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Introducción al

Pensamiento Científico
El reconocimiento de los argumentos
VARIEDADES DE USOS LINGÜÍSTICOS
Argumento: conjunto de enunciados, más precisamente, un conjunto de
oraciones. En un argumento hay premisas y conclusión

Enunciados: oraciones que afirman o niegan que algo sea el caso.

Las premisas pretenden sostener, abonar, establecer, dar razones a favor de la


conclusión.

EL ESQUELETO DE LOS ARGUMENTOS: PREMISAS Y


CONCLUSIÓN
INDICADORES DE PREMISA INDICADOR DE CONCLUSIÓN
Dado que… Luego…
Puesto que… Por lo tanto…
Porque… Por consiguiente…
Pues… En consecuencia…
En primer lugar…, en segundo Concluyó que…
lugar… Además… Podemos inferir…
Se puede inferir del hecho… Se sigue que…
Debido a… Queda demostrado entonces que…
Teniendo en cuenta que… Lo cual prueba que…
Atendiendo a… Lo cual justifica que…
En efecto… Consecuentemente…

ORACIONES Y PROPOSICIONES
Se suele hacer una distinción entre las oraciones y lo que ellas expresan. Dicha
distinción apunta a diferenciar el soporte material (la oración, el enunciado) de
aquello de lo que las oraciones afirman, suele llamarse a esto proposición.
USO Y MENCIÓN DE EXPRESIONES
Una palabra o conjunto de palabras, se utiliza para referir a alguna entidad
extralingüística (por ejemplo, para referirse a una persona, a un lugar, etc.). En
cambio, cuando usamos palabras o conjuntos de palabras referimos a ellas
mismas, las mencionamos. Se suelen utilizar letras itálicas o comillas para
indicar que una expresión está siendo mencionada.
TIPOS DE ENUNCIADOS

TIPOS DE ORACIONES
Existen dos tipos de oraciones:

SIMPLES: singulares-universales-existenciales-estadísticas

Estos no contienen expresiones lógicas y no pueden descomponerse

en otros enunciados. COMPLEJAS:conjunciones-disyunciones-

condicionales-estadísticas. También las tautologías, las contradicciones

y las contingencias. Constituyen combinaciones de enunciados con

expresiones lógicas.

¿Qué son las condiciones veritativas? También llamadas condiciones de verdad,


son las condiciones en las que una oración resulta ser verdadera o falsa; es
decir, en qué condiciones se puede afirmar que una oración es verdadera y en
cuales que es falsa.|

EXPRESIONES LÓGICAS
Términos que permiten combinar oraciones simples para dar lugar a oraciones
complejas. Y, o, bien, si, entonces, no.
Las oraciones simples:
∙ O. singular: es aquella que se refiere a un individuo en particular.

∙ O. universal: se refiere a todos los miembros de un conjunto.

∙ O. existencial: cuando algunos miembros cumplen con una determinada

propiedad. ∙ O. estadísticas o probabilísticas: se refiere a una entidad a la cual se


le asigna una determinada probabilidad de poseer una cierta propiedad.

CONJUNCIONES
Es una oración compleja que surge de combinar dos oraciones simples
cualquiera y va a ser verdadera cuando sus dos partes lo sean
Tabla de verdad:
A B AyB
1 Verdadera Verdadera Verdadera
2 Verdadera Falsa Falsa
3 Falsa Verdadera Falsa
4 Falsa Falsa Falsa

LAS DISYUNCIONES
Combinan dos o más enunciados, pero, a diferencia de las conjunciones, no se
afirma que las proposiciones involucradas sean el caso, sino solo que al menos
una de ellas lo es.

Disyunciones inclusivas: Donde en un enunciado se afirma que, al menos,


uno de los dos disyuntos es V, sin excluir la posibilidad que ambos lo
[Link] usan expresiones tales como y/o.

Disyunciones exclusivas: Donde en un enunciado se afirma que uno de


los disyuntos es V pero se excluye la posibilidad de que ambos lo sean.
Se usan expresiones como “y o bien” u “o bien”:
Cuando no hay indicaciones explícitas como y/o u o bien/o bien hay que
preguntarse cómo se juzgaría la oración compleja con ambos disyuntos
verdaderos: si se considera F, la disyunción es exclusiva y si se considera V, la
disyunción es inclusiva.

Resultan ser falsas cuando las dos se dan o cuando ninguna de las dos.
A B AyB O bien A o bien B

1 Verdadera Verdadera Verdadera Falsa

2 Verdadera Falsa Verdadera Verdadera

3 Falsa Verdadera Verdadera Verdadera

4 Falsa Falsa Falsa Falsa

CONDICIONALES
Se expresan mediante la cláusula si…. Entonces… o si… Este tipo de enunciados
combina dos simples y NO afirma ninguna de las proposiciones combinadas, sólo
afirma que existe una relación entre ellas: en caso de darse una, se da otra; NO
puede ser que un enunciado resulte verdadero y el otro falso.

Condiciones suficientes: para cualquiera dos oraciones A y B, la oración


condicional “A entonces B” es falsa si el antecedente A es verdadero y el
consecuente B es falso; en el resto de los casos, el condicional “A entonces B” es
verdadero.(A→ANTECEDENTES)
A (Antecedentes) B(Consecuente)
A🡪B

1 Verdadera Verdadera Verdadera

2 Verdadera Falsa Falsa

3 Falsa Verdadera Verdadera

4 Falsa Falsa Verdadera

Condición necesaria:La diferencia con las condiciones suficientes radica en el


modo de identificar el antecedente y el consecuente de la oración condicional. Las
condiciones suficientes introducen al antecedente de la reconstrucción, y las
necesarias al [Link]á falsa solo en el caso de que su antecedente sea
verdadero y que su consecuente sea falso. (B→consecuentes)

Antecedente (condición necesaria) à Consecuente (condición suficiente). Será falsa


sólo en el caso de que su antecedente sea verdadero y que su consecuente sea
falso.

ORACIONES BICONDICIONALES: (condición suficiente y condición necesaria)


deben darse o no darse las dos para que sean verdaderas. Las partes de la
oración condicional van en dos sentidos: afirman que la relación de
condicionalidad es tanto necesaria como suficiente.
A B A siempre y cuando B

1 Verdadera Verdadera Verdadera

2 Verdadera Falsa Falsa

3 Falsa Verdadera Falsa

4 Falsa Falsa Verdadera

NEGACIONES
Son aquellas que dicen que NO es el caso de algo. Tienen cierto tipo de
complejidad, lo cual las diferencia de las simples y por otro lado, al negar una
oración, NO es posible combinarla con otra, lo cual hace que se distingan de las
complejas.
Para cualquier oración, llamémosla A, su negación “no A” es verdadera si A es
falsa. A la inversa, si A fuera verdadera, su negación será falsa.
A No A

1 Verdadera Falsa

2 Falsa Verdadera

CONTINGENCIAS:Son oraciones que pueden resultar verdaderas o falsas según


sea el caso. Su verdad o falsedad no depende de su estructura si no que está
determinada por el contenido de la oración.
TAUTOLOGÍAS:Son oraciones verdaderas en cualquier circunstancia, son oraciones
necesariamente verdaderas. Son verdaderas no por su contenido si no por su forma
o estructura lógica.
CONTRADICCIONES: Son oraciones falsas en cualquier circunstancia. No por su
contenido, si no por su forma o estructura lógica.

Los Argumentos deductivos y su evaluación:son aquellos que ofrecen


premisas de las cuales se sigue la conclusión de modo concluyente (nos dan todos
los datos para poder arribar a una conclusión). Debido a que la conclusión se sigue
necesariamente de las premisas, de modo que si las premisas son verdaderas, la
conclusión también lo es necesariamente.
ARGUMENTOS DEDUCTIVOS
En los argumentos deductivos, la conclusión queda establecida
concluyentemente a partir de las premisas. Si las premisas son verdaderas,
la conclusión también lo es necesariamente. O de modo equivalente: resulta
imposible que las premisas sean verdaderas y la conclusión no lo sea.
Un aspecto que caracteriza a los argumentos deductivos es la formalidad. La
conclusión de las premisas está asociada con la forma o estructura de dicho
argumento. Si las premisas fueran verdaderas, la conclusión también lo sería.

A y B, por lo tanto, A

Siendo A un enunciado cualquiera. O de modo más gráfico:

AyB
A
¿Qué ocurriría si reemplazamos la Y por una O?

