Reformas Administrativas y NGP
Reformas Administrativas y NGP
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Material resignificado de la asignatura “Enfoques teórico-prácticos de la gestión pública”. Tecnicatura
Universitaria en Planificación y Administración Estatal -FTS UNER-
“intentos” en la segunda mitad de los años 90´. Además abordaremos las diferentes miradas
que se desarrollaron en el marco del paradigma postburocrático, en pos de ir presentando
algunos de los tópicos que desarrollaremos en la próxima unidad con mayor profundidad
(como los enfoques de la perspectiva democratizante).
Para finalizar este apartado haremos mención a las características centrales de los procesos
de reformas administrativas en nuestro país, a partir de los aportes de Oszlak (1999), las
problemáticas y desafíos aún pendientes.
El paradigma postburocrático
Este paradigma es descrito por Barzelay y Armajani (1992), quienes lo caracterizan a partir
de un aspecto, el “uso cada vez más común de términos como clientes, calidad, servicio,
valor, incentivos, innovación, autorización y flexibilidad, por parte de quienes tratan de
mejorar las operaciones gubernamentales” (1992). También plantean que el paradigma
burocrático, desarrollado teóricamente por Max Weber, ya no es la única fuente de ideas y
de argumentación de la administración pública y señalan algunas diferencias que
mencionamos a continuación:
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Sugerimos visitar el sitio oficial de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).
Disponible en: [Link]
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Barzelay y Armajani (1992:966).
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Interés Público Resultados que valoran los ciudadanos
Administración Producción
Operar sistemas administrativos Separar el servicio del control; lograr apoyo para las
normas; ampliar la acción colectiva; ofrecer
incentivos; evaluar y analizar resultados ; enriquecer
la retroalimentación
En relación a las reformas de segunda generación, Aguilar Villanueva (2006) plantea que
independientemente de los diferentes nombres con las que se las ha nombrado,
modernización, reingeniería, reestructuración, innovación, rediseño, reinvención, la reforma
administrativa o reforma de la gestión pública refiere al cambio de las normas, las
estructuras organizacionales y los patrones directivos y operativos del gobierno, que por
sus propósitos, modos o resultados se orienta hacia formas pos-burocráticas de
organización, dirección y operación, con el fin de elevar la eficiencia, la calidad y la
responsabilidad de la acción pública.
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llamadas posburocráticas, en tanto alteran la distribución tradicional (centralizada) del
poder, redefinen la división tradicional (fragmentada y funcional) del trabajo público,
cambian los incentivos de los actores y muy probablemente dan origen a otra idea de la
Administración Pública y a nuevos valores administrativos en el servicio público.
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La etapa inicial de las reformas administrativas se caracterizó por la aplicación de las
tecnologías de gestión privada en el ámbito de las organizaciones públicas, la
racionalización de estructuras y procedimientos, la revisión de los procesos de toma de
decisiones y el incremento de la productividad de los empleados públicos.
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¿Es posible aplicar de manera directa las herramientas implementadas en el ámbito
empresarial al sector público?
Echebarría y Mendoza (1999), destacan cuatro aspectos que, por su carácter estructural, le
imprimen rasgos distintivos al contexto en el que tienen lugar los procesos de gestión
pública y que, como tal, difieren de la lógica impuesta por el mercado a las compañías
privadas.
La sustitución del Se realiza a través de las acciones del gobierno y Asignación de recursos por medio
mercado por el proceso no por el mercado. El proceso político, como del mercado.
político como mecanismo de asignación de recursos, se
mecanismo de caracteriza por: a) su preocupación por los
asignación de recursos. aspectos redistributivos y de equidad, no
contemplados por el mercado y b) el
condicionamiento impuesto por su pluralismo, la
fragmentación de la autoridad, y el hecho de que
el disenso sobre los objetivos y el conflicto es
legítimo.
