TIPOS DE TEXTOS
¿Qué tipos de textos existen?
1. Descriptivo
“Des” significa descendiendo, o sea, de arriba hacia abajo en forma de lista. Cuando describimos enumeramos
características.
2. Expositivo
Exponer es colocar algo a la vista de los demás, por ejemplo un producto o en el caso literario una idea, teoría o tesis.
Cuando exponemos no juzgamos ni analizamos, simplemente mostramos algo.
Por ejemplo, cuando citamos un autor o hacemos referencia a su pensamiento para ejemplificar algo. Exponer lo que
pensamos sobre algo o exponer pensamientos de referencias del área, es un forma de construir autoridad.
3. Científico
Este es muy importante y, también, está vinculado a la autoridad. El modo científico utiliza datos comprobables y cita
fuentes. Es una forma de demostrar lo fidedigno y veraz que es tu dominio. Encuestas, estadísticas, informes , entre
otros tipos de textos.
Todos los datos científicos de un texto deben ser verificables y, obviamente, serios. Recuerda que uno de los
principales motivos del navegante para optar es la confianza.
4. Argumentativo
Un argumento es un “instrumento para dejar algo en claro” y es un tipo de texto muy útil cuando lo que necesitamos
es persuadir.
Cuando argumentamos nuestra narrativa tiene que estar orientada a demostrar algo. Aquí hablamos de los motivos
que llevan a que una persona realice una acción y de los beneficios que obtendrá al concretarla.
5. Narrativo
Una buena historia entra en regiones de nuestro cerebro que están dominadas por símbolos. Por lo tanto si manejamos
bien esos símbolos en un texto construiremos un puente con nuestra audiencia.
Aquí el mejor ejemplo es el de storytelling, al crear una narrativa con inicio, medio y fin en la que un protagonista debe
superar obstáculos estarás estableciendo puntos de identificación con tu audiencia que sentirá que estás contando su
propia historia.
6. Literario
Si bien, todo es literatura, tenemos que colocar este tipo como “estrictamente literario”, para crear un espacio dedicado
a los textos artísticos y creativos. Es que, la literatura – y el arte en general – están íntimamente ligados al
entretenimiento.
Poesías, cuentos cortos, crónicas y fábulas son ejemplos de esta clase de textos.
7. Texto publicitario
Estos son textos para escritores avanzados, aquí es donde se aplican recetas y conjuros para que el cliente reconozca su
necesidad. Los textos publicitarios tienen como objetivo persuadir y convencer sobre un determinado producto.
Para eso utilizan muchos artificios en los textos, como disparadores o mensajes subliminales – este último está en el
límite de lo ético por eso utilízalo con moderación.
8. Instructivo
Son los textos que, mediante instrucciones, nos enseñan a realizar algo. El famosos tutorial paso a paso es el mejor
ejemplo.
Pero no creas que es tan fácil, estos textos tiene que ser extremadamente pedagógicos y sencillos de entender para que
funcionen, de lo contrario pueden resultar un tiro por la culata.
9. Texto histórico
Estos son los textos que refieren a grandes hechos o acontecimientos de la historia y/o de grandes figuras. Biografías,
fechas patrias, conmemoraciones culturales, entre otros eventos que modifican de alguna forma el día a día de las
personas.
Tal vez el mejor ejemplo dentro del contexto del Marketing para entender la función de este tipo de textos es
el Marketing Estacional.
10. Jurídico
Estos textos son los que se usan para describir procesos del área de Derecho, ya sea en contratos o en artículos de
documentos legales.
El lenguaje de los textos jurídicos suele ser bastante técnico y complejo, por lo que su lectura resulta más objetiva.
11. Texto digital
Te podrás imaginar que este tópico tiene una gran diversidad pues reúne todas las posibilidades de la era digital,
mails, newsletters, chats, mensajería instantánea, ebooks, blog posts.
Pero en el fondo todos tienen dos denominadores comunes que son esenciales para entenderlos:
rápida producción;
fácil distribución.
12. Periodístico
Y para finalizar los textos que trabajan con informaciones periodísticas, que tienen una característica propia y es la
capacidad de generar movimiento intenso y de corta duración.
