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Geografía: Comprendiendo Territorios y Espacios

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Resumen examen final de Geografía:

Alejandro Benedetti – “Qué hay que saber hoy sobre Geografía: una ciencia para comprender los territorios”
La profesión del geógrafo es asociada a capitales, recursos naturales o mapas. La toponimia, la geología y la
cartografía son disciplinas que no forman parte del trabajo específico de los geógrafos (aunque no son
saberes ajenos a la geografía).
El termino geografía es polisémico. Uno de sus sentidos hace referencia a un saber práctico que se remonta a
las primeras culturas. El conocimiento sobre la ubicación de fuentes de alimentos, agua potable o enemigos,
los caminos de acceso siempre fueron información vital. Otro de sus sentidos tiene que ver con su asociación
con la asignatura escolar. Es una materia presente en el sistema escolar desde fines del siglo XIX, junto con la
Historia, fue una herramienta que ayudo a crear y fortalecer el sentimiento de identidad nacional, y también
un motor importante para el desarrollo de la geografía profesional.
El pensamiento geográfico tiene su origen en Grecia, de donde proviene el término que hacía referencia a la
mensura y descripción del mundo conocido. La sistematización de su conocimiento comenzó hacia fines del
siglo XIX, en el contexto de la formación de los estados nacionales, el imperialismo europeo y la
consolidación del sistema educativo.
En Argentina el proceso de institucionalización de la geografía comenzó con la creación de cátedras dentro
de la carrera de Historia hacia 1900; con la creación de una carrera especializada en la formación de
profesores de Geografía, y a mediados de siglo se establecieron las primeras carreras universitarias.
En la actualidad, existe una creciente diversidad y complejidad de temas y problemas abordados por la
disciplina, existen campos emergentes como la geografía de género o los problemas de la mundialización. La
geografía forma parte de las ciencias sociales, aunque se estudien recursos naturales, los geógrafos se
enfocan en la conflictividad social generada por su apropiación y puesta en valor.
Algunas de las categorías de análisis más importantes son espacio, región, paisaje, territorio, lugar. El
concepto más trabajado es el de territorio, tradicionalmente asociado a la idea de suelo, soporte material y
jurisdicción de un Estado nacional. Las nuevas perspectivas enriquecieron esta categoría de análisis. Algunas
claves para comprender los territorios son:
- La idea de territorio no está asociado en forma unívoca al Estado nacional. Un territorio puede concebirse
como un resultado de las acciones de cualquier sujeto (individual o colectivo) que busca controlar los
recursos, las personas y sus relaciones de cierta área. El territorio es un ámbito delimitado, que muchas
veces se estabiliza (el territorio de los estados nacionales), aunque otras veces su perdurabilidad puede ser
muy acotada en el tiempo (en un partido de fútbol, por pocas horas, cada hinchada controla cierto ámbito
dentro de la cancha e impide el ingreso de personas que lleven en su ropa los colores del equipo contrario).
- Los territorios (de la Argentina, de Jujuy, pero también de la religión católica, de la multinacional Coca-Cola
o la minoría étnica wichí) son entidades históricas, en permanente transformación, que se reproducen a
través de las prácticas sociales y culturales de los sujetos.
- Un territorio, especialmente el del estado nacional, es una realidad compleja donde se articulan procesos
económicos, políticos y socioculturales.
- Los territorios se conforman a diferentes escalas. En Argentina o en cualquier país, se articulan procesos
globales (redes financieras internacionales), regionales supranacionales (creación del MERCOSUR),
nacionales (intervención del estado nacional a través de Gendarmería), regionales subnacionales (iniciativas
para el desarrollo económico regional del Norte Grande) y locales (en cada uno de los lugares donde se
existen sentimientos de pertenencia a una pequeña comunidad).
- Lo anterior señala la existencia de una red de actores individuales o colectivos, sociales o institucionales,
con diferentes intencionalidades y que actúan con distintas lógicas. Los estados nacionales, los municipios,
las asociaciones empresariales, las ONG ambientalistas, los diferentes grupos sociales políticamente
movilizados moldean los territorios en función de sus intereses, del poder que logren concentrar y de la
capacidad de negociación con otros actores.
- Si bien puede presentar ciertas homogeneidades (una misma lengua o un mismo sistema legal), los
territorios son fragmentados e internamente desiguales. La desigual distribución de los ingresos, por
ejemplo, tiene su correlato en la desigual distribución territorial de las oportunidades. La sociedad genera
cambios diferenciales en el territorio, y el territorio origina diferencias sociales.
Uno de los desafíos de la enseñanza de la geografía es complejizar la mirada sobre los territorios; no solo por
presentar al territorio argentino como una construcción histórica, con precisión en la información y nuevos
conceptos ordenadores; sino, por intentar comprender cómo se formaron, cómo funcionan y cómo
participan en la vida cotidiana de los alumnos otros territorios: el del municipio o de la provincia, el de la
comunidad campesina o de la minoría religiosa a la que pertenecen.
Una definición contemporánea de geografía sería, tal vez, la de una ciencia que busca comprender, en el
tiempo, la dimensión territorial de los procesos sociales.

Jorge Blanco – “Espacio y territorio: elementos teórico-conceptuales implicados en el análisis geográfico”


El espacio geográfico es un concepto clave para la geografía, es una herramienta para entender y explicar el
mundo actual, un mundo complejo y cambiante, en el que los lugares, ciudades, regiones y países están en
transformación constante.
Existen distintas interpretaciones y perspectivas sobre el concepto de espacio geográfico. Algunas
propuestas sobre el concepto, en particular los presentados en los últimos años desde la geografía critica.
Sobre los conceptos claves en geografía:
A lo largo de la historia de la disciplina existieron diferentes conceptos clave para explicar las relaciones
entre la sociedad y el medido en el que vive.
Roberto Correa sostiene que el objeto de estudio de la geografía, como ciencia social, es la sociedad,
partiendo de 5 conceptos claves que hacen referencia a la acción humana moldeando la superficie terrestre:
paisaje, región, espacio, lugar y territorio.
En la actualidad, espacio, territorio y lugar son conceptos centrales en las principales corrientes de
pensamiento diciplinar.
A mitad del siglo XX, espacio geográfico comienza a ocupar un lugar central en el desarrollo de las
perspectivas neopositivistas, entendido como planicie isotrópica, es decir, una superficie uniforme de
lugares iguales sobre los que se desarrollan acciones y mecanismos económicos que producen una
diferenciación del espacio. Un espacio con propiedades geométricas que hace referencia a la distancia, la
orientación y la conexión. La distancia es medida a partir del costo de movimiento, y es un factor elemental
para explicar las localizaciones.
En la década del 60 también para las corrientes radicales, pero desde otra concepción, es considerado
concepto clave porque el espacio es entendido como espacio vivido, es decir, percibido a través de los
sentidos, la experiencia. El espacio se transforma en lugar cuando lo conocemos mejor y lo dotamos de
valor.
En la geografía crítica, los conceptos de espacio y espacialidad tienen una posición central. El espacio está
ligado a la organización y el funcionamiento de la sociedad, en particular a los procesos de producción y
reproducción social (dirección en la que se adecua el autor).
Perspectivas sobre el espacio geográfico
En todos los marcos conceptuales, la ideada de espacio está asociada a los procesos sociales. Una primera
perspectiva considera el espacio como soporte, marco y continente de las acciones sociales. En la categoría
de espacio continente el espacio es tratado como un soporte sobre el que se localización elementos y
relaciones, el espacio contiene objetos. Las relaciones son unidireccionales, es decir, se considera que el
espacio no ejerce influencia sobre los elementos y las relaciones que se producen en él. El espacio es visto
como previamente delimitado, fijo, “dado”. Su única función es ser un escenario sobre el que se despliegan
procesos económicos y sociales sobre los que no tiene ninguna influencia.
Una segunda línea interpretativa considera el espacio en relación con la sociedad. Existen dos vertientes.
Una entiende el espacio como producto social, enfatiza los procesos sociales que moldean el espacio y su
adopción a los cambios sociales. El espacio es visto como un reflejo de la intencionalidad humana, estando
presente la idea de una causalidad directa y no la de una relación dialéctica. Es decir, la acción humana
moldea el espacio a través de las relaciones de producción económica y las relaciones sociales. Según la
segunda vertiente, sí existe una relación dialéctica entre espacio y el funcionamiento de la económica y de la
sociedad; existe una relación dialéctica porque se considera que las personas moldean el espacio, pero en el
proceso el espacio moldea a las personas y/ relaciones económicas y sociales que se producen en él. El
espacio es entendido como un condicionante de los procesos sociales y al mismo tiempo su producto. El
hecho de que el espacio sea un condicionante, no implica que exista un determinismo del espacio sobre la
sociedad. El espacio es construido como un medio a través del cual las relaciones sociales son producidas y
reproducidas.
Una nota sintética sobre el concepto de territorio
El concepto de territorio, a diferencia del de espacio, fue retomado por todas las corrientes de pensamiento.
La mayoría de las definiciones de territorio hacen referencia al ejercicio del poder, la política y la asociación
al Estado, un ámbito terrestre delimitado de ejercicio de poder y dominio jurisdiccional. Algunos autores
plantean que el territorio implica siempre una apropiación del espacio. Claude Raffestin afirma que el
territorio se forma a partir del espacio, el territorio es el resultado de una acción que implica la apropiación
de un espacio. Da Costa, sostiene que la apropiación y transformación de un espacio por parte de una
sociedad implica la construcción de un territorio, el uso de un espacio lo convierte en un territorio usado. El
territorio es la manifestación concreta, empírica, histórica, de todas las cosas que en un plano conceptual se
hacen en torno del espacio.
Espacio geográfico y procesos sociales
Los procesos de producción y reproducción social son procesos que requieren de la transformación material
de la superficie terrestre. El espacio no es solo el resultado de esos procesos, sino también condición.
La articulación de actores y escalas
Existe un conjunto de actores sociales que tienen acciones intencionales, a través de las cuales sus proyectos
se llevan a la práctica, condicionados por la materialidad y los proyectos de otros actores sociales. La
espacialidad, es decir, la geografía humana efectiva, es un territorio competitivo de luchas por la producción
y reproducciones sociales, de prácticas sociales que están situadas en el tiempo y en el espacio. Las acciones
humanas conducen a la creación y uso de formas geográficas.
Las prácticas sociales son realizadas por un conjunto amplio de actores sociales, dentro de los que están
incluidos individuos, empresas, organizaciones y las instituciones de todo tipo como el Estado. David Harvey
señala que el Estado es diferente de otros agentes en varios aspectos. Este conjunto de actores tiene
desiguales capacidades para imponer sus decisiones y condiciones, algunos de ellos se encuentran limitados
para llevar adelante sus proyectos. Por lo que existen actores hegemónicos o hegemonizados, decisores o no
decisores.
Pedro Pírez distingue a los actores según la escala de reproducción de poder que tienen en el espacio local.
La reproducción del poder no está limitada al ámbito local, puede ser de escala regional, nacional,
supranacional o global. La escala no es un patrón jerárquico que ordena el mundo (local, regional, nacional y
global), es el producto contingente de las tensiones existentes entre las fuerzas estructurales y las prácticas
de los agentes humanos. Las dinámicas en una escala están implicadas con otras escalas.
Las sucesivas transformaciones de la naturaleza
A lo largo de la historia, las distintas sociedades fueron transformando, recreando la naturaleza. En los
orígenes de la humanidad era posible hablar de una “naturaleza natural” en la medida que los ritmos de la
naturaleza marcaban los ritmos de la vida social. Pero con la transformación que implica el trabajo sobre la
naturaleza esa situación cambio. Con la revolución agrícola y la domesticación comienza un proceso de
transformación de la naturaleza conocido como “artificialización”, es decir, intervención de la acción
humana al espacio. El espacio urbano representa la máxima artificialización de la naturaleza. Las tareas
agrícolas practicadas durante siglos modificaron la estructura de los suelos, los intercambios comerciales y
las migraciones produjeron una difusión y movilidad de especies vegetales y animales a lo largo del plantea,
la puesta en producción de extensas regiones cambio la vegetación original. El paisaje observable de ciertas
zonas agrícolas actuales podría parecer cultivos naturales, pero esos cultivos se desarrollan a través de
semillas genéticamente modificadas combinada con agroquímicos.
Algunos autores sostienen que la naturaleza es producida, es decir, la actividad humana es responsable por
la forma de la materia (la acción humana no crea de la nada algo, sino que modifica la naturaleza existente),
por ejemplo, de la localización de los árboles o la extensión y/o permanencia de reservas “naturales”. La
naturaleza es apropiada y transformada, como parte de un proceso de valorización del espacio que implica
la apropiación de los medios naturales, creación de una segunda naturaleza, apropiación de la naturaleza
socializada, creación de formas espaciales humanas, apropiación de las formas creadas. Esta segunda
naturaleza se presenta ante la mirada de la sociedad como naturaleza porque sus elementos al parecer
naturales son percibidos como tales.
Las mediaciones entre la sociedad y la naturaleza: el proceso de trabajo
La geografía critica está basada en la conceptualización marxista que sostiene que en la relación entre la
sociedad y la naturaleza hay una doble implicancia. La actividad humana cambia la forma de la naturaleza al
mismo tiempo que la naturaleza moldea el carácter humano y las relaciones entre las personas. Las
relaciones entre las personas y la naturaleza se mediatizan a través del trabajo. El trabajo humano colectivo
es el principal agente de transformación de la naturaleza, y de la producción del espacio. El trabajo humano
desarrolla el proceso de valorización del espacio porque la apropiación de los recursos del espacio, la
construcción de formas humanizadas sobre el espacio, la conservación y modificación del sustrato natural y
las obras humanas representan creación de valor.
Normas, regulaciones y territorio:
Las normas son un conjunto de regulaciones que organizan el funcionamiento de un territorio, incluyen
desde la armazón jurídica hasta los procedimientos que fija una empresa transnacional para la organización
del trabajo y la relación con sus proveedores. La normativa condiciona los procesos de producción y
reproducción social. Las normas regulan el uso de los objetos, las relaciones entre empresas y trabajadores,
y las relaciones entre diversos segmentos del Estado y las esferas del mercado. La normatización del
territorio no se limita al ambiente construido porque en las relaciones con la naturaleza también existen un
conjunto de normas que regulan su protección, las condiciones de uso y transformación como por ejemplo la
protección normativa de parques nacionales. También existe una normativa que diferencia el territorio a
través de promociones espaciales para el desarrollo de actividades localizadas en determinados territorios
como las leyes de promoción industrial.

Horacio Capel, Luis Urteaga – “Las nuevas geografías”:


La descripción de la Tierra
La geografía es una de las ciencias más viejas, su nombre proviene del griego geos (tierra), grafein
(descripción) y hace referencia a la ciencia de la descripción de la Tierra. Desde el principio existe una
distinción entre perspectiva general y otra regional.
La descripción de territorios incluía datos geográficos sobre limites, ríos, montañas, climas, pero también la
descripción etnográfica de los pueblos que los habitaban, su historia y mitos. Esas obras son incluidas en la
historia de diversas ciencias como la geografía, la historia, la etnografía o la economía.
Los modelos elaborados por el mundo griego influyeron en el pensamiento occidental. Autores como
Hecateo de Mileto elaboraron obras como Descripción de la Tierra, sobre costas y pueblos que bordean el
Mediterráneo.
Desde la antigüedad, el conocimiento del espacio, el saber geográfico es un saber estratégico, controlado
por el poder. La obra Geografía del viajero griego Estrabón tiene una dimensión práctica, de utilidad para los
gobernantes, entendiendo la geografía como la geografía humana en la medida en la que no se preocupa
por lo que está fuera del mundo conocido y por ende habitado.
La representación de la Tierra
La corografía, es decir, la descripción de la tierra implica la existencia de mapas para localizar el territorio. La
confección de mapas, desde el principio asociada al trabajo del geógrafo, implica conocimientos
matemáticos y astronómicos.
Desde la antigüedad existe una dualidad de enfoques entre una corografía o geografía regional (ligada a la
historia y la etnografía, centrando la mirada en los aspectos humanos, y sin tener en cuenta las causas físicas
de los fenómenos naturales), y una geografía matemática (sin tener en cuenta los aspectos humanos).
Ptolomeo fue un geógrafo, astrónomo y matemático que este asociado a la concepción geocéntrica del
Universo, considerando a la Tierra en el centro del universo y al Sol, la Luna y los astros girando a su
alrededor. Fue también geógrafo y su Guía Geográfica permitía realizar un mapa de la Tierra basado en la
longitud y latitud de los lugares. La imagen del mundo de Ptolomeo en su obra y en los mapas tuvo tan
influencia que llegaron a convencer a Colón a fines del siglo XV de la posibilidad de llegar a Asia navegando
hacia Occidente.
Diferentes visiones de la ecúmene (tierra habitada y/o mundo conocido)
A partir de la decadencia del Imperio Romano, la tradición de la cartografía clásica se interrumpió en el
mundo occidental. Desde entonces, se difundió una cosmografía religiosa en la que la Tierra era
representada dentro de un disco circular y los tres continentes del viejo mundo divididos por un mar interior
en forma de T y rodeados por el océano. El simbolismo religioso de estas representaciones se observa en la
posición central de Jerusalén y en la aparición del Paraíso Terrenal. Recién en el siglo XVI se empieza a
desarrollar una cartografía más científica.
En Europa, los árabes difundieron la tradición de la cartografía clásica (que habian asimilado la cultura
helenística a partir de la expansión por parte del Oriente próximo). Las necesidades de gobierno estimularon
la producción cartográfica, y la elaboración de descripciones geográficas del mundo conocido. También en
China, donde existió un Estado centralizado desde el siglo V a.C., se realizaron recopilaciones sobre el
territorio del imperio e informes “geográficos” sobre recursos disponibles, tributos de pueblos sometidos,
territorios y costumbres de países vecinos. A partir de dicha información, se realizaron monografías de
difusión pública (ya no sólo para el gobierno) sobre China o el mundo conocido, que eran históricas,
literarias y biográficas; y, además, se desarrolló una cartografía científica a través de mapas sobre su
territorio a escala, con coordenadas, y representación de ríos y montañas. Desde 1155, existen mapas
impresos en China, y a partir del siglo XV, exploraron y cartografiaron el océano Indico y las costas de África.
La nueva imagen del mundo
Los europeos, en el siglo XV doblaron el cabo de Buena Esperanza y llegaron a Asia en 1488. Después, los
españoles iniciaron el descubrimiento y colonización de América. Se abrió una nueva etapa en la historia de
la humanidad, y en la historia de la geografía.
El viejo mundo era la ecúmene para chinos, árabes y europeos, al que se anidió el Nuevo Mundo que debían
describir y cartografiar. Las noticias sobre las indias orientales y occidentales estimularon el desarrollo
científico, a través de la creación de centros de estudios náuticos y cartográficos (Casa de Contratación de
Sevilla, Casa de la India de Lisboa) que sistematizaban la información sobre las nuevas tierras. A partir de los
viajes, descubrimientos y descripciones de las regiones se configuro una nueva imagen de la Tierra.
Fue necesario modificar la imagen cartográfica del mundo, los mapas de Ptolomeo, conocidos y apreciados
en el siglo XV en Europa, tuvieron que ser modificados. Pero recién a fines del siglo XVI, con el Atlas de
Mercator publicado en 1595 se logró proyectar en un plano la superficie esférica de la Tierra, aunque es un
hito importante en la elaboración de la imagen de la Tierra, de igual manera presenta una deformación de
proporciones, distancias o posiciones.
La geografía y la revolución científica
La revolución científica del siglo XVII sentó las bases de la ciencia moderna, y la geografía tuvo un papel
destacado. La geografía, como ciencia que se ocupaba de la descripción y representación cartográfica de la
Tierra, formaba parte de las matemáticas. Era una ciencia matemática mixta como la astronomía, y en las
universidades se enseñaba dentro de las cátedras de matemáticas.
La obra geografía general de Varenio, publicada en 1650, acepta la concepción copernicana y realiza una
distinción entre geografía general y especial (regional). La geografía general, para él, considera la Tierra en
conjunto, sus partes y características generales, y la especial observa la situación de cada una de las
regiones, divisiones y límites. Las propiedades humanas aparecen sólo en la parte regional, y la general se
trata de una geografía física y astronómica.
En el siglo XVIII, se produjo una especialización de las ciencias de la Tierra, y la perdida de ciertos contenidos
de la geografía como ciencia general de la Tierra. Las ciencias como la geología, botánica, física, química,
pasaron a estudiar los problemas que antes eran objeto de la geografía general. Además, la geodesia y la
cartografía se consolidaron en ese siglo como ciencias independientes, y la geografía queda separada de las
disciplinas matemáticas. La geografía alejo cada vez más de la posición científica de vanguardia en la que se
encontraba antes, a partir de la identificación de la tarea del geógrafo con la descripción de países y el
carácter enciclopédico de las recopilaciones que empezaron a aparecer.
La época romántica: Humboldt y Ritter
En el siglo XIX, cobran importancia los alemanes Alejandro Humboldt y Karl Ritter, influenciados por la
filosofía idealista y el romanticismo alemán. El objetivo principal de sus estudios fue explicar las relaciones
existentes entre el medio físico y la vida del hombre. Ritter consideraba la tierra como “teatro” de la
actividad humana, hizo énfasis en la vida social y los procesos históricos. Mientras que Humboldt se interesó
más por los fenómenos físicos, sus libros parecen más a los botánicos y naturalistas que los geógrafos.
Revolución industrial, imperialismo y exploración del territorio
Durante el siglo XIX, la revolución industrial y el imperialismo impulsaron el conocimiento de la Tierra. El
desarrollo de la ciencia, los nuevos medios de comunicación, la necesidad de mercados para la producción
industrial y de materias primas para la industria impulsaron la expansión sobre nuevos territorios. Se
desarrollo una mentalidad colonizadora en Europa.
En los países desarrollados, se impulsó el conocimiento de los recursos propios y el establecimiento de una
cartografía nacional. Las nuevas naciones independientes de América y los países desarrollados de Europa
iniciaron una carrera por conocer y dominar el espacio terrestre. Se realizaron viajes exploratorios por
América del Norte y del Sur, Asia, Australia y las islas del Pacifico, y sobre todo África interior.
El siglo XIX es el siglo de las exploraciones terrestres y marítimas, acompañadas por topógrafos, geólogos,
misioneros, colonos agrícolas, ganaderos, comerciantes, y expediciones militares en busca de tomar
posesión del territorio para luego colonizarlo. Los estudios que se realizaron eran calificados como
geológicos, botánicos, zoológicos, meteorológicos, etnográficos, arqueológicos, etc., demostrando que en el
conocimiento y descripción de la superficie terrestre se produjo una especialización científica en diversas
áreas que eran consideradas geográficas.
La institucionalización de la geografía y el triunfo del positivismo
En 1821 se creó la primer Sociedad de Geografía, y hasta 1940 se llegaron a fundar 140 sociedades de este
tipo. Dentro de sus objetivos se encontraba la organización de expediciones, fomentar el comercio, realizar
observaciones astronómicas, etnográficas y de ciencias naturales, la exploración arqueológica. Publicaban
revistas que incluían estudios sobre el territorio y sus habitantes.
La institucionalización de la geografía en universidades no tiene que ver con la acción de estas sociedades,
sino que con las necesidades de su enseñanza debido a que está presente en los programas de enseñanza
básica desde el siglo XIX, por lo que fue necesario formar profesores de geografía, que fue lo que impulso la
creación de cátedras universitarias.
A fines del siglo XIX, la comunidad científica de geógrafos estaba constituida por profesores de geografía.
También se crean comunidades científicas especializadas y diferenciadas de cartógrafos, geodestas,
geólogos. Por lo que aparece una nueva geografía, definida y consolidada como la ciencia que estudia las
distribuciones en el espacio y las interacciones entre fenómenos físicos y humanos en la superficie terrestre.
El positivismo y el evolucionismo influyeron a los geógrafos en el momento de la institucionalización de la
geografía. El positivismo influyó en la idea de transferir los conceptos y teorías de las ciencias naturales a las
ciencias sociales, la biología evolucionista aporta el concepto de organismo, de función, metabolismo, que se
aplicaron a la sociedad (búsqueda de objetividad, establecimiento de leyes generales). La influencia del
darwinismo en la geografía se puede ver reflejada en el llamado determinismo geográfico, que plantea que
el medio geográfico condiciona y limita el desarrollo y organización de los pueblos. Su máximo exponente
fue Friedrich Ratzel.
Historicismo, posibilismo y geografía regional
A finales del siglo XIX, el posibilismo gano peso dentro de la ciencia, plantea que el medio físico no
determina las actividades humanas, les ofrece posibilidades, que el hombre, utiliza o desaprovecha. El
cambio de eje tiene que ver con la crisis de los planteos positivistas y su sustitución por una concepción
historicista de la ciencia. Se afirma el carácter específico de las ciencias humanas, y se afirma la división entre
Naturaleza y cultura. Las ciencias humanas se caracterizan por referirse a lo que posee historia, se considera
difícil alcanzar leyes generales, y se enfoca en la compresión de la realidad sociocultural. Paralelo, se produjo
el desarrollo de una geografía humana sistemática, y frente al peligro de la división de la ciencia geográfica
entre humana y física, se evitó poniendo énfasis en el estudio regional como objeto de la disciplina. La región
se convirtió en el objeto de estudio del trabajo geográfico, definida como área donde se combinan los
fenómenos físicos y humanos, caracterizada por un paisaje particular.
Frente a la dificultad de descubrir leyes generales, la geografía regional (con sus estudios regionales) se
interesa en el carácter único de cada región. El descubrimiento de leyes generales se convierte en el trabajo
de la geografía general.
Geografía y ecología humana: la Escuela de Chicago
Hacia finales del siglo XIX, muchos geógrafos tomaron como objeto de sus investigaciones las relaciones
entre el hombre y el medio natural. Realizaron estudios sobre el mundo rural y diversas regiones, centrando
la mirada en los procesos históricos de adaptación del hombre y la sociedad a su medio ambiente. También
existieron investigaciones sobre las ciudades, con énfasis en la morfología urbana y la evolución de las urbes.
En Estados Unidos, a comienzos del siglo XX, surge la Escuela de Chicago y sus estudios sobre ecología
humana que buscaban aplicar el esquema teórico de la ecología vegetal y animal a los estudios de las
comunidades humanas. De esta manera, conceptos ecológicos y biológicos como dominio, sucesión,
invasión, simbiosis, son aplicados al análisis de procesos sociales. La ciudad fue su campo predilecto de
estudio porque la cultura urbana era entendida como la expresión más característica de la sociedad
industrial. Algunos de los temas investigados fueron la violencia social en las ciudades, el aislamiento, la
segregación y el crecimiento de las ciudades.
La revolución cuantitativa y la filosofía neopositivista
Hacia mediados del siglo XX, se produce el triunfó de un nuevo positivismo que llega a influenciar a diversas
ciencias. Se insiste en la vieja idea positivista de la unidad de la ciencia, la búsqueda de un lenguaje común,
el establecimiento del modelo de las Cs Naturales para toda la ciencia, y la búsqueda de leyes generales que
permitan predecir determinados fenómenos. Se postula la neutralidad de la ciencia, excluyendo los juicios
de valor, y afirmando el carácter objetivo y descriptivo del trabajo científico.
En el ámbito geográfico, una “nueva geografía” que busca establecer leyes generales, y consolidar el carácter
científico de la misma, por lo que se desvalorizan los estudios regionales como principal tarea de la
investigación geográfica.
Además, ponen énfasis en la elaboración de teorías porque consideran que la recopilación de observaciones
no es algo científico, los hechos por si solos no indican nada, y para interpretarlos es necesario hacer teorías.
El trabajo empírico (recopilación de evidencia a partir de la observación) es situado al final del camino, y sólo
sirve para comprobar la validez de las hipótesis formuladas en relación con una teoría.
La pasión por los números
En los años 60, en las ciencias sociales en general, y en la geografía en particular se produjo una revolución
cuantitativa, es decir, el desarrollo de una geografía cuantitativa que puso énfasis en los aspectos teóricos y
en la cuantificación de los fenómenos y procesos estudiados. Se busca explicar los fenómenos espaciales, a
partir del descubrimiento de leyes generales que puedan explicar la distribución espacial. Se pone énfasis en
los problemas socioeconómicos
La ciudad de los cuantitativitas: el espacio interno
Los geógrafos historicistas, habian realizado sus estudios de la ciudad históricamente, teniendo en cuenta su
génesis y desarrollo. En cambio, el geógrafo cuantitativo elaborar modelos explicativos de la estructura
urbana, y de su funcionamiento actual, sin tener en cuenta su génesis e historia. Centra su atención en los
aspectos económicos, y en la búsqueda del orden subyacente generado por la lógica económica dominante.
El centro de la ciudad, distrito central de la actividad y de los negocios, capto la atención de los geógrafos.
La geografía radical y el nuevo historicismo
Junto con las razones económicas, existen otros motivos personales subjetivos que influyen en las decisiones
económicas y en el comportamiento espacial. Desde finales de los años 60, se pone énfasis en los aspectos
subjetivos que influyen en la acción humana. Se produce una crítica hacia los modelos teóricos de la
geografía cuantitativa, y aparece una geografía crítica frente a las concepciones cuantitativa y radical porque
pretende un cambio que llegue hasta la raíz de los problemas. Una parte del movimiento se define como
geografía de izquierdas. Existen nuevos problemas como temas de estudio geográfico como la pobreza, la
injusticia, el hambre, la enfermedad, la contaminación. Acusan a los geógrafos anteriores de hacer una
descripción del mundo, que lejos de la pretendida objetividad y/o neutralidad, hacían una descripción del
mundo parcial y sesgada. El marxismo aparece para muchos geógrafos como un teórico valido para abordar
los problemas de una forma diferente a la tradicional. Otra rama del movimiento radical, la geografía
humanista rechaza la posibilidad de transferir teorías o conceptos de las ciencias naturales para estudiar la
realidad social.
La ciudad de los radicales: el espacio como producto social
Frente al crecimiento de las ciudades en todo el mundo y las problemáticas emergentes por el rápido
incremento de la urbanización, los geógrafos comenzaron a realizar estudios sobre los problemas urbanos,
como la falta de viviendas, el déficit de los servicios en las grandes ciudades, el caos en la circulación.
Algunos estudios plantean que los problemas tienen que ver con la falta de planificación urbana. Para los
geógrafos radicales el verdadero problema es analizar la ciudad y el crecimiento urbano con relación al
sistema capitalista porque la ciudad moderna es el resultado de la expansión del modo de producción
capitalista. El desarrollo del espacio urbano tiene que ver con el desarrollo de las fuerzas productivas y las
transformaciones socioeconómicas producidas por el capitalismo, es decir, las migraciones y la
concentración de mano de obra asalariada hacia los alrededores de las grandes industrias y mercados de
trabajo. Los geógrafos radicales contemplan la ciudad, el espacio urbano, como producto de la acción de
determinados agentes, que moldean su desarrollo en función de sus intereses. Los agentes urbanos
principales son los propietarios de los medios de producción (industrias y empresas de servicio concentradas
en las ciudades), las empresas de construcción y promoción inmobiliaria (realizan inversiones para la
producción de alojamientos de los grupos sociales de renta más elevada), los organismos públicos (diseñan
planes de actuación urbana y canalizan créditos e inversiones).
El problema del subdesarrollo
Una línea de estudios geográficos se centra en el análisis espacial de la economía cuando abordan en el tema
del subdesarrollo. En los países del Tercer Mundo, la herencia colonial dejó una fuerte huella en su
estructura espacial, es decir, que la red urbana y las comunicaciones de muchas antiguas colonias europeas
están orientadas hacia el comercio con la metrópoli, favoreciendo la salida de su producción y dificultando el
desarrollo de un mercado interno y el desarrollo de la economía. Realizan una analogía entre centro y
periferia, en donde los países ricos comercian con ventaja con las naciones periféricas que ofrecen sus
materias primas y productos agrarios. La explotación de recursos y energía por parte de los países periféricos
es entendida como la fuente que asegura la riqueza de los países centrales.
Pobreza y marginación
Los autores radicales muestran una sensibilidad hacia los problemas sociales, como por ejemplo las
investigaciones sobre pobreza y marginación en áreas urbanas. Richard Peet es un geógrafo radical
norteamericano que aborda la problemática desde una concepción marxista, considera la pobreza y la
desigualdad como algo propio del modo de producción capitalista. La desigualdad de ingresos tiene su
origen en el sistema de trabajo asalariado, en el que el trabajador debe vender la fuerza de trabajo a los
empresarios. La acumulación de capital por parte de los propietarios de los medios de producción, y la
extracción de plusvalía, incrementa las desigualdades entre clases. R. Peet añade una reflexión geográfica
social cuando sostiene que la desigualdad se traspasa de unas generaciones a otras a través del entorno en
que vive el hombre. Algunos factores como la casa y el barrio en el que uno nace, la asistencia a unos u otros
centros de enseñanza y la red de relaciones que establece (parentesco, amistades u otras conexiones
sociales) determinan su inserción en el sistema económico. La pertenencia a un grupo social o un grupo
racial determinan en cierta medida las oportunidades de la persona. Para Peet, la solución al problema de la
pobreza implica cambios en el modo de producción dominante.
Otros geógrafos como Harvey estudiaron la segregación racial característica de muchas ciudades
estadounidenses, como por ejemplo la formación del ghetto donde existe una importante marginación por
motivos raciales que afecta a los ciudadanos negros. Una de las causas principales de la marginación social
y/o segregación social es atribuida a la diferencia en el nivel de ingresos.
La geografía del bienestar
Uno de los enfoques alternativos para la geografía humana (frente a las cuantitativas) es la geografía del
bienestar, donde se aborda el tema del bienestar como objeto de la geografía, en particular la calidad de
vida de los hombres. El punto de arranque del análisis sobre el bienestar es la economía, y el objeto
prioritario sería el problema de la desigualdad espacial porque la distinta localización espacial repercute en
las oportunidades de bienestar social.
Geografía, crecimiento económico y crisis ecológica
El desarrollo económico de las sociedades industrializadas tiene un elevado costo. La industrialización
intensiva exige el consumo creciente de materias primas y recursos no renovables. El gasto energético es
cada vez mayor, y las fuentes de energía como la energía nuclear representan grandes peligros para la salud
y seguridad de las personas. Los desechos industriales, detergentes y basuras domésticos contaminan el aire
y las aguas de ríos y mares. Productos químicos tóxicos como los plaguicidas y pesticidas afectan también la
salud de las personas a través del consumo de productos alimenticios. Las secuelas del “progreso” es una
degradación de las condiciones ambientales.
Todos estos problemas hicieron crecer los estudios sore el modelo de desarrollo económico, los límites del
crecimiento y la planificación del planeta. La presencia de la geografía en los cursos de enseñanza primaria y
elemental en la mayoría de los países es una oportunidad programas de educación ambiental.
El oficio de geógrafo
La mayoría de los geógrafos tienen la docencia como ocupación profesional prioritaria. En la actualidad, la
inserción de la geografía como materia de enseñanza, presenta una amplia variedad de situaciones, según
países y niveles académicos. En la enseñanza media y primaria predominan cursos de geografía descriptiva,
que tienden a proporcionar una información de carácter general sobre las diferentes regiones de la Tierra y
la organización económica y política del mundo, particularmente la geografía del propio país. Existe un
movimiento autocritico entre geógrafos, que expresa su preocupación pedagógica por la educación didáctica
de sus enseñanzas y los nuevos caminos explorados por la investigación geográfica en estos últimos años.
En muchos países, como España, la dedicación a la enseñanza es el destino profesional casi exclusivo para los
geógrafos. Pero no en todos los países es así, en muchos países se produjo una diversificación de las salidas
profesionales. Algunos geógrafos son empleados por organismos estatales encargados del planeamiento
urbano y regional en un trabajo interdisciplinar con economistas, urbanistas, etc.
La geografía y el futuro
A lo largo de su desarrollo, la geografía experimento muchos cambios. Si bien, se produjo una oscilación
entre actitudes positivistas e historicistas en las concepciones del quehacer geográfico, existe una
continuidad en su evolución. La mayoría de los geógrafos abordan los problemas citados en la definición de
su ciencia, es decir, la diferenciación del espacio en la superficie terrestre y la relación entre las personas y el
medio en el que viven. En donde quizás no estén de acuerdo es en la forma en la que abordan dichos
problemas. Lo que hoy resulta nuevo es el abandono de posiciones excluyentes, se acepta la existencia de
diferentes líneas de trabajo, reconociendo la naturaleza plural de la geografía como algo positivo porque
representa la posibilidad de vías alternativas, de enfoques diferenciados, de caminos que permiten explorar
nuevas fronteras en el quehacer científico.
La realidad actual hace necesario esta actitud abierta, la geografía debe ser una ciencia que mire hacia el
futuro. Los problemas que afectan a la futura organización del espacio terrestre son diversos y numerosos,
como por ejemplo cada vez más numerosa población mundial, y la falta de alimentos, viviendas y servicios
públicos para tal población. Los geógrafos no pueden dejar de interesarse en las diversas problemáticas
actuales y futuras, como el control de natalidad, la explotación racional de los recursos o la concentración de
la población en grandes aglomeraciones.

