Atención Enfermería Nefrológica
Atención Enfermería Nefrológica
MAESTRA
E.E.N. ALEJANDRA RUELAS VELASCO
ALUMNOS
GRECIA LIZETTE ARELLANO MEZA
JAIME TOVAR BERNAL
JOSUE RAUL DE ALBA BALANDRAN
ÍNDICE
Introducción…………………………………………………………………………..
Conceptos Importantes……………………………………………………………..
Fisiopatología de ERC………………………………………………………………
Fisiopatología de HAS………………………………………………………………
Valoración de
enfermería……………………………………………………………
Dominios y clases……………………………………………………………….
Valoración de enfermería………………………………………………………
Historia clínica…………………………………………………………………..
Modelo Area………………………………………………………………………
Jerarquización diagnóstica……………………………………………………...
Plan de cuidados…………………………………………………………………
Conclusiones…………………………………………………………………………
Referencias…………………………………………………………………………..
INTRODUCCIÓN
La Enfermedad Renal Crónica es definida como una disminución de la función renal
demostrada por la tasa de filtrado glomerular (GFR) de menos de 60 mL/min en 1.73m2, o
por marcadores de daño renal, o ambas, de al menos 3 meses de duración, sin tomar en
cuenta la causa subyacente. La Diabetes y la Hipertensión son las principales causas de la
Enfermedad Renal Crónica en todos los países de altos y medianos ingresos, y también en
muchos de los países de bajos ingresos. La incidencia, la prevalencia y la progresión de la
Enfermedad Renal Crónica varía entre países de acuerdo al origen étnico y a los
determinantes sociales de la salud, posiblemente por una influencia epigenética. Es un
problema de salud pública poco diagnosticada en estadios iniciales.
La última clasificación de KDIGO (Kidney Disease Improving Global Outcomes) del 2022
define seis categorías de acuerdo al filtrado glomerular (G1 a G5 con subdivisión de G3 en
a y b) y tres niveles de albuminuria (A1, A2 y A3).
Esta mejora en la clasificación de ERC tiene como objetivo señalar indicadores pronósticos
relacionados al deterioro de la función renal y daño cardiovascular.
Alrededor del mundo, 415 millones de adultos tienen Diabetes y 1.4 billones de adultos
tienen Hipertensión. La prevalencia de enfermedad renal crónica en adultos con Diabetes
tipo 2 es de aproximadamente 25 a 40% dependiendo de factores poblacionales. En los
Estados Unidos, la prevalencia de ERC es de aproximadamente 30% entre adultos con
Hipertensión y de 17% en adultos con obesidad.
En México se registra una incidencia de 467 casos de ERC por cada 1,000,000 de
habitantes, siendo la mayor reportada de los 48 países participantes, dentro de los que se
encuentran Estados Unidos, Japón, Chile y Brasil. Al realizar un análisis comparativo, en
seis años se incrementó la incidencia en un 38%; en el 59% de los casos, es por ello que la
enfermedad renal crónica en México representa una carga importantísima para el sistema
de salud. Esto se debe fundamentalmente a la muerte prematura generada por la propia
enfermedad y en menor proporción al incremento de los años vividos asociados a
discapacidad (AVD).
Urea: Sustancia que se forma por la descomposición de proteína en el hígado. Los riñones
filtran la urea de la sangre hacia la orina.
ETIOLOGÍA
Las causas más comunes en los Estados Unidos, por orden de prevalencia, son
● Nefropatía diabética
● Nefrosclerosis hipertensiva
● Varios glomerulopatías primarias y secundarias
DIAGNÓSTICO
El objetivo del tratamiento es atender todas las alteraciones multisistémicas que produce la
enfermedad renal, así como disminuir la velocidad de progresión de deterioro de daño renal
y la mortalidad principalmente cardiovascular.
Calcitriol.
Debe administrarse cuando el calcio y el fósforo estén bajos. Está contraindicado si existe
hiperfosforemia, pues la vitamina D la agravaría. Se debe mantener el producto Ca x P
inferior a 55 para evitar la calcifilaxia.
Anemia.
