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Tipos de Escudos

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-El hoplon (τὸ ὅπλον, [hoplon]) era utilizado por la infantería pesada griega de hoplitas

habitualmente y la caballería, entre los siglos VIII y siglo IV a. C.

Conoció numerosas evoluciones en el material, la forma y en el medio de aprehensión,


adaptándose a las nuevas armas ofensivas que tenían un mayor poder de penetración, a las
técnicas de fabricación y a los diversos tipos de formaciones de combate practicadas por los
combatientes.

De forma circular, tenía aproximadamente entre 90 y 110 cm de diámetro y estaba formado


por un gran cuenco y un borde muy reforzado casi plano. Se componía de láminas de madera
encoladas entre sí. El interior se forraba de cuero fino, llevaba una abrazadera de bronce en el
centro, que iba remachada, y una correa de cuero en el borde. El exterior del escudo podía ir
cubierto de una lámina de bronce, o pintado y decorado. Llegaba a pesar entre 6 y 8 kg.

-Un clípeo (en latín clipeus) es un escudo grande utilizado por los griegos y romanos, de forma
originalmente circular, y del que se dice que fue usado por primera vez por Proteo y Acrisio de
Argos, por lo que su forma se inspiraba en el Sol. Otras tradiciones dan como origen antiguas
armas egipcias.

El escudo utilizado por los héroes homéricos era suficientemente grande como para cubrir un
hombre entero. En ocasiones se fabricaba con ramas de sauce entrelazadas o de madera. La
estructura era cubierta con varias capas de láminas metálicas y el borde exterior cubierto con
una lámina metálica más gruesa. En el centro del círculo normalmente había una
protuberancia que podía ser utilizada como arma, pero que también servía para desviar el
curso de las armas enemigas.

En los tiempos homéricos, los griegos usaban una correa de soporte, pero este aditamento fue
eliminado más tarde por sus inconvenientes y sustituido por una banda diametral, de metal,
madera o cuero, a la cual se fijaban barras metálicas cruzadas en formando la letra X. Una
banda de cuero colocada en la periferia del escudo permitía un perfecto dominio de esta arma
defensiva.

Al acercarse una batalla, los griegos tenían por costumbre suspender sus escudos en templos,
donde eran guardados de manera que no estuvieran accesibles en caso de una rebelión
popular.

Los romanos descontinuaron el uso de esta arma, reemplazándola por los scutum, que eran
escudos rectangulares.

Desde la época de estos escudos se introdujo la práctica de decorarlos con emblemas, lo que
dio origen a la heráldica.
-Scutum era el término en latín para referirse al escudo, aunque en tiempos más modernos ha
derivado a un término para hacer referencia al escudo estándar y con forma semicilíndrica que
llevaban los legionarios romanos.

El escudo curvo de la época de la República era ovalado, tal y como se puede ver en el altar de
Cneo Domicio Ahenobarbo en Roma y en el monumento de Lucio Emilio Paulo Macedónico en
Delfos. También se ha encontrado un ejemplo arqueológico en Kasr el-Harit, en Egipto. Más
adelante el escudo fue evolucionando a una forma rectangular a comienzos del Imperio.

Los scuta (en plural) rectangulares, que a veces eran convexos y a veces planos,[1] eran
construidos principalmente a partir de tiras de madera superpuestas unas a otras y con las
vetas dispuestas en direcciones opuestas, cubiertas con cuero. Esto supone que el escudo era
muy resistente y, a la vez, lo suficientemente ligero (de entre 5,5 y 7,5 kg[2]) como para ser
transportado a lo largo de muy largas distancias.

El mejor ejemplo que nos ha llegado a nuestros días está en Siria, y se trata de un scutum de
1,06 metros de altura, una cuerda de 66 cm, con una longitud a lo largo de la curva de 86 cm y
un grosor de entre 5 y 6 mm. Su forma curva le permitía encajar bien los golpes más fuertes,
mientras que los laterales protegían mejor al soldado. Las flechas y golpes enemigos podían
desviarse sin llegar a golpear con toda su fuerza al legionario.

Por otra parte, el revestimiento central del escudo (denominado umbo) estaba construido bien
de una aleación de cobre o de hierro. Se utilizaba de forma ofensiva, siendo lo suficientemente
pesado y denso como para aturdir o desplazar a un oponente, lo cual facilitaba al legionario el
siguiente ataque con su gladius. Los legionarios solían avanzar de forma alterna con el scutum
ligeramente alzado, bloqueando al oponente, para luego atacar con el gladius. Los bordes del
escudo también se forraban de metal para mayor protección, pudiendo también ser usados de
forma ofensiva.

La forma del scutum permitía las formaciones compactas de legionarios. Mediante este
sistema, se superponían los escudos de forma que diesen una mayor protección contra las
armas arrojadizas. De estas posibles formaciones, la más famosa es la formación en testudo,
en la que los legionarios colocaban los escudos de frente y hacia arriba, consiguiendo
protección también frente a proyectiles lanzados en tiro parabólico o desde lo alto (como por
ejemplo flechas, u objetos lanzados por defensores desde lo alto de las murallas).

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