Delgado Mahecha– “La geografía radical: la producción social del espacio social”
La revolución cuantitativa se consolido rápido, pero su permanencia como paradigma exclusivo fue
momentánea. En los años 70, se produjo una nueva revolución en el campo de la geografía conocida como la
revolución de la Geografía radical. El marxismo fue tomado como marco teórico para su actitud de ciencia
crítica.
Los nuevos geógrafos, denominados geógrafos radicales por su actitud crítica frente a la comunidad
geográfica institucionalizada, adoptaron la idea de una geografía comprometida políticamente con la
transformación revolucionaria de la sociedad capitalista. El discurso geográfico privilegio, como rasgo
distintivo, la dimensión social, en donde las relaciones espaciales son entendidas como manifestaciones de
las relaciones sociales de clase en el espacio geográfico, producido y reproducido por el modo de
producción.
El espacio de interés para la geografía radical es el espacio social por las relaciones sociales y las relaciones
entre la sociedad y la naturaleza (tanto la naturaleza prístina, como la naturaleza transformada por el trabajo
humano o segunda naturaleza). El espacio geográfico necesita ser explicado, en sí mismo no explica nada.
La geografía debe explicar los procesos de producción social del espacio geográfico, en lugar de centrar su
interés sobre el espacio mismo. Esas explicaciones no se encuentran en el espacio mismo, por lo que deben
formularse apelando a las disciplinas de las ciencias sociales que se interesan por los procesos como la
historia, la sociología, la economía, la antropología o la ciencia política. La geografía debe tener en cuenta las
condiciones históricas que generaron el espacio.
El espacio social se define como un producto social históricamente constituido por la dinámica de los modos
de producción. El concepto de modo de producción aparece como concepto central en la medida que
permite comprender el desarrollo de las técnicas de producción y de las sociedades clasistas y, por tanto, la
naturaleza del dominio territorial.
La geografía marxista se declara una ciencia social. A diferencia del positivismo, el marxismo rechaza la
posibilidad de comprender o explicar los fenómenos sociales a través de los métodos desarrollados por las
ciencias naturales. El materialismo histórico distingue el estudio de la sociedad del estudio de la naturaleza.
Pero Marx no desarrolló una teoría sobre el espacio geográfico, y algunos críticos consideran que el
marxismo es historicista por lo que la construcción de la teoría espacial marxista fue difícil por el poco
conocimiento de los geógrafos sobre el marxismo.
La geografía económica considera que el espacio es lo que la sociedad hace con él, el paisaje económico es el
producto de la estructura total del sistema económico en el cual actúan los individuos que toman decisiones
económicas. La aproximación es holística y plantea que la conducta de los actores económicos está regulada
por los procesos sociales, económicos y políticos en los que están inmersos (en lugar de centrarse en piezas
individuales, se hace énfasis en la visión del sistema completo, se pone especial interés en la totalidad).
El espacio es considerado como un producto del modo de producción, y su comprensión requiere conocer
cómo opera dicho modo de producción, como proceso histórico-geográfico. Los cambios espaciales tienen
que ver con las adecuaciones necesarias que cada modo de producción debe hacer en la organización del
espacio para su propia reproducción.
Ideas principales de los geógrafos sobre el espacio
Richard Peet: el espacio como entorno natural
La geografía es entendida como una ciencia espacial y del ambiente, haciendo énfasis en los problemas
espaciales de importancia social, y una actitud de compromiso político con el cambio social por parte de los
geógrafos. Peet define a la geografía como el estudio de las relaciones entre la naturaleza y el ambiente
natural. La sociedad transforma el ambiente natural, creando formas humanizadas por la acción sobre la
naturaleza prístina y, a la vez, se entiende que la naturaleza condiciona la sociedad. El espacio es el entorno
natural permanentemente transformado por el hombre, primera y segunda naturaleza, pero a la vez opone
resistencia y limita la acción de humanización de la tierra (por ejemplo, la gravedad o la distancia influye
sobre las actividades humanas).
David Harvey: el espacio como un producto social
Sostiene que la diferencia entre el positivismo y el marxismo es que el primero trata de comprender el
mundo, y el segundo de cambiarlo. En un primer momento formo parte de la revolución cuantitativa, y luego
de la geografía radical. Reconoce que, en sus primeros trabajos, no toca los aspectos políticos por la
prescripción positivista de la neutralidad valorativa de la ciencia, que descalifica todo intento de relacionar
orientaciones políticas de los científicos con su actividad productora de conocimiento. Más adelante, en el
contexto del movimiento en contra de la guerra y la lucha por los derechos civiles en Estados Unidos, se
declaró políticamente socialista, adhirió al materialismo histórico y desarrolló un nuevo discurso geográfico
basado en una geografía histórica de la creación y organización del espacio por el modo de producción
capitalista, que es necesario comprender para poder proponer organizaciones espaciales alternativas y
revolucionarias. En este nuevo discurso, desnaturaliza el concepto de espacio geográfico porque asume que
no es un ente natural y que su comprensión solo es posible a partir de la geohistoria que implica el
conocimiento de los procesos involucrados en su producción.
El espacio y el tiempo son permanentemente creados y recreados para adaptarlos a las condiciones del
modo de producción. Las diferenciaciones geográficas son rasgos reconstruidos del modo de producción
capitalista y no residuos históricos.
Harvey propone, para abordar la comprensión del espacio (en particular sobre el desarrollo geográficamente
desigual del capitalismo), reconstruir una teoría marxista denominada materialismo dialectico histórico-
geográfico. Afirma que teorías como la de Marx, está centrada en procesos de cambio temporal,
manteniendo la espacialidad constante, por lo que propone incorporar a la teoría marxista la espacio-
temporalidad (y hechos socio-ecológicos). De esta manera, rechaza la idea de que no es posible crear una
teoría general sobre el espacio (como planteaban otras teorías por los rasgos singulares y/o únicos de cada
espacio geográfico). Uno de sus intereses es la producción del espacio, en particular, la producción de la
naturaleza, considerando el espacio como un elemento constitutivo de la totalidad social, y no como algo
secundario que pueda ser ignorado como ocurre con las versiones historicistas.
A partir de una lectura minuciosa de la obra de Marx, descubre que la acumulación de capital es un hecho
geográfico, y que, sin las posibilidades de expansión espacial, sin la reorganización espacial y sin el desarrollo
geográficamente desigual, el capitalismo no hubiera podido sobrevivir y consolidarse como sistema político-
económico. Esta espacialidad del capitalismo fue ignorada por casi todos los marxistas.
A partir del materialismo dialectico histórico-geográfico intenta integrar los temas de espacio, lugar y
ambiente o entorno (naturaleza) en la teoría social (temas ignorados por los marxistas anteriores).
Harvey propone una aproximación dialéctica al análisis del espacio. El pensamiento dialectico privilegia la
comprensión de los procesos, cosas, flujos, cambios y relaciones sobre el análisis de elementos, estructuras,
sistemas organizados. Cualquier cosa puede ser descompuesta en un conjunto de otras cosas que están en
relación unas con otras. Todo puede ser reducido ad infinitum, por ejemplo, una ciudad puede ser
considerada una cosa en interacción con otras ciudades, pero puede ser descompuesta en barrios o zonas
que a su vez pueden ser divididas en personas, casas, escuelas, fábricas y así ad infinitum. Las partes y el
todo se constituyen mutuamente, las partes hacen el todo, y el todo hace las partes. Implica una
transformación mutua.
En su trabajo más reciente, Harvey pone en duda que el espacio sea la categoría más importante de la
geografía, incluso aunque está presente en gran parte de su obra. Lo que sí le parece interesante es que
existan múltiples discursos sobre el espacio y el espacio-tiempo en la geografía, y eso es lo que puede poner
a la geografía en el mismo plano problemático que otras ciencias.
Espacio-tiempo no se pueden considerar de manera separada, y es la categoría fundamental de la que se
deriva el carácter histórico de toda geografía. Para comprender y buscar alternativas a ciertas problemáticas
como, por ejemplo, la globalización capitalista neoliberal es necesario enmarcarla en su propia espacio-
temporalidad, diferente a la de otros periodos históricos.
Harvey indaga sobre la experiencia del espacio y del tiempo en la posmodernidad, considerada como etapa
actual del capitalismo, caracterizada por la aceleración del tiempo de rotación de la producción, de
circulación de mercancías, la reducción de la vida útil de los artículos de consumo, etc. Harvey señala el
significado del espacio en el mundo capitalista contemporáneo, sostiene que el hecho de que las barreras
espaciales colapsen no significa que el espacio disminuye. Reducir las barreras espaciales permite que los
capitalistas exploten las diferenciaciones espaciales con buenos resultados. Las diferencias que el espacio
tiene en recursos, infraestructura, etc., adquirió un mayor significado.
Edwar Soja: la producción de la espacialidad de la vida social
Es un geógrafo marxista que realiza un análisis de la espacialidad de la vida social, fundamentado en el
marxismo ortodoxo, particularmente en Lefebvre sobre la producción social de espacio.
Para Soja, la geografía forma parte de la teoría social, y define la espacialidad como el espacio socialmente
producido por el conjunto de relaciones sociales, económicas, políticas y culturales entre los individuos y los
grupos. La espacialidad o espacio social existe en formas concretas de organización social y como medio
propio de la vida social; es el resultado de la acción social sobre la naturaleza y de la propia dinámica social.
La interpretación materialista del espacio propuesta por Soja tiene como fundamento: la espacialidad es un
producto social consustanciado y reconocible, parte de “una segunda naturaleza” que incorpora, al
socializarlos y transformar los espacios físicos. Es el medio y el resultado, el presupuesto y la encarnación de
la acción y de las relaciones sociales. La espacialidad concreta (la geografía humana efectiva) es un terreno
competitivo de luchas por la producción y reproducción sociales, de las practicas que dirigen, mantienen y
refuerzan la espacialidad.
Soja sostiene que la existencia del ser es simultáneamente histórica, social y espacial, es decir, aborda una
ontología trialéctica del ser, constituida por espacialidad, historicidad y sociabilidad. Esta trialéctica es el
fundamento para la construcción de una teoría social que no priorice a ninguna parte de la relación, sino que
los considera íntimamente relacionados, interdependientes y contenidos entre sí. La teoría social hasta ese
momento había estudiado los tres momentos en disciplinas separadas, privilegiando la historicidad y la
sociabilidad sobre la espacialidad, considerando al espacio como un contenedor externo de la conducta
humana y la acción social.
Milton Santos: el espacio como estructura de la sociedad
Es un geógrafo brasileño, cuya obra está casi en su totalidad en portugués, y solo algunos de sus trabajos
fueron traducidos al español. Plantea una teoría sobre la naturaleza del espacio geográfico y sobre el
método para abordarlo como objeto de estudio de la geografía.
Santos realiza una crítica al hecho de que cuando la geografía se tornó en ciencia espacial, el espacio fue
definido a partir de una reducción al espacio económico, expresado como un sistema de relaciones
económicas abstractas y matematizadas. Hace una crítica al espacio neutro fragmentado que presento la
geografía definida como ciencia espacial cuantitativa que se interesa por superficies y volúmenes.
Adhiere a las aproximaciones estructuralistas marxistas de Harvey y Soja que sostienen que el espacio es
producido socialmente y de que cada modo de producción crea y recrea el espacio a su conveniencia. Pero
se diferencia cuando sostiene que el espacio es un concreto social con identidad propia, una estructura
social en evolución permanente, y cuya realidad material no se reduce a un mero producto de la estructura
económica. El espacio, para Santos es el verdadero objeto de estudio de la geografía.
La esencia del espacio es social, histórica y política, pero el espacio es en sí mismo un hibrido que participa
de lo social y de lo físico. Es un constitutivo de la sociedad en la misma medida que las instancias económicas
y cultural-ideológicas, y no como un simple reflejo del modo de producción. El espacio es un conjunto de
cosas naturales y artificiales en conjunto con la sociedad.
El espacio como estructura es una totalidad cuyos componentes, interrelacionados, son los hombres, las
firmas, las instituciones, el medio ecológico y las infraestructuras. Los hombres son elementos del espacio
(trabajadores, jóvenes, desempleados o empleados), las demandas de los miembros de la sociedad son
satisfechas por las firmas y las instituciones. Las firmas producen bienes, servicios e ideas, las instituciones
producen normas, órdenes y legitimaciones. El medio ecológico es el conjunto de los elementos territoriales
que constituyen la base física del trabajo humano, y las estructuras son el trabajo humano materializado y
geógrafizados en objetos como casas, fabricas, caminos, etc. El espacio como un todo se comprende
mediante el estudio de las interacciones entre los diversos elementos que lo componen.
El espacio se encuentra cada vez más artificializado y extraño al lugar y a sus habitantes. El medio de la
primera y segunda naturaleza es sometido a una transformación creciente mediante el incremento de la
carga técnica, que lo está convirtiendo en un medio técnico científico informacional, fragmentado. La
fragmentación se expresa en la desigual concentración de la técnica en los territorios y lugares, haciendo
que unos lugares se articulen en redes hegemónicas y jerarquizadas nacionales y mundiales, mientras que
otros quedan desvinculados de los lugares continuos y de las redes. Los espacios más tecnificados son islas
de modernización que se articulan a los espacios en redes hegemónicas de alcance mundial, mientras que
los menos tecnificados son excluidos y se mantienen como espacios atrasados.
Santos se resiste al determinismo económico que caracteriza a los marxistas ortodoxos (eso es lo que lo
diferencia de ellos), pero su concepción del espacio parte de una especie de determinismo técnico científico
porque afirma que las características de la sociedad y del espacio geográfico, en un momento dado de su
evolución, están en relación con un determinado estado de las técnicas.
Las críticas a la geografía radical
Los positivistas afirman que la geografía radical tiene poca utilidad práctica, pero su inutilidad se debe según
Mahecha a que no tienen interés técnico sino crítico. La geografía critica no está interesada en producir
conocimiento sobre la geometría de las formas espaciales, sino los procesos que las generan, por lo que se
inclinan por la geohistoria de las formas. El carácter revolucionario de la teoría marxista en geografía se
sustenta en su intención cambiar el mundo a partir del conocimiento geográfico.

