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Cuadernos de la memoria

www.elortiba.org

Constitución de la
Nación Argentina
(1826)

SECCIÓN I
DE LA NACIÓN Y SU CULTO

Artículo 1° - La Nación Argentina es para siempre libre, e


independiente de toda dominación extranjera.

Artículo 2° - No será jamás el patrimonio de una persona, o de


una familia.

Artículo 3° - Su religión es la Católica Apostólica Romana, a la


que prestará siempre la más eficaz, y decidida protección, y sus
habitantes el mayor respeto, sean cuales fueren sus opiniones
religiosas.

SECCIÓN II
DE LA CIUDADANÍA

Artículo 4° - Son ciudadanos de la Nación Argentina, primero,


todos los hombres libres, nacidos en su territorio, y los hijos de
éstos, donde quiera que nazcan: segundo los extranjeros que han
combatido o combatieren en los ejércitos de mar y tierra de la
República; tercero, los extranjeros establecidos en el país desde
antes del año 16, en que declaró solemnemente su
independencia, que se inscriban en el registro cívico; cuarto, los
demás extranjeros establecidos, o que se establecieren después
de aquella época, que obtengan carta de ciudadanía.

Artículo 5° - Los derechos de ciudadanía se pierden: primero,


por la aceptación de empleos, distinciones, o títulos de otra
nación sin la autorización del Congreso; segundo, por sentencia
que imponga pena infamante, mientras no se obtenga
rehabilitación conforme a la ley.

Artículo 6° - Se suspenden: primero, por no haber cumplido


veinte años de edad, no siendo casado; segundo, por no saber
leer, ni escribir, (esta condición no tendrá efecto hasta quince
años de la fecha de la aceptación de esta Constitución:) tercero,
por la naturalización en otro país: cuarto, por el estado de
deudor fallido declarado tal; quinto, por el de deudor del tesoro
público, que legalmente ejecutado al pago, no cubre la deuda;
sexto, por el de demencia; séptimo, por el de criado a sueldo,
peón jornalero, simple soldado de línea, notoriamente vago, o
legalmente procesado en causa criminal, en que pueda resultar
pena corporal o infamante.

SECCIÓN III
DE LA FORMA DE GOBIERNO

Artículo 7° - La Nación Argentina adopta para su gobierno la


forma representativa republicana, consolidada en unidad de
régimen.

Artículo 8° - Delega al efecto el ejercicio de su soberanía en los


tres altos poderes, legislativo, ejecutivo y judicial, bajo las
restricciones expresadas en esta Constitución.

SECCIÓN IV
DEL PODER LEGISLATIVO

Artículo 9° - El poder legislativo se expedirá


por un congreso compuesto de dos cámaras,
una de representantes, y otra de senadores.

Artículo 10° - La cámara de representantes se compondrá de


diputados elegidos por nombramiento directo de 1os pueblos, y a
simple pluralidad de sufragios, en la proporción de uno por
quince mil habitantes; o de una fracción que iguale al número de
ocho mil.

Artículo 11° - Los diputados para la primera legislatura se


nombrarán en la proporción siguiente: por la capital, cinco; por
el territorio desmembrado de la capital, cuatro; por la provincia
de Córdoba, seis; por la de Catamarca, tres; por la de Corrientes,
tres; por la de Entre Ríos, dos; por la de Montevideo, cuatro: por
la de Mendoza, dos; por la de Misiones, uno; por la de La Rioja,
dos; por la de Salta y Jujuy, tres; por la de Santiago del Estero,
cuatro; por la de San Juan, dos; por la de San Luis, dos; por la de
Santa Fe, uno; por la de Tucumán, tres; y por la de Tarija, dos.

Artículo 12° - Para la segunda Legislatura deberá realizarse el


censo general, y arreglarse a él el número de diputados; pero ese
censo sólo podrá renovarse cada ocho años.

Artículo 13° - Podrá votar en la elección de representantes todo


ciudadano expedito en el ejercicio de sus derechos con arreglo a
los artículos 4°, 5° y 6°.

Artículo 14° - Por esta vez reglará cada junta de provincia los
medios de hacer efectiva la elección directa de los
representantes, en conformidad a los artículos anteriormente
citados; para lo sucesivo el Congreso expedirá una ley general.

Artículo 15° - Ninguno podrá ser representante, sin que tenga las
calidades de siete años de ciudadano antes de su nombramiento;
veinticinco años cumplidos, un capital de cuatro mil pesos; o en
su defecto, profesión, arte u oficio útil, y que no esté dependiente
del Poder Ejecutivo por servicio a sueldo. (Esta condición, por el
término de diez años, sólo tendrá efecto respecto de los
empleados ad nutum amovibles).

Artículo 16° - Los diputados durarán en su representación por


cuatro años; pero la sala se renovará por mitad cada bienio.
Artículo 17° - Los que fueren nombrados para la primera
Legislatura, luego que se reúnan sortearán los que deban salir en
el primer bienio.

Artículo 18° - La Cámara de Representantes tiene


exclusivamente la iniciativa en la imposición de contribuciones,
quedando al Senado la facultad de admitirlas, rehusarlas u
objetarles reparos.

Artículo 19° - Ella tiene igualmente el derecho exclusivo de


acusar ante el Senado, al Presidente de la República, y sus
ministros; a los miembros de ambas Cámaras, y a los de la Alta
Corte de Justicia, por delitos de traición, concusión,
malversación de los fondos públicos, violación de la
Constitución, particularmente con respecto a los derechos
primarios de los conciudadanos, u otros crímenes que merezcan
pena infamante o de muerte.

Artículo 20° - Los representantes en el acto de su incorporación


prestarán juramento de desempeñar debidamente el cargo, y de
obrar en todo en conformidad a lo que prescribe esta
Constitución.

Artículo 21° - Ninguno después de incorporado podrá recibir


empleo del Poder Ejecutivo, sin el consentimiento de la Cámara,
y sin que quede vacante su representación en el acto de
admitirlo, salvo los empleos de escala.