La anemia en el paciente con ERC se secundaria a deficiencia de eritropoyetina producida
en la médula renal. Deben realizarse mediciones de ferritina, saturación de transferrina,
niveles de folatos y vitamina B12.
TRATAMIENTO NO FARMACOLÓGICO
Dieta
La GPC sugiere una ingesta de sodio menor de 10 mEq/día, disminución de proteínas de la
dieta a 0.8g/kg día (paciente que no se encuentren en diálisis). Reducida en potasio (40 a
70 mEq/día), fósforo (800 mg/día), calcio (1400 a 1600 mg/ día). La cantidad de agua
deberá individualizarse, requiriendo restricción en la mayoría de los casos.
- Suspender el tabaquismo.
Alteración calcio/fósforo.
Suplementos de calcio como el carbonato cálcico, cuando el calcio está disminuido.
Control glicémico.
Dislipidemia.
Se recomienda dar tratamiento con estatinas a dosis estándar en pacientes con ERC de
más de 50 años o más de 18 años con factores de riesgo cardiovascular (diabetes,
hipertensión, etc) para disminuir la presentación de eventos cardiovasculares.
Control tensional.
Los objetivos de control de los pacientes nefrópatas son iguales a los de la población
general (<130/80 mmHg), salvo en pacientes con proteinuria >0.5 g/24, cuyo objetivo de
PAS puede reducirse a <130 mmHg. Los IECA/ARA-I son fundamentales para controlar la
progresión de la enfermedad renal crónica, ya que disminuyen la presión intraglomerular y
por tanto al hiperfiltración y la proteinuria, pero hay que controlar los niveles de potasio,
especialmente en las dos primeras semanas de su introducción y en la enfermedad renal
crónica avanzada. Existen dos tipos de receptores para la angiotensina: lI el AT1 (que
produce la contracción de las células musculares lisas y liberación de aldosterona por las
suprarrenales y de noradrenalina en las terminales nerviosas simpáticas) y le AT2 (que
estimula la síntesis de óxido nítrico y la reparación celular).
Tratamiento sustitutivo de la función renal.
El tratamiento sustitutivo de la función renal en forma no urgente se inicia cuando el
paciente tiene un estadio 5 de KDIGO con un filtrado glomerular menor de 01 ml/min/1.73m
en pacientes no diabéticos y menor de 15 ml/min/1.73 m en paciente diabéticos. Depende
primordialmente de la sintomatología del paciente.
•El trasplante renal es el método óptimo de sustitución renal de menor costo a largo plazo y
mayor sobrevida.
PRONÓSTICO
La progresión y la evolución de la ERC es muy variable entre los sujetos que la padecen. Al
no disponer de evidencias suficientes para definir e identificar a aquellos que van a tener
una progresión rápida, la recomendación es evaluar simultánea y sistemáticamente el FG
estimado y la albuminuria. Tanto la reducción del FG como el grado de albuminuria
condicionan el pronóstico, ejerciendo, además, un efecto sinérgico La progresión de la ERC
se define por un descenso sostenido del FG >5ml/min/1,73m 2 al año o por el cambio de
categoría (de G1 a G2, de G2 a G3a, de G3a a G3b, de G3b a G4 o de G4 a G5), siempre que este se
acompañe de una pérdida de FG ≥5ml/min/1,73m 2 (GR, sin grado). Pequeñas fluctuaciones del
FG no indican necesariamente progresión. Cuando se detecten los citados criterios de
progresión, habrá que descartar factores potencialmente reversibles de agudización
(progresión frente a agudización), como uropatía obstructiva, depleción de volumen,
situaciones de inestabilidad hemodinámica o uso de antiinflamatorios no esteroideos,
inhibidores de la ciclooxigenasa 2, antibióticos nefrotóxicos, contrastes radiológicos o
fármacos bloqueantes del sistema renina-angiotensina (SRA) en determinadas condiciones
hemodinámicas. En caso de progresión, se procurará identificar factores de progresión
como etiología de la ERC, edad, sexo, raza, tabaco, obesidad, HTA, hiperglucemia,
dislipemia, enfermedad cardiovascular previa y exposición a agentes nefrotóxicos, y se
tratarán aquellos modificables20,21. Los pacientes con ERC progresiva sufren también un
mayor riesgo cardiovascular, por lo que serán subsidiarios de las medidas de prevención
apropiadas.
