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Apoyo Social y Estima: ¿Necesidades Desapercibidas Del Paciente Oncológico?

Apoyo Social y Estima: ¿Necesidades desapercibidas del paciente oncológico?

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REIDOCREA | ISSN: 2254-5883 | VOLUMEN 7. ARTÍCULO 15.

PÁGINAS 167-178 167

Apoyo Social y Estima: ¿Necesidades desapercibidas del paciente


oncológico?

Marta Bolívar Martín. Universidad de Granada

Recepción: 24.04.2018 | Aceptado: 15.08.2018


Correspondencia a través de ORCID: Marta Bolívar Martín 0000-0001-9181-121X
Bolívar Martín, M. (2018). Apoyo Social y Estima: ¿Necesidades desapercibidas del paciente
oncológico?. ReiDoCrea, 7, 167-178.

Resumen: Antecedentes: la enfermedad oncológica exige una modificación de la vida de la persona que
lo sufre. Un porcentaje elevado de los supervivientes se encuentran en pleno periodo activo y productivo,
por lo que en estos cambios se incluye el ámbito laboral. El apoyo social se considera una necesidad que
permite paliar cierto efecto de las consecuencias de la enfermedad, y la ausencia de estima supone un
riesgo para la salud. El objetivo del estudio es analizar la situación respecto a estos factores psicosociales
de riesgo en el ámbito laboral de la Universidad de Granada haciendo énfasis en la comparación de
supervivientes de cáncer y personas que no lo han padecido. Método: se llevó a cabo un estudio cuasi-
experimental con 202 participantes trabajadores/as de la UGR con edades comprendidas entre los 23 y
69 años (M = 41.16) divididos en grupos de selección natural en función de haber pasado o no por un
proceso oncológico. Las dimensiones de apoyo social y estima se evaluaron mediante una adaptación del
instrumento ISTAS21. Resultados: los datos muestran que existen diferencias estadísticamente
significativas en ambas dimensiones entre los grupos evaluados, en concreto, los supervivientes de
cáncer puntúan menos tanto en apoyo social como en estima. Conclusiones: haber padecido cáncer se
asocia con un post-estrés significativo que empeora el bienestar de la persona y resulta alarmante como
parece pasarse por alto la situación de estas personas desde la UGR. Es algo que tendría que tenerse en
cuenta para realizar propuestas de prevención.

Palabras clave: Psicooncología | Apoyo Social

Social Support and Esteem: unseen needs of the cancer patient?

Abstract: Background: Cancer is one of the diseases most feared by Spanish society that requires a
change in the life of the person who suffers from it. A high percentage of cancer survivors are in the middle
of the active and productive period of their lives, so these changes include the workplace. Social support is
considered a necessity that helps to alleviate some effects of the consequences of the oncological
disease, and the absence of esteem has been shown to be a health risk. The aim of this study is to
analyze the current situation regarding these psychosocial factors of risk in the workplace of the University
of Granada, emphasizing the comparison of cancer survivors and people who have not had the disease.
Method: A quasi-experimental study was carried out with 202 participants, who are employees of the
University of Granada, aged between 23 and 69 years (M = 41.16) divided into naturally selected groups
according to whether or not they had undergone an oncological process. The dimensions of social support
and esteem as occupational risk factors were evaluated using an adaptation of the ISTAS21
questionnaire. Results: the data show that there are statistically significant differences between the
selected groups in the two dimensions evaluated in the study, in particular, cancer survivors scored less in
social support and in esteem with a relatively low effect size but with an observed optimal power, which
provides great assurance of that effect. Conclusions: having suffered from cancer is associated with
significant post-stress that diminishes the well-being of the person and it is paradoxical and alarming that
the situation of these people seems to be overlooked by the University of Granada as if it were taken for
granted that they will not return to their positions. The return to work in people who have undergone an
oncological process is something that should be taken into account when proposing programs or
preventive adaptations. In addition, continuing with research in this line focusing on more specific aspects
is also proposed.

