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TRIBUNAL CONSTITUCIONAL
En Lima, a los 6 días del mes de abril de 2004, la Sala Primera del Tribunal
Constitucional, con la asistencia de los señores magistrados Alva Orlandini, Presidente;
Bardelli Lartirigoyen y Gonzales Ojeda, pronuncia la siguiente sentencia
ASUNTO
Recurso extraordinario interpuesto por doña Julia Eleyza Arellano Serquén, Vocal
Superior cesante del Poder Judicial, contra la resolución de la Segunda Sala Civil de la
Corte Superior de Justicia de Lambayeque, de fojas 168, su fecha 21 de agosto de 2003, en
el extremo que declaró improcedente la acción de amparo de autos respecto de la entrega de
copias del informe de la comisión permanente de evaluación y ratificación.
ANTECEDENTES
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FUNDAMENTOS
§1. Petitorio
De conformidad con el inciso 2) del artículo 202° de la Constitución Política del Perú,
el Tribunal Constitucional es competente para conocer, en última y definitiva instancia,
las resoluciones denegatorias de las acciones de hábeas corpus, amparo, hábeas data y
acción de cumplimiento.
apelada, que había dispuesto que se entregue copia del acta de la entrevista personal a la
que fue sometida la recurrente, ordenó que se entregue copia del video de la referida
entrevista.
3. A través del hábeas data se protege el derecho reconocido en el inciso 5) del artículo 2°
de la Constitución. Dicho precepto constitucional dispone que "Toda persona tiene
derecho a solicitar sin expresión de causa la información que requiera y a recibirla de
cualquier entidad pública, en el plazo legal, con el costo que suponga el pedido. Se
exceptúan las informaciones que afectan la intimidad personal y las que expresamente
se excluyan por ley o por razones de seguridad nacional".
En la STC N.° 0950-2000-HD/TC, este Tribunal precisó que "La Constitución Política
del Estado ha consagrado en estos términos el derecho fundamental de acceso a la
información, cuyo contenido esencial reside en el reconocimiento de la facultad de toda
persona de solicitar y recibir información de cualquier entidad pública (...) no
^existiendo, en tal sentido, entidad del Estado o entidad con personería jurídica de
/ derecho público que resulte excluida de la obligación de proveer la información
solicitada. Pero es además otra característica del derecho en cuestión la ausencia de
expresión de causa o justificación de la razón por la que se solicita la información; este
carácter descarta la necesidad de justificar la petición en la pretensión de ejercer otro
derecho constitucional (v.gr. la libertad científica o la libertad de información) o en la
existencia de un interés en la información solicitada, de modo tal que cualquier
exigencia de esa naturaleza es simplemente inconstitucional (...)".
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Por ello, con carácter general, debe destacarse que la publicidad en la actuación de los
poderes públicos constituye la regla general, y el secreto, cuando cuente con cobertura
constitucional, la excepción. Y es que si el Estado democrático de derecho presupone la
división de poderes, el respeto de los derechos fundamentales y la elección periódica de
los gobernantes, ciertamente éste no podría asegurarse si es que no se permitiera a las
personas poder ejercer un control sobre las actividades de los representantes del pueblo.
Uno de las modos posibles de cumplir dicho principio y, con ello, las demandas de una
auténtica sociedad democrática, es precisamente reconociendo el derecho de los
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6. Asimismo, este Colegiado ha relevado que cuando el ejercicio del derecho de acceso a
la información pública está destinado a contribuir con la formación de una opinión
pública, libre e informada, éste ha de considerarse como una "libertad preferida". Tal
condición se ha precisado en el Fund. Jur. N.° 11 de la STC N.° 1797-2002-HD/TC:
"(...) no quiere decir que al interior de la Constitución exista un orden jerárquico entre
los derechos fundamentales que ella reconoce, en la cúspide del cual se encuentre o
pueda encontrarse el derecho de acceso a la información u otros derechos que cuentan
igualmente con idéntica condición. Y, en ese sentido, que una colisión de éste con otros
derechos fundamentales [o con otros bienes constitucionalmente protegidos] se resuelva
en abstracto, haciendo prevalecer al que tiene la condición de libertad preferida.