Artículo 22° - Serán compensados por sus servicios con una


dotación, que señalará la ley.
CAPÍTULO II
Del Senado

Artículo 23° - Formarán la Cámara del Senado los senadores


nombrados por la Capital y provincias en el número y forma
siguientes: Cada una formará por votación directa del pueblo, de
conformidad con lo establecido en los artículos 13 y 14, una
junta de once individuos, que hayan de ejercer la función de
electores, y que reúnan las mismas calidades exigidas para
representantes en el artículo 15.

Los electores reunidos en la Capital de la provincia, al menos en


las dos terceras partes, y elegido de entre ellos mismos
presidente y secretario, votarán para senadores en un solo acto
por boletas firmadas por dos individuos, de los que al menos uno
no sea ni natural ni vecino de aquella provincia.

Concluida la votación y firmada el acta por todos los vocales, se


remitirá cerrada y sellada por conducto del Poder Ejecutivo, al
presidente del Senado (la primera vez al del Congreso). El
presidente abrirá los pliegos ante el Senado (en la primera vez
ante el Congreso), y hará leer las actas de las juntas electorales,
que pasarán luego a una comisión, para que abra dictamen tanto
sobre la validez de las formas, como sobre el número de
sufragios que reúnan los candidatos.

Serán proclamados senadores por deliberación del Senado (o del


Congreso la primera vez) reunido al menos en sus dos terceras
partes, los que, guardadas las formas, hayan obtenido en las
respectivas juntas electorales una mayoría absoluta de sufragios.

Si aquéllas no se hubieren guardado, se repetirá la elección por


las mismas juntas electorales; y si no hubiere resultado una
mayoría absoluta, el Senado (en su caso el Congreso), formará
una terna de los que hayan obtenido mayor número de votos, y
elegirá de entre ellos por mayoría absoluta de votos al que crea
más conveniente. Si no resultase en esta votación, mayoría
absoluta, se reducirá entonces a los dos individuos, que hayan
obtenido en ella, más sufragios, decidiendo el voto del
presidente, el que debe ser excluido en caso de haber habido
empate, para que los candidatos queden reducidos a dos.

En este caso, fijada de nuevo la elección entre los dos individuos


que resulten, se procederá a nueva votación, y será proclamado
senador el que reúna la mayoría absoluta de sufragios, volviendo
a decidir el presidente en el caso de nuevo empate.

Si alguno de los senadores hubiese obtenido mayoría absoluta en


la junta electoral, el procedimiento del Senado (o en su caso del
Congreso), para concluir la elección de ambos senadores, se hará
por actos separados, y bajo las mismas formas para cada uno.

Artículo 24° - Ninguno será nombrado senador que no tenga la


edad de treinta y seis años cumplidos, nueve de ciudadano, un
capital de diez mil pesos, o una renta equivalente, o profesión
científica capaz de producirla.

Artículo 25° - Los senadores, en el acto de su incorporación,


prestarán el juramento prescrito en el artículo 20.

Artículo 26° - Durarán en el cargo por el tiempo de nueve años,


renovándose por terceras partes cada trienio y se decidirá por la
suerte, luego que todos se reúnan, quienes deban salir el primero
y segundo trienio.

Artículo 27° - Al Senado corresponde juzgar en juicio público a


los acusados por la Sala de Representantes.
Artículo 28° - La concurrencia de las dos terceras partes de
sufragios hará sentencia contra el acusado, únicamente al efecto
de separarlo del empleo.

Artículo 29° - La parte convencida y juzgada, quedará no


obstante sujeta a acusación, juicio y castigo conforme a la ley.

Artículo 30° - Los senadores serán compensados por sus


servicios con la dotación que les señalará la ley.

CAPÍTULO III
De las atribuciones comunes a ambas Cámaras

Artículo 31° - Ambas Cámaras se reunirán en la Capital y


tendrán sus sesiones diarias en los meses de mayo, junio, julio,
agosto y septiembre, debiendo permanecer en ella sus miembros
en los meses restantes del año.

Artículo 32° - Cada sala, será privativamente el juez para


calificar la elección de sus miembros.

Artículo 33° - Nombrará su presidente, vicepresidente y


oficiales, señalará el tiempo de la duración de unos y otros y
prescribirá el orden para los debates y para facilitar el despacho
de sus deliberaciones.
Artículo 34° - Ninguna de las salas comenzará sus funciones
mientras que no hayan llegado al lugar de las sesiones, y se
reúnan en cada una de ellas dos terceras partes de sus miembros,
pero un número menor podrá compeler a los que no hayan
concurrido a verificarlo, en los términos, y bajo los apremios,
que cada sala proveerá.

Artículo 35° - Los senadores y representantes, jamás serán


responsables por sus opiniones, discursos o debates.

Artículo 36° - Tampoco serán arrestados por ninguna otra


autoridad durante su asistencia a la Legislatura, y mientras vayan
y vuelvan de ella; excepto el caso de ser sorprendidos in fraganti
en la ejecución de algún crimen, que merezca pena de muerte,
infamia, u otra aflictiva, de, lo que se dará cuenta a la sala
respectiva con la información sumaria del hecho.

Artículo 37° - Cuando se forme querella por escrito ante las


justicias ordinarias contra cualquier senador o representante, por
delito, que no sea de los expresados en el artículo 19, examinado
el mérito del sumario en juicio público, podrá cada sala, con dos
tercios de votos, suspender en sus funciones al acusado y ponerlo
a disposición del tribunal competente para su juzgamiento.

Artículo 38° - Puede igualmente cada sala corregir a cualquiera


de sus miembros, con igual número de votos, por desorden de
conducta en el ejercicio de sus funciones; o removerlo por
inhabilidad física o moral, sobreviniente a su incorporación; pero
bastará la mayoría de uno sobre la mitad de los presentes para
decidir en las renuncias, que voluntariamente hicieron de sus
cargos.
Artículo 39° - Cada una de las Cámaras - puede hacer venir a su
sala a los ministros del Poder Ejecutivo para recibir los informes
que estime convenientes.

