
Hay un sujeto que duda y piensa (independientemente de que lo que piense sea erróneo).
Ahora bien, para pensar ¿no es necesario primero existir? Si no se existe no se puede
dudar. Por tanto, no se puede dudar de la existencia del sujeto que duda. De aquí extrae
Descartes su primera verdad evidente: pienso, luego existo (- Cogito ergo sum - en Latín).
Descartes ha encontrado, por fin, la primera verdad evidente, capaz de resistir cualquier
duda por radical que sea. El Cogito es la primera piedra a partir de la cual construir el
edificio del conocimiento. Todas las demás verdades que ayuden a levantar este edificio
tendrán que poseer las mismas características del Cogito. Así, Pienso, luego existo, se
convierte en modelo de toda verdad, en criterio de verdad. Todas las ideas que aceptemos
como verdaderas tendrán que presentarse de la misma manera que el Cogito. ¿Cómo se
presenta el Cogito? Pues como una idea evidente, es decir, clara y distinta. Para que una
idea pueda ser considerada verdadera tendrá que presentarse a nuestra mente de forma
clara y distinta: perfectamente comprensible en todo sus extremos y distinguible de
cualquier otra idea. Toda idea que se perciba con igual claridad y distinción será
verdadera.
Descubre Descartes todavía algo más gracias al Cogito ergo sum: la Sustancia Pensante
(Res Cogitans – en Latín). El pienso luego existo no solo demuestra la existencia de un
sujeto que piensa, sino que nos habla de la naturaleza, de las características de ese sujeto.
Esa primera realidad de la que Descartes ha demostrado su existencia se caracteriza por
pensar. Su actividad primordial, la que fundamenta su experiencia es el pensamiento. Es
un ser cuya naturaleza consiste en pensar. Además afirma Descartes que este ser nada
tiene que ver con el cuerpo, que el cuerpo es algo completamente distinto de él. Puedo
fingir que no tengo cuerpo y sigo existiendo, pero no puedo fingir que dejo de pensar y
seguir existiendo. Ese yo, o alma, es la Res Cogitans y su atributo (característica principal)
es el pensamiento.
Las Ideas
Tiene ya Descartes su primera verdad y el criterio para identificar adecuadamente las
nuevas. Sin embargo, el Cogito no implica la existencia de ninguna otra verdad. Que sea
cierto que pienso no quiere decir que lo que piense sea verdadero.
Descartes no encuentra ninguna otra verdad más allá del Cógito. Se cierne entonces sobre
su filosofía el peligro del solipsismo. El solipsismo del yo consiste en que el yo no puede
demostrar ninguna otra verdad mas allá de su propia existencia. Se queda, digámoslo así,
atrapado en sí mismo, sin poder descubrir ninguna verdad exterior a su pensamiento.
Descartes debe superar esta dificultad sin recurrir a nada más que a su propio
pensamiento. De su existencia es de lo único que está seguro. Por tanto solo queda un
camino a seguir: indagar cuales son los elementos que componen el pensamiento para
intentar descubrir en ellos alguna vía que le permita escapar del solipsismo.
Descartes distingue tres elementos que participan en el pensamiento. En primer lugar, el
yo que piensa, del que ya está demostrada su existencia; en segundo lugar, el objeto que
es pensado, cuya existencia es dudable; pero hay algo más, en tercer lugar están las ideas
de los objetos pensados. El yo no posee en su pensamiento el objeto pensado, sino una
representación de él: una idea. El pensamiento piensa ideas. El objeto del pensamiento no
es la realidad en sí misma sino las ideas.
Descartes sigue esta nueva línea de investigación con la esperanza de encontrar en la
ideas el camino que le lleve a la salida del solipsismo descubriendo alguna realidad
extramental (mas allá del yo). En su estudio de las ideas distingue tres tipos:
- Adventicias: son las ideas que provienen de la experiencia externa (ejemplo: árbol).
- Facticias: son ideas construidas en la propia mente a partir de otras ideas (ejemplo:
unicornio).
Estos dos tipos de ideas no son útiles, para el propósito de Descartes de encontrar una
verdad exterior a la mente. Las ideas que proporcionan los sentidos ya sabemos que no
son fiables (duda). Las Facticias solo son un constructo mental.
