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“Año del Bicentenario, de la consolidación de nuestra Independencia, y de la
conmemoración de las heroicas batallas de Junín y Ayacucho”
FACULTAD DE PSICOLOGÍA
ESCUELA PROFESIONAL DE PSICOLOGÍA
ENSAYO DE PARCIAL
Alumno: Micheel Collantes, Luis Angel
Profesor: Arenas, Carlos
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La romantización de las enfermedades mentales
Introducción
El hecho de que no hubo respuesta a la pregunta “¿por qué sufro?” El hombre, el animal
más valiente y el más propenso al sufrimiento, no niega el sufrimiento como tal: lo quiere,
incluso lo busca, con tal de que se le encuentre un sentido, un propósito al sufrimiento. La falta
de sentido del sufrimiento, no el sufrimiento como tal, fue la maldición que recaía sobre la
humanidad incluso en tiempos actuales. (Nietzsche, Sobre la genealogía de la moralidad, 1887)
De la cita anterior podemos concluir que el hombre busca el sufrimiento para poder darle
un significado. En este ensayo se hará algo similar, pues ahondaremos en las formas en que las
personas suelen romantizar los padecimientos relacionados al sufrimiento, para eso el autor
presentará cuatro tesis para explicar este fenómeno: la búsqueda del significado en el
sufrimiento, el arte melancólico, la creatividad en personas mentalmente inestables, las morales
del arte melancólico.
Contexto previo
En el libro “Sobre la genealogía de la moralidad”, Nietzsche argumenta que nosotros
como personas encontramos placer dentro del sufrimiento, ya sea aplicándolo a otros o incluso a
nosotros mismos. Por supuesto, si bien hay similitudes de este pensamiento con el actual, tuvo
que basarse de épocas anteriores para llegar a esta conclusión.
Primero tenemos que enfatizar en la idea de la relación contractual, en la cual todo
castigo tiene su equivalente, por tanto, si alguien es lastimado su “deuda” sería pagada no de
manera económica, sino haciéndole daño en la misma cantidad que se impuso.
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Podríamos decir de todo esto que las personas eran compensadas por la satisfacción de
ejercer sufrimiento a alguien más, lo cual se traduciría en una forma de justicia, aunque no
necesariamente.
Las tesis antes mencionadas
Dado que ya tenemos una base respecto a la perspectiva centro de lo que se va a tratar la
primera tesis, podemos ahondar sin rodeos en esta.
La búsqueda del significado en el sufrimiento
Nietzsche menciona múltiples métodos de tortura que manchan la historia de la
humanidad. Un ejemplo claro se encuentra en nuestro país, aunque no precisamente en esta
época; para evidenciarlo tendríamos que retroceder unos 200 a 300 años, época en la que el
virreinato era vigente en el Perú. Se realizaban persecuciones contra aquellos a los que se
consideraba herejes o que iban en contra de las ideologías establecidas por el catolicismo; una
vez que eran capturados, se les realizaba múltiples métodos de tortura, algunos de ellos a vista
del público; como ejemplo están: mutilación de extremidades, flagelación, desollamiento, atar las
extremidades de la víctima a caballos y tirar de estas, etc.
En diferentes partes del mundo europeo de esa época, también eran conocidos esos
rituales como forma de entretenimiento en festividades. Sin embargo, la humanidad ya estaba
empezando a concebir una forma de vivir mucho más civilizada, por lo que tenían que regular
estas prácticas a como dé lugar, para que se pueda dar lugar a una comunidad pacífica.
Nietzsche afirma que producto de esto surge el concepto moral de la culpa: la humanidad
se avergonzaba de estos actos, pues ahora se les catalogaba de inmorales; por lo tanto, la gente ya
no podía expresar abiertamente estos instintos de placer hacia el sufrimiento. Como resultado,
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esto se vio redirigido hacia la cultura popular. Esto se puede ver en cómo las personas disfrutan
de una película sangrienta, deportes extremos, el morbo por videos de accidentes, etc.
De todas maneras, nuestros instintos no podían manifestarse por completo de esta
manera, así que se expresaban de manera interna creando mala conciencia. El disfrutar de
castigar a los demás se redirigió a castigarnos a nosotros mismos.