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Los procesos de La creación de valor en el sector público se La creación de valor se sustenta en
creación de valor en el encuentra condicionada por las percepciones la demanda en el sector privado
sector público. sociales en torno a la manera en que el proceso
político administrativo responde a las distintas
demandas. Así, los aspectos de transparencia,
equidad, no discriminación, legalidad y
receptividad forman parte integral de dicho
valor.
La dificultad de medir el La ausencia de precios para los bienes públicos Necesita ser medible,
valor creado por la (que no pasan por el mercado), lo que impide, cuantificable
acción de las por ejemplo, cuantificar los beneficios creados en
administraciones términos de ingresos, o bien poder reflejar desde
públicas. los presupuestos públicos sólo una parte de los
costos implicados en algunos programas, como
es el caso de los regulatorios.
Observando las diferencias entre ambos espacios, algunos autores plantean que el camino
hacia el diagnóstico compartido por las diferentes instituciones, es pensar opciones
diferenciadas, más acordes con la “innovación” que con la “imitación” que impone la
aplicación de técnicas empresariales -del ámbito privado- en el sector público (Metcalfe,
1999).
Uno de los principios centrales que se ha propuesto desde la NGP puede sintetizarse en la
frase de Kettl “dejar que los gestores gestionen”, aludiendo así a la búsqueda del
incremento de la responsabilidad de quienes administran los servicios ante el público. El
enfoque “orientado al cliente”, promueve una mayor delegación de poder hacia los
gestores para actuar con flexibilidad para mejorar el servicio, tomando en cuenta las
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demandas y preferencias del consumidor. Desde esta óptica, se operan cambios
sustanciales en la relación entre los funcionarios elegidos y los administradores, si estos
últimos quedan sujetos en primer lugar al mandato de los “clientes”, a riesgo de “afirmar su
autonomía de los que elaboran las políticas públicas” ( Kettl, 1997).
Otra visión, opuesta a la anterior, busca la reducción del poder de la burocracia, reforzando
la incidencia de las autoridades electas no sólo en el terreno de la formulación sino en la
implementación de políticas, a través de nuevos criterios de centralización, coordinación y
control (Aucoin, 1990). En este caso el excesivo formalismo y reglamentación impide lograr
resultados- el problema es “domar a la burocracia” (Aucoin, 1990).
Bajo esta alternativa, más que un dilema de “delegación”, emerge como cuestión el tema
de la “responsabilidad”: ¿a quién se debe atribuir responsabilidades concretas frente al
incumplimiento de los objetivos o metas propuestas?: ¿a estos “nuevos gerentes” o
“burocracias flexibles”?; ¿a los funcionarios políticos?. ¿las burocracias “paralelas” poseen
los conocimientos y la experiencia suficiente como para ocupar tantas posiciones clave,
desplazando- la mayoría de las veces- a los cuerpos estables de la administración? .
De la mano de estos planteos se recicla una problemática tradicional del sector público: la
frontera entre política y administración. Sin embargo, antes de volver a debatir sobre
antinomia entre técnica y política, las discusiones actuales prefieren la necesidad de
reconstrucción de un “nuevo marco de responsabilidad que re-ordene la vinculación entre
las funciones políticas y administrativas” (Echebarría y Mendoza, 1999).
Perspectivas de la responsabilidad:
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Visión Anglosajona de la NGP
La nueva gestión pública (New Public Management), fue término acuñado por Christopher
Hood (1989) casi al inicio de las reformas británicas, que se generalizó para describir,
valorar o criticar los cambios organizativos, directivos y operativos que a lo largo de los años
ochenta sucedían en el sector público de muchos países. El punto de partida y referente
mundial fueron las reformas administrativas de Gran Bretaña, impulsadas inicialmente por
la primera ministra Margaret Thatcher y continuadas después por el primer ministro John
Major, que se extendieron luego a los gobiernos del Commonwealth4 y posteriormente a
los de otros países.