- Hay un tipo de ideas que no provienen de la experiencia, ni son producto de la
combinación de ideas, por tanto, han debido estar siempre alojadas en nuestra mente.
Son las ideas innatas. El pensamiento las posee en sí mismo (ejemplo: perfección. No
viene de la experiencia externa, ni resulta de la combinación de otras ideas)
Las ideas innatas son una de las piezas clave del pensamiento de Descartes, y de todo el
Racionalismo. La creencia en la ideas innatas permite a los racionalistas concebir la
posibilidad de construir el edificio del conocimiento sin necesidad de recurrir a la
experiencia sensible.
Dios y Mundo
Descartes se centra ahora en el análisis de las ideas innatas. Más concretamente presta
toda su atención a una de estas ideas: la idea innata de Infinito que Descartes equipara
con la idea de Dios. Infinito o Dios es una idea innata ya que no la captamos por la
experiencia, ni puede tampoco surgir de otras ideas, pues de lo finito, no puede nacer lo
infinito. A partir de esta idea innata de Dios, Descartes va a intentar probar, mediante tres
argumentos, la existencia de Dios.
El primero de los argumentos a favor de la existencia de Dios es conocido como
el argumento Gnoseológico. Viene a decir lo siguiente: Poseemos en nuestra mente la
idea de Dios. Esa idea es la de un ser superior a nosotros. ¿Cómo puede estar esa idea en
mi si yo soy un ser inferior a ella? No podemos decir que ha surgido de la nada, pues de la
nada, nada aparece, ni tampoco podemos afirmar que salga de nosotros, pues de lo
inferior no puede surgir lo superior, de lo imperfecto no nace lo perfecto. Por tanto, la
única respuesta posible es que alguien la haya introducido en mí. ¿Quién? Pues un ser con
una naturaleza tan elevada como la propia idea en cuestión, es decir, Dios.
El segundo argumento es el Causal. Yo conozco perfecciones que no poseo. Pero si yo
existiera sólo e independiente hubiera escogido para mí todas las perfecciones. Esto no es
así, no poseo todas las perfecciones. Por tanto, no soy la causa de mi mismo. Luego debe
existir un ser que posea todas esas perfecciones y del que yo dependa.
El último argumento tiene una larga tradición filosófica. Lo formuló primero San Anselmo
de Canterbury, y es conocido como el argumento de San Anselmo u Ontológico. Todos los
hombres poseen la idea de Dios. Lo conciben como el ser más perfecto. Un ser así debe
existir, pues si no existiera le faltaría algo, no sería perfecto. Al ser perfecto no le puede
faltar la perfección de la existencia. Por tanto, Dios existe.
Con la demostración de la existencia de Dios hemos logrado el objetivo tan ansiado por
Descartes: salir del solipsismo. Hallamos con Dios una realidad extramental, una segunda
sustancia: la Sustancia Infinita o Res Infinita.
Descartes posee ya dos verdades indudables: el yo, la Sustancia Pensante, y Dios, la
Sustancia Infinita. Pero ¿y los objetos, lo material, el mundo? Hasta ahora nada sabemos
con seguridad sobre ellos. Nos los enseñan los sentidos pero de ellos no nos podemos fiar.
Para demostrar la existencia del Mundo Descartes tendrá que apoyarse en la Sustancia
Infinita, en la naturaleza de Dios.
Dios, que es infinitamente bueno y veraz, no puede permitir que nos engañemos en una
creencia tan esencial para nosotros como que el Mundo existe. Dios, por su naturaleza
bondadosa y veraz, se convierte en garantía de que a mis ideas adventicias les
corresponde un mundo extramental. Pero esto no quiere decir que todas las ideas que yo
tengo sobre el mundo sean exactas y verdaderas. Dios es garantía solo de la existencia de
un Mundo constituido por extensión y movimiento, pero otras características secundarias
como forma, tamaño, color, etc no están garantizadas. Corresponderá a la razón humana
dilucidar sobre esas cuestiones. Dios es el aval de la existencia de la tercera sustancia, la
Sustancia Extensa o Res Extensa, cuyo atributo, es precisamente, la extensión.
