- Un pequeño cambio en tus hábitos cotidianos puede conducir tu vida a un destino
completamente distinto. Tomar una decisión que es 1% mejor o 1% peor puede no
parecer importante en un momento dado, pero en el transcurso de todos los momentos
que conforman una vida, estas decisiones determinan la diferencia entre la persona que
eres y la persona que podrías ser. El éxito es el producto de nuestros hábitos cotidianos,
no de transformaciones drásticas que se realizan una vez en la vida.
- La cantidad de dinero que posees es un indicador reactivo de tus hábitos financieros. Tu
peso actual es un indicador reactivo de tus hábitos alimenticios. Tu conocimiento es un
indicador reactivo de tus hábitos de estudio. El aspecto de tu casa es un indicador reactivo
de tus hábitos de orden y limpieza. Al final obtienes lo que repites.
- «He estado corriendo diariamente durante un mes y no logro ver ningún cambio en mi
cuerpo». Una vez que este tipo de pensamiento se apodera de ti, es fácil abandonar los
buenos hábitos. Para que los hábitos realmente generen un cambio, deben subsistir lo
suficiente como para rebasar una meseta donde no se producen cambios perceptibles. Yo
la llamo meseta de potencial latente.
- Las metas son buenas para establecer una dirección, pero los sistemas son mejores para
realizar verdaderos progresos. Un montón de problemas surgen cuando pasas demasiado
tiempo pensando en tus metas en lugar de dedicar el tiempo a diseñar tus sistemas.
- Son al mismo tiempo pequeños y poderosos. Este es el significado de la frase hábitos
atómicos, una práctica regular o rutina que no es solamente pequeña y fácil de realizar,
también es la fuente de un poder increíble. Un componente de un sistema de crecimiento
compuesto.
- Si todavía tienes problemas para determinar cómo clasificar un hábito en particular, estas
son las preguntas que debes hacerte: «¿Esta conducta me ayuda a convertirme en la
persona que quiero llegar a ser? ¿Este hábito es un punto a favor o en contra de mi
identidad deseada?». Los hábitos que refuerzan tu identidad deseada son usualmente
buenos. Los hábitos que entran en conflicto con tu identidad deseada, por lo regular, son
malos (p. 68).
- Di en voz alta la acción que piensas realizar y cuál será el resultado. Si quieres reducir la
cantidad de comida chatarra que ingieres, pero te das cuenta de que estás a punto de
tomar una galleta, di en voz alta: «Estoy a punto de comer esta galleta, pero no la
necesito. Comérmela hará que suba de peso y dañe mi salud».
-