DEFINICIÓN
La hipertensión arterial es la elevación sostenida de la tensión arterial sistólica en reposo
( 130 mmHg) o la tensión arterial diastólica ( 80 mmHg) en reposo. La hipertensión arterial
sin causa documentada (primaria, antes conocida como hipertensión esencial) es más
frecuente. La hipertensión con una causa identificada (hipertensión secundaria) suele
deberse al hiperaldosteronismo primario. La apnea del sueño, la enfermedad renal crónica,
la obesidad o la estenosis de la arteria renal son otras causas de hipertensión secundaria.
En general, no aparecen síntomas salvo que la hipertensión arterial sea grave o de larga
data. El diagnóstico se realiza con esfigmomanometría. Deben solicitarse pruebas para
determinar la causa, evaluar los daños e identificar otros factores de riesgo
cardiovasculares. El tratamiento de la hipertensión requiere cambios en el estilo de vida y
fármacos, como diuréticos, inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (ARA II),
bloqueantes del receptor de angiotensina II y bloqueantes de los canales de calcio.
ETIOLOGÍA
Hipertensión primaria
Los componentes hemodinámicos y fisiológicos (p. ej., volumen plasmático, actividad del
sistema renina-angiotensina) varían, lo que implica que la hipertensión primaria tiene pocas
probabilidades de deberse a una sola causa. Incluso aunque un solo factor sea responsable
al comienzo de la enfermedad, numerosos factores pueden estar comprometidos en el
mantenimiento de la hipertensión (teoría del mosaico). En las arteriolas sistémicas
aferentes, el funcionamiento anormal de las bombas iónicas o de las membranas del
sarcolema de las células del músculo liso puede aumentar el tono vascular en forma
crónica. La herencia constituye un factor predisponente, pero el mecanismo exacto es
incierto. Los factores ambientales (p. ej., sodio de la dieta, estrés) sólo parecen afectar a las
personas con susceptibilidad genética subyacente a edades más jóvenes; sin embargo, en
pacientes > 65 años es más probable que la alta ingesta de sodio precipite la hipertensión.
Hipertensión secundaria
Las causas frecuentes incluyen:
● Obesidad
● Aldosteronismo primario
● Apnea obstructiva del sueño
● Nefropatías parenquimatosas (p. ej., glomerulonefritis o pielonefritis crónica,
enfermedad renal poliquística, enfermedades del tejido conectivo, uropatía
obstructiva)
● Enfermedad renovascular
Otras causas mucho más raras incluyen feocromocitoma, síndrome de Cushing, hiperplasia
suprarrenal congénita, hipertiroidismo, hipotiroidismo (mixedema), hiperparatiroidismo
primario, acromegalia, coartación de la aorta, y síndromes por exceso de
mineralocorticoides distintos del aldosteronismo primario. El consumo excesivo de alcohol y
el uso de anticonceptivos orales son causas frecuentes de hipertensión arterial curable. El
consumo de simpaticomiméticos, antiinflamatorios no esteroides, corticoides, cocaína o
regaliz en ocasiones contribuye a deteriorar el control de la presión arterial.
Aunque la hipertensión es común en pacientes con diabetes, la diabetes no se considera
una causa.
La hipertensión se define como resistente cuando la tensión arterial se mantiene por encima
del objetivo a pesar del uso de 3 medicamentos antihipertensivos diferentes en las dosis
máximas toleradas. Los pacientes con hipertensión resistente tienen mayor morbilidad y
mortalidad cardiovascular.
Dado que la presión arterial depende del gasto cardíaco (GC) multiplicado por la resistencia
vascular periférica total (RVPT), los mecanismos patogénicos incluyen
● Aumento del GC
● Aumento de la RPT
● Ambos
En la mayoría de los pacientes, el GC es normal o está algo aumentado y la RVPT está
incrementada. Este patrón es típico de la hipertensión arterial primaria y de la hipertensión
debida a aldosteronismo primario, feocromocioma, enfermedad renovascular y nefropatía
parenquimatosa.