Joan Nogué y Abel Albet – Cartografía de los cambios sociales y culturales


Introducción: un considerable giro cultural
Desde 1980 se produjo un proceso de renovación y reestructuración de la geografía cultural y la geografía
social, que se traduce en nuevos temas y enfoques diferentes a los anteriores. Algunas de las razones son la
reintroducción de la dimensión espacial en las preocupaciones de la teoría social que modifico el papel de la
geografía como saber clave para interpretar la realidad social del mundo; y el rol que tiene la cultura en el
mundo globalizado. El concepto de giro cultural hace referencia al desplazamiento intelectual como aspecto
central que adquirió en los debates actuales, en geografía y también en las demás ciencias sociales. La
cultura ya no es vista como algo superficial en los análisis económicos, sino que es vista como el medio a
través del cual se experimentan, contestan y constituyen las transformaciones.
El énfasis en lo cultural (en los procesos culturales) hace necesario un replanteamiento de los principios y
objetivos de la geografía. Lo cultural y lo social está presente en todas los ámbitos y esferas de la geografía.
Los autores abordan los principales cambios sociales y culturales que se produjeron en los últimos años,
desde tres ejes básicos: la tensión dialéctica entre lo local y lo global, el multiculturalismo y la dimensión
espacial de la cultura de la producción y del consumo a partir de la sociedad contemporánea.
1 – La nueva geografía cultural y social en el contexto del posmodernismo y la posmodernidad
La posmodernidad y el paso del fordismo al pos-fordmismo
El capitalismo fordista estaba caracterizado por la producción y el consumo en masa, estandarización de la
producción, control y reproducción de la fuerza de trabajo, el papel tutelar del Estado, y entra en crisis en los
años 70. La recesión de 1973 produce su fracturación, y se produce una restructuración del sistema
capitalista a escala mundial, y el comienzo de una nueva etapa posfordista caracterizada por la apuesta por
la tecnología y la automatización y reestructuración industrial.
En la nueva economía, se expanden las operaciones financieras especulativas y desreguladas en un mercado
cada vez más mundializado e interrelacionado. También se impone la flexibilidad en los mercados de
trabajo, en la movilidad geográfica de personas y capitales, en los procesos productivos y en las pautas de
consumo. Se acentúa una efimeridad en las modas, los gustos, los productos, las técnicas, las ideas, las
ideologías y los valores. La desregulación provoca una menor presencia del Estado, y particularmente el
desmantelamiento del Estado de bienestar. Los procesos económicos, políticos y culturales se globalizan a
partir de los nuevos sistemas de información y transporte.
El capitalismo se reorganiza a través de una nueva concepción del espacio y el tiempo. Harvey afirma que en
la transición del fordismo al posfordismo, el espacio y el tiempo se comprimieron. La distancia es más
relativa, colocando a los lugares en una similar posición de salida. Cada vez más lugares pueden convertirse
en el destino de una planta industrial, de un centro comercial o de un turista. Más lugares se convierten en
candidatos potenciales a desarrollar muchas y variadas actividades.
La posmodernidad es el conjunto de características esenciales de la época y sociedad actual en oposición a
una época y sociedad anterior propia de la modernidad.
Algunas de las características de la posmodernidad son el papel creciente y decisivo de las tecnologías de la
información y comunicación, la aparición de una nueva economía deslocalizada y basada en la globalización
del capital, los servicios y la información, el fin de la guerra fría y el hundimiento del bloque comunista, la
introducción de nuevas formas de realidad urbana y metropolitana (la ciudad dispersa, el marketing y la
competitividad entre ciudades), la fragmentación de lo social y el aparecimiento del multiculturalismo y el
mestizaje.
Los cambios propios del posmodernismo supera lo económico y se manifiesta en todas las esferas de la vida,
por lo que el posfordismo es tanto un cambio económico como cultural que resulta difícil de separar uno de
otro.
El posmodernismo y la deconstrucción de las narrativas
El posmodernismo es una corriente de pensamiento de las ciencias sociales que cuestiona la Ilustración y la
modernidad. En primer lugar, rechaza todo tipo de verdades universales. A pesar de la pretendida
objetividad del discurso científico, se comienza a reconocer que es producto de un sujeto y pertenece al
marco conceptual al que adhiere. La ciencia es ahora un juego de lenguaje entre otros posibles, por lo que
queda despojada de su situación privilegiada en relación con otras formas de conocimiento. Ningún discurso,
ninguna teoría puede pretender tener valor universal. Se cuestiona el positivismo científico, y todos los
grandes relatos tales como el marxismo, el psicoanálisis, etc.
En segundo lugar, también se cuestionan las finalidades de la ciencia, justificados en los poderes políticos y
económicos del mundo occidental más que en supuestas cientificidades. Dichos poderes produjeron los
discursos científicos y los que, a través de la colonización, el imperialismo cultural o la mundialización de la
economía, los difunden e imponen en casi todas partes, convenciéndonos de su objetividad. La crítica
posmoderna intenta dar voz al discurso de los otros, que el mundo occidental hizo callar, como los pueblos
antes colonizados y minorías como mujeres, minorías étnicas, LGTB, etc.
El posmodernismo pone énfasis en la heterogeneidad y en la diferencia, en la fragmentación, en el
descubrimiento del otro, de lo marginal, de lo alternativo.
Las razones de la nueva geografía cultural y social
En el marco conceptual del posmodernismo, aparece en escena un marxismo no economicista (o marxismo
cultural) atento a la relevancia de lo cultural. El énfasis se puso en el estudio de la cultura de masas,
entendida como canal habitual de las ideas, los valores y los significados sociales.
La nueva geografía cultural se encargó de recoger el concepto politizado de cultura, dirigir la atención a los
aspectos de la vida social que no habian sido tratados hasta el momento por la geografía (género,
sexualidad, identidad) y reconceptualizar las ideas de paisaje y lugar para ser considerados como algo más
que simples contenedores de la acción social. Afirman que la cultura está constituida espacialmente.
Giro cultural, giro espacial y teoría social
Entre las ciencias sociales, la geografía es la ciencia que más claramente adoptó el llamado giro posmoderno
hasta el punto qué sociólogos, etnólogos e historiadores hacen referencia a la obra de geógrafos al
momento de hablar de posmodernismo. Uno de los motivos es que la posmodernidad implica un cambio de
la organización del espacio, que los geógrafos se interesan por explicar.
El giro espacial tiene que ver con la idea de que el mundo ya no puede comprenderse a través de la lógica
del tiempo, rechazando el lugar privilegiado que tenía la explicación histórica como única base de
interpretación del mundo actual, su discurso sobre una historia universal en el que el mundo constituía un
todo y todos los grupos humanos eran situados en una cronología hacia el progreso entra en contradicción
con la apariencia fragmentada y yuxtapuesta de las comunidades humanas sobre el espacio propia del
posmodernismo. Esta nueva realidad puede ser explicada a través de la lógica del espacio.
2 – La explosión de los lugares y los problemas de su interpretación: lo global y lo local
Tiempos y espacios de la globalización
La explosión de lo global
La posmodernidad se encuentra asociada a la globalización, pero este concepto no es lo mismo que
internacionalización y transnacionalización. La internacionalización es la interrelación de economías y
políticas nacionales a través del comercio internacional. La transnacionalización es la organización de la
producción transfronteriza por parte de organizaciones de ámbito supranacional. La globalización engloba a
ambas, gracias a las nuevas tecnologías de la información y comunicación, cualquier decisión tomada en un
extremo del planeta, puede tener efecto inmediato en el otro extremo. Es decir, la globalización representa
la inmediatez y profundidad de la integración de las economías mundiales. Además del aspecto económico,
la globalización abarca la universalización de determinados idiomas, la cultura (indumentaria, preferencias
estéticas, hábitos de consumo) e incluso la homogenización de ciertos paisajes.
¿Hacia una cultura global?
Aunque existe una aparente debilidad de las culturas locales y nacionales, donde las prácticas culturales y
rasgos de cada lugar actuales tienden a ser más similares hasta convertirse en una cultura global. La
creciente difusión de comportamientos, estilos de vida o hábitos de consumo oculta la importancia de lo
diverso y singular.
Roland Robertson plantea que la globalización a nivel cultural se da gracias a la comprensión del mundo y la
conciencia global. La comprensión del mundo tiene que ver con el hecho de ciertos sucesos y decisiones
tomadas en un extremo del planeta pueden tener consecuencias inmediatas en el otro extremo. Los
cambios en la moda, en las costumbres, en las formas de vida en Europa o Estados Unidos pueden influir en
la creación o destrucción de puestos de trabajo en el sudeste asiático, el proceso de industrialización de un
país puede tener impactos ambientales en los países vecinos. Esta comprensión del mundo intensifica la
conciencia global, que es el sentimiento de compartir con personas de todo el planeta la sensibilidad ante
determinados temas y es posible gracias a la existencia de un discurso cada vez más unificado transmitido a
través de los medios de comunicación de masas.
En el mundo actual ya no es posible entender un país o una región como una pieza de un territorio
perfectamente delimitada, identificada por una lengua única, una misma historia, tradiciones comunes, un
estado rígido.
Un mundo de lugares
La renovada actualidad y presencia del lugar
A comienzos de 1980, Doreen Massey planteo las divisiones espaciales del trabajo para explicar la variedad
de marcos locales producidos por la evolución de la economía capitalista intentado evitar hacer un análisis
tradicional de la geografía económica (que abordan las formas de producción para después examinar su
traducción sobre el espacio en términos de localización. De esta manera, afirma que el espacio interviene en
la reproducción de las estructuras sociales y económicas, por lo que no hay que separar lo económico de lo
social. La heterogeneidad del espacio (existencia de lugares diferentes en términos de producción, división
del trabajo, clases sociales) es un fenómeno de la economía capitalista.
Además, el lugar hace su aparición en geografía política al poner en duda que el Estado sea único marco de
estudio para analizar los cambios políticos. El papel de las culturas locales a las políticas nacionales y las
nuevas estrategias de los gobiernos son claves para la geografía política. Los estados nacionales y/o
provinciales están siendo superados por arriba (frente los procesos de globalización y desregulación) y por
abajo (por la aparición de singularidades interdependientes). Las identidades tienen que ver los lugares, la
pertenencia a un lugar forma parte de la definición de uno mismo, el espacio fragmentado en lugares por las
distancias interviene en la fabricación de las identidades. Para comprender a las mujeres, minorías étnicas o
sexuales, y todos los grupos subalternos se debe tener en cuenta los lugares con los que se identifican y que
los identifican.
Regiones, localidades y comunidades: las escalas de los lugares (local, nacional, mundial)
La cultura dejo de ser vista como un conjunto uniforme y normativo de creencias, valores, actitudes,
comportamientos y productos. Las voces de las minorías y/o grupos subalternos (antes silenciadas) aparecen
como partes esenciales del sistema social a partir de las diferentes variables de género, de clase, de etnia, de
edad, de condiciones corporales que definen las singularidades culturales de grupos específicos con
especialidades específicas que llevan a replantear las geografías de la cultura y las relaciones entre cultura y
espacio.
Las antiguas fronteras culturales (de lengua, etnia, formación) que parecían estables en el tiempo y en el
espacio están quebrantadas y son ahora áreas de máximo interés.
La región sigue siendo esencial para la geografía, pero el énfasis ahora está en el proceso de construcción de
la región. La formación y transformación de las regiones se da a través de procesos materiales y discursivos,
físicos y simbólicos, económicos y culturales, humanos y sociales, todo sedimentado en paisajes físicos.
El paisaje como representación del orden social y de las estructuras de poder
Construcción y destrucción del paisaje
El paisaje es uno de los elementos identitarios de las sociedades, es el resultado de una transformación
colectiva de la naturaleza. Representa la proyección cultural de una sociedad en un espacio determinado.
Las sociedades humanas, a través de su cultura, transforman los paisajes naturales originales en paisajes
culturales, caracterizados por una determinada materialidad (formas de construcción, tipos de cultivos) y
por el traslado de sus valores y sentimientos al propio paisaje. El paisaje representa el mundo tal como es, y
a la vez es una construcción, una forma de ver el mundo.
El paisaje (como resultado de un equilibrio entre elementos abióticos, bióticos y antrópicos) se transforma
continuamente y puede integrar/asimilar elementos que responden a modificaciones territoriales
importantes siempre que no sean demasiado rápidas. Las modificaciones del paisaje en el pasado eran
lentas, prolongadas en el tiempo y fácilmente absorbida por la naturaleza de los seres humanos. En los
últimos años las modificaciones son demasiado rápidas, por lo que la absorción es más difícil. La incapacidad
de actuar sobre el paisaje sin destrozarlo, sin eliminar los rasgos que le dan continuidad histórica es un
problema de la civilización actual.
Expectativa y simulacro
Conservar la autenticidad de un paisaje no significa mantenerlo intacto. Se trata de conservar la
especificidad y originalidad de sus elementos constituyentes para lograr preservar el carácter del lugar sin
convertirlo en un museo sin vida. La recuperación superficial de construcciones tradicionales (en especial en
zonas rurales) no evita este riesgo, sino que lo agrava dando como resultado paisajes estáticos, artificiales.
Son intervenciones pesebrísticas, es decir, reconstrucciones de un paisaje rural funcionalmente
desaparecido en línea con la filosofía que inspira los parques temáticos.
Esta reconstrucción mal diseñada de formas y construcciones antiguas y/o tradicionales produce un
pastiche. La tematización del paisaje implica la negación de lo autentico, el espejo de la falsedad, la
mercantilización de los lugares propia del turismo posmoderno y posindustrial.
La agricultura extensiva, la industria, el turismo de masas y las grandes infraestructuras contemporáneas no
transformaron el paisaje, sino que lo destrozaron, y en el mejor de los casos lo homogeneizaron. Juan Cueto
aborda la homogeneización del paisaje en los países europeos, es decir, la creciente expansión de un paisaje
europeo único, un nuevo paisaje que no hace referencia literarias, pictóricas y filosóficas, antes eran los
autores los que buscaban paisajes, ahora es un paisaje en busca de autores.
Descodificando la ideología del paisaje: un sistema de signos y de símbolos
Agustín Bequer a través del concepto de medianza plantea que las características de un medio, de un lugar,
de un paisaje son objetivas y subjetivas, el paisaje es configurado y transformado por las acciones humanas,
pero éstas, a su vez, son transformadas por el mismo paisaje. El paisaje es algo que más que un objeto
resultado de una cultura, es necesario comprenderlo como producto y productor de la conciencia, los
valores, la experiencia de las personas.
El paisaje es en la actualidad un objeto de estudio preferente, pero se concibe como un sistema de signos y
de símbolos, para comprender un paisaje construido es necesario entender sus representaciones escritas y
orales como imágenes constitutivas de sus significaciones. El paisaje no solo refleja la cultura, es expresión
activa de una ideología.
El paisaje es una mirada, una manera de ver, construida y responde a una ideología que busca transmitir una
determinada forma de apropiación del espacio: la idea de paisaje responde a la voluntad de proporcionar
una visión exterior, una interpretación controlada y precisa. El paisaje contribuye a naturalizar y normalizar
las relaciones sociales y el orden territorial establecido. Al crear y recrear los paisajes a través de signos
ideológicos con mensajes ideológicos, se forman imágenes y patrones de significados que permiten ejercer
el control sobre el comportamiento, dado que las personas asumen estos paisajes de manera natural y
lógica, los incorporan en su imaginario, los defienden y legitiman. El paisaje es un reflejo del poder y una
herramienta para establecer, manipular y legitimar las relaciones sociales y de poder.
El paisaje como producto y como texto
El objetivo de la geografía del paisaje es decodificar los símbolos y signos inscritos en el paisaje y su función
de transmisores de código de comportamiento y relación. El estudio de los paisajes deja de ser una simple
descripción estética, y también se deja de lado la concepción del paisaje como resultado de la aplicación de
una tradición cultural sobre un territorio. Aparece un concepto de paisaje ligado al trabajo humano, las
intenciones, prácticas y relaciones sociales que lo han hecho posible.
En el estudio del paisaje se comienza a analizar cuáles son los símbolos que la nación o el Estado o la religión
esparce para marcar su existencia y límites. Interesa estudiar cuales son los paisajes que se convierten en
espectáculo, y son utilizados por el marketing urbano. Los paisajes en ambientes rurales son identificados
como símbolos de los orígenes y pureza de la identidad nacional.
El mundo y sus múltiples lugares y paisajes deben ser leídos como textos, analizar cómo son leídos por sus
múltiples lectores (la ciudad, por ejemplo, sus habitantes, visitantes, espectadores), cómo esta codificada la
información (cuáles son los símbolos y mensajes) teniendo en cuenta que diferentes personas pueden
interpretar dichos códigos de manera distinta.
3 – Multiculturalismo, identidad y alteridad: la celebración de la diferencia
Construcción y manipulación de la identidad
Identidad cultural, identidad territorial
El proceso de formación de identidades territoriales actuales es mucho más colectivo que individual. La
identidad está asociada a características como el sexo, el origen étnico, pero también al espacio geográfico y
cultural. Todos nacemos en un ámbito cultural determinado y en un lugar específico. Por ejemplo, hijos de
emigrantes que mantienen su lugar de origen y raíces a través de la lengua, gastronomía, costumbres, la
materialidad de sus geografías se hace presente a través del contexto cultural de sus hogares.
El lugar de origen inculca identidad al individuo y al grupo. En el supuesto de que se desplace, y desarrolle su
vida cotidiana en otro lugar, ese lugar también inculca identidad. En la actualidad, no es necesario emigrar
para recibir influencia de otros estilos de vida y formas de pensar, los medios de comunicación y también el
turismo implica una influencia cultural. En la actualidad, la identidad es un fenómeno múltiple, la identidad
es algo que se construye.
Todorov plantea que existen dos elementos claves de la identidad, el idioma (la cultura) y el lugar (la
geografía). La identidad es producto de todos los elementos que la configuran, así por ejemplo si una
persona habla dos o más idiomas nativos, su identidad está conformada por dos identidad lingüísticas y
culturales que no pueden dividirse y es lo que hace única la identidad de esa persona.
Sentido del lugar y desterritorialización: comunidades imaginarias y ciberespacio
El concepto de comunidad imaginada es presentado para analizar los mecanismos de unidad cultural y
nacional, y evidenciar que es posible existan tradiciones inventadas que manipuladas a través de los medios
de comunicación y del Estado (ejercito, bandera, himno) no hace falta que existan de manera efectiva y real.
Se trata de que los ciudadanos crean que el resto de los ciudadanos actúan de manera similar a la suya. El
concepto de comunidad imaginaria es usado para estudiar grupos que comparten unos mismos gustos,
tendencias o intenciones. Muchas de estas comunidades de identidad son realmente virtuales. El impacto de
las telecomunicaciones y la difusión de internet, la mayor velocidad de los medios de transporte y la
mundialización de los mercados condujeron a poner en cuestión la identidad de los lugares tradicionales,
basados es una cultura territorializada. La estandarización de las modas, productos, hábitos de consumo
(macdonalización del mundo) contribuyo a una pérdida de la noción de lugar. Mc Augé habla de la
generalización de los “no-lugares”, lugares que por ser nodos de tránsito y circulación cómo los aeropuertos
no consiguen asociarse a ninguna cultura territorial.
Los Ángeles es uno de los ejemplos de desterritorialización y de pérdida del sentido del lugar propio de la
sociedad contemporánea, es decir, una metrópoli sin centro, sin límites, sin forma.
Cultura global, cultura local
Entre la homogeneización y la hibridación: la creatividad de las diferencias en contacto
La globalización no implica la eliminación automática de las dinámicas locales, tiene un gran impacto en la
capacidad de establecer y mantener entornos diferenciados, pero no los elimina, no los unifica del todo. No
estamos frente a un proceso de uniformización irreversible, de dominación total transnacional. Es necesario
plantearse hasta qué punto las interconexiones entre las fuerzas globales y las particularidades locales
alteran las relaciones entre identidad, significado y lugar; preguntarse por qué a pesar de la creciente
homogeneidad de la producción cultural internacional, existen muchos espacios de resistencia que expresan
sentimientos de individualidad y comunidad, sentimientos de identidad (reivindicación de las identidades
culturales locales).
Dossey Massey afirma que el impacto cultural de lo global en lo local tiene dos consecuencias contrapuestas.
Por un lado, cuando lo global es visto como una amenaza a la cultura local, se produce un fuerte rechazo (a
veces traducido en nacionalismos). Por el contrario, en ocasiones lo global es presentado como
oportunidades para crear nuevos sentidos de y para lo local.
La cultura a través de la televisión, el cine, la moda, la música o el turismo, incorpora rasgos y productos
“moderno” a la cultura local de lugares aislados de los círculos “occidentales”. También, a través del papel
de los inmigrantes, ciudades y países occidentales, asumen e interiorizan características y comportamientos
de otras partes del mundo). En ambos casos la integración de esas influencias supone la mezcla o hibridación
de culturas. La música popular es el ejemplo más evidente de hibridación porque la mezcla de lenguajes,
estilos y ritmos supone una forma de subversión ante el orden establecido, ante las etiquetas clásicas.
El multiculturalismo y los procesos de mezcla cultural
El multiculturalismo trata de lograr el tránsito de un Estado-nación monocultural, homogéneo, a un Estado
multicultural que refleje una sociedad diversa culturalmente. Se basa en el respeto a la diversidad cultural, la
afirmación del derecho a la diferencia y la readaptación de la estructura básica de las instituciones públicas
de manera que todos los grupos culturales tengan la misma igualdad de oportunidades.
El multiculturalismo genera nuevas propuestas teóricas y metodológicas (en el marco del paradigma del
pluralismo cultural), una de ellas es el “diálogo intercultural” basado en el desarrollo de nuevos
instrumentos y recursos que favorezcan la convivencia entre diferentes comunidades culturales.
El orientalismo o la invención del otro
Alteridad asimétrica
A partir del reconocimiento del otro o alteridad como categoría de análisis, aparecen aportaciones críticas
sobre orientalismo y poscolonialismo.
Edward Said afirma que Oriente no existe realmente, es una construcción europea, una imagen del Otro que
permite definir al Otro, e identificarse a uno mismo como europeo, como occidental. El autor se pregunta
porque no existe un campo de estudio simétrico, equivalente, llamado “Occidentalismo”.
El orientalismo no es una fantasía europea de Oriente, sino un cuerpo formado de teoría y práctica en el que
existió una inversión material considerable.
Tradición académica y argumentos imperialistas
Josep Fontana afirma que, para construir el concepto de europeo, fue necesario inventar a los asiáticos, los
africanos y americanos. En el caso de Asía, paso de ser un concepto geográfico a una entidad histórica y
cultural. La invención de oriente sirvió para definir la superioridad de Occidente dentro de una concepción
lineal del progreso en la historia.
En la construcción de la alteridad, la espacialidad tiene un papel importante. El Otro es concebido como una
entidad externa contra la que nosotros y nuestra identidad reacciona.
El esquema de Said es interesante para geógrafos porque el período de consolidación del orientalismo
coincide con el periodo de máxima expansión colonial europea. Es el momento en el que se crean revistas,
fundaciones y sociedades geográficas. La geografía era la materia que apuntalaba el conocimiento sobre
Oriente.
Poscolonialismo: repensando la mirada hacia el otro
Descolonizando la mente
Poscolonial es un concepto polisémico, no se refiere el periodo posterior al colonialismo, sino que hace
referencia a un contenido de tipo metodológico y crítico. Es un concepto que hace referencia a la crítica
social, intento de descolonizar la mente y hace una crítica al eurocentrismo. El surgimiento de los estudios
poscoloniales tiene relación con la llegada, ascenso y consolidación en el mundo académico occidental de
estudiosos originarios del Tercer Mundo.
El espacio colonial como zona de contacto
El discurso europeo del Otro en relación con el mundo colonial empieza a ser objeto de diversas lecturas
geográficas que inciden en el tema de la representación. La renovación temática pasa también por la
reconsideración del concepto del espacio colonial, entendido ahora como una zona de contacto, un conjunto
de espacios sociales donde culturas diversas se encuentran, colisionan y luchan unas con otras. En el espacio
colonial entran en juego personas alejadas geográfica e históricamente, en una relación desigual. El
concepto de zona de contacto hace referencia a la interacción y no en la separación.
En toda zona de contacto colonial se da el fenómeno de transculturación, idea que permite ver cómo los
grupos subordinados seleccionan y absorben la cultura dominante. Las culturas subordinadas pueden
determinar hasta cierto punto lo que absorben y como utilizan de la cultura dominante. También se produce
transculturación desde las colonias a las metrópolis.
La subversión del discurso blanco, masculino y de clase media:
La voz de los grupos subalternos
La geografía cultural estudia las espacialidades de grupos minoritarios y/o subalternos que tienen en común
su carácter de minoría: étnico o religioso (negros, judíos, pueblos indígenas), por razón de edad
(adolescentes, ancianos), orientación sexual (queer, gays, lesbianas), condición física (discapacidades) o la
minoría de las mujeres.
Los estudios subalternos tienen que ver con el poscolonialismo, el proceso de descolonización tiene como
punto de partida la recuperación de las voces marginales de los oprimidos y dominados que se quedaron
perdidas en el pasado.
Los estudios feministas y de género frente a los saberes situados
Los estudios feministas concentran su atención en la forma en que las relaciones jerárquicas entre los
géneros son afectadas por y marcadas en las estructuras espaciales de la sociedad, y sobre las teorías que
intentan explicar dichas relaciones. Existen tres grandes etapas.
La primera asociada a la geografía del bienestar que pretendía denunciar y corregir el sesgo masculino
dominante demostrando los diferentes usos del espacio doméstico y urbano o el distinto acceso a los
puestos de trabajo. La segunda etapa de la geografía de género fue marcada por el marxismo, centrando sus
teorías en cómo el capitalismo utiliza y perpetua el patriarcado y su jerarquización entre hombres y mujeres.
La tercera etapa tiene que ver con las posiciones posmodernas, reflexivas y reconstructivas en relación con
las meta narrativas de la ciencia racional. La propuesta busca deconstruir la concepción dual del mundo
basada en el enfrentamiento entre lo masculino y lo femenino, cultura y naturaleza, intelectual y emocional,
para plantear una relectura de las conceptualizaciones vigentes sobre el espacio.
El poscolonialismo se presentó en paralelo a ciertas preocupaciones de género en la medida que el discurso
de conquista y apropiación del espacio colonial fue masculino y de clase media-alta. Discursos subalternos
como el de mujeres viajeras por las zonas coloniales aportan experiencias y percepciones que pueden
contribuir a reinterpretar los procesos de colonización.
Geografías del deseo: cuerpo y sexo
Los aspectos relacionados con la sexualidad empezaron a ser considerados como elementos propios de las
estructuras políticas, económicas y sociales, al entender su vinculación con los intereses de las relaciones
sociales capitalistas hacia la familia, comunidad y el individuo. Cualquier forma de identidad (sexual, racial,
de género) es construida socialmente, por lo que es necesario analizar los espacios en y a través de los
cuales dichas identidades se constituyen y desarrollan, y a su vez, la construcción y el desarrollo de dichas
identidades produce un determinado espacio y visión del mundo.
Gran parte de los estudios se centraron en las disidencias sexuales, aunque después también por la geografía
de los heterosexuales. Muchos estudios cartografiaron barrios residenciales y comerciales gays, y otros
estudios permitieron demostrar que espacios cotidianos son entendidos como heterosexuales, donde se
produce discriminación hacia las disidencias sexuales.
En los años 90, el cuerpo se convierte en objeto de estudio, tratado como una superficie que puede ser
cartografiada, como una frontera entre el individuo y el Otro y entre el yo y lo que el otro es para mí. Los
estudios sobre el cuerpo están relacionados con la geografía feminista y del género porque se utilizaron para
romper con el dualismo entre sexo y género, mente y cuerpo, sujeto y objeto. Se considera que el espacio
contribuye a la sexualización del cuerpo a través de las representaciones de masculinidad y feminidad. El
cuerpo, diferenciado racialmente, define espacios de oposición y transgresión en relación con el orden
establecido.
Territorios de las minorías, diásporas de los marginados, espacios de exclusión
A partir de la óptica del cuerpo, en geografía también se empezaron a hacer estudios sobre la
discapacitación (corporal y mental), haciendo énfasis en los procesos de exclusión social y las pautas que
llevan a la sociedad a excluir, marginar u oprimir (social y espacialmente) a las personas que, por
impedimentos físicos o mentales, se consideran o son considerados desviados. Desde una óptica
materialista, se hacen estudios sobre las problemáticas y necesidades socioeconómicas (movilidad, mercado
laboral) que deben enfrentar este grupo de personas en la sociedad.
La exclusión social hace referencia a los procesos y/o factores que impiden que ciertos individuos o
colectivos puedan acceder a la participación en la sociedad civil, se hace énfasis en aspectos como el acceso
a la justicia, mercado laboral o procesos políticos. El interés geográfico tiene que ver con el aislamiento
social y espacial con relación a los cánones establecidos. Los estudios geográficos sobre excluidos abarcan
mujeres, gente de color, disidentes sexuales, niños, ancianos, discapacitados, personas sin hogar, etc.
4 – Culturas de la producción y del consumo: la ciudad como mercado y mercancía
La cultura en las estrategias de transformación social y urbanística de las ciudades
A partir de los años 90, se hace énfasis en la comprensión del papel que tiene la cultura en la transformación
de los espacios urbanos.
Cultura y políticas urbanas
El modelo posfordista es relacionado con el proyecto neoliberal basado en la privatización, la introducción
de la lógica del mercado en el sector público, la liberación y desregulación, el recorte de impuestos.
Esta ideología neoconservadora y su lógica del mercado se difundió más ampliamente en las ciudades,
donde es evidente la pérdida de poder del Estado (y del Estado de bienestar). Las políticas urbanas tuvieron
que adaptarse al proyecto neoliberal, lo que implica la marginación de la redistribución de recursos entre
habitantes de la ciudad (algo propio de la etapa fordista-keynesiana). El termino cultura aparece de forma
recurrente en los procesos de trasformación urbana que se desarrollan en muchas ciudades, más que nada
en la descripción o justificación del cambio urbano.
Capital e industrias culturales
Una de las formas más comunes de manipulación del concepto de cultura es la de atribuir como problema
cultural aspectos que tienen que ver con las desigualdades económicas y sociales, por ejemplo, la pobreza es
atribuida a la “problemática de diversidad cultural” y no a la desarticulación de las políticas estatales
(especialmente las relacionadas con el bienestar que según el neoliberalismo obstaculiza en desarrollo).
Otro modo en que la cultura es utilizada es la creación de un imaginario para promover la competitividad de
la ciudad y su inserción en los circuitos económicos internacionales. Por ejemplo, la promoción de lo urbano
como lugar del conocimiento, en relación con la formación, innovaciones tecnológicas, el ocio, servicios.
Ciertos sectores económicos son potenciados (audiovisuales, edición, multimedia) que se identidad como
industria cultural, es decir, productos de contenidos culturales. La cultura, el conocimiento, aparecen como
un motor, un campo productivo nuevo vinculado a las estrategias de desarrollo económico y espacial de la
ciudad, como elementos destacados para la inserción de la ciudad en los flujos económicos internacionales y
en la creación de una narrativa que sirve para legitimar los cambios económicos, sociales, urbanísticos,
especulativos.
La forma más habitual de utilización de la cultura es como mercancía, como producto capaz de generar
beneficios económicos (algo habitual anteriormente en las obras de arte), todo es mercantilizable, es decir,
puede ser producido, distribuido y consumido. La etiqueta cultural genera una supervaloración de los
objetos mucho más allá de su valor de uso y de cambio. Las exposiciones o la promoción turística son
ejemplos de revalorización estética del espacio urbano, que a su vez crean nuevas necesidades y
apreciaciones en ciudadanos, favoreciendo la valoración económica del espacio, justificando su
transformación. El caso arquetípico es la reutilización de edificios o barrios enteros, lo que implica su
inserción en los circuitos económicos (inmobiliarios). Barrios antes marginales aparecen como áreas
bohemias, de producción artística, vanguardias de diseño (tiendas de altas modas, restaurantes de luja, lofts,
sala de exposición.
La ciudad en el contexto de la economía simbólica: fabrica y mercado, anuncio y producto
El centro de la ciudad es el motor de la capacidad competitiva de la ciudad en el mercado global, más que
nada en cuanto a la atracción de personas, empresas y capitales. Es la base del proceso de la formación de la
imagen de la ciudad porque representa al conjunto de la ciudad.
Muchas ciudades adoptan un modelo de transformación urbana que implica la eliminación de zonas
marginales o problemáticas. El proceso se basa en reconversión de áreas industriales en desuso o barrios
residenciales antiguos en distritos dedicados a centros comerciales, oficinas, empresas de servicios con alto
valor añadido, estudios, apartamentos, galerías, restaurantes (ejemplo Puerto Madero en C.A.B.A). Se trata
de estrategias de cosmética para asegurar inversiones financieras sin hacer inversiones sociales ni en
equipamientos públicos, y sin modificar los niveles locales de pobreza.
La reacción de los ciudadanos
La periferización social
Cuando los cambios urbanísticos afectan al acceso de puestos de trabajo, oportunidades educativas o
viviendas) lo más habitual es que se produzca la reacción de los grupos directamente implicados y
menospreciados. Los marginados habituales son inmigrantes, pobres, mujeres, minorías étnicas, gays, etc.
Los habitantes y usuarios locales se ven obligados a negociar usos y significados del lugar (ejemplo en
C.A.B.A de lo que sucede con las casas patrimoniales que son tiradas abajo para construir edificios, muchos
vecinos se quejan porque por ejemplo se ven afectados cuando de repente se encuentran con un edificio de
8 pisos al lado de una casa residencial). Quienes tienen recursos esas negociaciones son fáciles y rápidas, y
productivas porque tienen ventaja en relación con otros grupos en cuanto a legislaciones restringentes,
barrios-fortaleza). Los ciudadanos que no tienen recursos reaccionan de una forma marginal y marginaría,
más bien defensiva como por ejemplo el rechazo a la instalación cercana de un vertedero de basuras, o la
apertura de un centro de atención a adictos a las drogas en el barrio.
Mercantilización de los espacios: la identidad a través del consumo
Comercialización de lo efímero y de lo intangible: el turismo y los parques temáticos
Las ciudades posmodernas viven de las transacciones y de los intercambios simbólicos, la imagen que tiene
la ciudad es su capital más valioso, siempre buscando inversiones para incrementar las interconexiones
exteriores. Las expectativas y los deseos de los turistas y visitantes son más importantes que las de los
habitantes, ya que son producto y a la vez un indicador de la buena integración en las redes globales. El
turismo es uno de los exponentes más claros de la globalización porque combina algunos de sus rasgos
característicos: importancia de la movilidad, el alcance planetario, el consumo en sus formas más puras, la
cultura del ocio. En el turismo posmoderno y posindustrial, el lugar se convierte en mercancía. No es sólo un
espacio para consumir, se convierte en consumible en sí mismo, en objeto de consumo. Se trata de una
tematización del paisaje que implica una mercantilización de los lugares. China es recreada en numerosos
parques temáticos del mundo occidental en el que los visitantes se sumergen en un mundo falsamente real
a la vez que perfectamente consciente del componente irreal de su experiencia turística. Cuando el turista
viaja a China espera encontrar los paisajes tematizados y mercantilizados que conoció en Occidente.
Los parques temáticos son una muestra de la capacidad de los espacios turísticos para crear ambientes
falsos, con una representación a escala 1:1 de geografías diversas. Permiten al visitante trasladarse sin viajar,
o viajar virtualmente a través de la música, escenografía, cocina u olores.
Los parques temáticos fragmentan el espacio geográfico y el tiempo histórico convencionales a través de la
combinación de lugares, y de un zapping de imágenes que van desde New Orleans hasta Paris, proponen una
visión reducida del mundo, un simulacro de geografía universal que pretende sustituir al original.
¿Centro culturales o centros comerciales? La mezcla entre ocio y consumo
Los centros comerciales son un ejemplo parecido a los parques temáticos, son gigantes complejos
arquitectónicos en el que los comercios y ocio se unen en una sola experiencia. Es uno de los espacios más
característicos de la geografía urbana posmoderna, como la catedral del consumo. Los primeros malls son
una respuesta a la suburbanización, satisfacer la necesidad de bienes y servicios en áreas sin tejido comercial
como los suburbios de Estados Unidos.
Con el tiempo su función se amplió, actuando nodos de localización para otros equipamientos, públicos o
privados (hospitales, iglesias, centros deportivos, edificios administrativos), nudos en la red del transporte
público metropolitano. La arquitectura de los malls está muy pensada, aspiran a crear un espacio singular
que cumpla 3 condiciones: hermetismo, control y seguridad. En cuanto a su arquitectura, son un espacio
cerrado, mundos aislados física y psicológicamente del exterior. Son espacios controlados en cuanto a
temperatura, humedad, luz natural, ruidos que responden a la intención de crear una atmosfera agradable
para el consumo. También son espacios seguros a partir de los servicios de seguridad privados. Representan
una lógica espacial y temporal posmoderna basada en la transgresión de las barreras geográficas e históricas
tradicionales.
Silvina Quintero – Pensar los mapas. Notas para una discusión sobre los usos de la cartografía en la
investigación social
Introducción
Los mapas son una de las representaciones menos cuestionadas de la ciencia moderna (en parte por la
persistencia de creencias positivistas en geografía).
Una de las razones es la función social que tiene la cartografía moderna, que era producir información que
facilite la realización de viajes (orientación y desplazamiento). La cartografía es vista como una herramienta
que permite a los sujetos ver su propia ubicación.
El mapa se piensa como un artefacto simbólico de utilidad práctica, una herramienta de organización de
información que tiene un valor estratégico.
La nueva cultura epistemológica busca desnaturalizar las categorías e imágenes construidos a partir de la
modernidad europea, como es el caso de los mapas.
Acerca de la escritura y la lectura de mapas
La cartografía es una forma de escritura, los mapas son productos de la escritura cartográfica, y deben ser
abordados como textos constituidos de una manera particular. La primera peculiaridad que constituye al
mapa como texto es su carácter no verbal. El producto de la cartografía es una imagen, por lo que puede ser
visto como un signo complejo, un conjunto de signos articulados o un sistema semiológico. Si bien los mapas
son similares a otras clases de imágenes (fotografías, pinturas), lo distingue el hecho de que forma parte del
lenguaje de la cartografía.
Es un texto codificado, por lo que no es una imagen arbitraria, sino que un modo reglado de escritura que
permite que un lector capacitado pueda decodificarlo. Como toda lengua, la lengua de la cartografía
funciona como un contrato colectivo, si alguien quiere comunicarse debe someterse. Uno de los grandes
presupuestos de los mapas descansa en esta característica: la comunicación de un mensaje cifrado unívoco.
El mapa como artefacto de comunicación supone la existencia de un lenguaje y que, por lo tanto, aunque se
trate de un texto no verbal, pretende encerrar un discurso que puede ser verbalizado a partir de una lectura
“correcta” de los signos que lo forman.
El mapa podría ser clasificado como icono, si es visto como un tipo de símbolo que tiene alguna analogía con
el objeto representado. Las técnicas cartográficas recurren a varios tipos de símbolos arbitrarios (por
ejemplo, círculos para representar las ciudades), que son combinados en la imagen global del mapa, con
otros iconos (por ejemplo, ríos representados con líneas azules, cerros mediante triángulos). Pero la analogía
representacional escrita en el mapa se pretende sobre la geografía global, no sobre cada uno de los objetos
que habitan en la imagen.
La representación analógica implica conservar en el símbolo algunos atributos del objeto representado. Si
pensamos a los mapas como iconos, es necesario tener en cuenta que no capturan al modelo en un envase
más pequeño, sino que lo configuran para formar un nuevo objeto. Los símbolos no representan
directamente la cosa, sino una representación conceptual que tenemos de la cosa. El icono congela, recorta,
selecciona y simplifica cierta representación conceptual de lo real que se toma como modelo para imaginar
el objeto real como símbolo gráfico (por ejemplo, el trazo azul representa cierta noción de agua, no la forma
que los diversos cursos de agua tienen en nuestra percepción. El triángulo no representa la forma natural de
las montañas, sino una noción cultural que asocia la montaña con esa figura).
En el proceso de producción cartográfica, los objetos representados son transformados y reconstituidos
como signos y símbolos diferentes de los objetos que comunican.
Un tercer elemento tiene que ver con las formas de lectura que derivan de la naturaleza no verbal del mapa.
Hay un mapa escrito (o descrito) que se expresa con la ayuda de un lenguaje articulado (la descripción verbal
del mapa). Pero el mapa está escrito en la imagen gráfica, la lectura de una imagen no es igual a la lectura de
un texto verbal. Su temporalidad es distinta, no fluye una secuencia narrativa. La presentación de los signos
que la constituyen se produce de manera simultánea, por lo que la elección del punto de partida para iniciar
la lectura la hace el observador-lector.
Esa primera lectura es anárquica, desorganizada. La recepción global de la imagen se produce en el primer
instante. Existe una cuarta dimensión de análisis: el mapa como significante polisémico, connotado de
manera plural.
Tenemos un material significante que pretende encerrar un discurso denotativo, pasible de ser decodificado
y verbalizado. Pero qué, además, tiene una función simbólica propia que crea sentidos nuevos. Desde la
cartografía tradicional, se considera que la función denotativa del discurso cartográfico es su principal
significado, la simbología social agrega sentidos ulteriores que no alteran el significado original.
Ese supuesto tradicional es debatido por autores como Lefebvre o Barthes, el primero afirma que, como
estructura significante, la imagen codificada puede ser desdoblada en dos sistemas de significación: el de la
denotación y el de connotación. (la denotación tiene que ver con informar de manera objetiva, sin pie a
interpretaciones, se puede interpretar de una sola manera -de forma literal-. La connotación tiene que ver
con un mensaje subjetivo que el emisor debe interpretar, tiene múltiples interpretaciones. Por ejemplo, la
frase vivir como un perro, de manera denotativa implicaría comer comida de perro, dormir en el suelo,
creerse perro. Pero de manera connotativa seria vivir bajo los estándares mínimos aceptables de cada uno,
vivir mal, pero dependiendo de lo que determinada persona interpreta que es vivir mal).
Barthes considera que la connotación es la vía privilegiada a la polisemia del texto. La teoría cartografía
tradicional quiere ver en el código cartográfico un lenguaje puramente denotativo. Barthes considera que la
denotación es otra forma de connotación que adquiere su función dentro del régimen de sentido del texto.
Barthes afirma que el mapa es un objeto de uso, un signo semiológico de origen utilitario, funcional. Los
objetos de uso son conducidos por la sociedad con finalidades de significación (por ejemplo, el paragua sirve
para protegerse de la lluvia y a la vez simboliza la protección de la lluvia). El mapa sirve para orientarse, para
situarse y a la vez simboliza la orientación, la certeza de la ubicación, el “saber dónde”. Pero el paraguas no
es imagen sino objeto resemantizado, el mapa a diferencia es una imagen desde el comienzo (no es un
objeto resemantizado, sino una imagen semantizada desde el principio). A diferencia de otros objetos, la
imagen produce comunicación inmediatamente. La función del mapa es su carácter comunicante, su valor
de uso es su valor simbólico. Pero, el valor de uso del mapa tiene como principio aparente la búsqueda de un
lenguaje denotativo: su misión es comunicar un mensaje literal (basados en principios cartesianos de
correspondencia entre mundo real y mundo representado), y toda connotación es pensada como distorsión.
Quintero afirma que, de manera contraria al argumento de la cartografía tradicional, la tecnología
cartográfica recurre a la connotación cada vez que se vale de las funciones expresivas de la imagen para
comunicar su mensaje. Producida con fines utilitarios, la imagen del mapa es eficaz en la medida en que
escritores y lectores de mapas comparten un conjunto de connotaciones posibles. La connotación es
constitutiva de la confección cartográfica. Hay una polisemia presente en el momento de la confección de
mapas.
Las imágenes cartográficas también son símbolos, y no la representación de la naturaleza en un formato
adecuado a nuestras limitaciones perceptivas. El mapa mantiene ante la mirada y evaluación del espectador,
un resto de “realidad” que no está contaminada por las intenciones y sentidos subjetivos de quienes se
adueñados de esa imagen para elaborar su discurso expresivamente ideológico.
Discutir la transparencia del mensaje que el mapa pretende denotar implica envilecer la función social
clásica de la cartografía moderna. Los esfuerzos de desmontaje discursivo se centraron en interrogar las
agendas ocultas de la cartografía: como, por ejemplo, la organización eurocéntrica del espacio geográfico o
la jerarquización de los lugares.
Objetos y procedimientos en la cartografía moderna
Quintero se pregunta por cuales eran los objetos reales que buscaba representar mediante la cartografía. La
cartografía colaboro a construir la noción de “superficie de la Tierra” o “superficie terrestre” como objeto
natural.
La noción de superficie terrestre
Las técnicas cartografías actuales nacen en el siglo XV, en el marco del Renacimiento e inicio de la
modernidad. A partir del siglo XV, se generalizó la cartografía de proyección ptolomeica, que implico la
representación del mundo físico de una manera distinta a como se hacía en el mundo medieval europeo.
Los mapamundis de Ptolomeo fueron introducidos en Occidente en el siglo XV, en el marco de recuperación
de la cultura clásica en Europa. El mapa de Ptolomeo provocó una ruptura radical frente a la Imago Mundi
medieval, los mapas medievales eran representaciones pictóricas de un universo simbólico que tenía como
eje la historia de la cristiandad. La ciudad de Jerusalén estaba ubicada en el centro, a su alrededor dibujaban
representaciones de escenas de relatos bíblicos, leyendas y fabulas populares. No se buscaba reflejar la
naturaleza, sino el mundo de Dios en la Tierra.
El mapamundi de Ptolomeo implica un punto de vista distinto, la tierra era percibida desde la mirada de un
observador situado afuera del globo, apreciando la esfera a escala humana. La proyección ptolomeica se
difundió rápidamente en Occidente.
La cartografía moderna comienza a elaborar una noción de superficie terrestre que se confunde con la idea
de naturaleza concebida como objeto externo al sujeto cognoscente. La cartografía moderna construyó una
imagen del mundo en la cual el hombre como sujeto no forma parte. La neutralidad de perspectiva de la
ciencia moderna descansa en el hecho de que el sujeto se pretende externo del objeto de conocimiento
(presupuesto de la objetividad).
La nueva cartografía elaboro una nueva representación del ecúmene, es decir, del espacio habitado o
humanizado. El ecúmene dejo de ser representado como un terreno plano, y pasó a constituir la superficie
de una esfera. La proyección ptolomeica permitió articular la nueva visión de la naturaleza en una
representación del mundo que integraba la tierra incognitae con el ecúmene en una única “superficie
terrestre” que se convirtió en geografía física.
La proyección ptolomeica también puede asociarse con las necesidades tecnológicas de la navegación por
mar. Antes de la generalización de los mapamundi ptolomeicos, se había empezado a estimular la
confección de cartas de navegación o “portulanos”, una cartografía que por primera vez anteponía su
finalidad utilitaria a la función simbólica. Desde el siglo XV, la cartografía se comienza a desvincular del
propósito de construir una visión del mundo pensada desde el imperativo de las enseñanzas eclesiásticas.
La superficie terrestre aparece como el lugar de una naturaleza finita y conquistable por la ocupación y
acción humanas, y la cartografía como el proyecto de elaborar una representación de esa naturaleza lo más
mimética posible.
Componentes del espacio simbólico de la cartografía
A partir del siglo XIX, se comienza a formalizar y estandarizar la escritura cartografía a partir de eliminación
de todo contenido pictórico e intervención artesanal que personalice el producto. La superficie terrestre
adquiere un carácter analítico, un espacio simbólico de superficie esférica.
Dentro de las características del espacio cartográfico, se encuentran que es un espacio bidimensional, que
implica, como limitación, la anulación de texturas, rigurosidades, volúmenes. Una de las críticas hacia la
cartografía clásica por parte de los geógrafos analíticos tiene que ver con que el mapa no es una
representación objetivo de la realidad, y además que la Tierra es una forma mucho más compleja que una
esfera.
El carácter binario del modelo bidimensional organizados en dos ejes de coordenadas (eje Y: latitud, eje x:
longitud. El meridiano de Greenwich divide la tierra en el hemisferio Occidental y Oriental. El paralelo del
ecuador divide a la tierra en el hemisferio Sur y Norte) binariza la geografía. Las propiedades geométricas
aplicadas en el mapa se superponen a la tierra imaginada como una superficie esférica, haciendo coincidir
elementos geométricos con lugares geográficos geodésicamente localizados como los polos, el ecuador, los
trópicos, el meridiano de Greenwich. Algunos de los elementos claves de la geometría aplicada a las
practicas cartográficas son las proyecciones y escalas. La primera tiene que ver con los cálculos necesarios
para transformar los puntos imaginarios de la superficie esférica a los puntos de una superficie plana. La
escala cartográfica hace referencia a la relación de proporciones reales de un objeto con las del dibujo que lo
representa.
La navegación marítima y los desarrollos de la cartografía son dos acontecimientos técnicos claves en los
inicios de las aventuras coloniales. La adopción de la proyección ideada por Mercator en el Occidente
europeo, entre las múltiples variantes de proyecciones cartográfica que existían entonces y también en la
actualidad, tiene que ver con que permitía conservar los ángulos y posiciones, mientras que distorsionaba las
magnitudes y distancias. Otras proyecciones mantenían las magnitudes de área y distancia intactas, pero
distorsionaban los ángulos y posiciones. La proyección de Mercator tenía una utilidad en la era de la
navegación por mar en la medida que la distorsión en los mapas permitía tener un margen de distancia-
tiempo suficiente (en relación con las posiciones de los barcos propios y ajenos) para impedir cualquier
avance inadvertido del enemigo. El éxito de la fidelidad angular de la proyección Mercator tiene que ver con
su carácter estratégico para organizar un sistema comercial y miliar basado en la navegación marítima. La
representación mercatoriana del Mundo puede parecer familiar, realista, propone una imagen del mundo
que distorsiona los países, continentes, las costas, las islas, los mares en sus formas y tamaños.
La distorsión de las formas y tamaños no son simétricas entre las partes del planisferio Mercator. Otra de las
decisiones que contribuye a la construcción de una imagen determinada es la elección del punto de la esfera
que está situado en el centro del plano, decisión que condiciona la disposición, forma en la lectura de los
demás puntos de la esfera. La separación visual a partir del corte realizado entre América y Asía en los
planisferios es un efecto de la centralidad puesta en Europa. Mercator al no poder resolver
matemáticamente la distorsión de magnitudes, prefirió resaltar la región del mundo a la que pertenecía y
que emblematizaba el dominio de una civilización, a partir del desplazamiento del ecuador hacia el sur
favoreció en extensión visual a las masas terrestres situadas en el hemisferio norte.
Todas las decisiones de método y técnica involucradas en la práctica de cartografiado son decisiones
epistemológicas y teóricas. El espacio simbólico de la cartografía moderna es un dispositivo conceptual eficaz
para ordenar conceptualmente determinada construcción cartográfica del objeto “superficie terrestre”:
permite localizar objetos y establecer relaciones espaciales hipotéticas entre ellos, registrar y medir
desplazamientos, identificar presencias, combinar distintos cuerpos de información. Ese espacio simbólico
no es neutro, sino perspectivo, y por tanto configura nuestro modo de percibir el mundo.
La cartografía construyo un espacio simbólico que se impuso como representación natural de la geografía de
la modernidad, la geografía científica moderna se edificó combinando corografía (descripción de un país, una
región o provincia) y cosmografía en una única forma de ordenamiento espacial del mundo factico.
La construcción de este espacio simbólico, condición de la producción cartográfica tal como la conocemos,
es producto de un producto de un sistema de relevamiento y medición a gran escala que no era posible
hacer a través de la una investigación individual. Una de las condiciones de las practicas cartográficas
contemporáneas es la asociación con agencias estatales y supraestatales que son los principales productores
de cartografías estandarizadas y además quienes disponen de las tecnologías necesarios, es decir, a partir de
capitales asociados a las instituciones militares nacionales e internacionales.
Las practicas geográficas dependientes de dominios miliares y estatal condiciona los criterios que orientan
las decisiones epistemológicas, teórico-metodológico y grafico: selección de información, priorización de
determinada proyección, y los modos de jerarquizar los elementos sobre el plano, en fin, la confección del
espacio topográfico que opera como soporte del resto de los usos de la cartografía. Este control de la
producción cartográfica estandarizada, la inaccesibilidad de los investigadores independientes a dicha
producción, es decir, las condiciones de la producción de la cartografía contemporánea son elementos
fundantes de la cartografía como tecnología de producción de información.
Leer y escribir mapas en las prácticas de investigación social
En cuanto a los usos de la cartografía en la investigación social, habitualmente cuando se recurre a los mapas
en la investigación social, el mapa es utilizado como recurso retorico para hacer “como si” lo que representa
es la realidad misma sin mediación del investigador. En este proceder están implicados dos supuestos, el
carácter neutro y ahistórico de la cartografía y la noción de que en esa figura atemporal (el mapa) cobra
forma una re-presentación de un real pre-figurado.
Para poder hacer una reflexión sobre el uso de mapas frente al carácter estratégico, polémico y perspectivo
de la semiótica cartográfica (el conocimiento como algo perspectivo, oblicuo, parcial) requiere desplazar del
centro de la escena al mapa (como herencia cultural y epistemológica) y comenzar a revisar que buscamos
en los mapas cuando los pensamos como herramientas en el proceso de investigación, que hacemos con
ellos cuando los convocamos para que intervengan en nuestra escritura. Se trata de comenzar a preguntarse
cómo, cuándo y para qué se frecuentan los mapas en la investigación social.
Una de las formas más típicas de recurrir a mapas es entendiéndolos como soporte. Tradicionalmente se
considera que la presencia del mapa tiene como propósito re-presentar al lector una geografía que
constituye el escenario o tema del relato, los mapas aparecen a nivel del discurso de exposición de una
investigación, su presencia no implica necesariamente que sean utilizados como parte del método de
investigación. La denotación es asumida de manera literal ya que se asumen que el mapa no necesita ser
descrito porque sencillamente describe. Sin embargo, ningún mapa (grafico o foto) se incluye en un texto sin
que produzca un efecto de sentido sobre el discurso global, participan en la construcción del sentido del
discurso e implica articulación entre palabra e imagen. En la semántica del mapa, los signos no representan
el mundo real directamente, sino los conceptos geográficos acerca del mundo real.
Los mapas como herramienta conceptual
En un proceso de investigación, la cartografía opera como un sistema conceptual o esquema analítico para
abordar la construcción de un objeto de estudio. En el mapa como esquema analítico el espacio es supuesto
teórico y político de sus condiciones de producción. El mapa habilita a operar con ciertas relaciones
conceptuales de espacialización: distancias, proximidad, agrupamiento, concentración, etc. La cartografía
puede ser vista como herramienta analítica en la medida que opere como instrumento de producción de
información. Dacey afirmaba que el mapa es el modelo de una teoría acerca de la estructura del mundo real.
Los mapas como fuentes secundarias
Cuando pensamos en la utilización de la cartografía para una investigación, estamos tomando fuentes
secundarias, cartas preconstruidas por las grandes agencias institucionales de producción cartográfica. Como
con toda cita de cualquier fuente secundaria, la incorporación de cartografía construida por otros supone
algún grado de reelaboración conceptual por parte del investigador, que está reconstruyendo los sentidos de
los datos al usarlos dentro de las redes conceptuales de su propia investigación.
La cartografía como técnica de construcción de datos
Construir mapas como fuentes primarias de una investigación individual es algo poco probable. La
información que se puede producir con el auxilio de la cartografía es cualitativa, graficar distancias o
información estadística es un ejercicio que agrega información visual a un dato conocido. La práctica
cartográfica podría pensarse como un técnica de construcción de representaciones o de construcción de
datos por medio de la confección de imágenes (porque la cartografía debe ser entendida como una forma de
escritura).
La cartografía como recurso retórico
Los mapas se nos presentan como artefactos destinados a ilustrar, mostrar o demostrar aquello que es
propuesto desde el discurso verbal.
La construcción de mapas no es acto mecánico de localización, implica la elaboración de una narrativa
especifica, la cartografía comparte algunos problemas con otras formas de escritura. En todos los estudios
los investigadores presentan y ordenan los datos de acuerdo con lo que creen importante, deciden que
incluir y que excluir, compilan los datos, añaden fragmentos de conexión entre observaciones y disponen el
relato según algún tipo de secuencia. Toman decisiones sobre lo que deben observar, preguntar y registrar,
descripciones que determinan lo que pueden describir opciones que determinan lo que pueden describir el
modo en que describen.
Tradicionalmente, el ejercicio profesional de la cartografía suponía la disociación de la tarea intelectual de la
tarea técnica. Ubicada en el lugar de técnica, la intervención del cartógrafo se mantenía sin contaminar por
el imaginario teórico y político que demandaba la información. Este principio de neutralidad de la técnica
garantizaba la objetividad de la información visual que proporcionaba la imagen (se consideraba que el
cartógrafo “perfecto” no selecciona, busca producir un mapa que sea exacto o que tenga un diseño
balanceado).