Ej.: “Argentina limita con Chile o con Uruguay, por lo tanto, Argentina limita con
Chile”

En este argumento la premisa no logra establecer la conclusión de modo


concluyente y, por lo tanto, no es deductivo.

Hay maneras de reconstruir la estructura de los argumentos que facilitan su


evaluación. Una de ellas es identificar las expresiones lógicas, por ejemplo, “no”,
“si… entonces ``,''y ``,''o ``,''todos ``,''algunos ``, etc…
La validez de un argumento garantiza que, si las premisas son verdaderas, la
conclusión también lo será, pero no garantiza que sus premisas sean
efectivamente verdaderas. Un argumento válido, que a su vez tiene todas sus
premisas verdaderas, es un argumento sólido.
Hay solo cuatro opciones para los argumentos:
∙ Que las premisas y la conclusión sean todas verdaderas;
∙ Que tanto las premisas como la conclusión sean falsas;
∙ Que las premisas sean falsas y la conclusión verdadera;
∙ A la inversa, que las premisas sean verdaderas y la conclusión falsa

Cabe aclarar que cuando hablamos de las premisas nos referimos al conjunto de
todas ellas. Pero existe cierta asimetría entre la verdad y la falsedad del conjunto
de premisas. Consideramos que el conjunto de premisas es verdadero cuando
todas lo son. Por el contrario, basta que un elemento del conjunto sea falso para
que las premisas sean falsas.

Modus Ponens: Si A entonces B

A
B

ARGUMENTOS INVÁLIDOS
Los argumentos inválidos, en ellos es posible que las premisas sean verdaderas y
la conclusión falsa.
El ejemplo anterior tiene una forma tal que no nos garantiza la verdad de la
conclusión dada la verdad de las premisas:

Si A entonces B
B
A
Esta estructura o forma de argumento recibe el nombre de Falacia de afirmación del
consecuente.

En conclusión, la validez o invalidez de un argumento depende de su forma. Lo


único relevante es si esa forma garantiza o no la preservación de verdad de
premisas a conclusión. Esto quiere decir que podemos determinar si un
argumento es válido aun cuando no podamos determinar el valor de verdad de
las oraciones involucradas.

REGLA DE INDIFERENCIA Y DEDUCCIONES


Dijimos que una manera de confirmar que una forma o estructura de
argumento es válida era encontrar un contraejemplo. Si no encontramos
contraejemplos, estaremos bien encaminados, pero en caso de no
encontrarlos puede ser por falta de imaginación o de conocimientos. Una
vez hallado el contraejemplo, podemos estar seguros de la invalidez de
una forma del argumento, pero no hallarlos no dice nada sobre su validez.

También la disciplina encargada de hallar para probar la validez de los


argumentos estudiando su forma o estructura. Un modo de hacer esto es
considerando las condiciones de verdad de los enunciados incluidos como
premisas y las condiciones de verdad de la conclusión.

Existe otro modo para probar la validez de los argumentos, este es construir
deducciones utilizando reglas de inferencia.

- Si juega Messi, la Argentina gana.


- Juega Messi,

Podemos inferir que:

- La Argentina gana.

Podemos inferir esa conclusión, y dado que el argumento que resulta de agregar
esa conclusión a la información antes provista tiene la forma del Modus Ponens,
podemos asegurar que lo hemos inferido válidamente.

Supongamos, ahora, que disponemos de la siguiente información:

- Si juega Messi, la Argentina ganará –

Si Messi se recupera de su lesión, jugará –

Messi se ha recuperado de su lesión

¿Podemos inferir que la Argentina ganará? Si simplemente agregamos la


oración “Argentina ganará” como conclusión, obtenemos el siguiente
argumento:

Si juega Messi, Argentina ganará


Si Messi se recupera de su lesión, jugará
Messi se ha recuperado de su lesión

Argentina ganará

Este argumento no tiene la forma del Modus Ponens. Por lo pronto, el argumento
tiene tres premisas y no dos. Sin embargo, ¿se sigue necesariamente la
conclusión de las tres premisas? Podemos observar, considerando las
condiciones de verdad de los enunciados condicionales (los cuales, recordemos,
solo son falsos cuando el antecedente es verdadero y el consecuente falso), que
si aceptáramos que las premisas son verdaderas, la conclusión no podría ser
falsa. El es válido. Y, si bien no podemos reducir este argumento a la forma
Modus Ponens, podemos usar esa forma válida como regla de inferencia para
probar su validez.

¿Hay otras formas de razonamiento válidas? ¿Hay otras reglas de inferencia de


las cuales valernos para construir deducciones? La respuesta es sí, y la lista de
posibles reglas es infinita. Sin embargo, hay algunas reglas que son sencillas y
suelen ser generalmente aceptadas, entre ellas:

1. Modus Ponens

2. Modus Tollens

3. Silogismo hipotético

4. Simplificación

5. Adjunción

6. Silogismo disyuntivo

7. Instanciación del universal

1. Modus Ponens:
Si A entonces B

Básicamente nos autoriza a obtener como conclusión el consecuente de un


enunciado condicional cuando sabemos que el antecedente es el caso. Así,
pensemos en esta oración condicional:
Esta regla resulta acorde al significado que le hemos atribuido al condicional al
considerar sus condiciones de verdad. Vimos en el capítulo anterior que los
enunciados condicionales son falsos sólo en el caso que el antecedente es
verdadero y el consecuente es falso. De modo que si sabemos que el condicional
es verdadero (así podría leerse la afirmación de la primera premisa de la regla),
sabemos que no puede pasar que su antecedente A sea verdadero y su
consecuente B falso. Ahora bien, la segunda premisa puede entenderse como
afirmando la verdad del antecedente A. De ello resulta entonces que el
consecuente B, debe ser verdadero también.

2. Modus Tollens:
Si A entonces B

No B

No A
Esta regla también resulta plausible a la luz de las condiciones de verdad de los
enunciados condicionales. Nuevamente, si sabemos que el condicional es
verdadero (nótese que la primera premisa de esta regla es igual a la del Modus
Ponens), sabemos que no puede pasar que su antecedente sea verdadero y su
consecuente falso. Ahora bien, la segunda premisa puede entenderse como
negando la verdad del consecuente (no B). De ello resulta entonces que el
antecedente A, debe ser falso también (no A).

3. Silogismo hipotético:
Si A entonces B

Si B entonces C

Si A entonces C

Esta regla sirve para concatenar enunciados condicionales, nos permite concluir
un condicional sobre la base de otros dos condicionales tales que el consecuente
del primero es el antecedente del segundo. El condicional de la conclusión lleva el
antecedente del primer condicional y el consecuente del [Link]í también
estamos frente a una regla que se ajusta a las condiciones de verdad de los
enunciados condicionales. Dejamos a nuestro lector que lo compruebe por sí
mismo.

4. Simplificación:
AyB

Se trata de una regla sencilla. Indica que si sabemos, por ejemplo, que llueve y
truena, sin duda podremos inferir legítimamente que llueve. O también que
truena, por ello debajo de la línea podría estar B en el lugar de A.

Si atendemos a las condiciones de verdad de la conjunción veremos que esta


regla resulta adecuada. Si entendemos la afirmación de una conjunción como la
afirmación de su verdad, podemos inferir que ambos conyuntos son verdaderos.
Pues, como vimos en el material de lectura anterior, las conjunciones son
verdaderas únicamente cuando ambos conyuntos lo son.

5. Adjunción:
A

AyB

También es sencilla la regla de adjunción que nos permite introducir


conjunciones. Retomando el mismo ejemplo, si sabemos que llueve y nos
enteramos de que truena, podremos afirmar “Llueve y truena”.

Nuevamente, esta regla rescata las condiciones de verdad de la conjunción.


Si sabemos que dos oraciones son verdaderas, podemos estar seguros de
que su conjunción también lo es.

6. Silogismo disyuntivo:
AoB

No A

Esta regla tiene dos premisas, una disyunción y la negación de uno de los
disyuntos, a partir de eso concluye el otro disyunto. Así, si, por ejemplo, sabemos
que Facundo o Federico es el culpable, y nos enteramos de que Facundo no lo
es, sin duda podremos inferir que el culpable es Federico.
Para que una disyunción sea verdadera al menos uno de los disyuntos ha de
serlo, de modo que si afirmamos la verdad de una disyunción (A o B) a la vez
que negamos que uno de los disyuntos sea el caso (no A), el otro disyunto tiene
que ser verdadero (B).