En otros pacientes, el GC está aumentado (lo que puede deberse a la constricción de las
grandes venas) y la RVPT es inapropiadamente normal para el valor del GC. Más adelante,
la RVPT se eleva y el GC se normaliza, tal vez como resultado de la autorregulación.
Algunas enfermedades que aumentan el GC (tirotoxicosis, fístula arteriovenosa,
insuficiencia aórtica), en particular cuando se eleva el volumen sistólico, causan
hipertensión arterial sistólica aislada. Algunos pacientes ancianos presentan una
hipertensión sistólica aislada con GC normal o bajo, lo que puede ser el resultado de la
rigidez de la aorta y sus ramas principales. Los pacientes con hipertensión diastólica fija
suelen presentar una reducción del GC.
El volumen plasmático tiende a descender a medida que la tensión arterial aumenta,
aunque rara vez permanece normal o aumenta. El volumen plasmático tiende a elevarse en
la hipertensión arterial secundaria a aldosteronismo primario o a nefropatía parenquimatosa
y puede descender bastante en la hipertensión secundaria a feocromocitoma. El flujo
sanguíneo renal (FSR) disminuye gradualmente a medida que aumenta la tensión arterial
diastólica y empieza a desarrollarse una esclerosis arteriolar. La tasa de filtración glomerular
(TFG) permanece normal hasta un período avanzado de la enfermedad; como
consecuencia, la fracción de filtración aumenta. El flujo sanguíneo coronario, cerebral y
muscular se mantienen, salvo en presencia de aterosclerosis grave en estos lechos
vasculares.
Deficiencia de vasodilatadores
La hipertensión puede deberse a la deficiencia de un vasodilatador (p. ej., bradicinina, óxido
nítrico) más que al exceso de un vasoconstrictor (p. ej., angiotensina, noradrenalina). El
envejecimiento se asocia con reducciones en el óxido nítrico, y este menor nivel contribuye
a la sensibilidad a la sal (es decir, menores ingestas de sal aumentan más la tensión arterial
en comparación con lo que ocurre en personas más jóvenes).
La reducción en el óxido nítrico debido a rigidez de las arterias está vinculada a la
hipertensión sensible a la sal, que es un aumento desmedido de > 10 a 20 mmHg en la
presión arterial sistólica después de una gran carga de sodio (p. ej., una comida salada).
Si los riñones no producen cantidades adecuadas de vasodilatadores (como resultado de
una nefropatía parenquimatosa o una nefrectomía bilateral), la presión arterial puede
elevarse.
En las células endoteliales, también se sintetizan vasodilatadores y vasoconstrictores (sobre
todo endotelina). En consecuencia, la disfunción endotelial afecta significativamente la
tensión arterial.
Anatomía patológica y complicaciones
En pacientes con hipertensión arterial de poco tiempo de evolución, no se ven cambios
anatomopatológicos. La hipertensión arterial grave o prolongada lesiona órganos blanco
(principalmente, el aparato cardiovascular, el encéfalo y los riñones) y de esta manera
incrementa el riesgo de
● Enfermedad coronaria e infarto de miocardio
● Insuficiencia cardíaca
● Accidente cerebrovascular (especialmente hemorrágico)
● Insuficiencia renal
● Muerte
El mecanismo consiste en el desarrollo de arteriosclerosis generalizada y la aceleración de
la producción de la aterogénesis. La arteriolosclerosis se caracteriza por hipertrofia,
hiperplasia e hialinización de la media y se evidencia sobre todo en las arteriolas pequeñas,
predominantemente en los ojos y los riñones. En estos últimos órganos, los cambios
determinan un estrechamiento de la luz arteriolar, con aumento de la RVPT, lo que implica
que la hipertensión conduzca al desarrollo de más hipertensión. Asimismo, una vez que el
diámetro de las arterias empieza a disminuir, el acortamiento adicional, aunque sea leve, del
músculo liso hipertrofiado reduce la luz de las arterias en mayor medida que cuando actúa
sobre arterias con diámetro normal. Estos efectos pueden explicar la razón por la cual la
mayor duración de la hipertensión disminuye las probabilidades de que un tratamiento
específico (p. ej., cirugía renovascular) para las causas secundarias pueda normalizar la
presión arterial.