Vicente Barros “Introducción al cambio climático”


En los últimos dos siglos, el rápido crecimiento de la población y los niveles de consumo impulsó un
incremento de la demanda global de recursos y modifico la superficie continental del planeta. El incremento
del consumo tiene como base el desarrollo tecnológico, que provoco impactos globales sobre el planeta por
primera vez (por parte de los seres humanos). Uno de estos impactos son las crecientes emisiones de gases
de efectos invernadero que desde los últimos 150 contribuyeron a un calentamiento inusual, proceso
conocido como cambio climático.
¿De qué se trata?
La energía que llega a la Tierra en forma de radiación electromagnética proveniente del Sol es en parte
retenida en el planeta, la mayor parte de la radiación solar es absorbida o reflejada en la superficie de la
Tierra. La atmosfera actúa como un invernadero al hacer que la temperatura de la superficie de la Tierra sea
mayor que la que sería si careciera de atmosfera. El agua, el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso
son componentes naturales de la atmosfera, y son conocidos como gases de efecto invernadero porque
retienen la energía que llega a la Tierra proveniente del Sol, provocando que aumenta la temperatura de la
Tierra. La humanidad no puede modificar a través de emisiones directas el vapor de agua de la atmosfera
porque está regulado a través de los procesos de condensación y congelación. Pero las emisiones de origen
antrópico del dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso modificaron sus concentraciones
atmosféricas.
Las emisiones de dióxido de carbono, originadas en la combustión de hidrocarburos fósiles, crecieron desde
el comienzo del periodo industrial, sumadas a las causadas por la deforestación. Una parte es captada por
los océanos, la biosfera y los suelos, mientras que casi la mitad es acumulada en la atmosfera,
incrementando su concentración cerca del 30% en los últimos 150 años, mientras que la concentración en la
atmosfera aumento 150% y la del óxido nitroso 16%.
La permanencia de los gases de efecto invernadero en la atmosfera hace que las emisiones tengan un efecto
acumulativo, pero los mayores efectos de las emisiones de GEI se sienten después de varias generaciones,
que es una de las razones por las que no existe un consenso para reducir las emisiones en beneficio de
futuras generaciones y conservar otras especies vivas.
Esta problemática tiene el nombre de cambio climático, se trata de un Calentamiento Global que entraña un
cambio climático en las temperaturas y en otras variables climáticas importantes para la vida y las
actividades productivas como la precipitación, los vientos y la humedad. El autor plantea abordar el Cambio
Climático entendiéndolo como el proceso de Calentamiento Global con todas sus causas y consecuencias.
¿Qué está sucediendo con el clima?
La temperatura promedio global en la superficie de la Tierra aumentó en 0,6° en los últimos 150 años (en
ambos hemisferios, norte y sur). Existen indicadores climáticos consistentes con esta tendencia, por
ejemplo, un aumento de la temperatura del mar de 0,6°, que coinciden en que hubo un calentamiento
global que tiene que ver con el aumento de las concentraciones de gases de efecto invernadero.
Pese a que existen causas de origen natural que el autor considera posibles, afirma que la tendencia al
calentamiento global observada en el siglo XX tiene un importante componente de origen antrópico.
¿Qué se espera en el futuro?
La evolución de las concentraciones de los GEI en el futuro dependerá de los cambios en los factores que
condicionan su emisión, es decir, del crecimiento económico, del crecimiento demográfico y de los cambios
tecnológicos. No hay una certeza sobre lo que realmente ocurra. Un escenario posible implica el
mantenimiento de las tendencias actuales en los factores determinantes de las emisiones, donde la
concentración de dióxido de carbono triplicaría las existentes en el periodo preindustrial y se duplicarían las
del dióxido nitroso.
¿Cuál será el impacto en el clima y cómo estará distribuido geográficamente? Existen modelos climáticos
globales (en computadoras) que se usan para simular el clima matemáticamente en el mar, la atmosfera y el
suelo. Para el año 2060, cuando se duplicaría la concentración de dióxido de carbono, estos modelos
pronostican un aumento de temperatura global de la superficie de 2 a 3°C. El calentamiento no será
uniforme geográficamente, en los continentes del hemisferio norte se registrarían zonas con un
calentamiento de más de 8°C, por lo que habría alteraciones en la circulación de los vientos, la distribución
de las precipitaciones y las corrientes marianas. No existen herramientas confiables para estudiar los
impactos regionales del cambio climático por la poca capacidad para calcular el clima en la escala regional de
los MCG. Algunos de los impactos globales del cambio climático tienen que ver con el aumento de las
precipitaciones (mayor frecuencia e intensidad), aumentó del nivel del mar (desaparición de países insulares
del Caribe, y problemas en muchas áreas costeras, que obligarían a sus poblaciones a trasladarse). Otro
impacto global es la fertilización de gran parte de la biosfera con el consiguiente cambio ecológico (ciertos
vegetales tienen un tipo de fotosíntesis que aumenta con la concentración de dióxido de carbono, su
aumentó favorece el desarrollo de esta vegetación).
El impacto será mayor en los países en desarrollo que carecen el conocimiento y la organización para
anticipar y adaptarse a esa nueva situación.
¿Qué se debería hacer?
En la emisión de los GEI, los relacionados con la actividad antrópica, el 48% corresponde al sector energético,
por la quema de combustibles fósiles, el 13% a la deforestación (Amazonas y Borneo), 9% al sector
agropecuario (ganadería bovina, cultivo de arroz con inundación), el 6% al manejo de los residuos orgánicos
y de algunos procesos industriales.
Cualquier intento por reducir el cambio climático tiene que pasar por una reducción de la quema de
combustibles fósiles y por su futura eliminación, pero los combustibles fósiles son la principal fuente de
energía por lo que no sería posible en las próximas décadas, las nuevas tecnologías de energía (si
aparecieran, y para que aparezcan es necesario décadas de investigación y desarrollo de prototipos)
convivirían durante décadas con las actuales.
La única energía primaria, tecnológicamente desarrollada y abundante para sustituir los combustibles fósiles
es la nuclear, pero es cuestionada por sus riesgos, las energías no convencionales como la solar y la eólica
son de muy baja densidad y solo en pocas regiones pueden ser viables económicamente.
Intereses
Sólo el aumento del nivel del mar, que constituye un impacto cierto llevo a que las naciones que se verán
afectadas como Holanda lleven una política activa contra el cambio climático.
El cambio climático aparece como un problema ético, de responsabilidad y solidaridad hacia las
generaciones futuras porque sus efectos más negativos no alcanzaran a los actuales adultos sino a aquellos
que no están en condiciones de presionar por una solución porque no han nacido o son muy pequeños.

Hortensia Castro – “Naturaleza y ambiente”


Una exploración a través de ideas y contextos
Los sentidos atribuidos a la naturaleza son variados, cambiantes e incluso contradictorios. En diferentes
contextos la naturaleza es definida como el mundo silvestre (una playa, un bosque, un rebaño de animales,
una tormenta) y el jardín, el orden y el caos, una realidad accidental y una diseñada. La naturaleza nunca se
nos ofrece cruda, desprovista de sentido. Nuestras percepciones están atravesadas por la cultura de cada
época, lugar y formación social.
Las distintas ideas que se tengan sobre la naturaleza generan y fundamentan diferentes tipos de acciones.
Por ejemplo, en la actualidad las playas son vistas como lugares de vacaciones, descanso, diversión, en otros
contextos históricos como la Europa medieval las playas eran vistas como lugares insalubres y peligrosos.
Cada idea llevo a diferentes acciones y transformaciones materiales de esos lugares, en el primer caso como
área turística, balnearios, hoteles, etc.; en el segundo caso como área relegada, erial (terreno, tierra o campo
sin cultivar ni labrar).
Las ideas sobre la concepción y puesta en valor de la naturaleza derivan de fuentes diversas y cambiantes,
dependiendo el contexto histórico pueden están asociadas al conocimiento científico-tecnológico y sus
aplicaciones. Muchas ideas sobre la naturaleza derivan del pensamiento religioso y de las artes.
La idea de naturaleza en la tradición judeocristiana
La naturaleza es entendida como el resultado de un plan o designio divino, la obra de Dios. Es un planteo
desarrollado formalmente en la Europa medieval y tiene influencia en el pensamiento occidental hasta fines
del siglo XIX. La idea de designio divino no fue formulada en el pensamiento judeocristiano, su formulación
estaba presente en el pensamiento griego (filósofos platónicos).
A lo largo de los siglos XV a XVIII, los ejemplares de plantas y animales del llamado “nuevo mundo” son
interpretados como incidíos de la variedad de la Creación y confirmación de la existencia de un designio
divino. La observación y estudio de la naturaleza son convertidas en estrategias de reconocimiento y honra a
la obra de Dios.
El reconocimiento de la diversidad terrestre, en ese contexto, plantea determinar el funcionamiento del
orden natural para recuperar la imagen anterior de armonía alterada por la impresión de caos derivada de
las exploraciones de esos nuevos mundos. Carl Linneo en su libro El Sistema de la Naturaleza, propone un
sistema clasificatorio de la naturaleza, clasificando todas las plantas y animales del mundo. Su sistema
condice con la idea de designio divino, la naturaleza conceptualizada como un todo acabado, finito e
inmutable. La influencia de su obra se puede ver en el emprendimiento de viajes de exploración para
inventariar y clasificar la naturaleza del nuevo mundo por parte de naturalistas de diferentes nacionalidades.
A partir del siglo XIX, aparecen teorías científicas como el evolucionismo, que plantean a la naturaleza como
una fuerza vital, creadora y activa que rige el mundo. Se produce una lenta desteologización de la idea de
naturaleza.
La naturaleza ilustrada: útil y perfectible
En el contexto de la Ilustración europea de principios del siglo XIX, surgen ideas sobre la naturaleza que son
centrales en el pensamiento moderno.
En primer lugar, se recupera la idea de plenitud de la naturaleza (abundancia y fecundidad), bajo una
concepción utilitarista. Se considera que la naturaleza está disponible para satisfacer las necesidades
humanas y mejorar las condiciones materiales y espirituales de la humanidad, idea que se conecta con la
idea del progreso (clave del pensamiento ilustrado). La idea de progreso implica la creencia de una mejora
sostenida y ascendente de la sociedad humana derivada de las reformas políticas (derrocamiento del
Antiguo Régimen), las innovaciones tecnológicas (ferrocarril, maquina a vapor, etc.) y las transformaciones
económicas y sociales (industrialización, urbanización).
En relación con la concepción utilitarista, se emprenden viajes de exploración, organizados por las coronas
europeas o asociaciones de científicos y/o empresarios para explorar y aprovechar la naturaleza de los
nuevos mundos (sobre todo América del Sur, África y las tierras del océano Pacífico). Otro rasgo de la época
son los nexos entre los estudios de la naturaleza y los intereses políticos y económicos de la exploración
territorial europea. Los relevamientos, inventarios y recopilaciones de elementos naturales (flora, fauna,
minerales, etc.) fueron centrales para la identificación de recursos destinados a la explotación colonial.
En segundo lugar, se desarrolla otra idea sobre la naturaleza, la idea de dominio del hombre sobre ella. Se
plantea que la plenitud de la naturaleza era mejorada por las intervenciones humanas, que permitían
controlar las fuerzas indeseables y obtener los productos deseados. Por ejemplo, los clareos de los bosques
suponían que mejoraban las tierras y hacían más saludables los lugares.
La idea de dominio presupone a la naturaleza como una fuerza que interactúa con el hombre, y que puede
controlar a su favor. Aparecen estudios sobre las fuerzas naturales que no pueden ser dominadas como por
ejemplo las climáticas, se plantea que la influencia negativa que los climas tropicales ejercían sobre la
voluntad humana impedía el desarrollo de sociedades avanzadas, justificando la colonización europea sobre
el continente africano (la civilización debía ser trasplantada desde Europa a África).
La naturaleza que se valoraba en ese contexto era la que había sido transformada, dominada y controlada
por la intervención humana. El mejor ejemplo de la naturaleza ilustrada son los jardines residenciales
ingleses de la aristocracia donde se seleccionaban las especies y se disponía su ubicación.
Durante la ilustración, se consolida una visión dicotómica de la realidad, conformada por la idea del hombre
y la naturaleza como dos entidades separadas y en oposición.
Las ideas románticas acerca de la naturaleza
El movimiento romántico (fines del siglo XVIII en Europa) produce una transformación en las ideas sobre la
naturaleza, es un movimiento cultural critico de la idea ilustrada del progreso, que hace énfasis en la
Revolución Industrial y la transformación social que corvella. Se cuestiona el deterioro de las condiciones de
vida y de trabajo en las principales ciudades europeas por la aceleración de los procesos de industrialización
y el crecimiento demográfico. Uno de los detonadores que suele señalarse como detonador de esos planteos
es la conmoción que provoca el terremoto que destruye la ciudad de Lisboa en 1755 y que altera la idea de
la naturaleza como un todo armónico y estable.
Se comienza a valorar la idea de perseveración de la naturaleza poco transformada o virgen. Las ideas
centrales sobre la naturaleza que aporta el movimiento romántico son la idea de lo sublime y de lo
autentico.
La idea de naturaleza sublime hace referencia a los efectos que la naturaleza genera sobre el espíritu
humano. La contemplación de ciertos paisajes (altas montañas) y ciertos fenómenos (tormentas,
atardeceres) despiertan en el observador sensaciones y pasiones (sorpresa, admiración, temor, respeto). Se
busca reemplazar el retrato objetivo de la naturaleza por la descripción subjetiva que refleje las sensaciones
y humores del observador.
La idea de naturaleza autentica hace referencia a reconocer el valor en sí de los lugares o elementos sobre
los que no hay intervención humana, de ámbitos no dominados por las sociedades civilizadas. Se trata de la
valoración de la naturaleza pura, virgen (una primera naturaleza) en oposición a la artificial o falsa que
produce el avance de la agricultura, la industrialización, la urbanización (una segunda naturaleza). La idea de
naturaleza autentica se puede relacionar con la noción de mundo silvestre, es decir, ámbitos que, como
expresión de la primera naturaleza, son protegidos a partir de políticas de protección y conservación, como,
por ejemplo, los parques nacionales de Estados Unidos o Argentina, que son red de áreas de carácter
silvestre bajo administración estatal y destinadas al uso público.
La cuestión ambiental y la transformación de las ideas sobre la naturaleza
A partir del siglo XX, se producen procesos de degradación de las bases naturales del planeta que ponen en
crisis las ideas ilustradas del progreso de la humanidad a partir del dominio de la naturaleza.
Algunos procesos son la contaminación y destrucción generada por la utilización de energía nuclear con fines
bélicos (ejemplo, bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki en 1945), la expansión de la lluvia acida en
la Europa industrial, la degradación de los suelos, la contaminación de aguas dulces en grandes ciudades y
mucho más adelante, la degradación de selvas y bosques tropicales en América y Asia.
La preocupación por el estado de la naturaleza deriva en una focalización hacia el ambiente. La noción de
ambiente es usada para hacer referencia al medio o entorno donde se desarrolla la vida. Desde el principio
del siglo XX a partir del desarrollo de la ecología y su desarrollo de conceptos como ecosistemas y biosfera,
esta ciencia contribuyo a consolidad la idea de ambiente como una totalidad compleja, compuesta por
organismos y factores físicos interrelacionados, y en la que las actividades humanas también operan como
factores bióticos (como organismo).
Desde mediados del siglo XX, el termino ambiente pasa a designar el entorno en donde se desarrolla la vida,
resultado de fuerzas y procesos naturales y sociales, un entorno que se caracteriza por las articulaciones
entre sus diferentes componentes (luz solar, aires, aguas, flora, fauna, animales, infraestructuras,
equipamientos, cultivos, etc.). La preocupación centrada en el ambiente implica que está centrada en el
entorno socionatural donde vivimos, y su carácter complejo e interrelacionado.
Los diferentes planteos sobre las condiciones ambientales (carácter, causas y consecuencias) redefinen a su
vez las ideas acerca de la naturaleza.
-Del dominio a las mediaciones
Uno de los debates sobre la cuestión ambiental es la discusión de la dicotomía moderna hombre/naturaleza.
En principio, se plantea que la distinción debería ser sociedad/naturaleza porque el ser humano también es
naturaleza que interactúa con esa otra naturaleza externa a él. El hombre y la naturaleza no se encuentran
separados y en oposición, están mediados mutua y dialectalmente, el hombre al transformar la naturaleza
externa se transforma a sí mismo.
Esa naturaleza (externa, interna) es social en tanto solo puede ser aprehendida a través del pensamiento
humano, es decir, a partir de sistemas (culturales) de percepciones, ideas e instrumentos. Nuestra
percepción (valoración, uso) de la naturaleza esta mediada por ideas e instrumentos.
Filósofos de la Escuela de Frankfurt, a partir de la relectura de la teoría marxista, afirman que el fracaso
político de la razón ilustrada (el dominio de la naturaleza llevaría a la paz, abundancia, y progreso sostenido)
se debe a que el dominio de la naturaleza se vuelve contra la humanidad, produciendo una naturaleza
degradada.
De la abundancia a la escasez
Otra de las críticas a la visión utilitarista de la naturaleza viene de pensadores y movimientos ecologistas,
desde la década de 1960, entre otras cuestiones, se cuestiona el abuso de productos químicos y
agroquímicos (biocidas) por la degradación que provocan en flora, fauna, aguas y suelo, la limitación de
recursos naturales frente al aumento de la población mundial.
Algunos planteos conllevan el retorno a ideas románticas sobre la naturaleza, como el sentimiento de
nostalgia acerca del mundo preindustrial y la defensa de una naturaleza silvestre, no contaminada por la
acción humana.
Estos planteos contribuyen a quebrar la idea de plenitud y abundancia de la naturaleza, instalada con el
pensamiento ilustrado, y la conformación de la idea de finitud y escasez de recursos generada por acciones y
transformaciones sociales.
¿El fin de la naturaleza?
Desde 1970, una serie de procesos ambientales, innovaciones tecnológicas, contribuyen a la conformación y
difusión de la idea de fin de la naturaleza, es decir, disipación de la naturaleza como había sido conocida
hasta el momento. A partir de los niveles de domesticación y deterioro ya no es posible hablar de la
naturaleza como algo separado de las acciones humanas, es decir, la naturaleza es ahora entendida como
algo artificializado y dependiente. Una de las vertientes de la conformación de esa idea proviene de los
nuevos estudios sobre los procesos de degradación ambiental, sobre todo los relacionados con el
calentamiento global y otros procesos climáticos (potenciados por emisión de gases originados por la
actividad humana). También contribuyen a esa idea desastres ambientales vinculados con fallas tecnológicas
como el accidente nuclear de Chernóbil (Ucrania) en 1986. Es decir, la naturaleza ya no es la misma debido a
los procesos de degradación ambiental, que es agravado por desastres tecnológicos.
Otra de la vertiente de la idea de fin de la naturaleza procede de transformaciones que tienen que ver con
innovaciones y aplicaciones biotecnológicas como por ejemplo la técnica de clonación que en la década del
90 dieron con el primer animal clonado en Gran Bretaña (la oveja Dolly), los trasplantes de órganos o tejidos
de un animal a un humano. Se produce un proceso de transformación y domesticación de la naturaleza que
complejiza cada vez más los límites entre “lo natural” y “lo artificial”.
Las transformaciones devenidas del campo de la biotecnología pueden ser interpretadas como un paso más
allá de la aspiración ilustrada de dominio y control de la naturaleza. Los elementos obtenidos por tales
técnicas son vistos a veces como una nueva naturaleza. Entonces tendríamos una primera naturaleza
(prístina, virgen), una segunda naturaleza (transformada por el conocimiento y los instrumentos humanos), y
una tercera naturaleza (que no existe por sus propias fuerzas y leyes). El fin de la naturaleza es el fin de una
idea: la de naturaleza como mundo silvestre o salvaje.
El regreso a la naturaleza
Al mismo tiempo que aparecen ideas sobre “el fin de la naturaleza”, aparecen ideas que hacen referencia a
la necesidad de volver a la naturaleza. Ese regreso es metafórico, alude al regreso de la humanidad a sus
supuestos entornos de origen. Pero la idea de regreso no tiene su origen en la actualidad, tiene diferentes
antecedentes históricos en contextos de cambios en las formas de vida, por ejemplo, en tiempos helénicos
de la Grecia antigua frente al crecimiento de las ciudades o en Europa occidental frente al avance de la
Revolución Industrial.
En la actualidad, la especificidad del movimiento tiene que ver con dos aspectos novedosos, su importancia y
masividad, y la diversidad de formas que asume. El deterioro de la naturaleza es informado por la prensa, la
televisión, el cine, la literatura y las artes plásticas (documentales televisivos o canales completos dedicados
a mostrar la naturaleza.
El ideal de retorno se concreta de manera muy diversa, en ocasiones con las nuevas experiencias cotidianas
en las que se busca consumir aquello que la comunidad obtiene o produce de manera directa de la
naturaleza (alimentos, ropa, energía y viviendas: aldeas ecológicas en Bs As o el movimiento slow food en
oposición a fast food, originario de Italia en los 80, consiste en oponerse a la estandarización de alimentos,
promueve su producción orgánica y busca recuperar las producciones locales y tradicionales).
En la mayoría de los casos el retorno a la naturaleza esta mediado por el mercado a partir de la
mercantilización de la naturaleza. Uno de los ejemplos son las áreas residenciales de tipo club de campo y
barrio de chacras. Son ámbitos de residencia permanente o periódica en las periferias de las grandes
ciudades o en medios rurales que son valorizados por su posibilidad de mayor contacto con la naturaleza:
tranquilidad y quietud, vistas abiertas y con vegetación, el aire puro, la posibilidad de hacer actividades al
aire libre, que son opuestas al bullicio, la aceleración, la contaminación y el encierro del ámbito urbano. Las
diferencias con las aldeas ecológicas son que están son experiencias de “búsqueda de la naturaleza”, es
decir, búsqueda de modos de vida austeros, en armonía con la naturaleza; los clubes de campo son
experiencias de “búsqueda del campo”, es decir, búsqueda de disfrutar la naturaleza, pero bajo el confort
urbano.
Otra forma de mercantilización del regreso a la naturaleza tiene que ver con actividades de ocio y recreación
vinculadas al turismo ecológico o verde, es decir, servicios que ofrecen un retorno temporal a la naturaleza a
través de la visita a entornos silvestres como parques nacionales, el recorrido y observación de paisajes, la
realización de actividades físicas y deportes como senderismo, ciclismo, cabalgatas, etc., y el turismo spa
donde se aprovechan elementos naturales (aguas termales, vapores, sales minerales, fangos), y el turismo
rural.
De la naturaleza a las naturalezas
Las ideas sobre la naturaleza expresan las preocupaciones y los problemas de las sociedades en sus
diferentes contextos, evidencias el estado de la naturaleza y el estado de las sociedades que las producen.
En la actualidad, se puede destacar la permanencia de la idea de naturaleza como mundo silvestre, es el
sentido más fuertemente asociado al termino de naturaleza en el mundo contemporáneo. Es la idea más
abiertamente involucrada en los procesos de mercantilización de la naturaleza vinculados al deseo de
“regreso o retorno”.
Además, existe consenso en la idea de considerar al ser humano como naturaleza, también en la idea de que
los seres humanos, a través de sus interacciones con la naturaleza externa, se transforman a sí mismos.
Es difícil hablar de naturaleza en singular, en nuestros tiempos (reconociendo los diferentes sentidos
contemporáneos e históricos) deberíamos hablar de naturalezas, con minúscula y en plural.