Keywords: Psycho-oncology |Social Support


REIDOCREA | ISSN: 2254-5883 | VOLUMEN 7. ARTÍCULO 15. PÁGINAS 167-178 168

Introducción

De acuerdo con la OMS se define la enfermedad crónica como un trastorno orgánico


funcional que fuerza una modificación de los estilos de vida de una persona y que
tiende a persistir a lo largo de toda su vida. La mayoría de las enfermedades crónicas
afectan, indudablemente, aspectos importantes de la vida de las personas que la
padecen (Burish y Bradley, 1983, citado en Gil-Roales, 2004), pero también perjudican
a su entorno, familiares y amigos más cercanos.

Dentro de las enfermedades crónicas se encuentran las enfermedades neoplásicas y


el cáncer, que se define como una proliferación rápida de células anormales que se
inicia en alguna parte del cuerpo y puede propagarse a otros órganos. El diagnóstico
de cáncer se asocia a una amenaza para la salud que trasciende en todos, o casi
todos, los ámbitos de la vida de la persona enferma y de sus familiares (Fernández,
Jorge, Sánchez y Bejar, 2016) no solo durante la fase inicial y tratamiento, sino incluso
una vez finalizado y superado el proceso cancerígeno.

Un informe preliminar realizado por el Observatorio del Cáncer aecc (2010), advierte
que, de manera general en la sociedad española, el cáncer es percibido como la
enfermedad más temida, incluso superior a las enfermedades degenerativas, el SIDA
o los trastornos mentales y cardiovasculares. Esta preocupación va en consonancia
con los datos estadísticos drásticos mostrados desde la Sociedad Española de
Oncología Médica, siendo el cáncer una de las principales causas de morbilidad con
228482 casos estimados en el año 2017 y una causa fundamental de mortalidad con
un 27.5% de muertes debidas a tumores en el año 2016 (SEOM, 2018).

En relación a la etiología, desarrollo y mantenimiento del cáncer existen multitud de


factores, como puede ser el ambiente, los estilos de vida, el nivel de estrés, la calidad
de vida, etc., de manera que, el modelo biopsicosocial de salud se está aplicando,
cada vez más, tanto en investigación como en la asistencia a los pacientes y/o
afectados. De esta manera, la Psicooncología es la disciplina que aplica la psicología
a la enfermedad de cáncer en lo que refiere a prevención, asistencia, docencia e
investigación (Arbizu, 2000), y evalúa la calidad de vida de los pacientes,
concretamente el bienestar y comodidad (Becoña, Vázquez y Oblitas, 2000).

La relación entre Psicología y Oncología es estrecha y reciproca puesto que se centra


en el estudio de las dimensiones psicológicas, sociales y conductuales del cáncer
desde dos perspectivas diferentes: (1) los aspectos psicológicos, sociales y
conductuales que influyen en la morbilidad, proceso de enfermedad y mortalidad, y (2)
las respuestas de los pacientes y sus familias durante cada una de las etapas de la
enfermedad (Barroilhet, Forjaz y Garrido, 2005), incluyendo así la supervivencia.

Los adelantos médicos en relación a la oncológica han permitido que las tasas de
supervivencia al cáncer sean relativamente elevadas, suponiendo esto un nuevo reto
para los profesionales de la salud en cuanto a los impactos consecuentes de la
enfermedad sobre los aspectos físicos, emocionales, psicológicos, laborales, etc. una
vez que se ha superado el proceso oncológico, tanto en el paciente como en los
familiares por el malestar que se genera (Rowland et al, 2013; citado en García-
Torres, Alós, Pérez-Dueñas y Moriana, 2016:19). Mullan (1985) aporta una definición
de “superviviente” desde la perspectiva psicosocial en la que se engloba el ajuste
funcional las personas que padecen cáncer en el tiempo, incluyendo la superación del
mismo, dónde también destaca la necesidad de tener en consideración las secuelas
de la enfermedad en los supervivientes y la de realizar mayores esfuerzos
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investigadores en este sentido (García-Torres, Alós, Pérez-Dueñas y Moriana,


2016:21).