7. Instanciación del universal:


Todos los R son P

x es R

x es P
A diferencia de las anteriores, esta regla supone un nivel de análisis diferente. La
razón es que determina aquello que puede ser concluido a partir de una expresión
como “todos”, la cual, tal como vimos en el material de lectura anterior, reviste
diferencias con expresiones como “y”, “si... entonces...”, etc. En el siguiente
esquema, las letras R y P están en el lugar de propiedades y la x en el lugar de
individuos, y no en el lugar de enunciados como ocurría con A y B

PRUEBAS INDIRECTAS
Se trata de las pruebas por absurdo. Este tipo de estrategia es indirecta y se
aplica cuando otras son inviables.

Supongamos que disponemos de un conjunto Γ de premisas y que queremos


probar la oración C. Es decir, tratamos de construir una deducción para el
siguiente argumento:

En las pruebas por absurdo, se parte de suponer que aquello que se pretende
probar (la oración C, en nuestro ejemplo) no es el caso (es decir, se supone “no
C”) y se intenta arribar a una contradicción (siempre por aplicación de las reglas
de inferencia). De obtener la contradicción (de la forma “A y no A”, tal como las
estudiadas en el material de lectura anterior), es posible afirmar que el supuesto
del cual se partió (“no C”) es falso; puesto que si fuera verdadero no habría
ocurrido la contradicción - enunciado necesariamente falso-; recordemos que las
reglas de inferencia garantizan la conservación de la verdad.

Los argumentos inductivos y su evaluación Como dijimos, la validez de un


argumento depende de su forma. Veremos que, a diferencia de los deductivos,
no hay un único criterio que permita evaluar a todos los argumentos inductivos,
sino que deberemos distinguir diversos tipos y formular criterios de evaluación
apropiados para cada uno de ellos. Por otro lado, la evaluación de argumentos
inductivos involucra inevitablemente prestar atención a su contenido.

LOS ARGUMENTOS INDUCTIVOS


Lo que caracteriza a este tipo de argumentos es que las premisas no ofrecen un
apoyo absoluto a la conclusión. De modo que, desde el punto de vista deductivo,
deberíamos catalogarlos como inválidos. Pero hay argumentos que, si bien no
ofrecen razones concluyentes, sí ofrecen razones y, más aún, hay argumentos
que ofrecen buenas razones. No hablaremos de validez, sino de argumentos
buenos o malos, fuertes o débiles.

A diferencia de lo que ocurre con la validez, la fortaleza de un argumento


inductivo no puede plasmarse en un criterio unívoco tal que frente a cualquier
argumento de este tipo, podamos responder si es fuerte o débil, bueno o malo.
La fortaleza es una cuestión de grado; hay argumentos más o menos fuertes.

TIPOS DE ARGUMENTOS INDUCTIVOS


ARGUMENTOS INDUCTIVOS POR ANALOGÍA
Los argumentos inductivos por analogía son frecuentes no solo en el ámbito de la
ciencia, sino también en la vida cotidiana. Tomemos el siguiente ejemplo: suponga
usted que es lunes 21 de marzo, su primer día de clases en la universidad. Tiene
que estar allí a las 9 de la mañana. Sale de su casa a las 8, llega a la parada más
próxima del colectivo de la línea 60, toma el colectivo, demora aproximadamente
40 minutos y arriba a su destino con tiempo suficiente para encontrar su aula. A la
mañana siguiente repite el mismo ritual y así durante toda la semana. La segunda
semana, a sabiendas de que tiene que estar a las 9, sale de su casa a las 8 y se
dirige hacia la parada del colectivo 60, como antes. ¿Qué cree usted que va a
ocurrir? Razonablemente, pensará que el viaje demora aproximadamente 40
minutos. Pero ¿cómo puede estar tan segura? ¿Qué garantías tiene de que ello
va a ser el caso?
Reconstruyamos entonces el razonamiento involucrado:

El lunes 21 de marzo salí a las 8:00 hs., tomé el 60 y demoré aproximadamente 40


minutos en llegar a la universidad.

El martes 22 de marzo salí a las 8:00 hs., tomé el 60 y demoré aproximadamente


40 minutos en llegar a la universidad.

El miércoles 23 de marzo salí a las 8:00 hs., tomé el 60 y demoré


aproximadamente 40 minutos en llegar a la universidad.

El jueves 24 de marzo salí a las 8:00 hs., tomé el 60 y demoré aproximadamente


40 minutos en llegar a la universidad.

El viernes 25 de marzo salí a las 8:00 hs., tomé el 60 y demoré


aproximadamente 40 minutos en llegar a la universidad.

El lunes 28 de marzo (hoy) salí a las 8:00 h y tomé el 60


El lunes 28 de marzo (hoy) demoraré 40 minutos en llegar a la universidad.

El razonamiento responde a la forma de los argumentos inductivos por analogía.


Como lo ilustra el ejemplo, estos descansan en la comparación entre dos o más
cosas, entidades o eventos y, a partir de la constatación de que ellos son
similares en ciertos aspectos, se concluye que lo son también en otro. Este tipo
de argumentos posee la siguiente estructura:

x1 tiene las características F, G, …, Z.


x2 tiene las características F, G, …, Z.
…………….

xn tiene las características F, G, …


Por lo tanto, xn tiene la característica Z.
Donde x1 ,.., xn han de ser reemplazados por eventos, cosas o entidades, y F, G,
Z, por aspectos, características o propiedades. Los puntos suspensivos (…) que
siguen a F, G indican que la comparación podría radicar en cualquier número de
aspectos y no necesariamente en uno, dos o tres. La línea de puntos
suspensivos que está entre la segunda y tercera premisa, indica que la cantidad
de eventos, casos o entidades contemplados pueden ser dos o más de dos.

ARGUMENTOS INDUCTIVOS POR ENUMERACIÓN INCOMPLETA


Veamos una pequeña variante del ejemplo anterior. Supongamos el mismo
escenario: durante cinco días consecutivos, usted sale de su casa a las 8:00 hs. a
tomar el mismo colectivo y demora aproximadamente 40 minutos en llegar a
destino. Tal vez se vea tentada a concluir que el viaje hacia la facultad en su
horario y colectivo habituales demora alrededor de 40 minutos. Sistematizamos el
razonamiento:

El lunes 21 de marzo salí a las 8:00 hs., tomé el 60 y demoré aproximadamente 40


minutos en llegar a la universidad.

El martes 22 de marzo salí a las 8:00 hs., tomé el 60 y demoré aproximadamente


40 minutos en llegar a la universidad.

El miércoles 23 de marzo salí a las 8:00 hs., tomé el 60 y demoré


aproximadamente 40 minutos en llegar a la universidad.

El jueves 24 de marzo salí a las 8:00 hs., tomé el 60 y demoré aproximadamente


40 minutos en llegar a la universidad.
El viernes 25 de marzo salí a las 8:00 hs., tomé el 60 y demoré
aproximadamente 40 minutos en llegar a la universidad.

El viaje en el 60 hasta la universidad, saliendo a las 8:00 hs., demora


aproximadamente 40 minutos

Tal como ocurría en los argumentos por analogía, aquí también partimos de
información respecto de ciertos casos observados. Pero mientras que en la
analogía se utiliza esa información para establecer similitudes entre los diversos
casos e inferir algo sobre alguno de ellos, en los argumentos por enumeración
incompleta, la información disponible en las premisas se utiliza para generalizar
en la conclusión a partir de ellas.

Los argumentos inductivos por enumeración son aquellos en los que se parte en
las premisas de una serie de casos observados y se generaliza en su conclusión
para casos que van más allá de la evidencia disponible.

La estructura de estos argumentos suele formularse del siguiente modo:

x1 es Z.
x2 es Z.
x3 es Z.
…….

xn es Z.
Por lo tanto, todos los x son Z

SILOGISMOS INDUCTIVOS
Supongamos que leemos en el diario que, de acuerdo con las estadísticas
realizadas el último año, la mayoría de los egresados de la Universidad de
Buenos Aires consiguen trabajo rápidamente. Nuestra amiga Jimena se acaba
de recibir de licenciada en Comunicación Social y está inquieta por su futuro
laboral. Al leer el diario, seguramente pensemos que es una buena idea contarle
el contenido del
artículo. ¿Por qué? La respuesta obvia sería: porque ella estudió en la UBA. Esto
es cierto. Este último dato, junto con la información provista por el diario, aporta
ciertas esperanzas. ¿Puede Jimena descansar tranquila pensando que todo está
resuelto? Sin duda que no, los datos señalan que “la mayoría” obtiene empleo
rápidamente, no que todos lo hacen. Sin embargo, sin duda también, la
información la habrá de dejar un poco más tranquila. Podríamos reconstruir el
razonamiento o argumento del siguiente modo:

La mayoría de los egresados de la Universidad de Buenos Aires consiguen

trabajo rápidamente. Jimena es egresada de la Universidad de Buenos

Aires.

