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Ensayo DIP

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Universidad Federico Henríquez y Carvajal

(UFHEC)
Recinto La Romana, Rep. Dom.
FACULTAD DE CIENCIAS JURÍDICAS Y ECONÓMICAS
Escuela de Derecho.

TEMA:

Ensayo sobre la argumentación del Tribunal Constitucional sobre la


sentencia 168-13/ el caso Juliana Deguis Pierre.

SUSTENTANTE:

ROBERT A. CONCEPCION HIDALGO

MATRICULA:

LR-2022-03642

ASESOR DE CONTENIDO:

Prof. YELISSA MASIERY POLANCO BELTRE

La Romana, República Dominicana


Abril 2024
Introducción.
La sentencia 168-13 es una decisión histórica emitida por el Tribunal Constitucional de
la República Dominicana el 28 de agosto de 2013. Esta sentencia declaró que todos los
hijos nacidos en el país, sin importar la situación migratoria de sus padres, tienen
derecho a la nacionalidad dominicana si cumplen con ciertos requisitos establecidos por
la Constitución y las leyes dominicanas.

El caso que llevó a esta sentencia se centró en la situación de miles de personas de


ascendencia haitiana que vivían en la República Dominicana y que estaban siendo
privadas de su derecho a la nacionalidad dominicana, incluso si habían nacido en el país
y habían vivido allí durante años. La sentencia 168-13 fue un hito en la lucha por los
derechos humanos y la igualdad en la República Dominicana, ya que reconoció el
principio fundamental de que el derecho a la nacionalidad no debe ser negado
arbitrariamente a ningún individuo.
Desarrollo.
Juliana Deguis Pierre fue inscrita irregularmente en el Registro Civil de Yamasá
“afirmándose ser hija de un ciudadano haitiano”. Que los padres de la recurrente son
extranjeros “que de manera ilícita e irregular han inscrito a sus hijos en los libros de
Registro del estado civil, en franca violación del texto constitucional vigente al
momento de la declaración”.
Que la nacionalidad es un aspecto de la soberanía nacional, discrecional de los Estados,
la cual es concebida como un atributo otorgado por estos a sus nacionales y cuyo
alcance, por tanto, no puede ser definido por la voluntad de un juez ordinario.
La ley dominicana es muy clara y precisa al definir “no son nacido dominicano todas las
personas nacidas en el territorio de la república dominicana”. Porque, en tales casos, si
no son residentes permanentes, en principio deben estar registrados ante la misión
diplomática del país de origen.
Desde 1844, la constitución ha decidido quién es dominicano, y este principio se ha
mantenido sin cambios desde la reforma de (1929) hasta el día de hoy. La
determinación de la nacionalidad es una cuestión de derecho nacional, al que todos los
países tienen derecho como expresión de la soberanía nacional.
Que la acción en amparo en contra de la recurrida, la accionante ha pretendido dotarse
de una sentencia con patente de corso para validar la violación de la Ley y en tal virtud
reclamar a punta de astreinte un supuesto derecho cuya fuente de los mal llamados
derechos adquiridos, fundamentados en una inexistente atribución de que la violación a
la ley es una fuente de derecho absoluto e incuestionable, lo cual, mediante la sentencia
del tribunal, ha sido confirmado.
Que, en el presente caso, el juez a-quo actuó apegado a lo establecido en el artículo 6 de
la Constitución el cual establece que Todas las personas y los órganos que ejercen
potestades públicas están sujetos a la Constitución, norma suprema y fundamento del
ordenamiento jurídico del Estado. Son nulos de pleno derecho toda ley, decreto,
resolución, reglamento o acto contrarios a esta Constitución. y que el acta de nacimiento
de la inscrita y accionante es clara y precisa al establecer la nacionalidad de los padres,
la cual es detallada sin la existencia de ningún habla en términos peyorativos,
discriminatorios ni vejatorios, sino que, si una persona no es nacional de la República
Dominicana, no es gramaticalmente y legalmente propio llamarlo extranjero.
Dotar de documentación legal como ciudadano dominicano a una persona, en violación a los
artículos 31, 39 y 40 de la Ley núm. 659, los artículos 11 y 47 de la constitución vigente a la
fecha de la declaración, así como los artículos 6 y 18 de la actual Constitución de dos mil diez
(2010), crearía un desacuerdo del ordenamiento jurídico nacional, en virtud de que los hechos
ilícitos no pueden producir efectos jurídicos válidos a favor del promotor ni del beneficiario de
la violación.
A parte de que bien lo dice en la constitución de la Republica de Haití de manera clara y
tajante: ARTÍCULO 11. Posee la nacionalidad haitiana todo individuo nacido de padre
haitiano o de madre haitiana, los cuales hayan nacido haitianos que no hayan renunciado
a su nacionalidad al momento de su nacimiento…
Que obtener de fraudulenta y contraria a la Constitución una inscripción no le otorga
derecho de nacionalidad ni de ninguna otra índole ni a los amparistas ni a ninguna
persona, pues no está sino haciendo un uso indebido, ilícito e improcedente de dicha
inscripción, cuya impugnación, nulidad e inconformidad puede ser hecha por todas las
vías de derecho.
De igual forma que las actas de nacimiento instrumentadas sin el procedimiento
correspondiente pueden ser impugnadas por todas las vías de derecho, por lo que
“independientemente del valor de las fotocopias, la acción en amparo resulta
improcedente por la naturaleza inconstitucional de la inscripción de un hijo de
extranjeros en situación migratoria irregular
Conclusión.
A pesar de estas críticas, la sentencia 168-13 representó un paso importante hacia la protección
de los derechos de todas las personas nacidas en la República Dominicana, independientemente
de su origen étnico o situación migratoria. Además, sentó un precedente importante para la
lucha contra la discriminación y la exclusión en el país, y destacó la importancia de que las
leyes y políticas se alineen con los principios fundamentales de justicia y derechos humanos.

La sentencia 168-13 es un hito significativo en la historia legal y social de la República


Dominicana, que marcó un avance en la protección de los derechos de las personas nacidas en el
país y contribuyó a la promoción de la igualdad y la justicia para todos sus ciudadanos.

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