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Filtros Mentales

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FILTROS MENTALES

Todos nos enfrentamos a diferentes problemas a lo largo de su vida y tomamos


decisiones. Algunas de estas decisiones serán más difíciles que otras. Los filtros
mentales son las diferentes formas en que interpretamos la realidad, cómo
procesamos la información y el significado que le damos. Creamos nuestros filtros
mentales a partir de las experiencias que vivimos, generalmente de
manera inconsciente.

Aunque también los podemos crear y modificar conscientemente, por ejemplo: cuando
recibimos ayuda psicológica o vivimos una experiencia significativa, un “parte-
aguas” que nos induce a cuestionar la “forma en que vemos las cosas”.

Podemos decir que cualquier «contenido mental» que se ocupa de “transformar” la


realidad en “nuestra realidad” es un filtro, nuestra visión de “cómo son” o “cómo
deberían ser” las cosas. Para ello la mente funciona con ciertos filtros que tamizan la
información que recibimos (Espíndola, 2005). Si somos capaces de identificar y valorar
las creencias que nos limitan a la hora de conseguir nuestros objetivos, podremos
cambiarlas por otras facilitadoras (Sans, 2012).

De ahí la importancia de conocer esos filtros mentales y el uso que cada uno hace de
ellos a la hora de interpretar su realidad. Si el profesional es capaz de identificar esos
filtros en el adulto, tendrá a su disposición una herramienta más para adaptar su
lenguaje durante la negociación. Será entonces cuando sienta que tanto una parte
como la otra hablan “el mismo idioma” y ven la realidad desde la misma perspectiva,
consiguiendo mayor motivación e implicación.

Para conocer estos filtros mentales podemos recurrir a la Programación


Neurolingüística (PNL). Bórquez (2002) desglosa los tres términos que la definen: hace
referencia a una serie de esquemas (de ahí el término “programación”) que vamos
construyendo, desde nuestro nacimiento, en nuestro Sistema Nervioso (por ello el
término “neuro”, que viene de “neurológico”). Estos esquemas dan significado a todo
aquello que percibimos, lo cual va siendo estructurado y puesto de manifiesto a través
del lenguaje, tanto verbal como no verbal (de ahí el término “lingüística”). La PNL es un
modelo práctico que nos ofrece una forma de pensar y nos da las herramientas para
identificar la estructura de una comunicación eficaz en diferentes ámbitos como el
educativo, sanitario o terapéutico (de Luynes, 1995).

Dentro de estos filtros mentales tenemos la generalización, la distorsión y la omisión,


que limitan la visión del mundo e influyen en la toma de decisiones (Villa, 2014).
Podemos entender estos filtros como automatismos perceptivo-cognitivos, puesto que
actúan desde y sobre la percepción y cognición de nuestras experiencias, dando
sentido y significado a nuestra realidad.
Villa (2014) también nos hace reflexionar sobre la imposibilidad de registrar en nuestra
mente todo lo que percibimos, señalándonos una serie de filtros mentales llamados
metaprogramas, que determinan cómo procesamos y comunicamos la información
recibida. Estos metaprogramas serían:

 De acercamiento hacia el placer o alejamiento del dolor.

 De referencia interna o externa.

 Proactivo o reactivo.

 Basado en las semejanzas o las diferencias.

 De opciones o procedimientos.

 De tiempo pasado, presente o futuro.

 Global o de detalle.

Conocer los metaprogramas de otra persona nos permite conocer sus actitudes,
emociones y expectativas. Una información sumamente valiosa para seleccionar los
mensajes verbales y no verbales que nos ayuden en el diálogo y a transmitir, con mayor
nitidez, nuestros puntos de vista (Villa, 2014).

Finalmente, no podemos olvidar mencionar las creencias y valores, puesto que juegan
un papel fundamental, en tanto que se forman a partir de nuestras experiencias
individuales y sociales y dirigen nuestro comportamiento. Roberts (1999) describe las
creencias como aquello que consideramos verdadero en un momento concreto,
dejando que guíen nuestra percepción e interpretación de la realidad. En cuanto a los
valores, los define como aquello importante que motiva nuestra vida en un contexto
particular.