En los supervivientes al cáncer, la prevalencia de sintomatología referida al estrés


post-traumático es un hecho relevante que afecta a un alto porcentaje de pacientes y
que, además, tiende a perdurar en el tiempo, lo que afecta al bienestar psicológico de
manera significativa (García-Torres, Alós y Pérez-Dueñas, 2015), de tal forma que, de
manera explícita, el cáncer se considera un estresor capaz de inducir Trastorno por
Estrés Post-traumático desde la cuarta edición del DSM-IV (Ochoa, Sumalla, Maté,
Castejón, Rodríguez, Blanco y Gil, 2010).

Se considera esencial indagar sobre las variables que puedan estar mediando en la
adaptación tanto del paciente como de los familiares que le acompañan durante todo
el proceso (Cortés-Funes, Abián y Cortés-Funes, 2003) por verse afectada la calidad
de vida de ambos. Es por esto que desde Psicooncología también se analizan los
factores psicosociales que influyen y afectan al proceso oncológico (Cruzado, 2003).

Las representaciones sociales del cáncer continúan siendo negativas, algo que implica
que interfiera de manera negativa en la experiencia de enfermedad (Castaño y
Palacios-Espinosa, 2013). Múltiples trabajos de distintas áreas de la salud comparten
el acuerdo común referido a la existencia de relaciones entre el apoyo social, el
afrontamiento y la adaptación (Billing y Moos, 1984; y Coyne y Holyroyd, 1982; citado
en Rodríguez, Pastor y Lopez, 1993). Cruzado, Olivares y Fernández (1992) también
subrayan la influencia del apoyo social en el estilo de afrontamiento y el nivel de ajuste
y/o adaptación del paciente ante el proceso oncológico. De manera general, el apoyo
social en lo que respecta a la enfermedad oncológica se asocia con una mejor
evolución, una considerable adaptación emocional, un mayor afrontamiento, y el
definitiva, con una superior calidad de vida (Andrés, Remesal y Torrico, 2009).

El 40% de las personas afectadas por el cáncer se encuentran por debajo de los 65
años, por lo que suele tratarse de un grupo en pleno periodo activo y productivo, de
manera que la reinserción laboral o la adaptación al trabajo tiene una clara importancia
(Molina y Feliu, 2010). Los pacientes oncológicos se sirven del empleo como recurso
social y económico, al igual que el resto de trabajadores, pero también le conceden un
significado especial al proporcionarles una oportunidad de verificarse a sí mismos, que
supone ganar confianza sobre su salud y su estado social (Gambosi, 1990; Taskila y
Lindbohm, 2007; citado en Molina y Feliu, 2010).

Dentro de este contexto laboral, los factores psicosociales están cobrando una alta
importancia en los últimos años (Rodríguez, 2009), especialmente los identificados
como factores de riesgo, que se presentan durante la interacción del sujeto con el
medio laboral, y hacen referencia según Álvarez (2006) a condiciones presentes en el
ámbito laboral relacionadas frecuentemente con la organización, el contenido del
trabajo y la realización de las tareas, que afectan el bienestar y/o la salud física,
psíquica y social del empleado (Rodríguez, 2009).

Actualmente, los riesgos psicosociales asociados a la aspecto laboral son una de las
principales causas de enfermedades y de accidentes laborales (Gil-Monte, 2009). El
principal problema es que estos riesgos no puede ser identificados en su totalidad de
manera objetiva y tampoco puede ser medidos sobre una base cuantitativa predefinida
legalmente (Rodríguez, 2009). De manera consecuente a la demostrada influencia de
las condiciones laborales en la salud de los trabajadores surge un interés por proteger
dicha salud y el bienestar, obteniendo así, un papel significativo las medidas de
prevención (Charria, Sarsosa y Arenas, 2011). No se puede exponer a los empleados
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a situaciones estresantes o alienantes y esperar que su salud no resulte perjudicada


(Rodríguez, 2009).

En un estudio llevado a cabo en EEUU quedó demostrado que las personas que
superan un proceso de cáncer son tan productivas como el resto pero, a pesar de
todo, parece haber un sentimiento persistente desde el punto de vista de los
empleados de que no todo permanece igual y de la presencia de problemas de
adaptación como resultado de las secuelas de la enfermedad oncológica (Molina y
Feliu, 2010).