¿Qué es la estructura de un texto?
La estructura de un texto es el modo en que sus partes se encuentran dispuestas, esto es, el orden interno que presenta
y que se rige por dos condiciones básicas:
La coherencia: Las partes del texto deben poder comprenderse, deben ser legibles y deben transmitir una idea clara
La cohesión: Dichas partes deben unirse de manera armónica, deben fluir y formar parte de una unidad.
Escribir es casi siempre un asunto complicado, dado que la transcripción de nuestras ideas a palabras escritas amerita un
proceso de planificación y un método muy distinto a la improvisación hablada. Para ello, es indispensable manejar bien
la estructura del mismo, que atendiendo a la coherencia y cohesión, podemos diferenciar respectivamente en:
Estructura interna del texto, que tiene que ver con la distribución de las ideas dentro de sus respectivos párrafos, de
modo tal que el mensaje que se quiera dar sea comprensible y lógico.
Estructura externa del texto, que tiene que ver con el ordenamiento de los párrafos en segmentos reconocibles del
texto, para plantearle al lector un recorrido ordenado y metódico de las ideas.
La estructura externa, sin embargo, dependerá casi siempre del tipo de texto que estemos construyendo, dado que
tendremos en mente un cometido final muy diferente, si lo que escribimos es un relato, un ensayo o
un reportaje periodístico. Incluso existen casos muy específicos de textos que se rigen, necesariamente, por un esquema
predeterminado o un patrón de presentación.
¿Qué tipos de texto hay?
Cuando hablamos de texto, naturalmente nos referimos a un cuerpo de escritura, o sea, a un conjunto finito de palabras
organizadas en oraciones y frases, que a su vez integran un conjunto distinto de párrafos ordenados. Todo lo que se
escribe es texto, pero no necesariamente del mismo modo. Así, debemos distinguir entre los modos diferentes en que
puede darse el texto, o sea, los tipos diferentes de texto que hay:
Textos expositivos. Son aquellos en los que se busca transmitir información al lector, a través de datos, citas y
explicaciones, sin por ello asumir abiertamente una postura frente a lo dicho, o sea, sin opinar, ni favorecer alguna
interpretación o punto de vista. Eso no quiere decir que siempre se trate de textos objetivos, pero sí que guardan las
formas respecto al modo en que la información puede comprenderse. Son ejemplo de este tipo de textos los reportajes
periodísticos, las entradas de enciclopedia y los libros de texto escolar.
Textos argumentativos. Son aquellos en los que se construye un punto de vista respecto al tema en cuestión, a través
del uso de argumentos, ejemplos convenientes o información objetiva, todo puesto al servicio de convencer al lector de
que interprete las cosas tal y como se le propone. Son textos que buscan convencer, demostrar o comprobar algo.
Algunos ejemplos de textos argumentativos son las columnas de opinión en los diarios, los editoriales periodísticos o
los discursos políticos.
Textos narrativos. Son aquellos en los que se cuenta una historia o un relato de distinta extensión y naturaleza,
empleando más o menos recursos estilísticos o literarios para embellecerlo o para generar un mayor impacto. Esto
quiere decir que hay relatos más apegados a lo real, y otros en cambio más imaginativos, pero ello no representa
ninguna diferencia sustancial respecto de la estructura del relato. Son ejemplos de este tipo de textos las novelas,
las crónicas periodísticas y los relatos infantiles.
ESTRUCTURA DE TEXTO EXPOSITOVO
Dado que son generalmente textos de índole divulgativa, es decir, cuyo cometido es transmitir una información lo más
detalladamente posible, los textos expositivos se rigen por la siguiente estructura básica:
Introducción. Al ser la etapa inicial del texto, en ella se busca adentrar al lector en el tema de interés, a través de
información suplementaria que marcha desde lo más general, hacia lo más específico. Dicha información debe allanar el
camino al lector para que comprenda lo que sigue, construyendo un marco de referencia y dejándole en claro las cosas
básicas que necesitará para más adelante. Por ejemplo, en un artículo enciclopédico sobre el arte egipcio, es probable
que en la introducción se explique quiénes fueron los egipcios, en qué momento de la Antigüedad tuvieron su apogeo
cultural y cuáles eran los rasgos principales de su cultura.
