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Las Mascaras

Características de las máscaras, historia, significado y patrimonio cultural

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ESCUELA NORMAL DE CHALCO

LICENCIATURA EN EDUCACIÓN PRIMARIA

HISTORIA DE LAS MÁSCARAS


EN MÉXICO

CURSO: TEATRO Y ARTES VISUALES

DOCENTE TITULAR: ELIZABETH BARRERA VAZQUEZ


DOCENTE EN FORMACIÓN: CARLA XIMENA VERA ZARAGOZA

7MO. SEMESTRE
Las máscaras más antiguas estaban destinadas a fines rituales y se podían
encontrar en muchas partes del mundo. Son generalmente similares en apariencia
general, pero muy diferentes en estilo y en la forma en que se hacen y se utilizan.
En África, las máscaras rituales se usan de diferentes maneras. En África
occidental, se utilizan en rituales para comunicarse con los espíritus ancestrales.
Están hechas de madera con gran habilidad y estas máscaras se utilizan en los
rituales de las culturas Edo, Yoruba e Igbo.
En el mundo occidental, los antiguos griegos fueron pioneros en el uso de
máscaras, adoptadas en festivales dionisíacos, realizadas en honor a Dionisio, la
divinidad responsable del vino y los rituales de fertilidad. En estas ocasiones, todos
bailaron, cantaron, se emborracharon y realizaron orgías, evocando la presencia del
dios mediante el uso de la máscara.
Grecia fue también la cuna del Teatro, una modalidad artística que recurría
constantemente al encantamiento de las máscaras, incluso como una forma de
evitar que los actores incorporaran a los muertos. Hoy, este hábito todavía se
perpetúa en Japón
Las máscaras son expresión de la imaginación popular, son objetos artesanales
fabricados por artífices anónimos o por artistas populares. En su gran mayo-ría, son
el resultado de una tradición que les precede y que, en muchos casos, se remonta
más allá de la colonia. Pueden ser creaciones individuales o el resultado de un
trabajo colectivo en el que se consigna el trabajo de varias generaciones. Son
expresión del mestizaje cultural, de lo que en este hay de conflictivo, de las formas
de resistencia, del sincretismo que caracteriza las creencias, las prácticas religiosas
y las actividades festivas en México. En ellas se pueden apreciar aportes de las
culturas precolombinas (de los pueblos prehispánicos) como de las culturas que
llegaron de Europa y África. No son simplemente ob-jetos funcionales, ni se agotan
en las dinámicas de las actividades cotidianas. Algunas son objetos lúdicos que
acompañan los momentos excepcionales de las fiestas, de las danzas y las
comparsas del carnaval en México, otras son objetos rituales que están integrados a
las ceremonias de devoción y culto a los muertos; unas se usan con fines sociales,
otras con fines dramáticos y son parte de la puesta en escena del teatro religioso o
profano.
La tradición de las máscaras en México
Las máscaras son, en su sentido más básico, representaciones del rostro (humano
o animal) que se superponen sobre la cara y la cubren parcial o totalmente. Los
materiales que se emplean para su elaboración son muy variados: se usan tanto los
materiales blandos y fáciles de darle forma (como la madera, las fibras y los tejidos
natura-les, la cera, el cuero, el papel, los textiles, los plásticos o la hojalata), como
los materiales duros y resisten-tes (como la piedra, el barro, el yeso, la cerámica o el
marfil). Algunas toman la forma de los materiales utilizados, otras tienen armazones
de alambre o de hierro que les dan estructura y volumen.
Las máscaras tienen un enorme valor etnográfico. No son accesorios inútiles o
simplemente decorativos, son objetos polisémicos que pueden encerrar significados
muy diversos o dar cuenta de las realidades más variadas en las culturas que las
crearon. Representan según el contexto donde se encuentran el sentido del juego y
de la fiesta, las formas de la danza, los usos lúdicos del cuerpo, los rituales y
ceremonias, las prácticas funerarias y la percepción que se tenía de la muerte y de
la vida, los referentes fundamentales de una comunidad, el fervor religioso y las
formas del culto, como los códigos estéticos y plásticos de los grupos que las
crearon.
En México las máscaras se han utilizado fundamentalmente para diversos bailes o
ceremonias tradicionales. Fueron un elemento fundamental en la representación de
la naturaleza, o de seres fantásticos que asimilan un híbrido de animales que
representaban divinidades. El mismo Quetzalcóatl, serpiente emplumada, es un
ejemplo maravilloso.
El simbolismo de las máscaras en los carnavales de América Latina
Los carnavales de América Latina son famosos por sus coloridas máscaras y
disfraces extravagantes. Estas máscaras tienen un simbolismo festivo y alegre,
representando la diversión y la celebración. En el carnaval de Venecia en Italia, las
máscaras se utilizan para ocultar la identidad de las personas y permitirles disfrutar
