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The Prom

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The Prom

01

El ú ltimo añ o escolar es algo que todos los estudiantes


esperan, algunos con ansias, ya que se libran de los
profesores, de las tareas y demá s, y otros con miedo debido
a que significa el final de una etapa y el inicio de otra con
muchas má s responsabilidades. Taehyung, efectivamente,
pertenece al primer grupo. Lo que má s quería desde que
puso un pie en la escuela secundaria era terminarla.
No má s trabajos integradores, no má s evaluaciones, no má s
clases de educació n física, no má s matemá ticas y lo má s
importante, no má s Jeon Jungkook.

No es como que al terminar la secundaria la presencia del


pelinegro en su vida desaparecería, compartían amigos de
todos modos, pero el no verlo todos los días podría ser
terapéutico para Taehyung.

El castañ o estaba tan ensimismado en sus pensamientos


que no recayó en la presencia de la persona que lo
acompañ aba, hasta que ésta habló .

—Ignorar a alguien mientras te habla es de mala


educació n, ¿No te lo han dicho?

—Robar también es de mala educació n. —Jungkook frunció


el ceñ o ¿De que rayos estaba hablando?
—Y… segú n tú , ¿Qué he robado? —elevó una ceja. El
castañ o levantó la mirada clavá ndola fijamente en el
pelinegro.

—Mi buen humor y mi alegría.

—Déjame decirte que careces de esas emociones,


posiblemente las dejaste en el ú tero de tu madre. —el ceñ o
del castañ o se frunció en señ al de molestia.

—Al ú tero de tu madre vas a regresar tú có mo no


desaparezcas de mi vista. —el pelinegro rio. Taehyung
divisó a su mejor amiga en la puerta del instituto y sonrió .
—Me voy renacuajo, tengo cosas má s interesantes que
hacer.

—Masturbarte en el bañ o pensando en mí no es tan


interesante, Taehyung.

El mencionado volteó asqueado. —Ni en tus mejores


sueñ os, marrano asqueroso.

Dando media vuelta siguió con su camino. No le tomó


mucho tiempo llegar hasta la pelinegra.

—¡Tae! —Isa saltó sobre él cuando estuvo lo


suficientemente cerca. —Te estaba esperando.
—Lo siento Chu, me crucé al bastardo de Jeon en el camino.
—la pelinegra asintió mientras acomodaba las asas de su
mochila.

—¿Se besaron o qué? —Taehyung casi se atraganta con su


saliva al escuchar a su amiga.

—¿Esperarme aquí te afectó el cerebro o cuando Jeon va a


tu casa te consume las neuronas?

Antes de que la pelinegra diga palabra alguna una voz un


tanto má s gruesa la interrumpió .

—Hablar mal de las personas cuando no está n presentes


también es de mala educació n, querido Tae. —¿Es que no
iba a dejarlo en paz el día de hoy?

—Siempre digo que eres un idiota, no es ninguna novedad.


—se giró para poder mirarlo a la cara. Jungkook tenía esa
maldita sonrisa en la cara, esa que ponía cuando intentaba
burlarse de él. —De todas formas, ¿Por qué está s tan
obsesionado conmigo? No dejas de perseguirme.

—¿Es una pregunta para mí o está s manifestando al


universo? —quería arrancarle esa sonrisa de la cara de un
puñ etazo.

—A veces me preguntó si puedes ser má s estú pido. —


agarró la mano de Isa y tiró de ella — La respuesta es sí.
Vamos Isa, leí por ahí que la estupidez puede ser
contagiosa.
—¡Si eso es cierto debes reflexionar sobre con quién te
juntas Isa! —Taehyung levantó el dedo medio mientras que
la mencionada soltaba una risa.

—Le gustas, estoy segura.

El castañ o rodó los ojos. —Deja de decir tonterías Chu.

—No digo tonterías, todo el mundo lo piensa. Es má s, he


oído por ahí que ustedes terminará n juntos. ¿No es bonito?
—su amiga le sonrió como si estuviese enamorada de la
idea de que él y el inepto de Jungkook estén en una
relació n.

—Si me preguntas a mí, prefiero comer pepinillos por el


resto de mi vida.

Isa hizo un pequeñ o puchero con sus labios —Pero tú odias


los pepinillos…

—Ahí tienes tu respuesta, mi querida amiga. —Isa le dio un


pequeñ o golpe en el brazo. —A todo esto, ¿Dó nde diablos
está Wooyoung?