CAPÍTULO IV
De las atribuciones de1 Congreso

Artículo 40° - Al Congreso corresponde declarar la guerra, oídos


los motivos que exponga el Poder Ejecutivo.

Artículo 41° - Recomendar al mismo, cuando lo estime


conveniente, la negociación de la paz.

Artículo 42° - Fijar la fuerza de línea de mar y tierra en tiempo


de paz y guerra.

Artículo 43° - Mandar construir o equipar las escuadras


nacionales.

Artículo 44° - Fijar cada año los gastos generales, con presencia
de los presupuestos presentados por el Gobierno.

Artículo 45° - Recibir anualmente la cuenta de inversión de los


fondos públicos, examinarla y aprobarla.
Artículo 46° - Establecer derechos de importación y
exportación; y por un tiempo que no pase de dos años, imponer,
para atender a las urgencias del Estado, contribuciones
proporcionalmente iguales en todo el territorio.

Artículo 47° - Ordenar los empréstitos que hayan de negociarse


sobre los fondos del Estado.

Artículo 48° - Fijar la ley, valor, peso y tipo de la moneda.

Artículo 49° - Establecer tribunales inferiores a la Alta Corte de


Justicia, y reglar la forma de los juicios.

Artículo 50° - Acordar amnistías, cuando grandes motivos de


interés público lo reclamen.

Artículo 51° - Crear y suprimir empleos de toda clase.

Artículo 52° - Reglar el comercio interior y exterior.

Artículo 53° - Demarcar el territorio del Estado, y fijar los


límites de las provincias, sin perjuicio de la permanencia de las
enumeradas en el artículo 11.

Artículo 54° - Habilitar puertos en las costas del territorio,


cuando lo crea conveniente; y elevar las poblaciones al rango de
villas, ciudades, provincias, en los casos, y con las calidades que
la ley prefije.

Artículo 55° - Formar planes generales de educación pública.

Artículo 56° - Acordar premios a los que hayan hecho, o


hicieron grandes servicios a la Nación.

Artículo 57° - Acordar a los autores o inventores de


establecimientos útiles, privilegios exclusivos por tiempo
determinado.

Artículo 58° - Hacer, en fin, todas las demás leyes y ordenanzas


de cualquier naturaleza que reclame el bien del Estado;
modificar, interpretar y abrogar las existentes.

CAPÍTULO V
De la formación y sanción de las leyes

Artículo 59° - Las leyes pueden tener principio en cualquiera de


las Cámaras que componen el cuerpo legislativo, por proyectos
presentados por sus miembros, o por el Poder Ejecutivo por
medio de sus ministros.

Artículo 60° - Se exceptúan de esta regla las relativas a los


objetos, de que trata el artículo 18.
Artículo 61° - Aprobado un proyecto de ley en la Cámara, en
que haya tenido principio, se pasará a la otra, para que, discutido
en ella, lo apruebe o lo deseche.

Artículo 62° - Ningún proyecto de ley, desechado por una de las


Cámaras, podrá repetirse en las sesiones de aquel año.

Artículo 63° - Los proyectos de ley aprobados por ambas


Cámaras pasarán al Poder Ejecutivo.

Artículo 64° - Si el Poder Ejecutivo los subscribe, o en el


término de diez días no los devuelve objecionados, tendrán
fuerza de ley.

Artículo 65° - Si encuentra inconvenientes, el Poder Ejecutivo


los devolverá con los reparos que juzgue necesarios, a la Cámara
donde tuvieron su origen.

Artículo 66° - Reconsiderados en ambas Cámaras, con presencia


de aquellos, dos tercios de sufragios en cada una de ellas harán
su última sanción.

Artículo 67° - Las votaciones de ambas Cámaras serán entonces


nominales, por sí o por no; y tanto los nombres y fundamentos de
los sufragantes, como las objeciones del Poder Ejecutivo se
publicarán inmediatamente por la prensa.
SECCIÓN QUINTA
Del Poder Ejecutivo

CAPÍTULO I
Naturaleza y calidades del poder

Artículo 68° - El Poder Ejecutivo de la Nación, se confía y


encarga a una sola persona, bajo el título de Presidente de la
República Argentina.

Artículo 69° - Ninguno podrá ser elegido presidente, que no


haya nacido ciudadano de la República, y no tenga las demás
calidades exigidas por esta Constitución, para ser senador.

Artículo 70° - Antes de entrar al ejercicio del cargo, el


presidente electo hará en manos del presidente del Senado, y a
presencia de las dos Cámaras reunidas, el juramento siguiente:

“Yo N…, juro por Dios Nuestro Señor y estos Santos


Evangelios, que desempeñaré debidamente el cargo de
presidente que se me confía; que protegeré la religión católica,
conservaré la integridad e independencia de la República y
observaré fielmente la Constitución”.

Artículo 71° - El presidente durará en el cargo por el término de


cinco años y no podrá ser reelecto a continuación.
Artículo 72° - En caso de enfermedad o ausencia del presidente,
o mientras se proceda a nueva elección por su muerte, renuncia o
destitución, el presidente del Senado lo suplirá, y ejercerá las
funciones anexas al Poder Ejecutivo, quedando entretanto
suspenso de las de senador.

CAPÍTULO II
De la forma y tiempo de la elección de presidente

Artículo 73° - El presidente de la República será elegido en la


forma siguiente: En la Capital, y en cada provincia, se nombrará
una junta de quince electores, con las mismas calidades, y bajo
las mismas formas, que para la elección de senadores.

Artículo 74° - Reunidos los electores en la ciudad capital de


cada una de aquéllas, cuatro meses antes que expire el término
del presidente que acabe, y en un mismo día que fijará la
Legislatura, votarán por un ciudadano para presidente de la
República por balotas firmadas.

