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Primaria
Oxigenoterapia: administración en situaciones de hipoxia aguda
Autores:
Carolina Botella Dorta
Médico de Familia.
C. S. La Laguna-Mercedes. Servicio
Canario de la Salud.
Actualizada el 17/01/2005.
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Introducción Imprimir documento [117 Kb]
Indicaciones en situaciones de hipoxia ¿Problemas con PDF?
aguda -----------------------
Guías Clínicas
Material necesario
Asma en el adulto
Sistemas para la administración de Asma infantil
oxígeno: Edema agudo de pulmón
Bajo Flujo: EPOC
· Gafas nasales Infarto agudo de
· Mascarillas simples miocardio
Alto Flujo: mascarillas tipo Venturi Insuficiencia cardíaca
Medidas de seguridad en el manejo Soporte vital básico
del oxígeno Tromboembolismo
Concentraciones de O2 generadas por pulmonar
Técnicas en A.P.
los distintos dispositivos Pulsioximetría
Bibliografía
Introducción
El objetivo de la oxigenoterapia es mantener unos niveles de
oxigenación adecuados que eviten la hipoxia tisular. Esto se consigue
cuando la presión parcial de O2 en sangre arterial alcanza valores
superiores a los 60 mmHg, lo cual corresponde a una saturación de la
hemoglobina del 90% aproximadamente. La oxigenoterapia se puede
emplear en situaciones de hipoxia aguda o crónica, abordándose en este
articulo la primera situación.
Fig. 1.
Fig. 2
Fig. 3. Cilindro de presión
Fig. 4. Manómetro y manorreductor
Fig. 5. Flujómetro o caudalímetro
Fig. 6. Humidificador
Indicaciones en situaciones de hipoxia aguda
Son las siguientes:
Hipoxemia arterial. Es la indicación más frecuente. Se
presenta en casos de enfermedad pulmonar obstructiva crónica,
asma, atelectasia, neumonía, mal de altura, neumonitis
intersticial, fístulas arteriovenosas, tromboembolismo pulmonar,
etc.
Hipoxia tisular sin hipoxemia. Sucede en casos de anemia,
intoxicación por cianuro, estados hipermetabólicos,
hemoglobinopatías, hipotensión marcada, etc.
Situaciones especiales (en las que está recomendado el uso de
O2): infarto agudo de miocardio, fallo cardiaco, shock
hipovolémico e intoxicación por monóxido de carbono.
Material para la administración de oxígeno en
situaciones agudas
Para poder administrar el oxígeno adecuadamente debemos disponer de los siguientes
elementos:
Fuente de suministro de oxígeno.
Manómetro y manorreductor.
Flujómetro o caudalímetro.
Humidificador.
Fuente de suministro de oxígeno.
Es el lugar en el que se almacena el oxígeno y a partir del cual se
distribuye. El O2 se almacena comprimido con el fin de que quepa la
mayor cantidad posible en los recipientes. Esta gran presión a la que
está sometido el gas ha de ser disminuida antes de administrarlo, ya
que si no dañaría el aparato respiratorio. Las fuentes de O2 pueden ser:
Central de oxígeno (Fig. 1 y 2). Se emplea en los hospitales,
donde el gas se encuentra en un depósito central (tanque) que
está localizado fuera de la edificación hospitalaria. Desde el
tanque parte un sistema de tuberías que distribuye el oxígeno
hasta las diferentes dependencias hospitalarias (toma de O2
central).
Cilindro de presión (Fig. 3). Es la fuente empleada en atención
primaria, aunque también está presente en los hospitales (en las
zonas donde no haya toma de O2 central o por si esta fallara).
Son recipientes metálicos alargados de mayor o menor capacidad
(balas y bombonas respectivamente).
Manómetro y manorreductor.
Al cilindro de presión se le acopla siempre un manómetro y un manorreductor (Fig. 4).
Con el manómetro se puede medir la presión a la que se encuentra el oxígeno dentro del
cilindro, lo cual se indica mediante una aguja sobre una escala graduada. Con el
manorreductor se regula la presión a la que sale el O2 del cilindro.
