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REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
UNIVERSIDAD DEL ZULIA
NUCLEO COSTA ORIENTAL DEL LAGO
PROGRAMA DE INGENIERIA PETROLEO
FUNDAMENTOS LNG
HORNOS
Autores:
Br: Rondon Yorvis
C.I: 23.762.101
Cabimas, julio de 2024
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FUNDAMENTOS LNG
HORNOS
Autores:
Br: Rondon Yorvis
C.I: 23.762.101
Teléfono: +34 – 602-419-137
e- Mail: sivroy01@[Link]
Prof: Lionel Peña
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INDICE GENERAL
INDICE GENERAL................................................................................................................3
INTRODUCCION...................................................................................................................4
DESARROLLO.......................................................................................................................5
CONCLUSIÓN......................................................................................................................23
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INTRODUCCION
El propósito del siguiente estudio se basa en profundizar los conocimientos
existentes referente el GLP se utiliza para cocinar, calentar el agua y sirve como
combustible para generar energía eléctrica. Cocción de alimentos, en parrillas y
cocina. Calentadores de agua y piscinas climatizadas. Fuente de energía para
equipos de calefacción, neveras, lavadoras, chimeneas, cortacéspedes.
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DESARROLLO
Hornos de proceso en refinerías
¿Cómo mantener la eficiencia de estos grandes consumidores de energía?
Los hornos de proceso son probablemente las piezas de equipo más críticas dentro de
las refinerías y las plantas petroquímicas pues consumen grandes volúmenes de
combustibles fósiles y emiten cantidades proporcionales de CO2 a la atmósfera.
Los márgenes de utilidades pueden estar en juego si las emisiones de los hornos son
mayores, la eficiencia térmica inferior y los ciclos de corrida de los procesos más
cortos que los estipulados en el diseño.
Integridad mecánica
Tan importante como el ahorro de combustible y la reducción de la huella de carbono
es la preservación de la integridad de los hornos de fuego directo.
Las actividades pertinentes a la integridad mecánica abarcan todo el ciclo de vida del
horno, incluidas la ingeniería, la construcción y las piezas de repuesto, así como las
actividades continuas de operación y mantenimiento. La implementación de
condiciones operativas seguras y eficientes contribuye en gran medida a la
preservación de la integridad mecánica de los hornos.
Dado que los hornos de fuego directo manejan corrientes de fluidos muy calientes,
llamas abiertas, temperaturas muy altas de gases de combustión, etc., son
considerados como los equipos más críticos y riesgosos en las operaciones diarias de
las refinerías. Adicionalmente, en muchas circunstancias, los hornos operan durante
varios años sin parar, procesando altos volúmenes de carga.
Lograr una operación razonable y confiable durante corridas largamente extendidas en
el tiempo solo es posible si los hornos están sujetos a una rigurosa estrategia
operativa, de mantenimiento y de inspección.
Las inspecciones periódicas, las evaluaciones de desempeño y la subsiguiente
entonación de los hornos son acciones fundamentales orientadas a la optimización
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operacional de los hornos de proceso.
Inspecciones periódicas
Realizar una inspección de un horno de proceso requiere una planificación cuidadosa
que parta del estudio detallado de las hojas de diseño del equipo y la data operacional
relevante hasta la ubicación de los tubos con termopares instalados, la ubicación del
sensor de temperatura del arco radiante y los puntos de muestreo de gases de
combustión.
Adicionalmente, el ingeniero de combustión deberá recopilar y revisar los datos e
informes operativos anteriores del horno; elaborar una lista de verificación para su
propia evaluación y, finalmente, procurar su equipo de protección personal (EPP) así
como los instrumentos de inspección.
. Las actividades de inspección comenzarán en la Sala de Control de la planta y
deberán incluir:
La recolección de datos operativos relevantes del proceso:
- Temperaturas de entrada (TE) y salida (TS) del fluido de proceso
- Flujo másico de fluido de proceso por pase
- Flujo volumétrico del gas combustible por celda
- Temperaturas del arco radiante (TArco) y de la chimenea (TCh)
- Temperaturas de las paredes de los tubos (TMT)
- Tiro en los niveles del quemador, del arco y de la chimenea
- Porcentaje de abertura del dámper
La observación detallada de la calidad de las llamas de cada quemador.
