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Revelación: Autocomunicación Divina

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APROXIMACIÓN AL CONCEPTO DE REVELACION

Revelación como autocomunicación de Dios


La revelación de Dios es su autocomunicación a los hombres. El sentido
fuerte de esta expresión se refiere, por un lado, al mismo Dios revelador y
su libertad para dirigirse a los hombres; y por otro, a la misma naturaleza
de lo revelado que incluye, no sólo palabras, sino «bienes divinos», Dios
mismo. Esto sitúa de entrada a la revelación como algo distinto,
absolutamente diverso, de la noticia de Dios que se halla en la creación, y
de la religión que brota del corazón del hombre ante esa misma creación.
La revelación no es, ciertamente, la primera manifestación de Dios a los
hombres, pero sí es la primera auto-manifestación; no es el primer bien que
Dios entrega a los hom- bres, pero sí es la primera auto-donación de
Dios… La revelaci6n de Dios es presentada desde el princi- pio como
esencialmente unida a la salvaci6n. El misterio de la volun- tad de Dios es
el designio de salvar al hombre introduciéndolo en el seno mismo de la
divinidad, transformando no sólo su inteligencia si- no su ser total,
haciéndolo hijo de Dios. De este modo, el recentra- miento teologal del que
hemos hablado acaba pidiendo un correlativo recentramiento
antropológico. La revelación de Dios es para el hom- bre, y al hombre
revela no sólo quien es Dios sino también quien es el mismo hombre.
(Izquierdo, César. Dios Trino que se revela en Cristo, p. 01)

Revelación
Recordemos que la revelación es salvadora y que la fe es condición de
salvación (98). Por otro lado, Dios quiere que todos se salven (99) y existen
masas y culturas en las que no se oye hablar de Cristo. En ese contexto
histórico, si la posibilidad de salvación es real, tenemos que aceptar que
basta la fe implicada en una real entrega del hombre al `Dios desconocido'
(100). Y en esa fe implícita se realiza para esos hombres, a su modo, una
cierta revelación (entendiéndola no en el sentido de la revelación cristiana)
o manifestación salvadora que culmina en ese acto de fe. Pero además de
esto, algunos, como K. Rahner (101), se preguntan si Dios no habrá
`revelado' (en el sentido recién dicho), para algunos públicos en alguna otra
religión, algo de su verdad, en los enormes espacios y tiempos de la
historia, dado el corto espacio de tiempo de la revelación "oficial"
judeocristiana y de su tradición posterior. Pero esos como girones de
manifestación de Dios, que entonces podríamos tener en otras religiones,
oscurecidos por el pecado de los hombres y pueblos, no estarían
garantizados por Dios. Y la forma de discernir la posible verdad revelatoria
en ellos sería con la luz del Nuevo Testamento, con el criterio de lo de
Cristo Jesús.
La Revelación es, pues, la Palabra de Dios para salvación de los hombres.
Está inculturada en el lenguaje humano, lenguaje que aportan las culturas y
que es, a su vez, transformado por esta Palabra. Así la Palabra de Dios,
revelada e inculturada, guarda una profunda similitud con Jesús, la Palabra
del Padre encarnada y también inculturada, en el que culmina toda palabra,
toda revelación de Dios (102). Él, el revelador, enviado por el Padre (103),
está siempre presente en su Iglesia, de la que es cabeza (104). Su Espíritu
es el maestro interior que nos lleva a toda verdad sobre Él y nos lo
actualiza; es el gran agente de inculturación de la revelación. (ZAÑARTU, SJ;
Revelación, tradición e inculturación. Pautas para un ensayo. Teología y Vida, p. 501)

