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Simon Rodriguez Ideas

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El Requerimiento, parir la América Mestiza

“Maestro: enseña en tu clase el sueño de Bolívar, el vidente primero. Clávalo en el


alma de tus discípulos con agudo garfio de convencimiento. Divulga la América, su
Bello, su Sarmiento, su Lastarria, su Martí. No seas un ebrio de Europa, un
embriagado de lo lejano, por lejano extraño, y además caduco, de hermosa caduquez
fatal.

Describe tu América. Haz amar la luminosa meseta mexicana, la verde estepa de


Venezuela, la negra selva austral. Dilo todo de tu América; di cómo se canta en la
pampa argentina, cómo se arranca la perla en el Caribe, cómo se puebla de blancos la
Patagonia”. (Gabriela Mistral, El grito, 1922)

Simón Rodríguez inició su vida de maestro en una escuela de primeras letras en


Caracas en 1791. Es conocido en el campo educativo por haber sido el maestro del
Libertador Simón Bolívar, con quien desarrolló una estrecha y sólida relación.

En su primera experiencia como maestro de primeras letras, se enfrentó a la realidad


social y política de las escuelas, situación que lo llevó a presentar el Proyecto de
Reforma de escuelas de Primeras Letras en 1794, bajo el tratado “Reflexiones sobre
los defectos que vician la escuela de primeras letras en Caracas y medios de lograr su
reforma por un nuevo establecimiento”; inicialmente, el proyecto fue aprobado y puesto
en marcha el 5 de junio de 1795, pero pocos meses después, el Cabildo dio informe
negativo del proyecto y con ello Rodríguez renunció a la escuela, dejando plasmado
su pensamiento crítico sobre el estado de la educación y nuevas ideas para
reformarla.

“El maestro de niños debe ser sabio, ilustrado, filósofo y comunicativo, porque
su oficio es formar hombres para la sociedad. “

Simón Rodríguez representa el pensamiento ilustrado latinoamericano. La coherencia


interna de sus planteamientos como maestro colonial y como maestro republicano lo
ubica dentro de los grandes pedagogos del siglo XIX. Planteó la primera escuela como
el fundamento del saber y el medio a través del cual los pueblos lograrían la
civilización. Propuso la inclusión social a través de la ‘escuela para todos’, la formación
para el trabajo y la adquisición de nuevos hábitos que posibilitaran las relaciones
sociales propias de un sistema republicano.
Para Simón Rodríguez, la República como “cosa pública”, era el resultado de múltiples
combinaciones donde la educación del hombre estaba en el centro de la discusión,
dada la necesidad de construir nuevas relaciones sociales que exigía el orden político
republicano.

Para Simón Rodríguez, la República como “cosa pública”, era el resultado de múltiples
combinaciones donde la educación del hombre estaba en el centro de la discusión,
dada la necesidad de construir nuevas relaciones sociales que exigía el orden político
republicano.

“Acostumbren al niño a ser veraz, fiel, servicial, comedido, benéfico, agradecido,


consecuente, generoso, amable, diligente, cuidadoso, aseado; a respetar la
reputación y a cumplir con lo que promete. Y déjense las habilidades a su cargo;
él sabrá buscarse maestros, cuando joven”.

Presentó las ideas más democratizadoras de la época de la emancipación y promovió


la escuela pública y la educación popular. Lucho por los derechos de mujeres, niños e
indígenas, impulsando siempre un pensamiento crítico. Consideró a la sociedad como
la “unión íntima”, como la conveniencia general en el sentido de lo que conviene a
todos; en sus palabras expresó: “Sociedad republicana es la que se compone de
hombres íntimamente unidos, por un común sentir de lo que conviene a todos. La
conveniencia general del nuevo orden político y de la nueva sociedad se sustentaba
en la necesidad de generalizar la educación, como el fundamento verdadero para
obtener la felicidad: lo que convenía a todos era la educación.