Ante el aumento de la poscarga, el ventrículo izquierdo se hipertrofia de manera gradual y
provoca disfunción diastólica. Por último, los ventrículos se dilatan y causan miocardiopatía
dilatada e insuficiencia cardíaca secundaria a disfunción sistólica, frecuentemente agravada
por una cardiopatía coronaria arterioesclerótica. La hipertensión arterial puede provocar una
disección típica de la aorta torácica y casi todos los pacientes con aneurismas en la aorta
abdominal son hipertensos.
SIGNOS Y SÍNTOMAS
Suele permanecer asintomática hasta la aparición de complicaciones en los órganos blanco.
Los mareos, enrojecimiento facial, la cefalea, el cansancio, la epistaxis y el nerviosismo no
se desarrollan cuando la hipertensión arterial no es complicada. La hipertensión arterial
grave (emergencias hipertensivas) puede provocar síntomas cardiovasculares,
neurológicos, renales y retinianos significativos (p. ej., aterosclerosis coronaria sintomática,
insuficiencia cardíaca, encefalopatía hipertensiva, insuficiencia renal).
La auscultación de un cuarto ruido cardíaco suele ser uno de los signos más tempranos de
la cardiopatía hipertensiva.
Los cambios retinianos pueden incluir estrechamientos arteriales, hemorragias, exudados
y, en los pacientes con encefalopatía, edema de papila (retinopatía hipertensiva). Los
cambios se clasifican (de acuerdo con la clasificación de Keith, Wagener y Barker) en 4
grupos con pronósticos de gravedad creciente:
● Grado 1: solo constricción de las arteriolas
● Grado 2: constricción y esclerosis de las arteriolas
● Grado 3: hemorragias y exudados además de los cambios vasculares
● Grado 4: edema de papila
DIAGNÓSTICO
La hipertensión arterial se diagnostica con esfigmomanometría. La anamnesis, el examen
físico y otras pruebas contribuyen a identificar y definir la lesión de los órganos blanco.
Medición de la presión arterial
La presión arterial utilizada para el diagnóstico formal debe corresponder a un promedio de
2 o 3 mediciones tomadas en 2 o 3 momentos diferentes con el paciente:
● Sentado en una silla (no en una mesa de examen) durante más de 5 min, con los
pies apoyados en el piso y la espalda apoyada
● Con se brazo apoyado al nivel del corazón sin ropa que cubra el área donde se
coloca el brazalete
● No haber hecho ejercicio, fumado o tomado café durante al menos 30 min
En la primera visita, medir la presión arterial en ambos brazos y las mediciones posteriores
deben usar el brazo que dio la lectura más alta.
Se aplica un manguito de tensión arterial de tamaño adecuado en la parte superior del
brazo. Es importante que el tamaño del manguito sea apropiado, esto es, que cubra dos
terceras partes del bíceps, con la parte inflable bastante larga para rodear > 80% del brazo
y con un ancho equivalente al menos al 40% de su circunferencia. Por lo tanto, los
pacientes obesos requieren manguitos más grandes. A continuación, el profesional de la
salud debe inflar el manguito por encima de la tensión arterial sistólica esperada y liberar el
aire en forma gradual mientras ausculta la arteria braquial. La presión correspondiente al
primer latido cardíaco mientras desciende el registro representa la tensión arterial sistólica.
La desaparición total de los ruidos señala la tensión arterial diastólica. Deben seguirse los
mismos principios para medir la tensión arterial en el antebrazo (arteria radial) y en el muslo
(arteria poplítea). Los equipos mecánicos deben calibrarse periódicamente; los aparatos
automáticos a menudo son inexactos.
La tensión arterial se mide en ambos brazos porque la tensión arterial que es > 15
mmHg más alta en un brazo que el otro requiere la evaluación de la vasculatura superior.
La tensión arterial debe medirse en el muslo (con un manguito mucho más grande) para
excluir una coartación de la aorta, en particular en pacientes con disminución o retraso de
los pulsos femorales.
