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La Fe: Clave para Confiar en Dios

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Estudio Bíblico N°5: LA FE

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios, porque es necesario que el que se acerca a Dios
crea que él existe y que recompensa a los que le buscan”. Hebreros 11:6
Enfoque equivocado

Muchas veces confundimos a la fe con un profundo deseo de obtener aquello que estamos
pidiendo. Eso nos puede llevar a la destrucción de la fe misma, a chasquearnos de Dios y de las
maneras en que Dios actúa.

#1. Fe no es creer que Dios me dará lo que le pido, es creer que me contestará y punto.

El cómo lo contestará no me toca a mí decidirlo, simplemente necesito aceptar. Eso hace


necesario que la fe esté centrada en Él. Cuando oramos a Dios creyendo que Él nos dará lo que
deseamos, entonces nuestra fe se aferra a lo que le pedimos (las cosas) pero no a Quién le
pedimos. Las bendiciones son bendiciones cuando vienen con Dios. Si Él no está con ellas,
entonces llegan a ser las más grandes maldiciones.

#2. ¿El sentimiento de la fe?

Muchas personas dicen: “No siento nada de fe y no sé qué hacer para sentirla”. Es que la fe no es
un sentimiento, es una decisión. Es la decisión de avanzar confiando en la Palabra de Dios más
allá del miedo que sientas. Cuando vuelves a dar un nuevo salto de fe, ya no hay duda como al
comienzo, pues habrás comprobado que Dios cumple su palabra. Es recién que en ese momento la
fe es acompañada por un sentimiento. Sin embargo siempre comenzará por una decisión de
acción.

#3. El miedo y la fe son enemigos mutuos.

Donde prevalece uno, se aniquila el otro. Hay muchas personas que viven paralizadas en la vida
por los miedos que las controlan. Miedo a perder el trabajo, a morir, al rechazo, a no ser felices…
Esos miedos los llevarán a tomar las decisiones más desastrosas de sus vidas. El miedo atrae
aquello que deseas evitar. Si tienes miedo a hablar en público y equivocarte, seguramente te
equivocarás. Si tienes miedo a que te rechacen, seguramente te rechazarán.

Una vida gobernada por los miedos no puede ser una vida victoriosa de fe. Sin embargo, no te
desesperes. La presencia del miedo no necesariamente implica ausencia de fe. Cuando una
persona empieza a dar sus primeros saltos de fe, lo hace a pesar de su miedo.

Enfoque correcto

El hecho de que hoy estés controlado por tus miedos se debe en gran parte a dónde está
enfocada tu mirada.

Cierta vez los discípulos navegaban en una noche tormentosa en el Mar de Galilea. Mientras
remaban, vieron una figura que se acerba caminando sobre las aguas. Es así que se asustaron.
Entonces escucharon una voz familiar que les dijo: “Soy yo, no temáis”. Es así que Pedro le dijo
rápido: “Señor si eres tú, manda que vayas a ti sobre las aguas”. Pedro dijo: “Si eres tú”, su fe
estaba puesta en Jesús no en el hecho de caminar sobre las aguas.

Jesús le dijo: “Ven”. Pedro comenzó a caminar lentamente. Mientras caminaba, todo iba bien
mientras tenía puesta su vista en Jesús. Pero en algún momento se distrajo, comenzó a mirar la
tormenta, sintió el viento, vio las olas, miró a sus compañeros. Su fe comenzó a desvanecerse. En
el instante se hundió. Entonces gritó: “Señor, sálvame”. Jesús en el instante lo salvó, tomándolo de
la mano, y le dijo: “Pedro, por qué dudaste”.

Mientras Pedro tenía puesta su vista en Jesús, ninguna circunstancia, por más tormentosa que
fuera, parecía amenazarlo. Cuando miró a su alrededor su fe se desvaneció. Entonces lo controló
el miedo. Recuerda, tu fe se nutre del objeto al que se aferra.

Tu fe será tan débil o tan fuerte de acuerdo al objeto en el cual esté enfocada.

Muchas personas ponen su fe en su cuenta bancaria, quiebra el banco y se quiebra su fe. Otras
personas ponen su fe en su cónyuge, su cónyuge falla y falla la fe. Otras personas ponen su fe en el
líder religioso, éste se corrompe, y se corrompe la fe junto a él. Es necesario que hoy respondas la
pregunta que Jesús te hace: “Por qué dudas”. Tus miedos y dudas son las evidencias de que has
elegido como centro aquello que no trae paz ni tranquilidad.

La fe llega a ser sanadora cuando se aferra a la fuente de la Salvación.

Por eso, simplemente pon tu fe en acción, dando un salto de acuerdo a lo que Dios te pide en su
Palabra, sin hacer caso a lo que sientas. Entonces, descubrirás que el miedo se deshace ante la
acción de fe, como la nieve se derrite por la influencia del sol.

Creer para ver

El dicho popular reza: “Ver para creer”. Pero cuando hablamos de la fe todo cambia. Solo
podremos ver a Dios cuando hayamos puesto en acción nuestra fe. Ya vimos que la fe no un mero
sentimiento sino una decisión. Ahora veamos la hermosa definición que da la Biblia. Para esto
vayamos al “capítulo de la fe”, Hebreos 11. 1 “Es, pues, la fe la certeza de lo que se espera, la
convicción de lo que no se ve”. Otra versión dice: “Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se
espera, la certeza de lo que no se ve”. NVI.

Podemos decir que fe hace que las cosas que se esperan sean reales ahora, aunque no han llegado
todavía; pero como por fe sé que llegarán, vivo en paz, como si ya las hubiera recibido.

“La fe… es la mano por la cual nos asimos de Cristo y nos apropiamos de sus méritos, el remedio
para el pecado”. DTG, 147.

Preguntas de reflexión

 ¿Cómo se obtiene fe? Romanos 10.17  “Así que la fe viene como resultado de oír el
mensaje, y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo”.
 ¿Cuál es la diferencia entre fe y creencia? Mateo 17.20 y Santiago 2.19

“La fe es la creencia puesta en acción. La existencia y el poder de la Palabra de Dios, la verdad de


su Palabra, son hechos que aun Satanás y sus huestes no pueden negar de corazón. Esto no es fe.
Donde no solo hay una creencia en la Palabra de Dios, sino una sumisión de voluntad a él, donde
se le da el corazón y los afectos se fijan en él; allí hay fe, fe que obra por el amor y purifica el alma.
Mediante esta fe el corazón se renueva conforme a la imagen de Dios”. DTG, 66.

 ¿Qué proporciona la fe genuina a cada creyente? 1° Juan 5.4


 ¿Bajo qué condición podemos esperar que nuestras oraciones sean contestadas? Santiago
1.6
 ¿Cuál es el propósito final de la fe? 1° Pedro 1.9

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