APUNTES DE: “APOLOGÍA DE SÓCRATES”
- Pues a mí, al menos, casi me hicieron olvidarme de quién soy. Tan persuasivamente
hablaron. Y, sin embargo, prácticamente nada de lo que han dicho es verdad.
- Los cargos principales, que aparecen reflejados en la parodia de su figura realizada
por Aristófanes, son tres, a saber: 1) indagar las cosas subterráneas y las del cielo,
2) convertir el argumento más débil en el más fuerte, y 3) enseñar a otros lo
indicado en 1) y 2).
- En palabras de Sócrates, según Platón: “Y si oyen a alguien decir que yo intento
instruir a los hombres y gano <así> dinero, tampoco esto es cierto”.
- Me refiero a Calias, el hijo de Hipónico. Entonces, como tiene dos hijos, lo
interrogué. "Calias" -dije " si tus hijos hubieran sido potros o becerros, hubiéramos
podido conseguirles un cuidador y pagarle para que los hiciera aptos y buenos en
la virtud que les corresponde. En este caso, debería tratarse de un cuidador de
caballos o de un agricultor. Ahora bien, puesto que son seres humanos, ¿qué
cuidador piensas conseguirles? ¿Quién es experto en esta clase de virtud, es decir,
la humana y cívica? Pues creo que habrás examinado el asunto, en razón de que
tienes hijos. ¿Hay alguien así o no?" -pregunté. "Claro que sí. " -dijo él. "¿Quién es,
de dónde viene y por cuánto enseña?" -pregunté yo. "Es Eveno, Sócrates," -
respondió-, "viene de Paros, y cinco minas". Y yo consideré dichoso a Eveno, si
realmente poseía tal arte y lo enseñaba tan atinadamente. Pues yo mismo me
enorgullecería y me jactaría si tuviera esos conocimientos. Pero, por cierto, no los
tengo, señores atenienses.
- En efecto, señores atenienses, no he adquirido esta reputación por ninguna otra
causa que por una especie de sabiduría. ¿Y qué clase de sabiduría? Justamente
aquella que es, tal vez, una sabiduría humana.
- Sucedió así que fue una vez a Delfos, Querefonte, y se atrevió a preguntarle al oráculo lo
siguiente -y, como digo, no vayan a reaccionar airadamente, señores. Le preguntó, en
efecto, si había alguien más sabio que yo. La pitonisa le respondió entonces que nadie era
más sabio. Y de esto les podrá dar testimonio su hermano, que está aquí presente, puesto
que Querefonte ha muerto. Consideren ahora para qué les cuento esto. Quiero enseñarles
de dónde surgió el prejuicio en mi contra (RESPECTO DE QUE SÓCRATES ERA EL MÁS
SABIO).
- Sócrates quería llevar al oráculo un hombre más sabio que él y decirle: “No soy el más
sabio como afirmas”, entonces fue en la búsqueda del hombre más sabio, al menos, uno
más que él. “Y enseguida intenté mostrarle d que no era sabio, aun que creía serlo. Fue así
como me volví odioso para él y para muchos de los allí presentes. Al irme, me hice la
siguiente reflexión: yo soy más sabio que este hombre, pues parece que ninguno de los
dos sabe nada admirable ni valioso, pero él cree saber algo, aunque no lo sabe, mientras
que yo no lo sé, pero tampoco creo . Me pareció, por tanto, que era más sabio que él,
aunque más no fuera por esa pequeña diferencia, es decir, que e no creo saber lo que no
sé” (solo sé que nada sé).
- Al fracasar en su primera búsqueda, Sócrates: “Acudí entonces a otro de los que parecían
ser más sabios, y volví a tener esta misma impresión. Y también aquí me gané el odio de
éste y de muchos otros”. Xd
- En efecto, después de los políticos me dirigí a los poetas, tanto a los que escriben
tragedias como a los que escriben ditirambos, y también al resto, en la b idea de que allí
podría descubrirme flagrantemente a mí mismo como más ignorante que ellos. Entonces,
tomando aquéllas entre sus obras que me parecían estar mejor realizadas, les preguntaba
qué querían decir, a fin de poder a la vez aprender algo de ellos. Pues bien, me
avergüenza, señores, decirles la verdad, pero debo decirla. En efecto, por así decir,
prácticamente todos los aquí presentes podrían dar mejores explicaciones que ellos acerca
de las obras que ellos mismos han compuesto (momento xd).
- Sócrates también buscó a los artesanos y le asombró que fueran sabios en sus artes pero
que aun así fallaban en creer saber lo que no saben. Ya que no eran expertos en nada más
de lo que podían o sabían hacer.
- Los acusadores: Meleto, Ánito y Licón: Meleto, disgustado en nombre de los poetas; Ánito,
en el de los artesanos y los pohticos, y Licón, en el de los oradores.
- Meleto, es cuestionado e interrogado, puesto contra la lógica y verdad de Sócrates,
librando con sus titubeos a Sócrates de ser culpable de corromper a los jóvenes.
- y en prueba de la verdad de mis palabras os presento un testigo irrecusable, mi pobreza
- Sabéis, atenienses, que jamás he desempeñado ninguna magistratura, y que tan sólo he
sido senador.
- Adimanto, hijo de Aristón con su hermano Platón. Platón era uno de los jóvenes testigos
que Sócrates proponía.
- Yo no he salido de una encina ó de una roca (1) sino que he nacido como los demás
hombres. De suerte, atenienses, que tengo parientes y tengo tres hijos, de los cuales el
mayor está en la adolescencia y los otros dos en la infancia, y sin embargo, no les haré
comparecer aquí para comprometeros á que me absolváis.
- (Terminada la defensa de Sócrates, los jueces, que eran 556, procedieron a la votación y
resultaron 281 votos en contra y 275 en favor; y Sócrates, condenado por una mayoría de
seis votos, tomó la palabra y dijo: “
- En Atenas eran tres los castigos, destierro, cadena perpetua o multa económica; Sócrates
eligió pagar la multa siendo pechado por sus patas Platón, Criton, Critobulo y Apolodoro.
Los jueces lo penan a MUERTE.
- En definitiva, es ARTE. FIN