Mercurio (planeta)
Mercurio es el planeta del sistema solar más cercano al Sol y el más pequeño. Forma parte de
los denominados planetas interiores y carece de satélites naturales al igual que Venus. Se
conocía muy poco sobre su superficie hasta que fue enviada la sonda planetaria Mariner 10 y
se hicieron observaciones con radar y radiotelescopios. Posteriormente fue estudiado por la
sonda MESSENGER de la NASA y actualmente la astronave de la Agencia Europea del Espacio
(ESA) denominada BepiColombo, lanzada en octubre de 2018, se halla en vuelo rumbo a
Mercurio a donde llegará en 2025 y se espera que aporte nuevos conocimientos sobre el
origen y composición del planeta, así como de su geología y campo magnético.
Antiguamente se pensaba que Mercurio siempre presentaba la misma cara al Sol (rotación
capturada), situación similar al caso de la Luna con la Tierra; es decir, que su periodo de
rotación era igual a su periodo de traslación, ambos de 88 días. Sin embargo, en 1965 se
mandaron impulsos de radar hacia Mercurio, con lo cual quedó definitivamente demostrado
que su periodo de rotación era de 58,7 días, lo cual es ⅔ de su periodo de traslación. Esto no es
coincidencia, y es una situación denominada resonancia orbital.
Al ser un planeta cuya órbita es inferior a la de la Tierra, lo observamos pasar periódicamente
delante del Sol, fenómeno que se denomina tránsito astronómico. Observaciones de su órbita
a través de muchos años demostraron que el perihelio gira 43" de arco más por siglo de lo
predicho por la mecánica clásica de Newton. Esta discrepancia llevó a un astrónomo francés,
Urbain Le Verrier, a pensar que existía un planeta aún más cerca del Sol, al cual llamaron
Vulcano, que perturbaba la órbita de Mercurio. Ahora se sabe que Vulcano no existe; la
explicación correcta del comportamiento del perihelio de Mercurio se encuentra en la teoría
general de la relatividad de Einstein.
Estructura interna
Estructura interna de Mercurio:
(1) Corteza
(2) Manto
(3) Núcleo.
Mercurio es uno de los cuatro planetas rocosos o sólidos; es decir, tiene un cuerpo rocoso,
como la Tierra. Este planeta es el más pequeño de los cuatro, con un diámetro de 4879 km en
el ecuador. Mercurio está formado aproximadamente por un 70 % de elementos metálicos y
un 30 % de silicatos. La densidad de este planeta es la segunda más alta de todo el sistema
solar, siendo su valor de 5430 kg/m³, solo un poco menor que la densidad de la Tierra. La
densidad de Mercurio se puede usar para deducir los detalles de su estructura interna.
Mientras la alta densidad de la Tierra se explica considerablemente por la compresión
gravitacional, particularmente en el núcleo, Mercurio es mucho más pequeño y sus regiones
interiores no están tan comprimidas. Por tanto, para explicar esta gran densidad, el núcleo
debe ocupar gran parte del planeta y además ser rico en hierro,3 material con una alta
densidad.3 Los geólogos estiman que el núcleo de Mercurio ocupa un 42 % de su volumen
total (el núcleo de la Tierra apenas ocupa un 17 %). Este núcleo estaría parcialmente fundido,4
5 lo que explicaría el campo magnético del planeta.
Rodeando el núcleo existe un manto de unos 600 km de grosor. La creencia generalizada entre
los expertos es que en los principios de Mercurio un cuerpo de varios kilómetros de diámetro
(un planetesimal) impactó contra él deshaciendo la mayor parte del manto original, dando
como resultado un manto relativamente delgado comparado con el gran núcleo.6 (Otras
teorías alternativas se discuten en la sección Formación de Mercurio).