En la Figura 1 se resume gráficamente los filtros mentales mencionados. A


continuación, profundizaremos en cada uno de ellos.
Figura 1 -
Filtros mentales
Fuente: Orcajada (2019)

AUTOMATISMOS PERCEPTIVO-COGNITIVOS

GENERALIZACIÓN

Se da cuando la persona convierte un fragmento de una experiencia vivida en una


categoría completa (Castillo, 2007). Son personas que suelen utilizar expresiones como
“todos”, “ningún”, “nadie”, “siempre”, etc.

El cerebro elabora conclusiones a partir de experiencias similares. “Me han herido


antes, sé que estoy destinado a fracasar en el amor”

DISTORSIÓN

La distorsión es un proceso por el que transformamos la información que nos llega a


través de nuestros sentidos (Blander & Grinder, 1975; Bórquez, 2002). Según Castillo
(2007), las distorsiones se dan cuando se intenta atribuir a otros la responsabilidad de
nuestras acciones.

El cerebro elabora conclusiones a partir de información sesgada. “No sé porque


salieron mal las cosas, pero si yo estaba ahí, seguro que fue mi culpa”

OMISIÓN

Se da cuando atendemos a determinados aspectos de nuestra experiencia y excluimos


otros (Blander & Grinder, 1975). Este filtro presenta un componente funcional ya que,
realmente, no podemos atender a toda la información que nos llega. Por tanto, sólo
nos quedamos con aquella información que, de alguna manera, nos es útil o llama
nuestra atención, desechando el resto. El problema está cuando omitimos información
clave para entender el problema.
El cerebro elabora conclusiones a partir de la información faltante. Por ejemplo “Si no
lo recuerdo entonces no sucedió”

METAPROGRAMAS

Brown (2004) define los metaprogramas como un modelo de preferencias de


personalidad que influyen en el lenguaje. Debemos tener claro que un metaprograma
no define la personalidad, sino la forma de pensar y procesar la información (Lawley,
1997; Beddoes-Jones, 1999).

A continuación, describiremos cada uno de los metaprogramas identificados, sabiendo


que todos ellos se describen en un continuo entre dos extremos y que, una misma
persona, puede tener una preferencia por uno de esos extremos del continuo o
combinar ambas preferencias (Brown, 2004). Además, en la Tabla 1 recogemos un
listado de palabras que ayudan a identificar los dos extremos de algunos de estos
metaprogramas (adaptado de Castillo, 2007).

Tabla 1 -

Expresiones que identifican los dos extremos de diferentes metaprogramas

El conocimiento de los metaprogramas es una herramienta que nos puede servir para
entender los patrones de nuestro interlocutor, lo que nos permitirá responderle con un
lenguaje que entenderá fácilmente, mejorando la comunicación y facilitando la
compenetración (Ready & Burton, 2008).

HACIA EL PLACER vs ALEJAMIENTO DEL DOLOR

Las personas que se dirigen hacia el placer son aquellas que les motiva una meta y se
dirigen hacia lo positivo. Por el contrario, las personas que tienden a alejarse del dolor
suelen pensar en aquello que puede salir mal (Ready & Burton, 2008).
REFERENCIA EXTERNA vs REFERENCIA INTERNA

Las personas que tienen un marco de referencia externo son aquellas que ponen más
atención en lo que piensan los demás y se dejan influir por ellos. Por su parte, las
personas con una referencia interna son las que confían en sus propios instintos y no
necesitan una aprobación externa. Estos conceptos reflejan las definiciones
psicológicas clásicas de locus de control externo e interno (Rotter, 1966). Castillo (2007)
nos dice que las personas con un metaprograma de referencia interna son personas
seguras y con buena autoestima, mientras que las personas con un metaprograma de
referencia externa son inseguras y tímidas.

Según Ready y Burton (2008), las personas con una referencia interna pueden ser algo
más difíciles a la hora de hacerles entender el punto de vista de su interlocutor. Por su
parte, las personas con una referencia externa pueden ser más fáciles de llevar, a pesar
de necesitar del elogio y la dirección de sus superiores o de aquellos que ellos
consideran con más poder y/o sabiduría que ellos mismos.