Horacio Machado Araoz – “Minería transnacional, conflictos socioterritoriales y nuevas dinámicas


expropiatorias: el caso de Minera Alumbrera”
Auge minero y transformaciones socioterritoriales en la provincia de Catamarca
La provincia de Catamarca es caracterizada como una región marginal del desarrollo moderno-capitalista del
país, con índices de atraso y subdesarrollo. En los años 90, en un contexto de niveles de pobreza estructural
y desempleo, se inició el primer enclave de minería metalífera transnacional del país, donde las promesas de
florecimiento económico y productivo a partir de las inversiones mineras generaron grandes expectativas.
Uno de los requisitos exigidos por los inversionistas fue la implementación de un nuevo marco legal para la
minería en el país, fue entendida como la única alternativa para aprovechar las riquezas minerales como
motor del desarrollo provincial. Otra condición que ayudo a la radicación de la gran minería fue el
desconocimiento sobre la naturaleza y las modalidades de ese tipo de explotación. Las poblaciones locales
experimentaron grandes transformaciones en sus entornos naturales y condiciones sociales de existencia.
Las reformas de la legislación minera garantizo el acceso de los capitales privados a la explotación de los
recursos mineros, creando un régimen de exenciones y estabilidad fiscal y asegurando los derechos de
propiedad privada de los inversionistas sobre los yacimientos.
En ese contexto, se produjo la irrupción de grandes capitales mineros trasnacionales en el territorio
provincial. El primero de esos megaproyectos fue dedicado a la explotación del yacimiento de Bajo La
Alumbrera. El desarrollo de este proyecto minero muestra una de las facetas características del negocio
minero contemporáneo, el de las sucesivas fusiones, adquisiciones y transferencias entre diferentes
empresas como estrategia para su valorización financiera.
Es el mayor proyecto minero del país y uno de los más grandes de América Latina, consiste en la explotación
a cielo abierto dedicado a extraer un concentrado polimetálico (cobre, oro y molibdeno). Es el principal
consumidor de explosivos del país, que implica una alta demanda de sumidero de los gases nitrosos (factores
de generación de lluvia acidas). La puesta en funcionamiento del proyecto minero significó la ocupación y el
insumo de otros espacios y recursos, como por ejemplo el caso de agua, que extraen (con permiso del
gobierno de la provincia de Catamarca) de una reserva natural de agua fósil. Para la provisión de energía, el
requerimiento energético del emprendimiento equivale al 170% del total del consumo de la provincia de
Catamarca, y un alto consumo de combustible para camiones y excavadoras.
Se produjo una profunda transformación en la estructura productiva de la economía provincial, un
incremento de la minería (que se convirtió en la actividad principal de la provincia) en un contexto de caída
de sectores importantes como la industria y la construcción (importantes en relación a la generación de
empleo). También se produjo un gran crecimiento en el valor de sus exportaciones, pero el 96% de las
exportaciones del año 2007 corresponden a las ventas externas de la empresa. Por el contrario, la incidencia
del “desarrollo” minero con relación a los indicadores socioeconómicos fue modesta, el crecimiento que la
minería ocasionó en el producto bruto geográfico no se corresponde en el plano de la estructura
ocupacional de la economía provincial. El crecimiento de la minería, en el plano de la evolución del producto
bruto geográfico compenso la caída de la industria y la construcción, no contribuyó a disminuir la tendencia
creciente del desempleo. La provincia, después del año 2000, muestra niveles de desempleo superiores al
promedio del total del país.
En cuanto a los indicadores de pobreza estructural, en el periodo 1991-2001, permanecen sin cambios en
términos absolutos. La provincia mantuvo su posición histórica dentro de las diez jurisdicciones con más
altos índices de pobreza estructural. El escenario social de la provincia muestra un estancamiento en sus
niveles históricos de pobreza y cambios adversos en sus tasas históricas de desempleo. Este tipo de análisis
sustenta el sentimiento de frustración que después de muchos años de explotación experimentan las
poblaciones locales.
Transformaciones eco productivas y conflictos territoriales
Las poblaciones fueron construyendo un conocimiento de primera mano sobre las implicaciones de la
minería a cielo abierto, más allá de la publicidad de la empresa y los discursos oficiales. La transformación de
las expectativas iniciales en frustración dio lugar al surgimiento de focos de conflicto.
Los primeros cuestionamientos surgieron en Belén en el año 97, cuando se concluían las obras de
infraestructura y se empezaba la explotación. La planta de personal para la mina se redujo, y los empleos
para población local eran casi inexistentes debido a las calificaciones requeridas en ese momento
empezaron a ser más específicas y exigentes.
Aparece el movimiento conocido como la Voz del Pueblo, integrado por desocupados (exagricultores,
peones rurales y trabajadores de la construcción), su reclamo inicial fue la demanda de empleo, realizaron
marchas y movilizaciones denunciando la falta de trabajo y las mentiras de la minera y los políticos.
Frente al contexto de crisis fiscal del Estado, con los gobiernos provinciales y municipales que no podían
pagar a sus empleados estatales, Minera Alumbrera comenzó a contratar de forma temporaria y rotativa
trabajadores entre los movilizados, pero no logró resolver el problema.
En el año 2000, surgen nuevos reclamos y actores, la frustración de los comerciantes locales por la falta de
oportunidades de negocios con la minera se sumó al descontento de los vecinos por la ausencia de obras de
infraestructura prometidas por el gobierno. Además, los reclamos por el cielo de Belén cubierto por polvillo
y el deterioro de viviendas de adobe afectadas por el tránsito de camiones y maquinarias grandes.
En este contexto aparece Fuerzas Vivas del Oeste, un espacio que reunió a vecinos y comerciantes de las
localidades de Belén, Santa María y Andalgalá, con el objeto de unificar el reclamo.
Entre 2000 y 2003 las protestas se multiplican e intensifican, surgen Vecinos Autoconvocados de Andalgalá,
que brindan su testimonio sobre el impacto de la minería en la ciudad patagónica de Esquel. Esa experiencia
culmina con el triunfo del no en el plebiscito sobre el proyecto de minería en Esquel, y la intensificación de la
lucha de Andalgalá.
En el año 2003, las organizaciones sociales de Belén y Andalgalá pasan de una postura de reclamo a la
minería y al gobierno por puestos de trabajo, obras de infraestructura, etc., a otra de creciente rechazo a
este tipo de explotaciones. A partir del Encuentro Nacional de CAMA en Buenos Aires, las miradas sobre la
problemática minera gira en torno a crítica hacia la entrega de los recursos minerales, territorios y reservas
de agua dulce que solo benefician a los sectores poderosos de la economía mundial que hacen falsa
promesas de generación de empleo.
En este giro tuvieron un papel clave acontecimientos como las sucesivas roturas y derrames en el mineral
ducto y la falta de acción por parte de las autoridades provinciales, las denuncias de la comunidad diaguita-
calchaquí sobre la deforestación, la contaminación del aire y la destrucción de cementerios indígenas como
consecuencias de las obras del electroducto, la tesis de Héctor Nieva sobre la contaminación de la cuenca
del rio Vis Vis-Amanao por las filtraciones en el dique de Minera Alumbrera, las denuncias del defensor del
pueblo de la provincia de Santiago del Estero en el dique de Termas de Rio Hondo provocada por Minera
Alumbrera.
En 2004, el rechazo a las explotaciones mineras a cielo abierto gana las calles, a través de marchas masivas e
intervenciones en los desfiles cívicos en las ciudades de Belén y Andalgalá. Algunos de los reclamos más
importantes fueron el cuestionamiento al impacto ambiental (destrucción y saqueo de recursos naturales y
contaminación) y las consecuencias sobre las economías locales (incompatibilidad de la minería con la
agricultura, la ganadería y el turismo).
En el año 2005, se unen a los reclamos los vecinos de la ciudad de Santa María, en un principio beneficiados
por la instalación de la base logística de la minera en la ciudad, hecho que los mantenía ajenos a las luchas
de las otras ciudades. Pero, el descenso de los niveles de agua de riego desde el año 2000 afectaba los
cultivos de especies de la zona, por los que las familias de agricultores debían hacer perforaciones para
extraer agua subterránea, vegas y zonas de monte se empiezan a secar. Esas transformaciones provocan su
movilización.
Andalgalá es el epicentro de las protestas, los autoconvocados documentaron las roturas del mineral ducto y
los difundieron públicamente, iniciaron acciones judiciales ante los derrames y denunciaron los casos de
muertes de animales de la zona, realizaron marchas y presentaron petitorios ante funcionarios, políticos y
candidatos locales exigiendo medida contra Alumbrera y la nulidad de las leyes mineras de los años 90.
En el año 2006, se produjo una manifestación contra el proyecto de Agua Rica (el intendente gano las
elecciones en ese momento bajo la promesa de hacer un plebiscito sobre el emprendimiento minero, pero
no ocurrió y luego fue cómplice en la instalación de Minera Agua Rica), que culminó con la primera represión
policial hacia el movimiento anti minero en el territorio catamarqueño. La intensificación de la lucha fue
intensificada por nuevas roturas del mineralducto.
¿Por qué protestan? ¿A qué se oponen? Luchas por el territorio y dialéctica de expropiación
Las movilizaciones y protestas pueden interpretarse como fisuras que abren en los mecanismos de
soportabilidad social, que en sus estallidos rompen los escenarios naturalizados, procurando hacer ver lo
que muestra como invisible.
Una de las dimensiones que dejan ver los conflictos por la radicación de Minera Alumbrera es vinculada a la
nueva geografía de expropiación, los nuevos dispositivos instaurados por el capital global para la producción
colonial del espacio, la colonización de los territorios y, a través de estos, de sus poblaciones y formas de
vida. Tales conflictos se presentan como luchas por el territorio: surgen de formas contradictorias de
comprender, vivir y producir el espacio habitados. Estos antagonismos se expresan como una dialéctica
entre horizontalidades y verticalidades. Las primeras expresan las sociabilidades de un territorio concebido
como espacio local, estructurado como base de una vida común flujo de vecindad y contigüidad; las
verticalidades implican una lógica espacial que tiene que ver con el territorio visto como vector de
competitividad, espacios globales, que cobran valor a partir de su capacidad para captar inversiones.
En el contexto de la globalización del capital, las verticalidades (fuerzas hegemónicas de la mundialización en
curso) se imponen sobre las horizontalidades, reconfigurando los territorios como espacios globales, como
fragmentos territoriales articulados en redes productivas organizadas bajo el control de actores y
normatividades propias del capital trasnacional. Las verticalidades redefinen los territorios como áreas al
servicio de los actores hegemónicos. El caso de Minera Alumbrera es un ejemplo de este proceso y sus
consecuencias.
Desde el punto de vista geoeconómico, el proceso de expropiación no se da solo a través del territorio
ocupado y los recursos extraídos, sino que también mediante la desarticulación de las cadenas locales de
valor (ruptura de circuitos de producción y consumos locales) y su rearticulación como fragmento
económicamente subordinado y tecnológicamente dependiente de las cadenas de valor mundializado. La
desintegración productiva de los espacios locales involucra una expropiación de la diversidad territorial,
económica, ecológica y sociocultural de los lugares, su transformación en espacios monoculturales. Se
produce una pérdida de las solidaridades horizontales que recorta la capacidad de absorción demográfica de
los territorios, tornando las estrategias de vida de las poblaciones locales dependientes de la actividad
global, que puede ser relacionado con el concepto de alienación territorial de Milton Santos, la alienación
territorial se torna producción colonial de identidades por sus efectos biopolíticos (erosión de la capacidad
de control y control que la sociedad política organizada ejerce sobre su territorio).
Producción colonial de la naturaleza: ecología de la expropiación
Uno de los rasgos del colonialismo moderno es la distribución jerárquica del usufruto y control sobre los
bienes y servicios ambientales. El discurso de la Modernidad sobre la naturaleza es un relato que permitió
construir y consolidar una modalidad histórica de apropiación y explotación del ambiente natural como uno
de los aspectos de la organización colonial del mundo.
El caso de la minería metalífera trasnacional es un ejemplo de las nuevas formas de expropiación ecológica
que aparecen con la globalización del capital, y además constituye una de las dimensiones de la alienación
territorial.
Las viejas jerarquías de la clásica división internacional del trabajo son redefinidas y profundizadas a partir de
la relocalización de las actividades productivas de menor generación de valor agregado y, que son más
intensivos ambientalmente en las sociedades periféricas, las actividades de mayor valor agregado y de
menor impacto ambiental se concentran en los países centrales.
La radicación de este tipo de explotaciones mineras provoca dependencia tecnológica, subordinación
económica y la expropiación de recursos ambientales (agua dulce, energía eléctrica y de hidrocarburos, etc.,
es decir expropiación ambiental).
La dimensión ecológica de los procesos expropiatorios hace referencia a la transferencia de bienes y
servicios ambientales en un intercambio desigual, que puede ser relacionado con el concepto de consumo
virtual. Si un país exporta un producto intensivo en agua a otro, exporta agua en forma virtual, para los
países con escases de agua puede ser atractivo importar productos intensivos en agua en lugar de producir
todos los productos exigentes de agua a nivel nacional.
Producción colonial de la gobernabilidad: biopolítica de la expropiación
El dominio que las elites locales ejercen sobre la burocracia estatal es un recurso clave para la negociación
con los fragmentos del capital global en sus pretensiones de apropiación territorial para dotar de legalidad y
preservar jurídicamente las operaciones de las empresas, y también para legitimar socialmente los efectos
expropiatorios. Las elites gobernantes locales se alían al capital trasnacional brindando seguridad jurídico
legal a cambio de recursos fiscales, que a su vez genera prácticas de asistencia sistemática de la población, y
la dependencia material de la población respecto de las finanzas estatales. En el caso de la provincia de
Catamarca, el 75% de la población depende directa o indirectamente del Estado, por empleo público (54%) o
por diferentes formas asistenciales (por ejemplo, los beneficiarios del plan jefes y jefas de Hogar), sólo un
25% se encuentra ocupada en el sector privado, y el 21% esta desocupado.
En la dinámica de los procesos de expropiatorios, la colonización de los territorios se proyecta en las
subjetividades e identidades colectivas, la identidad colonial se construye sobre la conciencia de que “todos
vivimos de la minería”, “somos un pueblo minero”.

Reboratti – “Ambiente y sociedad”


Capítulo 1 “La sociedad y su ambiente”
La sociedad y su escenario ambiental
El ambiente es el escenario concreto en donde el hombre desarrolla sus actividades, y está formado por
muchos elementos: luz solar, suelo, aire, agua, plantas y animales, construcciones de todo tipo, luz artificial,
caminos, aire acondicionado, etc. El hombre es un actor recién llegado al escenario ambiental del que se
quiere apropiar, los mamíferos existen en la Tierra hace muchos años, y la vida (como manifestación
biológica) desde mucho más atrás. El hombre tiene la capacidad de modificar algunos de los factores que
forman el ambiente y agregar nuevos elementos. Pero eso no le da derecho de propiedad exclusiva sobre
ese ambiente del cual forma parte.
Es posible hablar de diferentes ambientes, pero solamente desde un punto de vista metodológico para
entender mejor un sistema complejo, es decir, se separa y aísla alguna parte del sistema (como un cirujano
cuando cubre el cuerpo del enfermo dejando expuesta el área sobre la que va a intervenir). De esta manera,
es válido hablar del ambiente de un cierto animal o recortar el ambiente desde un punto de vista territorial
(por ejemplo, el ambiente urbano o el ambiente de tal lugar) siempre que se haga explicita esa maniobra
metodológica.
La posibilidad de diferenciar ambientes tiene que ver con la escala de análisis usada y con el nivel de detalle
que se busque. Pero, en la realidad concreta el ambiente es uno solo, un complejo y dinámico sistema de
elementos e interrelaciones. Para Reboratti, el concepto de ambiente engloba a todos los elementos y
relaciones que se encuentran dentro de la biosfera, tanto los naturales como los que son producto de la
intervención humana. Es importante la aclaración porque es común confundir el termino ambiental con lo
estrictamente natural, dejando de lado lo hecho por el hombre, pero además muchas veces es difícil
clasificar las características de ciertos elementos (por ejemplo, ¿una planta de maíz que su semilla fue
tratada genéticamente, es regada y cuidada por el hombre, es un producto natural o artificial?).
Naturaleza y ambiente
La idea de ambiente proviene de la ecología, ciencia que se desprende de la biología en el siglo XX y que
estudia las relaciones entre los seres vivos y su entorno, conjunto al que le da el nombre de ambiente.
Muchas veces se usa el termino ecología para definir las relaciones de una especie con su ambiente (por
ejemplo, la ecología del oso hormiguero), pero existe una confusión en las personas entre el concepto y la
disciplina en la que ambos términos aparecen como intercambiables. Es común escuchar la frase “estoy a
favor de la ecología” cuando en realidad quiere decir que está a favor de cuidar el ambiente y no de la
disciplina en particular.
Antes que la palabra ambiente se difundiera, era común usar el termino de naturaleza. Para algunos autores
ambos términos se refieren a todos los elementos de la Tierra fuera de la especie humana, y la diferencia
entre ambos es que el ambiente incluye los elementos que tienen intervención humana. Esta definición es,
para el autor, una definición que diferencia al hombre, por un lado, la naturaleza y el ambiente por el otro.
Esta división del mundo en tres sectores (la naturaleza, el hombre y sus artefactos, y el ambiente entre
ambos) despierta preguntas como ¿el hombre está dentro de la naturaleza, fuera o entremedio? Cuando se
escarba detrás del tema, surgen dudas sobre el alcance de cada termino.
Desde el punto de vista biológico, el hombre es parte integrante del ecosistema que conforma la ecosfera en
su totalidad. Pero, para muchas personas el hombre no está incluido en la naturaleza, eso significa que en
algún momento salió o nunca estuvo integrado en la naturaleza.
La propia idea de naturaleza es una construcción social, y por tanto no es posible dar una definición estricta,
sino que va cambiando con diferentes contextos históricos y culturales. (El autor aborda alguna cuestiones
que están presentes en Hortensia Castro “Naturaleza y ambiente” sobre el concepto de naturaleza en
diferentes contextos sociohistóricos).
Naturaleza es el conjunto de elementos y relaciones terrestres en general, mientras que ambiente se refiere
al conjunto de elementos y relaciones biológicos y no biológicos que caracterizan una porción de la Tierra.
Ambos términos se refieren al mismo conjunto o sistema, solo que en diferente nivel de materialidad. El
primero es un término teórico y abstracto, el segundo concreto y especifico.
Natural, salvaje y artificial
La separación hombre-naturaleza nos lleva a discutir conceptos como salvaje o silvestre, natural y artificial.
La idea de salvaje es asociada por lo general la no adhesión de algo o alguien a los usos y costumbres del
mundo civilizado, un hombre salvaje era aquel que no se comportaba como nosotros y que vivía en la
naturaleza, alguien inferior digno de ser esclavizado, educado o eliminado. La historia de América latina está
escrita sobre esa concepción de salvaje, donde aparecía la idea de desierto como un territorio “vacío”,
poblado por animales y hombres salvajes.
La noción de salvaje tiene un paralelo con la de naturaleza virgen, trozos de la superficie terrestre sin
intervención humana. Noción típica del romanticismo del siglo XIX, prendió fuertemente en la sociedad y la
noción de naturaleza virgen se transformó en un territorio sublime. Un ejemplo de las consecuencias
concretas de la asociación entre naturaleza virgen y belleza son la creación de parques nacionales en
ambientes donde se conjugaban ambos criterios.
La idea de naturaleza virgen no tiene justificación desde el punto de vista de la historia ambiental y se
relaciona con la idea de salvaje, desde los millones de años de vida humana sobre el planeta no hay ningún
lugar “virgen” desde el punto de vista de la presencia del hombre. Prácticamente todos los lugares que las
personas consideran salvajes fueron modificados por la actividad humana.
El autor se pregunta que diferencia lo natural de lo artificial. Para mucha gente ir a un parque público es
entrar en contacto con lo natural. Pero, un parque es totalmente artificial, los árboles provienen de
diferentes lugares, las plantas son cuidadas y podadas, el pasto recortado y regado. Muchas veces tenemos
una idea artificial de lo natural, si dejamos sin tocar ese parque por 50 años, a la mayoría de la gente le
parecería horrible y descuidado. ¿Una planta cultivada por el hombre es natural o artificial?
Sociedad y ambiente
En su historia sobre la superficie de la Tierra, el hombre uso del ambiente donde vive (o la naturaleza para
ser más amplios) todo lo que necesita para su supervivencia: agua, comida, vivienda, ocio, vestido,
comunicación, seguridad, etc. Para eso utiliza los recursos naturales que lo rodean: minerales, vegetales y
animales, es decir, lo que la naturaleza ofrece al hombre sin que éste haga nada por producirlos. Para
obtener el producto finalmente deseado, aparecen los recursos humanos, tecnológicos o financieros. Si el
hombre quiere producir pan, recurre al conjunto de recursos naturales (suelo, luz, agua) que le permiten
obtener una planta de trigo, para su cultivo usa recursos tecnológicos (arado, plaguicidas, fertilizantes),
humanos (el trabajo utilizado), económicos (los salarios para pagar por el trabajo y el precio que paga por los
recursos tecnológicos) y financieros (el capital necesario para hacer los pagos). Todos esos recursos los
vuelve a utilizar a lo largo de la cadena de producción del pan: molinos harineros, panaderías, transportes,
pero nada hubiera podido hacer sin los recursos naturales.
Pero la sociedad no aprovecha todo lo que toma de la naturaleza, al usar los recursos naturales y a lo largo
de la cadena productiva y en su vida cotidiana genera desechos que vuelven al ambiente, residuos de sus
distintas actividades como la basura generada en el hogar, los líquidos cloacales, desechos industriales que
conforman la contaminación ambiental.
El concepto de degradación del ambiente implica la sumatoria del uso de los recursos naturales y la
contaminación que ese uso y todas las otras actividades del hombre generan, es decir, la suma de acciones
humanas que afectan el ambiente en el que el hombre vive. El ambiente, es para el hombre organizado en
sociedad, una fuente de recursos naturales y un depósito de residuos.
Población y recursos
Una sociedad está formada por un grupo humano de diferentes cantidad y características (sexo, edad,
origen, rasgos físicos, actividad económica, religión, cultura, etc.), y una serie de relaciones que los
integrantes mantienen entre sí y con su ambiente. El grupo humano es conocido como población, y cuando
se suman sus relaciones se lo denomina sociedad. La población crece en tamaño a lo largo del tiempo y la
sociedad se vuelve más compleja porque sus integrantes son cada vez más y porque realizan actividades
cada vez más complejas y porque se relacionan cada vez más.
El proceso de complejización de la sociedad se apoya en una ampliación de la base productiva, y pone a la
sociedad en conflicto con su ambiente. Uno de los principales problemas que enfrenta la sociedad cuando
hace uso de los recursos naturales y contamina el ambiente, es que está usando para su desarrollo
elementos que son finitos, limitados. Pero, cada vez somos más y cada vez utilizamos más cosas, lo que
implica que cada vez exigimos más de la naturaleza, consumiendo sus elementos o contaminándola con
nuestros residuos.
Un simple problema de conocimiento
Durante la mayor parte de la historia de la humanidad, el conocimiento empírico marco la relación del
hombre con su ambiente. Una de la particularidades de ese conocimiento es su corto alcance temporal. Un
individuo, o un grupo de individuos, no posee una memoria de capacidad tal como para reconocer
promedios de los sucesos ambientales. La memoria funciona mediante una serie de recuerdos selectivos,
que a medida que pasa el tiempo se borran parcialmente. Por ejemplo, el recuerdo de la sequía puede
perdurar mucho más que el de los buenos años. La producción agrícola del mundo se basó durante la mayor
parte de la historia en el conocimiento empírico, pero no siempre se puede descubrir causalidades por la vía
empírica, cuando el conocimiento empírico no puede establecer causalidades y el hombre no encuentra
explicación para los fenómenos de la naturaleza, el hombre crea mitos y leyendas para poder explicarlos. El
conocimiento científico del ambiente (recolección y análisis objetivo de la información proveniente del
mismo) es algo relativamente nuevo, como mediciones climáticas, colecciones botánicas y zoológicas
aparecen en el siglo XVIII. los naturalistas eran los que dedicaban a esas actividades, y en el siglo XIX
partieron el ambiente en fragmentos que se estudiaban en profundidad pero que no se relacionaban entre
sí. Con la aparición de la ecología a fines del siglo XX, aparece una ciencia que se interesa más por las
relaciones entre las cosas que por las cosas mismas.
Riesgo, incertidumbre y catástrofe
El desconocimiento de las características de la naturaleza y el ambiente tiene consecuencias sobre la vida,
las instalaciones y las actividades humanas cuando tienen lugar sucesos imprevistos, de impacto negativo y
que están originados en la dinámica ambiental. Estos sucesos reciben el nombre de desastres, y adquieren la
categoría de catástrofe cuando su impacto es mayor y su efecto más duradero. El peligro que corre la
sociedad de ser afectada por esos sucesos se conoce como riesgo cuando es una probabilidad medible, e
incertidumbre cuando es totalmente aleatoria.
Los desastres o catástrofes pueden ser divididos en cuanto a su origen en natural o humanos. Los desastres
de origen natural son tan antiguos como la humanidad misma, pero son estudios desde hace poco tiempo.
Se clasifican según el elemento de origen, de origen geológico (terremotos, erupciones volcánicas), las que
se originan en la dinámica hídrica (inundaciones, maremotos), de origen climático (huracanes, ciclones,
sequias, tormentas de nieve), las que se originan en la vegetación (incendios) y en la fauna (plaga de
langostas).
Las catástrofes naturales son el resultado del contacto entre determinados procesos naturales y la
instalación y actividad del hombre y que resultan negativos para el mismo. Son procesos naturales que
ocurren de manera independiente al hombre, que se encuentra en un lugar y momento inadecuados cuando
ocurre un sismo, un maremoto o una inundación. Son catástrofes naturales en relación a lo que pasa en
nuestra sociedad, ya que no existen las catástrofes en el mundo natural, solo sucesos súbitos y
generalizados. Siempre existieron terremotos, maremotos, inundaciones, etc.
El hombre no es responsable de esos sucesos, pero mucha veces ayuda a que ocurran o que tengan efectos
catastróficos cuando modifica el ambiente. Una catástrofe ocurre cuando el hombre se encuentra en un
lugar donde ocurre un proceso ambiental.
La posición del hombre como integrante de la naturaleza lo expone a una serie de riesgos y lo obliga a vivir
en una constante incertidumbre. El tema del riesgo tiene una dimensión social, todos los habitantes de un
lugar corren el mismo riesgo, pero la capacidad para enfrentarlo está marcada por la diferenciación
económica y social. La catástrofe, medida en términos de las victimas que provoca, tiene mucho más
impacto en los países pobres que en los ricos.
Capitulo III – “El ambiente como recurso”
El concepto de recuso natural
Los recursos naturales son aquellos recursos (elementos del ambiente destinados a lograr cierta finalidad)
que el hombre obtiene del ambiente sin haber hecho nada para producirlos. Todo el ambiente que nos
rodea es una gigantesca reserva de este tipo de recursos, pero para evitar considerar que todo es recurso es
necesario tener en cuenta el concepto de recurso.
Para que un recurso sea considerado como tal debe reunir ciertos factores: la existencia de este y la
necesidad que tiene la sociedad de usarlo, la posibilidad técnica de extraerlo y utilizarlo, el costo de
extracción y el precio que la sociedad esté dispuesta a pagar por ese recurso (en términos de dinero,
impacto ambiental, esfuerzo, tiempo, etc.).
Tipos de recursos naturales
Existen tipos de recursos: los perpetuos, los no renovables, los renovables y los potenciales. Los recursos
naturales perpetuos son aquellos que la sociedad utiliza, pero cuya cantidad es tan grande y su renovación
tan constante que son en la práctica inagotables como por ejemplo la luz solar, el agua, el aire o el viento.
Son recursos básicos en la medida que son indispensables para la vida misma. Los recursos perpetuos son los
que el hombre utiliza como insumo para actividades económicas como por ejemplo la luz solar, la lluvia para
los cultivos, el agua de los ríos para navegar, regar y producir energía. Son recursos a los cuales no se les
asigno un valor monetario, pero sin ellos la vida humana sería imposible. Los recursos naturales no
renovables son aquellos que tiene su origen en procesos geológicos, su formación se realiza en tiempos
diferentes a los que utiliza la sociedad, su existencia se puede considerar fija y su reserva inmutable. Una vez
que comienza a ser extraído, su explotación depende del precio que se pague por dicho recurso, la cantidad
disponible, el costo de extracción y la posibilidad de ser reemplazado por otro recurso. Los recursos no
renovables son los minerales, en todas sus formas y para todos sus fines. Por mucho tiempo los más
explorados fueron los metalíferos, destinados a la producción industrial o artesanal. Pero a partir de la
invención de la maquina a vapor, pasaron a tener importancia los minerales energéticos, primero el carbón y
luego el petróleo. Hay recursos que son considerados y usados como perpetuos, pero en realidad son no
renovables. Un ejemplo es el agua subterránea (llamada fósil o encerrada), son yacimientos de agua que no
reciben más reposición, cuando se explotan a través de la perforación de pozos subterráneos, el agua es
extraída, no se renueva y finalmente se agota.
En el caso del manejo de la explotación de los recursos, existen dos posturas. Una aboga por un uso intenso
“aquí y ahora” hasta que el recurso se agote (interés individual o empresarial), otra opta por un uso
socialmente racional, donde la velocidad de extracción está relacionada con la búsqueda de nuevos
yacimientos y la obtención de recursos alternativos (interés de la sociedad en general, tanto de la población
actual como futura). El suelo es un recurso natural en parte no renovable, pero en parte también renovable.
Los recursos naturales renovables son de origen biológico y son capaces de reproducirse en un tiempo
socialmente aceptable. Están en constante renovación, sean o no utilizados por el hombre. Son explotados
desde los origen de la humanidad porque representan la fuente fundamental de alimentos para las sociedad
no productoras (las recolectoras), y posteriormente pasaron a ser fuente de materias primas para la
industria. Para que el recurso siga siendo renovable, debe ser explotado por debajo de su capacidad de
renovación, es decir, se debe explotar el excedente biológico (por ejemplo, si se quiere explotar un bosque
que para reproducirse requiere 100 ejemplares, y genera 20 árboles anuales, no se debería cortar más de 20
árboles por año). Lo peor que puede hacer una sociedad es explotar los recursos naturales renovables como
si fueran minerales, por ejemplo, a través de la explotación de bosques en búsqueda de madera para
distintos usos, la caza de animales salvajes para extraer la piel, la pesca indiscriminada.
Los recursos naturales potenciales son elementos naturales que pueden llegar a transformarse (a partir del
desarrollo de la tecnología y la economía) en recursos en algún momento. Un ejemplo es el petróleo, a
principios del siglo XIX se usaba como remedio, pero n se usaban sus propiedades calóricas. Por eso, el
interés de muchas personas en preservar las especies en peligro de extinción, porque en realidad no
sabemos si pueden ser de utilidad en el futuro (para por ejemplo encontrar una cura para el cáncer a partir
de determinado elemento natural que está a punto de extinguirse).
Otra forma de clasificación es la recursos ambientales, en un intento por evitar un excesivo economicismo
en la clasificación de los recursos naturales (pensando en el precio en relación con la utilidad), de esta
manera se incluyen todos los recursos que nos ofrece el ambiente, como el paisaje.
El ciclo de los recursos naturales
Cuando un recurso natural comienza a ser explotado, se genera un ciclo de actividades que tienen 5 fases:
extracción, purificación, traslado, consumo y reciclaje.
El ciclo comienza con la extracción del recurso, que consiste en una irrupción en el ambiente original, una
alteración ambiental. En este momento se realiza una evaluación de económica del costo de producción y
una evaluación de impacto (económico, social y ambiental) sobre los efectos de esa producción. La
evaluación de impacto se debe hacer antes de comenzar la extracción porque una vez que se inicia ya es
demasiado tarde para arrepentirse.
Cada tipo de recurso requiere una forma singular de extracción que genera un particular impacto ambiental.
Hay actividades extractivas puntuales en el espacio (las minas) y otras de gran extensión superficial
(explotación de madera).
Casi nunca un recurso natural se encuentra en el ambiente en la forma que el hombre lo necesita, ya que
aparece mezclado con otros elementos o en una forma que requiere alguna instancia de purificación o
limpieza. Los otros elementos pueden o no tener utilidad económica, si no la tienen la separación física del
recurso genera un fuerte impacto en el ambiente, con el agravante de que la extracción de parte del
volumen extraído no tiene ninguna utilidad para el hombre. Por ejemplo, en la pesca marítima cuando se
utilizan redes para la extracción, se extraen los peces que se quieren comercializar junto con otra cantidad
de animales, la mayor parte de los animales que no se comercializan son devueltos al mar, pero muertos por
lo que el ambiente es usado como basurero. También sucede que cuando el recurso natural se extrae, no
todo lo que se saca es útil. Por ejemplo, si se corta un árbol, la madera utilizada no incluye las ramas y la
corteza, que se consideran peso muerto.
Los recursos naturales están distribuidos en la Tierra en forma azarosa, no siempre los yacimientos de algún
mineral se encuentran cerca de donde van a ser consumidos, o los árboles de cierta especie están cerca de
una ruta pavimentada, por lo que su explotación requiere la organización de un sistema de transporte para
llevarlo a los mercados.
A partir de su llegada al mercado, el recurso natural es distribuido para su consumo o, pasa a integrar el
circuito productivo industrial, que termina con el consumo. Pero en muchos casos el consumo no es el
último paso, crecientemente se trata de volver a utilizar el recurso natural mediante el reciclaje, es decir, la
reutilización del residuo. Existen sistemas de reciclaje para el papel, el aluminio, la hojalata y otros metales
que pueden reducir la presión sobre el recurso original.
El tema de los recursos naturales y su explotación por el hombre presenta el problema de la determinación
de su posesión y la responsabilidad de su impacto ambiental.
¿De quiénes son los recursos naturales?
Un recurso natural puede estar encuadrado en cuatro categorías: libres, privados, colectivos y comunes. Los
recursos libres son aquellos sobre los cuales nadie puede reclamar propiedad, pero no quiere decir que no
se usen o no se regulen. En algunos casos (el aire, por ejemplo) el recuso es prácticamente intangible y
ubicuo y por lo tanto inapropiable. En otros casos, la falta de derechos de propiedad proviene de que el
recurso se ubica fuera de los límites jurisdiccionales de los Estados, como los casos de los mares y la
Antártida. El uso de esos recursos (por ejemplo, la pesca en mar abierto) es objeto de acuerdos entre todos
los países.
La existencia de instituciones de carácter global como las Naciones Unidas o los tratados internacionales que
regulan el uso de los recursos libres es reciente. Hasta principios del siglo XX, la explotación de los recursos
libres era indiscriminada, por ejemplo, durante siglos las tierras que no se encontraban dentro del territorio
de un país o imperio como es el caso de África que fue objeto de una intensa explotación de sus recursos
naturales entre los siglos XVI y XIX (incluyendo su población, que era cazada y vendida como esclava como si
fuera parte de la fauna). Los recursos naturales eran considerados por las potencias imperiales como libres
(no se creía que los africanos tenían derechos sobre esos recursos).
La globalización de la tradición judeocristiana con la respecto a la apropiación de la naturaleza, y la aparición
de los Estados/nación hicieron que se fuera ampliando la noción de la posibilidad de apropiación sobre los
recursos naturales. Esta propiedad tiene varias categorías, la propiedad común o social, donde una sociedad
se apropia de los recursos naturales delimitados en ese territorio, tanto los perpetuos (suelos, agua), como
los renovables y no renovables. Solo quedan excluidos los recursos perpetuos intangibles como la luz solar o
la atmósfera. A partir de esta apropiación, la sociedad desarrolla normas con respecto al manejo de
diferentes recursos. En las sociedades donde el derecho de la propiedad privada está restringido, la mayor
parte de los recursos naturales quedan como propiedad común, como el caso de la Unión Soviética o China
hoy en día.
En muchos casos el Estado hace una distinción entre recursos naturales de distinto tipo para establecer
cuales permanecen en el dominio público y cuales en el ámbito privado. Por ejemplo, en algunos países los
recursos naturales ubicados en el subsuelo (los minerales) y aquellos con características móviles son de
propiedad pública, mientras que el suelo y lo que está sobre él en forma fija se puede privatizar.
En el caso donde se privilegia la propiedad privada, el Estado traslada el derecho de uso a las personas,
jurídicas o físicas, dando lugar a la apropiación privada de los recursos naturales. Pero, la sociedad se reserva
el uso de los recursos naturales públicos como la fauna, la parte del suelo que corresponde a calles, áreas
que se reservan como parques nacionales o campos militares, etc.
La apropiación privada de un recurso natural significa que su dueño está a cargo del manejo de ese recurso.
En ese caso se genera un problema frente a la responsabilidad del individuo a la sociedad y el futuro, y sobre
las consecuencias del uso. Por ejemplo, un productor compra un campo cubierto de bosque, corta todo y
comienza a producir cereales, produciendo un proceso de erosión en su campo, cuando el campo se agota lo
abandona y se va a otro lado. Del campo obtuvo ganancias, pero al irse el quedo arruinado y el bosque no se
puede reproducir (porque no quedo ni un árbol, y toda la fauna se fue). El hombre se hizo más rico, y toda la
sociedad más pobre. Los recursos naturales no son interminables ni en su cantidad ni en su calidad, por lo
que es necesario preocuparse por su manejo. Pero aun haciéndolo bien, ¿hasta cuándo durarían?
Recursos naturales ¿hasta cuándo?
La escasez es uno de los temas que interesan a los estudiosos de los recursos naturales, que tiene dos
dimensiones. La escasez absoluta es la relación que se establece entre la necesidad de usar un recurso
natural y la cantidad que existe. Un ejemplo es la gradual reducción. La escasez absoluta fue aumentando
hasta hacerse total. La escasez absoluta está relacionada con el stock objetivo y global de un recurso en la
naturaleza. Algunos recursos naturales, por ser escasos, sean más caros en su precio original que otros más
abundantes. La posibilidad de usar un recurso natural está ligada a su accesibilidad relativa y por lo tanto a
una escasez relativa. La relatividad se mide en términos de distancia o dificultad técnica para obtener un
recurso natural, pero también está ligado al factor de la propiedad de ese recurso, privada o social. Un
ejemplo es el aumento del precio del petróleo que impusieron los países OPEC en 1973, ese aumento estaba
relacionado con el control que esos países tenían sobre la producción en sus territorios, al elevar el precio
aumentaron la escasez relativa del producto.
El tema de la escases está relacionado con la economía de los recursos naturales, y la relación entre sociedad
y sus recursos naturales, es decir, la reserva y la posibilidad de encontrar un sustituto. Reserva significa la
cantidad de un recurso accesible en la naturaleza, las reservas efectivas son las que se pueden explotar
utilizando la tecnología del momento, las potenciales son aquellas que podrían explotarse cambiando la
tecnología de explotación.
Los recursos naturales se agotan por diversos mecanismos. Los recursos no renovables se agotan porque su
explotación hace que las reservas se ubiquen cada vez más lejos o en lugares cada vez más inaccesibles o
porque se encuentran en circunstancias que lo hacen no explotables económicamente. No existe la extinción
de un recurso natural no renovable, sino un agotamiento con respecto a la necesidad que tiene la sociedad,
el precio que está dispuesta a pagar y la tecnología accesible para su explotación. Los recursos naturales
renovables, su reserve les permite mantenerse y aumentar. Su reducción y eventual extinción, tiene que ver
con varias causas. En primer lugar, cuando se produce una explotación minera del producto, no se respecta
su ritmo de reproducción. La caza, la pesca, la recolección y la explotación maderera son actividades que se
dirigen a la extracción de un recurso natural especifico. Manejar un recurso natural renovable significa
extraer una cuota de productos por debajo de la reproducción natural del recurso, y también respetar la
composición interna del ecosistema que permite llevar a cabo la reproducción del recurso. Por ejemplo, en
el caso de un animal, hay que respetar la relación entre adultos y jóvenes, machos y hembras, porque si no
se hace, el recurso se puede agotar porque su capacidad de reproducción (y no necesariamente su número)
se agotó.
Otra causa posible es la competencia por el uso del espacio que ocupa una cierta especie. Un ejemplo es el
avance de la agricultura sobre los ecosistemas naturales, que significa su reemplazo. La eliminación de un
recursos natural se hace para usar otro recurso natural como el suelo.
Muchas veces también los recursos naturales renovables se ven afectados por efectos secundarios de la
actividad humana como las diversas formas de contaminación (agroquímicos, derrames de petróleo), la
disrupción de ecosistemas por vías de comunicación, etc.
La distribución de la extracción y el consumo de recursos naturales
Los efectos y consecuencias de la diferencia entre distribución de potenciales consumidores y la de los
diferentes recursos naturales tiene que ver con el tema de la escasez y el manejo de los recursos naturales.
En el inicio de la historia, no había diferencia entre la distribución de los recursos naturales que se usaban y
la distribución del hombre porque el hombre habitaba los ambientes que le brindaban los recursos que
necesitaba, el hombre era parte de ese ambiente y ese ambiente le permitía crecer y multiplicarse
otorgándole sus recursos.
Hombre y recursos naturales formaban una sola unidad geográfica, si el hombre se alejaba de los recursos,
podía perder su principal fuente de alimentos. La separación entre área productora de recursos naturales y
área habitada por un grupo humano comenzó a producirse cuando el hombre desarrolló las técnicas de
transporte y conservación de alimentos. Si comparamos la posibilidad de separación del hombre de la
determinante territorial de los recursos naturales en una sociedad basada en la caza y otra en la agricultura,
vemos que en la primera el grupo social está atado a la posibilidad de conseguir caza y consumirla en muy
poco tiempo, su tiempo de separación del recurso es muy corto; mientras que un agricultor andino, que
cultivaba papa y maíz, cuando recogía su cosecha estaba en libertar para desplazarse lejos de la zona de
producción. Su único limitante era la capacidad de cargar su comida. Se había separado de la determinante.
La sociedad, con el tiempo, fue aumentando su capacidad para transportar sus productos (y ellos mismos) y
entre esos procesos figuraban los recursos naturales. Primero domesticó animales para cargar más del doble
que una persona, la posibilidad de transporte aumentó (un caballo puede cargar más del doble que una
persona y caminar el triple). Luego agregó la invención de la rueda, que combinada con los animales
generaba una capacidad de carga muy alta. Finalmente inventó las diversas formas de transporte terrestre
automotor, primero ferrocarriles, luego automóvil y camiones, sumándose el transporte por agua y aire, se
entiende como la determinante hoy en día no tiene que ver con una razón técnica. La distribución desigual
de los recursos naturales entre la población tiene que ver con razones económicas y sociales.
Las razones económicas y sociales parten de la separación entre fuente de recursos naturales y
consumidores. Cuando ambos coinciden en el espacio terrestre, la obtención del recurso es un problema de
esfuerzo y conocimiento. Cualquier miembro del grupo cazador podía acceder al recurso fauna si tenía la
fuerza y la habilidad. Pero a medida que la fuente de los recursos se aleja de la población que los necesita la
obtención requiere más capacidad, esfuerzo, habilidad y tecnología. Se establece una mediación entre la
producción del recurso y su consumo, la transformación del recurso natural en una mercancía, que tiene un
precio y un mercado. A partir de la modernidad, las personas no participan en la explotación de un recurso
natural que necesitan, sino que son sus consumidores después de pagar por él recurso un precio
determinado.
No todas las personas tienen la misma capacidad de consumo, en la medida de que no todos tienen la
misma cantidad de dinero para destinar a la compra de un bien que originalmente fue un recurso natural.
Por lo que la ubicación de los recursos naturales y la ubicación de sus consumidores responde a una trama
muy compleja, donde hay áreas productoras y áreas consumidoras, países y áreas que vender y compran,
compañías internacionales que intermedian, coyunturas políticas que cambian los precios.
La propiedad, explotación, manejo y consumo de recursos naturales puede analizarse desde las diferentes
escalas: individual, local, regional, nacional y global.
Desde un punto de vista individual, una persona (o una familia) tiene acceso a extraer un recurso natural si
se trata de una sociedad de cazadores y recolectores o si se trata de un agricultor. En el primer caso, el
recurso natural (frutas, animales) es extraído y consumido por el individuo, que se encuentra en un
equilibrio delicado con la oferta ecosistémica que se puede romper si la población crece demasiado. En el
caso del agricultor, el individuo extrae el recurso natural (utiliza el suelo y los recursos perpetuos), si es un
campesino en una economía de autosuficiencia consume parte de este, y el resto lo cambia por otros
productos o lo vende en el mercado.
En el caso de la escala local, una serie de personas comparte el mismo recurso, lo que requiere un manejo
diferente del mismo. En los recursos renovables, por ejemplo, el manejo de un individuo repercute en cómo
lo hace el que está al lado y aquí comienza a parecer el tema de los recursos comunes, cuya escala donde
pueden comenzar a aparecer las regulaciones que limitan el manejo de un recurso por un individuo. Esta
escala corresponde al gobierno municipal, es la primera en la que se puede notar el proceso de degradación
de un recurso, es decir, la desaparición de una especie de animal, las canteras abandonadas, etc. El nivel
local tiene que ver con grupos sociales que consumen parte de los recursos que explotan: comunidades
andinas, tribus indígenas, pueblos pesqueros, es el nivel que muchas ciencias sociales delimitan los estudios
de caso.
El nivel regional es el tramo de la escala donde la extensión y distribución de los recursos naturales y el
impacto que se tiene es más notable. La agregación de mayor cantidad de individuos y empresas, la
extensión y características de las reservas naturales y el conglomerado de especificidades locales en el
manejo de los recursos naturales da una perspectiva territorial al manejo de los recursos. Eso era muy claro
en el pasado en, por ejemplo, la forma que cultivaban la tierra los colonos de Misiones, o como los
pescadores de San Luis do Maranháo manejaban sus redes. Esta especificidad regional del manejo de los
recursos naturales se fue perdiendo a medida que los métodos y las técnicas de explotación se fueron
generalizando, pero subsiste el efecto que esos métodos y técnicas tienen sobre los recursos. Mucho se
habla, por ejemplo, sobre el proceso de deforestación de la Amazonia o la erosión de los suelos de la
Patagonia, que son ejemplos de la escala regional.
La escala nacional es la más común cuando se habla de las relaciones sociedad/recurso, desde el punto de
vista de su explotación y consumo. La información pierde especificidad territorial, pero se relaciona con las
posibilidades de manejo a partir de cierta legislación. En esta escala el individuo o la empresa desaparecen
como responsables del manejo porque se habla en términos de la forma en que cierta Nación maneja sus
recursos (por ejemplo, la deforestación en Venezuela). Hecho que esconde el papel de las empresas
multinacionales en la explotación de los recursos naturales, por lo que es más importante realizar un análisis
sobre como las empresas holandesas se llevan los mejores ejemplares de madera a preocuparse por cómo
Surinam está talando la selva tropical.
El nivel global determina el límite final de la cantidad de recursos que puede ofrecer la Tierra como un todo,
y por lo tanto la cantidad de población que puede sostenerse en ella. En esta escala, los estudios permiten
medir la cantidad global de recursos naturales disponibles, permiten que se pueda hablar de las reservas de
recursos mundiales, de su ritmo de agotamiento y renovación.

