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Calisto y Arcas: Mitos de la Osa Mayor

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Estimados padres y apoderados:

los siguientes textos estarán en la Evaluación de Diagnostico de Lenguaje.


Como son bastante extensos y no alcanzaran a leerlo en las dos horas que dura
la evaluación. Los envíos para que los lean en sus casas, (solo lectura). Tienen
hasta el próximo miércoles 24/7/2024. Espero su cooperación y disponibilidad.

Texto 1
La osa mayor
La historia de Calisto y Arcas En una ocasión, Júpiter, el dios de los cielos, se enamoró de
una joven doncella llamada Calisto. Cuando más tarde, la celosa Juno, esposa del dios,
supo que Calisto había dado a luz a Arcas, hijo de Júpiter, estalló en terrible ira. Rauda,
descendió del Olimpo y buscó en los bosques hasta encontrar a Calisto, quien estaba
jugando con su pequeño hijo. Cuando la joven vio a Juno, gritó de miedo, pues todos los
mortales sabían de los ataques de celos de la diosa. —¡Así que tu belleza cautivó a mi
esposo! —profirió Juno—. Pues bien, ¡veamos qué tanto vas a gustarle cuando te vea así!
Mientras Calisto pedía perdón, su piel se iba cubriendo de tosco pelo negro; sus manos y
pies quedaron convertidas en garras enormes de las que brotaban agudas uñas. La boca
se le llenó de aterradores y gigantescos dientes y la voz quedó transformada en un profundo
gruñido. Juno había convertido a la joven en un oso de aspecto feroz. Como Calisto aún
amaba a su hijito, con pasos torpes se dirigió hacia él; pero este, asustado, comenzó a
gritar. Las ninfas del bosque vinieron entonces y se lo arrebataron. Todos le temían a
Calisto, ahora que era una inmensa osa negra, y nadie se daba cuenta de que aún era tan
dulce y amorosa como siempre había sido. Perseguida por hombres y perros, se vio
obligada a esconderse y vagar por los bosques. También tuvo que huir de otros animales
salvajes —incluso de los mismos osos— porque no sabía cómo pelear, ni quería aprender.
Al comienzo, Calisto intentó permanecer cerca de la cabaña donde su hijo vivía con sus
padres adoptivos. Cuando el niño se paseaba solo, caminaba cerca de él, escondiéndose
detrás de los árboles; y en las noches, se deslizaba hasta su 5 ventana para verlo dormir.
Arcas le relató a sus nuevos padres que un enorme oso negro venía a mirarlo, pero ellos le
contestaron que esto solo era un sueño. La gran osa se vio perseguida a tal punto por
cazadores y perros, que finalmente tuvo que refugiarse lejos de su hijo, en lo más profundo
de la floresta. No obstante, muchos años después, durante una noche de invierno soñó con
Arcas, su hijo. Sintió entonces una nostalgia tal, que tan pronto llegó la primavera dejó su
guarida del bosque y se dirigió hacia la región en donde una vez había vivido. Una tarde, a
la hora del crepúsculo, cuando la osa recorría su familiar bosque recordando el pasado,
llegó cerca de un cazador que apuntaba su flecha hacia un pájaro distante. Cuando lo vio,
sintió que la sangre se le helaba en las venas porque reconoció a Arcas, su hijo y el de
Júpiter. Sobrecogida de amor por él, Calisto lo miraba templar el arco y disparar contra el
pájaro. Se sintió feliz cuando la flecha falló, porque siendo ella misma un animal salvaje, no
quería que ninguna criatura fuera víctima de un cazador; pero cuando Arcas dio la vuelta y
vio a la osa mirándolo, Calisto sintió que el terror tensaba sus músculos; el joven lentamente
levantó el arco y lo dirigió exactamente hacia ella. Calisto, incapaz de moverse, solo pudo
mirarlo, muda de pesadumbre. Mas, en ese mismo instante, Júpiter observaba la Tierra
1
desde el Monte Olimpo y, viendo lo que iba a suceder, raudo corrió a salvar a aquella a
quien antes, joven doncella, había amado tanto. Más rápido que un relámpago, se precipitó
desde la montaña, se apoderó de Calisto, y se lanzó con ella a través del nocturno
firmamento. Luego, arrancando a Arcas de la Tierra, lo transportó a los cielos en donde,
convertido en un pequeño oso, permanece cerca de su madre. Allí, ambos se transformaron
en estrellas. Desde entonces, viven juntos en el cielo y son conocidos como las
constelaciones de la Osa Mayor y la Osa Menor. Sin embargo, cuando la celosa Juno los
descubrió, mandó a Neptuno, dios del Mar, a que les prohibiera descender hasta el océano,
como lo hacen las demás estrellas. Por esta razón, la Osa Mayor y la Osa Menor son las
únicas constelaciones que nunca se sitúan por debajo del horizonte.

