San Juan Nepomuceno: Parte II
San Juan Nepomuceno: Parte II
º 33
Diciembre 2021
MINISTERIO DE DEFENSA
S U M A R I O
3 Editorial.
4 Despedida COMGEIM, Toma de Mando y discurso.
A C E R V O C U LT U R A L D E L C U E R P O
8 El Emblema de Infantería de Marina
Cte. IM. Jesús Campelo Gaínza
INTERÉS
12 La Compañía de reconocimiento de la BRIMAR
Tcol. Antonio Aguayo Lara
16 San Juan Nepomuceno(II)
Cte. IM. José María Ramírez Rubio
OPINIÓN
20 Las Operaciones Anfíbias en el S. XXI
Col. (reserva voluntaria) IM. Juan López Díaz
HISTORIA
30 Los PANHARD en las UNIR
Alf. (reservista honorífico) IM. José Eugenio Fernández Barallobre
34 Los Tercios de Armada en Lepanto
Cap. IM. Jesús Campelo Gaínza
40 Pedro Mayobre López
Col. (reserva voluntaria) IM. Francisco Javier Miranda Freire
CURIOSIDADES HISTÓRICAS
50 El Infante de Marina Profesional Más Jóven.
Don Francisco Busto Baena
A C T I V I DA D E S D E S TA C A DA S
52 — El TEAR realiza la desinfección integral de una residencia de alzheimer
— La AGRUMAD apoya en la retirada de nieve tras el paso de «FILOMENA»
— Inauguración de la revovada Sala Histórica del Cuartel de Batallones de San Fernando
— El TEAR implementa los protocolos frente al COVID
53 — Participación de la FGNE en el ejercicio «TROJAN FOOTPRINT»
— Equipos ACAF del TEAR participan en el ejercicio internacional de apoyo aéreo «ADRIATIC STRIKE 21»
— Comienza el proyecto «Cuerpo de Batallones» en el CGFIM
— 250 aniversario de la construcción del Cuartel de Dolores
54 — Tomas de posesión y relevos de mando en el Cuerpo de Infantería de Marina
¿CONOCES...?
56 ¿Conoces... Los orígenes, valores, tradiciones y hechos de armas más gloriosos del Cuerpo de Infantería de Marina?
Estimados lectores:
El presente número del Boletín de Infantería de Marina (BIM) es el
primero que publicamos tras la toma de posesión del actual Comandante
General. Parece apropiado comenzar el mismo recordando el acto de
despedida del anterior COMGEIM, general de división Antonio Planells
Palau, con motivo de su pase a la reserva, así como el acto de toma de
posesión del cargo por parte del general de división Rafael Roldán Tudela.
LA COMPAÑÍA DE RECONOCIMIENTO DE LA BRIMAR El emblema de la Infantería de Marina ha experimentado cambios al
compás de la historia del Cuerpo. Los diferentes modelos utilizados y la
SAN JUAN NEPOMUCENO (PARTE II)
E
l pasado 19 de marzo tuvo lugar, en el Cuartel General de la Fuerza de Infantería de Marina, el acto de despedida, con
motivo de su pase a la situación de reserva, del Comandante General de la Infantería de Marina General de División
Antonio Planells Palau.
A su llegada el general Planells fue recibido por el Jefe del Estado Mayor de la Fuerza de Infantería de marina, coronel
Francisco Javier González Vázquez.
El acto fue presidido por el propio Comandante General y contó con la participación de unidades del Tercio de Armada,
Fuerza de protección (Tercio del Sur) y Fuerza de Guerra Naval Especial. Además de la asistencia de su familia, autoridades
civiles y militares de San Fernando y la dotación del Cuartel General de la FIM.
Tras recibir los honores de ordenanza y pasar revista, se guardó un minuto de silencio como homenaje a las víctimas del
Covid’19.
Dentro de los actos el Comandante General de la Infantería de Marina se despidió de la Enseña Nacional y dirigió unas
palabras en su última alocución ante los asistentes, finalizada la cual la Fuerza hizo demostración pública de los valores que
caracterizan al Cuerpo de Infantería de Marina, recitando el Séptimo Mandamiento de su Decálogo: “Como Infante de Marina
mi misión será sagrada. En su cumplimiento venceré o moriré”. Por último se entonó la Marcha Heroica, Himno de la Infantería
de Marina.
El General de División D. Antonio Planells Palau ingresó en la Armada el 16 de agosto de 1978 siendo promovido al empleo
de teniente el 16 de julio de 1983. Ascendió a capitán el 16 de julio de 1986, a Comandante en octubre de 1995, a Teniente
Coronel en julio de 2001, a Coronel en julio del 2009, a General de Brigada el 22 de marzo de 2014 y a General de División el
12 de enero de 2018.
En Operaciones, siendo Capitán formó parte del primer Contingente de observadores en la Misión de la ONU en Centro
América (ONUCA) en el año 1990 y en el año 1999, de Comandante mandó un Subgrupo Táctico de IM en la misión de SFOR
de Bosnia y Herzegovina. Es diplomado en la Aptitud de Buceador de Combate, es especialista en Comunicaciones Tácticas,
diplomado en Estado Mayor por el Ejército de Tierra y ha asistido en el extranjero a diferentes cursos tales como, el curso de
Defensa de la OTAN (NADEFCOL) en Roma, o en la Escuela del Mando Aliado en Europa (SHAPE).
E
n un acto celebrado en el Cuartel General de la Fuerza de Infantería de Marina en San Fernando, el general de
división Rafael Roldán Tudela ha tomado posesión del cargo de Comandante General de la Infantería de Marina
(COMGEIM).
La ceremonia, presidida por el Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada Antonio Matorell Lacave, y a la que asistieron
autoridades civiles y militares, se desarrolló bajo la tradicional fórmula de toma de posesión de Mandos de la Armada, donde
el COMGEIM prestó juramento tras la lectura de las disposiciones de su ascenso y nombramiento, y de las palabras previstas
en el artículo 601 de las Reales Ordenanzas de la Armada.
El acto finalizó con la retirada de la Bandera y el desfile de la Fuerza.
Con motivo de las restricciones sanitarias impuestas por las autoridades, el acto se ha celebrado cumpliendo todas las
medidas de seguridad y se ha limitado la asistencia de invitados y público.
El general de división de Infantería de Marina Rafael Roldán Tudela nació en Villacarrillo (Jaén) el 22 de febrero de 1961.
Ingresó en la Armada en 1980 y recibió su despacho de teniente en 1985. En los empleos de teniente y capitán su carrera es
tuvo vinculada al Tercio de Armada, donde fue Jefe de Sección de Fusiles y, de Capitán mandó, entre otras unidades el 2.º
Estol de la Unidad de Operaciones Espe
ciales, la 1.ª Compañía del Primer Bata
llón de Desembarco y la Compañía de
Carros del Grupo de Movilidad Anfibia.
Como comandante fue Jefe de la Sec
ción de Operaciones de la Unidad de Ope
raciones Especiales, y de la Sección de
Organización y Personal del Estado
Mayor del Tercio de Armada. En el año
2001 fue destinado a la Dirección General
de Política de Defensa, Subdirección Ge
neral de Planes y Relaciones Internacio
nales.
En 2003 ascendió a teniente coronel,
tomando el mando, en 2006, del Primer
Batallón de Desembarco del Tercio de Ar
mada, donde despliegó en Bosnia y Her
zegovina como teniente coronel Jefe del
Batallón Multinacional para la operación
«ALTHEA» en Sarajevo.
En el empleo de coronel desempeñó,
entre julio de 2013 y julio de 2016, el
cargo de Comandante Director de la Es
cuela de Infantería de Marina General Al
bacete y Fuster y el cargo de Jefe de la
Sección de Recursos de la División de Pla
nes del Estado Mayor de la Armada.
En enero de 2018 fue ascendido al em
pleo de general de brigada y el 17 de ese
mismo mes fue nombrado General Co
mandante del Tercio de Armada, mando
que ha ejercido hasta la fecha.
Es diplomado en Guerra Naval y en
Operaciones Especiales. Es especialista en
Automovilismo y Medios Anfibios Meca
nizados. Ha realizado el curso de Altos Es
tudios Militares de la Escuela de la
Defensa de la OTAN. Está casado y tiene
tres hijos.
Agradecer, así mismo, la presencia de cuantos invitados y amigos nos acompañan, pues con su presencia también realzan este acto.
Infantes de Marina
Hoy es el hito más importante de mi carrera y mi primer recuerdo quiero que sea para mis padres, ya fallecidos, y que desafor-
tunadamente no van a poder compartirlo conmigo. Él, veterano coronel, que me enseñó que la milicia si es una religión de
hombres honrados y mi madre que me inculcó que nada se consigue sin esfuerzo. Ellos, sin duda alguna, y con el apoyo de mis
tres hermanos, militares ya retirados pero que siempre lo serán de corazón, forjaron mi vocación militar.
Quiero agradecer: a la Armada la confianza que deposita en mi y la oportunidad que brinda para ser el Comandante General
de esta noble Institución que es el Cuerpo de Infantería de Marina; a los jefes que he tenido, su confianza y valoración; a mis
compañeros, y muy en particular, a los de mi promoción, su apoyo y reconocimiento; y a todos los subordinados que han ser-
vido conmigo su dedicación, trabajo y colaboración. Gracias a todos ellos, hoy estoy aquí. Mi mérito es el suyo.
Os aseguro que sigo manteniendo la misma ilusión con las que hice mis prácticas de alférez alumno en el 2.º Estol de la ya ex-
tinta Unidad de Operaciones Especiales, hace ya 37 años.
Ya me conocéis. Sigo teniendo las firmes convicciones de siempre. Mi compromiso personal con vosotros es mi lealtad incuestio-
nable, ser ejemplar, respetar vuestro trabajo, ganarme vuestra confianza y que trabajéis con ilusión.
Fortalecer la moral, el compañerismo y la cohesión de todas las unidades que conforman la Fuerza de Infantería de Marina.
Asimismo, ser la referencia de todos los Infantes de Marina, independientemente de donde se encuentren destinados.
Fomentar la preparación de nuestro personal y en particular el apoyo a la enseñanza de formación, con la máxima de que re-
cibiremos tanto como esfuerzo estemos dispuestos a realizar.
Impulsar el conocimiento de nuestra historia, nuestras tradiciones, el valor que supone pertenecer a la Armada, tanto dentro
de nuestras unidades como con la sociedad civil, con el convencimiento de que sólo se ama, respeta y valora lo que se conoce.
A pesar de enfrentarnos a un reto importante definido por un ambiente económico muy restrictivo y que indudablemente afec-
tará a los programas que afectan al Cuerpo, impulsar el proyecto de la Fuerza de Infantería de Marina 2040 para adquirir las
capacidades que nos son tan necesarias para construir una fuerza creíble, versátil, resolutiva y con un alto grado de alista-
miento para desplegar o actuar donde se nos requiera… como estamos acostumbrados a hacer, pero siempre en un marco rea-
lista y pragmático.
No os pediré que hagáis más con menos porque es sencillamente imposible, pero sí, que sigamos con nuestra preparación, ilu-
sión, dedicación, esfuerzo, iniciativa e imaginación para seguir impulsando el nivel de excelencia de nuestras unidades.
Debéis estar convencidos de que somos la élite de las Fuerzas Armadas, que siempre nos hemos distinguido por nuestro elevado
espíritu de Cuerpo. La unidad entre todos sus miembros, sin distinción de categorías; la humildad que preside nuestros actos y la
adaptabilidad que nos permite operar en cualquier medio y bajo cualquier circunstancia, constituyen nuestra identidad común
y es lo que nos diferencia de los demás. Ese grado de cohesión, que es nuestra fortaleza, no se da en ninguna otra fuerza.
No quiere finalizar mi intervención sin hacer una mención muy especial a mi esposa, Mari Carmen, y a mis hijos. Ella siempre me
ha apoyado de forma generosa y altruista, aceptando con paciencia tantas ausencias, mi dedicación al servicio, las vicisitudes de
mi carrera y acompañándome en los momentos más difíciles. A ellos la virtud necesaria de la coherencia y la ejemplaridad.
Finalmente, les pido a la Virgen del Carmen y a nuestro Santo Patrón San Juan Nepomuceno que me iluminen y me ayuden en
esta importante singladura que empieza hoy.
EL EMBLEMA
DE INFANTERÍA DE MARINA
N
o hace mucho apareció en nuestras librerías una importante revista, experta en temas militares y seguramente con
una tirada más que aceptable, que abordaba de una manera bastante detallada y con una calidad excelente, diferen
tes aspectos de las principales unidades del Cuerpo de Infantería de Marina, lo cual se agradece enormemente
porque es una realidad lo desconocido que es para el público en general. Desde aquí mi mayor reconocimiento a su autor y
a la editorial. Pero lamentablemente, en esta publicación aparece reproducido unas cincuenta veces un emblema erróneo
de la Infantería de Marina. Una más si contamos el grande que aparece en la contraportada, que es el que más se ve.