En los hospitales, el oxígeno que procede del tanque ya llega a la toma
de O2 con la presión reducida, por lo que no son necesarios ni el
manómetro ni el manorreductor.
Flujómetro o caudalímetro.
Es un dispositivo que normalmente se acopla al manorreductor y que
permite controlar la cantidad de litros por minuto (flujo) que salen de la
fuente de suministro de oxígeno. El flujo puede venir indicado mediante
una aguja sobre una escala graduada o mediante una “bolita” que sube
o baja por un cilindro que también posee una escala graduada (Fig. 5).
Humidificador.
El oxígeno se guarda comprimido y para ello hay que licuarlo, enfriarlo y secarlo. Antes de
administrar el O2 hay que humidificarlo para que no reseque las vías aéreas. Ello se
consigue con un humidificador, que es un recipiente al cual se le introduce agua destilada
estéril hasta aproximadamente 2/3 de su capacidad (Fig. 6).
Una vez conocidos los elementos que se emplean para administrar el
oxígeno, podemos hacer una descripción del recorrido que sigue el
gas: el oxígeno está en la fuente (cilindro de presión) a gran presión.
Al salir de la fuente medimos esta presión (manómetro) y regulamos la
presión que deseamos (manorreductor). A continuación, el oxígeno
pasa por el flujómetro y en él regulamos la cantidad de litros por minuto
que se van a suministrar. Finalmente, el gas pasa por el humidificador,
con lo que ya está listo para que lo inhale el paciente.
Sistemas para la administración de oxígeno en
situaciones agudas
Mediante los sistemas de administración de oxígeno se consigue
introducir el gas en la vía aérea. En el mercado existen varios de ellos,
Gafas nasales
distinguiéndose según su complejidad, coste y precisión
en el aporte de O2. En general, se dividen en dos grandes
grupos:
Fig. 7.
Sistemas de bajo flujo (cánulas o gafas nasales y
mascarillas simples de oxígeno).
Sistemas de alto flujo (mascarillas tipo Venturi).
SISTEMAS DE BAJO FLUJO.
Fig. 8.
Con ellos no podemos conocer la verdadera concentración
de O2 del aire inspirado (FiO2*) por el paciente, ya que
ésta depende no sólo del flujo de oxígeno que estamos
suministrando, sino también del volumen corriente y de la
frecuencia respiratoria que tenga el individuo en ese
momento. Por esta razón no se deben de emplear en los
pacientes con hipoxemia e hipercapnia, en los que la FiO2
a suministrar ha de ser precisa. Fig. 9.
* FiO2 = Fracción inspiratoria de O2 (ó concentración de O2
inhalado). Puede expresarse en tanto por 1 o en tanto por
ciento.
Mascarillas simples
Cánulas o gafas nasales.
Es el sistema más usado para administrar oxígeno a bajos
flujos. Es barato, fácil de usar y en general muy bien
tolerado. Permite hablar, comer, dormir y expectorar sin
interrumpir el aporte de O2. El flujo de oxígeno que se Fig. 10.
consigue con este dispositivo oscila entre 1-4 litros por
minuto, lo que equivale a una FiO2 teórica de 24-35%.
Las gafas nasales consisten en unos tubos plásticos flexibles (Fig. 7) que
se adaptan a las fosas nasales y que se mantienen sobre los pabellones
auriculares. El procedimiento para su colocación es como sigue:
Tenga el material preparado: cánula nasal, fuente de oxígeno,
pañuelos de papel.
Lávese las manos.
Informe al paciente de la técnica que va a realizar y solicite su
colaboración. Pídale que se suene.
Conecte el extremo distal de la cánula a la fuente de oxígeno.
Introduzca los dientes de la cánula en las fosas nasales. (Fig. 8)
Pase los tubos de la cánula por encima de las orejas del paciente y
ajuste la cánula con el pasador, de manera que éste quede por
debajo de la barbilla. (Los tubos deben adaptarse a la cara y el
cuello del paciente sin presiones ni molestias). (Fig. 9)
Seleccione en el caudalímetro el flujo de oxígeno prescrito.
Cuidados posteriores. Controle regularmente la posición y el
ajuste de la cánula nasal, ya que puede soltarse fácilmente.
