2.
1 La discriminación como fenómeno estructural
Hasta este momento, ya conoces la definición legal de discriminación, así como los elementos que nos permiten
identificarla. Ahora nos centraremos en comprender que la discriminación no solo impacta de manera negativa
en la vida de las personas desde el ámbito jurídico, sino que tiene alcances mucho más dañinos y profundos que
eso.
Estamos hablando de una situación que traspasa las normas legales, trastocando otras esferas de la vida social,
hasta colocarse sobre la esfera de quien ha sido discriminado. En otras palabras, la discriminación, debido a su
gravedad y complejidad, tiene alcances que impactan en las instituciones sociales, las formas de organizarnos y
relacionarnos como sociedad.
Quizás en este momento puedas preguntarte: ¿por qué es necesario comprender la discriminación como un
problema de orden social y no individual? Es necesario comprenderla de esta manera porque al mirarla dentro
de un espacio más amplio y no solo como un hecho individual, podremos identificar su relación con otros
fenómenos que, en conjunto, generan y reproducen las brechas y desigualdades sociales. Además, esta visión
también permite identificar los ámbitos institucionales y las esferas de acción para poder combatir la
discriminación desde sus raíces.
Dicho de otra manera, la discriminación es estructural desde que existen omisiones o acciones, a partir del no
reconocimiento o del incumplimiento sistemático de los derechos y libertades fundamentales de las personas.
Esto produce, reproduce o agrava las desigualdades históricas y presentes (Mendieta Miranda, 2018). Es decir,
se trata de procesos sociales e históricos que afectan de manera directa, ya no solo en lo individual, sino en la
dimensión colectiva o grupal de las personas.
Es importante que no pierdas de vista que, desde esta perspectiva estructural, la discriminación es una de las
múltiples formas de exclusión que terminan violentando y negando los derechos de las personas a nivel
individual o colectivo, logrando la subordinación y la reproducción de asimetrías de poder y agudizando las
brechas de desigualdad en las que se profundizará más adelante.
En México, la discriminación estructural la encontramos en muchísimas prácticas y expresiones, por ejemplo:
Así como estos, podemos encontrar muchísimos ejemplos y, seguramente, en el transcurso de tu vida te ha
tocado experimentar en carne propia, ver o enterarte de casos similares. Un rasgo importante de la
discriminación estructural es su carácter colectivo, esto quiere decir que no se trata de casos aislados, sino que
en lo general se encuentra en grandes sectores de la sociedad.
Otro elemento central de la discriminación estructural es que logra impactar en más de un derecho
simultáneamente, es decir, por un mismo acto discriminatorio se ve mermada la vida de las personas en más de
una esfera. Por ejemplo, en lo que se señala sobre el encarcelamiento de personas indígenas, se violentan sus
derechos civiles y políticos, pero también los sociales y culturales al no tomar en cuenta modelos de justicia
restaurativa o con pertinencia cultural. Además, esto se agudiza cuando son personas adscritas a los grupos
históricamente discriminados las que son impactadas por los actos discriminatorios, ya que se enfrentan en su
día a día a diversas situaciones que les excluyen, invisibilizan, niegan o restringen sus derechos en diversos
ámbitos. Más adelante identificaremos cuáles son estos grupos.
De manera resumida, la discriminación estructural es colectiva, afecta de manera múltiple a los derechos,
deviene de las instituciones sociales y tiene raíces muy profundas en las relaciones de poder cotidianas.
En el siguiente diagrama, podrás visualizar algunas formas en las que la discriminación estructural se presenta:
Estas formas son consideradas “de control o dominio” y reposan en la idea errónea de que existe una
“superioridad” imaginaria de ciertos grupos sobre otros y estas formas ocasionan la anulación de la dignidad de
las personas, y, por tanto, invisibilizan la inmensa diversidad cultural. La cual, al homologar a un imaginario
ideal, termina por reforzar la normalización de situaciones que violentan los derechos y libertades de las
personas que provienen de los grupos históricamente discriminados.