La observación minuciosa de la integridad mecánica de los componentes
individuales más críticos del horno
- Serpentines y soportes
- Quemadores
- Refractarios
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Evaluación de desempeño
Consideremos la evaluación térmica y operacional del horno de tiro natural (FH-01)
operando en una unidad de destilación atmosférica y diseñado para procesar 250.000
Bbl/d de petróleo crudo, aumentando su temperatura de 293 a 363°C. Un diagrama
esquemático del horno se muestra en la figura siguiente.
Este horno tipo cabina consta de dos celdas radiantes, cada una equipada con 66
tubos horizontales ubicados a lo largo de ambas paredes de celdas y distribuidos en
12 pases. Cada celda está equipada con 20 quemadores circulares de bajo NOx,
alineados en el centro del piso.
El escudo radiante consta de 18 tubos lisos mientras que la sección convectiva alberga
18 tubos lisos y 72 tubos provistos de aletas sólidas circulares, para el flujo de crudo, y
24 tubos adicionales, también con aletas sólidas circulares, para el servicio de
sobrecalentamiento de vapor.
Los quemadores del horno consumen gas de refinería (poder calorífico inferior, PCI,
de9.166 kcal/m3) La eficiencia térmica del horno, según el diseño es 82,2%, basada en
el PCI.
La evaluación de desempeño del horno mostró los siguientes resultados:
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· La carga total al horno fue de 202.290 Bbl/d relativamente bien distribuida entre
sus pases (17.500-16.350 Bbl/pase)
· La temperatura de entrada de crudo (TE) fue de 277°C, y de salida (TS)
coincidió con el valor de diseño de 363°C
· El consumo de gas combustible, cuyo PCI fue medido como 9.745 kcal/m3,
totalizó 12.466,5 m3/h distribuidos uniformemente entre ambas celdas
· El tiro en el arco radiante, la temperatura de los gases de combustión y el
exceso de oxígeno medidos en el arco radiante promediaron 5,59 mmH2O; 641°C y
4,7% (BH) respectivamente
· La temperatura de los gases de chimenea fue de 366°C y la eficiencia térmica
calculada 78,6%
La tabla siguiente muestra una comparación entre las condiciones operacionales
actuales y las de diseño.
Aun procesando 20% menos que la carga de diseño, el hecho de que la temperatura
de entrada (TE) fuese 16ºC menor que el valor de diseño impuso una carga adicional a
este horno, registrando densidades de flujo de calor radiante de 37.986 y 36.920 kcal/h
m2, claramente superiores al valor de diseño 33.930 kcal/h m2.
Generalmente, cualquier horno puede manejar densidades calóricas elevadas durante
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lapsos limitados. No obstante, se deben tomar acciones operacionales para aliviar su
funcionamiento y, mantener bajo control el consumo de combustible.
En este caso, sin embargo, el deficiente control del tiro del horno, que mostró valores
en el arco radiante de -5,59 mmH2O, trajo como consecuencia una concentración de
oxígeno de 4,7%, BH en los gases de combustión, claramente superior al valor de
diseño. Este hecho generó un mayor consumo de combustible, para compensar la
pérdida del calor transferido a la masa adicional de aire que está entrando al horno.
Una consecuencia evidente de estos hechos es el aumento de la temperatura de los
gases de chimenea y la disminución de la eficiencia térmica del horno en
aproximadamente 3,6 puntos porcentuales.
El restablecimiento de este horno de crudo a una condición operativa deseable
involucra algunos pasos básicos que no necesariamente conllevan gastos inusuales.
Suponiendo que los quemadores no producen llamas anormales que inciden en los
tubos radiantes y que sus registros de aire no presentan ningún impedimento
mecánico, la solución operativa lógica deberá ser un control apropiado del tiro para
que este coincida o se acerque al valor recomendado de -2,54 mmH2O.
En la segunda parte de este artículo se describirá y pondrá en práctica el
procedimiento descrito en este diagrama DRAFT. Posteriormente, se retomará el
ejercicio para discutir las acciones a tomar para incrementar la eficiencia térmica del
horno FH-01 y estimar el correspondiente ahorro de combustible.
Procesos de combustión
Un proceso de combustión es un tipo de reacción química exotérmica que origina un
proceso de oxidación rápida de elementos combustibles que están formados,
principalmente, por carbono e hidrógeno y en ocasiones, por azufre. A través de dicho
proceso, se liberan grandes cantidades de energía térmica.
