Significado, diseño y tipos de packaging
¿Sabes qué es el packaging? ¿Y cuáles son los 3 tipos de packaging que existen? Lo
cierto es que el packaging es una de las principales vías de comunicación con los
clientes y debe ocupar un lugar destacado dentro de la estrategia de marketing de
todas las empresas. Sin embargo, no siempre se le da la importancia necesaria.
¿Qué es el packaging? Definición y principales
características
Packaging es un término anglosajón que se puede traducir como “embalaje”,
“empaque” o “presentación” y se utiliza dentro del marketing y la publicidad para
hacer referencia al envoltorio del producto, desde la etiqueta a los datos.
En este sentido, a nivel funcional el packaging sirve para proteger al producto o al
artículo de la manipulación, el transporte o la distribución. A nivel
comunicacional el packaging permite ofrecer información sobre el producto
(ingredientes, modo de uso, fecha de caducidad…) y generar interés en los
consumidores para que se decanten por una marca determinada.
El packaging es la carta de presentación de un producto. Así, además de
informar, proteger y facilitar su distribución y almacenaje, también debe ser de lo
más original, llamativo e impactante para diferenciarse de la competencia,
atraer a su público objetivo y motivar la compra. Para ello, se pueden seguir
diferentes estrategias de diseño, algo que veremos a continuación.
Del mismo modo, conviene destacar que el packaging facilita la identificación
de la marca y del producto. Por ello, si se trabaja correctamente, permitirá que
los usuarios lo reconozcan fácilmente y se hagan con él más rápido. Además,
ayudará a que lo recuerden, un aspecto esencial en la fidelización de los
clientes y en la expansión de la marca.
Finalmente, no hay que olvidar que el packaging es el único contacto que existe
entre el artículo y el consumidor. Por eso, es crucial diseñar un envoltorio que
ofrezca una experiencia única y satisfactoria.
¿Qué es el packaging en marketing? La
importancia del diseño del packaging?
El packaging debe proteger y conservar el producto, transportarlo y, por
supuesto, vender. Por eso su diseño es tan importante y la estrategia es clave
para lograr un envase que capte la atención de los consumidores sobre los otros
productos de la competencia.
Existen numerosas formas de hacerlo posible. Algunas marcas apuestan por
creatividades impactantes, como utilizar etiquetas troqueladas o incluir la realidad
aumentada en ellas para potenciar todavía más su relación con los clientes. En
otros casos, apuestan por un packaging más clásico o, por qué no, por diseños con
toques vintage, haciendo un claro guiño al pasado.
Sea como fuere, lo que hay que tener claro es que el packaging tiene
que contar la historia de la marca y ser consecuente con sus valores. Por
ejemplo, el diseño del packaging de un producto ecológico debe ir acorde, mostrar
que es eco y utilizar materiales reciclados o biodegradables. Del mismo modo,
siempre que sea posible, debe tener un doble uso, permitiendo al cliente que le de
una nueva vida al envase.
¿Cuáles son los 3 tipos de packaging que existen?
Atendiendo a su funcionalidad, se pueden distinguir tres tipos de packaging y,
aunque cada uno de ellos tiene un objetivo concreto, conviene destacar que todos
se pueden personalizar para añadir valor a la marca.
Packaging primario. Es aquel que está en contacto directo con el
producto, protegiéndolo, sosteniéndolo y conservándolo. Por ejemplo, un
brik de leche, una botella de cerveza o una de vino.
Packaging secundario. Hace referencia a los embalajes que se encuentran
fuera del packaging primario. Por lo general, suelen agrupar varias piezas
del mismo producto en un único envase. Dentro de esta categoría se
encuentran, por ejemplo, una caja grande que contiene diversos briks de
leche.
Packaging terciario. Se encuentra por encima del packaging secundario y,
por lo general, se usa para el transporte y almacenaje de productos. En este
sentido, su función es proteger y dar imagen a la marca. Los más utilizados
son los de cartón y siempre están personalizados.
Principales características de un buen packaging
Creatividad. Un diseño original que llame la atención de los consumidores
es fundamental para conseguir que la marca sea recordada.
Diseño sostenible. Cada vez son más los usuarios que buscan envases y
envoltorios eco. Por eso un packaging que cuide el ecosistema, fabricado
con materiales reciclados y reciclables, sin plásticos o con la menor
cantidad de contaminantes posibles es siempre una buena elección.
Nueva vida. Como te adelantamos anteriormente, una gran alternativa es
conseguir que al packaging se le pueda dar una segunda vida. Además de
contribuir a la mejora del medioambiente, será un gran triunfo para la
marca, que podrá quedarse en la mente del consumidor durante mucho
más tiempo.
Originalidad. El packaging debe ser personalizado y, para ello, se pueden
usar diversos materiales, formatos, texturas… De esta manera se
conseguirá llamar la atención del público objetivo y diferenciarse de la
competencia.
Factores que debes tener en cuenta antes de
diseñar un buen packaging
Ahora que ya sabes qué es el packaging, los tipos de packaging que existen
y el gran valor que posee, veamos algunos aspectos que no debes pasar
por alto si quieres crear el mejor diseño.
En busca de tu cliente ideal. Es importante que analices bien a tu
cliente. En base a esto y a otros factores, como los canales de
distribución, deberás utilizar un tipo de diseño u otro.
Transporte y distribución. ¿Qué contiene el packaging? ¿Cómo se va
a distribuir? ¿El producto es sensible? Recuerda que es necesario que
el envase proteja bien los artículos y se ajuste a las condiciones de
transporte y distribución.
Datos legales e información. Cada sector tiene que cumplir una
serie de normas. Por eso debes asegurarte que el packaging
(incluidas las etiquetas) cumplen con la legislación vigente.
Identidad corporativa. Es más que recomendable que el packaging
se ajuste a la línea editorial o a los valores y filosofía de la marca.
Las etiquetas de producto, factor clave en el
diseño del packaging
El etiquetado de productos también forma parte del packaging y, al igual
que ocurre con el resto de elementos, no se debe descuidar su diseño. De
hecho, existen múltiples opciones para conseguirlo.
Además de ser resistentes y duraderas y ofrecer la información
necesaria a los compradores (ingredientes, caducidad, modo de uso…),
deben contar con una estética que transmita los valores y la filosofía de
la marca con el fin de captar la atención de los usuarios.
Actualmente hay una gran variedad de diseños de etiquetas adhesivas,
pudiéndose adaptar a la perfección a cada sector. Por ejemplo, en Eti-nor
tenemos desde etiquetas adhesivas para imprimir, hasta etiquetas
personalizadas en bobina para proporcionar formas únicas y originales o
incluso etiquetas con acabados especiales que pueden incluir relieves,
barniz UVI, braille… Del mismo modo, también es posible apostar por
el etiquetado inteligente, una opción muy demandada por aquellas
empresas que buscan generar nuevas experiencias en sus clientes,
humanizar su marca y mejorar la comunicación con los usuarios.