En resumen, la discriminación estructural se compone de los siguientes elementos:
Estructuras de poder que sostienen las desigualdades sociales.
Condición generalizada de exclusión.
Creación de patrones que reiteran la exclusión en distintas dimensiones de la vida de las personas.
Suelen violentar diversos derechos humanos de manera simultánea lo que acelera la desigualdad.
Es una condición que no depende de un contexto determinado, ni del ciclo de vida de una persona.
Es impersonal dado que la exclusión se suele colectivizar.
Se sostiene en los distintos canales de socialización como la educación o la lengua.
Algunos de estos elementos los iremos reflexionando en los temas subsecuentes.
Retroalimentación
SITUACIÓN 1 + Reconocimiento histórico de la identidad cultural
La discriminación que viven las personas afromexicanas parte del desconocimiento. El vídeo refleja
algunas de sus demandas, siendo la atención libre de racismo en los servicios públicos, así como la
falta de reconocimiento a la identidad cultural.
SITUACION 2 + Trato libre de racismo (ventanilla de atención)
La Discriminación que viven las personas afromexicanas parte del desconocimiento. El vídeo refleja
algunas de sus demandas, siendo la atención libre de racismo en los servicios públicos, así como la
falta de reconocimiento a la identidad cultural.
2.2 Desigualdades sociales: narrativas y materiales
Una de las consecuencias de la discriminación es la invisibilización de aquellas personas, pueblos o
comunidades que se consideran “indeseables” o “indignas” de esta sociedad. Al no cumplir con los parámetros
establecidos del “deber ser, deber comportarse o cómo alguien debería verse”.
En este sentido hay un mandato social que hace obligatorias o más deseables determinadas identidades: la
blanquitud como privilegio social, la heterosexualidad como mandato obligatorio o el seguir la fe católica en
muchos de los países latinoamericanos.
Las situaciones de la discriminación no pueden comprenderse sólo a título individual; es una situación
generalizada en diversos espacios de la sociedad:
¡Ventanillas de atención, pasillos escolares, áreas de recepción, la fila para la entrevista de trabajo!
2.2.1 La desigualdad, constructora de la sociedad
Como ya vimos antes, la discriminación es estructural porque se arraiga en cada espacio de la sociedad, desde el
nivel del Estado y el gobierno hasta nuestras relaciones sociales y nuestros vínculos más íntimos.
Por eso, la igualdad y la no discriminación no pueden ser entendidas, meramente, como la satisfacción de los
derechos humanos de las personas. Para dar el paso, hemos de asumir que la cultura de respeto y garantía
de los derechos humanos es una cultura de corte colectivo y por lo tanto estructural.
Por eso, para romper con las desigualdades, no basta con la igualdad de oportunidades o la igualdad de trato. Se
requieren ajustes en la política pública y en los arreglos institucionales que transformen de raíz las injusticias
históricas que han suprimido material y narrativamente a los grupos históricamente discriminados.
Para lograr efectivamente que los derechos humanos sean derechos colectivos, existen ciertos criterios que
pueden hacer que un derecho se interprete en códigos sociales y no solamente a título individual, estos son:
DISPONIBILIDAD:
ACCESIBILIDAD
ACEPTABIIDAD
SOSTENIBILIDAD
LAS PERSONAS EN EL CENTRO DE ATENCION
PARTICIPACION
A partir de esto, podemos decir que la desigualdad no es un proceso individual, sino que está anclado a la
historia de sociedades que se han beneficiado de los grupos históricamente discriminados. Por ejemplo:
Se les ha negado un salario justo a las mujeres trabajadoras del hogar al no reconocer que las
actividades que realizan son trabajo. Por ello, muchas personas se benefician de la explotación de
este sector.
Diversas sociedades criminalizan o crean narrativas de odio y/o rechazo a las personas migrantes,
pero muchas personas se benefician de su trabajo y pagan a bajo costo sus trabajos.