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Encender una cerilla o poner en funcionamiento la cocina de gas de una vivienda son
dos ejemplos de la reacción química exotérmica conocida como combustión. Además
del carbono e hidrógeno y azufre, es habitual que se generen otros gases como
el dióxido de carbono y elementos químicos como el carbono. El fuego, por ejemplo,
no es más que una oxidación violenta de materia combustible.
La combustión es un proceso muy sencillo de llevar a cabo. Tanto es así que existen
multitud de mezclas reactivas (la mayoría de ellas con el oxígeno como uno de sus
componentes) en un precario equilibrio, de modo que simplemente basta con una
pequeña reacción en forma de chispa para que se inicie y se propague
una combustión formando un frente luminoso que conocemos como llama.
Para que cualquier combustible pueda arder se necesita una temperatura mínima que
se conoce como punto de ignición. Por regla general, los materiales que son
combustibles tienen un punto de ignición bajo de manera que, con aparente facilidad,
entran en combustión. Sin embargo, cada combustible al quemarse genera su propia
cantidad de calor, es decir, una energía calórica diferente. Actualmente esta energía es
aprovechada por muchas fábricas e industrias para funcionar, además de ser el origen
de la principal fuente de energía que hoy consumimos a través de los hidrocarburos.
Gracias a los combustibles fósiles, principalmente petróleo, gas natural y carbón, se
obtiene la energía térmica, cuya principal cualidad es que posee un alto nivel calorífico.
Desde hace más de dos siglos, coincidiendo con el inicio de la Revolución Industrial, la
extensión de su uso permitió incrementar la productividad de numerosas fábricas,
dando lugar a un despegue económico sin precedentes. Sin embargo, su utilización a
gran escala conlleva dos grandes problemas: la contaminación de los ecosistemas y el
agotamiento de estos recursos naturales cuya naturaleza es finita.
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Existen muchos tipos de combustión. Según el uso por parte de los seres humanos,
podría hablarse de cuatro. En primer lugar, se encuentra la combustión completa o
perfecta, que principalmente tiene aplicaciones industriales. En ella, se oxida y se
consume por completo el combustible y se producen una serie de compuestos
oxigenados como dióxido de carbono (CO2), dióxido de azufre (SO2) o (H2O). En
general, se trata de un proceso muy difícil de conseguir.
Por otro lado, está la combustión incompleta propia de muchas centrales térmicas. A
través de ella aparecen compuestos que no se oxidaron completamente en los gases
de combustión, como monóxido de carbono, partículas de carbono o hidrógeno. En el
caso de la mayoría de los combustibles, como el diésel o el carbón, se produce un
efecto antes de esta combustión, conocido como pirólisis, que es la descomposición
termoquímica del material orgánico y que, entre otras consecuencias, provoca que
se contamine el humo con partículas y gases nocivos.
En tercer lugar estaría la combustión turbulenta, que es la propia de las turbinas de
gas y que tiene, también, fines industriales (como, por ejemplo, que se puedan mover
las turbinas de gran tamaño). Además, está la combustión rápida, que es en la que se
libera más rápidamente una gran cantidad de calor y de energía luminosa provocando
una llama, como es el caso de las armas explosivas.
Tipos de combustión:
Combustión completa o perfecta
Combustión incompleta
Combustión turbulenta
Combustión rápida
Principios de transferencia de calor
Lo que ocurre es que realmente estamos interesados en la tasa de transferencia de
calor. La determinación de las velocidades de transferencia de calor hacia o desde un
sistema y, por lo tanto, los tiempos de calentamiento o enfriamiento, así como la
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variación de la temperatura, es objeto de la ciencia de la transferencia de calor.
La transferencia de calor nos ayuda a resolver las cuestiones planteadas en el inicio de
este escrito y juega un papel determinante en el diseño de prácticamente todos los
equipos y dispositivos que nos rodean: nuestros ordenadores y televisores deben
considerar las tasas de transferencia de calor que permitan su refrigeración y eviten
sobrecalentamientos que afecten a su funcionamiento, los electrodomésticos como
cocinas, secadoras y neveras tienen que asegurar las características de
calentamiento/enfriamiento para las que van a ser comercializadas.