«Dos fusiles, armados con machetes, en aspa sobre ancla timbrada de corona,
toda de oro. El ancla será similar a la del emblema de la Armada excepto el cepo
que estará en posición horizontal. Todo el conjunto tendrá un tamaño proporcio-
nado al lugar en que se coloque. En las palas del traje de franja tendrá en total
setenta milímetros de altura por treinta y ocho de ancho, siendo la corona de vein-
titrés milímetros de altura por treinta y dos de anchura (figura 5)», reglamentán
dose así, por tanto, que los dos fusiles se han de representar sobre el ancla. Igual
Figura 5 de la O.M. 12/99 que se mantiene hasta hoy en día.
«Dos fusiles, armados con machetes, en aspa sobre ancla, todo de oro. El ancla
será similar a la del emblema de la Armada excepto el cepo que estará en posición
horizontal. Todo el conjunto tendrá un tamaño proporcionado al lugar en que se
coloque: en las hombreras del traje de franja tendrá cuarenta y seis milímetros de
altura por treinta y siete de ancho, surmontado por corona del mismo metal de
veinticinco milímetros de altura por treinta y cinco de anchura (figura 3)».
Bien es cierto que este emblema no siempre fue así, durante muchas décadas,
Figura 3 de la O.M. delegada 603/79 hasta los años mencionados en los que se derogaron las disposiciones anteriores.
Este emblema del ancla y los fusiles provenía del que, tras la Real Orden de 31
de agosto de 1928, portaban los alumnos en sus uniformes para diferenciarlos del
resto de los miembros del Cuerpo, que todavía usaban el tradicional de las dos
anclas cruzadas, heredero del que ostentó el Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles
del maestre Pedro Padilla, fundado en Cartagena en 1566, y que es considerado el
«alma máter» de la Infantería de Marina española por incluir en él a las Compañías
Viejas del Mar de Nápoles y heredar, por tanto, la antigüedad de éstas del año
1537. En este documento se decía textualmente: «A los lados del cierre del cuello, y
a cuatro centímetros de su unión, llevará cosido o bordado en estambre amarillo dos
fusiles cruzados sobre ancla». Posiblemente este diseño estuvo inspirado en uno
muy parecido que solicitó en el año 1813 el capitán de navío Ramón Romay al rey
Fernando VII, para que fuera distinguido el personal del 6.º regimiento de Marina
de Ferrol tras su meritoria actuación durante la Guerra de la Independencia, y que
por la Real Orden de 8 de julio de 1815 no sería aprobado.
Diseño de escudo de distinción del CN Romay. Instaurada en España la Segunda República, poco antes de que el Cuerpo
Libro Condecoraciones marineras, pag. 79 fuera declarado a extinguir, la Orden Ministerial de 25 de abril de 1931 dictó
de Julio F. Guillén Tato (Instituto Histórico diversos cambios en la uniformidad del Cuerpo, indicando cuál era su emblema
de Marina, 1958)
reglamentario mediante una simple figura, lo que hizo necesario que en la
posterior Orden de 7 de agosto de 1931 se aclarase su exacta configuración con
el texto siguiente:
Con la llegada al trono de S.M. Juan Carlos I, por Real Decreto de 18 de diciembre de 1981 se hizo público el modelo
oficial del escudo de España, definiéndose gráficamente la Corona Real que sería incorporada automáticamente en el
timbre del emblema del Cuerpo.
Aun así, hay que reconocer que en ninguno de los documentos aquí expuestos se determinó nunca qué modelos de
fusiles, de bayonetas o de ancla se debían representar, dependiendo entonces del gusto del momento o de la destreza del
dibujante. Es por ello que se puede encontrar el emblema del Cuerpo dibujado de muy diversas maneras.
Por este motivo su última representación oficial, confeccionada por el Centro de Ayudas a la Enseñanza de la Armada
(C.A.E.), tiene la siguiente descripción heráldica:
Dos fusiles tipo mosquetón modelo máuser Coruña 1943, armados con cuchillos-bayonetas afalcatados modelo 1941,
todos en su color y puestos en sotuer sobre un ancla de oro modelo almirantazgo, con el cepo horizontal, timbrada de corona
real.
Para finalizar, querría dejar claro que este artículo no es para menospreciar la publicación de nadie, pues me consta
que se ha hecho con la mejor de las intenciones. Sólo es para aclararles a los infantes de marina y simpatizantes, que su
emblema, el de la Infantería de Marina más antigua del mundo, sigue siendo el mismo que se canta a voz en grito en las
habituales «carreras de árido»:
COMPAÑÍA DE RECONOCIMIENTO
«LOS OJOS DE LA BRIMAR»
L
os buques anfibios se dirigen a la costa donde se va a producir la operación. En sus entrañas, el grueso de la
Fuerza de Desembarco de la Brigada de Infantería de Marina (BRIMAR) Tercio de Armada se prepara para el
asalto. Un pequeño grupo se les ha adelantado. Amparados en la noche han alcanzado la playa en varias embar
caciones neumáticas tipo Zodiac. Son los profesionales de la Compañía de Reconocimiento. En cualquier operación anfi
bia, ya sea en ejercicios como en operaciones reales, que podrían ser en una zona hostil o potencialmente hostil, realizan
un reconocimiento de la playa para determinar la viabilidad del movimiento buquecosta y desembarco, así como recono
cimiento y vigilancia de diversos objetivos terrestres en profundidad.
Aunque se creó en 2012, como consecuencia de la integración de la antigua Unidad de Reconocimiento en la entonces
denominada Unidad de Cuartel General, su génesis se debe a la necesidad de cubrir algunos de los cometidos que tenía la
UOE (Unidad de Operaciones Especiales) en apoyo de la BRIMAR, que en 2009 se trasladó a Cartagena (Murcia) para
formar la nueva FGNE (Fuerza de Guerra Naval Especial) tras su integración con la Unidad Especial de Buceadores de
Combate (UEBC) de la Armada.
La Compañía de Reconocimiento, que forma parte del Batallón del Cuartel General de la BRIMAR del Tercio de Armada
(TEAR), trabaja para dar apoyo de combate a la Brigada, bajo mando y control directo de su general. Otorga, entre otras
muchas capacidades, la capacidad paracaidista, estando basada esencialmente en el salto en apertura automática, reser
vando la capacidad de salto en apertura manual sin empleo de oxígeno únicamente para posicionar unidades de señala
dores guía por cada Zona de Caídas (D/Z) elegida, proceder a su marcaje y de este modo, posibilitar el lanzamiento de
personal en modalidad automático diurno/nocturno tanto a tierra como al agua.
Para el adiestramiento paracaidista la Compañía de Reconocimiento emplea tanto los helicópteros SH3D Sea King
desde una plataforma naval, como aviones del ejército del aire desde la Base Naval de Rota (Cádiz), aunque también
saltan desde los C130J Super Hércules en colaboración con la unidad del Cuerpo de Marines de la Base conocido como
Falling Thunder.
Otra de las capacidades destacables de esta Compañía es la de reconocimiento hidrográfico de superficie de playas de
desembarco mediante el empleo de nadadores. Se trata de un minucioso trabajo, previo a las operaciones anfibias, que
conlleva realizar un espectro del tipo de fondo, traficabilidad, obstáculos, peligros para el desembarco, etc.; lo que propor
ciona toda la información necesaria para determinar si la zona elegida es apta para realizar la proyección de la fuerza de
desembarco desde el mar. Los miembros de la compañía cuentan para ello con un alto grado de adiestramiento en
Los citados helicópteros, junto con los recién incorporados SH60F y los esperados NH90, son los aliados perfectos
para llevar a cabo tanto las infiltraciones, mediante el empleo de técnicas como Fast-rope o Rappel con el helicóptero en
vuelo estacionario; saltos paracaidistas tanto al agua como a tierra en apertura manual y automática; y para ejecutar las
extracciones de los equipos de reconocimiento, mediante la técnica «SPIERiG» (Special Patrol Insertion/Extraction-Rig).
Tiradores de precisión
Como medios de vigilancia y observación, los equipos de reconocimiento, en el desarrollo de sus cometidos esenciales
de reconocimiento en profundidad, usan cámaras de fotos y vídeo modelo CORAL CR con capacidad diurna y nocturna y
un alcance de hasta un kilómetro y medio. Para ello, se establecen observatorios a vanguardia que se sirven de sistemas
de redes de camuflaje para facilitar la máxima discreción.
Los infantes de marina de la Compañía de Reconocimiento cuentan también con material de escalada y equipo especí
fico para adiestramiento invernal, que aseguran su capacidad de actuación en cualquier escenario donde puedan ser
requeridos. En cuanto a sus múltiples equipos de comunicaciones destacan los sistemas de salto de frecuencia y cifrado
vía satélite (UHF SATCOM, BGAM EXPLORER) o equipos de HF con antenas convencionales de largo alcance (NVIS, Dipolo,
hilo, etc.), que trasmiten los datos recogidos por los equipos de reconocimiento.
En el marco de su continuo plan de instrucción y adiestramiento, participan en la mayoría de los ejercicios de la Flota
en los que se adiestra la BRIMAR, como son: los ejercicios FLOTEX, MARFIBEX o ADELFIBEX; y también en el ámbito
internacional, como el ejercicio WOODEX en Italia, BALTOPS o COUNTER PHIBEX (Portugal). Los tiradores de precisión
suelen acudir al ejercicio LONG PRECISION que organiza el Ejército de Tierra y, más ocasionalmente, realizan tiro conjun
to con el personal del cuerpo de los Marines del SPMAGTFCRAF, basados en la cercana Base Aérea de Morón (Sevilla).
Finalmente, dicha Compañía ha participado desde su creación en diferentes despliegues operativos junto al equipo
TACP en Afganistán o Somalia para la «Operación Atalanta»; así como en ejercicios de cooperación internacional para
Actividades de Seguridad Cooperativa (ASC) en Mauritania o Túnez, adiestrando a tiradores de precisión y unidades de
reconocimiento. Además, actualmente, un Pelotón de la Compañía de Reconocimiento está próximo a iniciar su fase de
preparación para integrarse en la FIMAR XIX EUTM Mali con despliegue previsto para el próximo mes de noviembre.
El culto a San Juan Nepomuceno surgió de una leyenda de la segunda mitad del siglo XIV. La muerte de Juan de Nepo
muk proporcionó un fuerte argumento a favor de los adversarios políticos del rey Wenceslao IV. La imagen negativa del
monarca empezó a gestarse precisamente a finales del siglo XIV. El trágico destino de Juan Nepomuceno, jugó un impor
tante papel en la leyenda negra de Wenceslao IV, y en su propia leyenda como mártir.
Ilustración del siglo XIV. Escena cotidiana de la sociedad medieval. Tomás Ebendorfer 2 describió a
(Wikipedia. Dominio común) Wenceslao IV como un soberano indo
lente y al mismo tiempo cruel e irasci
ble El cronista austríaco adelantó la hipótesis de que Juan Nepomuceno había muerto porque se había negado a revelar a
Wenceslao IV el contenido de la confesión de su esposa. Con él nació la leyenda que sería crucial para el culto a San Juan
Nepomuceno: el mártir del secreto de confesión.
Los historiadores modernos opinan que se trata de una ficción que no tiene apoyo en hechos históricos reales. Sostie
nen que Juan Nepomuceno no fue nunca confesor de ninguna de las dos esposas de Wenceslao IV.
En la época barroca la leyenda de Juan Nepomuceno como guardián del secreto de la confesión facilitó tanto su beatifi
cación como la posterior canonización en 1729. En aquella época, la popularidad de San Juan Nepomuceno superó en
Bohemia incluso a la del patrón checo San Wenceslao.
El éxito del culto a este mártir se extendió a España, especialmente en Andalucía, donde proliferan una gran cantidad
de imágenes suyas en muchas iglesias andaluzas. Un dato curioso es que, en 1767, a una de las nuevas salinas creadas en
la Bahía de Cádiz, le pusieron el nombre del santo checo.
1
Historiador de la última parte del siglo XIV y primeros años del siglo XV. Fue ordenado sacerdote en Eichstätt en 1405, y se unió a los Canónigos
Regulares de San Agustín en Ratisbona, en 1410, donde se dedicó a estudios históricos. Sus obras principales son «De statu urbis Ratisbon, anti
quo et de variis Haeresibus», la «Chronicon Generale» y el «Chronicon de Ducibus Bavariae», hasta 1439; esta última le dió el apodo de «el Tito
Livio bávaro».
2
Cronista, profesor y estadista austriaco, nació el 12 de agosto de 1385, en Haselbach, norte de Austria, murió en Viena, el 8 de enero de 1464.
Cursó estudios superiores en la Universidad de Viena donde en 1412, obtuvo el título de Maestro en Artes.
3
Se denomina Reforma católica o Contrarreforma a la respuesta de la Iglesia católica a la reforma protestante de Martín Lutero, que había debili
tado a la Iglesia. Abarca desde el Concilio Ecuménico de Trento en 1545 hasta el fin de la guerra de los Treinta Años, en 1648.
