UNIVERSIDAD DE GUAYAQUIL
FACULTAD DE CIENCIAS ADMINISTRATIVAS
LICENCIATURA EN FINANZAS
TEMA:
“Conceptualización crítica de la Democracia”
ESTUDIANTE:
Jessica Nayeli Solis León
DOCENTE- FACILITADORA:
CPA. Fernando Orellana Intriago MTF
MATERIA:
Democracia, Ciudadanía y Globalización
GUAYAQUIL, 02 de MAYO 2023
LA CONCEPTUALIZACIÓN CRÍTICA DE LA
DEMOCRACIA
La democracia es un sistema político y una forma de organización social que se basa en
principios básicos como la soberanía popular, la igualdad de derechos, la libertad
individual y la participación ciudadana en la toma de decisiones. Aunque la democracia
es muy común y extendida en la mayoría de las sociedades modernas, ha sido objeto de
múltiples críticas y replanteamientos teóricos a lo largo de su evolución histórica. La
democracia ha sido cuestionada por sus limitaciones, exclusiones y contradicciones desde
sus orígenes en la antigua Grecia hasta las concepciones liberales modernas. Las teorías
críticas de la democracia han cuestionado la idea de que este modelo político es neutral e
imparcial, demostrando cómo fomenta y profundiza las desigualdades y asimetrías de
poder basadas en variables como clase, género, raza y etnia. La conceptualización crítica
de la democracia ha permitido repensar y reformular sus principios, instituciones y
prácticas desde una perspectiva más inclusiva, participativa y emancipadora. Diversas
corrientes teóricas, incluida la democracia participativa, radical, agonística, deliberativa
y las críticas feministas y multiculturales, han abierto nuevos horizontes para comprender
y ejercer la democracia de una manera más justa, equitativa y acorde con las realidades y
demandas de las sociedades contemporáneas.
Democracia clásica y sus limitaciones
Los orígenes de la democracia se remontan a la Antigua Grecia, específicamente a la ciudad-
estado de Atenas en el siglo V a.C. El modelo ateniense sentó las bases de un sistema de gobierno
en el que los ciudadanos participaban directamente en la toma de decisiones políticas a través
de la Eclesial (asamblea popular) y otras instituciones.
Sin embargo, este prototipo de democracia directa
estaba muy lejos de ser universal e incluyente.
Excluía a grandes segmentos de la población como
los esclavos, las mujeres y los extranjeros
residentes (metecos). La ciudadanía plena y el
derecho para participar en la vida política se
reservaba únicamente para los varones atenienses
libres, que constituían una minoría privilegiada.
Esta exclusión sistemática de grupos sociales
cuestionó desde sus inicios los principios igualitarios
y de soberanía popular que supuestamente sustentaban la democracia antigua. Las mujeres,
pese a su papel central en la reproducción social, carecían de derechos políticos. Los esclavos,
pieza angular de la economía ateniense, no gozaban de ningún estatus cívico al ser considerados
mera "propiedad parlante".
Estas contradicciones ponen de manifiesto las limitaciones intrínsecas del modelo democrático
clásico, el cual reproducía lógicas de dominación basadas en jerarquías de clase, género y origen.
Aunque representó un avance en su época, este prototipo resultó ser una democracia
restringida y censitaria muy alejada de los ideales universales que postuló.
Teorías críticas de la democracia
Democracia participativa Esta corriente, con exponentes como Charole Patean y C.B.
Macpherson, cuestiona la concepción minimalista de la democracia como un mero método de
elección de élites gobernantes. Argumentan que la
participación de la ciudadanía en los procesos de toma de
decisiones es un componente esencial e intrínseco de la
democracia.
Patean plantea la necesidad de una "democracia
máxima" que extienda la lógica participativa a todas las
instituciones, no solo las políticas, sino también las
económicas, sociales y educativas. Así, la participación se convierte en un proceso educativo que
fomenta un sentido de eficacia política y una creciente capacidad para la acción colectiva
autogobernada.
Democracia radical y agonística Desde el pensamiento político posfundacional, pensadores
como Chantal Mouffe y Ernesto Laclau han desarrollado una comprensión radical y agonística
de la democracia. Rechazan las teorías racionalistas que buscan erradicar el conflicto mediante
un consenso supuestamente neutral y universal.
Democracia deliberativa Enmarcada en la tradición del liberalismo igualitario, la teoría
deliberativa de Jürgen Habermas y John Rawls plantea la necesidad de sustentar la democracia
en un diálogo inclusivo y razonado. La legitimidad de las decisiones colectivas depende de que
sean el resultado de un proceso deliberativo público e imparcial entre ciudadanos libres e
iguales.
Habermas postula un modelo de democracia procedimental basado en la acción comunicativa
orientada al entendimiento mutuo. Rawls enfatiza el
uso público de la razón y la construcción de un
consenso entrecruzado entre doctrinas
comprehensivas razonables.