En la construcción de nuestros hogares, se realiza un estudio de transferencia de
calor, en base al cual se determina el espesor del aislamiento térmico o del sistema de
calefacción.
En el sector industrial, los equipos como intercambiadores de calor, calderas, hornos,
condensadores, baterías, calentadores, refrigeradores y paneles solares están
diseñados principalmente sobre la base del análisis de transferencia de calor. Equipos
más sofisticados como coches y aviones requieren estos estudios que permita evitar
calentamientos no deseados de motores o de habitáculos.
Los procesos de transmisión de calor no sólo aumentan, disminuyen o mantiene las
temperaturas de los cuerpos afectados, también pueden producir cambios de fase,
como la fusión del hielo o la ebullición del agua. En ingeniería, los procesos de
transferencia de calor suelen diseñarse de forma que aprovechen estos fenómenos.
Las cápsulas espaciales que regresan a la atmósfera de la Tierra a velocidades muy
elevadas, están dotadas de un escudo térmico que se funde de forma controlada en un
proceso llamado ablación para impedir un sobrecalentamiento del interior de la
cápsula. La mayoría del calor producido por el rozamiento con la atmósfera se emplea
en fundir el escudo térmico y no en aumentar la temperatura de la cápsula.
La transferencia del calor es pues el proceso por el que se intercambia energía en
forma de calor entre distintos cuerpos, o entre diferentes partes de un mismo cuerpo
que están a distinta temperatura. Este calor puede transferirse de tres formas: por
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conducción, por convección y por radiación. Aunque estos tres métodos de
transferencia tienen lugar muchas veces simultáneamente, habitualmente uno de los
mecanismos predomina sobre los otros dos.
Conducción
La conducción es la transferencia de calor basado en el contacto directo entre los
cuerpos o a través de un mismo cuerpo. En la conducción no se produce transferencia
de materia, sólo de energía. En una región a mayor temperatura, las moléculas vibran
o se mueven con una mayor velocidad. Al interactuar con las moléculas vecinas de
menor temperatura, ya sean del mismo cuerpo o de otro que esté en contacto con el
primero, les transfieren parte de su energía.
En 1822, el matemático francés Joseph Fourier formuló una expresión matemática
precisa que hoy se conoce como ley de Fourier de la conducción del calor. Esta ley
afirma que la velocidad de conducción/transferencia de calor a través de un cuerpo por
unidad de sección transversal es proporcional al gradiente de temperatura que existe
en el cuerpo:
El factor de proporcionalidad k se denomina conductividad térmica del material e indica
la cantidad de calor que se transfiere por unidad de tiempo, por grado de temperatura y
por unidad de longitud. A es un área que puede cambiar si depende de la distancia
(dx), por lo que se debe usar una media adecuada (Am). En el caso de una sección
normal constante – paredes de un edificio – , Am = A.
Los materiales como el oro, la plata o el cobre tienen conductividades térmicas
elevadas y conducen bien el calor, mientras que materiales como el vidrio o la madera
tienen conductividades menores y conducen muy mal el calor. No hay duda que para
resolver las preguntas que iniciaron este documento, es necesario conocer
perfectamente los materiales implicados y conocer su conductividad térmica y
dimensiones en las temperaturas del proceso, ya que a través de ellos se produce una
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transferencia de calor por conducción.
Por lo tanto y si analizamos como enfriar nuestra cerveza desde un punto totalmente
científico, será importante conocer las características de la aleación de aluminio de la
lata y el espesor que tiene, puesto que la cerveza cederá calor a la lata por medio de
una transferencia por conducción.
Convección
La convección transfiere calor por el intercambio de moléculas frías y calientes. Se
presenta cuando una superficie a cierta temperatura está en contacto con un fluido en
movimiento a temperatura diferente.
Fue Newton con su Ley del enfriamiento quien indicó la forma de la transferencia a
través de la ecuación, definiendo el calor transmitido desde la superficie de un sólido a
un fluido en movimiento:
donde
Ts es la temperatura de la superficie del cuerpo – sólido –
T es la temperatura del fluido
h es el coeficiente de transferencia de calor por convección
A superficie que está en contacto con el fluido
Hay dos grandes tipos en función del origen del movimiento del fluido:
Convección natural, en la que el movimiento del fluido se debe exclusivamente
a las diferencias en la densidad del fluido por la variación de temperatura entre
dos puntos.