4
Padre Juan Antonio Oviedo. (16701757). Precursor de los jesuitas ilustrados. Autor de «Jesuitas: vida intelectual»; México; siglo XVIII; Historia
dores; México.
La importancia del culto de San Juan Nepomuceno crece enormemente en el siglo XVIII. En 1731 la orden de los Jesuitas
escoge a este mártir como su segundo patrón y su culto se fue extendiendo rápidamente.
Es venerado en Europa Central y Oriental, sobre todo en República Checa, Italia, Alemania, Lituania y Polonia. Es
patrón de muchos lugares y municipios en Sudamérica y Filipinas, así como en el Municipio de La Zubia5 (Granada) y en el
de Sarratella6 (Castellón).
No sin gran sorpresa por mi parte, el Pater Francisco Vivancos, me comentó que, en una visita a Arcos de la Frontera,
en Cádiz, ciudad en la que resido, en la Exposición eclesial «Domus Dei» descubrió la existencia de un relicario, en el cual
existían tres reliquias, tres falanges de tres santos: Santa teresa de Jesús, San Félix y San Juan Nepomuceno.
5
La Zubia es una localidad y municipio español situado en la parte meridional de la comarca de la Vega de Granada. Buena parte de su término munici
pal pertenece al Parque Natural de Sierra Nevada. 19.155 habitantes. Como curiosidad cabe destacar que el patrón de La Zubia, San Juan Nepomucemo,,
fue elegido por votación popular en 1748, siendo festivo el 16 de mayo en la localidad.
6
Es un pequeño municipio de la Comunidad Valenciana, España. Situado en el interior de la provincia de Castellón, en la comarca de la Plana Alta. Cuen
ta con 94 habitantes (INE 2013). Posee una ermita dedicada a San Juan Nepomuceno del siglo XVIII.
San Juan Nepomuceno es también uno de los santos patronos del Reino de Bohemia. Su majestuoso túmulo de plata
situado en la catedral San Vito de Praga, recuerda a los visitantes la época barroca en la cual su culto llegó a ser el más
importante de Bohemia.
Es considerado patrón de la buena fama, de los confesores y de los estudiantes. Por su muerte relacionada con el agua
se venera como patrón de navegantes y protector contra las inundaciones. Sus estatuas las podemos encontrar no sólo en
los puentes sino también en lugares peligrosos relacionados con el agua y en las orillas de ríos y lagos.
El auge devocional que disfrutó desde su canonización hasta el siglo XIX, fue decayendo paulatinamente hasta casi
desaparecer, manteniéndose su culto en la actualidad, aunque de una manera minoritaria.
Sin embargo la Comandancia General de la Infantería de Marina ha contribuido también a reavivar el espíritu del
patronazgo del Cuerpo, estableciendo en el Anexo III, a la Instrucción de Coordinación de Carácter General sobre Actos
institucionales en la Fuerza de Infantería de Marina, los Actos del día de San Juan Nepomuceno.
Con motivo de San Juan Nepomuceno se celebrará en todas las localidades donde se asientan Unidades de Infantería
de Marina, los siguientes Actos:
— Misa de campaña.
A criterio del CTE de Unidad, estos Actos podrán ser ampliados con los siguientes Actos:
— Día de la familia.
Los últimos años, el Tercio de Armada, viene celebrando en esta fecha la carrera Fanpin militar, denominado Fan Pin
San Juan Nepomuceno.
7
Matthias Rauchmiller. Fue un pintor, escultor y tallador de marfil activo e influyente en Viena después de 1675. Nacido el 11 de enero de 1645 en
Radolfzell (cerca del lago Constanza,en Alemania), murió en Viena el 5 de febrero de 1686.
LAS OPERACIONES
ANFIBIAS EN EL S. XXI
—SON POSIBLES, PERO HAY QUE HACER CAMBIOS—
1.- INTRODUCCIÓN
Durante los 2.000 últimos años el mar ha sido empleado como un espacio de maniobra para lograr el control del lito
ral y atacar el territorio enemigo. Los asaltos anfibios han sido una pugna constante entre los atacantes y los defensores.
Los intentos de vaticinar el fin de las operaciones anfibias no han logrado evitar que sólo desde el final de la II GM se
hayan producido más de 100 con diversos fines: desastres naturales, evacuación de civiles, destruir objetivos en la costa y
ayudar a resolver crisis. Sin embargo, las actuales amenazas A2AD, pueden suponer un peligro para los buques, tropas y
aeronaves en ellos embarcados hasta las 200 nm y más allá. Esto permitiría a un defensor cubrir grandes extensiones de
costa con pocos medios y limitaría las opciones de los atacantes para abordar la tierra. Por otro lado, el litoral representa
una región crítica, con grandes núcleos urbanos y conectados y eso en un escenario donde las grandes potencias y las no
tan grandes prefieren la representación y el amago: «proxis», «guerra hibrida», «zona gris» antes que llevar a cabo las
tradicionales hostilidades declaradas. Por eso los nuevos conflictos potenciaran la ocupación de territorios críticos para el
enemigo durante periodos de tiempo limitado para poder sentarse con bazas favorables en una mesa de negociación.
Todo ello exige la necesidad de crear nuevos conceptos y capacidades para sobrepasar estos nuevos peligros si se quieren
seguir empleando las operaciones anfibias.
En julio del 2006, Hezbolá empleo un misil antibuque (ASCM) chino «Silkworn» para alcanzar una corbeta israelí
produciendo 4 muertos. En Septiembre del mismo año, rebeldes Hutíes reclamaron la destrucción con un misil similar de
un buque clase «Spearhead», el HSV-2 Swift, que había pertenecido a la marina de los EEUU. En octubre, el mismo grupo
disparó otros dos misiles contra el destructor USS Mason que tuvo que realizar acciones defensivas para evitar los impac
tos. Esto obligará a las fuerzas anfibias a fondear de las actuales 4/12 millas a más de 65, pues los chinos cuentan ya con
misiles de 165 nm de alcance y trabajan para llegar a las 300. Desde la costa igualmente se pueden lanzar ataques con
enjambres de botes rápidos, autónomos o aislados como el que alcanzó al USS Cole en el puerto de Adén, en Yemen o reci
bir fuego de morteros, artillería, y misiles anticarro. Por todo ello, en 2009 el Secretario de Defensa norteamericano
Robert Gates, ordenó el desarrollo de un nuevo concepto llamado Air Sea Battle (ASB), para la marina y el ejército del aire
y cinco años después se incluyó al ejército y a los Marines y se reconoció a las Operaciones Anfibias como fundamentales
para contrarrestar esas nuevas amenazas A2AD. Con estos cambios el concepto ASB, pasó a denominarse en 2016, Joint
Concept for Access and Maneuver in the Global Commons (JAMGC). Las acciones que podrían aportar las operaciones anfi
bias en el nuevo concepto JAMGC, incluían: incursiones, demostraciones, misiones de inteligencia reconocimiento, vigi
lancia (ISR) y otras de poca entidad de fuerza, baja firma logística y que requieran gran movilidad. También se realzó la
importancia de conceptos como el «seabasing» en tiempos de crisis y en áreas contestadas para permitir la maniobra
operacional y lograr el acceso a una zona. La voluntad de vencer estas amenazas, quedo patente en el 2010, por las pala
bras del entonces Subsecretario de Defensa Work, un antiguo marine, que dejo claro que:
«...the strategic/political costs of allowing adversaries to prevent access or to be perceived as having created “no go”
areas ...are high unacceptable...»
En 2012 en el documento Sustaining U.S Global Leadership Priorities for the 21st Century, el entonces Secretario de
Defensa León Panetta, fijaba las 10 misiones específicas para las Fuerzas Armadas de los EEUU y cuatro de las cuales no
se podían llevar a cabo sin la participación de las operaciones anfibias:
En suma, el aumento de las amenazas A2AD, lo único que ha hecho es realzar la importancia de las operaciones anfibias
ya que la respuesta a los riesgos para la aproximación de una fuerza naval a las costas adversarias será tecnológica por
un lado pero también requerirá la capacidad para la guerra de maniobra de las Fuerzas Anfibias.
En la operación «Desert Storm» el temor a las minas y a los misiles Silkworm, hicieron desechar la opción de un
desembarco, no sin que la amenaza obligase a Saddam Hussein a desplegar entre 80.000 efectivos a lo largo de la costa
Kuwaití. 20 años de luchas terrestres contra fuerzas insurgentes en Irak y Afganistán, unido a las amenazas citadas, han
dado pie a pensar que las operaciones anfibias son impracticables. Pero además de estos problemas, en absoluto novedo
sos como ya se vio en Inchon en el caso de las minas navales, existen otras razones que suponen un problema para la
realización de las operaciones anfibias en la actualidad y que son las siguientes:
— El miedo al número de bajas. En Irak hubo una media de 3 muertos al día, en Vietnam 30 y en la II GM 300. Este
factor fue determinante para la anulación del desembarco y una de las razones principales que hizo dudar de la utilidad
de las OAS en el XXI.
— Se considera difícil lograr la sorpresa estratégica y más la sorpresa táctica, un factor de ventaja en este tipo de operaciones.
— Las Fuerzas anfibias son complejas y necesitan medios, mandos y tropas muy especializados.
Sin embargo, pese a esos factores nos encontramos en un momento de renacimiento de las Operaciones Anfibias debido
a la existencia de otros aspectos que contrarrestan estos temores:
— El hecho de que las zonas aptas para un desembarco hayan aumentado hasta casi el 70% de las costas terrestres si
se cuenta con Landing Craf Air Cushion (LCAC’s), eso implica que los lugares donde un adversario espera un desembarco
ya no son tan evidentes. La OTAN ha llegado a desembarcar unidades tipo Brigada en playas de no más de 100 m de largo
en Noruega.
— Por otro lado, es un hecho incuestionable el auge de las construcciones navales anfibias desde Nueva Zelanda a
Perú, pasando por países con litoral en Asia, Oriente Medio, Europa y América en sus dos hemisferios.
Sin embargo, para extraer partido de este amanecer no se deben de emplear las anfibias, con el concepto de ser operacio
nes decisivas y capaces de adelantar el fin de una guerra como Normandía o evitar el colapso de un frente como Corea. Espe
rar a emplear las operaciones anfibias en circunstancias parecidas puede llevarlas a la irrelevancia. Hay que demostrar imagi
nación y desempolvar los conceptos de Corbett: «Estamos acostumbrados a hablar de estrategia naval y estrategia militar como
si fueran dos ramas distintas del conocimiento que no tienen nada en común. Hay que usar las Fuerzas Terrestres y la Flota como
una sola herramienta, que coordina sus acciones y debe de indicar las líneas de acción que debe de seguir cada una para conse-
guir el mayor potencial de ambas». (Sir Julian Corbett. Some Principles of Maritime Strategy; 1918, p.8). Hay que emplearlas en
el marco de una estrategia conjunta y una campaña multidominio que sin duda perturbará al adversario, le obligará a mover
sus reservas y le impedirá aplicar toda su potencia por el temor a una acción anfibia. Pero no se puede limitar su labor a la
disuasión, el adversario tiene que tener claro que son practicables y que es vulnerable a su influencia con las nuevas formas de
empleo: Operational Maneuver from the Sea (OMFTS), Ship to Objective Maneuver (STOM) y los nuevos medios y tácticas. La
teoría de las Operaciones Anfibias, Caballo de Ajedrez de la Estrategia Marítima sigue teniendo vigencia en nuestros días1.
Una vez que una Fuerza Anfibia se coloca en la zona de costa prevista, el enemigo podrá salvar alguna pieza del tablero,
pero otras las perderá irremisiblemente. Es necesario que las fuerzas anfibias se empleen con los conceptos de fuerzas
distribuidas, más dispersas, menos detectables, menor firma logística y que estén menos tiempo en zonas expuestas al
alcance de las armas enemigas. A la vez es ineludible que tengan más potencia de fuego, lo que exige crear nuevas armas
de precisión guiadas, nuevos sensores y contramedidas, incluidas cyber y con especial atención a la guerra de la informa
ción, la ruptura de compartimentos estancos entre ejércitos y fuegos de forma que permita con fuerzas más pequeñas y
ligeras amenazar el sistema defensivo del adversario con múltiples amenazas que pueden provocar su colapso en perio
dos de tiempo más reducidos que en los conflictos pasados. Entre las nuevas formas de actuación de las operaciones anfi
bias, no decisivas pero muy eficaces, se apuntan las siguientes2:
• Golpear extremidades
Nadie tiene una defensa tan compacta que suponga una defensa igual de fuerte en toda la costa de su territorio. Opera
ciones Navales distribuidas a lo largo de un territorio extenso pueden ser más útiles que un asalto decisivo con dudas
sobre su resultado.
Un ejemplo son las Malvinas, ocupando primero las islas lejanas de las Georgia del Sur que emplearon los británicos
como base avanzada. En vez de esperar hasta que las amenazas A2AD estén anuladas se puede ir ocupando objetivos leja
nos del territorio enemigo e ir aprovechándolos como bases avanzadas desde donde dirigir ataques más efectivos contra
esas amenazas, hasta que estas sean irrelevantes.
c. Afectan a la psicología enemiga como sucedió con el raid a Tokio del coronel Doolittle.
