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VIRTUAL

BOLETÍN DE CULTURA PERUANA - EMBAJADA DEL PERÚ EN ESPAÑA - Nº 53 4/6/2021

PALAO BERASTAIN
EL ARTE DE LA PINTURA
LA PINTURA DE LUIS PALAO BERASTAIN
Alonso Ruiz Rosas

Desde mediados de la década de 1960, Luis Palao Berastain (Arequipa, 1943) ha ocupado un lugar de
excepción entre los representantes de la pintura figurativa en el Perú. Al lado de unos pocos artistas,
optó en esos años por desplegar su talento, ahondando en el desarrollo de temas y procedimientos
técnicos, manidos en apariencia pero cargados de sentido. Su apuesta ofrece la imagen de una época
en buena parte ya desvanecida, pero que en su mirada parece resistir el paso del tiempo.

S oplaban enton-
ces en la capital
peruana los vientos
de Zevallos, ini-
ció en el Centro
Artístico la ense-
de la abstracción y ñanza básica de
había también unas las técnicas pictó-
pocas muestras de ricas. El progreso
surrealismo tardío, de la fotografía
expresionismo social en la ciudad no
y aproximaciones compitió con la
dispares en torno al pintura figurati-
pop y a lo objetual y va: podría inclu-
conceptual, con sus so decirse que la
hallazgos, humora- complementó.
das y conocidos dis- Baste señalar, por
fuerzos. Las tenden- ejemplo, que el
cias que atraían a los fotógrafo Max T.
principales artistas Vargas fue padre
nacidos o estableci- de Alberto Var-
dos en la Lima de la gas, creador de
época, cuyos centros Arriba: Trilla, óleo. Abajo: El fotógrafo, y, a la derecha: Autorretrato, acuarelas las Varga(s) girls, y
de formación eran la Escuela Nacional Superior de Be- que en el estudio fotográfico Vargas Hermanos hubo
llas Artes (1918) y la Escuelas de Arte de la Universidad una pequeña galería, donde exhibian sus obras los pin-
Católica (1939), diferían de la búsqueda de los pintores tores locales, autodidactas al menos hasta la década de
de Arequipa, aferrados con tenacidad a la tradición fi- 1950, cuando se creó la Escuela Regional de Bellas Ar-
gurativa. El calificativo de provinciano que solía endilgár- tes «Carlos Baca Flor».
seles era, a todas luces, superfluo y -aparte de olvidar Descontando la pintura de corte religioso y el retra-
que en otros sofisticados lugares se cultivaba también to de figuras encumbradas, característicos del período
la pintura figurativa y aún el más detallado realismo- re- virreinal, el arte peruano del siglo xix y de inicios del
huía abordar la complejidad de su particular desarrollo. siglo xx tuvo que comprimir en décadas lo que había
Conviene, tal vez, echarle una rápida mirada a tardado siglos en ser formulado y transformado por el
ese proceso. A diferencia de la arquitectura, durante el arte europeo. El romanticismo decimonónico fue más
período virreinal la pintura no tuvo en Arequipa un un temperamento que una escuela: pasó de la pintura
desarrollo comparable al de Cuzco, Lima o Quito, aun- solemne de carácter histórico al vigor o la languidez de
que hubo algunos artistas cuya obra está todavía por los retratos, el costumbrismo y el abanico del paisaje, y
estudiarse. Los terremotos y el incendio de la catedral fue alentando nuevas miradas sobre lo indígena y lo po-
(en 1844) debieron acabar con muchas de las obras que pular, que tendría su apogeo, precisamente, en el indi-
conservaba la ciudad, y recién en la segunda mitad del genismo. Encabezado por el cajamarquino José Sabogal,
siglo xix, en paralelo a la irrupción de la fotografía, em- este movimiento nació con la vanguardia y fue, también,
pezó a recobrarse el interés por la pintura. Precisamen- nuestro primer expresionismo. En Arequipa, salvo el
te en 1855, vuelve por un tiempo a la ciudad, donde caso de Manuel Domingo Pantigoso, pronto establecido
había pasado parte de su infancia, el pintor Francisco en Lima, los pintores se interesaron por el indigenismo
Laso (1823-1869), tras residir en París, Venecia y Roma. y los temas locales, pero prefirieron buscar expresiones
Se atribuye también a Fernando Zeballos (1840-1900), propias más apegadas a la figuración clásica, en pequeño
quien habría tratado a Mariano Fortuny en su periplo formato y con predominio de la acuarela. De allí la obra
europeo, la introducción de la acuarela en Arequipa. de artistas como Jorge Vinatea Reynoso, Víctor Martí-
La técnica -favorecida por la luminosidad del medio, la nez Málaga, Teodoro Núñez Ureta (notable muralista,
sequedad del clima y su bajo costo- prendió rápidamen- además) y su hermano Alejandro, quienes marcaron
te y ya en las primeras décadas del siglo xx empezó a un camino por el que, a su manera, transitaron a partir
tener notables cultores. En 1890, José Álvarez, seguidor de los años sesenta artistas como Luis Palao Berastain,
2
Acuarelas: Retrato. Descanso. En la trilla. Procesión en Paucartambo. Don Felix Quispe Churapa, violinsta