Convección forzada en la que el movimiento del fluido se debe a algún factor
externo. La transferencia de calor es mejor con convección forzada, ya que el
movimiento – la velocidad – es mucho mayor al existir además de la diferencia
de densidad un apoyo por ese factor externo – bomba, ventilador, viento,
agitador -.
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La temperatura de nuestro cuerpo es de 36.5 ºC aproximadamente y el aire ambiente
que nos rodea está en general, a menor temperatura, por lo que constantemente cierta
cantidad de calor se está transfiriendo desde nuestro cuerpo hacia el aire ambiente.
Cuando la transferencia se produce con rapidez porque las dos temperaturas son
bastante diferentes, notamos frio. Hemos transmitido energía desde nuestro cuerpo al
aire ambiente por convección natural. Y evidentemente si hace mucho viento, tenemos
más transferencia y mayor sensación de frio, ya que la convección es forzada.
El coeficiente de transferencia de calor por convección h de la expresión (2), depende
básicamente de las características físicas y termodinámicas del fluido – densidad, calor
específico, viscosidad – a las temperaturas en que se encuentre cuando evaluamos la
transferencia de calor y como ya podemos suponer, de la velocidad del mismo en esos
momentos.
Para resolver pues nuestras preguntas, ya sean cotidianas o profesionales, debemos
no sólo conocer las características de los fluidos de nuestros procesos, sino también
su estado – velocidad – en el proceso.
Radiación
La radiación es la transferencia de calor que se realiza a través de ondas
electromagnéticas. Se podría catalogar como transporte molecular, ya que la energía
es producida por los cambios en las configuraciones electrónicas de los átomos o
moléculas constitutivos y transportada por las ondas electromagnéticas o fotones. No
existe contacto directo entre los dos medios y el intermedio o interfase no participa en
las funciones de intercambio – en la mayoría de ocasiones es el aire, aunque también
hay transferencia de calor a través del vacío -.
El calor que recibe la Tierra desde el Sol, se transmite por radiación a través del
espacio vacío. El calor que se siente al estar frente a una fogata también es transferido
por radiación.
El físico alemán Max Planck en 1900, empleó la teoría cuántica y el formalismo
matemático de la mecánica estadística para formular la ley fundamental de la
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radiación. La expresión matemática de esta ley, relaciona la intensidad de la energía
radiante que emite un cuerpo en una longitud de onda determinada, con la temperatura
del cuerpo. Para cada temperatura y cada longitud de onda existe un máximo de
energía radiante. Sólo un cuerpo ideal – cuerpo negro – emite radiación ajustándose
exactamente a la ley de Planck. Los cuerpos reales emiten con una intensidad algo
menor.
La contribución de todas las longitudes de onda a la energía radiante emitida se
denomina poder emisor del cuerpo, y corresponde a la cantidad de energía emitida por
unidad de superficie del cuerpo y por unidad de tiempo. A partir de la ley de Planck,
dos físicos austriacos, Joseph Stefan y Ludwig Boltzmann que, en 1879 y 1884
respectivamente, descubrieron que el poder emisor de una superficie es proporcional a
la cuarta potencia de su temperatura absoluta. El factor de esa proporcionalidad se
denomina constante de Stefan−Boltzmann en su honor:
donde
Ts es la temperatura de la superficie del cuerpo
ε es el coeficiente de emisividad, propiedad del material que relaciona su
capacidad de radiación térmica con la del cuerpo negro ideal
σ es la constante de Stefan-Boltzmann,, = 5.67 x 10-8 W/m2 ºK4
A es la superfície de emisión
Si tenemos presente que todas las sustancias emiten energía radiante sólo por tener
una temperatura superior al cero absoluto, la expresión (3) se convierte en
Donde F1-2 es un módulo que pondera la relación geométrica de los dos cuerpos y sus
coeficientes de emisividad.
En el proceso productivo del que hacíamos referencia al inicio de este escrito
tendremos absolutamente implicados todos los procesos de transferencia de calor. El
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calor se transmitirá básicamente por convección en los intercambiadores, reactores y
baterías de nuestra instalación, entre los fluidos caloportadores – fluido térmico, vapor,
agua caliente – y los fluidos contenidos en dichos equipos.