1
Las operaciones Anfibias, Caballo de ajedrez de la estrategia marítima, Col IM Juan A López Díaz, Cuadernos de Pensamiento Naval, n.º 27.
2
Cancian, Mark, Col. USMC (Ret); Preserving Amphibious Capabilities in a time of austerity. Adapting to an era of doubt and crisis. MCG. Abril 2013.
Los problemas actuales tales como lograr la supervivencia de los conectores de superficie y conseguir apoyo de fuegos
a largas distancias, se tienen que solventar mediante la aplicación y desarrollo de nuevos conceptos para dar nueva vigen
cia a las Fuerzas Anfibias:
Blancos basados en la costa que conforman las amenazas A2AD como misiles contra buque de corto alcance (ASCM’S)
o radares, son vulnerables para su destrucción, aunque difíciles de batir por medios aéreos. Los «raid» anfibios son una
solución y una vez anuladas dichas amenazas podrán permitir la entrada en fuerza de medios convencionales, que ocupa
rían una parte vital de la costa, y si es preciso, podrían entrar más fuerzas.
• Todos los buques de la Fuerza Anfibia deben tener capacidad para realizar guerra de superficie
Las fuerzas anfibias en la mar deben de ser capaces de atacar las fuerzas de superficie enemigas con misiles y helicóp
teros para aumentar el poder ofensivo de las fuerzas propias al amenazar a los buques de superficie enemigos directa
mente y aumentar la defensa A/A de los buques anfibios.
• Imponer bloqueos
Una nueva forma de acción naval en el futuro será el bloqueo marítimo comercial de los tiempos de la II GM y anterio
res. Impedir el flujo de mercancías y necesidades básicas al enemigo, puede suponer costes importantes como forma de
que el enemigo asuma sus acciones y vea que no le compensa el sacrificio que ello requiere, sobre todo entre la población
y puede llevar a costes insufribles que haga que un país pida la paz. Las fuerzas anfibias podrán colaborar actuando las
tropas como elementos de registro.
Los buques anfibios deben armarse con Vertical Launching System (VLS) para proporcionar más fuegos y con mayores
alcances en apoyo a las fuerzas terrestres distribuidas a cientos de millas de su buque madre3, lo que les permitirá lanzar
ataques en apoyo de «raids» de largo alcance y además deben implementar las defensas A/A de medio alcance (SAM). La
aviación de ala fija, es imprescindible para las nuevas necesidades de las Operaciones Anfibias, sin ella, son difíciles de
ejecutar. Es necesario relevar a los Harrier a partir del 2030. Las nuevas construcciones deben de tender, además, a mejo
rar la capacidad de cubierta para medios aéreos e incrementar así la cantidad de fuegos que pueden proporcionar y
pensar también en buques anfibios de menor porte y que faciliten la flexibilidad anfibia, similares a la clase «Freedon»
para llevar a cabo operaciones con menor entidad de fuerza de desembarco, menor firma logística y radar y cuya presen
cia no despierte los recelos de los buques anfibios tradicionales en los inicios de una crisis.
Para el movimiento buquecosta son fundamentales en los primeros momentos los medios aéreos. El declive de la 3.ª y
la 5.ª escuadrilla, se ha intentado paliar con la compra acelerada de los SH60 B de segunda mano, (8 + 2 para reponer
piezas) para solventar los déficits citados hasta la llegada de los NH90, versión navalizada, que falta por ver que resulta
dos darán. La Armada ha hecho pruebas también con los «Chinook» del Ejército, tomando y operando desde el Juan Carlos
I. Pero los resultados obtenidos aunque apreciables dejan mucho que desear respecto a las posibilidades que daría este
medio aéreo para operar desde la mar, por el tiempo que se requiere para el plegado de sus palas. Hemos realizado un
somero estudio comparativo entre estas 4 plataformas citadas y los resultados son los siguientes:
Dado el bajo estado operativo actual de las escuadrillas de transporte de la FLOAN, quizás se pudiesen haber adquirido el
«Osprey», con un ahorro considerable en coste por unidad y de la hora de vuelo y haber dejado para más adelante la adquisi
ción del NH90. En cualquier caso el número de helicópteros que se esperan de este modelo, 7, es escaso para las necesida
des de las nuevas operaciones anfibias que requiere poner en tierra en una primera ola, un mínimo de una compañía de 120
hombres y lo deseable serian dos y eso habría que hacerlo desde al menos 65 nm, lo que aconsejaría aumentar al menos a 12
el número de aparatos NH90 requeridos. (6 HELOS x 10 HOMBRES = 60 en SH60F y 10 x 15 = 150 en NH90). (Se tiene en
Freedberg, Sydney J. Jr.; Marines Seek new Tech to get ashore Vs Missiles; reinventing Amphib assault. 16/04/ 2014.
3
5.2. NECESIDADES FD
Medios no tripulados
Armas
La BRIMAR debe dotarse de armas A/A, del tipo «Army Indirect Fire Protection capability» (IFPC), para seguir y derri
bar misiles crucero, vehículos no tripulados, cohetes, artillería y morteros. El sistema «Iron Dome» israeli, es una buena
opción.
Hay que relevar las baterías del grupo de artillería de la BRIMAR. Como opciones está el HIMARS, para poder disparar
contra buques, aviones y fuerzas terrestres y capaz de lanzar ATCMS (Army Tactical Missils System), que también tienen
variedad antibuque. Otra opción con menos prestaciones y más barata es el sistema francés Caesar.
Tecnología
El hombre
mayor que en las unidades de infantería, tienen más experiencia y más adiestramiento acumulado. Sería el momento de
plantearse que los batallones de fusiles de desembarco contasen con una media de edad más elevada, gente más madura
y con experiencia y que personal de los batallones pudiesen hacer la conducción aérea y no sólo el personal de los equi
pos ACAF. Por último, y por el tipo de guerra descentralizado que viene, los mandos de los escalones más bajos, serán los
que tomen las decisiones, por lo que habrá que adiestrarlos de manera eficaz para sus futuros cometidos y darles respon
sabilidades en los ejercicios tácticos.
CONCLUSIONES
Tras haber transcurrido casi un cuarto del siglo XXI, existen fuertes evidencias para suponer que los próximos conflic
tos tendrán lugar en zonas urbanas con alta densidad de población y en el litoral y por ello serán necesarias las operacio
nes anfibias, pero sin duda, estas no se llevaran a cabo como hasta ahora las conocíamos.
Las amenazas A2AD, no sólo no impedirán la realización de las operaciones anfibias, sino que en conjunción con las
nuevas tecnologías, constituirán el antídoto para estas nuevas amenazas.
La Armada debe de priorizar las capacidades anfibias: buques, BRIMAR, medios MBC y guerra de minas y fundamental,
medio aéreos, capacidades electrónicas, cyber e ISR y asegurar la superioridad en el ámbito de la información, superiori
dad y no sólo acceso, ya que en un mundo de difusas estructuras de poder y creciente multipolaridad, las tecnologías,
como la guerra mosaico, será el gran factor de ventaja.
Hay que repensar las compras de las grandes, caras e irremplazables plataformas multifunción. Se deben de analizar
en detalle las necesidades en cada campo aquí expuestas y ver la practicabilidad para su adquisición teniendo en cuenta
que lo muy avanzado y caro no siempre es preferible a medios menos avanzados pero en cantidad adecuada al desgaste
esperado.
Se debe de pensar en plataformas más numerosas, pequeñas, especializadas, no tripuladas o escasamente, de forma
que puedan sobrevivir en un ambiente hostil y puedan sufrir bajas, sin que se resienta la operación.
9. DIRECCIÓN.
Las colaboraciones pueden enviarse a cualquiera de las siguientes direcciones:
LOS PANHARD
EN LAS UNIR
E
l final de los años 60 supuso para el Cuerpo la recuperación de su misión anfibia, adaptando sus Unidades a esta
función, hasta ese momento notablemente desdibujada. Para ello, partiendo del embrión del Grupo Especial, creado
por Decreto de 3 de octubre de 1957, se crea el TEAR con fecha 19 de julio de 1969, dotándolo de medios y material
moderno, incluidos elementos blindados.
Sin embargo, no solamente el Grupo Especial y, más tarde, el TEAR dispusieron de medios blindados para dar cumpli
miento a sus fines operativos, también los Tercios (Norte, Sur y Levante) y las Agrupaciones (Madrid y Canarias), dispu
sieron de este tipo de elementos en sus diferentes Unidades de Intervención Rápida (UNIR).
Tras la reorganización del Cuerpo por Decreto 1148/1968, de 21 de mayo del Ministerio de Marina (BOE del 7 de
junio siguiente), ampliada por Orden del Ministerio de Marina de 13 de enero de 1970, se crean, dentro de los Tercios del
Norte, Sur y Levante y de la Agrupaciones de Madrid y Canarias, las Unidades de Intervención Rápida (UNIR), para refuer
zo de la seguridad militar, de acuerdo con el apartado tres, del artículo ocho del mencionado Decreto.
Estas Unidades junto con las de Guarnición y la de Plana Mayor, constituían el núcleo de fuerza de los Tercios y Agru
paciones y, en consonancia con lo previsto en el precitado artículo ocho, apartado dos, su composición era variable en
función de las necesidades existentes en cada Jurisdicción Naval.
En consecuencia, son las Unidades de Intervención Rápida las que disponen mayor potencia y más capacidades opera
tivas dentro de la estructura de cada Tercio o Agrupación.
Es posible que no fuese hasta 1972, cuando se articuló, dentro de cada Compañía de Armas de las UNIR, una Sección
de medios blindados, adscribiendo a cada una de ellas dos Pelotones, uno dotado con tres Panhard AMLH60 y otro con
tres Panhard VTT M3.
Con destino a la Infantería de Marina, de acuerdo con los datos que poseemos, se recibieron quince unidades de la
versión AML60, de apoyo por el fuego, y otras tantas de la VTT M3 «búfalo», estás últimas para transporte de personal,
asignándose, como queda dicho, seis —tres y tres— a cada una de las cinco Unidades creadas.
Las AML60 (Autoametralladoras ligeras), tenían una longitud de 3,76 metros; 1,98 de anchura y 2,07 de altura con un
peso de 4.8 tm.
Concebidas para tres tripulantes (jefe de vehículo, conductor y tirador), estaban propulsadas por un motor Panhard 4 HD,
de gasolina; cuatro cilindros; 90 cv y transmisión con caja de cambios
Su velocidad era de 85 km/h., tracción 4x4, con una autonomía es de 600 km. Su armamento consistía en un mortero
de retrocarga de 60 mm.; dos ametralladoras de 7,62 y cuatro tubos lanzafumígenos. El blindaje consistía en una chapa de
acero de entre 8 y 12 mm.
Se trataba de un vehículo completamente anfibio, con capacidad para desplazarse por el agua, por medio de sus
propias ruedas, a una velocidad de 4 km/h; sin embargo, no era operativo en aguas turbulentas.
La combinación de ambos vehículos permitía proyectar, por medio de los «Búfalo», en un escenario supuestamente
hostil, a una Sección de fusileros, con su correspondiente dotación, apoyada por los fuegos de cobertura que le proporcio
naban los morteros y ametralladoras de las AML60. Igualmente, les facultaba para realizar operaciones anfibias.
Con relación a su uso policial, suponemos que fueron empleados como elemento de cobertura en los D.E.C. (dispositi
vos estáticos de control) y como medio de protección de objetivos sensibles ya que lo exiguo del número de vehículos
asignados no permitía su empleo como elemento de desplazamiento de personal a una zona potencialmente hostil, salvo
en casos muy puntuales.
Señalar, aunque queda fuera del ámbito de este trabajo ya que ninguno fue adscrito a Infantería de Marina, que el Ejér
cito de Tierra adquirió, igualmente, a partir de 1966, otro vehículo de la familia Panhard, en este caso el AML90, provisto
de un cañón 90/33 mm., que, en número de 100, fueron distribuidos, al igual que los anteriores, entre las diferentes
Unidades de Caballería ya mencionadas, primero en los Grupos Ligeros Saharianos de los Tercios III y IV de la Legión y en
los Regimientos «Calatrava», «Montesa» y «Alcántara» y, más tarde, en los once Grupos Ligeros de las BRIDOT.
Durante los años en los que estuvo en servicio, este material participó en ejercicios, tanto terrestres como anfibios,
ejecutados por los distintos Tercios y Agrupaciones, asimismo era frecuente verlos participar en los diferentes desfiles
organizados en cada una de la Capitanías Generales de las Zonas Marítimas (Cantábrico, Estrecho y Mediterráneo) y en
Canarias, no teniendo constancia de que llegasen a hacerlo en Madrid.
Las UNIR, desaparecen como tales en octubre de 1984, pasando a denominarse Grupos de Maniobra (GRUMA),
quedando adscritos el I y II al TEAR; el III a la AGRUCAN; EL IV al TERLEV; el V al TERSUR; el VI al TERNOR y el VII a la
AGRUMAD, la instrucción de estos Grupos incluye adiestramiento anfibio que se realiza con el TEAR.