Evidentemente ello no es así. Todos los derechos constitucionales tienen, formalmente,
la misma jerarquía, por ser derechos constitucionales. De ahí que ante una colisión
entre ellos, la solución del problema no consiste en hacer prevalecer unos sobre otros,
sino en resolverlos mediante la técnica de la ponderación y el principio de concordancia
práctica".
obstante, tratándose de una intervención legislativa sobre una libertad preferida, esta
ndición impone que el control sobre las normas y actos que incidan sobre ella no sólo
se sujeten a un control jurisdiccional más intenso, a la luz de los principios de
razonabilidad y proporcionalidad, sino, además, que en ese control tenga que
considerarse que tales actos o normas que sobre él inciden carecen, prima facie, de la
presunción de constitucionalidad.
Esta presunción se traduce en exigir al Estado y sus órganos la obligación de probar que
existe un apremiante interés público por mantener en reserva o secreto la información
pública solicitada y, a su vez, que con tal reserva se puede servir efectivamente al
interés constitucional que la justifica. De modo que si el Estado no justifica dicha
^/existencia, la presunción que recae sobre la norma o acto debe efectivizarse y, en esa
medida, confirmarse su inconstitucionalidad; asimismo, ello implica que la carga de la
prueba sobre la necesidad de mantener en reserva el acceso a la información ha de estar,
exclusivamente, en manos del Estado.
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calificado como "individual". De manera que los actos realizados por la emplazada, y
las disposiciones sobre las cuales ha sustentado su negativa de proporcionar los
documentos reseñados en el Fund. Jur. N.° 1 de esta sentencia, habrán de evaluarse con
el test de razonabilidad y, en su caso, el de proporcionalidad, y no bajo las reglas del
test judicial estricto, que como antes se ha anotado, se practica sobre actos y normas
que inciden sobre un derecho que tiene la condición de libertad preferida.
10. Planteado de ese modo el problema, lo primero que debe indicarse es que, ajuicio del
Tribunal Constitucional, de todas las disposiciones invocadas por la emplazada para
negar la entrega de la información solicitada, sólo una de ellas podría entenderse, por
decirlo así, como una restricción del derecho. En efecto, el sentido y la finalidad de lo
regulado en los artículos 28° y 42° de la LOCNM no puede considerarse como
restricciones del derecho de acceso a la información pública. Y es que en el primero de
los citados dispositivos sólo se alude a un deber que, por razón del cargo, se ha
impuesto a quienes tienen la condición de consejeros del CNM, concerniente a guardar
reservarespecto de las información y deliberaciones que reciben y realicen con motivo
evaluación de los candidatos a ocupar cargos en el Poder Judicial y en el
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§7. Los alcances del artículo 43° de la Ley Orgánica del Consejo Nacional de la
Magistratura (LOCNM)
11. Ajuicio del Tribunal, entre las disposiciones invocadas por el CNM parano entregar la
información requerida, la que aparentemente limita el ejercicio del derecho de acceso a
la información pública es el artículo 43° de la LOCNM. Dicha disposición establece
que:
12. Uno de los primeros sentidos interpretativos de esta norma excluye del conocimiento
público la información que se pueda encontrar almacenada en el denominado "registro"
[que contiene los resultados obtenidos en los procesos de evaluación para el
nombramiento, ratificación y destitución de los magistrados del Poder Judicial y
miembros del Ministerio Público], a no ser que ésta sea solicitada por un congresista o
lo disponga un mandato judicial. Cabe, por tanto, interrogarse si acaso la información
que se mantiene en el "registro" no tiene el carácter de información pública.
El segundo párrafo del artículo 10° del Decreto Supremo N.° 043-2003-PCM, Texto
Único Ordenado de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública,
establece que "(...) se considera como información pública cualquier tipo de
documentación financiada por el presupuesto público que sirva de base a una decisión
de naturaleza administrativa". El Tribunal Constitucional considera que la exigencia de
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13. No obstante, conviene precisar que el propósito del artículo 43° de la LOCNM no es
tanto negar el carácter de "información pública" a la información que se mantiene en el
"registro", sino, esencialmente, disponer su confidencialidad, esto es, restringir el
ejercicio del derecho de acceso a la información pública.
Si así fuere, entonces, habría que analizar tal limitación bajo los alcances del test
judicial estricto precisado en el Fundamento Jurídico N.° 4 de esta sentencia, es decir,
"a la luz de los principios de razonabilidad y proporcionalidad", partiendo del dato a
priori de que la disposición que restringe "carece, prima facie, de la presunción de
constitucionalidad" [STC N.° 1797-2002-HD/TC].