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¿Qué es la Commonwealth?. Disponible en:
[Link]
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En este sentido hay que abandonar la idea que la Nueva Gestión Pública es sólo un
conjunto de instrumentos para la mejora de la gestión sino que hay que tener en cuenta
que también llevan incorporados valores ideológicos y administrativos. Estos instrumentos
han nacido en países anglosajones que, con anterioridad, sí hicieron el esfuerzo de definir
previamente su modelo de Estado. Los instrumentos de la Nueva Gestión Pública que
provienen de [Link]., Reino Unido y Nueva Zelanda están vinculados a un modelo de Estado
que se puede definir como neoliberal. En una esfera algo más progresista algunos
instrumentos de la Nueva Gestión Pública pueden asociarse a las formulaciones británicas
de la “tercera vía” de Blair (1998) y Giddens (1999) en lo que de forma más correcta se
puede denominar como sociedad del bienestar.
Aguilar Villanueva, describe una línea angloamericana de las reformas. Sostiene que el
agotamiento y las distorsiones de la política de empleo, bienestar y seguridad social en el
Reino Unido y, en paralelo, la declinación de la productividad y competitividad de la
economía británica, fueron los factores que propiciaron la derrota política de los laboristas
y que hicieron que se reconociera la necesidad o conveniencia de introducir reformas
(neoliberales o neoconservadoras) de desregulación estatal, liberalización de los mercados
y eficientización de los gobiernos.
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Posteriormente la reforma administrativa británica y/o la neozelandesa y/o la
norteamericana se volvieron una referencia obligada para los países que, como los
latinoamericanos, experimentaron el agotamiento del modelo económico y político del
Estado desarrollador y de su crecido aparato de administración, y que consideraban
indispensable emprender fuertes reformas administrativas para restablecer la capacidad
directiva del Estado con otros medios.
Kettl afirma que las reformas contemporáneas de la Administración Pública tienen una
matriz angloamericana, con dos modelos, Gran Bretaña y los Estados Unidos.
Los especialistas de la OCDE, afirman que uno de los orígenes del mal funcionamiento del
sector público es precisamente la falta de formalidad y respeto a las normas que imperan
en la cultura administrativa de la región (Burky y Perry, 1998; Evans, 1992; Shepherd,
1999). Y sostienen que la mayoría de las técnicas de gestión “favorecen la ampliación de la
discrecionalidad de los altos funcionarios, aunque de esta forma los organismos que ellos
conducen ganan en flexibilidad y eficiencia.
Los principios/lineamientos que aporta esta organización como rasgos claves en las
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reformas de la gerencia pública son:
❖ devolver autoridad, otorgar flexibilidad;
Sin embargo, la OCDE alerta sobre la posibilidad de considerar a los principios de la NGP
como un modelo unívoco de reforma y transferible a cualquier país, sin tomar en cuenta
las particularidades de los diferentes sistemas políticos y administrativos que,
naturalmente, implicarán formas de operacionalización muy divergentes de estos criterios
considerados como “bastante abstractos”. Así, podrá ser conveniente reformas más
profundas, o reformas selectivas e incrementales, por medio de distintas estrategias y
alternativas, adoptando un enfoque “pragmático” antes que “dogmático” (OCDE, 1995).
Estados Unidos ha sido uno de los países promotores del modelo para la nueva gerencia
pública, uno de los hitos centrales en este aspecto fue la obra escrita por Osborne y
Gaebler “Reinventando el Gobierno”. La misma fue escrita durante la administración del
gobierno de Clinton , en el marco de un estudio del sector público, denominado el “Análisis
de la Actuación Nacional” (NPR).
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Los conceptos que tuvieron mayor influencia en el modelo estadounidense, y que guiaron
la acción modernizadora fue el Modelo de las “Cinco R”: “Reestructuración”,
“Reingeniería”, “Reinvención”, “Realineación” y “Reconceptualización”.