Por otra parte, la demostración de la existencia de Dios hace imposible la hipótesis del
Genio Maligno. Dios, en su bondad, no va a dejar que un ser de esas características
manipule nuestras mentes llevándonos al error. Por tanto, si esta hipótesis es descartada,
la evidencia de las verdades de la lógica y la matemática está salvaguardada.
Con la aceptación de la Res Extensa han salido a la luz las tres sustancias en las que según
Descartes se estructura la realidad. Descartes define sustancia como “toda cosa que existe
de tal modo que no necesita de ninguna otra cosa para existir”. Sin embargo, esta
definición, tomada literalmente, solo se adecua a Dios. El Yo y el Mundo dependen de Dios
que es su creador. No obstante, Descartes sigue manteniendo el apelativo de sustancia
para la Res Cogitans y la Extensa, para insistir en si independencia.
NIVELES TAXONÓMICOS DEL CONOCIMIENTO
Existen cuatro especies de consideraciones sobre la misma realidad, el hombre, y, en
consecuencia, tenemos cuatro niveles diferentes de conocimiento.
Conocimiento empírico. Conocimiento científico. Conocimiento filosófico
El conocimiento empírico-no científico, también se denomi- nado como
conocimiento popular, cotidiano, experiencial, ordinario o vulgar.
Gutiérrez Sáenz (1999) sugiere que no son dos, sino "tres niveles de conocimiento:
sensible, conceptual y holístico o intuitivo"
El ser humano puede captar un objeto en tres diferentes niveles la cuales son:
1. El Conocimiento Sensible
2. El Conocimiento Conceptual
3. El Conocimiento Holístico.
Conocimiento Sensible:
Consiste en captar un objeto por medio de los sentidos, tal es el caso de las imágenes
captadas por medio de la vista. Gracias a ella podemos almacenar en nuestra mente las
imágenes de las cosas, color figura y dimensiones. Los animales han desarrollado
poderosamente el olfato y el tacto.
Conocimiento Conceptual: Consiste en representaciones invisibles, inmateriales, pero
universales y esenciales. La principal diferencia entre el nivel sensible y el conceptual
reside en la singularidad que caracteriza, respectivamente, a estos dos tipos de
conocimiento.
El trabajo posterior del científico, una vez ha vislumbrado una hipótesis, consiste en
traducir en términos estructurados (conceptos) la visión que ha captado en el
conocimiento holístico, gracias a un momento de inspiración. La experiencia estética nos
proporciona otro ejemplo de conocimiento holístico. Percibir la belleza de una obra de
arte significa captar ese objeto sin estructuras, sin conceptos, simplemente deteniéndose
en la armonía, congruencias y afinidades con el propio sujeto. Debido a esto, la
experiencia estética se puede denominar también conocimiento por connaturalidad.
CONOCIMIENTO INTUITIVO
Por conocimiento intuitivo o pensamiento intuitivo nos referimos usualmente a las formas
de conocimiento inmediato que no provienen de procesos racionales y conscientes, es
decir, que se obtienen sin análisis y razonamientos previos, sino que son fruto de ciertos
procesos inconscientes que solemos llamar intuición.
El pensamiento intuitivo es generalmente veloz, ágil, y está vinculado con la creatividad,
de manera que no suele saberse de “dónde viene”, o sea, es oscuro, hermético. Por ende,
no siempre se le considera como una forma válida de pensamiento, especialmente en
entornos formales, aunque a la hora de resolver problemas sea tan válido como cualquier
otro.
La intuición ha sido campo de estudio de la psicología y de la Teoría del conocimiento, y
aunque a menudo se la vincule con pseudociencias y explicaciones ocultistas, su presencia
en el cerebro humano es innegable. Simplemente se debe a procesos inconscientes, más
que percepciones sobrenaturales.
CARACTERÍSTICAS DEL CONOCIMIENTO INTUITIVO
El conocimiento intuitivo, como dijimos arriba, forma parte de las formas de saber de tipo
informal, a menudo inexplicable, que fluyen rápidamente y sin análisis previo. A
menudo nos damos cuenta de su existencia cuando enfrentamos situaciones novedosas.