Mauro Castillo, Víctor Turpo, Germán Alarcón Kinku- res, donde podía aprehender (uno de sus verbos prefe-
lla o José Ricketts y, en las décadas siguientes, con sus ridos) lo esencial de lo humano, en comunión con el
diversos aportes, otros creadores. paisaje y las tradiciones ancestrales. El artista ha evoca-
Hijo de Mariano Palao Villegas, un conocido médi- do la generosidad de otros pintores -como Guillermo
co arequipeño, y de Rosa Berastain Berastain, una enfer- Mansilla Canessa- que, de joven, le dieron materiales y
mera nacida en Huacho, al norte de Lima, Luis Enrique consejos, cuando volvía a dejar Arequipa para estable-
Graciano Palao Berastain pasó su infancia y adolescencia cerse en los bucólicos pueblos de los Andes. Mientras su
en Arequipa, en un hogar de nueve hermanos, e hizo sus obra empezaba a ser expuesta en algunas galerías lime-
estudios escolares en los colegios de La Salle y la Inde- ñas y a ser apreciada en crecientes y diferentes círculos,
pendencia, donde dio tempranas muestras de una asom- Palao Berastain se estableció en Chinchero y, años más
brosa facilidad para el dibujo. La familia vivía entonces tarde, en Calca, en el Valle Sangrado. Experto en canari-
en el número 417 de la calle Saénz Peña, en el barrio cultura, tenía allí, en su casa taller, verdaderas orquestas
de Miraflores, en cuyas inmediaciones residían también de canarios enjaulados y proseguía con su bitácora tras-
conocidos artistas locales. Luego, como muchos jóvenes humante, acumulando lienzos y numerosas carpetas de
que veían en la Argentina una suerte de Europa a la acuarelas, y sumido él mismo en un escenario claramen-
mano, viajó a la ciudad de La Plata, en cuya universi- te pictórico, en la clásica acepción del término.
dad cursó cuatro años de arquitectura. Pudo más, sin En su largo recorrido, el artista ha sabido revelar la
embargo, la vocación por el arte, y Palao Berastain dejó, belleza de esta parte del mundo, hurgando también en
finalmente, esos estudios, para dedicarse íntegramente a laceraciones y pobrezas, pero sin olvidarse de dignificar
la pintura, sometiéndose solo a su propio aprendizaje y a los protagonistas de su vasta y variada obra. Nadie ha
disciplina. En 1965, el artista hizo una primera muestra pintado como él a tantos pobladores de estos pueblos,
en la Municipalidad de Salto, en la provincia de Bue- rescatando la plenitud de su individualidad. Es eviden-
nos Aires. Expuso después en La Plata y Jujuy, alternó te que solo ha registrado lo que ha querido, es decir,
con algunos artistas y, en 1966 volvió a Arequipa, donde lo que le ha tocado alguna fibra íntima. Su perspicacia