Artículo 75° - Concluida la votación, y firmada el acta por todos


los vocales, se remitirá, por el presidente de la Junta Electoral,
cerrada y sellada, al presidente del Senado.

Artículo 76° - El presidente del Senado, reunidas todas las actas,


las abrirá a presencia de ambas Cámaras.

Artículo 77° - Asociados a los secretarios cuatro miembros del


Congreso, sacados a la suerte, procederán inmediatamente a
formar el escrutinio, y anunciar lo que resulte de los sufragios en
favor de cada candidato.

Artículo 78° - El que reúna las dos terceras partes de todos los
votos, será proclamado inmediatamente presidente de la
República.

Artículo 79° - Si ninguno reuniere las dos terceras partes de los


sufragios de los electores, procederá el Congreso a consumar la
elección, en los mismos términos prevenidos en los artículos 22
y 23, sobre la elección de los senadores.

Artículo 80° - La elección de presidente debe quedar concluida


en una sola sesión, publicándose enseguida por la prensa las
actas de las juntas electorales.

CAPÍTULO III
De las atribuciones del Poder Ejecutivo

Artículo 81° - El presidente es el jefe de la administración


general de la República.

Artículo 82° - Publica y hace ejecutar las leyes y decretos del


Congreso, reglando su ejecución por reglamentos especiales.
Artículo 83° - Convoca al Congreso a la época prefijada por la
Constitución, o extraordinariamente, cuando graves
circunstancias lo demanden.

Artículo 84° - Hace anualmente la apertura de sus sesiones,


reunidas ambas Cámaras al efecto en la sala del Senado,
informándoles en esta ocasión del estado político de la Nación, y
de las mejoras y reformas, que considere dignas de su atención.

Artículo 85° - Expide las órdenes convenientes, para que las


elecciones, que correspondan, de senadores y diputados, se
hagan en oportunidad, y con arreglo a la ley, dando cuenta al
Congreso de los abusos que advirtiere.

Artículo 86 - Es el jefe supremo de las fuerzas de mar y tierra,


exclusivamente encargado de su dirección en paz o en guerra;
pero no puede mandar en persona el ejército, sin especial
permiso del Congreso, con el sufragio de las dos terceras partes
de cada Cámara.

Artículo 87° - Provee a la seguridad interior y exterior del


Estado.

Artículo 88° - Publica la guerra y la paz y toma por sí mismo


cuantas medidas pueden contribuir a prepararlas.

Artículo 89° - Hace los tratados de paz, amistad, alianza,


comercio y cualesquiera otros; pero no puede ratificarlos sin la
aprobación y consentimiento del Senado. En el caso que se
estipule la cesión de alguna parte del territorio, o cualquiera
género de gravámenes pecuniarios contra la Nación, será con el
consentimiento de ambas Cámaras y con las dos terceras partes
de votos.

Artículo 90° - Nombra y destituye a los ministros secretarios de


Estado y del despacho general.

Artículo 91° - Nombra, igualmente los embajadores, ministros


plenipotenciarios, enviados, cónsules generales y demás agentes,
con aprobación del Senado.

Artículo 92° - Mientras el Senado tenga suspendidas sus


sesiones, podrá, en caso de urgencia, hacer los nombramientos
necesarios para los empleos indicados en el artículo anterior;
obteniendo su aprobación, luego que se halle reunido.

Artículo 93° - Recibe, según las formas establecidas, los


ministros y agentes de las naciones extranjeras.

Artículo 94° - Expide las cartas de ciudadanía, con sujeción a las


formas y calidades, que exige la ley.

Artículo 95° - Ejerce el patronato general respecto de las


iglesias, beneficios y personas eclesiásticas con arreglo a las
leyes, nombra a los arzobispos y obispos, a propuesta en terna
del Senado.
Artículo 96° - Todos los objetos, y ramos de hacienda y policía,
los establecimientos públicos y nacionales, científicos y de todo
género, formados y sostenidos con fondos de Estado; las casas de
moneda, bancos nacionales, correos, postas y caminos son de la
suprema inspección y resorte del presidente de la República, bajo
las leyes y ordenanzas, que los rigen o que en adelante formare el
cuerpo legislativo.

Artículo 97° - Provee todos los empleos, que no le son


reservados por esta Constitución.

Artículo 98° - Puede pedir a los jefes de todos los ramos, y


departamentos de la administración, y por su conducto a los
demás empleados, los informes que crea convenientes, y ellos
son obligados a prestarlos.

Artículo 99° - Puede indultar de la pena capital a un criminal,


previo informe del tribunal, o juez de causa, cuando medien
graves y poderosos motivos, salvo los delitos que la ley
exceptúa.

Artículo 100° - Provee, con arreglo a ordenanza, a las consultas


que se le hagan, en los casos que ella previene, sobre las
sentencias pronunciadas por los juzgados militares.

Artículo 101° - Recibirá por los servicios la dotación establecida


por la ley, que ni se aumentará, ni se disminuirá durante el
tiempo de su mando.
CAPÍTULO IV
De los ministros secretarios

Artículo 102° - Cinco ministros secretarios, a saber: de


Gobierno, de Negocios Extranjeros, de Guerra, de Marina y de
Hacienda, tendrán a su cargo el despacho de los negocios de la
república, y autorizarán las resoluciones del presidente, sin cuyo
requisito no tendrán efecto.

Artículo 103° - El presidente puede reunir accidentalmente el


despacho de dos departamentos al cargo de un solo ministro.

Artículo 104° - Los cinco ministros secretarios forman el


Consejo de Gobierno, que asistirá con sus dictámenes al
presidente, en los negocios de más gravedad y trascendencia.

Artículo 105° - El presidente oirá los dictámenes del Consejo,


sin quedar obligado a sujetarse a ellos en las resoluciones que
tuviere a bien tomar.

Artículo 106° - En los casos de responsabilidad, los ministros no


quedarán exentos de ella por la concurrencia de la firma, o
consentimiento del presidente de la república.