Texto 2

Alimentación para la vuelta de vacaciones


Daniela Marabolí, profesora universitaria experta en Nutrición y Dietética, Universidad San
Sebastián Regresar de las vacaciones y retomar la rutina a veces es complejo, debido a
que durante este periodo existen cambios en los horarios, lo que influye directamente en la
nutrición por el tipo de alimentos que se decide consumir. Reinsertarnos en las actividades
habituales es una excelente oportunidad para generar cambios de hábitos en cuanto a
alimentación y a la posibilidad de incluir actividades relacionadas con el deporte para llevar
una vida más saludable. 9 Daniela Marabolí. “Alimentación para la vuelta de vacaciones”.
La Nación. [Santiago, Chile]. 21 feb. 2019. Web. 02 mayo 2019. (Adaptación) Para
comenzar, es bueno planificar los horarios de alimentación en relación a la rutina de cada
persona, siempre cuidando que el consumo de alimentos sea cada 3 a 4 horas y respetando
los tiempos de comida que son desayuno-colación-almuerzo-once-cena. Solo con esto ya
se evitarán episodios de ansiedad, debido a que con esta frecuencia se mantendrá la
saciedad y no se sentirá hambre. Por otro lado, la inclusión de actividad física mínimo 3
veces por semana durante 30 minutos generará que aumentemos el gasto energético y,
por lo mismo, las calorías ingeridas se utilizarán y no se acumularán como grasa. También
es muy importante consumir líquidos, ya que el agua participa en todos los procesos
metabólicos del organismo. Lo ideal es que la elección sea como agua propiamente tal o
jugos sin azúcar. La recomendación es consumir entre 8 y 10 vasos de agua al día
(equivalentes a 2 litros aproximadamente). Si detectas que tu consumo de frutas y verduras
es bajo, comienza a incorporarlas a tu alimentación. La recomendación es de 3 porciones
de frutas y 2 de verduras crudas y de distintos colores al día. Intenta comenzar incorporando
una porción más de la que consumes hasta que llegues a lo deseado. Respecto de los
cereales, siempre es preferible elegir los integrales por su contenido de fibra, que también
contribuyen a la saciedad, ayudan a la inmunidad a través de la mantención de la flora
bacteriana y mejoran la digestión. Finalmente, hay que considerar que siempre es bueno
plantearse objetivos y que los cambios sean paulatinos, ya que de esta forma llegarán a ser
permanentes y contribuirán a mejorar la calidad de vida a través de la alimentación.

2
Texto 3
Tropezaste en el camino
caíste sobre la arena
yo te levanté del brazo
¿te acuerdah, mujer, te acuerdah?
Te compraste una guitarra,
yo te regalé lah cuerdah
cantamos toda la noche
¿te acuerdah, mujer, te acuerdah?
Un anillo de brillante
te puse en la mano izquierda
en la parroquia del pueblo
¿te acuerdah, mujer, te acuerdah?
Ahora te vah de negro
Con tu corazón de piedra
te olvidaste de mi amor
¡recuerda, mujer, recuerda!
Cuando mireh el anillo
y en el mundo te pierdah
te acompañará mi sombra
¡recuerda, mujer, recuerda!
Solo tendráh la guitarra
que compraste en la tienda
colgada pasa llorando
¡recuerda, mujer, recuerda!
Son mih últimah palabrah
siento la muerte muy cerca
y se va lo que dejaste
¡recuerda, mujer, recuerda!