Desarrollo. Esta es la etapa de mayor densidad del texto, en la que se exponen las ideas más importantes y se aborda de
lleno el tema en cuestión. Es común que en esta etapa se eche mano a ejemplos, citas o incluso gráficos y otros
materiales que ayuden a ilustrar lo dicho. Siguiendo con nuestro ejemplo, en esta etapa se abordará de lleno el arte
egipcio, yendo de lo más sencillo a lo más complicado, y apoyándose en ilustraciones, fotografías y descripciones de
piezas fundamentales.
Conclusiones. Etapa final del texto, que sirve de cierre al tema abordado anteriormente y a la vez ofrece información
adicional de valía, que puede poner el tema en relación con otros importantes, o puede retomar partes de lo dicho en
los que es conveniente insistir, en fin, se plantean aquí las ideas finales con las que se desea que el lector se quede
finalmente. Y para culminar el ejemplo, el artículo sobre arte egipcio cerraría con la relevancia del arte egipcio para los
cánones occidentales, citando algunos especialistas, y resumiendo algunos de sus rasgos destacados que pueden dar
cuenta de ello.
Estructura de un texto argumentativo
Dado que los textos argumentativos buscan convencer o promover ciertas ideas, su estructura es similar a la del texto
expositivo, pero con notorias diferencias. Dicha estructura sería la siguiente:
Tesis. La etapa inicial del texto argumentativo parte dejando en claro la posición del autor respecto al tema. Para ello es
posible contar con una brevísima etapa introductoria, para brindar cierto contexto, pero lo más importante será siempre
asomar las premisas fundamentales que se defenderán más adelante a través de argumentos. Por ejemplo, en el caso de
un artículo de opinión en contra del gobierno, el autor puede empezar planteando el aspecto más grave de la actualidad
política, el cual considera que es entera responsabilidad del gobierno y que amerita un cambio de presidente.
Argumentación. Una vez expuestas las premisas fundamentales del punto de vista, se llega a la etapa en que
corresponde sustentarlas o defenderlas. Esto quiere decir que debemos ofrecerle al lector argumentos que apoyen o
demuestren lo que hemos dicho inicialmente, para que tratar de que comparta nuestro punto de vista, o bien que
refuten las posibles objeciones a nuestro planteamiento inicial. Continuando con nuestro ejemplo previo, el artículo de
opinión en contra del gobierno podría defender su punto de vista citando las promesas incumplidas del gobierno que
sean pertinentes, o citando lo que establece al respecto la ley, o explicando cómo se atienden situaciones similares en
otros países o cómo lidiaron con ellas gobiernos anteriores.
Conclusiones. La etapa final del texto argumentativo es clave para dejar la impresión adecuada en el lector, y en ella se
establecen las conclusiones lógicas de las premisas anteriores, enfatizando el modo en que debemos (según el autor)
interpretarlas. Es un texto generalmente breve y al grano, que le da al lector un punto de vista final, explícito, con el que
busca que se quede al terminar de leer. Así, el artículo de opinión de nuestro ejemplo culminaría explicándole al lector
que, una vez visto todo lo anterior, no quedan dudas respecto de la responsabilidad del gobierno y que, por lo tanto, lo
mejor sería cambiarlo.
Estructura de un texto narrativo
En el caso del texto narrativo, su estructura fundamental es la sugerida por Aristóteles (384-322 a. C.) en sus estudios
literarios de la Antigüedad, los cuales se han mantenido vigentes desde entonces. Según ello, todo relato se compone
de:
Planteamiento. La etapa inicial de todo relato consiste en la necesaria presentación de los personajes, o sea, en decir
quién es el protagonista del relato, dónde ocurre el mismo y otra información que establece el punto de partida del
relato. Este segmento suele consistir en el planteamiento de una situación inicial que se irá complicando conforme se
avance hacia la complicación. Al término de esta primera etapa, debemos saber lo necesario para continuar leyendo sin
perdernos nada. Por ejemplo, un cuento sobre un grupo de soldados que regresan de la guerra, podría empezar
presentando al narrador -un soldado- y a través de él a sus compañeros que viajan a su lado en el barco de regreso del
extranjero.