El calor se generará a partir del combustible en una caldera con transferencia
básicamente por radiación en su cámara de combustión y por convección en
serpentines o tubos de humos. Finalmente en el cálculo para evitar pérdidas a través
de las tuberías o de los equipos, deberemos considerar las características y espesor
del aislamiento térmico, ya que la transferencia de calor entre la pared metálica de
tubos o de intercambiadores y nuestro aislamiento se realiza por medio de conducción.
Hasta aquí una visión rápida de los procesos de transferencia de calor. La gran
cantidad de aplicaciones y su complejidad y diversidad, hacen que las cuatro fórmulas
mencionadas en este documento se deriven en centenares, para poder considerar
cada particularidad y permiten para cada aplicación concreta disponer de criterios
específicos y adecuados de diseño.
Descripción y principio de operación.
Observando detenidamente la figura 6.10, se puede ver que el bulbo remoto está
conectado a la parte superior de la VTE mediante un tubo capilar. El bulbo se ubica en
la línea de succión, justo a la salida del evaporador. El bulbo y el capilar contienen un
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fluido (carga) que puede ser líquido o gaseoso, el cual «siente» la temperatura del gas
de succión que pasa por este punto. En esta posición, el bulbo y el fluido dentro de
éste, tienen aproximadamente la misma temperatura del gas de succión. Los cambios
de temperatura causan que aumente o disminuya la presión del fluido dentro del bulbo.
Observando ahora la figura 6.11, la presión del bulbo es ejercida sobre la parte
superior del diafragma; éste a su vez, transmite ese movimiento a la parte superior del
porta aguja mediante las varillas de empuje. Por otro lado, un resorte ejerce una fuerza
en la parte inferior del porta aguja, la cual se opone a la del bulbo.
Una vez en operación, el funcionamiento de la VTE es de la siguiente manera: cuando
aumenta la presión del bulbo, el diafragma es empujado hacia abajo, las varillas de
empuje «empujan» el porta aguja, vencen la fuerza del resorte y alejan la aguja del
asiento, abriendo de esta manera la válvula y permitiendo el paso de líquido hacia el
evaporador. Cuando disminuye la presión del bulbo, la fuerza del resorte es mayor que
la del bulbo y empuja el porta aguja acercando la aguja al asiento, con lo cual se cierra
la válvula y disminuye el flujo de líquido hacia el evaporador.
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Por lo anterior, pudiera deducirse que en la operación de una válvula de termo
expansión actúan dos presiones: la del bulbo oponiéndose a la del resorte. En
realidad, en la operación de una válvula de termo expansión intervienen tres presiones
fundamentales: la presión del bulbo, la presión del resorte y la presión del
EVAPORADOR. En la figura 6.12, se ilustra cómo actúan estas tres presiones
fundamentales. La presión del bulbo actúa en la parte superior del diafragma y tiende a
abrir la válvula, la presión del resorte y la del evaporador actúan en la parte inferior del
diafragma y tienden a cerrar la válvula. Para que haya un equilibrio entre estas tres
presiones, la presión del bulbo debe ser igual a la suma de las presiones del
evaporador y del resorte.
Como se mencionó arriba, la carga del bulbo está a la misma temperatura que el gas
de succión, y si el gas de succión está sobrecalentado, entonces la temperatura de la
carga es mayor que la de saturación; es decir, la temperatura de la carga del bulbo es
la suma de la temperatura de saturación más la del sobrecalentamiento. De esta
manera, la presión del bulbo (P1) es mayor que la del evaporador (P2). Si el
sobrecalentamiento es lo suficientemente alto, la presión del bulbo superará a la del
resorte (P3) y abrirá la válvula.
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Aquí podemos ver que la presión de saturación aparece tanto sobre el diafragma (en la
presión del bulbo), como debajo de éste (presión del evaporador). Y, puesto que estas
presiones se oponen una contra otra y son equivalentes, se cancelan. Por lo tanto, es
evidente que los dos factores que actúan para regular la válvula de termo expansión,
son la presión del resorte y el sobrecalentamiento. Estos dos factores que se oponen,
mantienen un delicado balance de presiones en ambos lados del diafragma,
permitiendo que la válvula opere con cargas ligeras, al igual que con cargas pesadas
en el evaporador. En la práctica, la válvula de termo expansión es, en efecto, un
regulador del sobrecalentamiento.