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establecidos no es otra cosa que cumplir con el dictado según el cual “la estructura
sigue a la estrategia”. “La realineación es, en esencia, la implementación de la
estrategia de reinvención. Sin embargo, mientras que la reinvención tiene que ver
con cambios en la forma de operar de la organización en su entorno externo, la
realineación se centra en el cambio hacia el interior de la organización” (Lawrence
R. y Thompson, 1999: 263).
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-RAMIÓ MATAS, Carles (2001). Los problemas de implantación de la Nueva Gestión Pública
en las Administraciones Públicas Latinas: Modelo de Estado y Cultura Institucional. Revista
del CLAD Reforma y Democracia Nº21, Caracas, Venezuela.
-LÓPEZ, ANDREA (2002): “La Nueva Gestión Pública: Algunas precisiones para su abordaje
conceptual”. Serie I: Desarrollo Institucional y Reforma del Estado. Documento N° 68 INAP.
Disponible en [Link]
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Como pudimos observar en la clase anterior, el desafío para América Latina reside en la
construcción de “verdaderas burocracias modernas”, regidas por sistemas de mérito, con
autonomía técnica y conducción política, y sometidas a reglas precisas para tornarse más
transparentes, accesibles, responsables y receptivas.
Oscar Oszlak reconoce que el Siglo XX es pródigo en intentos reformistas en América Latina;
sin embargo, las reformas iniciadas a finales de los años ochenta y principios de los
noventa, poseen dos características que permiten diferenciarlas de todo lo anterior: a)
ponían en cuestión el papel del Estado como instancia articuladora de las relaciones
sociales, y su intervención en ese plano; y b) su grado de éxito fue mucho mayor. En
virtud de ello, pueden ser denominadas como Reformas de Primera Generación (Oszlak,
1999: 84).
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Material resignificado de la asignatura “Enfoques teórico-prácticos de la gestión pública”. Tecnicatura
Universitaria en Planificación y Administración Estatal -FTS UNER-
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Su objetivo no fue mejorar al Estado: «La reconversión neoliberal de los años setenta y
ochenta partió de un diagnóstico que atribuía la crisis económica al fracaso de un modelo
de organización social fundado en una matriz Estado-céntrica. Planteado el problema en
estos términos, la solución no podía ser otra que correr las fronteras, sustituyendo Estado
por mercado, estableciendo un nuevo esquema de división social del trabajo y
desregulando la actividad económica (Oszlak, 1999: 85)” (En Gantus 2017:199)
“Pero una vez finalizada esta etapa -la de las reformas de primera generación-, el Estado
resultante lejos estaba de las imágenes auguradas por los partidarios del achicamiento del
gasto público. El argumento del Banco Mundial es que el terreno que pisan los Gobiernos
está en permanente cambio, y ello dificulta la definición (de una vez y para siempre) del rol
del Estado (WB, 1997: 25). A raíz de los cambios producidos recientemente, del
reconocimiento de la existencia de fallas del mercado, y de la equidad como una
preocupación permanente, aún sería necesario transformar al Estado. Pero las
transformaciones necesarias eran otras -Y de hecho, tendrían poco que ver con el rol del
Estado-” (Gantus 2017:200)
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“segunda”, ya que de “terceras” no se habla. Por otra parte, la alusión pretende establecer
una secuencia inevitable, que sólo se explica por una suerte de determinismo histórico,
según el cual la lógica del proceso de transformación estatal debe ajustarse a un curso
lineal y predeterminado.