Artículo 107° - Los ministros no podrán por sí solos en ningún


caso tomar deliberaciones, sin previo mandato, o consentimiento
del presidente de la república, a excepción de lo concerniente al
régimen especial de sus respectivos departamentos.
Artículo 108° - No podrán ser diputados, ni senadores, sin hacer
dimisión de sus empleos de ministros.

Artículo 109° - Gozarán de una compensación por sus servicios,


establecida por la ley, que no podrá ser aumentada ni disminuida,
a favor o perjuicio de los que se hallen en ejercicio.

SECCIÓN SEXTA
Del Poder Judicial

Artículo 110° - El Poder Judicial de la República, será ejercido


por la Alta Corte de Justicia, Tribunales Superiores y demás
juzgados establecidos por la ley.

CAPÍTULO I
De la Corte Suprema de Justicia

Artículo 111° - Una Corte de Justicia compuesta de nueve


jueces y dos fiscales, ejercerá el supremo Poder Judicial.

Artículo 112° - Ninguno podrá ser miembro de ella que no sea


letrado recibido con ocho años de ejercicio, cuarenta de edad y
que no reúna las calidades necesarias por esta Constitución para
ser senador.
Artículo 113° - El presidente y demás miembros de la Alta Corte
de Justicia, serán nombrados por el presidente de la República,
con noticia y consentimiento del Senado.

Artículo 114° - En la primera instalación de la Corte, los


provistos prestarán juramento en manos del presidente de la
República

Artículo 115° - El presidente de la Alta Corte de Justicia durará


en el ejercicio de las funciones de tal, por el término de cinco
años; pero todos sus miembros permanecerán en sus respectivos
cargos, mientras dure su buena comportación, debiendo proceder
para ser destituido juicio y sentencia legal.

Artículo 116° - Los miembros de la Alta Corte de Justicia, no


pueden ser senadores ni representantes sin hacer dimisión de sus
empleos; ni pueden ser empleados en otros destinos por el
presidente de la República, sin su consentimiento, y aprobación
de la Corte.

Artículo 117° - La Alta Corte de Justicia nombrará sus oficiales,


en el número y forma que prevenga la ley.

Artículo 118° - Conocerá originaria y exclusivamente en todos


los asuntos, en que sea parte una provincia, o que se suscite entre
provincia y provincia, o pueblos de una misma provincia, sobre
límites y otros derechos contenciosos, promovidos de modo que
deba recaer sobre ellos formal sentencia.

Artículo 119° - En las cuestiones que resulten con motivo de


contrato, o negociaciones del Poder Ejecutivo, o de sus agentes,
bajo su inmediata aprobación.
Artículo 120° - En las causas de todos los funcionarios públicos
de que hablan los artículos 19, 27, 28 y 29, y respecto de los
casos en ellos indicados.

Artículo 121° - En los que conciernan a los embajadores,


ministros plenipotenciarios, enviados, cónsules y agentes
diplomáticos de las cortes extranjeras.

Artículo 122° - Para el conocimiento de los negocios que en los


cuatro artículos anteriores se atribuye originariamente a la Alta
Corte de Justicia, se dividirá ésta en dos salas. La primera,
compuesta de tres de sus miembros, conocerá de la primera
instancia, y la otra compuesta de los seis miembros restantes,
conocerá de la segunda y última instancia.

Art. 123° - Conocerá en último grado de los recursos, que en los


casos y forma, que la ley designe, se eleven de los tribunales
subalternos y en las causas de almirantazgo, de todos los
negocios contenciosos de hacienda, y de los crímenes cometidos
contra el derecho público de las naciones.

Artículo 124° - Dirimirá las competencias que se susciten entre


los demás tribunales superiores de la Nación.

Artículo 125º - Examinará los breves y bulas pontificias, y


abrirá dictamen al Poder Ejecutivo sobre su admisión o
retención.
Artículo 126º - Conocerá de los recursos de fuerza de los
tribunales superiores eclesiásticos de la Capital.

Artículo 127° - Informará de tiempo en tiempo al cuerpo


legislativo de todo lo conveniente para la mejora de la
administración de justicia; y elevará todas las dudas, que le
propusiesen los demás tribunales, sobre la inteligencia de las
leyes.

Artículo 128° - Los juicios de la Alta Corte de Justicia, y la


votación definitiva, serán públicos.

Artículo 129° - Sus miembros gozarán de una compensación,


que no podrá ser disminuida, mientras duren en sus puestos.

SECCIÓN SÉPTIMA
De la administración provincial

CAPÍTULO I
De los Gobernadores

Artículo 130° - En cada provincia habrá un gobernador que la


rija, bajo la inmediata dependencia del presidente de la
República.

Artículo 132° - El presidente nombra a los gobernadores de las


provincias a propuesta en ternas de los consejos de
administración.

Artículo 133° - Son encargados de ejecutar en ellas las leyes


generales dadas por la Legislatura nacional, los decretos del
presidente de la República y las disposiciones particulares
acordadas por los consejos de administración.

Artículo 134° - A ellos corresponde proveer con las


formalidades que los consejos de administración establezcan,
todos los empleos dotados por las rentas particulares de las
provincias.

Artículo 135° - Durarán en el ejercicio de sus funciones por tres


años, y no podrán ser reelectos a continuación en la misma
provincia.

Artículo 136° - Gozarán de una compensación que les designará


la ley.

CAPÍTULO II

De los tribunales superiores de justicia

Artículo 137° - Se establecerán tribunales superiores de justicia


en las capitales de aquellas provincias, que la Legislatura juzgue
conveniente, atendidas las ventajas de su situación geográfica,
población y demás circunstancias.
Artículo 138° - Conocerán en grado de apelación de los recursos
que se eleven a ellos de los juzgados de primera instancia, y de
los demás negocios que les correspondan por ley, no sólo del
territorio de la provincia de su residencia, sino del de las demás,
que la ley declare dependientes a este respecto.