M. Svampa, L. Bottaro, M. Álvarez – “La problemática de la minería metalífera a cielo abierto: modelo de
desarrollo, territorio y discursos dominantes”
Fases de acumulación, modelo minero y nuevas resistencias
En Argentina, existen cada vez más personas que se oponen a la explotación de la minería a cielo abierto.
Para entender esta creciente oposición, hay que aclarar que la minería a cielo abierto es diferente de la
minería subterránea tradicional. La cantidad de minerales extraídos a comienzos del siglo XX era mayor que
en la actualidad. Los minerales remanentes se encuentran en estado de diseminación en la naturaleza y
dispersos en rocas montañosas, por lo que es imposible extraerlos con los métodos y tecnologías de la
minería tradicional. En su reemplazó, la industria minera creó un método extractivo que se adapta a las
nuevas condiciones, detecta por satélite los lugares con mayor concentración de minerales, por lo general
polimetálicos. Cuando el lugar es localizado, se hacen mapeos geográficos y geológicos, y se define el área
donde se localizará la explotación, se prepara el terreno, se abren caminos y se instalan los campamentos
para empleos de la empresa.
Durante la explotación, lo primero que se hace es la voladura de suelo, montañas enteras son convertidas en
rocas y trituradas para separar y obtener, mediante el uso de mucha cantidad de agua, sustancias químicas
toxicas como cianuro o mercurio, los metales del resto de la roca.
La minería a cielo abierto requiere el uso de sustancias químicas toxicas que afectan al ambiente, y también
un uso desmesurado de recursos como agua y energía. Cuando más baja es la concentración de minerales
como oro o plata presente en las rocas y en el material mineralizado de un yacimiento, mayor es la cantidad
de explosivos y volúmenes de agua que se necesitan. Se usan miles de litros de agua por minuto, extraída de
los ríos cercanos, los glaciares y los acuíferos, que implica a su vez nuevos problemas como por ejemplo que
la escasez de agua hace necesario la construcción de represas hidroeléctricas.
En Argentina, la minería fue siempre una actividad secundaria, pero la implementación del modelo actual de
minería forma parte de un movimiento que tiene que ver con el conjunto de la región latinoamericana. El
impulso del capitalismo neoliberal postdictaduras implicó, en una primer fase que comenzó en los años 90,
la desregulación económica, la política de privatizaciones (de servicios públicos y, hidrocarburos), y la
generación de nuevas normas jurídicas que favorecieron la implantación de capitales extranjeros y la
aceptación de la normativa creada en los espacios transnacionales. En la actualidad, asistimos una segunda
fase, caracterizada por la generalización del modelo extractivo-exportador, basado en la explotación de
recursos naturales no renovables, y en una creciente demanda de los países desarrollados hacia los países
dependientes de materias primas o bienes de consumo (que se refleja en la expansión de las fronteras sobre
territorios antes considerados improductivos, por ejemplo, en agricultura o minería). Esta expansión
reorienta la economía de pueblos enteros y sus estilos de vida, y amenaza la sustentabilidad ecológica (el
equilibrio entre el ser humano y la naturaleza que lo rodea y de la que forma parte, es decir, que se pueda
mantener sin agotar los recursos). La minería a cielo abierto es un ejemplo de la nueva división territorial y
global del trabajo en el contexto del capitalismo actual. La desigual división del trabajo afecta en mayor
medida a las poblaciones pobres como por ejemplo los pueblos indígenas y campesinos, que defienden sus
derechos territoriales frente a la expansión del capital actual que David Harvey caracteriza como
“acumulación por desposesión” (lo que Marx denomina acumulación originaria), que implica un modelo de
acumulación que mercantiliza y depreda los bienes ambientales.
En este contexto, surgen y se expanden cada vez más movimientos socioambientales, entre los que destacan
los movimientos en contra de la minería a gran escala y a cielo abierto. Desde 1999, en la franja de la
cordillera de los Andes que va desde Guatemala, Ecuador, Perú, hasta Chile y Argentina, se originaron
movilizaciones campesinas, resistencias y asambleas de autoconvocados frente a la expansión de proyectos
mineros que amenazan las condiciones y calidad de vida de las poblaciones. Estos movimientos
latinoamericanos comparten rasgos y dimensiones, una dimensión central que atraviesa los movimientos
contra la minería a cielo abierto es la multiescalaridad del conflicto, que tiene lugar en el hecho de que
involucran diferentes actores sociales, económicos y políticos a las diversas escalas locales, regionales y/o
provinciales, estatales y globales. En esta dinámica multiescalar, “lo global” y “lo local” se presenta como un
proceso en el que tiene lugar alianzas entre empresas transnacionales y Estados, y resistencias de las
comunidades locales.
Las reformas de los 90 en la legislación minera
Como en otros países de la región, en Argentina la introducción de este modelo fue posible gracias a leyes
promulgadas en los 90 durante los dos mandatos de Carlos Mene (1989-1995, 1995-1999). La reforma de los
90 implicó un cambio en la explotación de los recursos naturales, consagró la provincialización de los
recursos naturales (gas, petróleo, minería) que dejó de depender del Estado central, y además marcó la
renuncia del Estado (nacional y provincial) a su explotación (privatización). En la minería, se dieron
beneficios y exenciones al capital transnacional como la exención del pago de importación, deducción del
pago total al impuesto a las ganancias, exención a las empresas del pago de retenciones por exportaciones y
la no obligación de liquidar divisas en el país.
Se modificó el Código Minero vigente desde 1880 (y que mantenía restricciones vigentes desde la época
colonial), y entre otras cuestiones se declaró que el Estado no puede explotar ni disponer de las minas y por
eso les concede a “los particulares la facultad de buscar minas, aprovecharlas y disponer de ellas como
dueños. El Banco Mundial acompaño la reforma legal mediante el Programa de Asistencia a la Minería
Argentina (PASMA), para alentar la inversión privada en minería. Además, se implementó una legislación de
facilitación fronteriza para facilitar la explotación integrada de yacimientos compartidos en los límites entre
Argentina y Chile, a ambos lados de la cordillera. En cuanto a su potencial minero, Argentina ocupa el sexto
puesto en el mundo, y 75% de las áreas atractivas para la minería todavía fueron explorados.
El marco regulatorio fue impulsado por los gobernadores de las provincias hoy consideradas mineras como
por ejemplo San Juan, Catamarca y La Rioja. Néstor Kirchner, como gobernador de Santa Cruz, confirmo la
continuidad del modelo minero, y lo declaro un objetivo estratégico, avanzando en la exención de IVA para
la minería y otros puntos estratégicos para el desarrollo del sector minero. En 2004, como presidente,
presentó el Plan Minero Nacional, expresó una evaluación positiva de las transformaciones en la legislación
minera realizada en la década anterior, apoyando la expansión de la actividad para los próximos años en
todo el país.
En el informe de gestión minera 2003-2007 la Secretaria de Minería de la Nación presenta sus articulaciones
con otros ministerios, secretarias e institutos nacionales en el marco de la acción conjunta y de
complementación de realización bajo el Plan Minero Nacional, mostrando el compromiso del Estado
nacional con la actividad minera en su conjunto. Por ejemplo, alguno de los proyectos de articulación con el
Ministerio de Desarrollo Social de la Nación desarrolló el programa de minería y asistencia social a
productores de ladrillos, y con el Ministerio de Educación de la Nación la fomentaron el conocimiento de la
minería, material sobre minería para instituciones educativas y encuentros nacionales con universidades y
escuelas técnicas
Pero es difícil acceder a la información oficial sobre los proyectos vigentes por la baja calidad de la
información disponible en la página oficial de la Secretaria de Minería (más bien propagandista que de
informativa sobre avance de proyectos) y la casi nula información oficial a nivel provincial (en páginas
oficiales).
A fines de 2007, la presidenta C.F.K aumentó las retenciones de las exportaciones a los hidrocarburos,
productos agrícolas y a las exportaciones mineras. El sector minero recibió las medidas de manera negativa,
los empresarios estaban preocupados por la violación a la Ley de Inversiones Mineras, y la seguridad jurídica
garantizada por el marco normativo argentino (las retenciones a las exportaciones son un instrumento del
Estado nacional que existe desde los años 50, sólo fue suspendida bajo el gobierno de Carlos Menem). La
preocupación por la seguridad jurídica de los capitales está ligada al aumento de la retenciones, pero sobre
todo a la reciente sanción en diferentes provincias de leyes que prohíben este tipo de minería. Por ejemplo,
en el año 2008, provincias como Córdoba o San Luis sumaron leyes que establecen la prohibición de la
minería a cielo abierto. Pero, la minería a cielo abierto no dejo de ser una política de Estado, bajo el gobierno
de C.F.K siguió siendo muy importante, hecho que se manifiesta en el veto de la presidenta a la ley de
protección de glaciares qué entre otras cuestiones, impedía que en los hielos y en su entorno se realizaran
actividades como la exploración y explotación minera o petrolífera.
Ecología, lenguajes de valoración y territorialidades en pugna
El ecologista catalán Joan Martínez Allier propone 3 corrientes del ecologismo: el culto de la vida silvestre, el
credo ecoeficientista y el movimiento de justicia ambiental. La primera se preocupa por la preservación de la
naturaleza silvestre, opuesta al crecimiento económico, valora negativamente el crecimiento poblacional y
busca respaldo científico en la biología de la conservación. Sus acciones se encaminan a crear reservas y
parques naturales en lugares con especies amenazadas o sitios caracterizados por la biodiversidad. La
segunda corriente (dominante en ONG y gobiernos del primer mundo) postula el uso eficiente de los
recursos naturales y el control de la contaminación. Sus conceptos claves son desarrollo sustentable,
industrias limpias, etc. Consideran que las nuevas tecnologías son instrumentos claves para la modernización
ecológica a partir del ahorro de energía y materiales para remediar la degradación causada por la
industrialización. El concepto de desarrollo sustentable hace referencia a la preocupación por el cuidado del
medio ambiente y la búsqueda de un estilo de desarrollo que no comprometa el provenir de las futuras
generaciones. Pero, el desarrollo sustentable se mostró insuficiente debido a que proponía resolver los
males causados por la tecnología a partir de la aplicación de mayor tecnología. La tercera posición es una
corriente que coloca el acento en los conflictos ambientales, que en diversos niveles (local, nacional, global)
son causados por la reproducción globalizada del capital, la nueva división internacional y territorial del
trabajo y la desigualdad social. Llama la atención sobre el desplazamiento geográfico de las fuentes de
recursos y los desechos desde los países del norte hacia el sur. Agrupa a organizaciones indígenas y
campesinas, poblaciones urbanas que comienzan a activar un lenguaje de valoración divergente, en
oposición a la concepción binaria que desarrollan las empresas en alianza con gobiernos nacionales y
provinciales respecto de la tierra y el territorio.
En el caso de la minería metalífera, el discurso de las empresas transnacionales y los gobiernos suele
desplegar una concepción binaria del territorio, que tienen que ver con ideas de territorio eficiente, y
territorio vaciable/sacrificable. La expansión de los megaemprendimientos fue instalando la idea de que
existen territorios vacíos o socialmente vaciables, con el fin de poner bajo el control de las grandes empresas
una porción de los bienes naturales presentes en esos territorios. El territorio carece de artefactos u objetos
valiosos desde el punto de vista social o económico, dentro de la lógica del capital se consideran
sacrificables. Los territorios en los cuales se instalan esos proyectos son zonas aisladas, empobrecidas o
caracterizadas por una escasa densidad poblacional, lo que construye escenarios de fuerte asimetría social
entre los actores en pugna. Las comunidades asentadas allí son negadas e impulsadas al desplazamiento o
desaparición y sus respectivas economías locales minimizadas, en nombre de la expansión de las fronteras.
En Argentina, el concepto de territorio vacío aparece asociado a la idea de desierto, imagen con fuerte carga
histórica y simbológica que fue empleada para justificar la expansión de la frontera en la Patagonia,
eliminando las poblaciones indígenas e imponiendo un modelo de Estado-nación bajo el discurso de un
progreso homogeneizante y de integración socioeconómica al mercado internacional. En la actualidad,
pareciera que hay un retorno de esa estrategia en la medida en que la resignificación del concepto de
desierto y la valorización de esos territorios caracterizados por sus paisajes primarios y sus grandes
extensiones justifican la construcción de una territorialidad que excluye las otras existentes. Los funcionarios
del gobierno nacional y provincial usan esa metáfora para plantear la minería a gran escala como única
alternativa productiva en regiones donde impera el “desierto de piedra”. Esa misma estrategia es usada para
justificar la venta de extensos territorios en la Patagonia argentina a empresas y propietarios extranjeros,
que incluye, en algunos casos, pueblos enteros, y el acceso a ríos y lagos.
En Argentina, las movilizaciones socioambientales en contra del modelo minero actual (explotación a cielo
abierto) se organizan bajo la forma de asambleas de vecinos o ciudadanos autoconvocados, cuyo
composición es heterogénea y multisectorial, con una presencia importante de las clases medias,
organizaciones campesinas o indígenas. Estos procesos de movilización asamblearia condujeron a una
concepción de la territorialidad opuesta al discurso ecoeficientista y a la visión desarrollista.
Responsabilidad social empresarial y gobernanza
Los conceptos de responsabilidad empresarial y gobernanza forman parte del discurso global que tiene que
ver con el proceso de reconfiguración de los territorios. La noción de responsabilidad social empresarial
(RSE) es un concepto que apunta a combinar la filantropía empresarial con una idea sobre la responsabilidad
de las empresas respecto del impacto social y ambiental que generan sus actividades. Ese concepto debe ser
entendido en el marco de la nueva matriz neoliberal en la que el Estado se corre de sus responsabilidades y
las empresas son consideradas el actor central y dinámico por excelencia. Este nuevo modelo de acción
empresarial es promovido por y para las grandes empresas que son responsables de daños ambientales, de
explotación de trabajo infantil y subcontratación de trabajo esclavo, sobre todo en regiones periféricas con
marcos regulativos más permisivos que en los países industrializados del centro. En Argentina, se instaló en
la agenda luego de la crisis de 2001 y encontró dinamismo en la actividad minera como clave tendiente para
que la actividad minera a gran escala pasara a ser concebida como factor de desarrollo sustentable. La RSE
forma parte de un dispositivo más amplio que apunta a instalar y legitimar el nuevo modelo extractivista, las
empresas buscan formar vínculos con instituciones, universidades (convenios y subsidios) y lanzan campañas
publicitarias en los medios de comunicación para fomentar la opción de “una minería sustentable”. En las
comunidades donde se desarrolla la actividad extractiva, las empresas tienden a reconfigurar las economías
locales preexistentes, reorientando la actividad económica de la comunidad en función de la minería y
creando nuevos enclaves de exportación. Pero producen un impacto negativo en términos ambientales y
sanitarios, que repercuten sobre las condiciones de vida de la población. A través de la RSE, las empresas
tienden a ampliar su esfera de acción, convirtiéndose en agentes de socialización directa mediante acciones
sociales, educativas y comunitarias. El caso de Minera Alumbrera, en Catamarca-Tucumán, es uno de los
ejemplos en los cuales las empresas asumen la condición de agente socializador en un intento de controlar la
producción y reproducción de la vida de las poblaciones. Las empresas mineras de Catamarca, Tucumán, San
Juan y Chubut hacen donan a escuelas y hospitales de esas provincias para que limitar el ejercicio de la
opinión de las comunidades. En 2007, el defensor del pueblo de la Nación afirmó que esas donaciones iban
acompañadas por una contrapartida publicitaria a favor del trabajo desarrollado por las empresas mineras,
incentivando la inhibición de toda posible critica, y restringir la participación y el ejercicio de la población en
la defensa de los derechos ambientales.
Otro concepto clave es el de gobernanza que hace referencia a una forma de gobierno que adopta formas de
coordinación a distintos niveles, del sector público y privado, los actores de la sociedad civil y el mercado. En
Latinoamérica, el modelo de gobernanza es aplicado en el marco de la extensión de un modelo extractivo-
exportador. Es un modelo que, frente al escenario actual latinoamericano y la cartografía de resistencia,
intenta recomponer la dinámica del capitalismo neoliberal, poniendo el acento en la RSE y la limitación de
las demandas y los reclamos de las poblaciones afectadas por la expansión del capitalismo extractivo
transnacional en Latinoamérica.