Otra de las razones por las que Nietzsche consideraba que deseamos el dolor era porque
el concepto de alguien “bueno” era sinónimo de características de personas con un alto estatus
social, que honraban la valentía, fuerza, riqueza y salud física, pues ellos consideraban que tenían
todas esas características. Mirando al pasado podemos notar que ese concepto era usado
únicamente como forma de diferenciación de las demás clases sociales, pues al llamarse a sí
mismos buenos era una forma de notar superioridad por naturaleza. En base a esto surgiría el
concepto de “malo”, que sería la ausencia de las características antes mencionadas, usándolo
como despectivo para las clases sociales más bajas.
Todo esto generó resentimiento entre las clases más comunes, por lo que iniciaron una
ideología de lo “bueno” vs. lo “malvado”. Lo “malvado” fue relacionado con las características
que decían tener los de clase social alta: valentía, fuerza, riqueza y salud física. Lo “bueno” sería
definido como todo lo contrario de las características malignas de los de clase social alta.
“Bueno” no es poderoso, ni fuerte, ni rico. Esto se ve retratado en la religión, ya que su
ideal de alguien bondadoso es alguien totalmente humilde y que se sacrifica en bien de los
demás, que resiste los placeres mundanos que tienta la vida.
Podríamos decir que nos sometemos al dolor y luego lo llamamos “ser buena persona”.
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Podemos sacar una reflexión de esto último, se puede concluir que, si bien el sufrimiento
está relacionado con ser buena persona, se le ha dado un significado y de libre elección, dándole
una sensación de control sobre este. Al tener control del sufrimiento le damos un valor moral,
creyendo que si sufrimos bastante entonces estamos siendo buenas personas y forjándonos hacia
“lo bueno”. Así sentimos que nuestro sufrimiento no es en vano.
Presentemos una prueba de esto: Víctor Frankl, uno de los sobrevivientes a la masacre de
los nazis en los campos de concentración, quien al ver tanto sufrimiento alrededor, empezó a
cuestionarse si la muerte de tantas vidas inocentes era en vano, esa era su principal preocupación,
darle un significado al sufrimiento, pues si no les encontraba un sentido a esas muertes, entonces
no encontraría un sentido al sobrevivir.
Otro ejemplo de darle sentido al sufrimiento sería la poesía y los escritores en su forma
de expresión de arte, algunos creen que si no pueden plasmar todo el sufrimiento que pasaron a
lo largo de su vida, entonces consideran que nada de lo anterior ha valido la pena, el daño que
sufrieron no es un “buen daño”, pues no ha tenido un sentido concreto.
Como conclusión, el daño con un significado es el aceptado, incluso nos puede hacer
sentir especiales y de alguna forma superior al resto, pues consideran que mientras más han
sufrido para lograr un objetivo es cuando se lo merecen más. Pero el daño como simplemente
daño, es el cual el ser humano tiende a evitar.
El arte melancólico
Es bien sabido que para que algo tenga impacto en las redes sociales debe generar un
atractivo al espectador, generalmente esto se logra mediante elementos estéticos. ¿Quieres crear
conciencia acerca de un tema serio? No basta simplemente con brindar información, si quieres
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tener audiencia, debes generar impacto. La mejor herramienta para generar cautividad es a través
del arte estético; mayormente en las películas acerca de enfermedades mentales que tienen mayor
reconocimiento, su protagonista resulta ser alguien atractivo o atractiva, que genera frases
memorables al público y presenta varias cualidades, provocando que el espectador se conmueva
por este tipo de personas (tampoco falta el interés romántico del protagonista). Para alguien que
no conoce o sabe poco al respecto sobre personas perecientes de enfermedades mentales, estos
medios audiovisuales jugarán un papel importante en como verán a los enfermos mentales en la
vida real.
Para ser más específicos, jugará un papel mucho más relevante en la audiencia joven, ya
que podrían ser más influenciables.
Otra de las creencias populares en las redes sociales es el hecho de que, si una obra de
arte no fue hecha durante un periodo de profunda tristeza o simboliza una etapa dura u oscura del
artista, entonces no se le puede llamar un “arte profundo”, podríamos afirmar que el arte
melancólico es mucho más valorado.
La creatividad en personas mentalmente inestables
Este tipo de arte también puede ser desarrollado de manera innata por personas con
enfermedades mentales, o al menos eso demuestran las investigaciones de Ludwig, pues examinó
1005 biografías de personas exitosas en el ámbito académico, negocios, artístico, militar, atlético.
Afirmó encontrar que los escritores, actores, artistas y músicos tenían la mayor dificultad
psiquiátrica, pero también los niveles más altos de creatividad.