3
Texto 4

El feliz regreso al mar de la tortuga que tenía el estómago lleno de plástico


Revista: Qué Pasa 9 MAR 2020 02:22 PM
En enero, un pescador rescató en Argentina a una tortuga verde atrapada en sus redes.
Tras un proceso de rehabilitación en la Fundación Mundo Marino, en la que biólogos
descubrieron fragmentos de bolsas, hilos y plásticos duros y hasta un hilo de nylon de más
de un metro dentro de ella, la tortuga fue reintroducida exitosamente en su hábitat. La
tortuga, durante su liberación. Luego de suministrarle los primeros auxilios, y como viene
realizando hace varios años junto a otros pescadores de la zona que colaboran con la
conservación de estos animales, Ubieta trasladó a la tortuga marina hasta las instalaciones
de la Fundación Mundo Marino para su evaluación. Al ingresar al centro de rescate, se le
tomaron muestras de sangre y se le realizaron distintas placas radiográficas. “A través de
una placa lateral habíamos detectado que tenía una congestión pulmonar, por lo que se
realizó un tratamiento con antibióticos. Pero, además, a través de una placa dorso ventral
vimos que la tortuga tenía distintos tipos de elementos extraños en su tubo digestivo, por lo
que le suministramos una medicación que favoreciera sus movimientos peristálticos para
eliminar la basura que tuviera en su interior”, explicó Ignacio Peña, médico veterinario de la
Fundación Mundo Marino. Efectivamente, esta expulsó el 23 de enero fragmentos de bolsas
de nylon y, durante la mañana del 19 de febrero, la tortuga sorprendió a los técnicos del
centro de rescate al eliminar un enorme hilo, similar al utilizado para envolver regalos, de
un metro y 20 centímetros de longitud. El tamaño de esta tortuga juvenil era de 35
centímetros. “En la última instancia de placas que le hicimos, pudimos comprobar que no
tenía signos de la congestión pulmonar, y tampoco detectamos indicios de que aún tuviera
basura en su tracto digestivo. Eso sumado a que venía comiendo y nadando bien nos
permitió darle el alta para su reinserción”, agregó Peña. En lo que va del año, ya han
ingresado cuatro tortugas al Centro de Rescate de la Fundación Mundo Marino, tres de
ellas muertas y del total, dos con plástico en sus sistemas digestivos. La reinserción de la
tortuga marina se llevó a cabo durante la mañana del viernes 6 de marzo en las playas de
San Clemente: “Esta reinserción se hace en el marco tanto de la Red Federal de
Varamientos y Rescate de Fauna Marina como del Plan de Acción Nacional para la
Conservación de las Tortugas Marinas del Ministerio de Ambiente de Argentina. Es
fundamental trabajar en conjunto entre organizaciones de la sociedad civil, comunidad y
Gobierno para la conservación de las distintas especies que forman parte de la fauna
marina de Argentina”, sostuvo Karina Álvarez, bióloga y responsable de Conservación de
la Fundación Mundo Marino. “El feliz regreso al mar de la tortuga que tenía el estómago
lleno de plástico”.
Qué Pasa. 9 mar. 2020. La Tercera. Web. 11 mayo 2021.