Nudo o complicación. El punto medio de todo relato se caracteriza por la aparición de obstáculos en el camino del
protagonista, es decir, en el enmarañamiento o la complicación del hilo de la trama. Este es el momento en que las
cosas se le ponen difíciles al personaje, en que aparecen los antagonistas o en que los eventos marchan en su contra.
Siguiendo nuestro ejemplo, el nudo en el relato de los soldados podría tener que ver con los contratiempos del barco en
su camino a casa, o en la pelea que pareciera inevitable entre el protagonista y uno de sus compañeros, lo cual podría
enturbiar la vuelta a casa.
Desenlace. Finalmente, el desenlace es el segmento del relato en el que se resuelve el conflicto y la trama alcanza su
final. Normalmente, este segmento evidencia un cambio sufrido por el personaje, ya sea un final trágico o un final feliz.
Para terminar con el ejemplo, el relato de los soldados podría culminar con el antagonista cayendo del agua durante la
pelea, marcando así un final trágico al que tendría que ser un feliz retorno a casa.
FASES DE LA PLANIFICACION DE LOS TEXTOS
¿Qué es la cohesión textual?
La cohesión textual (o cohesión del texto), es el grado de vinculación que existe entre los elementos de un texto, es
decir, a la medida en que su secuencia estructurada de palabras fluye, permitiendo que una palabra conduzca a la
siguiente sin tropiezos, de manera orgánica. A los textos que son así, se les dice cohesionados.
Todo texto bien escrito aspira a la cohesión, es decir, a la relación orgánica entre sus partes, ya se trate de las palabras
de una oración, las oraciones de un párrafo, o los párrafos del documento entero. Para ello, la redacción echa mano a
distintos mecanismos y elementos, como pueden ser:
La concordancia gramatical, que es el grado de adecuación que ciertas palabras demuestran respecto de otras, para que
el sentido entre ellas quede totalmente claro. Por ejemplo, al conjugar un verbo, debemos hacerlo en concordancia con
el sujeto de la oración, sobre todo si dicha oración forma parte de un párrafo en el cual cohabita con otras oraciones e
ideas. “Los perros corren y lo hacen con rapidez” es una oración concordante, mientras que “La perro corren y los hace
con rapidez” es una oración cuyos términos no concuerdan en género y número.
El uso de conectores discursivos, que son palabras que sirven de puente entre una oración y otra, o entre un párrafo y
otro, estableciendo una relación específica entre las partes conectadas. Términos y frases como “sin embargo”, “por el
contrario”, “además”, etc., sirven como conectores discursivos para dejar en claro el hilo conductor entre un párrafo (o
una oración) y lo siguiente.
El uso de sinónimos e hiperónimos, que permiten escaparle a la repetición de las palabras o de frases. Los sinónimos son
palabras que tienen un significado muy cercano y por lo tanto pueden ser sustituibles una por otra hasta cierto punto,
como es “casa”, “hogar”, “lar” y “residencia”. Por otro lado, los hiperónimos son palabras cuyo significado es una
categoría en la que se engloban otras palabras más específicas, como ocurre con “perro” que es hiperónimo de
“caniche”, “salchicha”, “pitbull”, etc.
El uso de la elipsis y de pronombres, que permiten o bien omitir partes de la oración para no tener que reiterarlas, o
bien emplear ciertas palabras que sustituyen a referentes enteros. En el primer caso, se suprimen elementos
considerados obvios, innecesarios o tácitos, como ocurre a menudo con el “Yo” en las oraciones en español: “Tengo
hambre” no requiere de la aparición del sujeto pues la conjugación verbal lo deja en claro. Por otro lado, podemos usar
pronombres como “ello”, “eso” o “esto” para referirnos no sólo a referentes concretos, sino incluso a partes enteras del
párrafo o del texto.
Puede servirte: Escritura
Coherencia textual
Mientras que la cohesión tiene que ver con la unicidad del texto, con su vinculación consigo mismo, la coherencia en
cambio tiene que ver con su significado. Un texto coherente es aquel cuyos significados se sostienen a lo largo de su
lectura, es decir, que posee los elementos necesarios para transmitir a cabalidad el mensaje. Por el contrario, un texto
incoherente es aquel cuyo sentido no puede recuperarse o no plenamente.