de la fiesta sin inhibiciones. Pero en América Latina, las máscaras pueden
representar personajes históricos o mitológicos, como el diablo o el ángel, y cada
región tiene sus propias tradiciones y símbolos asociados con las máscaras de
carnaval.
En resumen, las máscaras en diferentes culturas del mundo tienen un simbolismo
profundo y fascinante. Desde las máscaras africanas que representan a los
antepasados hasta las máscaras japonesas del teatro Noh que expresan emociones
intensas, y las coloridas máscaras de los carnavales en América Latina. Cada una
de estas máscaras tiene un significado único y nos permite conectarnos con la
historia, las tradiciones y la esencia de cada cultura.
Las máscaras huicholes y coras reflejan la compleja interacción entre indígenas y no
indígenas en el México contemporáneo. En los tradicionales ritos huicholes y coras,
los danzantes enmascarados representan seres salvajes de las llanuras costeras,
asociados con el crecimiento primordial, los no iniciados y los no indígenas
(mestizos).
El uso de máscaras y disfraces era una parte muy importante dentro de la cultura
Mesoamericana mucho antes de la llegada de los españoles. Se han encontrado
muchas máscaras con miles de años de antigüedad hechas con huesos en
Tequixquiac, Estado de Mé[Link] máscaras tradicionales tienen diversos usos,
pero, principalmente para ceremonias y rituales, especialmente en representaciones
de bailes y procesiones. Las máscaras fueron utilizadas por los sacerdotes para
reencarnar deidades. Se vestían como el Guerrero jaguar o el Águila Guerrera con
el fin de obtener su fuerza y poder. Las máscaras de funerales solo se utilizaban
para los entierros de las personas de elite, como el del Rey K'inich Janaab' Pakal
para estas ocasiones las máscaras eran realizadas con materiales especiales, como
jade, concha, Obsidiana, Hematita y otros materiales importantes en esa época. Las
máscaras que se utilizaban en representaciones teatrales y bailes tenían una amplia
gama de diseños de los diferentes animales de Mesoamérica, los ancianos hombres
y mujeres hacían estas representaciones de manera cómica para burlarse de los
grupos étnicos vecinos. Algunas de las máscaras que se realizaron con piedra o
barro cocido han logrado sobrevivir hasta la actualidad, pero la mayoría estaban
hechas de productos biodegradables como la madera, papel amate- Ficus insipida,
tela y plumas por lo cual solo se pueden conocer a través de códices,
representaciones en esculturas y los escritos de los conquistadores españoles. El
conocimiento de las máscaras también ha sobrevivido gracias a las
representaciones de algunas danzas de la época prehispánica como los Tecuanes,
Tigres y Tlaco oleros.
Después de la conquista del imperio Azteca, muchos historiadores españoles
descubrieron los rituales y ceremonias religiosas de los indígenas, incluyendo las
que usaban máscaras. Aunque los españoles prohibieron la religión prehispánica los
evangelizadores usaron la propensión de la cultura como las máscaras y los
espectáculos para promover la fe a través de obras de teatro y representaciones de
bailes. Surgieron nuevas danzas por la influencia de los auto sacramentales y los
dramas alegóricos de los evangelistas. Una de las más importantes fue el desfile
que representó la batalla de Moros y cristianos, en la cual se utilizaron máscaras
para representar a los Moros. Esta danza fue rápidamente acogida por los pueblos
indígenas y representada en los dialectos indígenas. Otros bailes donde se utilizan
máscaras que se han desarrollado respecto a la conquista de México has sido el de
Semana Santa, Día de Muertos, así como Carnaval en México, un festival de
Europa que introdujeron los españoles. Las máscaras con representaciones de
Hernán Cortés, La Malinche, pastores, diablos, reyes han sido muy desarrolladas y
llegado a ser muy diversas. Se sabe muy poco sobre las máscaras coloniales, pero
se cree que provienen de los talleres que se dedican a hacer las imágenes de
santos, ya que tenían representaciones sofisticadas y muy realistas de los rostros,
también se piensa que fueron realizadas por las personas que venden y alquilan
disfraces para los artistas, y otras pueden haber sido hechas por los mismos
bailarines. El desarrollo de bailes y otros eventos donde se utilizaban las máscaras
se convirtieron en un sincretismo entre las tradiciones católicas y las tradiciones
nativas de los aztecas, especialmente en Semana Santa, la primera que se realizó
coincidió con el Año nuevo mexicano y el nuevo ciclo de agricultura. 11 Muchas de las
máscaras que se desarrollaron durante la época colonial eran utilizadas para
burlarse de las autoridades, por esta razón, durante algún tiempo, las máscaras y
bailes fueron prohibidas por las autoridades desde el Siglo XVI hasta el XVIII.