Revelación
vocteo
Acto libre por el que Dios comunica su misterio a la humanidad
invitándola a compartirlo. La revelación constituye el fundamento de la fe y
su referencia constante; la teología, que nace de la revelación. intenta
comprender su misterio a la luz de la inteligencia.
El término "revelación» debe su origen al griego apokalyptein, que
significa quitar el velo, hacer manifiesto; sin embargo, el uso que hace de
este término la Escritura no puede reducirse a la terminología. En el
Antiguo Testamento la revelación se expresa preferentemente por la
expresión «palabra de Yahvé»; en efecto, según la concepción judía es
imposible ver a Dios y sólo puede escucharse su voz. El Nuevo Testamento
utiliza al menos 15 términos diferentes para hablar de la revelación, pero su
referencia es siempre Jesús de Nazaret y su actividad; por tanto, la
revelación es principalmente la descripción de su persona, de su actividad y
de su enseñanza.
Es posible verificar una historia o una economía de la revelación, que tiene
su origen en la creación y culmina en el acontecimiento Jesucristo.
1. La primera revelación, que se expresa a través de la naturaleza, puede
llamarse revelación cósmica o natural. Se refiere al acto creativo de Dios,
que permite ya un conocimiento de sí como de un Dios que ama. A través
de esta revelación, se puede llegar a conocer a Dios (Rom 1,20); por tanto,
lo creado se convierte en el escenario en el que el hombre bíblico ve cómo
Dios sale por primera vez del silencio de su misterio.
2. Hay una segunda revelación llamada histórica. Se refiere sobre todo a las
peripecias que constituyen la historia de Israel: la llamada de Abrahán con
la promesa de una tierra y de un pueblo, la esclavitud en Egipto, la alianza
y el don de la Torá, la deportación y las más variadas vicisitudes del pueblo
se convierten en «palabras » con las que Israel comprende quién es Dios y
qué relación lo une a él. La historia de este pueblo constituye el horizonte
ineliminable de toda posible comprensión de la revelación; parece como si
se llegara a una identificación entre los dos, de manera que en las mismas
peripecias de la historia Dios se manifiesta en su realidad personal.
3. La tercera expresión de la revelación es la profética. Se reconoce en los
diversos oráculos o en los signos proféticos que se realizan. Esta revelación
pasa a través de la mediación personal de algunos hombres llamados a
expresar las palabras mismas de Yahvé; escuchar o rechazar su palabra
coincide con escuchar o rechazar a Dios. La revelación profética recorre las
grandes etapas de la historia de Israel, como la alianza, la Torá y la
fidelidad a Yahveh, pero las inserta en una perspectiva más profunda y más
espiritual, para que nadie se quede en una relación puramente formal con
Dios.
4. La cima de la revelación es la revelación crística. La revelación de la
palabra se hace ella misma «carne» y el alfabeto de Dios toma cuerpo en el
lenguaje de Jesús de Nazaret. Esta revelación, como indica la Dei Verbum
en el n. 4, debe considerarse «definitiva» y «completa», ya que en Jesús
Dios nos dice todo lo que, en su misterio de amor, quería comunicar a la
humanidad. (En: https://www.mercaba.org/VocTEO/R/revelacion.htm)

Categorías fundamentales del concepto ‘revelación’


Es importante que desde ahora te vayas familiarizando con un lenguaje
apropiado a la hora hacer tu propia reflexión sobre la revelación cristiana. Para
ello, pretendemos en este apartado, ayudarte a enriquecer ese lenguaje,
presentándote de modo muy resumido las implicaciones más importantes que
conlleva la afirmación de todo creyente: ‘Dios se ha revelado’.
En los diversos intentos de clarificación del término ‘revelación’ vamos
descubriendo la multitud de implicaciones que conlleva. La revelación, desde
el punto de vista conceptual, está en relación con otros conceptos a los que
enriquece y con los que se complementa.
Efectivamente, la revelación implica una multitud de elementos, tal como el
estudio de sus fases de elaboración nos han sugerido. La relación de todos esos
elementos puede quedar como sigue:
1). Dios se expresa y comunica, podríamos decir, por medio de nuestro
lenguaje. De no ser así nuestra percepción y comprensión de lo divino no sería
posible. El lenguaje humano será un medio por el cual Dios se revela. Desde
esta perspectiva surge la importancia de la palabra. La palabra será el elemento
necesario para la constitución y formación de la Sagrada Escritura que, a su
vez, se convierte en Palabra de Dios en el lenguaje de la confesión creyente. El
lenguaje se constituye, así, en el medio de expresión de la Palabra de Dios.
2). Todo este proceso se realiza en la historia del hombre. En las experiencias
humanas Dios se hace presente, se da a conocer. Los hechos del hombre
adquieren una nueva dimensión. La historia del hombre se realiza como
historia de la salvación. El medio de expresión tiene un lugar concreto donde
se realiza: en la historia de los hombres. Por tanto, todo aquello que conlleva la
‘acción’ de los hombres en su historia formará parte también del proceso
revelador de Dios.
3). La teología y el magisterio han afirmado con firmeza la plenitud de la
revelación en Jesucristo. En otras palabras, podríamos añadir que Dios en
Jesucristo ha dicho todo lo que tenía que decir. A partir de Jesucristo la
revelación ha llegado a su plenitud. Toda comunicación tiene momentos de
máximo esplendor, de máxima entrega, de máxima expresividad. Podríamos
decir que la comunicación del hombre con Dios tiene su momento de máxima
expresividad en Jesucristo. Jesucristo se convierte en el lenguaje más perfecto
de Dios, en el más auténtico. El lenguaje de Jesucristo, para ser comprensible a
nuestro entendimiento ha tenido lugar también en nuestra inmanencia
histórica.
Hasta ahora hemos hablado de medio, historia, plenitud. Esos tres conceptos,
como puedes tu mismo atisbar, están en estrecha relación. A continuación te
señalo otras dos categorías fundamentales del concepto revelación. Son
aquellas que forman parte más de nuestra disposición racional y afectiva;
aquellas que hacen referencia a la función humana en todo este proceso:
4). El Concilio Vaticano II afirma que la transmisión de la revelación tiene
lugar por medio de la Sagrada Escritura y de la Tradición. Al Magisterio, por
otra parte, le compete ‘la función de interpretar auténticamente la palabra de
Dios’. La Sagrada Escritura tiene unos autores, relata la historia de un pueblo
elegido; la Tradición la vamos construyendo los hombres; y , finalmente, el
Magisterio, compuesto por hombres, recoge el esfuerzo racional que se va
haciendo en el desarrollo de las diversas ciencias y de la lógica evolución del
pensamiento. Ese esfuerzo racional, cuando es consensuado en la comunidad
cristiana, enriquece la interpretación de la Palabra. La interpretación es la que
nos permite ‘refrescar’ el mensaje de Dios e identificarnos debidamente con el.
5). Finalmente, la fe. La respuesta del hombre a ese Dios del que percibimos
algo en su Hijo Jesucristo, es la fe. En otras palabras, podemos decir que la fe
es el modo por el cual el hombre se apropia del acontecimiento de la
revelación. En la fe, el encuentro con el Dios que se revela es posible. Ese
encuentro fomenta la unidad entre los dos interlocutores. Revelación de Dios y
acto de fe son los dos aspectos de un mismo acontecimiento. En:
https://www.google.com/url?sa=t&source=web&rct=j&opi=89978449&url=https://mercaba.org/
Dominicos/Curso/revelacion/revelacion
%252001.doc&ved=2ahUKEwje4ZPJ3tSFAxUYbDABHRDPAXoQFnoECA4QAQ&usg=AOvVa
w3wMOY_x4WiCT98yu6TvB-3