Son múltiples y diversos los factores psicosociales considerados de riesgo dentro del
ámbito laboral, destacando los generadores de estrés. No obstante, sin restar
importancia o infravalorar al resto de factores, se recalcan el apoyo social, por ser una
de las dimensiones fundamentales y por la evidenciada y ya comentada estrecha
relación con el proceso oncológico; y la estima, por obtener el primer lugar de
dimensiones críticas de peligrosidad para la salud en el estudio de Rodríguez (2009) y
no haber sido relacionada anteriormente con los enfermos de cáncer.

Se ha tratado de definir el concepto de apoyo social de numerosas formas pero puede


entenderse como la transacción entre dos o más personas que supone implicación
emocional, ayuda instrumental, información y/o valoración (House, 1981; citado en
Durá y Garcés, 1991). No obstante, el apoyo social percibido, entendido como la
valoración cognitiva de estar conectado con otros (Gómez, Pérez y Vila, 2001), ha
demostrado ser más importante y tener más impacto sobre la salud y bienestar
(Vinaccia, Quiceno, Fernández, Contreras, Bedoya, Tobón, y Zapata, 2014). El apoyo
social en la persona superviviente de cáncer se considera una necesidad que permite
paliar el efecto de los cambios consecuentes asociados a la enfermedad (Gil-Roales,
2004; Gabaldón, Mayoral y Páez, 1993; citado en Andrés, Remesal y Torrico, 2009).

Por su parte, la estima se refiere al respeto y el reconocimiento, al apoyo adecuado y


al trato justo recibido en el trabajo, cuya ausencia supone una situación de riesgo
importante para la salud (Rodríguez, 2009) y forma parte de la dimensión de falta de
compensaciones incluidas en los riesgos psicosociales del ámbito laboral.

Objetivos

Por todo ello, objetivo principal de esta investigación es analizar el estado de la


situación actual con respecto a los factores psicosociales de riesgo en el ámbito
laboral, concretamente el apoyo social y la estima, en trabajadores de la Universidad
de Granada, haciendo énfasis en la comparación de empleados/as que han sufrido un
proceso oncológico ellos mismos o un familiar cercano, y empleados sin esta
condición.

En base a la literatura revisada, se espera encontrar que los trabajadores y las


trabajadoras que han padecido una enfermedad oncológica presenten puntuaciones
significativamente inferiores tanto en la dimensión de apoyo social como en la de
estima en comparación con el resto de empleados que no han padecido cáncer.

Métodos

Participantes

La muestra del presente estudio está constituida por 202 trabajadores de la


Universidad de Granada (62.9% mujeres y 37.1% hombres), entre los que se incluye
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tanto profesorado (PDI) como personal de administración y servicios (PAS) con


edades comprendidas entre los 23 y 69 años (M = 41.16, SD = 12.315) y gran
diversidad en cuanto a los años de antigüedad en el puesto de trabajo (M = 12.74, SD
= 11.897). El total de la muestra se divide en:

1. Un primer grupo formado por 83 trabajadoras/es que no han padecido cáncer


ni tienen un familiar primario en situación oncológica. Representan el 41.1% de
la muestra total y se compone de 46 mujeres y 37 hombres (55.42% y 44.58%)
con edad media de 37.25 años (DS = 12.158) y antigüedad media de 10.16
años (DS = 11.67).
2. Un segundo grupo formado por 94 trabajadoras/es que no han padecido cáncer
pero que si tienen o han tenido a un familiar primario en situación oncológica.
Representan el 46.5% de la muestra total y se compone de 62 mujeres y 32
hombres (65.96% y 34.04% respectivamente) con edad media de 43.30 años
(DS = 12.359) y una antigüedad media de 13.89 años (DS = 12.297).
3. Un tercer grupo formado por 25 trabajadoras/es que sí han sufrido una
enfermedad oncológica. Representan el 12.4% de la muestra total y se
compone de 19 mujeres y 6 hombres (76% y 24% respectivamente) con una
edad media de 46.12 años (DS = 8.772) y una antigüedad media de 17.20
años (DS = 9.238).