El conocimiento intuitivo suele obtenerse de situaciones pasadas semejantes, o
remotamente parecidas, de modo que el individuo logra hacer una suerte de deducción
creativa para resolver el problema que se le presenta.
Habitualmente el conocimiento intuitivo se manifiesta en momentos de riesgo,
de presión o de inmediatez, en las que no hay margen de tiempo para el razonamiento o
la evaluación. Se da bajo la forma de acciones espontáneas o lógicas inmediatas o
creativas.
EJEMPLOS DE CONOCIMIENTO INTUITIVO
La empatía en muchas ocasiones opera en base a conocimientos intuitivos, cuando nos
permite saber el estado anímico de una persona sin que la conozcamos de antemano, o
sin que haya manifestaciones explícitas de sentimentalidad (llanto, gritos de dolor, etc.).
En situaciones de riesgo, el conocimiento intuitivo nos brinda una ventaja de
supervivencia, permitiéndonos una reacción inmediata o un segundo de duda antes de
emprender una acción. Por ejemplo, cuando nos ofrecen un trago y algo nos dice que no
nos lo tomemos, puede ser nuestra intuición deduciendo algo extraño en el entorno y
alertándonos del peligro.
Cuando hemos desempeñado una tarea durante mucho tiempo, o estamos familiarizados
con algún tipo de actividad que se nos da con facilidad, es más común observar el
conocimiento intuitivo aparecer: estamos tan acostumbrados a la tarea, que si nos
plantean otra diferente, podemos aplicar sus patrones a la nueva y deducir cosas antes de
que se nos expliquen.
IMPORTANCIA DEL CONOCIMIENTO INTUITIVO
El conocimiento intuitivo nos permite desconfiar de situaciones en apariencia inofensivas.
El pensamiento intuitivo y el conocimiento intuitivo son formas de razonamiento muy
vinculadas con el subconsciente y con nuestros aspectos irracionales. Justamente por eso
gozan de cierta velocidad y libertad en nuestras mentes.
Ello significa que son modos de pensamiento y de aprendizaje primitivos pero funcionales,
parte de nuestro aspecto animal, o simplemente de nuestro esquema mental menos
visible. En todo caso, es una forma de conocimiento que siempre estará disponible,
incluso si carecemos de educación formal y racional.
Conocimiento intuitivo y conocimiento racional
El conocimiento intuitivo a menudo se opone al conocimiento racional, en la medida en
que este último no es veloz e inconsciente, sino más pausado y visible, consciente.
Además, el conocimiento racional fruto de un esfuerzo por acumular información, deducir
nuevos datos a partir de las premisas y llegar a conclusiones lógicas, replicables,
demostrables. Si el conocimiento intuitivo se forma en secreto, el racional en
cambio necesita entrenamiento, formación y práctica, dependiendo de qué se trate.
OTROS TIPOS DE CONOCIMIENTO SON:
Conocimiento religioso. Está vinculado a lo místico y a la experiencia religiosa, es decir, a
los conocimientos que estudian el vínculo entre el ser humano y lo divino.
Conocimiento científico. Se deriva de la aplicación del método científico a las
distintas hipótesis que surgen de la observación de la realidad, para poder así demostrar
mediante experimentos cuáles son las leyes que rigen el universo.
Conocimiento empírico. Se adquiere mediante la experiencia directa, la repetición o la
participación, sin que haga falta una aproximación a lo abstracto, sino a partir de las cosas
mismas.
Conocimiento filosófico. Se desprende del pensamiento humano, en abstracto,
empleando para ello diversos métodos lógicos o de razonamiento formal, que no siempre
se desprende directamente de la realidad, sino de la representación imaginaria de lo real.
CONOCIMIENTO SENSIBLE
Se llama conocimiento sensible, porque intervienen en él los sentidos externos e internos,
que son los que nos permiten tener un conocimiento del mundo que nos rodea con sus
características externas y accidentales.