Suponemos que estos nuevos Grupos asumieron, al menos hasta su baja definitiva, tanto las AML60, como los M3,
siendo relevadas por los BLR3545 Pegaso con que fueron dotados los Tercios y Agrupaciones.
Agradecimientos:
— Nuestro agradecimiento a don José M.ª Sanz Alisedo, coronel, Comandante del TERNOR, por su valiosa colaboración.
Bibliografía
— BOE
— Diario Oficial del Ministerio de Marina.
— La Infantería de Marina. Síntesis histórica y evolución orgánica. Barrera de Segura.
— Uniformes de la Armada tres siglos de historia (17002000). Vol. III Infantería de Marina. José Mª Sanz Alisedo.
— El Tercio del Norte de Infantería de Marina desde 1771. De Mena Melero.
— Blindados. Francisco Marín y José Mª Mata.
— Otras fuentes.
«El triunfo del rosario en Lepanto, de Ludovico Seitz (basílica de San Pedro del Vaticano)»
Hoy en día existen muchas publicaciones, artículos y libros que hablan sobre esta batalla, centrándose principalmente
en las causas y en las consecuencias de esta acción, en la importancia de las galeras, así como en los movimientos que
realizaron las dos escuadras contendientes. Pero en este artículo, realizado para el Boletín del Cuerpo de Infantería de
Marina, el que suscribe ha querido dedicarse expresamente a algunas de las personas que se distinguieron en esta memo
rable batalla, principalmente infantes de marina1.
Así no podríamos dejar de mencionar en primer lugar a los dos maestres de campo que mandaban los Tercios de
Armada que participaron en esta batalla2, al igual que a algunos de los participantes, de menor graduación, pero que por
un motivo o por otro, también pasaron allí a la historia de nuestras armas, y que quizás resultaron menos conocidos.
1
Sabiendo que esta denominación como tal en esa época no existía. Más correcto sería utilizar la de «Soldado de Mar», que designaba a aquellos que a
bordo no realizaban funciones marineras, sino tácticas, quienes durante las navegaciones dedicaban su tiempo a adiestrarse en el manejo de las armas y
estaban específicamente preparados para la lucha en y desde la mar, encuadrados desde el año 1537 en las Compañías Viejas del Mar de Nápoles y,
desde 1566, en los Tercios de Infantería española adscritos a la Real Armada que adoptaron el nombre de Tercios de Armada. El conjunto de estos
Tercios, que llegarían a sumar hasta seis, sería lo que se conoció entonces como Infantería de Armada.
2
Muchos de los cerca de 21.000 soldados que se estima que participaron en esta batalla, pertenecían al Tercio de la Armada del Mar Océano de Lope de
Figueroa, con catorce compañías repartidas entre galeras de Gil de Andrade y de Álvaro de Bazán, y al Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles de Pedro Padi
lla, con doce compañías embarcadas en galeras de Álvaro de Bazán, como Tercios de Armada adscritos a la Real Armada de Felipe II. Ese numeroso ejér
cito lo completó el Tercio Viejo de Sicilia de Diego Enríquez de Castañeda, con diez compañías en las galeras de Juan de Cardona y el Tercio de Valencia
de Miguel de Moncada, con siete compañías distribuidas en galeras de Álvaro de Bazán y de Andrea Doria. También los hombres de las Coronelías de
Ascanio de la Corna y de Alberico de Lodrón, que reforzaron las guarniciones de las galeras venecianas y de las naos de servicio.
«Despliegue de las escuadras en Lepanto (Carlos de la Rocha. Publicado en la revista Desperta Ferro Historia Moderna n.°6.
©Desperta Ferro Ediciones)»
Primer maestre de campo del Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles, que se fundó en Cartagena el 27 de febrero de 1566 y
que es considerado el «alma máter» de nuestra Infantería de Marina porque incluyó a las Compañías Viejas del Mar del
Nápoles, heredando por tanto la antigüedad de éstas del año 1537. Su bandera fue un paño azul marino (azur), con el aspa
de Borgoña en gules como estaba ordenado, con su escudo familiar compuesto por tres espadillas de plata puestas en
palo. Natural de Talavera de la Reina (Toledo), donde nació en el año 1533 como cuarto hijo del matrimonio formado
entre los nobles Francisco de Meneses Ayala y María de Padilla Guevara, a la edad de dieciocho años decidió alistarse en
los Tercios españoles, siendo ascendido a capitán en 1557. Gracias a su excelente comportamiento en combate, fue
nombrado caballero de la Orden de Santiago y se le dio el mando del Tercio de Armada antes comentado. Con él, Pedro
Padilla luchó en Lepanto, integrado en la escuadra de reserva de Álvaro de Bazán. Se distinguiría especialmente cuando se
le ordenó que, con las galeras en las que iba embarcado su Tercio, se dirigiera a apoyar al ala izquierda de Barbarigo, en el
momento en el que fueron atacados por las naves de Siroco, consiguiendo la derrota turca más fácilmente3.
«Banderas de los Tercios de Armada de Pedro Padilla y Lope de Figueroa (composición hecha por el autor)»
Primer Maestre de campo del Tercio de la Armada del Mar Océano, también fundado en Cartagena el 27 de febrero de
1566 y que, por sus abundantes victorias fue apodado «el Invencible». Su bandera estaba formada por siete fajas, cuatro
en sinople y tres de oro, con el aspa de Borgoña en gules. Nacido en Guadix (Granada), este ilustre militar se alistó con 15
años en el Tercio de Lombardía para luchar en Flandes, donde pronto obtuvo el mando de una compañía gracias a sus
dotes de liderazgo. Tras el desastre de Los Gelves sería hecho prisionero por los turcos, y después de pasar varios años
encerrado, participó en la toma del Peñón de Vélez y en el socorro de la Isla de Malta, de donde regresaría ascendido a
maestre de campo para incorporarse al mando de su nuevo Tercio en la rebelión de las Alpujarras. Allí recibiría un arca
buzazo que le haría cojear el resto de su vida. En Lepanto prácticamente todo su personal se encontraba distribuido entre
la escuadra de socorro de Álvaro de Bazán y el centro cristiano, incluyendo a bordo de la Real, la galera capitana de don
Juan de Austria. Nave contra la que embistió la propia capitana enemiga, la Sultana, cuando Alí Pashá decidió cargar fran
camente contra el centro cristiano. Allí comenzaría un duro combate cuerpo a cuerpo entre sus tripulaciones y todas las
de las demás galeras que se les fueron abarloando a ambas. Debido a como estaban unidas todas esas naves, se creó una
gigantesca plataforma de madera sobre la mar que posibilitó que las tropas de Lope de Figueroa pudieran saltar de una a
otra, para rendir poco a poco cada galera enemiga. Precisamente Lope de Figueroa tendría el honor de ser el encargado
de informar de la victoria ante los turcos a Felipe II en persona4.
MARTÍN MUÑOZ
Sargento del Tercio Nuevo de la Mar de Nápoles de Pedro Padilla que, tras ser el primero en abordar una galera enemi
ga y ser alcanzado por varias flechas, desde el lugar donde cayó herido de muerte empezó a gritar a los soldados que le
3
Luego participaría en la campaña de Portugal de 1580 y en las campañas de las Azores de los años 1582 y 1583. Tras cesar en su Tercio de Armada,
ostentó el mando como Capitán General de diversas plazas de gran importancia estratégica del Mediterráneo. Fue reconocido como uno de los mejores
militares de su época y se le otorgó el título de Alcaide de Granada. Murió combatiendo en el nuevo conflicto con los moriscos de junio de 1599, en la
sierra de las Alpujarras.
4
Tras Lepanto, este Tercio de Armada seguiría combatiendo en diversas localizaciones del Mediterráneo y el Atlántico, destacando también en la
campaña de las Azores de 1583, donde Lope de Figueroa ejecutó una verdadera operación anfibia en la cala de las Molas, con el fin de conquistar la
ciudad de Agra. Luego, destinado a Flandes, ésta fue la unidad que recorrió el «camino español» en menos tiempo, recorriendo los mil kilómetros entre
Milán y Bruselas en sólo 32 jornadas, cuando lo normal era completarlo en 50. Murió enfermo de la peste en 1585, siendo enterrado en su localidad
natal de Guadix.
ANDRÉS BECERRA
MARÍA LA BAILAORA
De esta batalla de Lepanto existe también una curiosa anécdota, contada por el soldado Marco Antonio Arroyo en su
libro «Relación del progresso de la Armada de la Santa Liga», publicado en Milán cuatro años más tarde de su participación
en este combate, donde relataba la existencia de una mujer arcabucera en el Tercio de Lope de Figueroa, a pesar de la prohi
bición expresa de don Juan de Austria de «embarcar mujeres y gente inútil», lo cual era bastante habitual en la época5.
«Pero mujer hubo, que fue María, llamada la bailaora quien, desnudándose del hábito y natural temor femenino, peleó
con un arcabuz con tanto esfuerzo y destreza, que a muchos turcos costó la vida, y venida a afrontarse con uno de ellos, lo
mató a cuchilladas. Por lo cual, ultra que don Juan le hizo particularmente merced, le concedió que de allí en adelante tuviese
plaza entre los soldados, como la tuvo en el Tercio de don Lope de Figueroa».
5
No en vano, se supo que en una anterior expedición a Túnez hubo más de cuatro mil mujeres escondidas o disfrazadas a bordo de los buques, a pesar
de las duras sanciones que se les imponían a aquellos a los que se les encontrara a bordo a sus esposas o amantes. A éstas coloquialmente se las conocía
como «las enamoradas» y se decía que estaban dispuestas a todo, incluso a morir, con tal de no separarse de sus hombres, ya que eran conscientes de
que en tierra, solas y desamparadas, les esperaba peor suerte.
Algunas fuentes más actuales, como el estudio italiano «Due paesi per la cristianitá», realizado por el Centro Portore
canatesi, también sugieren que la verdadera identidad de esta mujer ya era conocida a bordo, pues en esas naves hubiera
sido imposible mantenerlo en secreto: «En la primera fila se encontraba un joven espadachín, capaz y valiente, pero casi
todos sabían que era una mujer, una andaluza llamada María que había abordado con el permiso de Lope de Figueroa». Sea
como fuere, no deja que ser una historia que, documentada como real, nos habla de la épica heroicidad de la primera
mujer infante de marina.
MIGUEL DE CERVANTES
Bueno, y no se puede hablar de esta batalla de Lepanto sin mencionar a nuestro ilustre escritor, el cual luchó integrado
en la compañía del capitán Diego de Urbina, que era una de las del Tercio de Miguel de Moncada. Ese día en Lepanto,
Miguel de Cervantes se encontraba embarcado como guarnición de la galera Marquesa, en el flanco izquierdo de la forma
ción cristiana y, a pesar de estar enfermo con fiebre, quiso luchar «porque prefería morir peleando por Dios que vivir so
cubierta». Mientras defendía su puesto al mando de doce compañeros en la línea fogónesquife, baluarte de última resis
tencia de una galera, fue herido de dos arcabuzazos en el pecho y otro en la mano izquierda. Esa mano se le quedó inútil,
por lo que desde entonces se le conoció como «el manco de Lepanto». Recuperándose de sus heridas en el hospital de
Messina, lo conoció el propio don Juan de Austria y, al saber de su valor, en recompensa le concedió 25 escudos de ventaja
mensuales. Cervantes pasaría allí casi 7 meses. Del resto de la vida militar de Cervantes, que fueron alrededor de unos
P
edro Mayobre López fue un distinguido artillero e infante de marina cuya carrera se desarrolló en las décadas
centrales del siglo XIX, época de numerosos cambios orgánicos en la Artillería y la Infantería de Marina que deta
llaremos. Destacó sobre todo por su participación en la campaña de Cochinchina, donde obtuvo la Cruz de San
Fernando 1.ª clase y la Legión de Honor francesa, y tuvo un importante papel en el rescate de los náufragos del buque
francés Europe. Sus largos servicios en Filipinas nos servirán para echar una mirada a la Infantería de Marina en el
archipiélago, con especial hincapié en el levantamiento de Cavite de 1872, que Mayobre vivió de primera mano.
INICIO DE SU CARRERA
Mayobre nació en Santa María de Caranza, actualmente un barrio de Ferrol, el 24 de febrero de 18211. En 1840, recién
cumplidos los 19 años, Mayobre sentó plaza en el Cuerpo de Artillería e Infantería de Marina, que se había reorganizado
como tal en 18392. Lo hizo como artillero en la 6.ª compañía del 2.º batallón de Artillería de Marina de Ferrol. En este
batallón ascendió sucesivamente a bombardero y cabo 2.º. En 1841 el citado cuerpo se convirtió en Cuerpo de Artillería
de Marina a secas, los batallones de infantería pasaron a constituir el Regimiento Asturias n.º 31 del Ejército3.