empezó a mostrar su trabajo en unas pocas galerías y a para captar el gesto decisivo del retratado, sea persona o
ser reconocido como un auténtico artista, una de cuyas grupo, o incluso paisaje o perspectiva callejera, ha sido
obras -un óleo sombrío, de gran formato y turbadora correspondida con el justo equilibrio de un consuma-
intensidad, llamado El canto de Jacinto Cusicuna- había do oficio de dibujante y colorista. Sombras, contornos
ganado el premio municipal de pintura. sugeridos o simbólicos, vacíos deliberados, oportunas
A tono con la época, Palao Berastain abrazó las acentuaciones o sobrecargas de color en algunos ángu-
formas del hippismo y se convirtió en un viajero impe- los, le han permitido alcanzar una expresión inconfun-
nitente, que recorría la campiña y se internaba por el dible, en la que se advierte una recurrente sensación de
Altiplano y los valles y pueblos de la región, con su melancólico ensueño.
barba y melena whitmaniana, indumentaria de cuero Como el estadounidense Andrew Wyeth -un pin-
y corduroy, sombrero y botas polvorientas y un morral tor cuya obra conoce- Palao Berastain usa con precisión
recargado. El artista parecía venido de otro país y aún el pincel seco en el papel de grano grueso, aunque, cuan-
de otro tiempo, y solía ser visto con recelo por quienes do conviene, deja fluir la aguada sobre la superficie, o
percibían a su paso la emanación de una libérrima acti- revela en los matizados contrastes del carboncillo la
tud, que removía usos, abusos y costumbres. Él, desde sensualidad o el abatimiento del cuerpo. Memorables
luego, no hacía concesiones ni se amilanaba: incisivo y son también los retratos que ha hecho de sus otros afec-
aun excesivo en el flujo y reflujo de las mareas verbales, tos: parientes, amores, amigos, a veces con reflejos de
guardaba para su arte lo mejor de su espíritu y mante- caricaturista, pero siempre trasuntando una proximi-
nía allí el registro de rostros, escenas y paisajes, que, dad enternecedora, para no mencionar su larga serie de
si cruzaban sus retinas con la carga emotiva necesaria, autorretratos, que parecen evocar a un Rembrandt de
afloraban luego en el ágil movimiento de la mano sos- la acuarela afincado en los parajes andinos. Una obra,
teniendo el lápiz o el pincel. en suma, excepcional, que si alguien reuniera para una
Palao Berastain ha dicho muchas veces que su obra exposición retrospectiva comprobaría que merece la per-
es su «diario» y se ha definido como un vagabundo, par- manencia de un museo verdadero.
tidario de esquivar los vértigos urbanos para detenerse
en la quietud aparente del espacio rural y sus poblado- En la portada: Américo, el retratista del Cuzco, acuarela.