Instrumentos

Para la medición de las variables establecidas en este estudio se hace uso del
ISTAS21, una herramienta de evaluación de riesgos laborales de naturaleza
psicosocial. Forma parte de la metodología COPSOQ, la cual ha adquirido un notable
poder internacional por ser uno de los instrumentos esenciales en la investigación de
riesgos psicosociales, disponible en más de 25 idiomas y frecuentemente citado en
publicaciones científicas y documentos de instituciones internacionales. El ISTAS21,
en concreto, es la versión española del Cuestionario Psicosocial de Copenhague
(COPSOQ), la cual fue validada por Moncada, Llorens, Navarro y Kristensen (2005)
demostrándose que se corresponde con el original con un nivel excelente de validez,
fiabilidad y concordancia con este. Se trata de un cuestionario individual y anónimo
aplicable a cualquier tipo de empleo que evalúa 21 dimensiones psicosociales
susceptibles de generar estrés en el ámbito laboral. El instrumento ISTAS21 se
encuentra actualmente activo en el Instituto Nacional de Seguridad e Higiene en el
trabajo (INSHT).

Para el presente estudio se hace hincapié únicamente en las dimensiones del


instrumento relacionadas con las variables apoyo social y estima que, de manera
aislada, presentan una buena consistencia interna con un alfa de Cronbach de .87 y
una fiabilidad suficiente con un valor de .502 respectivamente.

Procedimiento

Debido a que no se hace uso del instrumento ISTAS21 al completo, se requiere


construir una adaptación que contenga los ítems referidos a las variables específicas
que se tienen en cuenta en el presente estudio. El estudio forma parte de una
investigación más amplia donde se evalúan otras dimensiones del instrumento.
Además de esto, se añaden algunas cuestiones de carácter socio-demográfico
referidas a edad, género y años de antigüedad en el puesto de trabajo. Esta
adaptación se plasma en un Formulario de Google para facilitar su difusión a la
muestra a través de la plataforma de correo de la Universidad de Granada. Los
participantes reciben esta adaptación del instrumento a través de un e-mail que
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contiene una breve descripción del propósito del estudio, la petición de colaborar y el
enlace que le llevaría al formulario para cumplimentarlo.

Estimado/a profesor/a, dos estudiantes del Trabajo Fin de Grado de Psicología


están realizando un estudio sobre algunos factores de origen psicosocial que
pueden afectar a trabajadores/as en general y específicamente a personas que
han sufrido una enfermedad oncológica. Por favor, agradecería tu colaboración
completando un cuestionario online al que puedes acceder a través del siguiente
link: [Link]

Esta difusión se realiza a lo largo de dos semanas y, a medida que los participantes
responden, sus respuestas quedan almacenadas en una hoja de cálculo también de la
plataforma de Google, que más adelante será descargada para analizarse.

Diseño

Se trata de un diseño cuasi-experimental: un estudio unifactorial entregrupos que


cuenta con una variable independiente referente al hecho de haber pasado o no por
una enfermedad oncológica y/o tener un familiar en dicha situación. Los grupos se han
formado mediante un proceso de selección natural por ser una condición que los
participantes tienen por sí mismos y se encuentran descritos en el primer subapartado
del método. Las variables dependientes evaluadas son el apoyo social y la estima.

Análisis de datos

El análisis consiste en realizar una comparación estadística de medias y calcular la


potencia estadística del tamaño del efecto limpiando el posible error utilizando el
programa SPSS-24.

Resultados

Debido a la manipulación en la selección de los grupos se considera oportuno analizar


la homogeneidad de los mismos en función de las distintas variables socio-
demográficas valoradas en el estudio: género, edad y antigüedad.

En el caso del género, al tratarse de una variable categórica con tres grupos debe
realizarse este análisis mediante la prueba Chi Cuadrado de Pearson (χ2).

Tabla [Link]ón por Género dentro de los Grupos


GÉNERO
Mujer Hombre
Total
No cáncer y no familiar 46 37 83
GRUPOS No cáncer y si familiar 62 32 94
Cáncer 19 6 25
Total 127 75 202

Tabla 2. Pruebas de Chi-cuadrado para el Género en los Grupos


Valor df Significación asintótica (bilateral)
Chi-cuadrado de Pearson 4,203 2 ,122
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Los resultados muestran una descompensación del género en los grupos por haber
mayor número de mujeres que de hombres, pero esta proporción parece mantenerse
ya que no se han encontrado diferencias estadísticamente significativas entre los
grupos en función de la variable género χ2(2, N=202) = 4.20, p >.05. Se considera,
entonces, que es una variable que se encuentra equilibrada en los grupos estudiados
y que no afectará de manera significativa a las diferencias entre estos.