Críticas feministas Pensadoras como Iris Marion Young,
Sheila Ben Habib y Charole Patean han cuestionado
profundamente los presupuestos androcéntricos y
patriarcales que permean las concepciones clásicas y
liberales de la democracia. Denuncian cómo estas
excluyen e invisibilizan las experiencias y perspectivas
de las mujeres y otros grupos subyugados.
Estos enfoques teóricos críticos han abierto nuevos
horizontes para replantear la democracia de manera
más radical, participativa, pluralista e inclusiva, superando las limitaciones de los modelos
clásicos y liberales.
Retos contemporáneos de la
democracia
Crisis de representación y desafección política En las últimas décadas, las democracias
de todo el mundo han experimentado una creciente crisis de representación y desafección
ciudadana hacia la política institucional. La brecha entre representantes y representados
se ha ensanchado debido a la falta de credibilidad, la captura de las élites por intereses
particulares y la incapacidad para responder a las demandas sociales.
Fenómenos como la baja participación electoral, el abstencionismo, el auge de opciones
antiguo de poder y la desconfianza generalizada hacia los partidos políticos tradicionales
son sintomáticos de esta crisis de legitimidad democrática. Se ha abierto paso un malestar
por la "democracia realmente existente" y sus déficits participativos.
Impacto de la globalización y el neoliberalismo Los procesos de globalización económica
y la hegemonía del modelo neoliberal han socavado los principios de soberanía popular
y autodeterminación que sustentan la idea clásica de democracia. La creciente
desterritorialización del poder hacia actores supranacionales, corporaciones
transnacionales y organismos de gobernanza global no electos ha vaciado de contenido a
las instituciones democráticas nacionales.
Asimismo, las políticas neoliberales de desregulación, privatización y repliegue del
Estado socavan la capacidad de decisión colectiva sobre áreas estratégicas de la vida
social. La mercantilización creciente de esferas antes consideradas públicas restringe los
espacios para el ejercicio de la soberanía popular.
Democracia y movimientos sociales Frente a los déficits de la democracia representativa,
han cobrado relevancia los movimientos sociales que reivindican una democracia más
participativa y emancipadora. Desde el zapatismo hasta los movimientos
antiglobalización, de ocupación de plazas públicas, desobediencia civil y democracia en
movimiento, estos actores han ensayado democracias radicales desde abajo.
Sus repertorios y prácticas horizontales, asamblearias y prefigúratelas han revitalizado la
democracia como un proceso en permanente construcción y disputa. No obstante,
persisten retos sobre cómo institucionalizar y escalar estas experiencias situadas sin
cooptarlas o burocratizarlas.
Democracia y nuevas tecnologías Las nuevas tecnologías digitales han abierto
oportunidades, pero también desafíos inéditos para la democracia. Por un lado, las redes
sociales y plataformas online han facilitado una mayor descentralización de la
comunicación política, dando voz a actores antes marginados y viabilizando la
movilización social en red.
Sin embargo, también han exacerbado los riesgos de desinformación masiva, campañas
de desprestigio y polarización del debate público. La mercantilización de datos e
influencias por parte de grandes corporaciones tecnológicas supone nuevas amenazas de
captura de la opinión pública y la voluntad democrática.
Democracia y cambio climático El cambio climático antropogénico plantea tal vez el
mayor desafío existencial para las democracias contemporáneas. La urgencia de transitar
hacia economías y sociedades sostenibles choca con los imperativos cortoplacistas del
ciclo electoral y la captura de la toma de decisiones por las industrias contaminantes
Conclusión
A lo largo de esta investigación, se han analizado los principales planteamientos teóricos
que conceptualizan la democracia desde una perspectiva crítica. Estos enfoques
cuestionan las limitaciones y exclusiones de los modelos democráticos clásicos y
liberales, abriendo nuevos horizontes más incluyentes, participativos y radicales.
La democracia participativa de Patean y Macpherson reivindica la participación de la
ciudadanía más allá de solo elegir representantes. La democracia radical de Mouffe y
Laclau asume el conflicto y el disenso como condición irreductible. La teoría deliberativa
de Habermas y Rawls apela a un diálogo racional e inclusivo para forjar consensos.
Las críticas feministas de Young, Benhabib y Patean denuncian los sesgos androcéntricos
y patriarcales de las concepciones tradicionales. Mientras que Kymlicka y Taylor
problematizan la homogeneización cultural liberal y demandan reconocimiento a la
diversidad.
Estas teorías críticas coinciden en la necesidad de repensar la democracia de manera más
profunda y sustantiva, yendo más allá del mero formalismo procedimental. Apuntan a
modelos donde prime la participación real de la ciudadanía en todos los ámbitos, la
inclusión de los grupos oprimidos y subalternos, el respeto al pluralismo agonístico y la
posibilidad de disensos radicales.
Esta reconceptualización crítica cobra mayor urgencia ante los retos que enfrentan las
democracias contemporáneas: crisis de representatividad, impacto del neoliberalismo,
demandas de movimientos sociales, disrupción tecnológica y emergencia climática.
Repensar la democracia de forma incluyente y participativa es condición de posibilidad
para responder a estos desafíos de manera efectiva y legítima.