La intención pedagógica de su método quedó señalada en Chuquisaca, en el escrito


“El libertador del Mediodía de América” (1830). Planteó que la intención no era llenar el
país de artesanos rivales o miserables, sino instruir y acostumbrar al trabajo, para
hacer hombres útiles, asignarles tierra y auxiliarlos en su establecimiento; en otras
palabras, se trataba de colonizar al país con sus propios habitantes. De esta manera,
hacía visible a la población que hasta ahora había sido excluida de las políticas de
gobierno y revalorizaba los mal llamados oficios bajos, invitando a la mayoría de los
marginados a aprender bien su labor.

Para Simón Rodríguez era impensable una sociedad que no contemplara la inclusión
social y con ella la educación para todos, de esta manera confirió el mismo nivel de
importancia a la educación intelectual como a la educación técnica, asumiendo que
la nueva sociedad requería de ciudadanos instruidos en los oficios y en las artes como
instrumento de revaloración del ciudadano y del lugar que este podría llegar a ocupar
en lo social a través de la formación para el trabajo.

Para él fue sustancial la diferencia entre instruir y educar: Instruir no es educar;


ni instrucción puede ser equivalente de la educación, aunque instruyendo se eduque.
Lo uno significa conocimiento; lo otro, orientación, criterio, conciencia. Se educa al
instruir, pero solo en pequeña parte, con acumular conocimientos extraños al arte
de vivir, nada se ha hecho para formar la conducta social. Mientras que a la educación
la concebía como conciencia, y a la instrucción como conocimiento, consideró a la
primera como un deber de la política pública y a la segunda como el medio de lograr
su generalización, afirmando que “lo que no es general, sin excepción, no es
verdaderamente público, y lo que no es público no es social”.

“Enseñen, y tendrán quien sepa; eduquen, y tendrán quien haga”.

La educación era el mecanismo por el cual las repúblicas podrían llegar a con-
solidarse. Hacía un llamado a los gobiernos liberales para que vieran en la primera
escuela el fundamento del saber y la palanca a través de la cual se levantarían los
pueblos al grado de civilización que el siglo XIX reclamaba. Era menester consolidar
una educación popular o generalizada para que fueran instruidos los que hasta ahora
habían sido excluidos de la educación, haciendo referencia principalmente a los indios
quienes, a su juicio, eran los verdaderos dueños del país.

Consideraba que los maestros de la escuela tendrían ocasión durante todo el día de
instruir a los niños en los preceptos sociales ya que estos eran el objeto principal de la
escuela, además del tiempo que le deberían dedicar a enseñar a hablar, escribir y
calcular. Para Rodríguez el fin social de la escuela era la sociabilidad, saber las
obligaciones sociales era el primer deber de un republicano.

“El título de maestro no debe darse sino al que sabe enseñar, esto es al que enseña a
aprender; no al que manda aprender o indica lo que se ha de aprender, ni al que
aconseja que se aprenda. El maestro que sabe dar las primeras instrucciones, sigue
enseñando virtualmente todo lo que se aprende después, porque enseñó a aprender”.

La obra educativa de Simón Rodríguez plantea la nueva educación como el camino


fundamental para superar la condición colonial en todo lo que ella significaba de
atraso, exclusión, marginación e ignorancia y así poder asumir la nueva condición
republicana. Su primera experiencia como maestro de primeras letras en Caracas, le
permitió ver el estado de postración de la educación colonial. Es allí donde comienza
su reflexión y su acción en torno a lo educativo, actividad que no abandonó hasta el
momento de su muerte.

El hecho de ser un pedagogo que vivió la transición de la vida colonial a la


republicana, lo puso de manera privilegiada en la comprensión del cambio social de la
época, y en la importancia que le dio a la educación para lograr las transformaciones
propuestas.

“Toca a los maestros hacer conocer a los niños el valor del trabajo, para que sepan
apreciar el valor de las cosas“.

Para dar cierre a este recorrido, Simón Rodríguez (Simón Narciso de Jesús Carreño
Rodríguez) o Samuel Robinson, como era conocido en el exilio, ha sido el padre de las
ideas de independencia y libertad en América, pues fue el maestro de Simón Bolívar; a
quien le inculcó una educación general basada en ideas de igualdad e independencia
para los ciudadanos y el continente.

Fuente: Pensamiento de Simón Rodríguez: la educación como proyecto de inclusión


social. Bárbara García Sánchez.

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