1Altísimo, omnipotente, buen Señor,
tuyas son las alabanzas, la gloria y el honor y toda bendición.
2A ti solo, Altísimo, corresponden,
y ningún hombre es digno de hacer de ti mención.
3Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas,
especialmente el señor hermano sol,
el cual es día, y por el cual nos alumbras.
4Y él es bello y radiante con gran esplendor,
de ti, Altísimo, lleva significación.
5Loado seas, mi Señor, por la hermana luna y las estrellas,
en el cielo las has formado luminosas y preciosas y bellas.
6Loado seas, mi Señor, por el hermano viento,
y por el aire y el nublado y el sereno y todo tiempo,
por el cual a tus criaturas das sustento.
7Loado seas, mi Señor, por la hermana agua,
la cual es muy útil y humilde y preciosa y casta.
8Loado seas, mi Señor, por el hermano fuego,
por el cual alumbras la noche,
y él es bello y alegre y robusto y fuerte.
9Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la madre tierra,
la cual nos sustenta y gobierna,
y produce diversos frutos con coloridas flores y hierba.
10Loado seas, mi Señor, por aquellos que perdonan por tu amor,
y soportan enfermedad y tribulación.
11Bienaventurados aquellos que las soporten en paz,
porque por ti, Altísimo, coronados serán.
12Loado seas, mi Señor, por nuestra hermana la muerte corporal,
de la cual ningún hombre viviente puede escapar.
13¡Ay de aquellos que mueran en pecado mortal!:
bienaventurados aquellos a quienes encuentre en tu santísima voluntad,
porque la muerte segunda no les hará mal.
14Load y bendecid a mi Señor,
y dadle gracias y servidle con gran humildad.
Evangelio de san Lucas
24.fijaos en los cuervos: ni siembran, ni cosechan; no tienen bodega ni granero, y
Dios los alimenta. ¡Cuánto más valéis vosotros que las aves!
25.Por lo demás, ¿quién de vosotros puede, por más que se preocupe, añadir un codo
a la medida de su vida?
26.Si, pues, no sois capaces ni de lo más pequeño, ¿por qué preocuparos de lo
demás?
27.Fijaos en los lirios, cómo ni hilan ni tejen. Pero yo os digo que ni Salomón en
toda su gloria se vistió como uno de ellos.
28.Pues si a la hierba que hoy está en el campo y mañana se echa al horno, Dios así
la viste ¡cuánto más a vosotros, hombres de poca fe!
29.Así pues, vosotros no andéis buscando qué comer ni qué beber, y no estéis
inquietos.
30.Que por todas esas cosas se afanan los gentiles del mundo; y ya sabe vuestro
Padre que tenéis la necesidad de eso.
31.Buscad más bien su Reino, y esas cosas se os darán por añadidura.
32.«No temas, pequeño rebaño, porque a vuestro Padre le ha parecido bien daros a
vosotros el Reino.
33.«Vended vuestros bienes y dad limosna. Haceos bolsas que no se deterioran, un
tesoro inagotable en los cielos, donde no llega el ladrón, ni la polilla;
34.porque donde esté vuestro tesoro, allí estará también vuestro corazón.
Evangelio san Mateo
7.«Pedid y se os dará; buscad y hallaréis; llamad y se os abrirá.
8.Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y el que llama, se le abrirá.
9. ¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé una piedra;
10.o si le pide un pez, le dé una culebra?
11.Si, pues, vosotros, siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto
más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las pidan!
Frases bíblicas
1. Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo único, para que
todo el que crea en Él no se pierda, sino tenga vida eterna (Jn 3,16).
2. Dios es amor (1Jn 4,8).
3. A Dios nadie lo ha visto jamás; pero si nos amamos unos a otros,
Dios está entre nosotros (1Jn 4,12).
4. Me amó y se entregó por mi
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por los amigos
Grábame como un sello sobre tu corazón; llévame como una marca
sobre tu brazo
Fuerte es el amor, como la muerte; el celo, inconmovible como el
sepulcro.
Como llama divina es el fuego ardiente del amor. Ni las muchas
aguas pueden apagarlo, ni los ríos pueden extinguirlo.
Guárdanos como a las niñas de tus ojos
Protégeme Dios mío que me refugio en ti
Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo
Yo te amo Señor, tú eres mi fortaleza
Tu eres mi liberador, tu eres mi Dios; yo te amo Señor
«Levántate, amada mía; ven conmigo, preciosa. Mira que ya no hace
frío y ha dejado de llover. ¡Han nacido flores nuevas y los pájaros
han vuelto a cantar! El arrullo de la tórtola se escucha en nuestra
tierra.
“¿Cómo un joven purifica su camino? Basta con que observe tus
palabras. ¡Con todo mi corazón te he buscado, no me desvíes de tus
mandamientos!”
mis tinieblas (…). Tú me ceñiste de valor para la lucha” (Salmos
18).
6. “Todo lo puedo en Cristo, que me fortalece” (Filipenses 4,13).
7. “El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? Amparo
de mi vida es el Señor, ¿ante quién temblaré?” (Salmos 27,1).
8. “Para Dios, nada es imposible” (Lucas 1,37).
9. “Porque Dios no nos dio un espíritu de timidez, sino un espíritu
de fortaleza, de amor y de buen juicio” (2 Carta a Timoteo 1,7).
10. “El Señor irá delante de ti; Él estará contigo, no te desamparará;
no temas, no te acobardes” (Deuteronomio 31,8).
11. “No temas, porque yo estoy contigo; no te desalientes, porque yo
soy tu Dios. Te fortaleceré. Ciertamente te ayudaré, te sostendré con
la diestra de mi justicia” (Isaías 41,10).
12. “En el mundo tienen tribulación; pero confíen, yo he vencido al
mundo” (Juan 16,33)
¿Acaso se olvidará la mujer de su niño de pecho y dejará de
compadecerse del hijo de su vientre? Pues, aunque se olviden ellas,
yo no me olvidaré de ti. 16 He aquí que en las apalmas de mis
manos te tengo grabada; delante de mí están siempre tus muros.