Compruebe que las fosas nasales del paciente están libres de
secreciones. Si no fuese así, retire las gafas e indíquele que se
suene. Vigile las zonas superiores de los pabellones auriculares y
la mucosa nasal (lubrique los orificios nasales si es necesario).
Mascarillas simples de oxígeno.
Son dispositivos que cubren la boca, la nariz y el mentón del paciente (Fig. 10). Permiten
liberar concentraciones de O2 superiores al 50% con flujos bajos (6-10 litros por minuto).
Interfieren para expectorar y comer y, al igual que las gafas nasales, se pueden descolocar
(especialmente por la noche).
Las mascarillas son dispositivos de plástico suave y transparente.
Aunque existen distintos tipos, en general poseen los siguientes
elementos:
Perforaciones laterales. Por ellas sale el aire espirado.
Cinta elástica. Sirve para ajustar la mascarilla.
Tira metálica adaptable. Se encuentra en la parte superior de la
mascarilla y sirve para adaptarla a la forma de la nariz del
paciente.
El procedimiento para la colocación de la mascarilla simple se describe a
continuación:
Tenga el material preparado: mascarilla y fuente de oxígeno.
Lávese las manos.
Informe al paciente de la técnica que va a realizar y solicite su
colaboración.
Conecte la mascarilla a la fuente de oxígeno.
Sitúe la mascarilla sobre la nariz, la boca y el mentón del
paciente.
Pase la cinta elástica por detrás de la cabeza del paciente y tire de
sus extremos hasta que la mascarilla quede bien ajustada en la
cara.
Adapte la tira metálica al contorno de la nariz del paciente. Con
ello se evitan fugas de oxígeno hacia los ojos y hacia las mejillas.
Seleccione en el caudalímetro el flujo de oxígeno prescrito.
Cuidados posteriores. Controle regularmente que la mascarilla
está en la posición correcta. Compruebe que la cinta no irrita el
cuero cabelludo ni los pabellones auriculares. Vigile que no haya
fugas de oxígeno por fuera de la mascarilla (especialmente hacia
los ojos). Valore las mucosas nasal y labial y lubríquelas si es
necesario.
SISTEMAS DE ALTO FLUJO: Mascarilla tipo Venturi.
Permiten obtener concentraciones del O2 inspirado de una forma más exacta,
independientemente del patrón ventilatorio del paciente. Están especialmente indicados en
enfermos con insuficiencia respiratoria aguda grave en los que es preciso controlar la
insuficiencia de forma rápida y segura. Aquí se incluyen los pacientes con hipoxemia e
hipercapnica, en los que debemos asegurarnos que aumentamos la presión arterial de O2 a
un nivel tolerable (entre 50-60 mmHg) pero sin abolir la respuesta ventilatoria a la
hipoxemia.
Mascarillas
tipo Venturi
Dentro de los sistemas de alto flujo el más representativo
es la mascarilla con efecto Venturi (Fig. 11), la cual tiene
las mismas características que la mascarilla simple, pero
con la diferencia de que en su parte inferior posee un
dispositivo que permite regular la concentración de
oxígeno que se está administrando. Ello se consigue
mediante un orificio o ventana regulable que posee este
dispositivo en su parte inferior. En el cuerpo del
dispositivo normalmente viene indicado el flujo que hay
Fig. 11.
que elegir en el caudalímetro para conseguir la FiO2
deseada.
El funcionamiento de la mascarilla con efecto Venturi es como sigue: desde la fuente de
oxígeno se envía el gas, el cual va por la conexión que une a la fuente con la mascarilla.
Cuando el O2 llega a la mascarilla, lo hace en chorro (jet de flujo alto) y por un orificio
estrecho lo cual, según el principio de Bernoulli, provoca una presión negativa. Esta
presión negativa es la responsable de que, a través de la ventana regulable del dispositivo
de la mascarilla, se aspire aire del ambiente, consiguiéndose así la mezcla deseada.
El procedimiento para la colocación de la mascarilla tipo Venturi es el siguiente:
Tenga el material preparado: mascarilla y fuente de oxígeno.
Lávese las manos.
Informe al paciente de la técnica que va a realizar y solicite su
colaboración.