Artículo 139° - Se compondrán los tribunales superiores de


jueces letrados, nombrados por el presidente de la República, a
propuesta en terna de la Alta Corte de Justicia, su número será
fijado por la ley.

CAPÍTULO III
De los consejos de administración

Artículo 140° - En cada capital de provincia habrá un Consejo


de Administración que velando por su prosperidad, promueva
sus particulares intereses.

Artículo 141° - El número de personas que compongan dichos


consejos, no podrá ser menor de siete, ni mayor de quince.

La Legislatura lo fijará en cada capital, habida consideración a la


población y demás circunstancias políticas en la provincia.

Artículo 142° - Los miembros de los consejos de administración


interior serán elegidos popularmente por nombramiento directo,
en los mismos términos y bajo las mismas formas que los
representantes nacionales.
Artículo 143° - Todo lo concerniente a promover la prosperidad
y el adelantamiento de las provincias, su política interior, la
educación primaria, obras públicas y cualesquiera
establecimientos costeados y sostenidos por sus propias rentas,
será reglado por los consejos de administración.

Artículo 144° - Por ellos mismos se establecerán los empleos


que sean necesarios para el buen régimen de cada provincia y se
reglarán las formalidades que deben observarse en su provisión.

Artículo 145° - Los consejos de administración acordarán


anualmente el presupuesto de los gastos que demande el servicio
interior de las provincias.

Artículo 146° - El presupuesto de que habla el artículo anterior,


se pasará oportunamente al presidente de la República, para que
con el presupuesto general de los gastos que demande el servicio
del estado, sea presentado a la aprobación de la Legislatura
nacional.

Artículo 147° - Para cubrir los gastos del servicio interior de las
provincias, los consejos de administración establecerán en ellas
sus rentas particulares y reglarán su recaudación.

Artículo 148° - Las rentas, de que habla el artículo anterior,


consistirán precisamente en impuestos directos, pues que toda
contribución indirecta queda adscripta al tesoro común de la
Nación.
Artículo 149° - Las rentas particulares que se arreglen en cada
provincia por los consejos de administración, no se llevaran a
efecto sin haber obtenido la aprobación de la Legislatura
nacional; y el orden que se establezca para su recaudación, se
sujetará igualmente a la aprobación del presidente de la
República.

Artículo 150° - Mientras las rentas establecidas, atendido el


estado actual de las provincias, no alcancen a cubrir sus gastos
ordinarios, se les suplirá del tesoro nacional lo que falte,
llevando a cada provincia una cuenta particular de estos
suplementos, que serán reintegrados en proporción que sus rentas
mejoren.

Artículo 151° - Si, después de cubiertos los gastos de la


provincia, sus rentas dejasen algún sobrante, éste será invertido
precisamente en la provincia misma, y en aquellas obras o
establecimientos, que el Consejo de Administración acuerde,
previa la aprobación de la Legislatura nacional.

Artículo 152° - En las provincias no podrá exigirse de los


ciudadanos servicio alguno ni imponerse multas, o cualquiera
otra exacción fuera de las establecidas por las leyes generales,
sin especial autorización de los consejos de administración.

Artículo 153º - La cuenta de la recaudación e inversión de las


rentas de cada provincia se presentará a su respectivo Consejo de
Administración; y éste, después de examinarla, la pasará con su
juicio al presidente de la República, para que, con las cuentas de
la, administración general, se sometan todas a la aprobación de la
Legislatura Nacional.
Artículo 154° - Los consejos de administración, tienen el
derecho de petición directamente a la Legislatura nacional y al
presidente de la República, o para reclamar cuanto juzguen
conveniente a su propia prosperidad o para exigir la reforma de
los abusos, que se introduzcan en su régimen y administración.

Artículo 155° - Los individuos que componen el Consejo de


Administración, no tendrás en caso alguno que responder por sus
opiniones, ni estarán sujetos por ellas a otro juicio que al de la
censura pública.

Artículo 156° - Durarán en el ejercicio de sus funciones por dos


años y serán reemplazados cada año por mitad.

Artículo 157° - No recibirán compensación alguna por este


servicio.

Artículo 158° - Para que los consejos de administración se


expidan uniformemente en el ejercicio de sus importantes
funciones, el presidente de la República formará desde luego un
reglamento en que se establezca la policía interior de estos
cuerpos, los períodos de su reunión, y el orden que deben
observar en sus debates y resoluciones. Este reglamento irá
mejorando, según lo aconseje la experiencia, y lo representen los
mismos consejos.

SECCIÓN OCTAVA
De disposiciones generales
Artículo 159° - Todos los habitantes del Estado deben ser
protegidos en el goce de su vida, reputación, libertad, seguridad
y propiedad. Nadie puede ser privado de ellos sino conforme a
las leyes.

Artículo 160° - Los hombres son de tal manera iguales ante la


ley, que ésta, bien sea penal, preceptiva o tuitiva, debe ser una
misma para todos, y favorecer igualmente al poderoso que al
miserable para la conservación de sus derechos.

Artículo 161° - La libertad de publicar sus ideas por la prensa,


que es un derecho tan apreciable al hombre, como esencial para
la conservación de la libertad civil, será plenamente garantida
por las leyes.

Artículo 162° - Las acciones privadas de los hombres, que de


ningún modo ofenden al orden público, ni perjudican a un
tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de las
autoridades de los magistrados.

Artículo 163° - Ningún habitante del Estado será obligado a


hacer lo que no manda la ley, ni privado de lo que ella no
prohíbe.

Artículo 164° - Es del interés y del derecho de todos los


miembros del Estado el ser juzgados por jueces los más
independientes e imparciales, que sea dado a la condición de las
cosas humanas. El cuerpo legislativo cuidará de preparar, y
poner en planta el establecimiento del juicio por jurados, en
cuanto lo permitan las circunstancias.

Artículo 165° - Queda absolutamente prohibido todo juicio por


comisión.