Si la presión arterial está en el rango de hipertensión de la etapa 1 o es marcadamente lábil,
lo ideal es realizar más mediciones. Los pacientes pueden experimentar elevaciones
esporádicas de la presión antes de establecerse la hipertensión sostenida, fenómeno que
puede ser responsable de la “hipertensión de guardapolvo blanco”, que consiste en el
hallazgo de hipertensión arterial en el consultorio del médico, con presiones normales
cuando el paciente mide la presión en su domicilio o en otros ámbitos no médicos.
Anamnesis
En la anamnesis debe averiguarse la duración de la hipertensión arterial y los niveles de
presión registrados previamente, los antecedentes o la aparición de síntomas de
enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, apnea del sueño o ronquidos fuertes;
antecedentes de síntomas de otras enfermedades relevantes coexistentes (p. ej., accidente
cerebrovascular, disfunción renal, enfermedad arterial periférica, dislipidemia, diabetes,
gota) y los antecedentes familiares de alguno de los trastornos mencionados.
Los antecedentes sociales incluyen el nivel de ejercicio practicado por el paciente y el
consumo de alcohol y drogas estimulantes (tanto bajo prescripción médica como ilegales).
El antecedente dietético se centra en la ingesta de sal y el consumo de estimulantes (p. ej.,
té, café, bebidas gaseosas que contengan cafeína, bebidas energéticas).
Examen físico
El examen físico incluye la medición de la altura, el peso y la circunferencia de la cintura, el
examen del fondo de ojo en busca de retinopatía, la auscultación para detectar soplos en el
cuello y el abdomen y exámenes cardíaco, respiratorio y neurológico completos. Debe
palparse el abdomen para identificar nefromegalia y tumores abdominales. También es
preciso examinar los pulsos arteriales periféricos, dado que la disminución o el retraso de
los pulsos femorales sugiere una coartación aórtica, en particular en pacientes < 30 años.
En pacientes delgados con hipertensión renovascular se puede escuchar un soplo unilateral
de la arteria renal.
Estudios complementarios
Después de diagnosticar la hipertensión sobre la base de las mediciones de la tensión
arterial, se necesitan pruebas para
● Detectar lesiones de órgano blanco
● Identificar factores de riesgo cardiovasculares
Cuanto más grave es la hipertensión y más joven es el paciente, más extensa debe ser la
evaluación. Las pruebas pueden incluir
● Análisis de orina e índice entre la albuminuria y la creatininuria; si es anormal, debe
considerarse la realización de una ecografía renal
● Análisis de sangre, que incluyen lípidos en ayunas, creatinina, potasio
● ECG
● A veces, se deben medir los niveles de hormona tiroide estimulante
● A veces se miden las metanefrinas libres en el plasma (para detectar
feocromocitoma)
● A veces, un estudio del sueño
Dependiendo de los resultados del examen y las pruebas iniciales, pueden ser necesarias
otras pruebas.
La ecografía renal para evaluar el tamaño de los riñones puede proporcionar información útil si el
análisis de orina detecta albuminuria (proteinuria), cilindruria o microhematuria, o si la creatinina
sérica está elevada (≥ 1,4 mg/dL [≥ 124 micromoles/L] en hombres; ≥ 1,2 mg/dL [≥ 106
micromoles/L] en mujeres).
En el ECG, una onda P ancha con una muesca indica una hipertrofia auricular que, si bien
es inespecífica, puede ser uno de los signos más tempranos de la cardiopatía hipertensiva.
El aumento del voltaje del complejo QRS con evidencia de isquemia o sin ella, puede
aparecer más tarde e indicar hipertrofia ventricular izquierda (HVI). Cuando se observa HVI
en el ECG, a menudo se realiza una ecocardiografía.
Si se sospecha una coartación de la aorta, la ecocardiografía, la tomografía computarizada
(TC) o la resonancia magnética (RM) contribuyen a la confirmación del diagnóstico.