“El Estado no debería regresar al rol que había tenido. A aquellas reformas de Primera
Generación o hacia afuera, que se propusieron achicar el dominio funcional del Estado y el
gasto público, le seguirían las reformas hacia adentro (Oszlak,1999: 92), cuyo propósito
estaría en línea con el reclamo del Banco Mundial de repensar al Estado. Son reformas
orientadas a introducir modificaciones sustantivas al cómo del quehacer estatal. Son, en
este sentido, Reformas Administrativas propiamente dichas, y no Reformas del Estado”
(Gantus 2017: 200)
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● Y una tercera premisa induciría a pensar que, de completarse exitosamente la
secuencia, el Estado habrá adquirido atributos institucionales que lo convertirían en
un genuino exponente del tal mentado y utópico “estado necesario”.
La prehistoria de la reforma
Para abordar el estudio de las reformas de segunda generación es necesario recordar los
procesos que estudiamos en la clase anterior, vinculadas a los cambios que se produjeron
sobre el quehacer estatal.
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pasado a ser una condicionalidad del financiamiento externo y esto opera como un factor
altamente determinante de su permanencia en la agenda estatal. No sólo como exigencia
de disciplina fiscal y de cumplimiento de metas de reforma, sino también como fuente casi
excluyente de los recursos disponibles para llevar a cabo los cambios.
Sin embargo, no parece existir consenso acerca de los contenidos y alcances de las reformas
estatales de segunda generación. Además, la experiencia ha permitido comprobar que los
objetivos y contenidos de la segunda reforma difieren de contexto en contexto y dependen,
a menudo, del alcance que haya tenido la primera.
Como puede observarse, los señalamientos que realiza el autor no distingue entre las
Reformas de primera y segunda generación ¿pueden identificar las características que
trabajamos en las Reformas de Primera Generación?
Oszlak (1999) retoma los postulados de la "reinvención" del gobierno, para analizar las
Reformas de segunda generación, la cual supone la búsqueda de mayor efectividad en la
acción estatal, que, según esta visión, podría lograrse reuniendo las siguientes condiciones:
guiarse por una misión; orientarse por resultados; tener una orientación empresaria
(ganar en lugar de gastar); tener capacidad de anticipación; estar descentralizado;
orientarse hacia el mercado; servir al cliente; cumplir un papel "catalítico".
No depender sólo de sus propios recursos y actuar en cambio como un factor facilitador,
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movilizador y autónomo en emprendimientos con empresas privadas u ONGs, otros
estados y organismos transnacionales, sin renunciar a su identidad distintiva y sus objetivos
específicos.
La Ley 24.6296 y sus decretos reglamentarios 558/96 y 660/96, fijaron las orientaciones de
la segunda generación de reformas.
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Ley Nacional N°24.629/1996. Disponible en:
[Link]
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las reformas planteadas (reestructuraciones, racionalización de las plantas de personal,
introducción de tecnologías, profesionalización de la función pública, cambios culturales,
desburocratización) continúan siendo asignaturas pendientes.
La aplicación de cirugía mayor en esa primera fase no fue acompañada por un adecuado
tratamiento post-operatorio. La reforma "hacia afuera", que había achicado el dominio
funcional del Estado y corrido su frontera con la sociedad, no originó una verdadera reforma
"hacia adentro" del aparato estatal.
Para finalizar esta clase les proponemos pensar ¿Cuáles son las funciones que Oszlak
plantea que deben abandonarse de la gestión pública? ¿Qué principios de la “Reinversión
de Gobierno” retoma para continuar dialogando?
LÓPEZ, ANDREA (2002): “La Nueva Gestión Pública: Algunas precisiones para su abordaje
conceptual”. Serie I: Desarrollo Institucional y Reforma del Estado. Documento N° 68 INAP.
Disponible en [Link]
OSZLAK, OSCAR (1999): “De menor a mejor” El desafío de la segunda reforma del Estado,
En Revista Nueva Sociedad N°160 Venezuela.
RAMIÓ MATAS, CARLES (2001). Los problemas de implantación de la Nueva Gestión Pública
en las Administraciones Públicas Latinas: Modelo de Estado y Cultura Institucional. Revista
del CLAD Reforma y Democracia Nº21, Caracas, Venezuela.
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