Jimena conseguirá trabajo rápidamente.

Nuevamente, se trata de un razonamiento o argumento inductivo: la conclusión


no se sigue necesariamente de las premisas, pero estas sí le confieren cierto
apoyo. Es un caso de silogismo inductivo. La estructura general este tipo de
argumentos inductivos puede delinearse del siguiente modo:

El n por ciento (o la mayoría, o muchos) de los F son G. x es F.

Por lo tanto, x es G.

A diferencia de lo que ocurre con los argumentos inductivos por enumeración, los
silogismos inductivos no generalizan en la conclusión partiendo de premisas
menos generales, sino a la inversa. En estos argumentos, una de las premisas
posee la forma de una generalización estadística o probabilística y la otra
subsume un caso en dicha generalización, para concluir que dicho caso cumple
con aquello establecido por la generalización.

LA EVALUACION DE LOS ARGUMENTOS INDUCTIVOS


No podemos juzgar estos argumentos con los mismos criterios que utilizamos con
los deductivos. Cuanto mayor sea ese apoyo, más fuerte será el argumento y a la
inversa, cuanto menor sea el apoyo, más débil será el argumento. Por más fuerte
que sea un argumento inductivo, la conclusión no queda
establecida de modo concluyente –como sí ocurre en los argumentos deductivos
que, por lo mismo, son argumentos válidos–. Sin embargo, hay mejores y peores
argumentos inductivos y será nuestra tarea delinear algunos criterios.

La fortaleza de un argumento se presenta en grados. De lo que se trata,


entonces, es de determinar cuán fuerte es un argumento, y los criterios variarán
según el tipo (por analogía, por enumeración o silogismo inductivo).

Por otra parte, para la determinación de la validez de un argumento deductivo


bastaba con atender a su forma. No ocurre lo mismo con los inductivos:
deberemos prestar particular atención al contenido para determinar qué tan fuerte
o débil es el argumento. Recordemos que evaluar los argumentos involucra dos
cuestiones:

1. ¿Logran las premisas ofrecer apoyo a la conclusión? ¿En

qué grado lo hacen? 2. ¿Son las premisas verdaderas? ¿Qué

tan confiables son?

Si bien vimos que revisten formas diferentes, no alcanza con atender a la forma
para determinar si es bueno o malo, más o menos fuerte. El contenido –aquello
de lo que hablan las premisas y conclusión– es sumamente relevante al evaluar el
vínculo que existe entre premisas y conclusión y determinar cuánto apoyo
proveen las premisas a la conclusión. Para ilustrar este punto atendamos el
siguiente ejemplo:

Insistimos en que, si bien nuestra atención se centra en el vínculo entre


premisas y conclusión, los argumentos inductivos también pueden ser
criticados desafiando la verdad de las premisas.

EVALUACION DE LOS ARGMENTOS POR ANALOGIA


Hay mejores y peores argumentos por analogía, más o menos fuertes, y ello
depende de diversos factores. En lo que sigue mencionaremos algunos de ellos.
Tomemos el siguiente ejemplo: en él se infiere algo respecto de un evento futuro
sobre la base de cierta analogía con eventos acontecidos en el pasado:

Durante cada día de la última semana, Félix ha comprado vegetales en la


verdulería Todo verde y estos resultaron muy buenos.

Hoy Félix comprará vegetales en la verdulería Todo verde.

Probablemente, los vegetales resulten muy buenos.

En este ejemplo se establece una analogía entre los vegetales que fueron
comprados y los otros que se obtendrán: todos habrán sido adquiridos en la
verdulería Todo verde y, a partir de ello, se infiere que los vegetales por comprar
serán similares a los ya comprados: resultarán ser muy buenos. Inferencias
de este tipo son muy comunes en nuestra vida cotidiana. Ahora bien, ¿en qué
condiciones podemos fiarnos de ellas?

La consideración del ejemplo sugiere que un primer criterio para evaluar


argumentos de este tipo tiene que ver con la relevancia de las similitudes sobre
las que se funda la inferencia. Esto es, si las similitudes observadas entre los
distintos casos son relevantes respecto de aquella similitud inferida.

Un primer criterio en la evaluación de los argumentos inductivos por analogía se


funda en la relevancia del aspecto –o los aspectos– sobre los que se asienta la
analogía. Lo que se pretende es que exista una genuina conexión entre las
características compartidas en los distintos casos considerados y la característica
adicional que se pretende atribuir al caso particular mencionado en la conclusión.
Al considerar lo anterior, podemos mencionar un segundo criterio. Cuanto mayor
sea el número de aspectos relevantes en los que los casos se parecen, más
fuerte será el argumento. Nuevamente, es necesario insistir en que los aspectos
que se citan han de ser relevantes con respecto a aquello que se quiere concluir.

Cuanto más disímiles en un sentido relevante sean las instancias comparadas,


más débil tenderá a ser el argumento.

En resumen, los factores por tener en cuenta son: 1. que las propiedades a partir
de las cuales planteamos la analogía sean relevantes para la propiedad que
inferimos; 2. que mientras más aspectos compartan los casos analizados, más
fuerte será el argumento; y 3. que mientras más casos análogos se consignen,
más fuerte será el argumento por analogía.

EVALUACION DE ARGUMENTOS POR ENUMERACION INCOMPLETA


En los argumentos inductivos por enumeración, se parte en las premisas de una
serie de casos, eventos o entidades observadas y se generaliza en su
conclusión para casos, eventos o entidades que van más allá de la evidencia
disponible.

Recordemos la estructura de estos argumentos:

x1 es Z.
....

xn es Z.

Todos los x son Z.

Dicha estructura sugiere que un primer criterio para evaluar este tipo de
argumentos tiene que ver con cuántos casos se mencionan en las premisas y
parecería que cuanto mayor sea la cantidad, más probable será que la
conclusión se dé y más fuerte será el argumento.
EVALUACION DE LOS SILOGISMOS INDUCTIVOS
A diferencia de lo que ocurre con los argumentos inductivos por enumeración,
vimos que los silogismos inductivos no generalizan en la conclusión partiendo de
premisas menos generales, sino a la inversa. Ello quedaba reflejado en su
estructura:

El n por ciento (o la mayoría, o muchos) de los F son G.

x es F.

x es G

En estos argumentos, una de las premisas posee la forma de una generalización


estadística, que según vimos en el material de lectura 2, establece la frecuencia
relativa de dos propiedades, la de ser F y la de ser G, es decir, qué porcentaje
(o, cuantitativamente, qué cantidad) de los F son G. Obviamente,
cuanto mayor sea la frecuencia relativa, más fuerte será el razonamiento (la
conclusión será más probable, dada la verdad de las premisas). A la inversa,
cuanto menor sea la frecuencia relativa, más débil será el argumento en
cuestión.

ORIGEN DE LOS PRIMEROS CONOCIMIENTOS GEOMETRICOS La


geometría prehelénica –o sea, anterior a la civilización griega– constituye una
técnica cuyo fin fundamental era la práctica. Intentaba dar respuesta a problemas
concretos y de índole cotidiana, por eso muchos de sus resultados fueron solo
aproximados. Si bien estos conocimientos no configuraban un sistema –es decir,
no se hallaban relacionados entre sí, no estaban organizados–, es conveniente
resaltar su importancia, ya que les permitieron construir obras de gran
envergadura como diques, estatuas, templos, pirámides, repartir tierras, calcular
áreas y volúmenes, entre otras múltiples aplicaciones.

GEOMETRIA GRIEGA
Hacia el siglo VII a.C., comienza a desarrollarse una forma de pensamiento para
tratar de explicar los fenómenos de la naturaleza. Ello ocurre en las ciudades
griegas de la costa egea del Asia Menor, que recibieron la influencia de los
fenicios, los egipcios y los cretenses, por vía marítima, y de los pueblos del Asia
Menor, por vía terrestre.

Si bien la posición geográfica fue un factor importante, ella no explica por sí sola
el surgimiento del genio, es decir la imaginación creativa del pueblo griego. La
nueva actitud frente a la naturaleza se basaba en el intento de ofrecer
explicaciones de los fenómenos naturales sin apelar a elementos míticos o
sobrenaturales.

