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Temas abordados

  • antologías,
  • arte,
  • cuerpo,
  • existencialismo,
  • caminos,
  • sabiduría popular,
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  • metáforas,
  • poesía,
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Sumario

Introducción 2

Para que sepan de mí 3

Tú imagen 4

Me preguntas cómo 5

La flor del aire 6

Ante el denuedo de la libertad 7

Cuento de la vaca 8

Lo fatal 10

Noche de reyes a saltos 11

Huellas en la arena 12

Lo que yo quiero 13

Alma desnuda 15

Táctica y estrategia 17

Hanuman y el ejército de monos 18

La primavera besaba 19

1
Introducción

La siguiente recopilación de textos es un producto de lo trabajado con


antologías, siendo éstas una de las distintas fuentes de referencia a las que
podemos acudir cuando buscamos información.

Es un trabajo en conjunto realizado por las alumnas de 1° año de la


carrera Técnico Superior en Bibliotecología del ISFDyT N° 166.

La selección de los mismos fue por iniciativa propia y los motivos fueron
diversos. Algunos de ellos los podemos resumir en: el mensaje que nos deja el
texto, gusto por el/los autores y la temática que desarrollan.

Consideramos, como futuras bibliotecarias, que es importante ampliar


nuestro conocimiento sobre los distintos géneros literarios para poder contribuir
al lector que vamos a servir.

La docente de cátedra agradece la plena disposición y alegría para llevar a


cabo éste trabajo práctico; así como también las alumnas agradecen la
posibilidad de poder realizar este trabajo que permite comenzar a labrar lo que
será nuestro futuro camino profesional.

Collado, Ana Belén


Delpiano, Liliana
Escobar Serna, Martha
Fernández, Esther
Ferraggine,Veronica
Guzmán, Gabriela
Maldonado, Eugenia
Marega, Sonia
Olivera, Agustina
Pérez, Verónica
Pelaez, Mariana
Robledo, Laura
Salazar, Andrea

Prof. Rodriguez, Ivana

2
Para que sepan de mí

Soy mujer de buena voluntad,


mucho trabajo,
variadas noches sin sueño,
y carencia total de aburrimiento.
Estoy al margen del margen
porque no ando merodeando puertas.
Podría decir que estoy bien así
muy bien, ¿y ustedes?
bien gracias.
Y bien también la familia
pero no sería cierto.
Miento sólo por piedad
o por terror
y éste no es el caso.
Soy loba, hambre, beso de amor
para morder a fondo
el sentido de las cosas,
y solo brizna para soportar esta manera
de andar andando.
Aprendí a callar,
a llevar con disimulo
ciertas tristezas,
a romperme por dentro
y a recomponerme por dentro
y a recomponer mis partes
a fabricar juguetes nuevos
con pedazos viejos.
Y acumular con avaricia
el único capital que merece mi fe
la fuerza del amor que me das
que me dan
que me quitan
y que estoy dando
para tirar hacia delante
aquí, ahora
hace ya millones de siglos
desde este margen sin remedio.

Laura Devetach

3
Tu imagen

Te aproximas lentamente,
imperceptible.
Es de noche,
una flor en la mano; una rosa, un lirio
o un clavel;
blanco, rosado, rojo o verde.
Tu sonrisa amplia como el mar,
tu mirada profunda como la savia.
Llegas a mi puerta,
urgas entre los velos y cortinas del tiempo,
la flor apoyada en tu pecho.
Tus ojos grandes y tristes como niño.
La flor tiembla en tu mano, se estremece,
suspira y desfallece de ansiedad.
Tu rostro sonriente, sorprendido, admirado.
Avanzas acercándote.
La flor se desliza entre tus manos
y llega a la orilla de mi libro.
Abro los ojos, busco la flor
No está.
Pero ha quedado algo de tí… un recuerdo quizá.

4
Me Preguntas Como...

Me preguntas cómo me volví loco. Ocurrió así: Un día, mucho antes de que
nacieran los dioses, desperté de un profundo sueño y descubrí que se habían
robado todas mis máscaras, las siete máscaras que había modelado y usado en
siete vidas.
Huí sin máscara por las atestadas calles gritando: "¡Ladrones! ¡Ladrones!
¡Malditos ladrones!".
Hombres y mujeres se reían de mí, y algunos corrieron a sus casas temerosos
de mí.
Y cuando llegué a la plaza del mercado, un muchacho de pie sobre el techo de
una casa, gritó: "¡Es un loco!".
Alcé la vista para mirarlo y por primera vez el sol besó mi rostro desnudo. Por
primera vez el sol besó mi rostro desnudo, y mi alma se inflamó de amor por el
sol y ya no deseé más mis máscaras. Como en éxtasis grité: "¡Benditos,
benditos sean los ladrones que me han robado mis máscaras!"
Así fue cómo me volví loco.
Y he hallado libertad y salvación en mi locura; la libertad de estar solo y a salvo,
de ser comprendido, porque aquellos que nos comprenden esclavizan algo
nuestro.