Miguel Teubal – “Expansión del modelo sojero en la Argentina: de la producción de alimentos a los
comodites”
El neoliberalismo es un modelo agrario, de agricultura industrial que se manifiesta en Argentina con el auge
del cultivo de soja. El cultivo de soja comenzó a realizarse en gran escala en los años 70, y a partir de los años
90 el de soja transgénica, transformando al país en uno de los principales países del tercer mundo que
impulsó su producción (con semillas RR resistente al glifosato). Para que la opinión pública comenzara a
rechazar el neoliberalismo fue necesario que se produzca la crisis del 2001, la crisis más importante de la
historia del país porque, a diferencia de las crisis asiática, brasileña o rusa, fue una crisis del neoliberalismo.
Alguna de las políticas que impulso el neoliberalismo en el país fueron privatización, desregulación,
reducción del gasto público en salud y educación, etc.; y fueron presentadas como preceptos de un
pensamiento único que debía aceptar la sociedad en la medida que era un modelo que nos iba a elevar al
nivel del primer mundo, mejorando las condiciones de vida y eliminando la pobreza. Pero, el modelo generó
desindustrialización, desocupación, hambre y pobreza. A pesar de las críticas hacia el modelo a partir del
caos económico del 2001, un aspecto del neoliberalismo se mantuvo intacto, el modelo agrario, de
agricultura industrial, que se manifiesta en Argentina con el auge del cultivo de soja, y prevalece también la
noción de que el modelo de agricultura industrial fue exitoso. Muy pocas veces se habla de efectos nocivos
(sociales, económicos, medioambientales, sanitarios, etc.), las consecuencias de una excesiva especialización
en la soja transgénica, y sus consecuencias: la desaparición de medianos y pequeños productores y
trabajadores rurales, la perdida de la soberanía alimentaria, el deterioro ambiental (que generó protestas en
poblados contaminados por las fumigaciones del glifosato por aire, la perdida de la biodiversidad ambiental,
la expulsión del sector de medianos y pequeños productores y campesinos por parte de grandes sojeros, etc.
No existen análisis críticos sobre el modelo agrario, ni debates en foros naciones oficiales o de la sociedad
civil. Razón por la cual el autor se propone hacer una evaluación critica de esa cuestión.
El nuevo perfil productivo: de los alimentos a los commodities
En el siglo XX, Argentina junto con Canadá, Nueva Zelanda, Estados Unidos, fue un importante proveedor de
carnes y cereales a la economía mundial. Esas exportaciones (carne vacuna, trigo, maíz, girasol, etc.) fueron
los alimentos básicos de consumo popular masivo, era una producción centrada sobre la región pampeana,
mientras que, en las regiones extra pampeanas, se producían cultivos industriales (caña de azúcar en el
Noroeste Argentino, algodón y yerba mate en el Noreste Argentino, frutales diversos como manzana, peras,
uvas en la Patagonia y en la región de Cuyo. Así, se producían casi la totalidad de los productos consumidos
por su población, provenían de productores pequeños y medianos (propiedades rurales multifamiliares) que
constituían una parte importante de los productores agropecuarios. En 1960, las propiedades rurales
multifamiliares ocupaban el 45% de la superficie del país, y producían el 47% de la producción total,
mientras que los campesinos solo ocupaban el 3% (mayor importancia de productores familiares tipo
Farmer, y menor importancia del campesinado tradicional).
En la década del 70, se introduce la doble cosecha, a través de una agriculturalización basada en dos
cosechas (en vez de alternar la agricultura con la ganadería). Surge la producción sojera a partir del doble
cultivo trigo-soja. Se difunde en la región pampeana, en la región maicera típica, provocando una parcial
sustitución del maíz y del sorgo, y de actividades ganaderas.
La transformación del campo argentino comienza a sustentarse sobre la soja, a costa de la ganadería y otros
cereales tradicionales. Desde entonces, la producción sojera no deja de aumentar año tras año. Argentina, se
une a Brasil y Estados Unidos como los principales productores y exportadores de soja a la economía
mundial.
En la década de los 90, se produce un nuevo salto tecnológico en el agro argentino. En 1996, comienza la
implantación de la semilla transgénica de la soja llamada RR (Roundup Ready, Roundup es la marca
comercial del glifosato, herbicida al que la soja RR es resistente). Las semillas RR y el glifosato son productos
de Monsanto, por lo que Monsanto logro inducir a que los productores incorporaran la soja RR resistente a
su propio agroquímico, aumentando la dependencia de los agricultores respecto de las grandes empresas
transnacionales proveedoras de semillas e insumos agrícolas. Adquiere preeminencia el complejo sojero,
pocas empresas semilleras transnacionales, como Monsanto y Novartis, proveen semillas y los agroquímicos
que el productor se ve obligado a comprar una vez que introduce el transgénico.
Después de la crisis 2001/2, el modelo de agricultura industrial centrado sobre la soja continúo siendo
prominente, favorecido por políticas públicas que consideraban que sus efectos económicos eran favorables
para la economía nacional. El negocio financiero de la soja se expandió sobre nuevos territorios, desplazando
productores marginales y comunidades indígenas y campesinas en diversas regiones del país.
Neoliberalismo y sistema agroalimentario: impactos sobre el agro
Los ajustes estructurales neoliberales aplicados a la economía afectaron al sistema agroalimentario en su
conjunto (producción agropecuaria, provisión de insumos agropecuarios y comercialización, el proceso
industrial, la distribución y consumo final de alimentos), y especialmente al sector agropecuario a través del,
por ejemplo, decreto de Desregulación de 1991 que eliminó las regulaciones sobre la actividad agropecuaria.
El sector agropecuario argentino se convirtió en uno de los más desregulados del mundo, sujeto a vaivenes
de la economía mundial. Las privatizaciones, desregulaciones y la apertura al exterior, repercutieron sobre la
actividad agropecuaria, los precios de su producción y de sus insumos, el acceso al crédito, la rentabilidad de
la actividad y condiciones de vida de los grupos mayoritarios. En el sector agropecuario, se produjo una
concentración y centralización de capital en la agroindustria y la distribución final de alimentos (por ejemplo,
el llamado supermercadismo) y pocas empresas concentraron la provisión de semillas y otros insumos a
productores agropecuarios. Además, se produjo una fuerte extranjerización en estos sectores hacia fines de
la década del 90, y adquirieron poder las grandes empresa extra-agrarias en relación con los medianos y
pequeños productores agropecuarios, que tendieron a perder su autonomía de decisión, y también el medio
agropecuario se transformó en un sector dependiente de las grandes empresas proveedores de la semilla
transgénica.
Los procesos de liberalización, apertura y desregulación favorecieron la consolidación de oligopolios en
segmentos clave de diversos complejos agroindustriales. Por ejemplo, en el complejo lácteo, compañías
como SanCor o Mastellone (La Serenísima) controlan gran parte del mercado, y la venta de aceite refinado
de girasol es manejado por compañías como Molinos Río de la Plata y Aceitera Genera Deheza.
En el caso de las empresas multinacionales que exportan cereales, siete empresas concentran el 60% del
volumen de granos exportados. En el oleaginoso, principalmente en el sector sojero, también hubo una
creciente concentración del capital. El complejo oleaginoso es el segundo más importante del país después
del cerealero, pero es el principal grupo exportador, pero el procesamiento industrial de productos
oleaginosos es un área que genera poco empleo. Las firmas más importantes que dominan las exportaciones
de harina y aceite de soja pasaron a representar, a partir del 2002, más del 80% de las exportaciones totales.
La concentración y centralización del capital de la industria alimentaria, distribución de alimentos, y de
provisión de semillas, incidió sobre el sector agropecuario. Los productores agropecuarios (medianos,
pequeños y campesinos) fueron perdiendo su autonomía de gestión, es decir, la capacidad para negociar
precios, créditos y otras condiciones de oferta de su producción.
Los cambios en el sistema agroalimentario cercenaron la capacidad de decisión del productor agropecuario
sobre su producción, los insumos utilizados y las técnicas productivas desarrolladas, además de una perdida
en el poder de negociación del precio de venta que tiene el productor frente a la industria o al acopiador, y
en el caso de los transgénicos frente a su proveedor de semilla. A partir del decreto de Desregulación de
1991, quedó sin efecto la reglamentación que establecía un precio mínimo para los productores
agropecuarios.
El boom sojero
Uno de los argumentos para introducir los transgénicos en fue que eran necesarios para acabar con el
hambre en el mundo, pero el momento de implantación de la soja transgénica (desde 1996) coincide con la
época de mayor aumento de la pobreza en el país. La mayor especialización en cultivos transgénicos, y la
expulsión de productores y trabajadores rurales del sector, entre otras cuestiones, tienen que ver con el
hambre la miseria que imperan en el país. La especialización en soja transgénica dejo lado otros cultivos
básicos de consumo popular masivo. La producción de granos, en particular de oleaginosas (soja) fue en
aumento, pasó de representar el 10% de la producción de granos total del país en 1980, al 49% en 2003
(porcentajes similares a los de la superficie total destinada a la producción sojera). Estas tendencias se
dieron en detrimento de la producción ganadera, de otros cereales, de tambos, de producciones frutales y
cultivos industriales del interior del país, de la agricultura familiar, de la yunga, flora y fauna que habitan
territorios en muchas partes del país.
A partir de la introducción de la soja transgénica, el país paso de ser uno de los graneros del mundo a una
república sojera, en la medida que se dejaron de producir alimentos básico, de consumo popular, para
producir soja transgénica (casi totalmente de exportación), por primera vez dependemos de un solo
producto de exportación.
Este modelo tiene consecuencias ambientales en el campo, en la biodiversidad, en los ecosistemas naturales
(en las especies animales y vegetales que son parte de ellos), efectos sobre la salud humana para el público
en general que consume alimentos transgénicos. Existen consecuencias ambientales cuando se rocían los
campos con glifosato desde el aire, que perjudican la producción y la salud de los vecinos linderos, cuando se
hace tabula rasa con la yunga del norte del país y se impulsa la perdida de la biodiversidad, cuando se
desplazan con violencia a productores agropecuarios de la tierra en la que vivían en Córdoba o Salta.
Las tierras en las que vivían y trabajaban pequeños productores agrarios, que producían para autoconsumo y
para el mercado interno local, eran consideradas marginales. Pero, esas tierras de bajo valor productivo se
transformaron en tierras aptas para el cultivo de soja y su revalorización. A partir de la desregularización de
1991, las entidades que regulaban la actividad agropecuaria (por ejemplo, la Junta Nacional de Granos)
dejaron de funcionar o existir, por lo que los pequeños productores quedaron enfrentados con los grandes
productores y las grandes empresas agroindustriales transnacionales.
Otra de las consecuencias socioeconómicas de la implementación masiva del modelo es la desaparición de
los productores agropecuarios (medianos y pequeños), el agro argentino se fue transformando en una
agricultura sin agricultores, que refleja la desaparición de la agricultura familiar en el país. La irrupción de la
soja transgénica aceleró esa desaparición (la desaparición tiene que ver con la concentración de capitales
que ya se venía produciendo). La expulsión masiva de productores agropecuarios contribuyó a la mutación
del sector en una agricultura sin agricultores, acentuándose el arrinconamiento de pequeños productores o
campesinos. Las tierras marginales comenzaron a ser de interés para grandes productores agropecuarios y
fondos de inversión volcados al agro.
Los dispositivos usados fueron variados, en algunos casos, cuando las familias estaban asentadas desde hace
décadas, pero sin regularizar la tenencia, se presentaron los “nuevos dueños” con títulos u órdenes
judiciales, exigiendo el desalojo de los campos. Frente a esa situación, aparecen movimientos de resistencia
como por ejemplo el Movimiento Campesino de Santiago del Estero (MOCASE) conformados por campesinos
que habian sido desalojados.
En torno de la problemática de la semilla
Argentina se transformó en una de las principales potencias productoras de cultivos transgénicos del tercer
mundo, debido al impulso dado a la soja transgénica. Un eslabón del modelo de agricultura industrial es el
control que ejercen las grandes semilleras transnacionales, en particular Monsanto, que provee la semilla
transgénica que se utiliza en el país.
Históricamente, desde el inicio de la agricultura hace 10.000 años, los productores agropecuarios
reproducen su propia semilla, y en algunos casos experimentan formas de mejorarlas genéticamente
cruzando diversas semillas de una misma especie. Surgió un consenso mundial para defender ese potencial
del productor agropecuario, y organizaciones como Vía Campesina impulsan demandas como la defensa de
la prerrogativa del productor de reproducir su semilla, que debería ser considerada patrimonio de la
humanidad.
En Argentina (como en otros países), los agricultores tienen el derecho a guardar y replantar simiente,
establecido por ley. En el siglo XX el Estado, se aplicó al mejoramiento genético de las semillas, y con el
tiempo también empresas privadas participaron en la investigación agropecuaria.
Las primeras semillas que se usaron en el país procedían de importaciones realizadas por los inmigrantes,
firmas privadas y organismos del Estado, sin controles de ningún tipo. Semillas como las del maíz provenían
de Italia, donde había llegado en el siglo XVI desde América, y con cuatrocientos años de adaptación y
mejoramiento, volvieron al continente.
Hacia 1912, el Estado argentino reconoce la necesidad de mejorar la calidad de la semilla, y en 1935 se
promulgó la ley que creó el organismo antecesor de la Junta Nacional de Granos. Un capítulo de la ley
prohíbe lanzar nuevas variedades de semillas sin autorización del Ministerio de Agricultura. Los agricultores
podían multiplicar la semilla para uso propio, pero se buscaba evitar la difusión de semillas que pertenecían
a una variedad no probada fuera de la región donde fue obtenida. En Estados Unidos y otros países del
mundo, la investigación y desarrollo de nuevas variedades de cultivo pasó a ser una actividad privada, por
parte de empresas pequeñas que con el tiempo se transformaron en grandes empresas, capaces de
comercializar las nuevas variedades producidas y desarrolladas. La primer iniciativa para establecer una
protección legal de las variedades de plantas en Argentina, data de 1936, aprobada y promulgada en 1973.
La ley se asemeja a la legislación nacional e internacional de la Plant Breeders Right. En 1994, Argentina se
unió a la Unión Internacional de Protección de Obtentores de Variedades para dar seguridad y credibilidad a
la industria semillera extranjera. La existencia de un sistema de Plant Breeders Rights influye sobre la forma
en que el productor puede proveerse de la semilla. Tiene 3 opciones, obtener la semilla a través de canales
oficiales de institutos públicos o compañías semilleras; intercambiar granos por semillas, a través de canales
de intercambio informales, con otros productores o comercializadores; ahorrar una porción de su propia
cosecha para sembrar la semilla obtenida en su propio campo. En los países en desarrollo, el 80% de las
semillas que requieren los agricultores es provisto por semilla ahorrada u obtenida en canales informales, y
lo que la legislación busca es restringir estas formas de provisión de la semilla e induce a los productores a
abastecerse en las semilleras oficiales privadas.
Con el surgimiento de los transgénicos, las empresas semilleras transnacionales comienzan a tener una
enorme primacía a escala mundial que combinan su producción de la semilla con la de los agroquímicos
producidos por ellas mismas. Por ejemplo, Monsanto fue una empresa productora de agrotóxicos que fue
entrando en el negocio de la semilla transgénica con el propósito de controlar el suministro de semillas
usando las leyes de patentes. El productor canadiense Percy Schmeiser afirma que los productores ya no
pueden cultivar a partir de las semillas que produjeron en años anteriores porque podrían infringir las
patentes de Monsanto porque las semillas podrían tener rasgos transgénicos, suprimiendo los derechos de
los agricultores, su libertad de opción para plantar y cultivar lo que quieren en su región. Las personas no
podrán guardar sus semillas sólo porque existe la posibilidad de que estén contaminadas con transgénicos.
Afirma que, de ser una empresa química, paso a ser la segunda compañía de semillas más grande del
mundo, por lo que sus intenciones son controlar tanto la venta de semillas transgénicas como los
plaguicidas.
Argentina es el segundo productor mundial de transgénicos y tercero en la producción mundial de soja, y
sufre los ataques de Monsanto para cobrar lo que le pertenece en regalías por el uso de su patente sobre la
soja transgénica. Silvia Ribeiro afirma que Monsanto no tiene patente de soja valida en Argentina, pero
igualmente amenazaron al país con cobrar una multa por cada tonelada de soja argentina exportada a
Europa. Este caso muestra las estrategias legales e ilegales de los gigantes genéticos y los riesgos a los que se
exponen los países que permiten los transgénicos. Afirma que Monsanto adquirió el monopolio mundial de
la soja transgénica porque, aunque su patente no tiene validez legal en muchos países, actúa agresivamente
para lograr los mismos resultados. En Argentina, la patente nunca tuvo validez legal, ya que Monsanto no
cumplió con los tramites de registro nacional en el plazo requerido. Pero no impidió que cobre regalías,
porque al vender la semilla cobra un porcentaje incluido en el precio. En opinión de Silvia Ribeiro, los
reclamos de Monsanto son ilegales, pero el gobierno argentina negocia para que pueda cobrar regalías, es
decir, quienes compran soja transgénica puede guardar parte de su cosecha, pero debe abonar un
porcentaje a la empresa para poder usarla, contradiciendo la ley de semillas argentina. En 2004, gobierno
intento crear una ley de regalías globales (que implicaba cobrar impuestos para entregarlo a las empresas
semilleras), pero debido a la protesta masiva de los agricultores quedó estancada.
En Argentina, el accionar de Monsanto en la difusión de la semilla transgénica fue: en 1996, Argentina
aprueba el cultivo comercial de la soja RR, y la multiplicación de la semilla por los agricultores crece a
medida que crece el cultivo de soja RR. Se supone que gran parte de la expansión del cultivo tiene que ver
con la venta ilegal de la semilla a través de la “Bolsa Blanca”, vía por la cual se expande el cultivo de soja RR a
países donde estaba prohibido como Brasil y Paraguay. Durante el proceso de difusión de la soja RR
Monsanto permanece en silencio sin reclamos como una estrategia consiente para su expansión a través de
la contaminación y la violación de las leyes de los países donde estaba prohibida su venta. En el 2001,
cuando la soja transgénica ya estaba establecida en el país, Monsanto comienza a amenazar a los
productores agropecuarios por el uso ilegal de su semilla y exige al gobierno argentino que haga cumplir la
ley. Pero la comercialización de la semilla RR y su expansión continuo igualmente, y avanzó sobre bosques
existentes en la región chaqueña y otros ecosistemas frágiles de la Argentina, hacia Paraguay y Brasil.
Desde 1999, Monsanto aplica, a través de las licenciatarias de sus semillas (Nidera, por ejemplo) el cobro de
regalías extendidas a los agricultores por guardar semillas para uso propio, cláusula que va en contra de la
ley de semillas que permite el uso de semillas apartadas por el productor para su propio uso. El gobierno
argentino hizo caso omiso sobre esta ilegalidad.
Hacia 2004, el accionar de Monsanto se vuelve más agresivo, amenazando con salir del mercado de la soja
en la Argentina por la difusión entre los agricultores de las semillas “ilegales” conocidas como “bolsa
blanca”. Tiempo después, el secretario de Agricultura de la nación anuncia que el gobierno tenía pensado
crear una ley de regalías globales, para el pago de una alícuota por parte de los agricultores con la venta de
la soja a exportadores, destinada a las empresas semilleras. Pero no lograron la aceptación de los
productores agropecuarios argentinos, y en 2006 Monsanto logró que la justicia europea interceptara varios
barcos de soja argentina que llegaban al viejo mundo, la estrategia era cobrar las regalías por su transgénico
a quienes comprar la cosecha.
Frente al modelo agrario basado en grandes empresas semilleras, agropecuarias, de comercialización y
distribución de productos e insumos al sector, el movimiento Vía Campesina propone una alternativa como
parte de la Campaña Mundial de Semillas, y afirma que las semillas son el inicio y fin de los ciclos de
producción campesina, la diversidad y existencia de semillas campesinas permite asegurar la abundancia y
diversidad alimentaria en cada localidad, sirviendo de base para una nutrición adecuada, por lo que las
semillas forman parte de la soberanía alimentaria de los pueblos. Las semillas son obra campesina e
indígena, una creación colectiva, son fundamento y producto de culturas y sociedades a través de la historia.
Al desaparecer las semillas desaparecen las culturas y los pueblos rurales y comunidades, la desaparición de
las culturas lleva a la desaparición de las semillas. Por lo tanto, no son apropiables, deben mantener su
carácter de patrimonio colectiva.
El debate en torno del modelo agrario
El autor afirma que presenta en este informe una perspectiva crítica sobre el modelo agrario implantado en
el país. Slutzky plantea alguna de las consecuencias en la región NOA (que se observan en todo el país). La
expansión de la frontera agropecuaria no se tradujo en la creación de más empleo, mejores condiciones de
vida para los pequeños/medianos productores y trabajadores rurales, etc. Al contrario, los beneficios del
modelo se concentran en un grupo muy reducido de grandes productores, los pequeños/medianos no
pueden competir con ellos, los más pequeños son desalojados de sus tierras (principalmente “ocupantes” y
poblaciones indígenas), la demanda de trabajo es reducida por las siembras y cosechas mecanizadas, la
población rural se ve obligada a migrar por la falta de empleo.
Los problemas del modelo superan la problemática socioeconómica, algunas de las cuestiones que el Grupo
de Estudios Rurales (GER) de la UBA enumera son: la contaminación con agrotóxicos que produce la
agricultura industrial (que aumentó la cantidad de agroquímicos en su producción) sobre las áreas vecinas
afecta las economías agrarias e indígenas. Destruyen las producciones, enferman a las poblaciones y
contaminan los recursos naturales. Los montes usados tradicionalmente para alimentar el ganado son
cercados en medio de disputas entre familias campesinas y grandes productores. La destrucción de las
practicas trashumantes por la interrupción de caminos, pasos y privatización de la tierra de uso común para
pastoreo.
Todos esos factores produjeron un éxodo de las familias campesinas, que migran hacia los centros urbanos
para buscar nuevas oportunidades, lo que parece ser una decisión voluntaria de abandonar la producción
agropecuaria es en realidad el resultado de cambios que impiden que las familias campesinas puedan
reproducirse como tales. De forma similar, la venta de tierras, que aparece como un contrato voluntario, es
consecuencia de procesos de arrinconamiento que al no presentar signos de violencia explicita (salvo por los
desalojos) pasa desapercibida.
Otro de los perjuicios es la perdida de fertilización y desforestación del medio ambiental por utilización
masiva del glifosato.
En Argentina existe un amplio apoyo a los cultivos transgénicos, incluso en el ámbito académico y el mundo
científico. Una ejemplo de la defensa del modelo sojero es el número especial de Ciencia Hoy publicado en
2005. Se trata de una perspectiva basada sobre determinadas presunciones: que el cambio tecnológico es
positivo y que el agro argentino tuvo éxito en su implementación. Se deja de lado que la transformación tuvo
que ver con el modelo de agricultura industrial que es criticado a nivel mundial. No se analiza en
profundidad los presuntos beneficios sociales, y menos los efectos generados sobre el ecosistema agrario
argentino, su impacto ambiental y socioeconómico. En su conjunto, los autores tienen un sesgo pro
transgénicos/auge del modelo sojero actual, no presentan opiniones desde su disciplina científica con una
perspectiva crítica sobre el tema. Las consecuencias que genera el modelo agrario son considerados poco
relevantes. Se presume que todo cambio tecnológico es positivo en sí mismo, sin considerar sus
consecuencias, los efectos negativos son considerados como culpa de la falta de un buen manejo individual o
de la política pública.
Carlos Reboratti afirma que el modelo agrario vigente favorece a los grandes y conduce a la desaparición de
los medianos y pequeños productores agropecuarios en todo el país. Pero naturaliza el problema y relativiza
sus consecuencias. Considera que estos son procesos inevitables porque tienen que ver con la
modernización agraria, y que sus efectos no son tan negativos porque son compensados por la generación
de empleo que genera la cadena de valor de la soja. Solo tiene en cuenta un modelo de desarrollo agrario
que solo incluye a los grandes productores agropecuarios. Reniega de un modelo rural basado sobre los
medianos y pequeños productores, campesinos, indígenas y trabajadores rurales, los medios sociales que
constituyen la mayoría del sector agrario mundial. Los autores que defienden la modernización del sector
agroindustrial no tienen en cuenta a uno de los principales protagonistas, Monsanto. Es la principal empresa
semillera transnacional, marca gran parte de la política económica global. La cadena de valor de la soja no
parece haber compensado la expulsión masiva de productores pequeños. El argumento de Reboratti se
remite solo a la región pampeana, pero cuando se refiere a la región del NOA reconoce los efectos nefastos
del modelo (que en realidad se manifiestan en todo el país). Los cambios llevaron según Reboratti a una
expulsión, los campesinos e indígenas no tienen la oportunidad de adaptarse al proceso, ni como
productores, ni asalariados ni como vendedores de sus tierras. Introduce el argumento de que el Estado
debería haber intervenido para paliar esa situación. En realidad, el Estado sí intervino en estas reformas,
pero a favor del modelo agroindustrial. Los autores de Ciencia Hoy desconocen que el modelo puede ser
considerado uno de los emergentes de la crisis que atraviesa actualmente Argentina.

Magdalena Moreno, Cecilia Mastrolorenzo – “Geografía y E.S.I”


Introducción: ¿de qué se trata este libro?
¿Qué tiene que ver la Geografía con la sexualidad? ¿Y, la enseñanza de la Geografía? ¿Eso no son temas de
Biología? ¿Qué relación hay entre las Ciencias Sociales y la E.S.I.? La respuesta es mucha. La ESI no es solo un
tema de biología.
La propuesta de la Educación Sexual Integral
A partir de la sanción de la Ley 26.150 en el año 2006, se estableció el derecho de niñas, niños y jóvenes a
recibir Educación Sexual Integral en todos los niveles educativos, ya que la sexualidad comienza en el
nacimiento y está presente en todas las etapas de la vida. La Ley ESI indica que las instituciones educativas
de todos los niveles tienen la responsabilidad de brindar una educación sexual desde una mirada integral, es
decir, articulando los aspectos biológicos, psicológicos, de la salud, socioculturales, jurídicas, afectivas y
éticos de la sexualidad. Además, estableció la responsabilidad del Estado para garantizar el derecho de
niños, niñas y jóvenes a recibir Educación Sexual Integral en todos los establecimientos educativos públicos
de gestión estatal y privada.
Para poder garantizar la integralidad de la educación sexual, el Programa Nacional de ESI estableció cinco
ejes que deben estar presentes en las propuestas didácticas: reconocer la perspectiva de género, respetar la
diversidad, valorar la afectividad, ejercer nuestros derechos y cuidar el cuerpo y la salud.
La Geografía escolar que busca implementar la ESI hace hincapié en el primer eje, buscando generar dialogo
entre el conocimiento científico producido en la disciplina y su enseñanza. Esto implica considerar que las
relaciones de género son relaciones de poder, no naturales, históricamente construidas, jerárquicas y
sostenidas por el patriarcado. La escuela, al igual que la familia y otras instituciones, puede cumplir un rol
fundamental en la reproducción de esta desigualdad, o puede contribuir a su modificación.
Ante los paradigmas tradicionales de educación sexual, la ESI se muestra como una propuesta novedosa e
integral de enseñanza sobre la sexualidad porque propone reconocer que los estudiantes tienen derechos
que no pueden ser vulnerados por creencias religiosas o supuestos patriarcales que pueden tener los adultos
que forman parte de las instituciones educativas. La ESI requiere conocer los conocimientos validados
científicamente para poder brindarlos en el aula. En el caso de la Geografía, estos saberes académicos
constituyen el campo de las Geografías de género y de las sexualidades.
Las Geografías de género y de las sexualidades
Estudian las problemáticas espaciales y territoriales considerando la estructura de sexo-género en la que se
organiza la sociedad. Examinan las formas en que los procesos sociales crean, reproducen y transforman el
espacio, así como también son modificados por éste, en función de la organización de la sociedad en
géneros.
En cuanto al desarrollo histórico de las Geografías de género y de las sexualidades, los primeros estudios
geográficos con perspectiva de género pueden encontrarse en los países de habla sajona de Europa
(Inglaterra) y Norteamérica (EEUU) en los años 70. Se desarrollo la Geografía de la mujer influenciada por los
movimientos feministas que reclamaban la igualdad de la mujer, que logró visualizar la experiencia espacial
de las mujeres, pero de manera descriptiva sin explicar las causas de las diferencias con la experiencia de los
hombres. Los estudios mostraban una sociedad dicotómica, organizada en dos géneros posibles, cada uno
con características homogéneas, considerando que el espacio de las mujeres tenía características válidas
para todas las mujeres, sin discriminar por cuestiones de clase, etnia, edad, diversidad funcional, etc.; y que
la sociedad estaba dividida en hombres y mujeres como únicas identidades reconocidas. Los estudios se
centraban en describir la manera en que las mujeres percibían los espacios que habitaban y mostraban que
su percepción de esos espacios era diferente de los hombres.
En la década del 80, en los países anglosajones se comienza a cuestionar la idea de la mujer como categoría
universal, y se comienzan a hacer estudios científicos sobre las diferentes experiencias y percepciones del
espacio que tenían ciertas mujeres a diferencia de otras, la Geografía de la mujer paso a constituirse como
Geografía del género a partir de la comprensión de que la producción del espacio estaba cruzada por la
estructura de género de la sociedad y que esto explicaba las diferencias espaciales que antes eran sólo
descritas. Algunos trabajos mostraban como las diferencias en el desplazamiento en el espacio urbano
tenían que ver con las tareas que se les asignaba a mujeres y varones según su rol en el sistema patriarcal.
En la década de los 80, en países como España, Brasil y Argentina aparecen estudios que mostraban los
lugares que ocupaban las mujeres en la academia geográfica, es decir, que todavía existían estudios desde la
perspectiva de la Geografía de la mujer.
A partir de los 90, en las Ciencias Sociales se reconoce que el género es una construcción social, y que la
producción de conocimiento es parcial y situada. Se hace una crítica al pensamiento racionalista, y su
pretendida universalidad, neutralidad y objetividad. La Geografía retoma esos planteos para estudiar
experiencias diversas de organización y producción del espacio, recuperando las voces de las otras mujeres
que habian quedado silenciadas por el grupo de mujeres hegemónicas, como por ejemplo la realidad vivida
por las mujeres en los espacios rurales.
En países de habla latina, especialmente España, desde la Geografía de género se hicieron estudios sobre la
división del espacio domestico asignado a las mujeres y el espacio público para los varones, las condiciones
de vida y de trabajo de las mujeres, la relación entre mujer y medio ambiente, las mujeres en los espacios
rurales, etc.
A finales del siglo XX y principios del XXI, se produce un quiebre innovador porque se incorporan los planteos
teóricos de Judith Butler, de la teoría queer. Continúan haciéndose estudios centrándose en las mujeres,
pero se comienza a desarrollar la Geografía de las Sexualidades, que se enfoca, por ejemplo, en la
construcción de espacios lésbicos en Gran Bretaña o en la negociación por el territorio en el mundo de la
prostitución de travestis en Brasil.
Este recorrido por las producciones académicas muestra que existen conocimientos validados
científicamente (tal como propone la ESI) a recuperar para la enseñanza de la Geografía, en consonancia con
los ejes “reconocer la perspectiva de género” y “respetar la diversidad” principalmente. Pero la geografía
escolar no recupero estas perspectivas en sus propuestas de enseñanza.
La Geografía escolar: una disciplina con tradición, renovada
La sociedad fue cambiando los objetivos que le asignaba a la enseñanza media. En sus comienzos, se
enseñaban los contenidos que permitirían a los alumnos (varones adinerados y religiosos) continuar los
estudios universitarios. La escuela organizaba sus contenidos en varias asignaturas que tenían su correlato
con la división de las disciplinas científicas, y con el objetivo de forman a los futuros dirigentes de la elite
política e intelectual (saber conocer).
A fines del siglo XIX y principios del XX, surgen críticas a esa escuela tradicional por parte de los sectores que
no podían acceder a ella y reclamaban una formación acorde al mercado laboral, cuestionando la exclusiva
función preparatoria para la Universidad y se conforman escuelas que brindan educación técnica para poder
cubrir los puestos de trabajo existentes. La escuela de nivel medio dejo de ser el paso previo a la formación
universitaria para ser la continuación de la formación básica aprendida en el nivel primario y constituyó el
ciclo final de la educación formal (saber hacer).
Desde hace algunas décadas, a estas dos funciones que coexisten en el ámbito educativo se sumó una
tercera: socializar y contener a los jóvenes a través de la transmisión de contenidos actitudinales (saber ser).
Estos cambios tuvieron un correlato en la enseñanza de la Geografía en la escuela primaria y secundaria. Con
la conformación de los Estado-nación en el siglo XIX, cumplió la función de formación de ciudadanos, se
enseñaba conocimientos considerados básicos para poder delegar la responsabilidad de gobierno, sobre
todo en varones cisgéneros de ciertas clases sociales. Se buscaba educar al soberano, por lo que la
educación se universalizó y se consideró un deber público, como un ámbito de incumbencia estatal. La
educación dejó de estar a cargo total de la familia, para impartirse en establecimientos públicos, dirigidos
por el Estado. La Geografía escolar tuvo un papel fundamental en la medida que los contenidos de su
materia permitían conocer el territorio nacional y se generaba una identidad común, un sentido de
pertenencia al Estado-nación. La enseñanza se centraba en conocer las características climáticas,
topográficas, hidrográficas del país. Esta geografía tenía una relación directa con los postulados positivistas y
deterministas de la academia. Los conocimientos científicos eran vistos como objetivos y neutros, y los
contenidos escolares se presentaban como producto de la observación de lo que ocurre en la realidad, un
conocimiento objetivo, verdadero, real, evidente e incuestionable. Se hacia mayor hincapié en los
contenidos físico-naturales y se subordinaban los contenidos sobre lo social-espacial, ambos explicados a
partir de la descripción de lo que puede observarse, dejando de lado toda crítica. En ese marco, la
implementación de la ESI parece imposible, la Geografía escolar se centra en la enseñanza de capitales
político-administrativas, relieves, climas, y no habilita dialogo con la diversidad y el deseo.
Hacia finales del siglo XX, se consolidó la crítica a la pretensión de neutralidad de la ciencia y comenzó a
hacerse explicito que los contenidos enseñados son productos de una mirada posible, entre varias otras, es
decir, de una selección y organización de contenidos. Esto tuvo su correlato previo con la producción de
conocimiento científico: como la ciencia geográfica es un producto social, no puede ser objetiva y neutra
porque los conocimientos se producen y no se obtienen de la realidad.
La Geografía escolar comenzó a cambiar su lineamiento curricular en las últimas décadas, pasando de una
Geografía descriptiva de las condiciones físico-naturales a una Geografía social y crítica que considera el
espacio como producto y productor de la sociedad y no como mero escenario de los fenómenos físicos y
sociales. Se introdujo la noción de conflicto y el reconocimiento de las diversas posturas que tienen los
grupos sociales que construyen el espacio. Pedagógicamente ya no interesa que los estudiantes repitan de
memoria la capital de los países y la ubicación de los relieves, sino que se valorizo la superación del estado
descriptivo del espacio para pasar a uno analítico. Esta renovación tuvo su correlato en los Núcleos de
Aprendizajes Prioritarios que estableció el Ministerio de Educación para la enseñanza de las Ciencias Sociales
en la educación secundaria, a través de los que se propicia una educación geográfica que valore el
pensamiento crítico, la capacidad de identificación del proceso de construcción de conocimiento y la
comprobación de que el espacio geográfico es una instancia de la totalidad social, y en consecuencia,
modificable, y no un producto de la naturaleza.
La renovación de la enseñanza de la Geografía no se acompañó con la implementación de la ESI, en general,
y de la perspectiva de género, en particular. Los contenidos escolares actuales sobre conflictos espaciales no
hacen hincapié en que los grupos sociales que los llevan a cabo tienen sus particularidades en términos de
clase, interés económico, género, grupos culturales, edades, diversidades funcionales, etc. Después de casi
20 años de sancionada la ley, no se logró incorporar sistemáticamente las propuestas de la enseñanza
integral de la sexualidad. Existen casos de docentes que intentan incorporar la ESI a sus clases, pero los
cursos de capacitación docente nacional y provincial no brindan herramientas para que los docentes de
Geografía incorporen la ESI a sus propuestas pedagógicas. Los manuales escolares tampoco implementan la
ESI, continúan presentando temas-problemas en lenguaje no inclusivo. Por lo que la enseñanza de la
Geografía implementando la ESI es un verdadero desafío.
Diálogos entre la ESI y la Geografía: un doble desafío
La Ley 26.150 creó el Programa Nacional que brinda información y recursos educativos para implementar la
ESI en la escuela. También, establece que los lineamientos curriculares básicos del Programa van a ser
definidos por una comisión interdisciplinaria de especialistas en la temática. Los materiales didácticos
creados por el Programa se organizan por nivel (inicial, primario y medio) y por área (Ciencias Sociales,
Lengua y Literatura y Ciencias Naturales). En el área de Ciencias Sociales de todos los niveles, las propuestas
no contemplan secuencias didácticas o actividades para la enseñanza de la Geografía, la incorpora a la
enseñanza de la Historia. Uno de los desafíos pendientes del Ministerio de Educación para la
implementación de la ESI en clases de Geografía es la creación de materiales didácticos.
Desde la Geografía escolar también existe el desafío de hacer propuestas de enseñanza que incorpore la ESI.
La Geografía como Ciencia Social debería abordar la dimensión espacial de la sexualidad, desempeñando un
papel importante en la educación sexual, en su dimensión sociocultural. La Geografía logró complejizar la
mirada espacial y territorial, y las propuestas educativas en la actualidad apuntan a mostrar un mundo en
conflicto, con actores con diferentes intereses, pero sólo económicos, políticos o ambientales. Es decir, se
complejizo el espacio desde los aspectos económicos, políticos y ambientales, pero sigue presentándose
como un lugar homogéneo en termino de género. La enseñanza actual de la Geografía suele generar la
invisibilidad de ciertos sujetos (mujeres cis y colectivo LGBT+) porque supone que el espacio es neutro, es
decir, igual para todas las personas, por lo que universaliza la experiencia cis-hetero-masculina blanca, como
si fuera la común para todos los seres humanos. Es una de las distancias más marcadas entre la producción
académica y las prácticas de enseñanza.
Las relaciones de género transforman profundamente la forma en que concebimos el espacio, por lo que
deben definirse los contenidos escolares de Geografía en base a dichas relaciones, y también es importante
recuperar los trabajos académicos realizados en el marco de las Geografías de género y de las sexualidades
que pueden servir de fuente de consulta para poder enseñar la asignatura desde una perspectiva de género.
En la actualidad, se requiere que, en ámbitos escolares, se hagan debates teóricos y metodológicos sobre la
enseñanza de la Geografía y la necesidad de implementar la ESI en sus temáticas. Para lo que se requiere
más información sobre la producción académica de las Geografías de género y de las sexualidades. Sin
embargo, incorporar la perspectiva de género es uno de los 5 ejes que propone la ley para abordar la ESI,
por lo que es importante incorporarla, pero al mismo tiempo superar dicha instancia para complejizar la
mirada integral sobre la sexualidad.
Es necesario superar los planteos cishereronormativos y binarios, y brindar explicaciones a partir de marcos
teóricos que reflexionen sobre los procesos socioespaciales desde la teoría de género, la teoría queer, de la
interseccionalidad y de la decolonialidad. También es necesario que cada docente realice una reflexión sobre
sus propias creencias vinculadas a la sexualidad, sobre la educación sexual recibida y sobre los mandatos
patriarcales que pueden tener incorporados. Sin esa auto reflexión es difícil enseñar integralmente
educación sexual desde la Geografía porque no puede enseñarse aquello que no se conoce.