Con respecto a la edad y la antigüedad en el puesto de trabajo, al tratarse de dos


variables continuas y una categórica debe realizarse este análisis de homogeneidad
mediante ANOVA. Los resultados obtenidos muestran que tanto en la variable edad
F(2,199) = 8.164, p = .000 como en la antigüedad F(2,199) = 4.24, p = .016 existen
diferencias estadísticamente significativas respecto a su distribución en los grupos,
haciendo así que queden desequilibrados, siendo precisamente el grupo de personas
que sí han padecido cáncer los de mayor edad y antigüedad.

Respectivos ANCOVA y ANOVA para las variables estudiadas

Con la intención de limpiar el efecto de las variables que han quedado desequilibradas
por falta de homogeneidad en los grupos se plantea realizar los análisis considerando
edad y antigüedad como covariables. Para ello, el primer requisito es que dichas
variables cumplan el principio de linealidad, esto es, que correlacionen con las
variables dependientes, que se comprueba mediante un análisis de correlación lineal.

Tabla 3. Relación lineal del Apoyo Social y Estima con las variables dependientes
Apoyo Social Estima
**
Correlación de Pearson -,206 -,099
Edad Sig. (bilateral) ,003 ,160
N 202 202
**
Correlación de Pearson -,197 -,050
Antigüedad Sig. (bilateral) ,005 ,483
N 202 202
**La correlación es significativa en el nivel 0.01 (bilateral)

Como puede observarse en la Tabla 3 los resultados con respecto a la edad muestran
que correlaciona con la variable dependiente Apoyo Social r(201) = -.206, p <.01 pero no
con la de Estima r(201) = -.099, p >.05.

De igual manera, respecto a la antigüedad, los resultados muestran que también


correlaciona con la variable dependiente Apoyo Social r(201) = -.197, p <.01 pero no con
la de Estima r(201) = -.050, p >.05. Esto implica que ambas variables son susceptibles
de emplearse como covariables en la variable dependiente Apoyo Social por mostrar
correlación con ella, pero no en la de Estima.

Apoyo social. En función de los resultados del principio de linealidad se decide


realizar un análisis de covarianza para tratar de limpiar el posible efecto extraño de las
covariables edad y antigüedad en el efecto real encontrado entre grupos de nuestra
variable independiente sobre el Apoyo Social, esto es, en función de haber pasado o
no por un proceso oncológico y/o tener familiar o no en dicha situación. Los resultados
obtenidos en el ANCOVA muestran que existe un efecto limpio de covariables
estadísticamente significativo en el Apoyo Social en función de haber atravesado o no
por un proceso oncológico, F(2,201) = 9.444, p = .000, η2p = .087. Esto indica un tamaño
del efecto bajo, pero presenta una potencia observada de .978 que sugiere una total
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seguridad sobre ese efecto. Al tratarse de más de dos grupos se hace necesario
realizar comparaciones múltiples para comprobar concretamente entre qué grupos se
produce este efecto.

Tabla 4. Comparaciones por parejas del efecto significativo sobre Apoyo Social
Diferencia de Error
(I) GRUPOS (J) GRUPOS Sig.b
medias (I-J) estándar

No cáncer y no No cáncer y si familiar -,079 ,580 1,000


familiar Cáncer 3,454* ,873 ,000
No cáncer y si No cáncer y no familiar ,079 ,580 1,000
familiar Cáncer 3,533* ,842 ,000
Cáncer No cáncer y no familiar -3,454* ,873 ,000
No cáncer y si familiar -3,533* ,842 ,000
*La diferencia de medias es significativa en el nivel .05
b. Ajuste para varias comparaciones: Bonferroni

Las comparaciones múltiples indican que existen diferencias estadísticamente


significativas entre: el grupo de personas que no han pasado por un proceso
oncológico ni han tenido un familiar en dicha situación y el de personas que sí han
padecido cáncer t(201) = 3.95, p = .000; el grupo de personas que no han pasado por un
proceso oncológico pero sí han tenido un familiar en dicha situación y el de personas
que sí han padecido cáncer t(201) = 4.19, p = .000. Pero que no existen diferencias en
dicha variable entre los grupos de personas que no han pasado por un proceso
oncológico independientemente de tener o no un familiar en dicha situación oncológica
t(201) = 13, p = 1.

