CENTAUROS
Para otros usos de este término, véase Centauro
(desambiguación).
Centauro
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Estatua de un centauro.
Escultura de un centauro.
Centauro de John La Farge.
El centauro Quirón educando a Aquiles, por Jean-Baptiste Regnault.
En la mitología griega, el centauro (en griego Κένταυρος,
Kentauros; plural Κένταυροι, Kentauroi; en latín Centaurus/
Centauri) es una criatura legendaria con la cabeza, los brazos y el
torso de un hombre y el cuerpo y las patas parecidas de un caballo.
A veces también son denominados como hipocentauros1 o
ixiónidas. Aunque apenas son citadas, las hembras son llamadas
centáurides.
Vivían especialmente en las montañas del Pelión, en Tesalia, y se
les consideraba hijos de Centauro —el hijo de Ixión—, y algunas
yeguas magnesias,2 o bien la estirpe de los centauros habían
nacido directamente de Ixión y Néfele.1 3 Las esposas naturales de
esos centauros son las ninfas peliónides (del monte Pelión), hijas
innominadas de Quirón.4 Una tribu de centauros chipriotas nació
del semen que Zeus arrojó al suelo, pues Afrodita había
conseguido huir de su padre; esos centauros se unieron al tíaso de
Dioniso.5 Algunos de los centauros más célebres poseen una
genealogía individual: así Quirón es hijo de Crono y Fílira,6 en tanto
que Folo nació de Sileno y una ninfa melia.7
Los centauros son muy conocidos por la lucha que mantuvieron
con los lápitas, provocada por su intento de raptar a Hipodamía el
día de su boda con Pirítoo, rey de los lápitas y también hijo de
Ixión. La riña entre estos primos es una metáfora del con icto entre
los bajos instintos y el comportamiento civilizado en la humanidad y
por el famoso centauro (Quirón). Teseo, un héroe y fundador de
ciudades que estaba presente, inclinó la balanza del lado del orden
correcto de las cosas, y ayudó a Pirítoo. Los centauros huyeron.8
Escenas de la batalla entre los lápitas y los centauros fueron
esculpidas en bajorrelieves en el friso del Partenón, que estaba
dedicado a la sabia Atenea.
Como la titanomaquia, la derrota de los titanes por los dioses
olímpicos, las contiendas con los centauros representan la lucha
entre la civilización y el barbarismo y es conocida como
centauromaquia.
En su artículo The Centaur: Its History and Meaning in Human
Culture ("El centauro: su historia y su signi cado en la cultura
humana"), Elizabeth Atwood Lawrence a rma que las contiendas
entre los centauros y los lapitas tipi can la lucha entre civilización y
barbarie.9
El personaje general de los centauros es el de seres salvajes, sin
leyes ni hospitalidad, esclavos de las pasiones animales. Dos
excepciones a esta regla son Folo y Quirón, que expresaban su
«buena» naturaleza, siendo centauros sabios y amables.
Entre los centauros, el tercero con una identidad individual es
Neso. El episodio mitológico del centauro Neso raptando a
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Deyanira, la prometida de Heracles, también proporcionó a
Giambologna (1529-1608), un escultor amenco que trabajó en
Italia, espléndidas oportunidades de concebir composiciones con
dos formas en violenta interacción. Giambologna realizó varias
versiones de Neso raptando a Deyanira, representados por los
ejemplos conservados en diversos museos. Sus seguidores, como
Adriaen de Vries y Pietro Tacca, continuaron esculpiendo
incontables repeticiones del tema. Cuando Albert-Ernest Carrier-
Belleuse abordó la misma composición de formas en el siglo xix, la
tituló Rapto de Hipodamía.
En antiguas vasijas pintadas áticas los centauros eran
representados como seres humanos de frente, con el cuerpo y las
patas traseras de un caballo sujetos a la espalda. Posteriormente,
fueron hombres solo hasta la cintura. La batalla con los lápitas y la
aventura de Heracles con Folo (Apolodoro, ii. 5; Diodoro Sículo, iv.
li) son temas favoritos del arte griego.