Pero hay un problema respecto a esta investigación, pues no existe una comprensión
universal acordada de “creatividad” y tampoco de “enfermedad mental”.
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Existen muchos intentos por definir la creatividad: Ernest Becker intentó definir la
creatividad equiparándola con el talento intelectual. Richards J. Heuer sugirió que la inteligencia
era necesaria pero que no era suficiente para la creatividad. La independencia fue nombrada por
Andreasen y Glick, y la flexibilidad y la fluidez fueron citadas por Jamilson como esenciales
para la creatividad.
El concepto de “enfermedad mental” tiene el mismo problema. Foucault, filósofo y
sociólogo francés, sugirió que etiquetar a las personas como “enfermos mentales” era solo una
categoría construida socialmente para controlar a las personas que se desvían de la norma.
Otros estudios podrían simplemente usar las definiciones estándar del DSM, pero este
está bajo constante cambio, por lo que no habría una definición global, incluso de conceptos muy
básicos.
Es difícil confiar en si realmente hay una asociación entre las enfermedades mentales y la
creatividad. Estudios más recientes proponen que usan una forma de liberación y catarsis, no es
que tu cerebro al padecer una enfermedad mental se programe para ser más creativo que la
media. El arte es solo una vía de salida para aquellos que tienen emociones apasionadas,
incluidas las que padecen enfermedades mentales. Una vez que los artistas tienen más controlada
su enfermedad, pueden disfrutar mucho más de su arte y crear más.
Aun así el arte necesita una audiencia, y el arte melancólico definitivamente atrae
audiencia, es imposible evitar que se piense que el arte melancólico es arte profundo.
Hay dos teorías psicológicas de por qué la gente disfruta de la música melancólica:
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El primero afirma que elegimos este tipo de música como un tipo de placer a corto plazo,
maximiza el placer y disminuye el dolor, pues los hace sentir bien; ya sea, por los niveles bajos
de energía relajantes o lo deprimentemente hermoso que suena.
La segunda teoría afirma que escuchamos este tipo de música por el deseo de
autoverificación, es decir, la música melancólica verifica tu sentido de yo. Las personas prefieren
tener información consistente con lo que creen de ellos mismos. Nos sentimos estables cuando
sabemos quiénes somos y así sentirnos motivados a mantener el autoconcepto.
Las morales del arte melancólico
¿Es el arte trágicamente bello inmoral o es injusto etiquetar el arte como moral o inmoral
si el artista no tiene la culpa de cómo alguien pueda reaccionar?
Anteriormente nos hemos enfocado en cómo la audiencia de una película acerca de
enfermedades mentales podría reaccionar y repercutir en la vida real, en ese caso si se estaría
hablando de cierta responsabilidad por parte de los productores de ese proyecto, pero sería muy
distinto hablar de los artistas independientes de una corporación, cuyo único fin es expresarse
mediante el arte, a diferencia del ejemplo de las películas, ellos no buscan una audiencia
realmente, es solo un tipo de expresión.
Como conclusión, la moral podría etiquetarse solo si el objetivo principal de este arte es
buscar una audiencia y retratar un aspecto de la vida real, pues si se hace de manera incorrecta
puede repercutir de forma negativa en la vida de las personas.
Conclusiones
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Estar triste está bien, es correcto. Hay valor en las emociones negativas, y el ser humano
siempre tiende a buscar un significado a su sufrimiento, pues en caso de no hacerlo, el dolor es
mucho más agudo. La razón por la que hay una romantización en las enfermedades mentales es
porque hay un “misterio encantador”, aun no hay un conocimiento al cien por ciento de todas las
enfermedades mentales, generando que se creen percepciones propias en algunos casos. Quizá
mientras más se avance en la investigación de enfermedades mentales, también se disminuirá la
romantización de estas.
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Bibliografía
Arens, E. A., & Stangier, U. (2020). "Sad as a Matter of Evidence: The Desire for
Self-Verification Motivates the Pursuit of Sadness in Clinical Depression."
Vuoskoski, J. K., Thompson, W. F., McIlwain, D., & Eerola, T. (2012). "Who
Enjoys Listening to Sad Music and Why?"
Waddell, C. (1998). "Creativity and Mental Illness: Is There a Link?"
Nietzsche, “En la genealogía de lo moral”
Frankl, “El hombre en busca de sentido”
Olivia Sun, “the desire to be sad: "tragically beautiful" art & romanticizing mental
illness”