En pacientes con hipertensión arterial significativa y lábil y síntomas como cefalea,
palpitaciones, taquicardia, sudoración excesiva, temblores y palidez, deben realizarse
pruebas de cribado para detectar un feocromocitoma (a través de la medición de la
concentración plasmática de metanefrinas libres). Un estudio del sueño también se debe
considerar seriamente en estos pacientes y en los que tienen antecedentes que sugieren
apnea del sueño.
TRATAMIENTO
La hipertensión primaria no se cura, pero algunas causas de hipertensión secundaria
pueden corregirse. En todos los casos, el control de la presión arterial puede limitar de
manera notable las consecuencias adversas. A pesar de la eficacia teórica del tratamiento,
la tensión arterial desciende hasta el nivel deseado en sólo una tercera parte de los
pacientes estadounidenses hipertensos.
Objetivos terapéuticos para la población general, que incluye los pacientes que tienen
nefropatía o diabetes:
● Presión arterial < 130/80 mmHg en forma independiente de la edad hasta los 80
años
La reducción de la presión arterial por debajo de 130/80 mmHg parece disminuir aún más el
riesgo de complicaciones vasculares. Sin embargo, también aumenta el riesgo de efectos
adversos del fármaco. Por lo tanto, los beneficios de la reducción de la presión sistólica a
niveles cercanos a 120 mmHg deben compararse en contra el mayor riesgo de mareos y
vértigo y el posible empeoramiento de la función renal. Esta es una preocupación particular
entre los pacientes con diabetes, en quienes la presión arterial sistólica < 120 mmHg o una
presión arterial diastólica que se aproxima a 60 mmHg aumenta el riesgo de estos eventos
adversos.
Incluso los pacientes mayores, entre los cuales se encuentran los frágiles, pueden soportar
bastante bien tensiones arteriales diastólicas tan bajas como entre 60 y 65 mmHg sin que
aumente el riesgo de eventos cardiovasculares. Idealmente, el paciente debe controlar su
tensión arterial en su domicilio, solo o con ayuda de algún miembro de la familia, siempre
que sepa cómo hacerlo, pueda mantener un control estrecho con el médico y el
esfingomanómetro permanezca calibrado.
El tratamiento de la hipertensión durante el embarazo requiere una cuidadosa selección de
la medicación porque algunos antihipertensivos pueden dañar al feto.
Medicamentos
Cuando la tensión arterial sistólica es > 160 mmHg, se suelen iniciar dos fármacos en forma
independiente del estilo de vida. Debe definirse la combinación y la dosificación apropiadas;
hay muchas combinaciones disponibles en un solo comprimido, lo que mejora el
cumplimiento de la terapia y se prefiere. Para la hipertensión resistente (la tensión arterial
sigue por encima del valor objetivo a pesar del uso de 3 fármacos antihipertensivos
diferentes), suelen ser necesarios 4 o más fármacos.
En ocasiones, el control adecuado de la presión requiere varias evaluaciones y cambios del
tratamiento farmacológico. Debe superarse el rechazo al titular o agregar fármacos para
controlar la tensión arterial. La falta de cumplimiento por parte del paciente, en particular
teniendo en cuenta que el tratamiento debe mantenerse de por vida, puede interferir sobre
el control adecuado de la tensión arterial. La educación asociada con empatía y apoyo son
fundamentales para el éxito del tratamiento.
PRONÓSTICO
Cuanto mayor es la presión arterial y más graves los cambios retinianos y las demás
evidencias de compromiso de los órganos blanco, peor es el pronóstico. La tensión arterial
sistólica predice la aparición de eventos cardiovasculares mortales y no mortales en forma
más precisa que la tensión arterial diastólica.
Sin tratamiento, la supervivencia al año de los pacientes con esclerosis retiniana, exudados
algodonosos, estrechamientos arteriolares y hemorragias (retinopatía grado 3) es < 10% y
desciende a < 5% en los individuos con estos cambios sumados a edema de papila
(retinopatía grado 4). La enfermedad coronaria es la causa más común de muerte entre los
pacientes tratados. El accidente cerebrovascular isquémico o hemorrágico es una
consecuencia común de la hipertensión tratada inadecuadamente. No obstante, el control
eficaz de la presión evita la mayoría de las complicaciones y prolonga la vida de los
pacientes.