Entre 1843 y 1845 Mayobre estuvo destinado en la compañía que había en la Corte, donde ascendió a cabo 1.º. Acto
seguido embarcó como guarnición en el bergantín Circe, donde estuvo hasta 1846. Posteriormente lo hizo en la fragata
Perla como cabo de batería, donde ascendió a sargento 2.º. La Perla tenía su base en el Río de la Plata, aunque, según la
Hoja de Servicios de Mayobre, pasó al apostadero de La Habana. En 1848 transbordó en ese apostadero al navío Soberano
donde estuvo hasta 1851, momento en el que el buque pasó a Cádiz y se produjo el desembarco de Mayobre.
Mientras tanto se había producido otro cambio orgánico: en 1848 se dividió el Cuerpo de Artillería de Marina en las
ramas de artillería e infantería bajo un mando común: el Comandante General de Artillería e Infantería de Marina. Se acti
varon tres batallones de infantería en la Península4.
En este momento, tras más de 11 años de servicio, seis de ellos en América, Mayobre se encaminó a Filipinas, donde
estaría el resto de su vida, salvo dos breves periodos en los que estuvo destinado en la metrópoli.
Las primeras tropas de Infantería de Marina en el archipiélago, las Milicias Disciplinadas de los Granaderos de Marina,
datan de 18065. Eran dos compañías de 150 hombres (indígenas) cada una, que, aunque dependían del ramo de Guerra, pres
taban servicio exclusivo en la Armada6. Posteriormente se reorganizaron como secciones de granaderos que, con la reforma de
1841, quedaron como las únicas unidades de infantería en la Armada. La reforma de 1848 no se aplicó en Filipinas hasta 1852,
fecha en la que se disolvieron las secciones de granaderos y se formó la Sección Auxiliar de Artillería e Infantería de Marina7.
En esta época Mayobre se incorporó a Filipinas: en marzo de 1851 partió hacia Manila, donde llegó el 1 de julio.
1
Su Hoja de Servicios está incluida en: Archivo General de la Marina «Álvaro de Bazán»: AGMAB, 3363_438, Cuerpo Infantería Marina, Asuntos persona
les. D. Pedro Mayobre López.
2
Reforma Primo de Rivera, Real Orden de 20 de julio de 1839.
3
Reforma García Camba, Decreto 29 de diciembre de 1841.
4
Reforma Roca de Togores, Real Decreto 22 de marzo de 1848.
5
Según Franco (Franco Castañón, H.: «La Marina en Filipinas (I). El apostadero de Filipinas». Revista de Historia Naval, n.º 44, 1994, p. 64) hubo un prece
dente: en 1790 se habían creado una compañía de Batallones (infantería) y otra de Brigadas (artillería) para dotar a los buques en corso de Filipinas.
6
Muñoz y Fernández, C.: Apuntes históricos referentes al cuerpo de Infantería de Marina en el archipiélago de Filipinas, años 1848 a 1876. Imprenta y
librería del Carmen, San Fernando, 1911, p. 3.
7
Ibídem, p. 3.
8
Roca Núñez, J.B.: «El hospital Nuestra Señora de los Dolores de Cañacao en Filipinas», Revista General de Marina, enerofebrero 2018.
9
Rivas Fabal, J.E.: Historia de la Infantería de Marina española, Ministerio de Defensa, Madrid, 2007, t I, p. 355.
10
Estado General de la Armada para 1858. Imprenta de la viuda de Palacios, Madrid, 1858, p. 269.
11
Muñoz y Fernández, p. 3.
Al llegar Mayobre a las islas (1851) embarcó en el vapor de ruedas Reina de Castilla, donde estaría hasta el año
siguiente, como encargado de su guarnición y artillería. El Reina de Castilla, de 160 HP de potencia, contaba con dos caño
nes y una dotación de 26 de tropa y 62 de marinería12. En 1852 embarcó, con los mismos cometidos, en otro vapor de
ruedas, el D. Jorge Juan, que había sido entregado a la Armada el año anterior (350 HP de potencia, seis cañones, 33 de
tropa y 91 de marinería).
En 1857 se produjo una nueva reorganización13: se suprimió el cuerpo de Artillería de Marina y su tropa pasó a inte
grarse en los batallones de infantería. Para acceder al empleo de subteniente en este cuerpo, ya solo de infantería, se
reservaban para promoción interna dos de cada cinco vacantes, una para sargentos 1.º (caso de Mayobre, que había
ascendido ese empleo por antigüedad en septiembre de 1856), y otra para condestables; las otras tres se cubrían por
oposición. Esta posibilidad de acceso de sargentos a la oficialidad se había originado ya a principios de siglo en la Brigada
Real de Marina (1827) dado el problema de falta de oficiales que se produjo al dejar de ejercer esta labor en la Brigada los
procedentes del Cuerpo General.
En marzo de 1858 Mayobre desembarcó del D. Jorge Juan y embarcó en el vapor de ruedas Elcano (100 HP, dos cañones,
21 de tropa y 50 de marinería) para hacerse cargo de la artillería. Estando en este destino estalló la guerra de Cochinchina.
COCHINCHINA
La denominada guerra de Cochinchina fue un conflicto desarrollado entre los años 1858 y 1863 que tuvo como escena
rio el actual Vietnam, en aquel entonces bajo el dominio del imperio annamita con capital en Hué. Su parte sur se denomi
naba entonces Cochinchina y tenía su capital en Saigón. El origen del conflicto fue la ambición imperialista francesa que
deseaba desde hacía tiempo establecerse en Asia. Francia arrastró a España deseosa de recuperar cierto prestigio interna
cional tras la pérdida de la mayor parte de sus colonias. Los españoles aportaban a la alianza una base de apoyo cercana en
Filipinas y unas fuerzas militares aclimatadas a la zona de operaciones y con un alto porcentaje de tropas indígenas. La
disculpa para iniciar el conflicto fue la política de persecución de los cristianos llevada a cabo por el emperador annamita.
El detonante fue el asesinato del vicario apostólico de Tonkín en julio de 1857. Se decidió organizar una expedición militar
de castigo que liderarían los franceses con ocho buques de guerra y cinco transportes con 1.300 soldados embarcados. La
participación española sería con fuerzas de guarnición en Filipinas, mayoritariamente del Ejército: un regimiento de infan
tería, dos compañías de cazadores, un grupo de artillería, caballería y servicios, unos 1.600 hombres. La Armada participó
con el vapor Elcano, cuya dotación fue reforzada, además de las falúas Dolores y Soledad. A pesar de su reducida entidad la
participación de la Armada fue destacada, actuando con la artillería de los buques, formando columnas de desembarco con
la fuerza embarcada de marinería e infantería de marina, que ocuparon en muchas ocasiones los lugares de vanguardia, y
apoyando por el fuego con falúas y botes artillados.
En agosto de 1858 partió de Manila una parte de la fuerza expedicionaria combinada francoespañola, por parte
española iban unos 500 hombres de infantería y artillería y el Elcano, con Mayobre a bordo. El 31 de agosto llegaron a
Turana, actual Danang, situada a unos 60 km de Hué14.
Los días 1 y 2 de septiembre de 1858, tras un bombardeo de los buques franceses y el Elcano a los fuertes que defendí
an la bahía de Turana y un desembarco de las tropas francoespañolas se ocupó la zona15. El mes siguiente por medio de
un desembarco en el rio FaoFo, con participación de la tropa de Infantería de Marina del Elcano, se destruyeron varias
baterías enemigas16.
En octubre Mayobre ascendió a subteniente de Infantería de Marina por promoción interna, con antigüedad de
noviembre del año anterior17. Esta circunstancia fortuita le llevó a ser el único oficial del Cuerpo que participó en la
campaña. El 16 de diciembre, posiblemente con motivo de su ascenso, desembarcó del Elcano para tomar el mando de
un bote artillado francés, pero con dotación española, mando que desempeñó durante casi toda su campaña. Pronto
tuvo ocasión de distinguirse: en el ataque del 21 de ese mes contra el fuerte de DonMay en la orilla del rio Turana (en la
que participaron 80 hombres de Infantería de Marina) y en la posterior defensa contra más de 1.500 hombres y cuatro
12
Los datos de los buques figuran en: Estado General de la Armada para 1851. Imprenta y librería de Antonio Matute, Madrid, 1850, p. 375.
13
Reforma Lersundi, Real Decreto de 6 de mayo de 1857.
14
Más de un siglo después, en 1965, fuerzas de la infantería de marina norteamericana desembarcarían en Danang, iniciando su participación en la
guerra de Vietnam.
15
Muñoz y Fernández, p. 30. Ver parte oficial del almirante Genouilly en Gaceta de Madrid 323/1858, p. 3.
16
Ibídem, p. 31. Ver parte oficial del almirante Genouilly en Gaceta de Madrid 357/1858, p. 1.
17
Sánchez Pastor (Sánchez Pastor, A.: Crónica de las promociones de oficiales del Cuerpo de Infantería de Marina, Editorial Naval, Madrid, 1991, p.123)
lo incluye en la 32.ª promoción, de la que formaba parte otro laureado del Cuerpo, Jaime Togores y Fábregas.
A principio del año 1859 el mando de la expedición, el vicealmirante francés Genouilly, decidió atacar Saigón. Dejó una
guarnición en Turana y la fuerza restante, incluyendo el Elcano, se dirigió a la desembocadura del rio Saigón, donde llegó
el 9 de enero; la ciudad de Saigón se encontraba a unos 45 km rio arriba. En toda esta parte de la campaña la participa
ción española fue fundamental. Tras una preparación artillera de los buques se producía el desembarco de las tropas en
chalupas y botes. Los botes artillados como el de Mayobre proporcionaban apoyo de fuegos. Según Vivar y Gazzino19: «Los
desembarcos se hacían con tropas de infantería de marina, dos compañías españolas (del ejército) y la gente de desem
barco de los buques. El Elcano desembarcaba 30 hombres de su dotación. Y estas fueron las tropas utilizadas en todos los
casos». A ellas se sumaba una compañía francesa.
Entre los días 11 y 15 de enero se ocuparon cinco fuertes a lo largo del rio. El 15 de enero se llegó a Saigón y comenzó
el bombardeo de los fuertes que defendían el acceso a la ciudad que se tomaron al asalto al día siguiente. El 17 se tomó la
ciudadela de Saigón con una participación destacada de 30 hombre del Elcano, de marinería e infantería de marina, que
colocaron escalas con las que lograron subir el muro20 (ver ilustración 3).
Al año siguiente 1860, por Real Orden de 1 de mayo, se dispuso que se hiciera mención honorífica de Mayobre en la
Orden del Día del apostadero de Filipinas por su distinguido comportamiento en los ataques de los fuertes del rio Saigón
y el asalto de la ciudad.
Se dejó una guarnición en Saigón y el grueso de la fuerza regresó a Turana. El 8 de mayo, para aliviar la presión sobre
las defensas de Turana, se ejecutó un ataque contra las posiciones annamitas. Se organizaron tres columnas de desembar
co francoespañolas, la de la izquierda contaba con el apoyo de una flotilla con embarcaciones francesas y españolas,
entre las que estaba la de Mayobre. La flotilla transportó y desembarcó a la columna a los mismos pies de las troneras de
una batería enemiga, llamada del Rosier, y la protegió con sus fuegos, consiguiendo su conquista y haciendo prisionero a
su mandarín. Posteriormente la flotilla persiguió y batió a cinco pancos enemigos artillados a los que puso en fuga. Por su
actuación ese día Mayobre fue propuesto para la Cruz de San Fernando de 1.ª Clase y el ascenso al inmediato empleo. La
reforma Lersundi de 1857 había establecido los ascensos por antigüedad, elección y méritos de guerra; estos últimos se
18
Muñoz y Fernández, p. 3233. Ver parte oficial de la acción en Gaceta de Madrid 80/1859, p. 1.
19
Vivar y Gazzino, A.: «Marina española. Servicios prestados en Conchinchina en combinación con las fuerzas navales francesas». Crónica Naval de España, t IX
y X, 1859. Citado en Sánchez Bañón, J.: «La expedición española a Conchinchina (18581863)», p. 769, en XIII Jornadas de Historia Militar, 2006.
20
Peña Blanco, J.: La expedición española a Conchinchina 18581863. Almena ediciones, Madrid, 2017, p. 4546. El relato oficial francés en Le Moniteur
Universel, n.º 104 de 14 de abril de 1859.
A mediados de septiembre (1859) el Elcano fue sustituido en la campaña por el D. Jorge Juan que pronto recibiría su
bautismo de fuego. El día 15 se organizó un ataque contra las posiciones annamitas en la zona de Turana. Se dividieron
las fuerzas francoespañolas en cuatro columnas, en la de la izquierda, bajo mando francés, se incluía una columna de
desembarco con soldados y marineros del D. Jorge Juan. Una flotilla combinada, donde estaba la embarcación que
mandaba Mayobre, tenía como misión avanzar por el río para acallar las baterías enemigas y apoyar el ataque. La flotilla
cumplió eficazmente su cometido, permitiendo avanzar a las columnas, siendo la del D. Jorge Juan la primera en coronar
el parapeto y plantar la bandera española, lo que no fue sin coste: las bajas de la Armada ese día fueron de tres muertos
y once heridos23 (ver ilustración 4).