A su vez, el Presidente del CNM ha sostenido que concordante con esta normatividad
legal, el Reglamento de Evaluación y Ratificación de Jueces del Poder Judicial y
Fiscales del Ministerio Público, establece que las grabaciones de las entrevistas,
cuando se realicen, tendrán carácter reservado.
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Al margen de que este Colegiado más adelante analice si un acto realizado en público,
como la entrevista a la que fue sometida la recurrente, pese a ello, y culminado el
proceso de ratificación, pueda terminar después clasificada como confidencial,
considera que ninguno de los argumentos expresados por los emplazados busca
preservar fines constitucionalmente valiosos que sustenten la confidencialidad de la
información.
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fundamentales, elucidar las probables razones que habrían servido al legislador para
restringir el ejercicio del derecho en los términos que se han anotado.
15. Los fines constitucionales que el legislador habría buscado preservar esencialmente, se
circunscriben, esencialmente, a los siguientes:
En primer lugar, por los sujetos a los que se dirige la restricción de acceso a la
información mantenida en el registro, esto es, particulares y autoridades, su objeto es
preservar el derecho a la intimidad, personal y familiar del sometido a un proceso de
ratificación. Es decir, impedir que terceros y autoridades, según sea el caso, puedan
acceder a determinado tipo de información privativa del sometido a proceso de
ratificación. Tal supuesto además se encuentra previsto, de modo general, como uno de
los criterios a tomarse en cuenta por el inciso 5) del artículo 17° de la Ley de
Transparencia y Acceso a la Información Pública.
Sí, en cambio, cabe deslindar si dentro de los sujetos a los cuales está destinada la
restricción no se encuentra el titular de los datos que se mantienen en el registro. La
restricción ha de entenderse, en efecto, sobre "los particulares o a autoridades" distintos
^/d^l titular de los datos, no pudiéndose realizar una interpretación extensiva del concepto
/ "particulares", utilizado por el artículo 43° de la LOCNM, ycomprender, dentro de él,
al sometido al proceso de ratificación.
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18. Por su propia naturaleza, y a diferencia de lo que sucede con otra clase de remedios
procesales constitucionales que tienen una marcada dimensión objetiva [como sucede
con el proceso de inconstitucionalidad de las leyes y el conflicto entre órganos
^ constitucionáleg'!, en el caso de los procesos constitucionales de la libertad (hábeas
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corpus, amparo y hábeas data), lo resuelto con la sentencia vincula únicamente a las
partes que participan en él.
Excepto el supuesto de que sobre una persona que haya obtenido una sentencia en su
favor, un tercero pretenda o realice un acto similar de agravio, al que se refiere el
artículo 9° de la Ley N.° 23506, lo normal es que la sentencia dictada en estos procesos
sólo se pueda oponer al "vencido" enjuicio. Si un tercero, en las mismas circunstancias,
agraviada por el mismo acto, o como consecuencia de una interpretación contra
constitutionem de una ley o una disposición reglamentaria, quisiera acogerse a los
efectos del precedente obligatorio o a la doctrina constitucional sentada por este
Tribunal Constitucional, no tendrá otra opción que iniciar una acción judicial e invocar
en su seno el seguimiento de aquel precedente o de la doctrina constitucional allí
contenida.
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Tal práctica,no prevista originalmente por el legislador, ha generado una serie de
oblemas en la justicia constitucional, que no han sido ajenas a este Tribunal. Ello se
expresa, por un lado, en el incesante crecimiento del número de demandas destinadas a
obtener similares términos de tutela y, de otro, en la consiguiente saturación y el
eventual colapso de la justicia constitucional de la libertad.
Para hacerle frente, en algunas ocasiones este Colegiado ha tenido que recurrir a ciertas
instituciones del derecho procesal general, como la acumulación de procesos o la
reiteración de jurisprudencia. Con el primero, controversias sustancialmente análogas,
han sido resueltas mediante una sola sentencia. Y mediante la segunda, el Tribunal se
ha ahorrado el deber de expresar sus razones sobre cada uno de los puntos
controvertidos, para simplemente expresarlas por remisión.