—Está mañ ana en el grupo dijo que posiblemente llegué


tarde porque tiene cita con el dentista.

—No llegué a leerlo, me quedé dormido otra vez.

—Lo supuse, siempre te pasa lo mismo.


Antes de que Taehyung pudiera defenderse el sonido de la
campana lo interrumpió , anunciando el inicio de las clases.

—Tengo que irme Tae, San olvidó su mochila en el auto de


mamá y debo dá rsela. Nos vemos en el saló n. —le dio un
beso en la mejilla para luego salir corriendo.

Taehyung asintió . Viendo có mo la pelinegra se alejaba cada


vez má s, se dispuso a caminar. Por lo que había leído le
tocaba clases de matemá ticas con el profesor Lee, éste no
era alguien caracterizado por llegar temprano así que no
tenía mucha prisa. Grande fue su sorpresa cuando al llegar
el señ or Lee ya se encontraba dentro.

—Kim, llega tarde. —el mencionado hizo una pequeñ a


reverencia y fue a sentarse junto a Isa que ya estaba en su
sitio. —Como decía antes de que me interrumpiesen —
miró directamente a Taehyung —, este es su ú ltimo añ o
escolar. Sabemos de antemano que es un añ o muy especial
para ustedes, pero también lo es para nosotros los
profesores. Queremos que salgan de aquí con momentos
especiales vividos junto a sus compañ eros, que cuando
recuerden su ú ltimo añ o lo recuerden con alegría. Es por
eso que junto con mis colegas, y con la ayuda de la
directora, hemos decidido armar un pequeñ o itinerario con
diferentes actividades a lo largo del añ o.

Los gritos no tardaron en oírse. Hacía mucho tiempo que


no hacían actividades con la escuela. La ú ltima vez que se
fueron de campamento fue en segundo añ o y tuvieron que
volverse antes porque Mingyu había falsificado la firma de
su madre y ésta pensaba que habían secuestrado a su hijo.

—Silencio, chicos. A continuació n les daré copias de lo que


hemos elegido, ¿Está bien? —se escucharon má s gritos en
respuesta afirmativa —Primero que nada quiero avisar
que salidas como tal, tenemos solamente cinco. De todas
formas, también haremos otras diná micas que no
requieran salir de la institució n.

Hizo una pequeñ a pausa mientras comenzaba a repartir los


pequeñ os folletos.

—Cabe aclarar que todas las actividades que se encuentran


en el folleto será n en compañ ía del otro curso. Dicho todo
esto, pueden comenzar a leer. Cualquier duda que tengan
pueden decirla.

Taehyung no perdió el tiempo y abrió rá pidamente aquel


papel.
16 de Marzo
Parque acuático

12 al 14 de Mayo
Campamento

25 de Julio
Parque de diversiones

9 de Septiembre
Paintball

14 al 18 de Noviembre
Isla Jeju

—¡¿Iremos a la Isla Jeju por una semana?!

—Así es, creemos que después de todos estos añ os de


estrés por las evaluaciones y demá s merecen unas
pequeñ as vacaciones. Y que mejor que en compañ ía de sus
compañ eros. Será como un mini viaje de egresados. —
Taehyung vio como la mirada de su profesor se dirigía a
sus espaldas. —Dime, Jungkook.

—¿Có mo haremos con el dinero? No quiero sonar


aguafiestas pero, pagar un hotel en la Isla Jeju no es
precisamente barato. Mucho menos por cinco días.

—Muy buena pregunta. —sonrió —¿Recuerdan el concurso


de talentos que hicieron el añ o pasado? —como olvidarlo, si
terminé enyesado todo el verano —¿Recuerdan que jamá s
les dijimos que haríamos con el dinero recaudado? Bueno,
era para esto. Ustedes solo deben llevar dinero por si
quieren comprar cosas. Tenemos todo bajo control.

—¿Vienen pensando esto hace mucho tiempo?

—En realidad, sí. Por cuestiones ajenas a nosotros no


pudimos llevarlo a cabo hasta este añ o, ustedes vendrían a
ser los primeros en esto.

—¿Eso es porque somos los mejores?

—Cree lo que te haga feliz, Mingyu.

Separador

La hora del almuerzo llegó má s rá pido de lo que esperaba.