En este contexto surgieron algunos pensadores –como Tales de Mileto,


Anaximandro y Anaxímenes– que inauguraron una forma de especulación
racional sobre la naturaleza que constituye el origen histórico de lo que llamamos
ciencia. Ellos reconocieron la importancia de la teoría como organizadora de la
práctica. Esto significa que los conocimientos prácticos, basados en la
experiencia, tenían que poder explicarse a partir de nociones teóricas.

Nos interesa la figura de Tales de Mileto (nacido alrededor del 585 a.C. y muerto
hacia el 545 a.C.). Fue uno de los primeros matemáticos y astrónomos griegos, y
uno de los primeros en utilizar métodos deductivos en la geometría. Es decir, un
método que permite justificar un enunciado a partir de otros enunciados ya
conocidos.

La principal contribución de Tales no fue la resolución de problemas


geométricos –muchos de los cuales ya la tenían–, sino el tratamiento general
de esos problemas.
EUCLIDES Y LA GEOMETRIA
La tarea de sistematización de los conocimientos matemáticos alcanza un hito
fundamental con los trabajos de Euclides, matemático considerado padre de la
geometría. Si bien no existen muchos datos sobre su vida, se suele ubicar su
existencia durante el reinado de Ptolomeo, entre los años 367 a.C. y 283 a.C., en
Alejandría.

Euclides logró sistematizar, por primera vez, los conocimientos geométricos cuya
finalidad inmediata no era la resolución de problemas concretos, a la manera de
los egipcios y de los babilonios. Cuando hablamos de sistematizar, nos referimos
a presentar los enunciados articulados, organizados, estructurados entre sí.

El autor adoptó la perspectiva aristotélica, según la cual:

La ciencia es un conjunto de afirmaciones sobre un determinado objeto –


en este caso la geometría–, con el requisito de que ellas sean generales y
necesariamente verdaderas. La exigencia de generalidad radica en la
convicción aristotélica de que la ciencia trata sobre lo general y no sobre
entidades particulares (por ejemplo, sobre los triángulos en general y no
sobre uno específico). El enunciado de las oraciones necesariamente
verdaderas, a diferencia del enunciado de las contingentes, es de esa
manera y no podría ser de otro modo.
Las afirmaciones, además de ser generales y necesariamente verdaderas,
deben estar articuladas de modo orgánico –tal como ya vimos a propósito
de Tales–, mediante la aplicación de un razonamiento lógico que permita
apoyar ciertas afirmaciones en otras que se toman como punto de partida,
o como principios, y respecto de las cuales no se exige demostración
(pues se trata de verdades evidentes). En relación con esto, el vocabulario
utilizado en dichos enunciados distingue entre los términos que se toman
como primitivos y los que se definen a partir de aquellos.

En Elementos, Euclides sistematiza no solo la geometría, sino toda la


matemática conocida hasta entonces. Euclides distingue tres tipos de principios
a los que denomina postulados, nociones comunes y definiciones,
respectivamente.

• Los postulados –hoy en día denominados axiomas– son aquellos que se refieren
a una ciencia en particular, en este caso la geometría, y son los siguientes
(conviene aclarar que algunos postulados están reformulados por cuestiones de
simplicidad, ya que su formulación original es más complicada):

1º Desde un punto a otro siempre se puede trazar una recta.

2º Una recta se puede prolongar indefinidamente en cualquiera de sus dos


direcciones.

3º Dado un punto y un segmento, se puede construir un círculo que tenga


a ese punto como centro y a ese segmento como radio.
4º Los ángulos rectos son iguales entre sí.

5º Si una línea recta corta a otras dos rectas de manera que la suma de
los ángulos interiores de un mismo lado sea menor que dos ángulos
rectos, entonces dichas rectas, prolongadas suficientemente, se cortarán
del mismo lado de la primera línea recta en que se encuentren aquellos
ángulos cuya suma es menor que dos rectos.

Este postulado 5º se conoce como Postulado de las paralelas y dará lugar –


como veremos luego– a intensas discusiones y a cambios de gran importancia
en la historia de la geometría.

El enfoque euclideano de la geometría, que se advierte al leer los postulados, es


diferente del enfoque empírico que empleaban, por ejemplo, los egipcios. Los tres
primeros postulados de Euclides muestran que no se hace referencia a ningún
problema concreto que pueda ocurrir en circunstancias reales. En efecto, sobre la
superficie terrestre puede haber muchos obstáculos, tales como montañas,
mares, lagos, etc., que impiden el trazado de una línea recta de un punto a otro.

• Las nociones comunes hacen referencia a cuestiones generales que


pueden aplicarse tanto a la geometría, como a otros ámbitos de la ciencia o
de la vida cotidiana. Algunos ejemplos de estas nociones comunes son:

Cosas iguales a una misma cosa son iguales entre sí.

El todo es mayor que cualquiera de sus partes.

• Con respecto a las definiciones, Euclides se despega de los lineamientos


aristotélicos, según los cuales es necesario tomar ciertos términos como
puntos de partida y no definirlos. Euclides define todos los términos con los
que trabaja, por ejemplo, punto o recta:

Un punto es lo que no tiene partes.

Una línea es una longitud sin anchura.

las presentaciones axiomáticas de la actualidad son afines a las


recomendaciones aristotélicas y no a la estrategia empleada por Euclides.

A partir de los postulados y de las nociones comunes, Euclides obtiene


deductivamente una serie de enunciados llamados por él proposiciones, o en
terminología contemporánea, teoremas. Las proposiciones o teoremas –que
frecuentemente tienen la forma de enunciados universales– son enunciados
verdaderos, ya que se obtienen deductivamente de los postulados y las nociones
comunes.

Euclides construye demostraciones de las proposiciones o teoremas, en las que a


partir de las premisas se deduce la conclusión por aplicación de reglas de
inferencia. Pero, a diferencia de lo que estudiamos en esta asignatura en relación
con la construcción de deducciones, Euclides no explicita las reglas de inferencia,
según las cuales procede en cada paso de la demostración.
EL PROBLEMA DEL QUINTO POSTLADO
Ya enunciamos los cinco postulados de Euclides. Veamos ahora cómo se
puede interpretar la formulación del quinto postulado.

Recordemos que, para Euclides, un requisito de los axiomas (o postulados) era


que su verdad fuera evidente. Sin embargo, esta formulación del quinto
postulado resulta ser mucho menos evidente que la de los cuatro primeros. El
propio Euclides parece haber tenido dudas al respecto, ya que evitó utilizarlo en
las demostraciones de los teoremas
Esta aparente falta de evidencia que surge de la formulación original del quinto
postulado – especialmente, en comparación con la formulación de los otros
cuatro– hizo que los geómetras posteriores a la época de Euclides plantearan que
el postulado era, en realidad, un teorema – es decir, que podía ser demostrado a
partir de aquellos–. Si esto fuera así, implicaría que el quinto postulado no era
independiente de los otros cuatro.

A lo largo de los siglos, se sucedieron diversos intentos de demostración del quinto


postulado.

El matemático escocés, John Playfair (1748-1719), elaboró la siguiente versión


del quinto postulado que aún sigue vigente y con la que trabajaremos de aquí en
adelante:

Por un punto exterior a una recta, puede trazarse una única paralela a dicha
recta.

Los primeros intentos de demostración de este postulado se remontan al siglo I


a.C y se deben a Posidonio y a Gémino –astrónomos y matemáticos de esa
época–, y en las traducciones al griego y al latín de los textos árabes, se
encuentran algunos comentarios referidos al quinto postulado.

EL TRABAJO DE SACCHERI
En el año 1733, fue publicado un trabajo de Giovanni Gerolamo Saccheri (1667-
1733)) en el que este matemático italiano presenta un enfoque metodológico
diferente a los intentos anteriores por demostrar el quinto postulado.

Saccheri suponía que negando el quinto postulado iba a encontrar una


contradicción que lo llevaría a rechazar ese supuesto provisional y le permitiría,
entonces, concluir la afirmación del quinto postulado.

Aclaremos este punto: si como se sospechaba, el postulado 5º se deducía de los


anteriores (es decir, no era independiente) y se introducía, ahora, su negación,
la contradicción habría de surgir inexorablemente.

Si bien Saccheri usó la formulación original de Euclides, aquí analizaremos la


versión más sencilla de Playfair:
Por un punto exterior a una recta, pasa una sola paralela a dicha recta.

¿En qué consiste negar ese postulado? Negarlo puede consistir en afirmar
alguno de estos dos enunciados (en realidad, los casos analizados por
Saccheri fueron tres, pero, nos basta con analizar estos dos):
Caso 1. Por un punto exterior a una recta, no pasa ninguna paralela.