Sin embargo, el uso que este Tribunal ha hecho de ambas instituciones procesales ha
contribuido muy escasamente a la solución de esta problemática, dado que para su
on es preciso que el afectado en sus derechos inicie también una acción judicial.
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¿Cómo explicar tal situación? Seguramente, entre muchas otras opciones, debido al
desconocimiento de aquellos criterios, pero también por la desidia o los efectos
patrimoniales que se pudieran generar. En efecto, resulta muy cómodo para un órgano
público argüir que tal o cual acto se justifica con el cumplimiento de una sentencia,
antes quejustificarlo con una decisión unilateral, por ejemplo alegando que se actúa de
conformidad con los derechos fundamentales.
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razonable, realicen o dejen de realizar una acción u omisión, per se, violatoria de
derechos fundamentales, que repercuta en la esfera subjetiva de personas ajenas al
proceso constitucional en el cual se origina la declaración.
Se trata, en suma, de extender los alcances inter partes de las sentencias a todos
aquellos casos en los que de la realización de un acto u omisión se hubiese derivado o
generado una violación generalizada de derechos fundamentales de distintas personas.
Para que ello pueda realizarse es preciso que la violación de un derecho constitucional
se derive de un único acto o de un conjunto de actos, interrelacionados entre sí, que
además de lesionar el derecho constitucional de quien interviene en el proceso en el que
se produce la declaración del estado de cosas inconstitucionales, vulnera o amenaza
derechos de otras personas ajenas al proceso. Y, tratándose de actos individuales, esto
es, que tengan por destinatarios a determinadas personas, la declaración del estado de
cosas inconstitucionales se declarará si es que se sustenta en una interpretación
constitucionalmente inadmisible de una ley o una disposición reglamentaria por parte
del órgano público.
20. Una modulación de los efectos de las sentencias dictadas en el seno de estos procesos
constitucionales de la libertad sejustifica, como lo ha expresado la Corte Constitucional
colombiana, "(...) en el deber de colaborar armónicamnte con los restantes órganos del
Estado para la realización de sus fines. Del mismo modo que debe comunicarse a la
autoridad competente la noticia relativa a la comisión de un delito [artículo 11° de la
'ny N.° 23506], no se ve por qué deba omitirse la notificación de que un determinado
tado de cosas resulta violatorio de la Constitución Política".
21. De modo que, y a fin de que se respeten plenamente los pronunciamientos de esta
naturaleza que de ahora en adelante se emitan, este Colegiado enfatiza que, si con
posterioridad a la fecha de expedición de una sentenciade esta clase, llegase al Tribunal
o a cualquier órgano judicial competente un caso análogo, cuyos hechos se practiquen
con fechalpbsterior a la de esta sentencia, aparte de que se ordene la remisión de copias
de/ios actuados por la violación del derecho constitucional concretamente afectado,
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también se dispondrá que se abra proceso penal por desacato de una sentencia del
Tribunal Constitucional.
22. En el caso, si bien el CNM realizó un acto concreto de violación del derecho
constitucional de la recurrente, éste se sustentó en una interpretación
constitucionalmente incorrecta de una disposición legal que forma parte de la Ley
Orgánica del Consejo Nacional de la Magistratura. De ahí que, sin perjuicio de los
alcances particulares del acto analizado en el presente caso, a fin de evitar que,
fundamentándose en igual criterio interpretativo, puedan violarse derechos
constitucionales de otras personas, el Tribunal Constitucional declara que el estado de
cosas que originó el hábeas dataes incompatible con la Constitución.
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Ha resuelto
Declárese que el estado de cosas que originó el hábeas data, y que ha sido objeto de la
controversia en este proceso, es contrario a la Constitución Política del Perú.
5. Prevéngase a los consejeros del Consejo Nacional de la Magistratura para que eviten
volver a incurrir en las acciones u omisiones ilegítimas que originaron el presente
proceso, de conformidad con lo expuesto en el Fundamento Jurídico N.° 21.
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6. Dispone que las medidas que se adopten se pongan en conocimiento del juez de
ejecución de la sentencia, quien, al décimo (10) día hábil de culminado el plazo
otorgado en la presente, informará a la SecjetaríaGeneral del Tribunal Constitucional.
Publíquese y notifíquese.
SS.
ALVA ORLANDINI
BARDELLI LARTIRI
GONZALES OJEDA