Muchas de nuestras canastas alimenticias reciben los productos sembrados y cosechados por las y
los jornaleros agrícolas, pero pocas personas reconocen sus condiciones de trabajo o sus derechos
humanos de manera integral.
La desigualdad es por ello, causa y consecuencia de la discriminación y casi siempre aparece en las diversas
violaciones a derechos humanos. Por lo que reconocer que es un problema vinculado con el resto de los
conflictos sociales, nos permitirá dejar de banalizarla y reconocer todo el trabajo que tenemos por hacer para
crear sociedades realmente justas.
2.2.2 Consecuencias de la desigualdad social
La desigualdad es un proceso social en el que las personas son tratadas de manera excluyente en el acceso a los
recursos, toma de decisiones, proyectos de vida, entre otras relaciones e interacciones sociales. La desigualdad
permite que las elites sociales y económicas mantengan el control de los bienes y los recursos que sostienen sus
privilegios a partir de la exclusión o la abierta discriminación hacia los grupos históricamente discriminados.
Usualmente se conecta desigualdad con pobreza, pero esto es un error, pues para que una persona vea sus
derechos humanos limitados no implica solamente la insuficiencia de recursos, sino también como participa y
cómo es reconocido en una sociedad. Por eso podemos decir que la desigualdad es contextual, depende de las
personas, pero también de los territorios y las interacciones que tienen los distintos grupos sociales (Reygadas,
2008, 108).
Es así como la desigualdad puede verse de distintas formas, por ejemplo:
Que no existan escuelas o clínicas en zonas rurales o que se les dé un trato que implique exclusión
y violencia a las personas que utilizan estos servicios, como mujeres indígenas y afromexicanas.
Que a las juventudes se les exija tener experiencia para ser contratadas, pero no se les brinden
oportunidades de trabajo y aprendizaje que no les precarice.
Que existan foros de participación para personas con discapacidad y neurodivergentes, pero que
estos no tengan voz directa en las discusiones.
Recuerda con atención esto: ¡La discriminación crea patrones! Esto significa que verás cómo la desigualdad se
materializa en la vida de diversas personas simplemente por su pertenencia a distintos grupos discriminados.
¿No te parece una situación injusta?
De esta forma, podemos decir que la desigualdad tiene dos dimensiones:
MATERIAL
Se refiere al acceso de recursos, bienes o los derechos humanos de manera directa.
NARRATIVA
Cuando las personas no son reconocidas, visibilizadas, escuchadas o no cuentan con espacios de representación
y representatividad1 en una sociedad.
Por ello, las desigualdades se van construyendo a través del tiempo. Eso quiere decir que las personas no
deciden la asimetría en la que se encuentran, pero sí tienen que enfrentar aquellas condiciones de exclusión que
les permiten o no desarrollar su vida dignamente. Las desigualdades se expresan de distinta forma, dependiendo
de dónde se encuentre la persona:
1. Las personas son tratadas y reconocidas según la posición económica que tienen en una sociedad. Por ello, se
construyen privilegios de unas cuantas personas frente a la precarización2 de la mayoría de las personas.
Así vemos que unas personas presumen su riqueza como resultado de su esfuerzo individual, sin considerar la
explotación que existe en muchas relaciones económicas y la precarización de otras personas.
2. Las desigualdades provocan que, desde un inicio, los alimentos, el acceso a los recursos de salud o
educación, e incluso las redes sociales que pueden crear las personas, estén limitadas por estas posiciones
sociales. Esto provoca que se justifique el que muchas personas cuenten con escasos recursos, pues se les
responsabiliza individualmente de esto, en lugar de las condiciones sociales que crean barreras y actos de
exclusión.
¿Piensas que es justo que personas que tienen acceso a servicios educativos tan dispares tengan que ser
evaluadas de la misma forma?
3. Con el tiempo, las desigualdades se expresan en el mantenimiento de la configuración de poder encontrada en
una sociedad y por lo tanto se ahondan las divisiones; que especialmente son más severas y con mayor impacto
entre quienes somos parte de algún grupo históricamente discriminado.