PROACTIVO vs REACTIVO

Las personas proactivas son aquellas que se hacen cargo de la situación y actúan. Es
decir, son personas capaces de dar solución a situaciones urgentes (Ready & Burton,
2008). Numerosos autores describen a las personas proactivas como aquellas con
conductas autónomas, intrínsecamente motivadas, orientadas al cambio y centradas
en el futuro (Belschak & Den Hartog, 2010; Grant & Ashford, 2008; Parker & Collins,
2010; Salessi & Omar, 2017; Tornau & Frese, 2012). Por su parte, las personas reactivas
son las que dejan que otros tomen las riendas de la situación, tomando la iniciativa
sólo cuando consideran que es el momento oportuno y tras ver cuáles son las
consecuencias de actuar de una manera u otra (Ready & Burton, 2008). En la Tabla
1 resumimos un listado de palabras y expresiones que suelen utilizar las personas
proactivas y reactivas.

BÚSQUEDA DE SEMEJANZAS vs BÚSQUEDA DE DIFERENCIAS

Las personas que buscan las semejanzas intentan cotejar la información nueva con la
que ya conocen, mientras que ignoran la información que es diferente. Todo lo
contrario, pasa con las personas que buscan las diferencias, puesto que se fijan en
aquello que cambia e ignoran las similitudes (Ready & Burton, 2008). En la Tabla
1 resumimos ejemplos de palabras o expresiones que suelen emplear personas que
buscan las semejanzas y las que buscan las diferencias.

DE OPCIONES vs DE PROCEDIMIENTOS

Las personas con un metaprograma de opciones necesitan variedad y cambios


constantes. En cambio, las personas con un metaprograma de procedimientos
prefieren ceñirse a unas normas establecidas y, posiblemente, las sigan de forma
sistemática y sin modificaciones (Ready & Burton, 2008). En la Tabla 1 se muestran
ejemplos de expresiones que suelen utilizar las personas con predominio de estos
metaprogramas.

TIEMPO PASADO vs TIEMPO PRESENTE vs TIEMPO FUTURO

Es un metaprograma fácil de identificar a través del lenguaje, puesto que podemos


reconocerlo prestando atención al tiempo verbal que el cuidador principal utiliza
mayoritariamente en su discurso. Una persona que suele hacer un mayor uso del
tiempo pasado, será una persona más enfocada en el pasado, mientras que las
personas enfocadas en el presente utilizan el tiempo verbal presente y las personas
enfocadas en el futuro suelen utilizar dicho tiempo verbal en sus conversaciones.

GLOBAL vs DETALLE

Las personas con un metaprograma global son aquellas que atienden a la idea general,
pudiendo desconectar o impacientarse ante la mayor cantidad de información que
pueden ofrecer y en la que pueden centrarse las personas con un metaprograma
basado en el detalle (Ready & Burton, 2008). Las personas con un metaprograma
global pueden saltarse algún paso cuando describen secuencias o situaciones. Por el
contrario, las personas con un metaprograma de detalle hablarán de pasos y
secuencias, haciendo descripciones más precisas (O´Connor & Seymour, 2007).

FILTROS ADQUIRIDOS: CREENCIAS Y VALORES

Mención especial merecen las creencias y valores de la persona. Cada uno de nosotros
actuamos en base a creencias y valores que pueden diferir tanto de unos a otros, como
de un momento a otro para la misma persona. Estas creencias y valores marcarán
nuestra actitud y nuestras acciones frente a la vida. Pero también pueden cambiar, en
uno mismo, en función de la etapa por la que estemos atravesando. Igualmente,
actuarán como filtros a la hora de interpretar la realidad que nos rodea. Para O´Connor
Y Seymour (2007), las creencias y valores son los que configuran nuestras vidas y le dan
sentido.

Según Dilts (2003), las creencias nos permiten dar significado a nuestras experiencias,
favoreciendo la generalización y contribuyendo a poner los límites a nuestro mundo,
nuestro comportamiento y nuestras capacidades. De ahí que Simón (2016) nos haga
reflexionar sobre la posibilidad de cambiar las creencias, afirmando que un cambio de
creencias puede provocar un gran cambio en la forma en que vivimos nuestras vidas y
en la manifestación de nuestros comportamientos.

En cuanto a los valores, según O´Connor y Seymour (2007) están apoyados en las
creencias y, al igual que estas, los adquirimos a través de nuestras propias experiencias
con la vida, siendo considerados nuestra seña de identidad y los principios que rigen
nuestra forma de vivir. Asimismo, menciona que compartir los valores de otra persona
ayudará a crear una buena sintonía con ella.

REFERENCIAS

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