DIÁLISIS PERITONEAL
Definición
La diálisis es un procedimiento que sustituye en parte la función de los riñones y la
supervivencia de los pacientes con insuficiencia renal crónica. Comprende la introducción
de un catéter a la cavidad abdominal por medio del cual se introduce una solución dializante
que permitirá el intercambio de solutos utilizando el peritoneo como membrana
semipermeable natural.
Tratamiento actual
La paciente cursa con una enfermedad renal crónica KDIGO V, en terapia de sustitución
renal con diálisis peritoneal, en un modo de Diálisis Peritoneal Continua Ambulatoria, con un
tratamiento individualizado con 4 recambios diurnos con bolsas de 2000cc al 1.5%
alternando con 2.5%, cavidad por la noche, balances neutros.
VALORACIÓN DE ENFERMERÍA
EXPLORACIÓN FÍSICA POR DOMINIOS Y CLASES
DOMINIO 2: NUTRICIÓN
La paciente se encuentra con un ligero sobrepeso y actualmente con una
descompensación en diferentes rubros.
Se encuentra actualmente con una hiperglucemia sérica de 145mg/dl.
Colesterol total: 175 mg/dl
Tigliceridos: 349mg/dl
Peso: 68kg
Talla: 1.50 mts
DOMINIO 4: ACTIVIDAD/REPOSO
Paciente deambula sin ayuda.
Paciente refiere actualmente astenia y adinámica.
Paciente presenta contracciones musculares ⅘ escala Daniels.
DOMINIO 5: PERCEPCIÓN/COGNICIÓN
DOMINIO 6: AUTOPERCEPCIÓN
DOMINIO 7: ROL/RELACIONES
NO VALORABLE
DOMINIO 8: SEXUALIDAD
NO VALORABLE
Intolerante al estrés.
HISTORIA CLÍNICA
Paciente femenina de 58 años que acude por sus propios medios, originaria y residente de
León, soltera, escolaridad secundaria, ama de casa, católica, tipo de sangre desconocido.
Antecedentes personales no patológicos: inmunizaciones con dos dosis para Covid 19,
contra influenza aplicada el año, zoonosis positiva a un perro.
Padecimiento actual: refiere iniciar hace una semana presentando intolerancia a la vía oral
vómito de contenido alimentario y mareo además de fiebre en una ocasión no cuantificada,
astenia, adinamia, disnea de pequeños esfuerzos y evacuaciones líquidas no cuantificadas.
Signos vitales: Tensión arterial 111/63, Tensión arterial media 79, Frecuencia cardíaca 63,
Frecuencia respiratoria 22, Saturación de oxígeno 87, Temperatura 36.8
Gasometría arterial PH 7.31, PCO2 31, PO2 49, lactato 2.4, glucosa 500, HCO3 15.6,
BEECF -10.7
Tele de tórax se observa borramiento del ángulo costodiafragmático derecho, áreas de radio
opacidad a nivel del lóbulo medio de pulmón derecho, cefalización de trama parahiliar y
ángulos costales rectificados, sin evidencia de lesiones de tejidos blandos ni presencia de
solución de continuidad ósea.
LABORATORIOS
Urea 83 mg/dl
Leucocitos 4.3
Neutrófilos 67.3%
Linfocitos 19.3%
Monocitos 11.6%
Plaquetas 207
DATOS OBJETIVOS Y SUBJETIVOS
Urea 83 mg/dl
Creatinina 9.9 mg/dl
Ácido Úrico 8.3 mg/dl
Triglicéridos 349 mg/dl
Potasio 2.9 meq/dL
CONCLUSIONES
Análisis Características
deductivo Definitorias y
Etiqueta Factores
Datos
Diagnóstica Relacionados
Significativos
Dominio y
Clase
Afectados
PRIORIZACIÓN DIAGNÓSTICA
PRIMER NIVEL DE PRIORIDAD
SEGUNDO NIVEL DE PRIORIDAD
1. Patrón respiratorio ineficaz
6. Síndrome metabólico
2. Desequilibrio electrolítico
7. Patrón del sueño alterado
3. Dolor crónico