María Dolores García Ramon – “Geografía del género”


En las últimas décadas se consolido en la disciplina geográfica internacional los estudios de género, proceso
muy diferente en según los diferentes países y regiones del mundo. En los países anglosajones su desarrollo
fue muy lejos (tanto en lo teórico como en lo metodológico), pero en los países latinos la normalización del
enfoque de género en la práctica de la disciplina está pendiente. Anteriormente, la sociedad y el territorio se
consideraban un conjunto neutro, asexuado y homogéneo, se tenía en cuenta de vez en cuando las
diferencias de clase, pero sin plantear las diferencias que existían entre hombres y mujeres en el uso y
vivencias del espacio y del medio.
En los países latinos, la geografía incorporo el enfoque de género de manera tardía (en comparación con
otras ciencias sociales), pero su desarrollo y aceptación fue rápido.
Geografía y género: aportaciones desde los diferentes paradigmas
Hacia una definición de la geografía de género
La geografía del género es la geografía que examina las formas en que los procesos socioeconómicos,
políticos y ambientales crean, reproducen y transforman los lugares donde vivimos, las relaciones sociales
entre los hombres y las mujeres que viven allí, y también cómo las relaciones de género afectan a estos
procesos y sus manifestaciones en el espacio y en el medio. El termino género se refiere a las diferencias
originadas social y culturalmente entre lo femenino y lo masculino, y sexo a las diferencias biológicas entre
hombre y mujer. La geografía feminista es aquella que incorpora las aportaciones teóricas del feminismo a la
explicación e interpretación de los hechos geográficos. En el mundo anglosajón los términos geografía
feminista y geografía de género son intercambiables, pero en los latinos el termino geografía feminista tiene
una connotación más militante, y el de geografía de género una connotación más aceptada
académicamente. La autora los usa de forma indistinta porque afirma que es necesario reivindicar las
aportaciones teóricas de ambos términos.
La geografía del género (y/o geografía feminista) va mucho más allá que la geografía de las mujeres en la que
solo se estudiaban las mujeres, pero no se tenía en cuenta la construcción social del género. La geografía del
género no debe ser abordada solo por mujeres y estudiar sólo mujeres, sino que los estudios más
innovadores hacen énfasis en estudiar y comparar los roles de género asignados a tanto a hombres como
mujeres. Es necesario que se incluyan los hombres como objeto de estudio y que ellos llevan a cabo
investigaciones en esta temática.
Punto de partida: del paradigma positivista a la crítica radical
La geografía teórico-cuantitativa (obsesión por la objetividad y la neutralidad) se interesó poco por los temas
relacionados con el cambio social (como el género). A partir de la geografía de las percepciones aparecen las
primeras brechas en el paradigma positivista, y se realizaron las primeras investigaciones sobre el
comportamiento especifico de las mujeres en el espacio. Se centraban en las diferentes pautas de
desplazamiento entre hombres y mujeres por ejemplo en el viaje al trabajo, en ese caso se podía ver que las
mujeres tienden a viajar menos que los hombres, hacen recorridos más cortos y utilizan más a menudo los
transportes públicos. Pero también hay diferencias entre las mujeres, en Paris la distancia al trabajo ésta
condicionada por el número de hijos, factor con mayor peso entre las mujeres con pocos estudios. En esos
trabajos lo más importante era visibilizar la vida de las mujeres y su acceso limitado al espacio y al entorno
sin analizar las relaciones de poder entre los géneros.
A partir de los años 70, se intenta comprender (y no solo describir) las desigualdades entre hombres y
mujeres en relación con el espacio y el medio. Una parte del esfuerzo se centró en desarrollar categorías
marxistas de análisis, identificando las relaciones capitalistas como un factor importante de la desigualdad
entre hombres y mujeres, explicando la subordinación de la mujer sobre una base materialista, la de su
capacidad reproductora que no puede concebirse al margen de las relaciones de producción y reproducción
de la sociedad. Uno de los temas en que se centraron fue el análisis del empleo femenino, documentando
como la mano de obra femenina es atractiva para empresas de ensamblaje o actividades rutinarias como
una fuente de mano de obra no especializada, barata, flexible, dócil. El estudio del trabajo remunerado de la
mujer llevó a estudiar los vínculos entre el trabajo doméstico de la mujer y su situación en el mercado de
trabajo. La posición débil de la mujer en el mercado laboral ayuda a la concentración y segregación de la
ocupación en ciertos sectores por lo general poco cualificados y que son la base de los bajos salarios que
tienen las mujeres. El hogar juega un papel esencial en la perpetuación del sistema socioespacial. En los
estudios de género, se aborda un enfoque integrador del mundo del trabajo y el mundo del hogar para
poder recuperar un concepto más amplio de trabajo que incluya el remunerado (que tiene valor de cambio)
y el trabajo invisible que sólo tiene valor de uso. Algunos de los trabajos realizados desde esta perspectiva
integradora del hogar y el lugar del trabajo hizo visible el trabajo de la mujer rural en general y en particular
el de la mujer en el seno de la explotación familiar agraria en la mayoría de las regiones estudiadas.
El manual de geografía feminista escrito por el Grupo de Geografía y Género del Instituto de Geógrafos
Británicos en 1984 es el primer manual sobre geografía y género. El primer manual de geografía del género
en castellano fue publicado en España en el año 1995, plantea una geografía feminista.
La contribución de la geografía cultural/humanística
También influyó a partir de finales de los setenta en los estudios de género, sobre todo en Norteamérica, y
se puso énfasis en el papel que tienen en el análisis geográfico las experiencias, sentimientos y percepciones.
Los análisis se centraron en el estudio del espacio privado, el espacio doméstico y el espacio cotidiano. Más
adelante, se puso en el énfasis en la diversidad cultural de las mujeres, los conceptos básicos en estos
trabajos son los de lugar e identidad. Uno de sus objetivos es estudiar cómo las mujeres se identifican con el
lugar, qué valoran en el entorno, cómo se expresan sus sentimientos con respecto al lugar, qué tipos de
lugar crean las mujeres y cómo pueden configurarse los lugares para tomar en consideración a las mujeres.
El estudio del paisaje también es fundamental y se examina la diversidad de las vivencias experimentadas
por las mujeres según su clase social, grupo étnico y edad. Se hicieron trabajos sobre paisajes diversos, por
ejemplo, el estudio de la valoración del campo y de los espacios públicos de la ciudad por parte de las
inmigrantes de Indias en Londres. El tradicional concepto de paisaje geográfico se amplía para incorporar los
ámbitos interiores, especialmente el hogar, para aprehender como las mujeres crean paisajes y expresan un
sentido personal del lugar y de identidad.
El debate posmodernista y la geografía feminista
En la década de 1990 el posmodernismo, el poscolonialismo y el giro cultural están en la base muchas de las
discusiones teóricas en geografía, y también en la geografía feminista. La geografía feminista y el
posmodernismo comparten una visión crítica del pensamiento racionalista en la medida que no cree en la
existencia de un conocimiento real que sea universal, neutral, objetivo y producto de la razón y la lógica.
Todas las categorías de análisis deben ser deconstruidas y contextualizadas, es decir, adaptarlas a los
diferentes lugares y circunstancias. La geografía feminista tiene experiencia en la deconstrucción, por
ejemplo, el concepto de clase social tuvo que adaptarse y combinarse con el de patriarcado en contextos
culturales diversos, con relaciones patriarcales diversas. Estudian la complejidad de las experiencias de las
mujeres (y no de la mujer) y a combinar la dimensión de género con otras causas de la diferencia, como la
etnicidad, clase social, nacionalidad o sexualidad. Algunos de los temas centrales planteados a partir de la
geografía feminista y la geografía posmodernista del siglo XXI son la representación, la identidad y el cuerpo.
Al reconocer que la categoría de género es aplicable tanto a hombres como mujeres, se desarrollaron
estudios de la masculinidad, como, por ejemplo, el trabajo de Jackson en 1991 sobre la política cultural de la
masculinidad donde estudia cómo se construye de forma diferencial en EE. UU en la época de la Primera
Guerra Mundial y la Inglaterra de la guerra de las Malvinas (a través del estudio de la representación de la
masculinidad en los carteles de propaganda del ejército). McDowell en su estudio sobre chicos de clase
trabajadora muestra que sus identidades masculinas se asocian al propio trabajo en sí (en la industria) y al
sentido de responsabilidad de ser un posible cabeza de familia que a todo lo relacionado con la formación de
la escuela.
El tema del cuerpo se introdujo en la geografía del género, desde donde se critica un discurso geográfico que
da por descontado que el cuerpo ésta ahí, se afirma que la experiencia del cuerpo es esencial para
comprender las relaciones de las personas con los entornos físicos y sociales. Otro tema que se introdujo fue
la sexualidad. Desde la década del 90 se empezó a estudiar cómo el espacio y la sexualidad se constituyen
mutuamente. En particular se estudiaron los espacios homosexuales de la ciudad y su relación con el
proceso de elitización o gentrificación de barrios urbanos, pero también se estudiaron otros lugares y otras
sexualidades disidentes como, por ejemplo, la construcción de la identidad lesbiana en el mundo rural o en
los desfiles urbanos. El impacto de la teoría queer es importante en los estudios de la geografía de la
sexualidad y plantea que la identidad sexual no es nunca fija, sino que siempre está en proceso de cambio.
La sexualidad se construye a través de procesos materiales y culturales como una categoría social fluida más
que rígida, inspirándose en los trabajos de J. Butler que afirma que el sexo también es una construcción
social (igual que el género). Algunos de los trabajos abordan el estudio de los espacios cotidianos o los
desfiles gay (o homosexuales) y de su impacto en la construcción de estos espacios y el desarrollo del
turismo urbano.
Algunos de los manuales más importantes del periodo son Feminismo y Geografía de Rose (1994) en donde
reflexiona sobre la geografía del género y hace una reflexión crítica sobre el género de la geografía, crítica la
masculinidad de la mirada del geógrafo y estudia la penetración intensa de las epistemologías masculinas a
lo largo de la historia de la disciplina.
¿Hacia unas metodologías feministas?
El giro cultural y el posmodernismo reactivaron el debate metodológico en la geografía en general, y en la
geografía feminista en particular. Frecuentemente se afirma que la investigación racional, cuantitativa y
objetiva ésta ligada a la masculinidad, y que la cualitativa y emocional a la femenina. Pero es necesario dejar
de lado estas concepciones dualistas (géneros), se debe crear propuestas epistemológicas que no sean
oposicionales, porque lo que importa en la elección del método es el rigor de análisis y los objetivos de
estudio. La geografía feminista fue pionera en el descubrimiento de los métodos cualitativos en la disciplina,
el sesgo favorable a favor de los métodos cualitativos tiene que ver con varios factores. Los métodos
cuantitativos están adscrito a un modelo positivista de ciencia cuyos principios (neutralidad y objetividad) no
son conciliables con el proyecto feminista. Los datos estadísticos (base de los métodos cuantitativos) no se
desagregan por sexo o no ofrecen los matices necesarios para un análisis desde la perspectiva de género.
Por ejemplo, muchos censos sólo dan información sobre el trabajo remunerado y no sobre el “invisible”
llevado a cabo mayormente por mujeres. Los métodos cualitativos ofrecen la posibilidad procesos sociales
poco trabajados, como los temas trabajados desde la perspectiva de género. Muchos investigadores afirman
que es necesario superar esta dicotomía metodológica para poder desarrollar estrategias de investigación
que complementen técnicas cualitativas y cuantitativas.
La producción científica española en geografía y género: un balance de dos décadas
La investigación en la geografía española lo plantea la autora a partir de 4 ejes temáticos (en lugar de seguir
una cronología): género y mujer en la geografía académica, el análisis de los espacios rurales, el estudio del
medio urbano y, la aportación de las viajeras a la geografía poscolonial.
Género y mujeres en la geografía académica
Inicialmente se hicieron varios trabajos que estudiaban la presencia y estatus de las mujeres en la geografía
española y su producción científica a través del análisis de publicaciones en revistas especializadas. El
estatus, el poder y la producción científica de las mujeres en la disciplina era bajo. En la actualidad, se elevó
el estatus académico de las mujeres geógrafas, pero se produjo un proceso de masculinización del profesora
y el alumnado.
Los espacios rurales
Durante mucho tiempo fueron los estudios más importantes de la disciplina por la tradición ruralista de la
geografía española. Se desarrollaron dos líneas de investigación referidas al trabajo de las mujeres en el
ámbito rural: la contribución laboral de las mujeres en las explotaciones agrarias familiares y el papel que
desempeñan en la diversificación económica de las zonas rurales. Algunas de las conclusiones a las que se
llegaron son que el trabajo de la mujer en la explotación agraria es discontinuo, irregular y diversificado, una
buena parte de las tareas productivas son difíciles de separar del trabajo doméstico.
También se aborda temáticas relacionadas con las relaciones género/medio ambiente y la construcción de
identidades rurales como por ejemplo en la participación de las mujeres en la fases productivas de los
alimentos biológicos, y en el papel de las mujeres rurales en la gestión de los recursos naturales y en el
desarrollo sostenible.
Los espacios urbanos
Los primeros trabajos se centraron en la movilidad femenina, sobre todo en relación con el viaje al trabajo.
Desde los años 90 se comenzó a estudiar los tiempos de las mujeres en la ciudad, en Barcelona se constató
que los diversos tiempos (el del trabajo productivo y reproductivo, el de ocio y el nocturno) competían, pero
el tiempo de trabajo productivo era el tiempo central, más rígido, alrededor del cual se organizaban los
demás.
También se aborda el papel de las mujeres en la defensa del medio ambiente urbano en un estudio sobre las
movilizaciones ciudadanas lideradas por mujeres frente a riesgos ambientales relacionados con la presencia
de residuos industriales, donde se plantea la necesidad de definir el concepto de medio ambiente desde una
perspectiva más amplia que incluya las consecuencias de los impactos ambientales en la vida cotidiana (en la
salud, en el entorno, en el bienestar de la familia, etc.).
Otras investigaciones abordan la cuestión de la falta de participación de las mujeres en la planificación
urbana tanto como usuarias del espacio público y como urbanistas, se afirma que el diseño de los espacios
públicos es un elemento crucial para fomentar la presencia de mujeres, la creación de ámbitos social y
culturalmente significativos para las mujeres.
Los estudios poscoloniales y la contribución de las viajeras
Los estudios poscoloniales agrupan los trabajos que critican los desiguales procesos de representación con
los que la experiencia histórica del Tercer Mundo antes colonizado llega a conceptualizarse en Occidente.
Este marco conceptual sirvió para realizar una revisión crítica de la historia de la disciplina geográfica, a
través del estudio de los libros de viaje. Los planteamientos de E. Said en 1978 sobre el orientalismo son una
aportación crucial, pero los estudios poscoloniales feministas critican sus planteos porque pone el acento en
los aspectos masculinos del proceso (dominio, control y estructuras de poder), reforzando la visión
tradicional de que la mujer no había tenido ningún papel en el proceso colonizador. Los estudios críticos de
los relatos de viajeras del siglo XIX y principios del XX tienen potencial para cuestionar aspectos de las teorías
establecidas sobre el colonialismo y la historia de la geografía. Se intenta evaluar el papel de la mujer blanca
u occidental en el proceso y el discurso colonial, analizando su complicidad (y su resistencia al proyecto
colonial) y destacando su papel como agente cultural en la formación de las relaciones imperiales.
Esta ambigüedad les daba a las mujeres libertad de acción y de palabra sobre el proyecto colonial, y es más
común encontrar críticas al mismo en los relatos de mujeres que en los de varones. Pero la combinación de
las experiencias de raza, nacionalidad, género y clase social hacen que el panorama sea más complejo y no
se puede afirmar que las viajeras o exploradoras, por su condición de mujer, tengan una actitud menos
racista o más crítica con el proyecto colonial.

David Harvey – “El derecho a la ciudad”


En la actualidad, las ideas de los derechos humanos se encuentran en el centro de la escena política y
éticamente. Pero, también los derechos a la propiedad privada y el benefició aplastan las demás nociones de
derechos.
Otro tipo de derecho humano es el derecho a la ciudad. ¿Ha contribuido la urbanización de los últimos 100
años al bienestar humano? La cuestión de que tipo de ciudad queremos no se puede separar de la noción de
que tipo de lazos sociales, relaciones con la naturaleza, estilos de vida, tecnológicas y valores estéticos
deseamos. El derecho a la ciudad es mucho más que la libertad individual de acceder a los recursos urbanos
se trata del derecho a cambiarnos a nosotros mismos cambiando la ciudad. Es un derecho común (no
individual) porque su transformación depende del ejercicio de un poder colectivo para remodelar los
procesos de urbanización.
Desde sus inicios, las ciudades surgieron mediante concentraciones geográficas y sociales de un producto
excedente. La urbanización es un fenómeno de clase porque los excedentes son extraídos de algún sitio y de
alguien y el control sobre su uso ésta en pocas manos. Cómo la urbanización depende de la movilización del
producto excedente, existe una conexión intima entre el desarrollo del capitalismo y la urbanización. Los
capitalistas producen un producto excedente para poder producir plusvalor, que se reinvierte para generar
más plusvalor.
La necesidad de encontrar sectores rentables para la producción y absorción de capital excedente conforma
la política del capitalismo, y enfrenta al capitalistas con barreras a la expansión continua como las siguientes.
Si el trabajo es escaso y los salarios altos, el trabajo existente tiene que ser disciplinado (introduciendo
tecnología para provocar desempleo o asaltando el poder de la clase obrera organizada) o deben
encontrarse nuevas fuerzas de trabajo mediante la inmigración, la exportación de capital o la proletarización
de elementos de la población hasta el momento independientes. Los capitalistas también deben encontrar
nuevos recursos naturales, lo que presiona sobre el entorno natural a la hora de obtener las materias primas
necesarias y absorber los residuos, y también descubrir nuevas áreas de extracción de recursos naturales,
con frecuencia el objetivo de los esfuerzos imperialistas y neocoloniales. También se debe dar la
implementación continua de nuevas tecnologías y formas organizativas para que los capitalistas venzan a sus
competidores que usan métodos inferiores. Si algunas de las barreras no pueden ser evitada, los capitalistas
no pueden reinvertir rentablemente su producto excedente, bloqueándose la acumulación de capital y
enfrentándolos a crisis en el que su capital puede devaluarse o destruirse. La urbanización desempeña un
papel activo a la hora de absorber el producto excedente que los capitalistas producen en su búsqueda de
beneficios.
Revoluciones urbanas
En el caso del Paris del Segundo Imperio, en el año 1848 trajo consigo una de las primeras crisis de capital
excedente y de fuerza de trabajo ociosa a escala europea, que golpeo a Paris duramente dando lugar a una
revolución abortada protagonizada por los trabajadores desempleados y burgueses que consideraban que la
república social era la mejor alternativa a la Monarquía. La burguesía republicana reprimió a los
revolucionarios, pero no resolvió la crisis, que dio lugar al acenso al poder de Napoleón Bonaparte quien
organizo un golpe de Estado en 1851 y se proclamo emperador. Napoleón reprimió los movimientos
políticos alternativos, y enfrentó la crisis a través de un programa de inversión de infraestructura para la
construcción de ferrocarriles en toda Europa y Oriente, puertos, dársenas en Francia y reconfiguro la
infraestructura urbana de Paris, las obras publicas de la ciudad en 1853 estuvieron a cargo de Georges
Haussmann, quien afirma que su misión fue contribuir a resolver el problema de capital excedente existente
y la situación de desempleo mediante la urbanización. Reconstruir Paris implico grandes cantidades de
trabajo y capital, fue un instrumento esencial de estabilización social. Anexionó los suburbios y rediseño
barrios enteros. Haussmann ayudó a resolver el problema de la utilización del excedente de capital
estableciendo un sistema protokeynesiano de mejoras urbanas en infraestructura financiadas mediante el
endeudamiento. El sistema funcionó bien e implico la transformación de la infraestructura urbana y la
construcción de un nuevo modo de vida y de persona urbana. París se convirtió en la ciudad de la luz, un
gran centro de consumo, turismo y placer, repleto de cafés, grandes almacenes, industria de la moda y
grandes exposiciones que cambiaron la vida urbana para que pueda absorber grandes excedentes mediante
el consumo. El sistema financiero especulativo, y las estructuras de crédito colapsaron en 1868, y
Haussmann fue despedido. Napoleón III declaró la guerra a Alemania de Bismarck para perderla, se creó un
vacío en el que se produjo la Comuna de Paris, uno de los grandes episodios revolucionarios de la historia
urbana del capitalismo.
En la década de 1940 en Estados Unidos, la movilización para atender el esfuerzo de guerra resolvió el
problema del uso del excedente de capital. Frente a movimientos sociales con inclinación izquierdista que
habian aparecido en la década del 30, las clases dominantes de la época aplicaron una dosis de represión
política, y en la cuestión económica persistía la cuestión de cómo absorber el capital excedente.
En 1942, aparió una artículo sobre las iniciativas y trabajos de Haussmann, que documentaba sus hazañas,
analizaba sus errores y buscaba recuperar su reputación como uno de los mayores urbanistas de todos los
tiempos. El artículo era de Robert Moses, que hizo en Nueva York lo que Haussmann había hecho en Paris.
Mediante un sistema de autopistas y transformaciones de infraestructuras, suburbanización y remodelación
del conjunto metropolitano neoyorquino (cambio de escala con respeto a la escala aplicada en Paris que
incluía solo a la ciudad), contribuyó a resolver el problema de la absorción de capital excedente a través de
créditos necesarios para la expansión urbana financiada mediante el endeudamiento. Este modelo se
expandió a las mayores áreas metropolitanas estadounidenses (otro cambio de escala), desempeño un papel
clave en la estabilización del capitalismo global después de 1945.
La suburbanización de Estados Unidos no fue sólo una cuestión de nuevas infraestructuras, implicó, como en
Paris, una transformación en los estilos de vida, la introducción de nuevos productos como en las casas
heladeras y aire acondicionado, autos con un enorme incremento en el consumo de petróleo.
A fines de la década del 60, comenzó un tipo diferente de crisis, tanto Moses y Haussmann cayeron en
desgracia y sus soluciones se consideraron inapropiadas.
En Paris, la campaña para detener la destrucción de barrios tradicionales por la invasión de gigantes de
altura ayudó a animar el levantamiento de 1968. Henri Lefebvre escribió La revolución urbana en el que
predijo que la urbanización era esencial para la supervivencia del capitalismo, y se convertiría en el objeto de
la lucha de clases y luchas políticas, y además que estaba desapareciendo la distinción entre campo y ciudad
mediante la producción de espacios integrados a lo largo del territorio nacional. El derecho a la ciudad debía
significar el derecho a dirigir el proceso urbano, que estaba dominando el campo mediante fenómenos como
el turismo rural.
De la mano de la revuelta de 1968 vino la crisis financiera de las instituciones crediticias que, al financiar la
deuda, promovieron un boom inmobiliario durante las décadas anteriores. La crisis se intensifico a fines de
los 60 hasta el colapsó del sistema capitalista primero con la explosión de la burbuja del mercado
inmobiliario en 1973, a la que siguió la quiebra de la ciudad de New York en 1975. Según William Tabb, la
respuesta a las consecuencias de la crisis fue la implementación de una política neoliberal para reanimar la
capacidad de absorber los excedentes que el capitalismo debe producir para sobrevivir.
Rodear el globo
En la actualidad, el capitalismo internacional enfrentó una serie de crisis y debacles (en Asia oriental y
sudoriental en 1997-1988, Rusia en 1998, Argentina en 2001), pero había logrado evitar una crisis global, aun
teniendo en cuenta la inestabilidad para absorber el excedente de capital. ¿Cuál fue el papel de la
urbanización para estabilizar esta situación? En Estados Unidos, el sector de la vivienda fue un importante
estabilizador de la economía. El mercado de la vivienda absorbió gran parte del capital excedente mediante
la construcción de centros urbanos, viviendas y espacios de oficina suburbanos, y también estimulo el
mercado interior de bienes de consumo y servicios. La expansión urbana estadounidense contribuyó de
manera parcial a estabilizar la economía global.
El proceso urbano experimentó otra transformación de escala, a escala global. Los booms inmobiliarios en
Reino Unido y España (y en otros países) ayudaron a propulsar una dinámica capitalista similar a lo que
sucedió en Estados Unidos. La urbanización de China fue diferente, mucho más importante que el proceso
estadounidense en cuanto a su concentración en el desarrollo de su infraestructura. Su ritmo se aceleró
después de 1997 al punto que consume casi la mitad de la producción mundial de cemento desde el 2000.
Más de 100 ciudades sobrepasan el millón de habitantes, y pueblos pequeños se convirtieron en grandes
metrópolis de casi 10 millones de habitantes. Los proyectos de infraestructura incluyen presas, autopistas,
son financiados mediante el endeudamiento y están transformando el paisaje. Las consecuencias para la
economía global y la absorción de capital excedente son significativas: Chile crece gracias al precio del cobre,
Brasil y Argentina se recuperaron en parte gracias a la demanda china de materias primas.
La urbanización de China es el estabilizador primario del capitalismo global en la actualidad porque China es
el único epicentro de un proceso de urbanización que en la actualidad es global en parte por la integración
de los mercados financieros que financian mediante el endeudamiento el desarrollo urbano en todo el
mundo. Por ej., el banco central chino es activo en el mercado hipotecario estadounidense. En medio de una
marea de migrantes empobrecidos, la construcción creció en las ciudades de los piases capitalistas centrales
como Londres o Los Ángeles. En Oriente próximo, en lugares como Dubái o Abu Dhabi surgieron proyectos
mega urbanizadores que absorben los excedentes procedentes de la riqueza del petróleo.
Esta escala global dificulta la comprensión de que lo que está pasando es teóricamente similar a las
transformaciones que Haussmann supervisó en Paris porque el boom urbanizador global depende, como
sucedió con los casos anteriores, de la construcción de nuevas instituciones y dispositivos financieros para
organizar el crédito para sostenerlo. Las innovaciones financieras para organizar el crédito lanzadas en la
década del 80 – titularización de hipotecas locales para ser vendidas en todo el mundo – desempeñaron un
papel fundamental, uno de sus beneficios fue la dispersión del riesgo (repartir un determinado riesgo entre
muchas personas, para que el riesgo sea pequeño para cada una de ellas). Pero dispersar el riesgo no
significa eliminarlo, y sin controles adecuados de evaluación del riesgo, esta ola de financiarización se
tradujo en una doble crisis de las hipotecas y del valor de los activos inmobiliarios. El resultado se concentró
primero en las ciudades estadounidenses, con consecuencias serias para los afroamericanos de bajos
ingresos ubicados en el centro de las ciudades, los hogares a cargo de una mujer soltera, y quienes no
pueden acceder a una vivienda, fueron obligados a desplazarse a las periferias metropolitanas.
La crisis actual, con repercusiones locales sobre la vida y las infraestructura del sistema financiero global,
puede desencadenar una recesión de envergadura. La situación es compleja, y una cuestión abierta es saber
si China puede compensar una debacle seria de Estados Unidos.
Propiedad y pacificación
Como todas las fases anteriores, la última expansión del proceso urbano trajo aparejado transformaciones
de los estilos de vida. La calidad de vida urbana se convirtió en una mercancía, como la ciudad misma, en un
mundo en el que el consumo, el turismo, las industrias culturales y las basadas en el conocimiento se
convirtieron en aspectos esenciales de la economía política urbana. Los grandes centros y superficies
comerciales se expanden como, por ejemplo, los restaurantes de comida rápida y los mercados de productos
artesanales. Según Sharon Zukin se está produciendo una pacificación mediante el cappuccino, es decir, la
expansión de un nuevo urbanismo basado en la venta de comunidad y estilo de vida de calidad para cumplir
todo tipo de sueños urbanos. La ética neoliberal de individualismo posesivo (el individuo accede a su libertad
cuando se comprende como propietario de su persona y sus capacidades más que como parte del todo
social) y de retirada política frente a las acciones colectivas se convirtió en el modelo de la socialización
humana. La defensa de los valores de la propiedad se convierte en un interés político tan fundamental que
las asociaciones de propietarios en el estado de California se convirtieron en bastiones de la reacción
política.
Vivimos en áreas urbanas divididas y proclives al conflicto, en las últimas décadas el giro neoliberal restauro
el poder de clase en mano de las elites ricas. Mientras las riquezas se concentran en pocos, las rentas de los
pobres se están o disminuyen considerablemente. Los resultados están granados en las formas espaciales de
las ciudades caracterizadas por fragmentos fortificados, comunidades valladas y espacios públicos
privatizado. En los países en vía de desarrollo en particular, la ciudad se ésta dividiendo en diferentes partes
separadas, formándose miro Estados. Barrios ricos con servicios como escuelas exclusivas, campos de golf y
tenis, servicios privados de policía, se entrelazan con asentamientos ilegales en los que servicios básicos
como el agua solo están disponibles en fuentes públicas, no hay cloacas, las calles no están asfaltadas, etc.
Los ideales de identidad urbana, ciudadanía y pertenencia son más difíciles de sostener. La actividad criminal
amenaza la seguridad, promoviendo demandas populares para que sea suprimida por la policía.
Desposesiones
La absorción de excedentes a través la transformación urbana significa que los pobres, los no privilegiados y
los marginados del poder político sean los que sufren las consecuencias del proceso en el que la violencia es
necesaria para construir un nuevo mundo urbano a partir de las ruinas del viejo. Haussmann destruyó los
viejos barrios pobres de Paris, lo que implico la expulsión de gran parte de la clase obrera y de otros
elementos levantisco, presentes en el centro de la ciudad, donde constituían una amenaza al orden publico y
al poder. Creó una forma urbana en la que, con vigilancia y control militar, se podía domesticar los
movimientos revolucionarios. Pero, como afirma Engels (1872), la solución de la burguesía implica que se
reproduzca el problema constantemente, es decir, los callejones y callejuelas desaparecen acompañados por
la aparición de la burguesía, pero reaparecen de nuevo en otro sitio.
Llevó más de 100 años completar el aburguesamiento del centro de París, con las consecuencias vistas en los
levantamientos y en la ola de violencia recientes en los suburbios aislados habitados por inmigrantes,
trabajadores y jóvenes desempleados. La situación descrita por Engels se reproduce a lo largo de la historia,
y además plantea que el crecimiento de las ciudades le da al suelo de áreas céntricas un incremento de su
valor. Los edificios construidos en esas áreas deprimen su valor por lo que son derribados y sustituidos por
otros, lo cual pasa sobre todo con las casas de trabajadores ubicadas en los centros de las ciudades. Son
demolida y en su lugar se construyen tiendas, almacenes y edificios públicos.
La urbanización característica del capitalismo implica un proceso de desplazamiento que Harvey denomina
acumulación por desposesión. Es la contraimagen de la absorción del capital mediante el desarrollo urbano,
que da lugar a conflictos por la captura de suelo valioso en mano de poblaciones de bajo ingreso que vivían
en esas ubicaciones por mucho tiempo.
Por ejemplo, el caso de Seúl (Corea del Sur) en la década del 90, las empresas de construcción y desarrollos
inmobiliarios contrataron matones del tamaño de luchadores de sumo para invadir los barrios de las
colonias de la ciudad, las viviendas que habian sido construidas en los 50 por sus habitantes fueron
destruidas y en su lugar se construyeron edificios de altura que cubren las colinas. En Bombay (India), 6
millones de personas están instaladas en terrenos sin título legal, lugares que se pretende convertir en un
centro financiero global que pueda competir con Shanghái, el boom inmobiliario se intensifico y esos
terrenos son cada vez más valiosos. Los poderes financieros, respaldados por el Estado, presionan para que
se produzca un desalojo por la fuerza, para apropiarse de terrenos ocupados mediante la violencia. Se trata
de acumulación de capital mediante booms de actividad inmobiliaria, ya que el suelo se adquiere
prácticamente sin ningún costo.
Algunas de las personas desalojadas pueden llegar a obtener algo, pero como los habitantes de esos lugares
son ocupantes ilegales no tienen derecho de compensación. El Tribunal supremo de la India, sentenció que
pueden resistir y luchar o trasladarse donde puedan encontrar lugar donde instalarse. También existen
ejemplos de desposesión en Estados Unidos, aunque menos brutales y más legalistas. También en China,
que como no hay derechos de propiedad privada, el Estado puede simplemente desplazarlos por decreto,
ofreciendo una pequeña recompensación. En algunos casos, la gente se fue de manera voluntaria, pero
abundan casos de gran resistencia, respondidos con represión brutal por el Partido Comunista. En China,
abundan casos de desplazamientos de las poblaciones rurales, que ilustran la idea de Lefebvre sobre que la
distinción entre urbano y rural se esta disolviendo en un conjunto de espacios de desarrollo geográfico
desigual bajo el poder del capital y del Estado. Por ejemplo, en el caso de India, el Estado favoreció el
establecimiento de Zonas Económicas Especiales, supuestamente para el desarrollo industrial, pero que en
realidad se dedican a la urbanización, y que dio lugar a batallas contra los productores agrícolas como la
masacre en Bengala en 2007 (murieron 14 habitantes y hubo muchos heridos).
Formular demandas
La urbanización desempeñó un papel crucial en la absorción de los excedentes de capital, a una escala
geográfica cada vez mayor, pero al precio de un proceso de destrucción que desposee a las masas de todo
derecho a la ciudad. El planeta como terreno de construcción choca con el planeta de ciudades miseria.
Periódicamente acaba en revueltas, y si las dificultades presupuestarias crecen y la fase neoliberal, pos-
moderna y consumista de urbanización capitalista mediante la absorción de excedentes llega a su fin y
provoca una crisis de mayores dimensiones se plantea la pregunta sobre ¿Dónde esta nuestro 1968? Como
pasa con el sistema financiero, la respuesta va a ser más compleja porque el proceso urbano actual es de
alcance global. Los signos de rebelión están en todas partes, malestar en China, guerras civiles en África.
Cualquier revuelta podría ser contagiosa, pero a diferencia del sistema financiero, los movimientos urbanos
de oposición, que abundan en todo el mundo, no están interrelacionados, la mayoría no tienen conexión
entre sí.
Si las revueltas se conectaran entre sí, Harvey propone (como teoría, no como afirmación) que una de las
exigencias podría ser mayor control democrático sobre la producción y utilización del excedente. El proceso
urbano es un canal esencial de uso del excedente, por lo que una gestión democrática sobre su despliegue
urbano constituye el derecho a la ciudad.
El derecho a la ciudad esta cayendo cada vez más en manos de intereses privados o cuasi privados. Por
ejemplo, en Nueva York el alcalde milmillonario ésta remodelando la ciudad promoviéndola como una
ubicación optima para las empresas de alta gama y un destino para turistas. Esta convirtiendo Manhattan en
una comunidad vallada para los ricos. También, en la ciudad de New Haven, con pocos recursos para la
reinvención urbana, la universidad de Yale, una de las más ricas del mundo, esta rediseñando el tejido
urbano para adaptarlo a sus necesidades. Ésta y otras iniciativas parecidas generaron movimientos vecinales
de resistencia. El derecho a la ciudad, en la forma que esta constituido hoy, se encuentra restringido a una
reducida elite política y económica que cada vez más ésta en condiciones de poder conforman las ciudades
de acuerdo con sus propios deseos.
Durante el siglo XXI va a surgir una oposición a estas pautas de comportamiento. Existen una gran cantidad
de movimientos sociales que se concentran en la cuestión urbana desde India, Brasil, China, España,
Argentina, Estados Unidos. Los movimientos sociales no son todavía suficientemente fuertes como para
imponerse por delante de las necesidades de los grandes inversores y financieros, y tampoco giran en torno
al objetivo de obtener un mayor control sobre los usos del excedente. En este momento de la historia, tiene
que ser una lucha global con el capitalismo financiero porque la escala global es la escala en la que trabajan
los procesos de urbanización actualmente. Las oportunidades se multiplican porque las crisis estallan en
torno a la urbanización local y global, y las metrópolis se convirtieron en el punto de colisión masiva de la
acumulación por desposesión impuesta sobre los menos pudientes y del impulso promotor que pretende
colonizar espacio para los ricos.
El derecho a la ciudad plantea la cuestión de quien domina la conexión necesaria entre urbanización y
producción y utilización de excedente. La democratización de ese derecho y la construcción de un
movimiento social para hacerlo realidad son necesarias para que los desposeídos puedan recuperar el
control sobre la ciudad, del que están privados, y desean crear nuevos modos de urbanización.

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