En Grecia, la constelación del Centauro (Centaurus) fue observada
por Eudoxo de Cnido en el siglo iv a. C. y por Arato en el
siglo iii a. C.10
Catálogo de centauros
De entre los centauros destacan individualmente Quirón, Euritión,
Folo, Neso y Asbolo. Asbolo fue un augur entre los centauros que
intentó persuadir a los suyos para evitar una inminente guerra.11
El escudo de Heracles describe a los bandos de la
centauromaquia: «Al otro lado, frente a los Lapitas, se agrupaban
los Centauros en torno al enorme Petreo y al adivino Asbolo, a
Arcto, a Ureo, a Mimante de negra cabellera, y a los dos Peucidas,
Perimedes y Dríalo. Eran de plata, con mazas de oro en sus
manos».12
En Las metamorfosis de Ovidio se citan a Abante, Afareo, A das,
Ámico, Antímaco, Areo, Asbolo, Bienor, Bromo, Cílaro, Clanis,
Creneo, Cromis, Ctonio, Demoleón, Dictis, Dorilas, Dríalo, Equeclo,
Elimo, Eurínomo, Éurito, Grineo, Hélope, Hípaso, Hodites, Hiles,
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Imbreo, Ifínoo, Latreo, Licabante, Lícidas, Licopes, Lico, Medonte,
Melaneo, Mérmero, Mimante, Monico, Medimno, O ón, Orneo,
Perimedes, Petreo, Peuceo, Fecome, Flegreo, Pisénor, Piracmo,
Pireto, Reto, Rifeo, Estifelo, Teleboas, Taumante, Tereo y Ureo.13
El la Biblioteca mitológica los centauros moraban en Fóloe (cerca
de Psó de), y entre ellos destacaba Folo. Irrumpieron en la cueva
embriagados por el olor a vino. Heracles rechazó a Anquio y Agrio
con tizones, y asaeteó a Élato en el brazo. Los otros centauros
huyeron a sitios diferentes, unos al monte Malea, Euritión a Fóloe,
Neso al río Eveno. Poseidón acogió a los demás en Eleusis y los
ocultó en un monte.14
Diodoro Sículo también recuenta a los centauros arcadios: «de los
Centauros que encontraron la muerte, los más famosos eran
Dafnis, Argeo y An ón, así como Hipoción, Oreo, Isoples y
Melanquetes, y también Tereo, Dupón y Frixo. A continuación, cada
uno de los que habían huido del peligro recibió el merecido castigo.
Hómado, por ejemplo, fue muerto en Arcadia, cuando intentaba
violar a Alcíone, la hermana de Euristeo».15
Nono de Panópolis describe a la estirpe de centauros llamados
Fereos («bestiales»), que siguió a Dioniso. Habían nacido de las
náyades del río Lamo. «Doce caudillos guiaban a todos ellos:
Espargeo, el danzante Gleneo, con Euribio venía su camarada
Ceteo, de raras trazas, a Rifono seguía Petreo. También estaba allí
el bebedor Esaco y Ortao, con los que marchaban Anfítemis y
Fauno, mientras que con Fanes, de bella cornamenta, llegaba su
compañero Nomeo».16
Teorías sobre su origen
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Heracles matando al Centauro, por Giambologna. Florencia.
El escritor Robert Graves especuló con que los centauros de la
mitología griega fueran una reminiscencia de una tribu prehelénica
que considerase al caballo un tótem.17
Por otra parte, Paléfato consideraba que la forma híbrida de los
centauros era fruto de un error de percepción por parte de gentes
que nunca habían conocido la monta de caballos. Al observar por
primera vez a jinetes, habrían tenido la impresión de que eran
mitad hombres mitad caballos. Paléfato menciona además una
posible etimología del nombre, que vendría a signi car «matador
de toros».18
Algunos dicen que los griegos tomaron la constelación Centaurus,
y también su nombre «toro penetrante», de Mesopotamia, donde
se simboliza al dios Baal, que representa la lluvia y la fertilidad,
luchando y perforando con sus cuernos el demonio Mot, que
representa la sequía de verano.
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