Khalil Gibran

5
La flor del aire

Yo la encontré por mi destino,


de pie a mitad de la pradera,
gobernadora del que pase,
del que le hable y que la vea.

Y ella me dijo: "Sube al monte.


Yo nunca dejo la pradera,
y me cortas las flores blancas
como nieves, duras y tiernas."

Me subí a la ácida montaña,


busqué las flores donde albean,
entre las rocas existiendo
medio dormidas y despiertas.

Cuando bajé, con carga mía,


la hallé a mitad de la pradera,
y fui cubriéndola frenética,
con un torrente de azucenas.

Y sin mirarse la blancura,


ella me dijo: "Tú acarrea
ahora sólo flores rojas.
Yo no puedo pasar la pradera."

Trepe las penas con el venado,


y busqué flores de demencia,
las que rojean y parecen
que de rojez vivan y mueran.

Gabriela Mistral

6
Ante el denuedo de la libertad...

Ante el denuedo de la libertad,


a nuestro corazón le nacen alas;
y caminando al paso junto a ella,
nos miran las estrellas como hermanas.
Que nuestra mano recia romperá
de quien se oponga las hirientes armas,
hasta lograr la libertad del pueblo
doquiera que poseemos la mirada.
Y las mozas al vernos abrirán,
para decirnos coplas,sus ventanas:
coplas de viejas luchas que nos digan
como en el pueblo el sol su luz derrama.

Velimir Jlébnikov

7
Cuento de la vaca

Un sabio maestro paseaba por el bosque con su fiel discípulo, cuando vio a lo
lejos un sitio de apariencia pobre, y decidió hacer una breve visita. Durante la
caminata comentó al aprendiz sobre la importancia de conocer lugares y
personas, y sobre las oportunidades de aprendizaje que nos brindan estas
experiencias.
La casa era de madera y sus habitantes, una pareja y sus tres hijos, vestían
ropas sucias y rasgadas, y estaban descalzos. El maestro se aproximó al señor,
aparentemente el padre de familia, y le dijo:

- En este lugar no existen posibilidades de trabajo ni puntos de comercio, ¿cómo


hacen usted y su familia para sobrevivir?

El hombre respondió calmadamente:

- Amigo mío, nosotros tenemos una vaquita que nos da varios litros de leche
todos los días. Parte de la leche la vendemos o la cambiamos por otros
alimentos en la ciudad vecina, y con la restante elaboramos queso, cuajada y
otros productos para nuestro consumo. Así es como vamos sobreviviendo.

El sabio agradeció la información y contempló el lugar por un momento, antes de


despedirse y partir. A mitad de camino le ordenó a su fiel discípulo:

- ¡Busca la vaquita, llévala al precipicio y empújala!

El joven lo miró espantado y le replicó que ese animal era el medio de


subsistencia de la familia. Como percibió el silencio absoluto del maestro,
cumplió la orden: empujó a la vaquita al barranco, y la vio morir. Aquella escena
quedó grabada en su memoria.

Un día, el discípulo resolvió abandonar todo lo que había aprendido y regresar a


aquel lugar para contarle la verdad a la familia y pedirle perdón. Así lo hizo, y a
medida que se aproximaba veía todo muy bonito, diferente de como lo recordaba.
Se sintió triste, imaginando que aquella humilde familia había debido vender su
terreno para sobrevivir. Aceleró el paso y, al llegar, fue recibido por un señor muy
simpático, al cual le preguntó por las personas que vivían en ese lugar cuatro
años atrás. El hombre le respondió que allí seguían.

Sobrecogido, el joven entró corriendo a la casa y confirmó que era la misma


familia que había visitado algunos años antes con el maestro. Elogió el lugar y le
preguntó al señor, el dueño de la vaquita:

8
- ¿Cómo hizo para mejorar este lugar y cambiar de vida?

Emocionado, el hombre le respondió:

- Nosotros teníamos una vaquita que cayó por el precipicio y murió. De ahí en
adelante nos vimos en la necesidad de hacer otras cosas y desarrollar otras
habilidades que no sabíamos que teníamos; así alcanzamos el éxito que sus ojos
ven ahora.

Moraleja: Nunca bajes los brazos ante una aparente desgracia, puede ser la
oportunidad de cambiar tu destino, busca nuevos rumbos y lograrás el bienestar
que tanto deseas!

Anónimo

9
Lo fatal

Dichoso el árbol que apenas sensitivo,


y más la piedra dura porque ésa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser y no ser nada,y ser sin rumbo cierto,


y el temor de haber sido y un futuro terror…
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,


y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,

¡ y no saber adónde vamos,


ni de dónde venimos!...