Así vemos que predomina la idea de que algunos grupos históricamente discriminados no sólo ven vulnerados
sus derechos, sino enfrentan común y sistemáticamente tratos diferenciados, que frecuentemente terminan en
segregación o violencia.
4. Para sostener el poder político y económico (material) se requieren de recursos de poder cultural y social
(narrativo). Esto quiere decir que las elites requieren justificar en las leyes, en las instituciones, en la educación
formal, en los contenidos de los medios de comunicación y en la lengua, estas grandes disparidades.
En las noticias es frecuente el reforzamiento de narrativas contra grupos históricamente discriminados, como
cuando muestran el tema de la pobreza y sólo lo representan como un problema individual y no como uno que
tiene bases estructurales.
5. Como consecuencia de todo esto, se conforman estructuras de mantenimiento del poder, mientras otras
personas de la sociedad se subordinan en muchas ocasiones para sobrevivir (Reygadas, 2008, 115).
Así vemos a diversas juventudes que abandonan sus aspiraciones o visiones críticas a la sociedad para encajar
en un sistema que les excluye. ¿Te pasó?
Por eso, pensamos que la discriminación es un proceso complejo de exclusión que crea polarización social y se
beneficia de ésta. Te invitamos a pensar sobre qué tipo de actos son discriminatorios y cuáles no cumplen con
los rasgos suficientes para considerarse de esta forma. Con esto hemos aprendido que las consecuencias de la
discriminación con relación a la desigualdad son severas, pues hacen que nuestra sociedad cree disparidades
donde una parte de la sociedad se beneficia en detrimento de otras.
1 La representación implica que una identidad es visibilizada, por ejemplo, en libros de texto o contenidos de
los medios de comunicación. La representatividad implica que las personas históricamente discriminadas
pueden ocupar puestos públicos o espacios de autoridad donde puedan tomar decisiones que impacten en sus
comunidades de origen.
2 La precarización es la condición en la que las personas son limitadas en sus derechos a tal punto, que salir de
esta situación les implica nuevos riesgos y posibilidades de que se profundice su condición de exclusión, ya sea
por el tiempo que han de invertir para lograrlo, o por los recursos materiales, incluso de redes de cuidado y
afectos que pueden ponerse a disposición de la sociedad para salir de los núcleos de la desigualdad.
2.3 Las asimetrías de poder y estructuras de opresión
En el tema anterior destacamos cómo la desigualdad provoca la falta de acceso de las personas a recursos que
necesitan para sobrevivir. De esto deriva que, en muchas ocasiones, la discriminación al ser una situación de
desigualdad histórica, termine por agobiar a comunidades enteras que intentan resistir la exclusión y la violencia
para sobrevivir.
Recuerda esto con atención: la discriminación intenta limitar los derechos humanos de las personas, ¡Pero estas
últimas también pueden responder a la opresión y a la violencia!
Parte de la lucha antidiscriminatoria se ha dado en el terreno de la justicia social material, que veremos en la
unidad 3. No obstante, parte del trabajo pendiente se da en el plano narrativo; en otras palabras, en lo que
decimos, creemos, en cómo nos relacionamos; todo esto es lo que produce y justifica conductas que impactan
en el plano material.
Por eso consideramos que hay una mutua influencia entre las consecuencias materiales de la discriminación y
todas las narrativas que justifican o potencian los arreglos sociales basados en la exclusión y la desigualdad.
Antes se pensaba que las raíces de la discriminación aparecían únicamente por la ignorancia o el
desconocimiento individual; no obstante, hoy podemos entender que más bien se debe a la suma de las
relaciones de poder que provocan condiciones de dominación y explotación y a los discursos sociales que les
dan sentido y vigencia a estos arreglos tanto personales como colectivos, así como institucionales.