A pesar de estas prohibiciones, las celebraciones con máscaras sobrevivieron hasta
la Independencia de México cuando las leyes de la Santa Inquisición fueron
revocadas totalmente, lo que quedó de esto fueron prácticas indígenas mezcladas
con católicas y otras tradiciones europeas. En el siglo XIX, cuando las máscaras
tradicionales hechas a mano no eran tan valoradas, la gente compraba las
máscaras y disfraces en tiendas, especialmente cuando era el Carnaval.
Después de la Revolución mexicana algunos aspectos de las tradiciones mexicanas
fueron revaluadas, incluyendo artesanías tradicionales y rurales. Hoy las fiestas de
máscaras y bailes son más frecuentes en áreas del país con grandes
concentraciones de gente indígena. Máscaras sofisticadas hechas por santeros aún
se puede encontrar en estados como Tlaxcala, Puebla, Oaxaca, Chiapas y
Michoacán, pero en la mayoría de los casos las máscaras son hechas a mano por
artesanos. La historia y costumbres son plasmadas en los bailes tradicionales, estos
incluyen la Conquista, la Independencia y la Batalla de Puebla, usando personajes
enmascarados.
Las máscaras en México son utilizadas para una gran variedad de bailes,
ceremonias, festivales y obras de teatro, estas van acompañadas de vestuarios o
disfraces. El uso más común de las máscaras es en los bailes tradicionales, los
cuales son como obras de teatro, con una historia, personajes, música; la única
diferencia es que los músicos no son profesionales. El propósito de las máscaras es
convertir a los actores en otros personajes. Las máscaras son un elemento muy
importante, incluso si el actor o bailarín no utiliza una máscara, debe de usar lentes
oscuros para indicar que no es el mismo, también existe el doble
"enmascaramiento" que consiste en usar lentes oscuros sobre la máscara. En
algunas ocasiones, los actores hombres representan papeles de mujeres utilizando
las máscaras. La razón de esto es que en Europa se prohibía que las mujeres
actuaran o bailaran, esa misma prohibición llegó a México con la conquista de los
españoles. Un ejemplo de un personaje que es representado por hombres es la
Malinche, que es un personaje de la danza sobre la conquista.
Los eventos donde se suelen utilizar máscaras van desde pequeñas fiestas en
ranchos, pueblos o barrios de las grandes ciudades hasta los grandes eventos
católicos como, Navidad, el Carnaval, Semana Santa, la fiesta de Cruz de Mayo, la
Eucaristía, el Día de Muertos y las fiestas de los santos. Las máscaras son
mayormente utilizadas en el Carnaval, Semana Santa y Día de Muertos, y siempre
son acompañadas con vestuarios muy elaborados. Las máscaras que se utilizan
más en el Carnaval incluyen ancianos, granjeros, afroamericanos, la muerte y varios
animales. Ejemplos de estos carnavales son el espectáculo del "tigre" en Oaxaca,
Chiapas y Tabasco, las representaciones de la vida en la colonia en el Estado de
México o la recreación de la batalla de Puebla en el Carnaval de Huejotzingo en
Puebla. Un tipo de máscaras muy popular son las que se encargan de ridiculizar a
los poderosos y ricos de la época colonial, algunos bailes donde se representa eso
son, el baile de Chinelo en Tlayacapan, Morelos. Algunas de las máscaras de viejos
y diablos son con una connotación sexual. Muchas de las danzas también son
referentes a la próxima temporada de lluvias, cuando se produce la mayor parte de
la producción agrícola, con el uso de lluvia y maíz. En los desfiles y procesiones de
Semana Santa todo gira en torno a la Pasión de Cristo. En esta representación,
personajes como María y José no utilizan máscaras, pero otros como Judas
Iscariote o Poncio Pilato a menudo son, los personajes que siempre están
enmascarados, al igual que los "perseguidores" de Jesús llamados "Judíos",
"Romanos", "Fariseos" o "chapokobam". Un ejemplo de las máscaras utilizadas en
Día de Muertos es el de la Región Huasteca, que retratan a sus ancestros en las
máscaras para la ocasión.
Las máscaras tradicionales son la posesión más preciada de un bailarín, la mayoría
de ellos tratan de mantener su máscara en muy buenas condiciones, limpiando y
pintando las máscaras. En algunas comunidades, como la del Pueblo chontal de
Tabasco las máscaras son guardadas en la iglesia mientras nadie las usa. Pero
también existen los pueblos que destruyen máscaras como parte de los rituales de
Semana Santa como el Pueblo cora, o el Pueblo yaqui. Los Coras destruyen las
máscaras de papel maché, sumergiéndolas en un río local, y los Yaquis las queman,
ambos son actos de purificación.
BIBLIOGRAFÍA

 Medina Cano, F. . (2011). Las máscaras mexicanas y el carnaval. Comunicación, (28), 195–208.
 Ruth D. Lechuga (1995). Máscaras tradicionales de México. México, D. F.: Banco Nacional de
Obras y Servicios Públicos. ISBN 0-8118-0811-4.

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