El día 18 de noviembre se efectuó un desembarco para ocupar el fuerte de KienChan que dominaba la entrada a la
bahía de Turana. El desembarco fue precedido de un bombardeo de los buques franceses y españoles, que remolcaban
los botes donde iban las columnas de desembarco. En una de ellas se incluyeron fuerzas de la Armada, con soldados y
marineros del D. Jorge Juan y de las falúas24 La falúas y botes artillados no tomaron parte en la acción. No sabemos cuál
fue la participación de Mayobre, pero sí que se hizo acreedor de una mención honorífica en la Orden del Día del aposta
dero citada anteriormente; lo más probable es que mandara parte o la totalidad de las fuerzas de las falúas.
A principios de 1860 se decidió abandonar Turana y repatriar a Filipinas el cuerpo expedicionario español, con la
excepción de dos compañías del Ejército que quedarían en Saigón. El D. Jorge Juan salió para Manila el 21 de enero. A
principios de marzo lo hizo el resto de las fuerzas de la Armada que operaban en la zona, al mando del teniente de navío
Lázaro Araquistáin, consistentes en la falúa Soledad y un bote francés, casi con seguridad el mandado por Mayobre.
Araquistáin entregó el bote francés ya que la falúa haría la travesía hasta Manila a remolque del clipper francés Europe.
En él embarcaron también unos 250 hombres y material del contingente español.
Partieron el 7 de marzo, el 28 el Europe varó en las rompientes de la isla Tritón, situada en la latitud aproximada de
Hué. Los intentos de salir de la varada fueron infructuosos y el buque embarcaba agua a pesar del uso de las bombas,
por lo que se decidió evacuar a la tripulación y fuerza de transporte a la isla. El día 29 el buque comenzó a hundirse, por
21
Ceballos Escalera y Gila, A.; Ceballos Escalera y Gila, L.; Madueño Galán, J. M.: Los marinos en la Orden de San Fernando, Ministerio de Defensa, 2011,
p. 200.
22
Muñoz y Fernández, p. 3840.
23
Ibídem, p. 4143.
24
Ibídem, p. 4344.
25
El parte oficial de los hechos emitido por el teniente de navío Lázaro Araquistáin se publicó en la Gaceta de Madrid 200/1860 p. 1.
Araquistáin ofreció su falúa que se preparó con aparejo de circunstancias aprovechando los restos del naufragio;
Mayobre y el patrón Tomás de la Cruz se presentaron voluntarios para dotarla. Se escogieron además a 15 marineros y al
soldado indígena de Infantería de Marina, Isabelo Abad. Partieron el día 31 de marzo (ver ilustración 5), les esperaba un
viaje de 150 millas hasta alcanzar la costa y otras 260 millas costeando hasta Saigón. Durante el viaje corrieron un tempo
ral que les rifó la vela y tuvieron que huir de un barco cochinchino al que pudieron despistar al llegar la noche. El día 4 de
abril llegaron a la desembocadura del rio Saigón que remontaron hasta llegar a la ciudad. Allí se decidió mandar a la isla
uno de los vapores más rápidos, el Norzagaray, donde embarcó Araquistáin. Mayobre tomó el mando de la falúa que se
quedó en Saigón con su dotación. El Norzagaray llegó a la isla Tritón y embarcaron a todos los náufragos, se había culmi
nado el rescate sin ninguna víctima.
En el parte que Araquistáin remitió al Comandante General del apostadero de Filipinas resaltaba: «No puedo menos
de recomendar a… los que tripularon la falúa… en especial a los voluntarios el subteniente D. Pedro Mayobre, quien no
atendió a otra cosa que a lo que su honor le dictaba…». El Comandante General en su informe al Ministro de Marina rese
ñó: «…acordamos el calificar este servicio como de los más distinguidos de mar…» y propuso a Araquistáin para ascenso
al empleo inmediato y: «…al subteniente de Infantería de Marina D. Pedro Mayobre, que espontáneamente se brindó a
seguir a Araquistáin en la expedición, con el empleo de teniente…». Mayobre, como hemos comentado, ya había ascendido
a teniente, consecuentemente en la Real Orden de 13 de julio de 1860 que lo recompensaba se podía leer: «…S. M. conce
de al ya teniente de Infantería de Marina D. Pedro Mayobre y López el empleo de capitán en dicha arma…». En cuestión de
dos meses Mayobre ascendió de subteniente a capitán. Por la misma acción se haría acreedor a la Cruz de Caballero de la
Real y Distinguida Orden de Carlos III.
Al mando de la falúa Soledad Mayobre se involucró de nuevo en la campaña. En esta etapa, donde actuó como única
representación de la Armada, se destacó una vez más. Los annamitas organizaron un fortísimo ataque con 2.000 hombres a
la pagoda Clochetón que estaba muy cerca de sus líneas. Los defensores eran menos de 200 hombres, franceses y españoles.
El ataque se produjo la noche del 3 al 4 de julio (1860), lo hicieron simultáneamente por todos los frentes con una decisión
no vista en el enemigo. La vigorosa defensa permitió la llegada de una columna de refuerzo, que consiguió hacer huir a los
atacantes que sufrieron grandes pérdidas de hombres y material. Mayobre participó al mando de la falúa, que había sido
Pocos meses después, en julio de 1860, fue destinado a la 2.ª compañía indígena de Filipinas, que se había creado ese
mismo año como se explica más adelante. En septiembre cesó en el mando de la Soledad y se reincorporó a Manila.
La campaña de Cochinchina había finalizado para Mayobre, sin embargo, la implicación española continuaría hasta el
año 1863. España, a pesar de los esfuerzos y sacrificios de sus tropas, no consiguió ninguna recompensa material; sin
embargo, Francia incorporaría en los años siguientes los territorios de Annam, Tonkin y otros constituyendo su imperio
colonial en el sudeste asiático.
Como consecuencia de la reforma de 1857 se produjeron modificaciones en Filipinas. En 1858 se estableció que el
mando de todas las fuerzas de Infantería de Marina en el archipiélago lo ejercería un coronel bajo la inspección del Coman
dante General del apostadero. Este cargo sería desempeñado, según las épocas, por un comandante, teniente coronel o
coronel, llegando a desaparecer en algunos periodos. En junio de 1860 se desactivó la Sección Auxiliar de Artillería e Infan
tería de Marina y, basándose en ella, se
crearon dos compañías de infantería,
denominadas «indígenas». Cada una de
ellas tenía unos efectivos de: un capi
tán, un teniente, un subteniente, un
sargento 1.º, tres sargentos 2.º, cuatro
cornetas, 12 cabos y 120 soldados.
Cabos, soldados y cornetas eran indí
genas27 (Ver ilustración 6).
26
Palanca Gutiérrez, C.: Reseña histórica de la expedición de Conchinchina, Cartagena, 1868, p. 8493.
27
Rivas Fabal, t II, p. 377.
Las aspiraciones hacia un mayor autogobierno de los filipinos latían en las minorías de criollos insulares, mestizos y el
clero secular nativo. Los aires liberalizadores que trajo la «gloriosa» revolución de 1868 supusieron un aumento de
expectativas para las élites indígenas que posteriormente quedaron en nada, generando la correspondiente frustración.
Los autonomistas e independentistas filipinos decidieron pasar a la acción. Se hicieron los preparativos para un levanta
miento simultáneo con focos principales en Manila, Cavite y Bacoor. En el levantamiento participarían, además de civiles,
militares indígenas de las distintas unidades del Ejército y de la Armada. Los preparativos se hicieron con el mayor sigilo
y sólo fueron descubiertos «in extremis».
Se eligió como fecha del levantamiento la del 21 de enero de 1872. Se aprovechaba la circunstancia de la partida, a
finales de diciembre del año anterior, del grueso de la escuadra de Filipinas, con gran parte de la fuerza de Infantería de
Marina a bordo (entre ella la mayoría de la tropa peninsular), para una expedición de castigo a la isla de Joló. Por ello, el 1
de enero Mayobre se había hecho cargo interinamente del mando de las compañías de Cavite por ausencia de su coman
dante, el teniente coronel Olegario Castellani, que participaba en la expedición. El día 19 de enero se recibieron en la
Comandancia General de Marina de Cavite dos anónimos que alertaban del levantamiento. En uno de ellos se citaba como
implicados a los cabos de Infantería de Marina indígenas Pedro y Celestino. El Comandante General accidental informó de
ello al Capitán General en Manila y tomó distintas disposiciones: se reforzaron las guardias, se repartió armamento y
munición y se ordenó que en cuartel de Infantería de Marina estuviesen siempre presentes un capitán y dos oficiales
subalternos. Además, se arrestó a los cabos citados, vigilando de forma estrecha al resto.
La ciudad de Cavite estaba rodeada de murallas, en su parte este se encontraba la llamada fuerza de San Felipe, una de
cuyas murallas lo era también del Arsenal, además dos de sus baluartes penetraban en el mismo y lo dominaban completa
mente. Los cuarteles del regimiento de Infantería n.º 7 de la Princesa y de las compañías de Infantería de Marina se encontra
ban en el exterior del Arsenal, aprovechando las bóvedas de las murallas que miraban al mar (ver ilustraciones 1 y 7).
El nerviosismo de alguno de los implicados hizo que se adelantara el levantamiento. Sobre las ocho de la tarde del día 20
la tropa indígena del destacamento del batallón de Artillería de guardia en San Felipe se amotinó y asesinaron al teniente y al
sargento al mando. Los disparos fueron oídos por Mayobre, que se encontraba en ese momento en el cuartel, ordenó formar
y municionar las escasas fuerzas de que disponía (54 hombres) y subió, acompañado de varios oficiales, a la muralla para
observar lo que pasaba. En ese momento se produjeron disparos en el interior del cuartel, cuando intentaron entrar se
encontraron su puerta cerrada y además disparaban sobre ellos. Mayobre se dirigió entonces al cuartel de Infantería en
busca de ayuda. En el interior del de Infantería de Marina los soldados indígenas habían hecho fuego sobre sus mandos,
matando a un capitán y a un sargento 1.º e hiriendo a otro capitán. Se dirigieron entonces hacia la puerta del cuartel, el
Los informes del Gobernador Superior civil de las islas Filipinas sobre los hechos se encuentran en la Gaceta de Madrid 67/1872 (p. 707708) y
28
84/1872 (p.880882); el del Comandante General del apostadero en la Gaceta de Madrid 84/1872 (p. 88283). Ver también el relato de los hechos en
Muñoz y Fernández, p. 8490; y en Montero y Vidal, J.: Historia general de Filipinas, Madrid, 18871895, t III, p.506602.
En el Arsenal la situación no era buena, los 12 soldados indígenas de Infantería de Marina de guardia en la puerta habí
an abandonado su puesto y se habían unido a los sublevados. Desde San Felipe se hacía nutrido fuego de cañón y fusilería
sobre el Arsenal y sus accesos. Con las escasas fuerzas presentes y los oficiales y clases de la Armada que, al oír los disparos
y con riesgo de sus vidas, se incorporaron al Arsenal desde la ciudad, se organizó su defensa e incluso se intentó un ataque
fallido contra San Felipe que causó varias bajas mortales. Destacó en esas acciones el teniente de Infantería de Marina
Ramón Pardo Pardo que estaba de servicio de ronda en el Arsenal30. Al sentir los primeros disparos organizó y municionó la
guardia, hizo fuego contra San Felipe, obligando a los rebeldes a abandonar una pieza de artillería. Entre las fuerzas presen
tes en el Arsenal y las del regimiento de Infantería se logró aislar a los rebeldes. Afortunadamente el levantamiento había
fracasado en Manila y en Bacoor; desde Cavite se logró comunicar con la capital y desde allí se mandaron refuerzos, de arti
llería y de los regimientos de Infantería 1 y 2. Se asentaron las piezas de artillería que hicieron fuego sobre San Felipe. La
situación continuó igual durante el día 21, y, aunque el fuego de los rebeldes era menos intenso cada vez, seguía causando
daño. Un disparo de cañón contra el cuartel de Infantería de Marina causó cinco bajas. A las siete de la mañana del día 22,
con fuerzas de los regimientos de infantería se asaltó San Felipe, que fue ocupado, pasando a cuchillo a los 30 o 40 defenso
res que no se rindieron. Por la parte del Arsenal el teniente Pardo apoyó el ataque, se situó al pie de la muralla para impedir
la huida de los rebeldes, mató al cabo indígena Justo Lindón que era el que había matado al teniente Herce y, a pesar de ser
herido, logró rescatar a un compañero que iba ser rematado por el enemigo.