Conecte la mascarilla a la fuente de oxígeno.
Seleccione en el dispositivo de la mascarilla la FiO2 que desea
administrar.
Sitúe la mascarilla sobre la nariz, la boca y el mentón del
paciente.
Pase la cinta elástica por detrás de la cabeza del paciente y tire de
sus extremos hasta que la mascarilla quede bien ajustada en la
cara.
Adapte la tira metálica al contorno de la nariz del paciente. Con
ello se evitan fugas de oxígeno hacia los ojos y hacia las mejillas.
Seleccione en el caudalímetro el flujo de oxígeno que corresponde
a la FiO2 prescrita.
Cuidados posteriores. Controle regularmente que la mascarilla
está en la posición correcta. Compruebe que la cinta no irrita el
cuero cabelludo ni los pabellones auriculares. Vigile que no haya
fugas de oxígeno por fuera de la mascarilla (especialmente hacia
los ojos). Valore las mucosas nasal y labial y lubríquelas si es
necesario.
Medidas de seguridad en el manejo del oxígeno
El oxígeno no es un gas inflamable, pero favorece que ardan otras materias. En el cilindro
de presión, que es la fuente de suministro de O 2 que normalmente se emplea en atención
primaria, vienen especificadas las siguientes advertencias:
El O2 acelera la combustión. Consérvese alejado de material
combustible, no utilizar grasas ni aceite.
Abrir el grifo lentamente.
Cerrar el grifo cuando no se utilice la botella o esté vacía.
No aproximar la botella al fuego, ni ponerla al sol.
Evitar golpes violentos.
Evitar el contacto con grasas o aceites.
Mantener siempre el sombrerete de protección.
Concentraciones de oxígeno generadas por los diferentes
dispositivos: su aplicación práctica
Como se señaló en la introducción, el objetivo de la oxigenoterapia es
mantener unos niveles de oxigenación adecuados que eviten la hipoxia
tisular, lo cual se consigue cuando la presión parcial de O2 en sangre
arterial alcanza valores superiores a los 60 mmHg (equivalente a una
saturación de la hemoglobina del 90% aproximadamente). En general,
en situaciones de hipoxia aguda, el aporte de oxígeno recomendado es
el siguiente:
Una FiO2 del 24-28% si el paciente tiene antecedentes de
insuficiencia respiratoria crónica.
Una FiO2 del 40-50% en el resto de los casos (generalmente
patología cardiaca, sospecha de tromboembolismo pulmonar y
asma).
Según el dispositivo de administración de oxígeno que se vaya a
emplear, habrá que seleccionar en el caudalímetro un flujo de O2 que
nos permita obtener la FiO2 deseada. En la tabla 1 se reflejan las
concentraciones de oxígeno generadas según las dos siguientes
variables: el flujo de oxígeno y el dispositivo de administración.
Tabla 1. Concentraciones de oxígeno generadas por diferentes
dispositivos de administración
Flujo O2
FiO2
(l/min)
Aire ambiente (sin
0 0,21
administración de O2)
1 0,24
2 0,28
Cánulas o gafas nasales 3 0,32
4 0,36
5 0,40
5-6 0,40
Mascarilla simple 6-7 0,50
7-8 0,60
3 0,24
Mascarilla tipo Venturi 6 0,28
(verificar el flujo en l/min
9 0,35
según indicación del
fabricante) 12 0,40
15 0,60
FiO2 = Fracción inspiratoria de O2 (ó concentración
de O2 inhalado) expresada en tanto por 1.
AGRADECIMIENTOS
Por las ilustraciones y su revisión crítica del texto, a Mónica Botella
Dorta (Licenciada en Medicina y Cirugía. Profesora de Enseñanza
Secundaria del Instituto Los Gladiolos de Santa Cruz de Tenerife).
Bibliografía
Botella M, Hernández OM, López ML, Rodríguez A.
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Soler JM. Disnea aguda. En: Espinàs J et al. Guía de
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Vena A, Pérez J, Castelao J. Actualización sobre la eficacia,
formas de administración y control de la oxígenoterapia
crónica domciliaria. Revista Española de Geriatría y
Gerontología 1998; 33 (4): 236-45. [Mayores]
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