El conocimiento sensible es aquel que se adquiere a través de la captación de un objeto
por medio de los sentidos, que en el caso de los seres humanos los más desarrollados son
el oído y la vista, de este modo, somos capaces de almacenar en nuestra memoria las
imágenes de todos los objetos que observamos a diario, con sus características
particulares. Éste se divide en dos:
• Externo:
-Definición: Es la recepción de las formas sensibles, a lo cual están ordenados los sentidos
externos. Recogiendo las especies sensibles impresas de los sentidos externos, realizan
sus propios actos conformando las especies sensibles expresas, culminando de esta
manera el conocimiento sensible. Así, entonces, la sensibilidad interna es consecutiva a la
…ver más…
-Objetos:
1. Sentido común:
Compete al orden intelectual y consiste en el ejercicio espontáneo o elemental de la
inteligencia, o la lógica común, natural a todo hombre. El sentido común que aquí se trata,
es un sentido, es una facultad del orden sensible, y por consiguiente de carácter orgánico
y no intelectual. s el primero de los sentidos internos, realiza dos actividades propias:
percibir los actos de los sentidos externos y discriminar las cualidades sensibles de los
sentidos externos, uniéndolas o distinguiéndolas. Su órgano es el sistema nervioso.
2. Imaginación o fantasía:
La imaginación tiene por objeto a la imagen y su funciones o actos son la conservación
(retención), la reproducción y la combinación de imágenes. Las imágenes son originadas
por las cosas corpóreas y por medio de las sensaciones que, una vez recibidas, se pueden
recordar con gran facilidad, distinguir, multiplicar, reducir, extender, ordenar, trastornar,
recomponer del modo que plazca al pensamiento. s un proceso mental consciente en el
que se evocan ideas o imágenes de objetos, sucesos, relaciones, atributos o procesos
nunca antes experimentados.
conocimiento sensible, porque intervienen en él los sentidos externos e internos, que
son los que nos permiten tener un conocimiento del mundo que nos rodea con sus
características externas y accidentales.
El conocimiento sensible es la primera fuente de información para un sujeto, incluso en la
etapa de la gestación, en la que el feto percibe el sabor, el dolor, el tacto, el equilibrio, el
frío, etc. Todo lo que conocemos se extrae a partir de los datos tomados de los diferentes
sentidos. Existen dos formas fundamentales de conocimiento sensible: la captación y la
representación de fenómenos. La captación sensible, en su forma más elemental, se
conoce con el nombre de sensación, consistente en la captación aislada de un estímulo
físico o químico. Pero las sensaciones no se dan normalmente de manera aislada, sino
integradas entre sí. Esta captación integrada de estímulos se conoce propiamente con el
nombre de percepción. Sólo al analizar, como en un segundo momento, la propia
experiencia perceptiva se distinguen diferentes formas de captación especializadas,
distintos tipos de sensaciones, que manifiestan aspectos distintos de los objetos (sonidos,
color, tamaño, posición. Otras formas de conocimiento sensible suponen procesos de
reproducción de datos captados previamente. La imaginación y la memoria son las dos
formas que muestran los procesos representativos.
Conocimiento científico es el conjunto de hechos verificables y sustentados en
evidencia recogidos por las teorías científica, se obtiene a través del método científico.
Este conocimiento se genera a través de una serie de pasos y tiene unas propiedades y
características que no tienen otros tipos de conocimientos. saberes comprobables dados
por ciertos gracias a los pasos contemplados en el método científico. Es decir, aquellos
saberes que se obtienen mediante el estudio riguroso, metódico.
El conocimiento se caracteriza por: Presentar dos elementos fundamentales: el sujeto que
conoce y el objeto que es conocido. Establecer una correlación entre el sujeto y el objeto.
Transmitirse y expresarse por medio del lenguaje.
ejemplos científicos del conocimiento
Los movimientos de rotación y traslación de la Tierra.
La Ley de la Gravitación Universal.
El Cálculo Diferencial.
El Cálculo Integral.
Las tres Leyes de la Termodinámica.
El fenómeno de la respiración y el intercambio de oxígeno y carbono.
Por tanto, el conocimiento científico es una herramienta muy importante para el desarrollo
del ser humano, y cuyas características más importantes son:
Fáctico. Es fáctico porque surge con el propósito de analizar hechos reales. ...
Trascendente.
Analítico.
Preciso.