ARTÍCULO 1
LA REVELACIÓN DE DIOS
I Dios revela su designio amoroso
51 "Dispuso Dios en su sabiduría revelarse a sí mismo y dar a conocer el
misterio de su voluntad, mediante el cual los hombres, por medio de Cristo,
Verbo encarnado, tienen acceso al Padre en el Espíritu Santo y se hacen
consortes de la naturaleza divina" (DV 2).
52 Dios, que "habita una luz inaccesible" (1 Tm 6,16) quiere comunicar su
propia vida divina a los hombres libremente creados por él, para hacer de
ellos, en su Hijo único, hijos adoptivos (cf. Ef 1,4-5). Al revelarse a sí
mismo, Dios quiere hacer a los hombres capaces de responderle, de
conocerle y de amarle más allá de lo que ellos serían capaces por sus
propias fuerzas.
53 El designio divino de la revelación se realiza a la vez "mediante
acciones y palabras", íntimamente ligadas entre sí y que se esclarecen
mutuamente (DV 2). Este designio comporta una "pedagogía divina"
particular: Dios se comunica gradualmente al hombre, lo prepara por etapas
para acoger la Revelación sobrenatural que hace de sí mismo y que
culminará en la Persona y la misión del Verbo encarnado, Jesucristo.
S. Ireneo de Lyon habla en varias ocasiones de esta pedagogía divina bajo
la imagen de un mutuo acostumbrarse entre Dios y el hombre: "El Verbo
de Dios ha habitado en el hombre y se ha hecho Hijo del hombre para
acostumbrar al hombre a comprender a Dios y para acostumbrar a Dios a
habitar en el hombre, según la voluntad del Padre" (haer. 3,20,2; cf. por
ejemplo 17,1; 4,12,4; 21,3).
En: https://www.ewtn.com/es/catolicismo/biblioteca/articulo-1-la-revelacion-de-dios-
15342

Objetivación de la Revelación
La revelación, entendida estos últimos años como historia o como realidad
objetiva de la palabra, ha supuesto el triunfo definitivo del naturalismo. En
mi opinión, la doctrina de la revelación ha de sofocar todas las
deformaciones naturalistas y materialistas que lastran al espíritu, ha de
promover el triunfo de la espiritualidad. Dios es espíritu. No hay ninguna
objetivación que nos pueda facilitar el adentrarnos en el misterio del
espíritu, ya que dicho misterio no se revela en ningún objeto. Un objeto
sólo puede ser la representación simbólica del espíritu, pero nunca puede
revelar su realidad. La revelación es un acontecimiento que obra el espíritu
en mi interior; es un hecho de la vida espiritual. La interpretación
intelectualista de la revelación, que encuentra su realidad. La revelación es
un acontecimiento que obra el espíritu en mi interior; es un hecho de la
vida espiritual. La interpretación intelectualista de la revelación, que
encuentra su expresión en la dogmática, quiere fundamentar su
objetivación, su acomodación a los niveles normales de conocimiento. Pero
las revelaciones del espíritu en la vida de los apóstoles y de los santos no
tenían en sí mismas nada de intelectuales; eran más bien manifestaciones
de la naturaleza espiritual del hombre. Así, pues, la doctrina intelectualista
y racionalista sobre Dios no remite a la Biblia y a la revelación sino a la
filosofía.
En: https://seleccionesdeteologia.net/assets/pdf/072_11.pdf

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