Por eso podemos ver, o vivir, situaciones como las siguientes:
Parte de la sociedad justifica la violencia sexual que viven las mujeres por la forma en la que visten. Esto
ahonda a posicionar y perpetuar los discursos misóginos y sexistas, pero al mismo tiempo normaliza la
violencia que reciben las mujeres.
Imagen. Hombre violentando a una mujer.
Parte de la sociedad señala que las personas que viven con el virus de inmunodeficiencia humana o vih, son
personas promiscuas que no tienen el mínimo cuidado sobre su vida sexual. Esto tiene consecuencias materiales
en cómo reciben (o no) atención médica.
Imagen. Violencia hacia una persona que vive con vih.
Quizá no te hayas dado cuenta, pero muchas cosas de las que decimos o hacemos cuentan una historia profunda
de discriminación, por ejemplo:
Juzgar a las personas por su apariencia física y arreglo personal puede impactar en negar
oportunidades laborales.
Imagen. Persona siendo juzgada por su apariencia.
Justificar el maltrato a las niñeces alegando que “un buen golpe a tiempo corrige la mala
conducta.”
Imagen. Niña siendo verbalmente maltratada.
Todas estas opiniones no son personales, son colectivas y dan paso a la construcción de las narrativas sociales
de exclusión, a partir de la repetición de patrones, como pueden ser:
Instrucción: Da clic en cada botón y lee la información que se presenta.
Imagen. Patrones que generan exclusión
GENERALIZAR
NORMALIZAR
NATURALIZAR
2.3.1 Lo que implica la dominación
Las narrativas sociales son aquellos relatos que hemos construido a través de la historia sobre los roles que
tienen cada persona en una sociedad.
Estos relatos implican condiciones de poder que se basan en ideas sociales creadas en colectivo y que se
expresan tanto racional, como emocionalmente. La dominación entonces se expresa en abuso, sometimiento,
exclusión y rechazo hacia quienes se consideran diferentes, inferiores, incluso seres conflictivos, enfermos o
posibles criminales (Aquino, 2013).
La discriminación tiene tanta influencia social porque las narrativas que producimos usualmente polarizan lo
que se considera “bueno y valioso” frente a lo que se considera “malo y peligroso.” Es así como la
discriminación hace que las dinámicas de poder cotidianas tengan vigencia y se traten de justificar todo el
tiempo en contra de los colectivos históricamente discriminados.
No sólo somos lo que pensamos, sino también lo que sentimos y la forma en la que tratamos a las otras
personas. La discriminación se convierte en un ejercicio que refuerza los valores culturales y sociales
dominantes existentes en una sociedad. Por ejemplo:
Instrucción: Da clic sobre la línea que divide y arrastra a la derecha o izquierda para leer la información
que se presenta.
I
magen. Situaciones que la sociedad llega a justificar
Es así como la exclusión no es un mero desagrado de unas personas por otras, sino que es un ejercicio fuerte de
poder que intenta mantener y sostener los privilegios de las elites que las han detentado (Giorgi, 2003).
Rechazar, por ejemplo, a las personas con identidades sexuales y de género no normativas, se convierte en un
ejercicio que intenta justificar que sólo puede existir una forma de vivir la sexualidad, de sentir afectos o de
tener arreglos familiares.
La discriminación crea así ideas que se consideran como dominantes, y por lo tanto más valiosas para los
colectivos que se benefician de la exclusión de amplios sectores sociales.
2.3.2 Algunas estructuras de opresión
En la unidad siguiente revisaremos las condiciones de discriminación que viven los 20 grupos con los que
trabajamos en el Conapred. Sin embargo, podríamos decir que, como parte de la discriminación estructural,
existen prácticas, tratos y comportamientos que, a partir del poder, intentan suprimir el valor, incluso la
existencia, de otras personas. Esto se hace, no sólo por lo que implica el sometimiento en términos de mantener
las jerarquías sociales, sino también para sacar provecho de esta relación asimétrica de poder (“tú me sirves, tú
harás lo que yo quiera”).