Así, existen dos formas de coherencia:
Coherencia global, la que atañe a todo el texto, y que depende de la existencia de un tema central en torno al cual giran
las ideas principales y secundarias, y que no puede alterarse de la nada.
Coherencia local, que tiene que ver con el orden en el que se expresan las ideas y los mensajes, para generar cierto hilo
conductor. Todo texto posee un orden propio del cual depende su lectura, y la coherencia local tiene que ver con la
secuencia en la que se abordan sus ideas principales y secundarias.
COHERENCIA EN EL TEXTO
La coherencia es la propiedad del texto que permite que sea interpretado como una unidad de información, percibida
de una forma clara y precisa por el receptor. La coherencia se construye mediante la selección y organización de la
información, y por el conocimiento que comparten el emisor y el receptor sobre el contexto o la realidad que les rodea.
Es decir:
Selección de la información. Elegimos lo que queremos decir o escribir y lo que no, teniendo en cuenta el tema del que
tratamos y lo que pretendemos comunicar.
Organización de la información. Tenemos muchas ideas en la cabeza, pero, después de seleccionar lo necesario, hay que
organizarlo de alguna manera para que el o los receptores de nuestro texto comprendan qué queremos transmitir.
Para conseguir la coherencia textual hay que tener en cuenta:
• La unidad temática. Todos los enunciados giran en torno a un tema, es decir, se relacionan unos con otros y no debe
haber contradicciones.
Observa el siguiente texto:
* El día comenzó con un cielo despejado. Había todavía charcos de agua de la lluvia del día anterior. La carretera estaba
desierta y la chica abrió su bolso y sacó la llave. Nadie sabía qué ocurría en la casa. Había algunas nubes, pero el ladrón
siguió trepando por la pared. Así que terminé la cena y me puse a ver la tele.
Como es evidente, carece de unidad temática porque resulta imposible identificar de qué trata: ¿Un parte
meteorológico? ¿Una mujer perdida en una carretera? ¿Una historia de misterio? ¿Un robo? ¿Un día en la vida de un
adolescente?
• Una estructura interna lógica. Las ideas aparecen ordenadas y jerarquizadas; deben seguir algún criterio de
ordenación, por ejemplo, hay ideas más generales o importantes que otras.
• Corrección gramatical y léxica. Se consigue mediante:
- El significado apropiado de las palabras: no debe haber contradicción entre el significado de las distintas palabras
que aparecen relacionadas.
- El uso correcto de nexos y enlaces oracionales: estos elementos tienen como función unir palabras u oraciones
(conjunciones, preposiciones, locuciones).
- La ausencia de expresiones incoherentes, denominadas anacolutos: consisten en la falta de coherencia en la
construcción sintáctica de los elementos de una oración (sujetos falsos, errores de concordancia, incorrecciones léxicas,
etc.) Se consideran anacolutos las construcciones del tipo:
Sujeto falso: * Yo me parece que no voy a ir1.
La forma correcta es: A mí me parece que no voy a ir. ( Y "a mí" no es el sujeto, porque no concierta con el verbo en
persona.)
Errores de concordancia: * En la fiesta hubieron muchos invitados.
Lo correcto es: En la fiesta hubo muchos invitados.
* A tus amigos le gusta el fútbol.
Debe decirse: A tus amigos les gusta el fútbol.
Incorrección léxica: * La fotosíntesis es cuando una planta utiliza la energía de la luz para transformar la materia
inorgánica en materia orgánica.
Se debe decir: La
COHERENCIA fotosíntesis es el proceso
por el que una planta
Textos orales y escritos utiliza la energía de la luz
INFORMACIÓN TEMA ESTRUCTURA CORRECCIÓ para transformar la materia
N inorgánica en materia
orgánica.
Seleccion Unidad Lógica de Gramati
ar lo que temática los cal: hay Podemos resumir lo que
queremos de todos enunciados que hemos dicho con el
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generales a Léxica:
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léxico,
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preciso y
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o a la
temática
del
texto.