Caso 2. Por un punto exterior a una recta, pasan más de una paralela.

Saccheri avanzó en la deducción de enunciados que resultaban de negar el


postulado 5º y las contradicciones esperadas surgieron en el primer caso,
pero no ocurrió lo mismo en el segundo.

Obtuvo una cantidad de teoremas extraños, supuso que la contradicción estaba


próxima y creyó haber vindicado, de este modo, la figura de Euclides.
Paradójicamente, la contribución de Saccheri abrió las puertas para el desarrollo
futuro de nuevas geometrías, pero esto ocurriría recién a principios del siglo
XIX. Durante mucho tiempo y tal como Saccheri lo había hecho, los geómetras
rechazaron estas dos hipótesis que negaban el quinto postulado (casos 1 y 2); y
ello ocurrió así porque la autoridad de Euclides, la confianza en la intuición y el
contexto en el que estaban inmersos estos matemáticos pesaron más que sus
propias conclusiones.

En los años posteriores a la publicación del trabajo de Saccheri –que permitió


que se empezaran a incubar nuevas ideas en torno a la geometría–, continuó
el intento de demostrar, por distintos métodos, el ya famoso quinto postulado,
o Postulado de las paralelas. A fines del siglo XVII, todos estaban de acuerdo
con D´Alambert (1717-1783; matemático y filósofo francés), quien decía: “La
definición de las paralelas es el escándalo de la geometría”

GEOMETRIAS NO EUCLIDEANAS
El matemático alemán Carl Friedrich Gauss (1777-1855) fue el primero que vio
con claridad la independencia del quinto postulado y la posibilidad de construir
una geometría distinta de la euclídea.

Gauss Reemplazó el quinto postulado de Euclides por el siguiente:

Por un punto exterior a una recta, pueden trazarse infinitas paralelas a dicha
recta.

Gauss trabajó con este axioma y con los otros cuatro de Euclides, y demostró
propiedades y teoremas que no lo llevaban a ninguna contradicción. Esta es una
de las ideas que había explorado Saccheri y que rechazó (si bien no había
llegado a una contradicción) porque supuso que había algún error en el desarrollo
y que la contradicción debía existir, aunque él no hubiera podido hallarla.

La nueva geometría desarrollada por Gauss, en la que existen infinitas paralelas,


demuestra teoremas distintos a los de la geometría euclídea.
Es interesante señalar que Gauss solo dio a conocer su trabajo (en 1829) en
forma privada; nunca lo publicó porque pensaba que sus conclusiones
geométricas podían ser consideradas insensatas para la mentalidad de la época.
No quiso arriesgar el prestigio que había ganado con sus investigaciones, por las
cuales se lo llamaba “el príncipe de los matemáticos”

En 1823, se publicó un texto del matemático húngaro János Bolyai (1802-1860)


que, con anterioridad, había sido incluido como apéndice de un libro de su padre,
también matemático. En ese trabajo se exploraba la hipótesis de la existencia de
infinitas paralelas. Gauss lo revisó y le dijo al padre que su hijo había llegado a las
mismas conclusiones que él, pero que no pensaba publicarlas

En 1826, el matemático ruso Nikolái Lobachevski (1792-1856) presentó un


trabajo –que habría de completar luego con otras publicaciones– en el que
desarrolló un sistema geométrico que retomaba los cuatro primeros axiomas de
Euclides y agregaba otro en el que se afirma la existencia de infinitas
paralelas, tal como lo habían sugerido Gauss y Bolyai. Esta geometría – que se
conoce como geometría hiperbólica– incluye teoremas que son comunes con
los de la geometría euclídea (todos aquellos que se deducen solo de los cuatro
primeros axiomas) y otros que no lo son (aquellos que se demuestran usando el
quinto postulado; entre los últimos se encuentra el de la suma de los ángulos
interiores de un triángulo que mencionamos más arriba). Muchos de los
contemporáneos de Lobachevski, educados como nosotros en un mundo
euclídeo, consideraron que esta geometría resultaba caricaturesca.

La geometría hiperbólica resulta de tomar la hipótesis de Saccheri que supone la


existencia de infinitas paralelas. Faltaba estudiar la otra hipótesis, la de la
existencia de ninguna paralela. Cuando Saccheri desarrolló esta hipótesis, había
creído encontrar una clara contradicción.

En 1854, el matemático alemán Bernhard Riemman (1826-1866) presentó su tesis


doctoral ante un jurado integrado, entre otros, por Gauss. En él se exploraban las
consecuencias que surgían al negar el quinto postulado suponiendo la no
existencia de rectas paralelas. Esta geometría se denomina geometría elíptica e
implica otras modificaciones además de la del quinto postulado.

En este sistema la recta es cerrada, por lo cual tampoco se cumple el segundo


postulado de Euclides (Una recta se puede prolongar indefinidamente en
cualquiera de sus dos direcciones). Si la recta es cerrada, no puede ser infinita.
Resumamos, a modo de conclusión, las principales características de las
geometrías presentadas:
Tipo de Cantidad de Suma de los Recta
geometría paralelas ángulos de
un triángulo
Euclides Una 180º Infinita
Lobachevski Infinitas Menor que 180º Infinita
(hiperbólica )
Riemman Ninguna Mayor que 180º Cerrada
(elíptica)

Hemos visto que los matemáticos geómetras lograron desarrollar diferentes


sistemas, todos ellos incuestionables desde el punto de vista lógico: los nuevos
conjuntos de axiomas permitían deducir nuevos teoremas, y tal conjunto de
enunciados –por más extraños que resultaran para la geometría anterior– no
mostraban contradicciones entre sí. Surgió entonces el problema de cómo
interpretar estos nuevos sistemas axiomáticos, y en principio, fueron
interpretados como juegos, como muestras de los alcances del ingenio y la
imaginación humanos.

Así, durante más de veinte siglos la geometría euclideana fue considerada la


única geometría, y fue también la geometría describía el espacio físico.

El surgimiento de las nuevas geometrías originó un cambio en el modo de


concebir la disciplina. A partir de ese momento, se hizo ininteligible la distinción
entre una geometría pura y una geometría aplicada, esto es, una geometría
matemática y otra física. La primera describía estructuras posibles; la segunda
pretendía describir la realidad física.

Progresivamente, estos sistemas axiomáticos fueron concebidos como


estructuras formales, que partiendo de ciertos enunciados permitían construir
estructuras coherentes desde el punto de vista lógico, que no referían a
ninguna entidad concreta.

Todo parecía indicar que la geometría euclideana era la geometría del espacio y
que las otras eran más afines a la ficción que a la realidad. Una era la geometría
que se aplicaba al mundo; las otras eran sistemas meramente formales. Pero
esta historia tuvo un desenlace inesperado.

Las geometrías no euclideanas no resultaron ser simples ejercicios de lógica


como se creyó al principio. Por el contrario, son ellas las que permiten interpretar
el universo en el que vivimos. Estas geometrías han encontrado aplicaciones
concretas en distintas ramas de la física, por ejemplo, la física del átomo y de las
estrellas. Incluso, Einstein no habría podido desarrollar las ecuaciones de la teoría
de la relatividad, si no hubiera contado con las herramientas que estas nuevas
geometrías aportaron.
SISTEMAS AXOMATICOS DESDE UNA PERSPECTIVA
CONTEMPORANEA Siguiendo el criterio de sistematicidad y organización
deductiva de los enunciados, en un sistema axiomático encontramos dos
tipos o categorías de enunciados: axiomas y teoremas.

Los axiomas son los enunciados que se aceptan sin demostración y constituyen
los puntos de partida de las demostraciones (aquellos que eran denominados
postulados por Euclides). Pero, a diferencia de Aristóteles y de Euclides, no se
exige que los axiomas sean verdades evidentes; los axiomas son ahora
enunciados que se aceptan como puntos de partida del sistema. De acuerdo con el
nuevo enfoque formal con que se aborda la formulación de los sistemas
axiomáticos, la exigencia respecto de la verdad de los axiomas pierde sentido.
Esto es así, en tanto se considera que los axiomas no refieren a entidades
específicas, si son meros constructos formales, no cabe ni siquiera predicar de
ellos verdad o falsedad –y mucho menos, entonces, exigirla–. (Sin embargo,
anticipamos que al desarrollar el sistema se trabajará con ellos “como si fueran
verdaderos”).