Figura [Link] marginales estimadas Apoyo Social en los GRUPOS


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Estima. En este caso se decide realizar un análisis de varianza unifactorial (ANOVA)


debido a que no se pueden considerar las variables extrañas como covariables. En
relación a esta variable, también existe un efecto estadísticamente significativo del
hecho de haber atravesado por un proceso oncológico o no con los correspondientes
estadísticos F(2,201) = 6.823, p = .001, η2p = .06, aunque con un tamaño del efecto
relativamente bajo. Al tratarse de tres grupos es necesario realizar comparaciones
múltiples para comprobar entre qué grupos se produce el efecto.

Tabla 5. Comparaciones por parejas del efecto significativo sobre Estima

Diferencia de Error b
(I) GRUPOS (J) GRUPOS Sig.
medias (I-J) estándar

No cáncer y no familiar No cáncer y si familiar ,55153 ,45576 ,683


*
Cáncer 2,54940 ,69033 ,001

No cáncer y si familiar No cáncer y no familiar -,55153 ,45576 ,683


*
Cáncer 1,99787 ,68091 ,011
*
Cáncer No cáncer y no familiar -2,54940 ,69033 ,001
*
No cáncer y si familiar -1,99787 ,68091 ,011
*La diferencia de medias es significativa en el nivel .05
b. Ajuste para varias comparaciones: Bonferroni

Las comparaciones múltiples indican que existen diferencias estadísticamente


significativas entre: el grupo de personas que no han pasado por un proceso
oncológico ni han tenido un familiar en dicha situación y el de personas que sí han
padecido cáncer t(201) = 3.69, p = .001; el grupo de personas que no han pasado por un
proceso oncológico pero sí han tenido un familiar en dicha situación y el de personas
que sí han padecido cáncer t(201) = 2.93, p = .011. Pero que no existen diferencias en
dicha variable entre los grupos de personas que no han pasado por un proceso
oncológico independientemente de tener un familiar en dicha situación o no t(201) =
1.24, p = .683.

Figura 2. Medias marginales estimadas Estima en los GRUPOS


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Discusión

Una vez llegado a este punto y como puede observarse a lo largo de la presentación
de resultados, se puede concluir que los datos obtenidos son congruentes con la
hipótesis planteada en el estudio puesto que en todas las dimensiones medidas las
personas que han luchado contra el cáncer puntúan más bajo, corroborando así la
literatura existente acerca de la situación oncológica y los posibles riesgos en el
ámbito laboral, en relación con el apoyo social y la estima.

En primer lugar, tras limpiar todos los posibles efectos de la diferencia de edades y de
años de antigüedad en el puesto de trabajo, los datos demuestran que el apoyo social
que reciben las personas que han padecido cáncer en algún momento de su vida es
menor, o al menos así lo perciben ellas, que el que reciben el resto de personas en lo
que respecta al ámbito laboral en la muestra de trabajadores/as de UGR. Resulta
paradójico e inquietante que quienes, quizá, necesitan un mayor apoyo para facilitar su
adaptación y su vuelta al trabajo sean quienes menos apoyo reciban, algo que
obviamente interfiere de manera negativa la vida y bienestar de dichas personas.

Por otro lado, también se demuestra que las personas que han sufrido una
enfermedad oncológica tienen una estima menor, al menos en el ámbito laboral, que
las personas que no la han padecido, lo que supone una situación de riesgo
importante para la salud de dichas personas, por si no fuera poco con la condición en
la que se encuentran, que además resulta ser, según afirma Rodríguez (2009) la
primera dimensión crítica de peligrosidad para la salud dentro de los riesgos laborales.