¿Has visto alguna vez esta forma de relacionarse entre las personas? ¿Te resulta familiar la argumentación que
intenta justificar las jerarquías entre personas?
A estas relaciones las conocemos como sistemas de opresión, condiciones que se basan en la construcción de
jerarquías y pirámides sociales. Es así como en estos sistemas una parte de la sociedad saca provecho de la falta
de bienestar de la otra.
Veamos algunos ejemplos. ¡Sólo algunos! Pues existen decenas de estas condiciones.
SEXISMO
Condición que intenta legitimar el supuesto mayor valor de los hombres frente a las mujeres y otras identidades
de género no normativas.
Se expresa en condiciones como la falta de representación política de las mujeres en puestos públicos o de toma
de decisiones.
CAPACITISMO
Construcción de una jerarquía social donde se determina que hay cuerpos y capacidades mejores que otras,
dejando así a las personas con discapacidad/diversidad funcional y neurodivergentes fuera de lo que se
considera funcional o productivo.
Una expresión generalizada del capacitismo es considerar que las personas con discapacidad/diversidad
funcional o neurodivergentes no pueden tomar decisiones por sí mismas.
RACISMO
Clasificación social de las personas basadas en su supuesto valor de acuerdo con su origen étnico, tono de piel u
otras características como el origen nacional, donde usualmente se ha reconocido a las personas de tono de piel
claro como “mejores y supuestamente más racionales.”
Una práctica de racismo estructural es el perfilamiento racial, situación donde se evalúa el origen social de una
persona sólo con base en su tono de piel y apariencia.
CLASISMO
Condición que mide el valor de las personas por su riqueza económica, su origen social o su forma de consumo,
donde se justifica que la pobreza es una responsabilidad individual y no una condición social generalizada.
Una práctica de clasismo estructural existe al asumir que los oficios son menos valiosos que las profesiones que
requieren estudios universitarios o de educación superior técnica.
ADULTOCENTRISMO
Pensamiento y práctica que considera que las niñeces, las adolescencias y las juventudes son seres que están
“apenas aprendiendo de la vida” y que, por lo tanto, deben respetar ciegamente todo lo que las personas adultas
les imponen en sus sistemas de creencias, valores y toma de decisiones.
Un ejemplo de adultocentrismo estructural surge en las aulas al no considerar las necesidades de las niñeces y
asumirlas meramente como depósitos de las ideas adultas.
Como puedes ver, todas ellas se basan en polos, asimetrías o contrastes, donde uno de estos polos conserva más
privilegios que el grupo que se convierte en su opuesto; por ejemplo, en el sexismo, los hombres frente a las
mujeres y otras identidades de género.
Es importante decir que, a menudo estos sistemas no operan solos, sino que se relacionan entre sí para crear
condiciones de exclusión más complejas, a las que podemos darle el nombre de discriminación interseccional,
situación que revisaremos más adelante en el curso.
Solamente, te pedimos que no olvides, que una sola persona o comunidad puede enfrentar al mismo tiempo una
serie de rechazos y exclusiones que le someten a condiciones de exclusión y/o violencias más complejas. ¡La
discriminación es más compleja de lo que parece! (Platero Méndez, 2014).
2.4 ¿Cuáles son los grupos históricamente discriminados?
En el capítulo anterior hicimos referencias a algunos grupos que hemos identificado como históricamente
discriminados (20 grupos). Es preciso aclarar que, no significa que estos sean los únicos que existen, sino que,
son los grupos con los que estamos trabajado desde Conapred, por lo que esta lista es enunciativa y no
limitativa.
Habiendo aclarado lo anterior, también cabe mencionar que, en el Consejo utilizamos el término grupo
históricamente discriminado. Lo hacemos así dado que, consideramos que de esta manera se logra visibilizar
una situación de arraigo histórico, además de situar la palabra discriminación como ejercicio de poder en contra
de las personas.
Identificamos que existen otras categorías de uso frecuentes como:
Grupos vulnerables.
