SEDE RETALHULEU
Ciencias Jurídicas.
Nombre: Ekdel Joseph Chan Galindo.
Licenciada: Mayra Ninett Bonilla Juarez.
Curso: Ética y Moral.
Tema: El juicio moral sobre las acciones
humanas.
Plan domingo Segundo semestre.
Fecha de entrega: 16/09/2023
El Juicio moral sobre las acciones Humanas
Los actos humanos son objeto de valoración o juicio ético porque son posibles (no
están totalmente determinados ni por la naturaleza ni por la sociedad) y porque
dependen delas decisiones que toman las personas, conscientes o no de su libertad,
de las determinaciones y de sus limitaciones individuales. Asi, todas las acciones (u
omisiones) que dependen de nuestra determinación voluntaria son éticamente
valorables. Los actos morales son los que implican intencionalidad, voluntad y una
cierta conciencia de los fines y consecuencias, por lo que también conllevan
responsabilidad. Por ejemplo, no podemos juzgar como un acto bueno o malo que
alguien tenga la necesidad de dormir muchas horas o que llore si sufre dolor extremo,
pues estos fenómenos no dependen de su voluntad y de su libre determinación.
Tampoco podríamos juzgar moralmente a quien, por una causa fortuita y sin desearlo,
causa un mal a otros..En cambio, juzgamos como moralmente bueno o malo a
alguien que ha dicho la verdad o no, a alguien que ha intentado o no salvar la vida de
otro —si estaba en su poder hacerlo—, a alguien que discrimina y maltrata a otras
personas, o bien a quien se deja llevar siempre por el miedo y se convierte en
cobarde.
Para darle a la vida individual y social el sentido que consideramos preferible es
preciso deliberar entre alternativas y tomar una decisión respecto de ellas; es decir, el
sentido ético de nuestra existencia implica un proceso permanente de deliberación y
decisión. La vida humana implica ejercer la reflexión racional y deliberativa para
analizar, comparar y argumentar en pro y en contra de las opciones que se nos
presentan para, finalmente, establecer un juicio claro sobre la opción que vamos a
elegir.
Los elementos que intervienen en nuestros actos y sobre los cuales hemos de
meditar son los siguientes: las causas y motivos que nos llevan a hacer o no hacer
algo, los fines que queremos cumplir, la intención que tenemos al actuar, los medios
de los que nos valemos para realizar la acción y por último, los resultados y
consecuencias de nuestra acción.
Si quisiéramos juzgar un hecho moral se habría de tener en cuenta todos esos
factores que acompañan la acción.
Las principales circunstancias que rodean a un acto y poseen un influjo moral
son: • Características o cualidades de la persona que obra: es lógico que la
moralidad de una acción varíe según quién la realiza.
Cualidad y cantidad del objeto sobre el que versa la acción: la cantidad de lo
robado modifica la gravedad del robo al igual que es diversa la bondad de una
limosna pequeña o magnánima. Alude también a la cualidad del objeto: no es lo
mismo injuriar a los padres que a un desconocido.
Lugar en que se realiza la acción: no se califica del mismo modo una
determinada acción realizada en un lugar público que en un sitio privado o
sagrado. No tiene la misma valoración una calumnia dicha a solas que a través
de un medio de comunicación.
Medios empleados: se refiere a los medios con los que la acción se ha
realizado. Se distingue, por ejemplo, entre el robo a mano armada y el hurto que
se realiza sin violencia.
Modo de obrar: la modalidad de la acción denota una mayor o menor bondad o
malicia. Es distinto actuar con deliberación plena o en un momento de fuerte
pasión. Tampoco es lo mismo hacer una corrección con delicadeza o con
brusquedad.
Cantidad y cualidad del tiempo: se refiere al tiempo en que se realiza la
acción, por ejemplo, duración del acto; si éste es realizado en tiempo de guerra o
de paz, etc.
Motivo por el que se realiza el acto: no se refiere al fin principal del sujeto, sino
a motivos secundarios o añadidos, que no son la causa de la acción, la cual se
haría igual si esas finalidades no fueran obtenidas. Así, por ejemplo, una persona
puede ayudar a otra por solidaridad pero, a la vez, esperar una compensación
humana.
Las consecuencias de la acción: son otros efectos resultantes de un acto que
pueden afectar su moralidad en la medida en que sean previsibles y evitables.
Las consecuencias razonablemente previsibles y evitables, aumentan la bondad
o maldad de un acto, mientras que los efectos imprevistos o inevitables
causados por la propia acción pueden ser completamente ajenos a la
voluntariedad del sujeto.
Introducción
El único ser capaz de emitir juicios sobre sus propias acciones o las de los demás es
el ser humano. Esto se debe a que los actos humanos son objeto de valoración
porque son posibles, es decir, no están totalmente determinados por la naturaleza ni
por la sociedad, y porque dependen de las decisiones que toman las personas
conscientes o no de su libertad. La palabra juicio puede tener diferentes significados:
jurídico, lógico y hasta social. Por el momento nos referimos a él sólo en el sentido de
la ética, es decir, hablaremos sobre el juicio moral, el cual no es otra cosa que la
deliberación sobre acciones y contenidos morales. Así todas las acciones u omisiones
de nuestra determinación voluntaria son éticamente valorables, es decir, pueden ser
juzgadas.
Los actos morales son los que implican intencionalidad, voluntad y una cierta
conciencia de los fines y consecuencias, por lo que también conllevan la
responsabilidad. Por ejemplo, no podemos juzgar como un acto bueno o malo que
alguien sienta miedo, o que llore si sufre dolor extremo, pues estos fenómenos no
dependen de su voluntad y de su libre determinación. Tampoco podríamos juzgar
moralmente a quien, por una causa ajena y sin desearlo, causa un mal a otros. En
cambio, juzgamos como moralmente bueno o malo a alguien que ha dicho la verdad o
no, a alguien que ha intentado o no salvar la vida de otro - si estaba en su poder
hacerlo - , o bien a alguien que discrimina o maltrata a otras personas.
Para darle a la vida individual y social el sentido que consideramos preferible es
preciso deliberar entre alternativas y tomar una decisión respecto de ellas; es decir, el
sentido ético de nuestra existencia implica un proceso permanente de deliberación y
decisión.
"El ser humano es el inicio y fin de todos los actos morales".