4
Texto 5

Hay alguien atragantado de miedo, metido hasta el cuello, en las aguas quietas de Laguna
Verde. Hoy, precisamente hoy, empieza la Gran Fiesta del Pescado Frito y, como todos los
años, Laguna Verde se llena de pescadores que llegan desde lugares lejanos, alegres, con
sus lanzas, sus cañas, sus anzuelos. Si supieran lo que está pasando, no se meterían con
sus frágiles botes en las aguas, en apariencia tranquilas, de la laguna, ni remarían,
buscando peces, hasta el centro mismo de las aguas mansas. Tampoco las parejas de
enamorados se perderían entre los juncos para besarse al sol. Porque... hay un monstruo
verde en la Laguna Verde. No existe en el mundo nada más horripilante que este monstruo
lagunoso. Tiene dos pares de patas que terminan en sólidas garras afiladas. Su cuerpo es
verde mate cocido, como el agua de la laguna. Su piel, rugosa y áspera y también viscosa
por el lado de atrás. Sus ojos son amarillos, pero, cuando empieza a oscurecer, se vuelven
rojos como la sangre... Y, además, tiene una cola oblicua llena de púas que hace cimbrar,
como una serpiente negra. De la cabeza a las patas, el monstruo mide casi cuatro metros.
Sin embargo, nadie lo ha visto nunca porque su piel verde se confunde con el agua verde
de la laguna. Nadie sabe que está ahí. Nadie, no..., alguien sí lo sabe. Alguien que,
sumergido hasta el cuello en el agua, está viendo algo que lo deja mudo, algo que lo paraliza
de terror... Los botecitos de los pescadores comienzan a deslizarse por la laguna, livianos
como mosquitas de colores. Avanzan lentamente, sigilosos, para no alertar a los peces.
Todo está ligeramente envuelto en un tranquilo silencio; apenas si se escucha el chapoteo
suave de los remos al cortar el agua, y el canto alegre de las chicharras. Ninguno imagina
que, a pocos metros, alguien paralizado por el terror, con el agua hasta el cuello, tirita de
miedo. El monstruo de la laguna verde es carnívoro. Su larguísima lengua roja actúa como
un látigo de acero que atrapa, tritura y muele, igual que una multiprocesadora. Gracias a su
vertiginosa lengua, el monstruo sería capaz de devorarse hasta un buey y digerirlo como a
una aceituna. Un mojado miedo verde 20 En la oscuridad de la noche, sus ojos rojo sangre
parecen dos estigmas de fuego, capaces de aterrar al más valiente. Pero ahora es de día,
y alguien tiembla en la laguna; tiembla sin poder gritar, sin atinar a moverse, sin sentirse
capaz de poder abrir la boca para pedir ayuda siquiera. Los pescadores ya tiraron sus hilos
(las carnadas flotan apenas unos centímetros bajo el agua...) y se disponen a esperar.
Algunos toman mate para pasar el tiempo. En medio del silencio, de los juncos, del sol, el
día tiene la paz de esos paisajes de almanaque. ¿Quién, mecido por la paz del lugar, podría
suponer que alguien desmaya de terror en la laguna? El monstruo pesa como doscientos
treinta kilos; su cuerpo está semienterrado en el barro. Sus garras traseras salen de unas
patas que tienen una poderosa musculatura, como un resorte capaz de permitirle un salto
mortal. Sin embargo, su mejor arma, la invencible, es mimetizarse con el agua hasta casi
desaparecer. Cualquiera, desprevenido, podría pasar por encima de él sin advertir que su
gran bocaza oscura, con sus setenta y ocho colmillos, afilados como estiletes, podría estar
abierta, a la espera de que un cuerpo o dos o cincuenta y seis le penetren hasta el fondo
de la garganta para... ¡¡ÑÑÑÑAMM!! cerrarse de golpe, como una poderosa compactadora
de metales. Los pescadores lo ignoran y solo sueñan con sus botes desbordando de
pescados y con la hermosa copa que adornará la vitrina del campeón de la Gran Fiesta
Anual del Pescado Frito. Ajenas a todo, las parejas de enamorados siguen felices entre los
juncos... Solo alguien, con el alma en un hilo, ya al borde del pánico en la Laguna Verde,
ve que la situación se vuelve cada vez más difícil, ingobernable, inminente... Las

5
embarcaciones se van acercando perezosamente; buscando peces, se acercan más y más
hacia el centro de la laguna, donde el monstruo se confunde con el agua. Se acercan sin
imaginar lo que hay allí; ya rozan con los remos, sin querer, la horrible piel viscosa, la gruesa
piel verde del monstruo verde de la laguna. Y el monstruo, que ya hace rato los ha estado
viendo aproximarse, con sus cañas, sus lanzas y sus anzuelos, no puede evitarlo y tirita de
miedo, se hace pipí del terror. Trata de hacerse chiquito mientras se pregunta por qué su
mamá se fue y lo dejó tan solito en ese terrible lugar. Graciela Falbo. La aventura de leer:
Antología literaria. Chile: Aguilar Chilena de Ediciones, 2011

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