Simbólico.
Verificable.
Comunicable.
Metódico.
surge de aplicar un procedimiento estructurado conocido como método científico. En
esencia, el método científico se basa en la formulación de una hipótesis y la posterior
experimentación, a fin de ponerla a prueba, para luego, a través de las conclusiones,
aceptarla o descartarla, produciendo así este tipo de conocimiento.
A menudo el conocimiento científico se presenta en oposición al conocimiento empírico,
entendiendo a este último como el conocimiento basado en la experiencia o “en el hacer”,
incluyendo la prueba y el error. Mientras que prácticamente todas las personas a lo largo
de su experiencia de vida acceden de una u otra manera al conocimiento empírico, para
acceder al conocimiento científico se necesita una preparación especial.
El conocimiento científico requiere de un lenguaje especializado y técnico, y en ciertos
campos, también necesita de elementos de simbolización. La precisión y la coherencia
son requisitos esenciales en el proceso de comunicación científica.
Sistemático
conocimiento científico
Una cadena de observaciones y razonamientos llevan a un nuevo conocimiento.
Un pensamiento científico sirve de base al que le sigue y así sucesivamente, de modo
que una cadena de observaciones y razonamientos conducen al nuevo conocimiento.
Verificable
Es este un requisito esencial, debe existir la metodología necesaria para establecer el
grado de certidumbre o exactitud de lo que ese conocimiento afirma. Es impersonal.
Universal
Independientemente del lugar o la época, lo que señala un conocimiento científico se
cumple.
Transformador
Nadie duda hoy que el conocimiento científico transforma a las sociedades y a sus modos
de vida.
Analítico
Normalmente se accede a un conocimiento científico descomponiendo el todo en sus
elementos o partes, a fin de simplificar el abordaje y descubrir así relaciones y
mecanismos internos subyacentes.
Sintético
Una vez analizadas minuciosamente las partes del problema, se debe poder relacionarlas
para formular una idea abarcadora.
Específico
conocimiento científico
La ciencia analiza fenómenos y situaciones particulares.
La ciencia analiza fenómenos y situaciones particulares, pues resulta imposible pensar en
una ciencia de lo universal.
Explicativo
El objetivo último del conocimiento científico es tratar de entender y explicar los hechos
formulando leyes o principios.
Comunicable
Un conocimiento científico debe poder expresarse de modo que los demás puedan
comprenderlo.
Fáctico
Se aferra a los hechos tal como son y se presentan.
Objetivo
Se abstrae de cualquier elemento afectivo y solamente atiende a cuestiones de la razón.
Provisional
conocimiento científico
El conocimiento científico es un proceso que se retroalimenta permanentemente.
Un conocimiento científico no debe tomarse como definitivo o inmutable, pues mantienen
su validez en la medida que no existan nuevas investigaciones científicas que los
cuestionen.
El conocimiento científico es un proceso que se retroalimenta permanentemente, la
búsqueda de una explicación racional a la realidad circundante y la posibilidad de prever
eventos a futuro son sus principales motores.
Solo es posible generar conocimiento científico si se dispone de métodos adecuados y de
un pensamiento crítico, no atado a preconceptos ni intereses particulares.
HEURÍSTICA
Para poder conocer el significado del término heurística se hace necesario, en primer
lugar, descubrir su origen etimológico. En este caso, tenemos que exponer que deriva del
griego pues es fruto de la suma de varios componentes léxicos de dicha lengua:
-El verbo “eúr”, que puede traducirse como “buscar” o “seguir”.
-El componente “-istikós”, que se emplea para darle forma a adjetivos.
Asimismo, tenemos que subrayar que se trata de un cultismo.
El concepto alude a la técnica orientada a la investigación, la averiguación o el
develamiento.
HeurísticaLa heurística, por lo tanto, puede tratarse de una búsqueda de fuentes o
documentación. En determinadas ciencias, la noción se vincula a la aplicación de
metodologías que no son rigurosas con la intención de encontrar soluciones.
De acuerdo al contexto, heurística puede aparecer como sustantivo o como adjetivo. En el
primer caso, se refiere a la disciplina centrada en los descubrimientos. Como adjetivo,
puede calificar al método o a la estrategia que apuntan al hallazgo de algo.