Rubén Darío

10
Noche de Reyes a saltos

El sapo andaba atareado y nervioso, revolviendo entre los yuyos y juntando


cosas. No tenía tiempo casi ni para saludar. -Esta noche vienen, ¿eh, don Sapo?
-preguntó el coatí. -Ay, don Sapo, no veo la hora de que lleguen -dijo la paloma.
-No sé si voy a poder dormir esta noche -dijo la iguana.
- Bah -dijo la lechuza-, ése es un sapo mentiroso. Seguro que les anduvo
contando el cuento de los Reyes Magos. -Don Sapo nos dijo que esta noche van
a venir con regalos- contestaron el coatí y la paloma.
-¿Sí?- dijo la lechuza-, y también les habrá dicho que vendrán montados en
camellos. ¿Me quieren explicar cómo hacen los camellos para cruzar el mar? ¿A
que eso no les dijo? -
Claro que sí. Nos contó que había sido un problema, y por eso ahora vienen
montados en sapos, que sí saben cruzar el mar. A saltos, claro.
-¿Y para cruzar las montañas? ¿Los sapos saben cruzar las montañas? ¿A que
eso no les dijo?
-Sí nos dijo, sí nos dijo. Andan todo el día a los saltos para practicar el cruce de
las montañas. Ésa es la forma de cruzarlas, a saltos.
-Bah- dijo la lechuza-, ese sapo es un mentiroso. ¡Miren si los Reyes Magos van
a cambiar los camellos por sapos! ¿Alguien los ha visto montados en sapos? ¿A
que eso no les dijo?
-Sí nos dijo, claro que sí. Nadie los vio porque los sapos no hacen ruido al saltar y
llegan despacito cuando todos están dormidos. Los camellos hacen mucho ruido.
-Bah -dijo la lechuza-, se van a quedar con las ganas porque esta noche no va a
venir nadie.
En la noche brillaba una luna redonda y blanca. El coatí, la paloma, el quirquincho
y mil animales más daban vueltas sin poderse dormir. Al final, como sin darse
cuenta, se durmieron más temprano que nunca. Sólo quedó despierto el canto de
las ranas.
Aquel 6 de enero todos se despertaron muy temprano.
-¡Vinieron los Reyes! ¡Vinieron los Reyes!- gritaban picos y hocicos.
Al lado de cada uno había un regalo. Una pluma roja para la paloma gris. Un higo
maduro para el coatí. Una flor de mburucuyá para la iguana. Y así mil cosas para
los mil animales.
-¡Vinieron los Reyes! ¡Vinieron los Reyes!- gritaban todos.
¿Todos? Bueno, todos no. En un rincón, tras de un árbol caído, el sapo dormía
sin que los ruidos pudiesen sacarlo de su cansancio. Había andado a saltos toda
la noche, y ahora soñaba con Reyes Magos montados en sapos, y hablando en
sueños decía:
-Ja, si sabrá de Reyes Magos este sapo.

Gustavo Roldán

11
Huellas en la Arena

Una noche en sueños vi que con Jesús caminaba junto a la orilla del mar bajo
una luna plateada.
Soñé que veía en los cielos mi vida representada en una serie de escenas que en
silencio contemplaba.
Dos pares de firmes huellas en la arena iban quedando mientras con Jesús
andaba como amigos conversando.
Miraba atento esas huellas reflejadas en el cielo pero algo extraño observé y
sentí gran desconsuelo.
Observé que algunas veces al reparar en las huellas en vez de ver los dos pares,
veía sólo un par de ellas.
Y observaba también yo que aquel sólo par de huellas se advertía mayormente en
mis noches sin estrellas.
En las horas de mi vida llenas de angustia y tristeza cuando el alma necesita
más consuelo y fortaleza.
Pregunté triste a Jesús: “¡Señor, Tú no has prometido que en mis horas de
aflicción siempre andarías conmigo..?
Pero noto con tristeza que en medio de mis querellas cuando más siento el sufrir
veo sólo un par de huellas.
¿Dónde están las otras dos que indican Tu compañía cuando la tormenta azota
sin piedad la vida mía?
Y, Jesús me contestó: con ternura y comprensión: "Escucha bien, hijo mío,
comprendo tu confusión. Siempre te amé y te amaré, y en tus horas de dolor
siempre a tu lado estaré para mostrarte Mi Amor.
Mas si ves solo dos huellas en la arena al caminar, y no ves las otras dos que se
debieran notar, es que en tu hora afligida, cuando flaquean tus pasos, no hay
huellas de tus pisadas porque te llevo en Mis brazos".

