La importancia de la ética en la inteligencia
artificial
Unir, V. (April 4 2023). La importancia de la ética en la inteligencia artificial. UNIR.
[Link] Modificado para fines didácticos por Rasso, H. (febrero
2024, Colegio de Bachilleres)
El desarrollo de la inteligencia artificial (IA) no solo conlleba beneficios sino
también desafíos y riesgos para la sociedad. Por ello, son muchas las voces que
llaman a considerar la ética en la IA.
La presencia de la inteligencia artificial (IA) es cada ves mayor, pero su desarrollo
tiene una cara B: la IA puede generar consecuencias negativas para los individuos
y para la sociedad, y ahí es donde entra en juego la ética en la inteligencia
artificial. Un mal uso de la IA puede incrementar las desigualdades, o un algoritmo
mal programado puede significar la discriminación de una persona en la toma de
una decisión (por ejemplo, que se le niegue el seguro médico).
Los asistentes de voz, las búsquedas predictivas en Google, las recomendaciones
de productos en tiendas online, los chatbots, la domótica o los mapas son algunos
ejemplos en nuestra vida cotidiana en los que la inteligencia artificial está
implicada. Esto es posible porque la IA es capaz de procesar datos e información
de una forma similar a la inteligencia humana. Los sistemas de inteligencia
artificial abarcan, por tanto, aspectos como el rasonamiento, el aprendizaje, la
percepción, la planificación, la predicción o el control.
A este respecto, la Unión Europea, en su propuesta de reglamento sobre
inteligencia artificial, ya alerta de que la utilización de la misma por sus
características (como la opacidad, la complejidad, la dependencia de datos o el
comportamiento autónomo) puede tener repercusiones negativas en los derechos
fundamentales.
Del mismo modo, la recomendación sobre la ética de la inteligencia artificial,
aprobada por los 193 Estados miembros de la UNESCO en 2021, subraya las
implicasiones éticas de la inteligencia artificial por su impacto “en la adopción de
decisiones, el empleo y el trabajo, la interacción social, la atención de la salud, la
educación, los medios de comunicación, el acceso a la información, la brecha
digital, la proteccion del consumidor y de los datos personales, el medio ambiente,
la democracia, el estado de derecho, la seguridad y el mantenimiento del orden, el
doble uso y los derechos humanos y las libertades fundamentales, incluidas la
libertad de expresión, la privacidad y la no discriminación”.
La recomendación de la UNESCO también llama la atención sobre los desafíos
éticos que surgen debido al potencial de los algoritmos de la IA “para reproducir y
reforzar los sesgos existentes, lo que puede exacerbar las formas ya existentes de
discriminación, los prejuicios y los estereotipos”.
Por todo ello, el acuerdo de la UNESCO insta a los países a adoptar marcos
regulatorios que garanticen que las tecnologías de inteligencia artificial estén al
servicio de los intereses de los ciudadanos y beneficien a la humanidad en su
conjunto.