Es posible, por lo tanto, entender la heurística de distintos modos. A nivel general es
aquello que brinda reglas o caminos para proponer una hipótesis y generar una solución.
La capacidad heurística es una de las cualidades más importantes del ser humano. Las
personas, mediante el uso de la creatividad y el raciocinio y explotando los conocimientos
obtenidos a través de la experiencia, pueden resolver diferentes clases de inconvenientes.
Además de todo lo expuesto, no podemos pasar por alto tampoco la existencia de lo que
se conoce como heurística de la representatividad. Con ese término se hace referencia a
una regla que intenta determinar lo que es la probabilidad de un evento (B) teniendo en
cuenta a otro (A).
Amos Tversky y Daniel Kahneman fueron los psicólogos que desarrollaron este concepto
durante la década de los años 70, en el que cobran especial relevancia factores tales
como la aleatoriedad y la semejanza.
De la misma manera, también es importante que conozcamos que existe lo que se da en
llamar heurístico de simulación. Este podemos establecer que viene a ser un método
intuitivo que se emplea con el claro objetivo de “predecir” un futuro. Para lograrlo lo que
hace es desde calcular lo que son probabilidades condicionadas hasta diagnosticar la
probabilidad de que se produzca un efecto concreto pasando por determinar lo que
podrían ser diagnósticos que son contrarios a los hechos.
En el terreno de la ingeniería, se llama heurística al método que se basa en la experiencia
para la resolución de conflictos de diseño. La utilización de la heurística contribuye a
solucionar el dilema con mayor rapidez al partir de problemáticas similares ya conocidas.
Los antivirus que se emplean en la informática también recurren a la heurística. En este
caso, son las técnicas que se ponen en marco para el reconocimiento de códigos
maliciosos que no forman parte de la base de datos del software. Así la heurística
constituye una defensa automática frente a la irrupción de nuevos códigos (virus).
El conocimiento filosófico es aquel que nace de observar, leer, estudiar, investigar y
analizar diferentes fenómenos del entorno, así como otros tipos de conocimientos. Se
trata de una rama de la filosofía basada en estudiar las cuestiones más destacadas de la
misma.
Se centra en el estudio del origen de las ideas y el límite del conocimiento. Guarda
relación con la sabiduría. Por ejemplo, analizar y cuestionar la naturaleza social del ser
humano
Para que un conocimiento sea verdadero, debe haber relación, correspondencia o
adecuación entre el sujeto que conoce y la realidad conocida. En esta correspondencia
lógica del conocimiento, hay cuatro elementos: sujeto cognoscente, objeto del
conocimiento, operación cognoscitiva y representación.
Las principales características del saber filosófico. El saber filosófico es reflexivo, racional,
sistemático, analítico y crítico, a la vez que universal, normativo e histórico. El estudio del
saber filosófico guarda una estrecha relación con su propio desarrollo histórico.
Se conoce como conocimiento vulgar, conocimiento pre científico o conocimiento ingenuo
a aquellas formas de saber que se desprenden de la interacción directa y superficial con
los objetos de la realidad. También puede surgir a partir de la opinión de las personas que
nos rodean.
Se conoce como conocimiento vulgar, conocimiento pre científico o conocimiento ingenuo
a aquellas formas de saber que se desprenden de la interacción directa y superficial con
los objetos de la realidad. También puede surgir a partir de la opinión de las personas que
nos rodean.
En ambos casos, se construye sin mediar ningún tipo de método o sistema de validación,
análisis o demostración racional. Es un tipo de conocimiento empírico, accesible a todas
las personas por igual, dependiendo del entorno en el que vivan.
El filósofo griego Platón (427-347 a.C.) fue el primero en formular la distinción entre el
conocimiento vulgar (doxa) y el conocimiento formal o científico (episteme). Ya entonces
existía la necesidad alguna legitimación de los saberes, que permitiera distinguir entre las
opiniones informadas o cultas, de las salvajes y ordinarias, especialmente en asuntos que
fueran de vital importancia.