Anónimo

12
Lo que yo quiero

Quiero ser las dos niñas de tus ojos,


las metálicas cuerdas de tu voz,
el rubor de tu sien cuando meditas
y el origen tenaz de tu rubor.
Quiero ser esas manos invisibles
que manejan por sí la Creación,
y formar con tus sueños y los míos
otro mundo mejor para los dos.
Eres tu, providencia de mi vida,
mi sostén, mi refugio, mi caudal:
cual si fueras mi madre yo te amo...
¡y todavía más!

II

Tengo celos del sol, porque te besa


con sus labios de luz y de calor,
del jazmín tropical y del jilguero
que decoran y alegran tu balcón.
Mando yo que ni el aire te sonreía:
ni los astros, ni el niño, ni la flor,
ni la Fe, ni el Amor, ni la Esperanza,
ni ninguno en lo eterno más que yo.
Eres tú, Soberana de mis noches,
mi constante, perpetuo cavilar:
ambiciono tu amor como la Gloria...
¡y todavía más!

III

Yo no quiero que alguno te consuele


si me mata la fuerza de tu amor...
¡si me matan los besos insaciables
fervorosos, ardientes que te doy!
Quiero yo que te invadan las tinieblas
cuando ya para mí no salga el sol.
Quiero yo que defiendas, mi cadáver
del más leve ritual profanador.

13
Quiero yo que me nombres y conjures
sobre labios y frente y corazón.
Quiero yo que sucumbas o enloquezcas...
¡loca, sí, muerta, sí, te quiero yo!
Mi querida, mi bien, mi soberana,
mi refugio, mi sueño, mi caudal,
mi laurel, mi ambición, mi santa madre...
¡y todavía más!

Almafuerte

14
Alma desnuda

Soy un alma desnuda en estos versos,


Alma desnuda que angustiada y sola
Va dejando sus pétalos dispersos.

Alma que puede ser una amapola,


Que puede ser un lirio, una violeta,
Un peñasco, una selva y una ola.

Alma que como el viento vaga inquieta


Y ruge cuando está sobre los mares,
Y duerme dulcemente en una grieta.

Alma que adora sobre sus altares,


Dioses que no se bajan a cegarla;
Alma que no conoce valladares.

Alma que fuera fácil dominarla


Con sólo un corazón que se partiera
Para en su sangre cálida regarla.

Alma que cuando está en la primavera


Dice al invierno que demora: vuelve,
Caiga tu nieve sobre la pradera.

Alma que cuando nieva se disuelve


En tristezas, clamando por las rosas
con que la primavera nos envuelve.

Alma que a ratos suelta mariposas


A campo abierto, sin fijar distancia,
Y les dice: libad sobre las cosas.

Alma que ha de morir de una fragancia


De un suspiro, de un verso en que se ruega,
Sin perder, a poderlo, su elegancia.

Alma que nada sabe y todo niega


Y negando lo bueno el bien propicia
Porque es negando como más se entrega.

15
Alma que suele haber como delicia
Palpar las almas, despreciar la huella,
Y sentir en la mano una caricia.

Alma que siempre disconforme de ella,


Como los vientos vaga, corre y gira;
Alma que sangra y sin cesar delira
Por ser el buque en marcha de la estrella.

Alfonsina Storni

16
Táctica y estrategia

Mi táctica es
mirarte
aprender como sos
quererte como sos.

Mi táctica es
hablarte
y escucharte
construir con palabras
un puente indestructible.

Mi táctica es
quedarme en tu recuerdo
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
pero quedarme en vos.

Mi táctica es
ser franco
y saber que sos franca
y que no nos vendamos
simulacros
para que entre los dos
no haya telón ni abismos.

Mi estrategia es
en cambio
más profunda y más
simple.

Mi estrategia es
que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites.

Mario Benedetti

17
ROBLEDO

18
La primavera besaba …

La primavera besaba,
suavemente la arboleda,
y el verde nuevo brotaba,
como una verde humareda.

Las nubes iban pasando


sobre el campo juvenil…
Yo vi en las hojas temblando
las frescas lluvias de abril.

Bajo ese almendro florido


todo cargado de flor
recordé, yo he maldecido
mi juventud sin amor.

Hoy en mitad de la vida


me he parado a meditar…
juventud nunca vivida,
quién te volviera a soñar.

Antonio Machado

19
Índice

A
Alma desnuda, 15
Ante el denuedo de la libertad, 7

C
Cuento de la vaca, 8

H
Hanuman y el ejército de monos, 18
Huellas en la arena, 12

L
La flor del aire, 6
La primavera besaba, 19
Lo fatal, 10
Lo que yo quiero, 13

M
Me preguntas cómo, 5

N
Noche de reyes a saltos, 11

P
Para que sepan de mí, 3

T
Táctica y estrategia, 17
Tú imagen, 4

20

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