Los teoremas son enunciados que se demuestran, es decir, se obtienen


deductivamente, a partir de otros enunciados mediante reglas de inferencia.

Las reglas de inferencia presentadas en esta asignatura podrían ser


candidatas a ocupar este lugar dentro de un sistema axiomático
(seguramente en una versión formalizada de ellas). Estas reglas lógicas
garantizan que, si se parte de enunciados verdaderos, las conclusiones
también serán verdaderas. Aplicado a nuestro caso: si se admiten los
axiomas como verdaderos, los teoremas también lo son.

Todos estos enunciados están compuestos por términos (expresiones


lingüísticas con significado), y podemos distinguir entre ellos dos tipos:

Términos lógicos (expresiones como todos, son, pasan por, si…entonces, y,


o, etc.,)

Términos no lógicos: por ejemplo, en el caso de la geometría se refieren a


entes geométricos (recta, punto, triángulo, círculo, ángulo, etc.)
Dentro de estos últimos podemos distinguir entre:

Términos primitivos: se aceptan y emplean sin definición

Términos definidos: se definen a partir de los primitivos

Varios siglos después, el matemático alemán David Hilbert (1862-1943) desarrolló


una nueva sistematización –de carácter formal– de la geometría euclideana. En
sus trabajos toma punto, recta y plano como términos primitivos, sin incluir
definición alguna. El resto de los términos, por ejemplo, paralela, son definidos a
partir de los términos tomados como primitivos. De modo que los sistemas
axiomáticos actuales incluyen también definiciones, pero solo de ciertos términos:
precisamente de aquellos llamados términos definidos.
Por último, los sistemas axiomáticos suelen incluir reglas de formación que indican
cómo combinar los diferentes términos para dar lugar a expresiones complejas
bien formadas. A diferencia de las reglas de inferencia –que permiten obtener
consecuencias a partir de axiomas o teoremas ya probados–, las reglas de
formación indican cómo construir sintácticamente los enunciados que podrán
cumplir el rol de axiomas o teoremas.

LA SELECCIÓN DE LOS AXIOMAS


Podemos preguntarnos, entonces, por qué es necesario tomar estos puntos de
partida y cómo decidir qué enunciados elegir como axiomas. Trataremos de
contestar a la primera pregunta. Supongamos que queremos justificar el
enunciado A. Para ello necesitamos otros enunciados. Supongamos por
simplicidad que solo necesitamos un enunciado, llamémoslo B, del cual podamos
deducir A. Pero también tenemos que justificar B. En este caso, necesitaremos
otro enunciado C del cual deducirlo. Y también tenemos que justificar C. Si no
tomáramos un punto de partida, seguiríamos con este proceso indefinidamente y
caeríamos en lo que se conoce como regresión al infinito

ANTECEDENTES DE LA TEORIA DARWINIANA


La teoría Darwiniana incorpora varias tesis adicionales, muchas de las cuales no
resultaban completamente novedosas para su época. En este apartado
presentaremos algunas de estas ideas, así como sus precedentes.

Una de las tesis más conocidas de las asociadas a Darwin es la tesis


evolucionista, según la cual las especies cambian sus rasgos a lo largo de las
generaciones, dando a veces origen a nuevas especies. Uno de los defensores
más notables de las ideas evolucionistas fue el naturalista francés Jean Baptiste
Lamarck (1744-1829), aunque su visión difería de la de Darwin en varios aspectos.
Este biólogo francés sostuvo que los animales evolucionan de acuerdo con una
jerarquía preconcebida por dios que va de lo más simple a lo más complejo.
Fundamentalmente, Lamarck afirmó que los rasgos adquiridos son heredables y
que este mecanismo es el motor de la evolución.5 De acuerdo con esta teoría, el
uso o desuso de ciertos órganos provoca que estos se hipertrofien o atrofien,
haciendo que el organismo adquiera un nuevo rasgo. Ese rasgo es heredado por
su descendencia, y su uso o desuso genera a su vez una nueva hipertrofia o
atrofia. Este proceso, repetido por generaciones, moviliza la evolución de una
especie.

Además de evolucionista, la teoría darwiniana es gradualista. De acuerdo con la


tesis gradualista, la selección natural obra solamente mediante la conservación
y acumulación gradual de pequeñas modificaciones heredadas. Con respecto a
esto, cabe señalar que una de las influencias más importantes en las ideas de
Darwin fue la obra del geólogo Británico Charles Lyell (1797-1875).

La tercera tesis darwiniana que cabe destacar es la del origen común. Contra
la idea vigente en su momento según la cual las especies habían sido creadas
en un único acto de creación, de manera independiente y en lugares
geográficos específicos, la tesis del origen común sostiene que muchas
especies actuales descienden de otras especies, en muchos casos, de una
especie en común.

Para terminar, señalamos una última teoría que influyó significativamente en la


obra de Darwin: se trata de la obra del matemático Thomas Malthus (1766-1834).
En sus trabajos en torno al crecimiento demográfico, Malthus observó que
mientras la población tiende a crecer exponencialmente, la producción de
alimentos crece solo linealmente. Esto es, la población crece más rápido que la
capacidad de producción de alimentos.

LA TEORIA DE LA SELECCIÓN NATURAL


Existen dos mecanismos que funcionan simultáneamente: la herencia y la
variación. Por un lado, los organismos se parecen a sus progenitores. Más
precisamente, la descendencia hereda sus rasgos en
gran medida de sus progenitores. Por otro lado, no todos los rasgos presentes en
un organismo son heredados: de una generación a otra suele haber cierta
variación. la variación de rasgos puede producir en los organismos una diferencia
en términos de eficacia, esto es, una diferencia en cuanto a su capacidad para
desarrollar determinada función (por ejemplo, conseguir alimento). Esta ganancia
o pérdida de eficacia puede volver a dicho organismo más o menos apto en
relación con las condiciones de su medio. A su vez, la herencia garantiza que la
descendencia posea a su vez varios de estos rasgos que los hacen más o menos
aptos, afectando así su probabilidad de sobrevivir y/o reproducirse. Este proceso
se repite de generación en generación. Así, los organismos evolucionan
gradualmente.

En la teoría de la selección natural aparecen varios conceptos que es necesario


aclarar. El primero de ellos es el concepto de variación. En sus investigaciones,
Darwin pudo observar que en sucesivas generaciones los organismos presentan
a menudo rasgos novedosos, es decir, rasgos que no estaban presentes en sus
progenitores. Esta variación en la aparición de rasgos es, para Darwin, inagotable
y aleatoria. Es inagotable porque Darwin consideraba que siempre aparecerían
rasgos nuevos en la descendencia, aun cuando no contaba, como contamos hoy
en día, con la explicación de los mecanismos de variación ofrecida por la teoría
genética. Además, la variación es aleatoria, porque los rasgos de los organismos
no aparecen como una respuesta a necesidades adaptativas impuestas por el
medio ambiente. Es decir, que la variación sea aleatoria no significa que no exista
un mecanismo que explique la aparición de tal o cual rasgo novedoso, sino que
esta no se rige por la finalidad de cubrir tal o cual necesidad adaptativa del
organismo impuesta por el medio ambiente.

El segundo de los conceptos que es necesario incorporar es el de herencia. Así


como Darwin sostiene que a menudo aparecen en la descendencia rasgos
novedosos, afirma también que la mayoría de los rasgos presentes en los
progenitores son heredados por su descendencia. Darwin observó que
seleccionando para la procreación únicamente a los individuos que poseían
ciertos rasgos, los criadores podían, en tan solo pocas generaciones, generar a
voluntad animales con los rasgos en cuestión.

Finalmente, encontramos los conceptos de eficacia y aptitud. El concepto de


eficacia concierne a una determinada función; por ejemplo, entre distintos
organismos de una especie, algunos pueden poseer rasgos que los hacen más
eficaces para camuflarse, cazar, escapar de los depredadores, etc. Por supuesto,
la eficacia con que cierto organismo desarrolla cierta función impacta en su aptitud
en relación con el medio ambiente, esto es, impacta en la probabilidad de
supervivencia (viabilidad) y/o de reproducirse y dejar descendencia

EVIDENCIA PARA LA TEORIA DARWINANA


SELECCIÓN NATURAL
primer tipo de evidencia a favor de la teoría darwiniana proviene de la observación
directa de los mecanismos de selección natural. Uno de los ejemplos más
famosos es el de las polillas inglesas (Ruse
2008). La población de polillas en el sur de Inglaterra solía ser, antes del siglo XIX,
mayoritariamente blanca. Estas polillas reposaban sobre el tronco de los árboles
de los bosques de la región que eran de un color más bien pálido. De esa manera,
podían camuflarse y evadir con éxito a los depredadores, mayormente pájaros de
la zona. A fines del siglo XIX, sin embargo, el gran desarrollo industrial que tuvo
lugar en la zona hizo que la polución producida por las fábricas volviera los troncos
de los árboles más oscuros. En el nuevo ambiente, las polillas blancas eran presa
fácil. Sin embargo, debido a cierta variación aleatoria de rasgos, algunas polillas
poseían alas negras y, de este modo, ostentaban una ventaja en eficacia: el color
de sus alas les permitía camuflarse en los troncos ennegrecidos por el hollín y así
escapar exitosamente de los depredadores.