Este hecho demostrado en el presente estudio resulta altamente preocupante, no es


entendible que los supervivientes de cáncer, personas que han estado sometidas a
una condición vital crítica durante cierto tiempo de su vida, reciban un menor apoyo
social que el resto en algo tan importante para el ser humano como es la vida laboral,
y presenten menores niveles de estima.

Por sí mismo, el haber padecido la enfermedad oncológica se asocia con un post-


estrés significativo que empeora el bienestar psicológico de la persona. Esto, a su vez,
se relaciona con la influencia del apoyo social, que mejora el afrontamiento, la
adaptación y en definitiva la calidad de vida, y con la falta de estima como peligro
añadido. Pero, por si esto resultara insuficiente, se sabe que los pacientes oncológicos
utilizan el empleo, además de como recurso social y económico como el resto, como
un aporte especial para verificarse a sí mismos, que le supondría ganar incluso salud;
y se ha demostrado, en este estudio, que en el empleo tampoco reciben las
condiciones óptimas. Es altamente llamativo, pero sobre todo alarmante como parece
que la Universidad de Granada, en este caso, omite o se olvida poco a poco del
trabajador/a que está dado de baja por padecer cáncer, como si se diera por hecho
que la persona no va a volver a trabajar nunca. El empleo es un aspecto vital para
cualquier persona, y en lugar de facilitarlo, se le ponen trabas u obstáculos.

En base a todo lo expuesto se defiende que por mucho que mejore la medicina o los
tratamientos frente al cáncer, el bienestar y la calidad de vida de una persona va
bastante más allá que la mera salud física objetiva, y los datos obtenidos no
demuestran que la sociedad esté ayudando mucho al respecto. Por ello, se propone
que desde algún órgano superior, desde la propia Universidad de Granada o incluso
desde asociaciones externas relacionadas con el cáncer debería establecerse alguna
especie de convenio en el que se proponga analizar la situación de cada persona
concreta superviviente de cáncer que se encuentre ejerciendo profesionalmente en la
UGR una vez que vuelve al empleo, para que puedan realizarse las adaptaciones y
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facilidades necesarias, teniendo claro que no se piden facilidades que el resto de


trabajadores no tienen porque sería como favoritísimo por enfermedad o incluso por
pena que es lo último que estas personas necesitan.

Por otra parte, también parece mostrarse que estos niveles más bajos en apoyo social
y en estima que presentan las personas supervivientes de cáncer, están presentes, de
alguna manera, en las personas que no lo han padecido pero sí que tienen un familiar
de primer grado en dicha situación, aunque no sea de forma significativa. Estos datos
son los que se esperaban, pues aunque su bienestar y calidad de vida se vean
perjudicados, no presentan las mismas necesidades que los propios pacientes de
cáncer. Se trata de unos datos llamativos que también deberían seguir estudiándose.

Para terminar, se considera oportuno señalar que se trata de un primer estudio


exploratorio sobre la situación actual de los supervivientes del cáncer en el ámbito
laboral de una manera bastante general que requiere, en un futuro, continuar
investigando en este línea realizando estudios cada vez más específicos. El presente
estudio presenta algunas limitaciones que no han podido ser controladas. En cuanto a
la muestra, a pesar de tener una elevada implicación de los participantes, el grupo de
personas que han padecido cáncer es reducido, algo incontrolable en esta situación
puesto que se trata de una selección natural. No obstante, el tamaño de los grupos va
en concordancia con la población real puesto que, afortunadamente, el número de
personas supervivientes de cáncer es menor al número de personas que no han
sufrido la enfermedad. Esta es la principal limitación, además del posible efecto de
algunas condiciones no controladas en la recogida de datos como una identificación
real de que la persona que está respondiendo tiene las características que dice tener o
las condiciones en las que se encontraba cuando cumplimentó el cuestionario. Estas
limitaciones es posible que sean las responsables de que el tamaño del efecto
encontrado en las diferencias en las dimensiones evaluadas sea relativamente
pequeño. No obstante, la potencia observada de esos efectos es óptima, lo que
implica que a pesar de ser un efecto pequeño, hay muchísima seguridad de que es
real. Es por esto que se hace necesario continuar investigando esta temática, pues el
cáncer es algo que, por desgracia, afecta a gran parte de la población, al igual que el
trabajo es una parte vital de sus vidas.

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