Por ende, el conocimiento vulgar se distingue de otras formas demostrables, racionales
de conocimiento porque no aplica ningún método, ninguna demostración o sistema de
validación para alcanzar sus resultados. Sólo se fundamenta en una opinión, en un
sentimiento o en la repetición de (lo que se ha entendido de) algo que se ha escuchado
por allí.
Por ende, no existe garantía de que este tipo de conocimiento sea o no verdadero,
aunque bien puede servir para dar soluciones a problemas inmediatos, concretos e
individuales.
Características del conocimiento vulgar
El término vulgar en este contexto no quiere decir grosero, sino popular, pues viene de
vulgus, un término de origen latino que simplemente quiere decir “común”. Es un tipo de
conocimiento “no especializado” o “no formado”, en estado natural o salvaje.
Debido a su origen y a la carencia de método, este tipo de conocimiento suele ser:
Superficial. Carece de herramientas para ir más allá de lo aparente o de lo que pueden
percibir los sentidos.
Subjetivo. Se fundamenta en posturas personales, emocionales, alejadas de un carácter
analítico formal.
Acrítico. No emplea un sistema de validación para sostenerse.
Social. Se fundamenta en lo popular y en compartir las experiencias de vida propias y
ajenas.
Ejemplos de conocimiento vulgar
CONOCIMIENTO VULGAR PREJUICIO
Los prejuicios pueden ser parte del conocimiento vulgar.
Algunos ejemplos de conocimiento vulgar son:
Los refranes, que suelen tener algún tipo de enseñanza expresada a través de metáforas,
parábolas o relatos, pero que entrañan un cierto “sentido común” social.
Las pseudociencias, que son interpretaciones falsas o a medias (cuando no abiertamente
manipuladoras) de otros saberes científicos más complejos.
Los prejuicios, que en ocasiones provienen de la transmisión de generación en
generación, sin tener autoría y sin basarse en la experiencia directa del individuo.
Diferencias con el conocimiento científico
El conocimiento vulgar es compartido por todo el mundo, dentro de la comunidad en que
hace vida. Por el contrario, el conocimiento científico se maneja sólo en ámbitos
académicos, especializados o escolares, que no son de libre acceso a cualquiera, en
parte porque requieren de una formación o iniciación para poder ser comprendidos a
cabalidad.
Esto nos lleva a la segunda distinción importante: el saber científico es comprobable,
demostrable y reproducible, ya que se apega a un método crítico y universal: el método
científico. El conocimiento vulgar carece de método, de necesidad de demostración y de
cualquier forma de sistematicidad, ya que no es una forma de conocimiento organizado.
Otras formas de conocimiento son:
Conocimiento científico. Utiliza el método científico para comprobar las distintas hipótesis
que surgen de la observación de la realidad. Su objetivo es demostrar mediante
experimentos cuáles son las leyes que rigen el universo.
Conocimiento empírico. Proviene de la experiencia directa, la repetición o la participación,
sin que haga falta una aproximación a lo abstracto, sino a partir de las cosas mismas.
Conocimiento filosófico. Se desprende del pensamiento humano, en abstracto. Utiliza
métodos lógicos o de razonamiento formal. No siempre se desprende directamente de la
realidad, sino de la representación imaginaria de lo real.
Conocimiento intuitivo. Aquel que se adquiere sin que medie un razonamiento formal, de
manera rápida e inconsciente, fruto de procesos a menudo inexplicables.
Conocimiento religioso. Estudia el vínculo entre el ser humano y lo divino y suele basarse
en dogmas.
CONOCIMIENTO JURÍDICO
Las fuentes del conocimiento jurídico, la ley, la doctrina, la jurisprudencia, la realidad
social-jurídica son las que permiten subsumir los hechos que se producen en la vida real
(criterios para elaborar normas).
Son para Sánchez N (2005), el conjunto de datos y actos que dan nacimiento a un orden
normativo y sirven para analizar, evaluar y comprender los fenómenos socio-jurídico de un
lugar determinado.
El investigador puede inclinarse a enfocar el problema jurídico desde una perspectiva
legalista o dogmática, por lo que su objeto a investigar será material documental y
legislativo; utilizará fuentes jurídicas directas como la ley, o indirectas como doctrina,