Es muy frecuente oír decir a los técnicos «abrí» o «cerré» la válvula de expansión,
refiriéndose a que movieron el vástago de ajuste. Como ya se mencionó, al girar el
vástago en el sentido del reloj aumenta la presión del resorte, venciendo a la del bulbo
y la válvula tiende a cerrar; por lo que se requiere más sobrecalentamiento para
aumentar la presión del bulbo y contrarrestar la del resorte, para que de ésta manera
abra la válvula. Inversamente, cuando se gira el vástago en el sentido contrario del
reloj, disminuye la presión del resorte, siendo superada por la del bulbo y la válvula
tiende a abrir, y para que cierre, se requiere que disminuya el sobrecalentamiento.
Cuando aumenta la carga térmica en el evaporador, el refrigerante alimentado por la
válvula no es suficiente y se sobrecalienta, esto aumenta la presión del bulbo y hace
que la válvula abra más, permitiendo que pase más líquido. Por el contrario, si la carga
térmica en el evaporador disminuye, el refrigerante que está alimentando la válvula no
se alcanza a evaporar y disminuye su sobrecalentamiento; esto hace que reduzca la
presión del bulbo, se cierre la válvula y se reduzca el flujo de líquido. Es importante
mencionar que al variar la carga térmica del evaporador, también varía la presión
dentro del mismo. Si aumenta la carga, disminuye la presión, y si disminuye la carga,
se reduce la presión.
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En la figura 6.13, se muestra un ejemplo muy representativo de las condiciones de un
sistema con R-134a. El resorte de la válvula de termo expansión ha sido ajustado de
fábrica a una presión de 11 psig (libras por pulgada cuadrada manométricas) y la
presión del evaporador es de 34 psig. La suma de estas dos presiones ejercen una
fuerza de 45 psig, la cual tiende a cerrar la válvula. Si el bulbo está cargado con el
mismo refrigerante del sistema, para que las presiones en ambos lados del diafragma
se equilibren, se requerirá una presión de 45 psig en el bulbo. Para que el bulbo tenga
una presión de 45 psig, debe de estar a una temperatura de 10 °C, si la temperatura
de saturación del refrigerante en el evaporador es de 4 °C, es necesario tener un
sobrecalentamiento de 6 °C. Las temperaturas y presiones de saturación
correspondientes se pueden consultar en la tabla 12.9 del capítulo de refrigerantes.
Al arrancar el compresor después de un período prolongado de estar parado,
disminuye rápidamente la presión del evaporador y la presión del bulbo es mayor que
la del resorte, la válvula abre y permite el paso de refrigerante líquido al evaporador. Si
todo este líquido se evapora y se sobrecalienta antes de salir del evaporador, esto
aumenta la presión del bulbo y hace que la válvula se mantenga abierta. El equipo
seguirá enfriando hasta que la temperatura del espacio refrigerado baje lo suficiente,
disminuyendo la carga térmica y haciendo que el refrigerante líquido dentro del
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evaporador no alcance a evaporarse y llegue líquido hasta el punto donde se
encuentra ubicado el bulbo. Al no haber sobrecalentamiento, la presión del bulbo
disminuye y el resorte cierra la válvula parcial o totalmente. Así permanecerá hasta
que aumente el sobrecalentamiento de nuevo y la presión del bulbo abra la válvula,
aumentando el flujo de refrigerante líquido hacia el evaporador.
Eficiencia térmica= trabajo obtenido a partir del calor/ calor recibido del reservorio a
mayor temperatura. Podemos decir, entonces que una máquina térmica es más
eficiente entre más calor pueda convertir en trabajo, entre más se acerque al límite
establecido por Carnot.
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CONCLUSIÓN
El gas licuado de petróleo es la principal fuente de energía de la mayoría de
hogares, aunque es utilizado principalmente en cocinas y hornos también es
utilizado pero en menos proporción, para la iluminación, para las termas y
últimamente se esta utilizando como combustible para los vehículos motorizados por
lo cual la industria del GLP esta entrando en proceso de crecimiento ya que la
sustitución de la electricidad por el GLP trae como consecuencia directa un ahorro
significativo de dinero por el bajo costo que representa este combustible