La insurrección había durado 35 horas escasas. Los rebeldes tuvieron unas 49 bajas, la mayoría muertos, las bajas del
Ejército y la Armada fueron de 24 muertos y 62 heridos. Enjuiciados los hechos se dictaron un total de 65 sentencias de
muerte, de las que se ejecutaron 20, al resto de los condenados se les conmutó la pena por cadena perpetua. Entre los
condenados a muerte estaban dos cabos segundo y tres soldados de Infantería de Marina, aunque finalmente sólo se
ejecutó al cabo José María Salvador31. Se recompensó a los que se habían destacado en la lucha contra los sublevados,
Mayobre lo sería con la Cruz Roja de 1ª Clase del Mérito Naval. El teniente Pardo fue ascendido a capitán, moriría heroica
mente dos años más tarde en la acción de San Pedro Abanto.
La desconfianza hacia la tropa indígena trajo la correspondiente europeización de la fuerza: en noviembre de 1872 las
dos compañías indígenas de Infantería de Marina pasaron a denominarse Compañías de IM del apostadero de Filipinas, con
150 soldados cada una. La primera de ellas se formó con soldados exclusivamente europeos reclutados entre los regimientos
del cuerpo, la segunda tenía sargentos europeos y cabos y soldados indígenas, como también lo eran los cornetas de ambas
compañías32.
En 1873, por disposición del gobierno de la República de 11 de marzo, se le concedió a Mayobre el retiro forzoso por haber
cumplido la edad reglamentaria y contar con 35 años de servicio (33 efectivos más dos años de abono por la campaña de
Cochinchina), tenía entonces 52 años de edad. Pocos días después se le concedió, a petición propia, el empleo de comandante
de Infantería de Marina: «…considerando las recomendables circunstancias y excelente comportamiento que ha observado
este oficial en su larga carrera…». Al estar casado con mujer natural de Filipinas (se había casado poco después de los sucesos
de Cavite, con Ana Gregorio Vázquez, indígena y natural de dicha ciudad) tenía derecho al goce, desde el mes siguiente a su
baja en la Armada, al haber mensual de 450 pesetas, el doble del que le correspondería en la Península. A final de mayo hizo
entrega del detall de las compañías indígenas y fuerza europea y causó baja en la Infantería de Marina, desde ese momento se
cerró su Hoja de Servicios y no fue incluido en los Estados Generales de la Armada por lo que le perdemos la pista.
29
Rivas Fabal, t II, p. 370.
30
Ibídem, t II, p. 374375.
31
Gaceta de Manila de 1 de marzo de 1872, p.425
32
Rodríguez Delgado, R.: Compendio historial del Cuerpo de Infantería de Marina, Andújar, 1927, p. 115116.
EL INFANTE DE MARINA
PROFESIONAL MÁS JOVEN
E
l investigador y escritor, autor del libro sobre la biografía de Ana María Antonia de Soto y Alhama y que lleva como
título «Mujer valiente, por tierra y por mar (1775-1833)» Francisco Busto Baena y que edita Visible comunicación
estratégica SLU, encuentra durante unas investigaciones en el archivo periférico del Tercio Sur de San Fernando, el
que con toda probabilidad sea el soldado más joven de todos los ejércitos de Infantería de Marina de la época.
La fecha del documento data de hace un poco más de 200 años (28 de marzo de 1821). Se trata del tambor Vizente
(sic) Muñoz, de 5 años de edad y que junto a su hermano mayor Manuel Muñoz, también tambor, ajustaban el paso a los
infantes de Marina durante su instrucción en el Cuartel de Batallones de San Carlos en San Fernando (Cádiz).
Dicho militar, aparte de soportar del peso del tambor, los palillos y el tahalí de cuero, estaba obligado a llevar como
parte de su uniformidad el peso añadido de un espadín en la parte izquierda de su cintura.
Se adjunta la transcripción literal de un fragmento del manuscrito correspondiente al Legajo encontrado en el archivo
del Tercio del Sur:
Relación de los individuos de esta compañía con expresión de los que son casados, el nombre de sus mujeres e hijos, los
que están embarcados y presente hoy día a la fecha.
D. FRANCISCO BUSTO BAENA
ACTIVIDADES DESTACADAS
DE LA
FUERZA DE INFANTERÍA DE MARINA
TERLEV COMNAVES
a) el 15 de mayo de 1771.
b) el 15 de octubre de 1771.
c) el 30 de noviembre de 1781
d) el 15 de octubre de 1992.
7. ¿Tras qué acción fue condecorado con la Cruz sencilla de 1.ª clase de San
Fernando el subteniente del 4.º batallón Infantería de Marina D. Marcelino
de Saavedra Parga y Meneses?
a) De la Orden de Santiago.
b) De la Orden del Cangrejo.
c) De la Orden de Alfonso X el Sabio.
d) De la Orden de San Fernando.
SOLUCIONES: 1.a; 2.c; 3.d; 4.a; 5.c; 6.b; 7.c; 8.d; 9.a; 10.b. BOLETÍN DE LA INFANTERÍA DE MARINA 57
EL RINCÓN DEL VETERANO
ABRIMOS EN ESTE NÚMERO DEL BOLETÍN UNA NUEVA SECCIÓN, PARA QUE NUESTROS VETERANOS PUEDAN
PLASMAR SUS RECUERDOS, ANECDOTAS, NOTICIAS, SUS VALIOSAS EXPERIENCIAS Y TODO AQUELLO QUE PUEDA
SER DE INTERÉS PARA LOS INFANTES DE MARINA.LES ANIMAMOS A COLABORAR PARA MANTENERLA VIVA.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
FEVIM
E
n primer lugar, desde la Federación de Asociaciones de Veteranos de Infantería de Marina (FEVIM), queríamos
agradecer la gentileza que ha tenido el Cuartel General de la Fuerza de Infantería de Marina (CGFIM) en cedernos
un hueco en este BIM, donde darnos a conocerpara que los infantes de marina sepan de nuestra existencia y de
cómo seguimos luchando por el Cuerpo, aunque estemos ya en otra situación administrativa.
De esta manera, comenzamos con ilusión otra una nueva singladura dentro de nuestra Infantería de Marina.
Nuestra Federación está compuesta por cinco Asociaciones de Veteranos, todas ligadas de alguna manera a nuestro
Cuerpo. Estas son:
La mayoría están compuestas por una mayoría de personal que hicieron la «mili» de reemplazo obligatorio y que guar
dan un grato recuerdo de su paso por nuestras unidades, también por oficiales y suboficiales retirados y en la reserva, que
de esta manera quieren seguir estando vinculados
con el Cuerpo donde ejercieron su carrera militar.
Como única particularidad especial, en la de Boinas
Verdes solo pueden incorporarse aquellos que perte
necieron a la antigua Unidad de Operaciones Especia
les (UOE) del TEAR, o a la actual Fuerza de Guerra
Naval Especial (FGNE).
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Entrega de alimentos en San Fernando
IMÁGENE S PARA
EN ESTE NÚMERO RECORDAMOS AL GRUPO ESPECIAL.
OPERÓ ENTRE 1957-1968 Y ESTABA FORMADO POR UNIDADES DEL TERSUR,
ESCUELA DE APLICACIÓN Y EL GRUPO DE APOYO.
Lanzallamas
A EL RECUER DO
Ametralladora A55
Lanzacohetes de 3”
IN MEMORIAM
HONOR Y GLORIA A NUESTROS INFANTES DE MARINA FALLECIDOS
¡PRESENTES!
General de Brigada, Excmo. Sr. D. José Manuel Ollero Castell, ingresó en la Armada en febre-
ro de 1937, durante la Guerra Civil.
Fue nombrado Alférez provisional de Infantería de Marina en junio de 1938, obteniendo el
empleo de Teniente en diciembre de 1942. Se integró en la promoción 79.ª, siendo Teniente
Coronel Jefe de la Agrupación de Madrid (AGRUMAD) desde 1964 a 1966 y Coronel Jefe del
Tercio de Levante (TERLEV) desde 1973 a 1975. En septiembre de 1978 ascendió al empleo de
General de Brigada y pasó al retiro en 1984.
Soldado de Oficio I.M. Cirilo Ojeda Cabrera (Las Palmas de Gran Canaria, julio 2021).
Perteneciente al 3.º reemplazo de 1953 (3.º/53), estuvo destinado en la armería de la Agrupa-
ción de Canarias (AGRUCAN). Miembro de la FEVIM.
PAZ ETERNA...
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Y PATRIMONIO CULTURAL
[email protected]
LIBROS RECOMENDADOS
HIJA DEL MAR
U
na mujer dispuesta a luchar en un mar de hombres. La fascinante
historia secreta de la mujer que se hizo pasar por hombre para ingre
sar en la Armada Española.
Siglo XVIII. La cordobesa Ana María de Soto huye de un matrimonio impuesto
con la intención de comenzar una aventura jamás iniciada por una mujer: la
de hacerse pasar por varón para alistarse en la Armada Española. Cumple, así,
su sueño de recorrer el mundo y de enfrentarse a valerosos e intrépidos
enemigos. En su viaje, Ana María no solo conocerá el éxtasis y el dolor del
primer amor, sino también tendrá que hacer gala de toda su valentía y arrojo
para sobrevivir en un mundo de hombres, donde cada paso en falso puede
suponer para ella el mayor de los desastres. Durante sus aventuras en la mar,
descubrirá el valor de la amistad y el honor, pero también la violencia, el
miedo y la traición.
Una novela apasionante y emotiva que nos descubrirá a una de las heroínas
más intrigantes de la historia de España. Una mujer única en su tiempo que
vivió con la valentía de quien no se entrega a un destino establecido.
MUJER VALIENTE ,
POR TIERRA Y POR MAR
E
s la historia de una mujer joven y culta que a finales del siglo XVIII deci
de disfrazarse de varón para cumplir un sueño: Alistarse en la Infante
ría de Marina.
Sin ser descubierta convivió «como uno más» durante cinco años en un solla
do de 620 m2 de un barco junto a 300 hombres.
Nuestra protagonista combatió contra los franceses e ingleses en varios bata
llas cuerpo a cuerpo, por tierra y por mar.
Fue recompensada por el rey Carlos IV con dos reales de vellón diarios y
ascendida a grado de sargento primero por saber leer y escribir correcta
mente. Además, le otorgó la explotación de un estanco de tabacos.
¿Quieres saber cómo fue capaz de ocultar su verdadera identidad desde 1793
hasta 1787?
T
oneladas de droga viajan bajo el mar en los submarinos de un ambicio
so narco. Un patrullero local se va al fondo tras recibir lo que parece el
impacto de un torpedo. Pablo, convencido de que no es una misión
para el Albatros, se resiste, pero no hay nada más importante que proteger a
los suyos.
El único barco de guerra privado del mundo pondrá proa a Cabo Verde arma
do con sensores con los que nunca había contado para enfrentarse a un rival
invisible y despiadado. El Albatros tendrá que adaptarse a una amenaza para
la que no fue diseñado antes de que sea demasiado tarde.
HISTORIA
DE LA POLICIA NACIONAL
DESDE SU FUNDACIÓN EN 1824 HASTA LA ACTUALIDAD)
E
l Cuerpo Nacional de Policía nos acompaña, en sus distintas denomi
naciones, desde 1824. Hombres y mujeres al servicio de todos los
españoles que les ha llevado a ser considerados como una de las insti
tuciones públicas más valoradas por los ciudadanos. José Eugenio Fernán
dez Barallobre, inspector y uno de los historiadores policiales más reconoci
dos, acerca al lector esta monumental historia, profusamente ilustrada, de la
policía española. Con gran minuciosidad y erudición, construye un relato
que abarca desde la creación de las diferentes unidades y su trayectoria
histórica hasta su uniformidad, los reglamentos o los servicios prestados.
Un verdadero homenaje a esta fuerza de seguridad pública que está llamada
a convertirse en la obra más importante sobre la policía española.
1
0 de febrero de 1943 en el frente del Este. Un grupo de españoles resisten
aislados una ofensiva soviética que pretende romper el cerco de Leningrado.
Provienen de cada rincón del país, pertenecen a clases sociales muy diver
sas y sus historias personales no pueden ser más distintas. Saben que no
tendrán refuerzos, que apenas hay esperanza y, aun así, aguantarán hasta la
muerte. ¿Cómo han llegado hasta allí? ¿Qué pretenden? Prescindiendo de consi
deraciones políticas y en el contexto de la guerra que azota Europa, desde la
tronera de una trinchera cada miembro del segundo batallón del Regimiento
262 de la Wehrmacht aporta su granito de arena para construir una historia de
sacrificio, sentido del deber y camaradería. Las microhistorias de mil personajes,
hasta ahora anónimos, se entretejen para ofrecer un mosaico de la vida de un
batallón que se convierte en el auténtico protagonista de la obra. Vertebradas
por la correspondencia del comandante Payeras con Conchita, la mujer que le
espera impaciente en Mallorca, y el diario de operaciones de la unidad, a lo largo
de sus páginas se suceden pequeños lances que nos permiten conocer no solo la
existencia dura y difícil de cada hombre, sus anhelos y sus motivaciones, sino
también la gesta generosa del batallón. Basado en una minuciosa labor de inves
tigación, el libro pretende dar a conocer, de una forma amena y desenfadada, la
difícil y arriesgada vida diaria de unos españoles que combaten lejos de su tierra
con el telón de fondo de una guerra ajena e inmisericorde.