SELECCIÓN ARTIFICIAL
Darwin observó el trabajo de los criadores de animales y plantas y el modo en
que estos pueden seleccionar las características que desean haciendo que solo
se apareen entre sí los individuos que tienen esas características y no los otros.
Estas prácticas aportan evidencia a la idea de que los rasgos de los organismos
son heredables.

En la actualidad, sin embargo, a través de la selección artificial los biólogos han


observado que incluso pueden causar a voluntad acontecimientos de
especiación. Definamos ‘especie’ del siguiente modo: dos individuos pertenecen a
diferentes especies si y solo si no pueden producir descendencia fértil viable
(Sober 1993). Modificando genéticamente ciertas plantas, en la actualidad, los
biólogos pueden producir nuevos organismos reproductivamente aislados de sus
progenitores. De esta manera, gracias a la selección artificial, hoy en día
contamos con evidencia directa del modo en que la selección puede producir
nuevas especies.

PALEONTOLOGIA
La Paleontología es la ciencia que estudia el origen y el cambio de los seres vivos
en el pasado, fundamentalmente a partir del análisis del registro fósil, por ejemplo,
que en el pasado existieron ‘nexos’ o formas intermedias entre especies, lo que
sugiere que ciertas especies evolucionaron a partir de formas más antiguas.

BIOGEOGRAFIA
La Biogeografía estudia la distribución de organismos alrededor del planeta. A
partir de las observaciones llevadas a cabo en su extenso viaje alrededor del
mundo en el Beagle, Darwin pudo observar algunos fenómenos respecto de la
distribución de especies en las islas oceánicas (esto es, islas situadas en el
océano, bastante alejadas del continente) que apoyan su teoría de la selección
natural. Darwin observó que las islas oceánicas no poseen mamíferos terrestres
más allá de los introducidos por los humanos, mientras que sí poseen otro tipo de
mamíferos como, por ejemplo, murciélagos. Ahora bien, mientras que la teoría
vigente en aquel momento, según la cual las especies fueron creadas por Dios de
manera independiente en lugares geográficos específicos, era incapaz de explicar
todos estos hechos, la teoría de la selección natural los explica fácilmente. Por
otra parte, los mamíferos terrestres no son capaces de migrar desde el
continente, razón por la cual no pueden observarse este tipo de especies en las
islas oceánicas, contrario a lo que ocurre en el caso de los mamíferos de otro
tipo como los murciélagos, que son capaces de volar grandes distancias hasta
las islas en cuestión.

HOMOLOGIAS ENTRE DIFERENTES ESPECIES


Atendamos a un ejemplo para ilustrar a qué nos referimos, a saber, las similitudes
en la estructura ósea (huesos similares, en un orden similar, con un mismo
patrón) entre las extremidades de diferentes animales tan diversos como las
manos de los humanos, las alas de las aves y las aletas de las tortugas. Darwin
piensa en las homologías como estructuras que parecen ser del mismo tipo y que
están presentes en diferentes grupos de organismos, aun cuando difieran en
forma o función según el caso. En este sentido, la homología estructural
proporciona evidencia de la existencia de un ancestro común a partir del cual se
fueron ramificando diferentes especies. La teoría de la selección natural provee
una explicación apropiada para este hecho: diferentes especies poseen un
antepasado común, diferenciándose luego en virtud de un proceso de selección
natural.

SELECCIÓN NATURAL Y GENETICA


La teoría de la selección natural ofrece una explicación para la gran variedad,
complejidad y adaptación que puede observarse en el mundo natural. Esta
explicación apela a ciertos fenómenos observables como el hecho de la
herencia y la variación. Sin embargo, Darwin no contaba con una explicación
apropiada de los mecanismos a través de los cuales estos fenómenos tienen
lugar, lo cual restaba poder explicativo a la teoría. Para elaborar una teoría que
combinara la selección natural con una explicación apropiada de los
mecanismos de variación y herencia fue necesario esperar hasta la integración
entre la teoría de la evolución y la teoría genética en la Teoría Sintética de la
Evolución (1930).

Los inicios de la genética se remontan al trabajo del monje austríaco Gregor


Mendel (1822- 1884). La gran contribución de Mendel fue demostrar que las
características heredadas son portadas por unidades discretas que se reparten
por separado -se redistribuyen- en cada generación. Estas unidades son las que
hoy conocemos como genes. Actualmente, sabemos que los genes se encuentran
en los cromosomas y estos, a su vez, constituyen las moléculas de ADN (Ácido
Desoxirribo Nucleico) presentes en el núcleo de las células. La constitución
genética completa de un organismo se denomina genotipo y las características
externas observables en un organismo se llaman fenotipo.

Comencemos con la explicación de la herencia en el marco de la Teoría Sintética


de la Evolución. Esta teoría sostiene que las moléculas de ADN presentes en el
núcleo de cada célula contienen la información genética completa del individuo y
que esas moléculas tienen la capacidad de replicarse.
La genética puede también explicar los mecanismos de variación, esto es, la
materia prima de la selección natural. Como se dijo anteriormente, una de las
características de las moléculas de ADN es su capacidad para hacer copias
fieles de sí mismas y pasarlas a su descendencia. Sin embargo, a menudo la
copia no es perfecta, sino que difiere levemente del original (mutaciones). Estas
variaciones, que pueden ocurrir durante el proceso de replicación del ADN,
pueden originarse por diferentes motivos (pueden deberse a una simple falla en
el proceso de copiado o a factores externos como la radiación o la exposición a
ciertos químicos, entre otros). En cualquier caso, las variaciones producen
cambios genéticos visibles en la conformación del ADN, que luego son heredados
por la descendencia, produciendo así en muchos casos la aparición de rasgos
novedosos que pueden ser ventajosos o desventajosos en la competencia.

Así, de acuerdo con la Teoría Sintética de la Evolución, la selección natural


actúa sobre los genes seleccionando aquellos que poseen una ventaja en
eficacia.

REPERCUSIONES DEL PENSAMIENTO DARWNIANO


Cabe señalar, la teoría de la selección natural es incompatible con la doctrina
cristiana del creacionismo, según la cual Dios creó todas las especies a la vez, tal
y como son en la actualidad y en locaciones geográficas específicas. La
propuesta evolucionista de Darwin atenta contra esta concepción en dos formas.
En primer lugar, es incompatible con la idea de que las especies fueron creadas
tal y como son actualmente, pues mantiene que estas evolucionaron
gradualmente a través de millones de años. Más radicalmente, el evolucionismo
darwiniano presupone que el desarrollo de la vida no responde a ningún plan o
diseño divino. Si bien la palabra ‘selección’ evoca la idea de una actividad
voluntaria o activa, el proceso propuesto de selección natural es pasivo, más
parecido al filtrado de variaciones heredables por parte del medio ambiente. De
acuerdo con la teoría de la evolución el mundo de la vida avanza a ciegas, sin un
sentido predeterminado. En lugar de un plan divino, desde esta perspectiva, lo
que ocurre es la aparición aleatoria de rasgos que de manera azarosa resultan
ventajosos, neutros o desventajosos en relación con un medio y con otros
organismos de la misma especie.

Esta ruptura se agudiza aún más con la publicación de El origen del Hombre
(1871), donde Darwin presentan una versión completamente naturalista del
origen de los seres humanos como producto de la evolución a través de la
selección natural a partir de ancestros que compartimos con otras especies
como los simios.

Más aun, la nueva concepción de la naturaleza no solo contraviene la cosmovisión


cristiana. La tradición filosófica moderna, a partir del siglo XVIII (con algunas
excepciones), concebía el desarrollo de la historia y del hombre como un proceso
de continuo avance hacia lo mejor, idea condensada en el concepto de progreso.
La concepción desarrollada en El Origen de las especies, da por tierra con esta
idea.

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