3
AGENDA

El guitarrista Ricardo Villanueva


MILUSKA BENAVIDES, PROMESA Y REALIDAD
FESTIVAL INTERNACIONAL DE GUITARRA
Desde 1993, la revista británica de literatura Granta

E ntre los diversos instrumentos que llegaron de España hace, con las pausas debidas, una selección de los auto-
al Perú, a partir de la tercera década del siglo xvi, la res que considera relevantes en cada nueva generación.
guitarra, llamada también vihuela en aquellos tiempos, La puntería en esta suerte de unción literaria a escri-
tuvo particular y fecundo arraigo. El instrumento ha ex- tores emergentes menores de 35 años, le permitió en
perimentado desde entonces algunas modificaciones, pero sus inicios y en su lengua consignar nombres tan signi-
ha mantenido una continuidad central y ha ido nutrien- ficativos como los de Kazuo Ishiguro, Martín Amis o
do las principales expresiones de la música andina, criolla, Julian Barnes. En 2003, apareció el brazo hispano de
afroperuana, las nuevas modulaciones de los cantautores la revista: Granta en español y, en 2010, dio a conocer su
contemporáneos y, por supuesto, los repertorios de sofisti- primera lista de promesas literarias de nuestra lengua
cados concertistas de diferentes épocas y estilos. en pleno despegue, incluyendo a dos peruanos: San-
Se dice que el primer vihuelista tiago Roncagliolo y Carlos Yushimito del Valle. Una
registrado en Lima fue el portugués década después, ha vuelto a la carga y en la nómina
Francisco Lobato y López, quien arri- de sus elegidos figura la escritora y traductora Milus-
bó a la recién proclamada capital del ka Benavides (Lima, 1986). Como traductora, Milus-
Virreinato del Perú, en 1543. Poco ka Benavides abordó un desafío mayor: tradujo, de
después llegó el aragonés Francisco Rimbaud Una temporada en el infierno (Ica, Biblioteca
Marcián Diáñez y empezaron a cons-
Abraham Valdelomar, 2012). Como narradora, publi-
tituirse unas incipientes capillas mu-
sicales, tanto con fines sacros como có en 2015, La caza espiritual, en edición no venal del
festivos. En el testamento del curaca sello Celacanto. Se trata de un libro de relatos presen-
de Chicama, Alonso de Mora Ca- tado con discreta elegancia y celebrado por su impe-
jahuamán (1598), figuran, por ejem- cable consistencia. La autora hizo un doctorado en la
plo, dos vihuelas grandes de Castilla, y en su prolijo registro Universidad de Boulder, Colorado; enseña traducción
ilustrado del Perú de su época, el propio Guaman Poma en la Universidad Peruana de Ciencias Aplicadas, en
dibujó a un intérprete rasgando la vihuela. A fines del siglo Lima, y prepara una novela, Hechos, esperada con an-
siguiente, aparecen también los guitarristas en algunas de siedad por sus lectores y de la que Granta en español ha
las acuarelas que mandó pintar el obispo Martínez Compa- publicado también un adelanto.
ñón. Se multiplicaron luego los yaravíes acompañados de
guitarras, los bailes populares como la zamacueca al ritmo
de las cuerdas y así, entre conciertos, saraos y jaranas de
rompe y raja, hasta llegar al presente.
Consciente de esa tradición, el Instituto Cultural Pe-
ruano Norteamericano creó hace largos años el Festival In-
ternacional de Guitarra, que se lleva a cabo en Lima y figura embajada del perú en españa
entre los más longevos de la región latinoamericana. Su servicio cultural
edición número 32 se realizó en los últimos días del pasado Calle Zurbano, 70
mayo y, dadas las circunstancias, optó por el formato virtual.
Entre los músicos invitados estuvieron la concertista mexi- 28010 Madrid
cana Alejandra Moreno, el italiano Edoardo Catemario, el serviciocultural@[Link]
argentino Osvaldo Burucuá y el brasileño Ricardo Pauletti.
Por el Perú, participó el conocido intérprete Ricardo
Villanueva, quien fuera alumno del recordado guitarrista
ayacuchano Raúl García Zárate. Villanueva estudió en el
Conservatorio Nacional de Música y fue más tarde becado
por la Fundación Carolina para realizar estudios de pos-
grado en Madrid. Ha ofrecido conciertos y clases maestras
en diversos países de América y Europa y ha participado
en numerosos festivales internacionales de guitarra. Como
solista, tiene publicados los álbumes Chayraq (2008) y Fies-
ta en los Andes (2013). Es, además, autor del estudio Guita-
rra andina del Perú (2017). [Link]
[Link]

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