Artículo 166° - Todo ciudadano debe estar seguro contra las


requisiciones arbitrarias y apoderamiento injusto de sus papeles
y correspondencias. La ley determinará en qué casos, y con
qué justificación pueda procederse a ocuparlos.

Artículo 167° - Ningún individuo podrá ser arrestado, sin que


preceda al menos declaración contra él de un testigo idóneo, o
sin indicios vehementes de crimen, que merezca pena corporal,
cuyos motivos se harán constar en proceso informativo dentro de
tres días perentorios. En el caso de haber impedimento, el juez
pondrá constancia de él, quedando responsable de toda omisión
por su parte.

Artículo 168° - Cualquier individuo sorprendido in fraganti


puede ser arrestado, y todos pueden arrestarlo y conducirlo a la
presencia del magistrado con arreglo al artículo anterior.

Artículo 169° - Para el arresto de un individuo, fuera del caso de


delito in fraganti, debe preceder un mandamiento firmado por el
magistrado, a quien la ley concede esta facultad, que exprese el
motivo de este arresto, que debe notificársela en el acto de la
prisión, y del cual se le debe dar copia si la pidiere.
Artículo 170° - Las cárceles sólo deben servir para la seguridad,
y no para castigos de los reos. Toda medida que a pretexto de
precaución conduzca a mortificarlos más allá de lo que aquélla
exige, será corregida según las leves.

Artículo 171° - Ningún habitante del Estado puede ser penado,


ni confinado, sin que preceda juicio y sentencia legal.

Artículo 172° - La casa de todo habitante del Estado es un


sagrado, que no puede violarse sin crimen, y sólo podrá allanarse
en caso de resistencia a la autoridad legítima.

Artículo 173° - Esta diligencia se hará con la moderación


debida, personalmente por el mismo juez. En caso que algún
urgente motivo se lo impida dará al delegado orden por escrito
con las especificaciones convenientes, y se dejará copia de ella al
individuo, que fuese aprehendido, y al dueño de la casa si la
pidiese.

Artículo 174° - Las anteriores disposiciones, relativas a la


seguridad individual, no podrán suspenderse, sino en el caso de
inminente peligro, de que se comprometa la tranquilidad pública
o la seguridad de la patria a juicio y por disposición especial del
Congreso.

Artículo 175° - Siendo la propiedad un derecho sagrado e


inviolable, los habitantes del Estado, no pueden ser privados de
ella, ni gravados en sus facultades, sino en los casos establecidos
por la ley.
Artículo 176° - Cuando el interés del Estado exija que la
propiedad de algún individuo particular sea destinada a usos
públicos, bajo las formalidades de la ley, el propietario recibirá
por ella una justa compensación.

Artículo 177° - Queda prohibida la pena de confiscación de


bienes.

Artículo 178° - Ninguno será obligado a prestar auxilio de


cualquiera clase para los ejércitos, ni a franquear su casa para
alojamiento de un cuerpo o individuo militar, sino del orden del
magistrado civil según la ley. El perjuicio, que en este caso se
infiera al propietario, será indemnizado competentemente por el
Estado.

Artículo 179° - Todos los habitantes del Estado tienen derecho


para elevar sus quejas, y ser oídos hasta de las primeras
autoridades del país.

Artículo 180° - A ningún hombre o corporación se concederán


ventajas, distinciones o privilegios exclusivos sino los que sean
concedidos a la virtud o los talentos; y no siendo éstos
transmisibles a los descendientes, se prohíbe conceder título
alguno de nobleza.

Artículo 181° - Se ratifica la ley de libertad de vientres, y las


que prohiben el tráfico de esclavos, y su introducción en el país,
bajo cualquier pretexto.

SECCIÓN NOVENA
De la reforma de la Constitución

Artículo 182° - En ninguna de las Cámaras del Poder


Legislativo, será admitida una moción para la reforma de uno o
más artículos de la presente Constitución, sin que sea apoyada
por la cuarta parte de los miembros concurrentes.

Artículo 183° - Siempre que la moción obtenga dicha calidad,


discutida en la forma ordinaria, serán necesarias las dos terceras
partes de votos en cada una de las salas para sancionarse que el
artículo, o los artículos en cuestión exigen reformas.

Artículo 184° - Esta resolución se comunicará al Poder


Ejecutivo para que exponga su opinión fundada, y con ella la
devuelva a la sala, donde tuvo su origen.

Artículo 185° - Si él disiente, reconsiderada la materia en ambas


Cámaras, será necesaria la concurrencia de tres cuartas partes al
menos de cada una de ellas para sancionar la necesidad de la
reforma, Y tanto en este caso, como en el de consentir el Poder
Ejecutivo, se procederá inmediatamente a verificarla con el
número de sufragios prescripto en el artículo 183.

Artículo 186° - Verificada la reforma, pasará al Poder Ejecutivo


para su publicación, o para que exponga los reparos que
encontrare. En caso de devolverla aun con reparos, tres cuartas
partes de sufragios en cada sala harán su última sanción.
SECCIÓN ÚLTIMA

De la aceptación y observancia de esta


Constitución

Artículo 187° - Esta Constitución será presentada al examen y


libre aceptación de la Capital y provincias, por el órgano de las
juntas, que en ellas existen de presente, o que se formen al
efecto.

Artículo 188° - La aceptación de las dos terceras partes de las


provincias, incluso la Capital, será suficiente para que se ponga
en práctica entre ellas, conservando relaciones de buena
inteligencia con las que retarden su consentimiento.

Artículo 189° - Si las provincias quisiesen resignarse en el juicio


del Congreso Constituyente, él procederá a aceptarla a nombre
de ellas por una declaración especial.

Artículo 190° - En este caso, o en el del artículo anterior, se


expedirán inmediatamente las órdenes para la formación de
ambas Cámaras, e instalación de la primera Legislatura; y para
que esta Constitución sea jurada solemnemente en todo el
territorio del Estado.