Taehyung se encontraba en la cafetería junto con sus
amigos y su némesis.

—Estoy tan emocionado —decía Wooyoung mientras


masticaba un pedazo de carne —, siempre quise ir de
campamento.

—A mí no me entusiasma tanto el campamento, me dan


miedo los bosques. —Taehyung asintió concordando con la
pelirosa.
—Entonces no vayas. —Yoon arrugó el entrecejo al
escuchar las palabras de Jungkook.

—Claro que iré, es gratis.

—Estoy de acuerdo con Draculaura —Yoon golpeó el


hombro de San al escuchar como la llamó .

—Deja de llamarme así, idiota.

Taehyung dejó de prestarle atenció n a la pelea de sus


amigos para centrarla en la pesada mirada del pelinegro
sobre su costado. Lentamente giro la cabeza encontrá ndola
de frente.

—¿Quieres una foto? Dura má s.

—Prefiero comer caca.

—A mi parecer ya lo haces. Por el aliento, digo.

Jungkook abrió la boca indignado —¡Yo no tengo mal


aliento! —se giró hacia su amigo —¡San, huele mi boca!

—¿Es alguna clase de fetiche? —Taehyung quiso reír —


Huele bien.

Jungkook se volteó a verlo con cara triunfante. —En tu


cara.
Taehyung rodó los ojos. Isa, que hasta ahora no había
llegado, se sentó al lado de Taehyung.

—Adivinen qué —la emoció n en su voz era totalmente


notoria —¡Conseguí que mamá nos dejara hacer nuestro
cumpleañ os en la casa de la playa!

La primera en alegrarse fue Yoon, abrazando a Jungkook,


quien era la persona que má s cerca tenía, zarandeá ndolo
de un lado a otro.

—Suéltame Pinkie Pie. —Yoon lo soltó mientras le sacaba


la lengua —¿Có mo lo conseguiste?

—Le dije que limpiaríamos todo, que no debía de


preocuparse por nada. Mi papá también fue de gran ayuda.
San le dijo que si convencía a mamá , luego él la convencería
para que lo deje ir a pescar.

—Eso fue muy inteligente de tu parte, cariñ o. —Woo le


sonrió orgulloso a su novio.

—Lo sé, merezco un beso de felicitaciones. —estiró sus


labios esperando un beso que no tardo en llegar.

—Debemos empezar cuando antes con los preparativos.


No queda mucho tiempo.

Cuando la hora del almuerzo terminó tenían una lista


extensa de cosas que comprar.
—Tae, —el castañ o miró a su amiga —¿Mañ ana puedes ir
conmigo y con Yoon a comprar las cosas?

—Claro que sí, podemos ir después de clases. —la


pelinegra asintió .

Separador

Cuando la ú ltima clase del día llegó a su fin, Taehyung


sentía que se dormía ahí mismo.

—Bueno, chicos. Nos vemos mañ ana. —la señ ora Kim
saludo a sus alumnos —Que tengan un lindo día.

No sabía en qué momento había guardado sus pertenencias


pero agradecía a ese Taehyung del pasado. Tomó su
mochila con toda la pereza del mundo y se la colgó en el
hombro.

Una vez en la salida, se despidió de sus amigos y se dispuso


a caminar hacia su hogar.

Un jaló n en su mochila lo hizo detener. Al darse cuenta de


quién era el causante de ello, fingió llorar.

—Eres estresante.

—Que malo eres —Jungkook hizo un pequeñ o puchero con


sus labios. —No me esperaste.
—Lo olvidé. Lo siento.

—Que no se te haga costumbre, renacuajo.

Era cierto que se llevaban mal, que podían agarrarse de los


pelos si quisieran, pero Taehyung no recordaba una sola
vez en la que haya vuelto solo a casa. Jungkook siempre se
encargaba de dejarlo en la puerta de su casa, siempre; sin
falta.

El camino fue en silencio, no era demasiado largo, así que


no era un problema para ninguno de los dos. Taehyung iba
pateando piedras mientras que Jungkook iba escuchando
mú sica.

—Hemos llegado, su majestad.

—Gracias por acompañ arme, marrano. —Taehyung vio


como el azabache rodaba los ojos.

—No hay de qué mugroso, nos vemos mañ ana.

Taehyung vio como Jungkook se alejaba lentamente, pero


no fue hasta que desapareció completamente de su vista,
que entró a su hogar.

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