Grupos en situación de vulnerabilidad.
Grupos de atención prioritaria.
No obstante, no recomendamos el uso de estas últimas categorías. Algunos de los motivos por los que hacemos
esta recomendación son:
Se corre el riesgo de revictimizar a las personas.
Pueden reforzar la normalización de una idea errónea de colocar la responsabilidad de esta
situación sobre las personas sin importar el contexto sociocultural.
No visibiliza que se trata de un fenómeno histórico.
Puede centralizar la atención en las acciones del gobierno y no en las necesidades específicas de
cada grupo.
Recuerda, lo que no se nombra no existe, entonces, enunciar es fundamental ya que a través de esto
visibilizamos y reconocemos a los pueblos, a los grupos y a las personas que históricamente han sido
discriminadas y que se han enfrentado a brechas de desigualdad y violencia sistemática. En este sentido,
nombrarlas contribuye, de alguna manera, a devolverles su dignidad arrebatada.
Los grupos históricamente discriminados son colectivos de personas que han vivido en condiciones de
marginación, rechazo, violencia y exclusión de manera sistemática. Por lo que, su reconocimiento implica lo
siguiente:
Identificar que ningún grupo sufre más o importa más que otro.
Reconocer las violencias y abusos de poder a las que se han enfrentado sin dejar de lado sus
procesos de resistencia y dignidad.
Visibilizar a los grupos sin importar su tamaño, densidad o ubicación.
Cada grupo, con base en su diversidad, tiene diferentes necesidades y problemáticas particulares,
pero también circunstancias en común.
Cada grupo históricamente discriminado tiene una serie de demandas puntuales que requieren
atención específica.
Debido a esta diversidad, no hay un consenso en las formas de autonombrarse, por lo que es
indispensable tomar en cuenta las diferentes maneras de autorreconocimiento.
Las personas que se adscriben a algunos grupos lo pueden estar de manera temporal y al mismo
tiempo, pueden identificarse con otros grupos de manera permanente, por ejemplo, la edad es
temporal y el origen étnico permanente.
Finalmente, otros grupos que son reconocidos dependen del contexto, como la discapacidad, donde
ésta puede ser desarrollada a lo largo de la vida o puede aumentarse el grado de discapacidad de
una persona por las acciones que realizan otras personas.
Actualmente, como lo dijimos antes, en Conapred trabajamos con 20 grupos, es momento de ver cuáles son y
trataremos de construir una definición de cada uno de ellos. Recuerda que el orden en que se presentan, de
ninguna manera los jerarquiza.
Instrucción: Da clic en cada botón y lee la información que se presenta de cada grupo históricamente
discriminado:
PERSONAS INDIGENASMUJERES
PERSONAS AFRODESCENDIENTES
PERSONAS EN SITUACION DE POBREZA
NIÑECES
JUVENTUDES
PERSONAS MAYORES
PERSONAS QUE VIVEN CON VIH
PERSONAS USUARIAS DE SUSTANCIAS PSICOTICAS
PERSONAS DE TALLA BAJA
PERSONAS PRIVADAS DE LIBERTAD Y LIBERADAS
PERSONAS CON CARACTERISTICAS SEXUALES DIVERSAS
PERSONAS EN SITUACIÓN DE CALLE
PERSONAS JORNALERAS AGRICOLAS
PERSONAS CON DISCAPACIDAD Y PERSONAS NEURODIVERGENTES
PERSONAS MIGRANTES Y REFUGIADAS
PERSONAS TRABAJADORAS DEL HOGAR
PERSONAS DE LA DIVERSIDAD RELIGIOSA
DIVERSIDAD CORPORAL
PERSONAS CON IDENTIDAD DE GENERO Y ORIENTACIÓN SEXUAL NO NORMATIVAS
Bien, ahora ya tienes identificados a los grupos históricamente discriminados, es importante que los tengas
presentes, ya que en la siguiente unidad analizaremos cómo es que estos grupos experimentan la
discriminación.