Artículo 191° - Todo el que atentare o prestare medios para


atentar contra la presente Constitución, después de aceptada, será
castigado hasta con la pena de muerte, según 1a gravedad del
crimen.
Dada en la sala de sesiones del Congreso General Constituyente,
en Buenos Aires, 24 de diciembre de 1826.

JOSÉ MARÍA ROJAS, presidente, diputado por la Capital - José


ANTONIO BARROS, diputado por Catamarca - JUAN ANTONIO
NEIROT, diputado por Santiago del Estero - José CABERO, diputado
por Mendoza. - Francisco NARCISO DE LAPRIDA, diputado por San
Juan. - FÉLIX IGNACIO FRÍAS, diputado por Santiago del Estero. -
EVARISTO CARRIEGO diputado por Entre Ríos. - MANUEL DE
TEZANOS PINTO, diputado por Jujuy. - EDUARD PÉREZ BULNES,
diputado por Córdoba. – INOCENCIO GONZÁLEZ ESPECHE,
diputado por Catamarca - CASIANO CALDERÓN, diputado por
Entre Ríos. - JOSE FRANCISCO ACOSTA diputado por Corrientes. -
DALMACIO VÉLEZ SARSFIELD, diputado por San Luis. -
SANTIAGO VÁZQUEZ, diputado por La Rioja. - ELÍAS BEDOYA,
diputado por Córdoba. - CALISTO M. GONZÁLEZ, diputado por San
Luis. - MARIANO ANDRADE, diputado por el territorio
desmembrado de la Capital. - MARIANO LOZANO, diputado por la
provincia de Córdoba. - MANUEL ANTONIO CASTRO, diputado por
la Capital. – José ARENALES diputado por Salta - FRANCISCO
REMIGIO CASTELLANOS, diputado por la provincia de Salta. -
MIGUEL DÍAZ DE LA PEÑA, diputado por Catamarca - DIEGO
ESTANISLAO ZAVALETA, diputado por el territorio desmembrado
de la Capital, MANUEL PINTO, por Misiones - JOSÉ VALENTÍN
GÓMEZ, diputado por el territorio desmembrado de la Capital. -
PEDRO SOMELLERA, diputado por la Capital. - SILVESTRE
BLANCO, diputado por Montevideo - VICENTE IGNACIO
MARTÍNEZ, diputado por Misiones – CORNELIO ZELAYA,
diputado por la Capital - JUAN BAUTISTA PAZ, diputado por
Tucumán, CIPRIANO J. DE URQUIZA, diputado por Entre Ríos -
MATEO VIDAL, diputado por 1a Banda Oriental - PEDRO PABLO
VIDAL, diputado por Santa Fe. - CAYETANO CAMPANA, diputado
por la Banda Oriental - NICOLÁS DE AVELLANEDA Y TULA,
diputado por Catamarca - SALVADOR MALDONADO, diputado por
Córdoba. - ENRIQUE NÚÑEZ diputado por Entre Ríos. - Licenciado
SANTIAGO FUNES, diputado por San Luis, ALEJANDRO
HEREDIA, diputado por Salta. - EUSEBIO GREGORIO RUZO,
diputado por La Rioja. - JOSÉ EUGENIO DEL PORTILLO, diputado
por Córdoba. - MIGUEL VILLANUEVA, diputado por Córdoba,
JOSÉ LUIS BUSTAMANTE, diputado por el territorio desmembrado
de la Capital. - PEDRO NOLASCO VIDELA, diputado por Mendoza -
ILDEFONSO RAMOS MEJÍA, diputado por la Capital - VALENTÍN
SANMARTÍN, diputado por la Capital. - JOSÉ ANTONINO
MEDINA, diputado por Tucumán. - MANUEL CORVALÁN, diputado
por Mendoza. - GERÓNIMO HELGUERA, diputado por Tucumán. -
JOSÉ IGNACIO DE GARMENDIA, diputado por Tucumán. -
MANUEL DE ARROYO Y PINEDO, diputado por el territorio
desmembrado de la Capital. - FRANCISCO ANTONIO DE LA
TORRE, diputado por Santa Fe. - PEDRO FELICIANO CAVIA,
diputado por Corrientes. - MANUEL DORREGO diputado por
Santiago del Estero. - BERNARDO IGARZÁBAL, diputado por
Corrientes. MANUEL VICENTE MENA, diputado por Santiago del
Estero. - PEDRO CAVIA Y CAVIEDES, diputado por Corrientes. -
MIGUEL DE RIGLOS, diputado por la Capital. - JOSÉ OCANTOS,
diputado por Corrientes. - JUAN JOSÉ PASO, diputado por la
Capital. - ALEJO CASTEX diputado por el territorio desmembrado de
la Capital. - JUAN DE ALAGÓN, diputado por 1a Capital. -
FRANCISCO PIÑERO, diputado por el territorio desmembrado de la
Capital – JOAQUÍN BELGRANO, diputado por la Capital – JOSÉ
FELIPE ECHAZU – diputado por Tarija – JUAN DE LA CRUZ
VARGAS, diputado por Mendoza – JOS MIGUEL DE ZEGADA,
diputado por Jujuy – JUAN IGNACIO DE GORRITI, diputado por
Salta – MANUEL BONIFACIO GALLARDO, diputado por el
territorio desmembrado de la Capital – MANUEL MORENO,
diputado por la Provincia Oriental – JOSÉ FRANCISCO DE
UGARTECHE, diputado por Santiago del Estero – ANTONIO
MARÍA TABOADA, diputado por Santiago del Estero – ALEJO
VILLEGAS, secretario – JUAN CRUZ VARELA, secretario.

FUENTE: “El Poder Legislativo de la Nación Argentina” por Carlos


Alberto SILVA, TOMO I – ANTECEDENTES 1810-1854 – PRIMERA
PARTE: 1810-1827 – Págs. 942 a 956 - Cámara de Diputados de la
Nación, Buenos Aires, 1937.

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