Amor, Compasión, Alegría y Ecuanimidad
Las Cuatro Mentes Ilimitadas Por Thich Nhat Hanh
La felicidad sólo es posible con el verdadero amor. El verdadero amor
tiene el poder de sanar y transformar la situación a nuestro alrededor, y
brindar un profundo significado a nuestra vida.
Hay personas que entienden la naturaleza del verdadero amor y cómo
generarlo y nutrirlo. Las enseñanzas entregadas por el Buda sobre el amor
son claras, científicas y posibles de aplicar. Cada uno de nosotros puede
beneficiarse con dichas enseñanzas.
Durante la vida del Buda, aquellos con fe brahmánica pedían ir después
de la muerte al cielo para permanecer eternamente con Brama, el Dios
universal. Un día un brahmán le preguntó al Buda, “¿Qué puedo hacer para
asegurarme que estaré con Brahma después de morir?”, y el Buda
contestó: “Como Brahma es la fuente del amor, para permanecer junto a él
debes practicar Bramaviharas- amor, compasión, alegría y ecuanimidad”.
Vihara es la residencia o lugar de permanencia. Amor en sánscrito es
Maitri, en idioma Pali es Metta. Compasión es Karuna en ambos idiomas.
Alegría es Mudita. Ecuanimidad es Upeksha en sánscrito y Upekkha en
Pali. Los brahmaviharas son los cuatro elementos del amor verdadero. Son
llamados “ilimitados” porque si se practican, crecerán en ustedes cada día
hasta que abarquen todo el mundo. Ustedes serán más felices y todos
alrededor también lo serán.
El Buda respetó el deseo de la gente de practicar su propia fe, entonces
respondió a la pregunta del brahmán de manera que le alentará en esta
práctica. Si a ustedes les gusta la meditación en la postura sentada,
practiquen esa meditación. Pero perseveren también en sus raíces judías,
cristianas o musulmana. Ésa es la manera de seguir el espíritu del Buda.
Si cortan sus raíces, ustedes no pueden ser felices.
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Según Nagarjuna, el filósofo budista del siglo dos:
El practicar la Mente Ilimitada del Amor extingue la rabia en el corazón
de los seres vivientes. El Practicar la Mente Ilimitada de la Compasión
extingue todos los dolores y ansiedades en el corazón de los seres
vivientes. El practicar la Mente Ilimitada de la alegría extingue la tristeza
y el desánimo en el corazón de los seres vivientes. El practicar la Mente
Ilimitada de la ecuanimidad extingue el odio, la aversión y el apego en
el corazón de los seres vivientes (Mahaprajnaparamita Shastra)
Si aprendemos formas de practicar el amor, la compasión, alegría y la
ecuanimidad sabremos cómo sanar la enfermedad de la rabia, el dolor, la
inseguridad, la tristeza, el odio, la soledad y los apegos insanos.
En el Agutatara Nikava, el Buda enseña: “Si surge una mente que contiene
rabia, el bikkhu (monje) puede practicar la meditación en el amor, la
compasión o la ecuanimidad hacia la persona que ha ocasionado ese
sentimiento de rabia” Algunos comentaristas han dicho que los
Brhamaviharas no son la enseñanza de mayor nivel del Buda, que ellos no
pueden poner termino al sufrimiento y las aflicciones. Esto no es correcto.
Una vez el Buda dijo a Ananda, su amado asistente: “Enseña esta Cuatro
Mentes Infinitas a los monjes jóvenes y se sentirán seguros, fuertes,
contentos, sin aflicciones en el cuerpo y la mente. Estarán bien preparados
para practicar la vía pura de un monje, durante toda la vida.”
En otra ocasión, un grupo de discípulos del Buda visitó el monasterio de
una secta cerca y los monjes que allí estaban preguntaron, “Hemos
escuchado que vuestro maestro Gautama enseña las Cuatro Mentes
Infinitas del amor, la compasión, la alegría y la ecuanimidad. Nuestro
maestro también enseña eso. ¿Cuál es la diferencia?”. Los discípulos del
Buda no supieron qué responder. Cuando regresaron a su monasterio, el
Buda les dijo. “Cualquiera que practique las Cuatro Mentes Infinitas, junto
con los Siete Factores de la Iluminación, las Cuatro Nobles Verdades y la
Noble Vía Octuple, llegará a la profunda iluminación”.
El amor la compasión, la alegría y la ecuanimidad son la naturaleza
misma de una persona iluminada. Son los cuatro aspectos del amor
verdadero dentro de nosotros y en toda persona o cosa.
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EL AMOR (Maitri)
El primer aspecto del verdadero amor es maitri, la intención y capacidad
de ofrecer alegría y felicidad. Para desarrollar esa capacidad, debemos
practicar el observar y escuchar de una manera profunda, así sabremos
qué hacer y no hacer para hacer felices a los demás. Si usted ofrece al ser
amado algo que no necesita, eso no es maitri. Usted debe ver su situación
real o lo que ofrezca puede ocasionarle infelicidad.
En el sudeste asiático, muchas personas gustan de una fruta que es
grande y espinosa llamada durian. Se podría decir incluso, que son
adictos a ella. Su aroma es extremadamente fuerte y algunos cuando
terminan de comerla, colocan la cáscara bajo su cama, de manera que
puedan seguir oliéndola. Para mí el olor de durian es espantoso. Un día
estaba cantando en mi templo en Vietnam, había un durian sobre el altar,
el que había sido ofrecido a Buda. Yo intentaba recitar El Sutra del
Corazón, usando un tambor de madera y una gran campana con forma de
pocillo como acompañamiento, pero no me podía concentrar en absoluto.
Finalmente llevé la campana hasta el altar para atrapar el durian de
manera que pudiera recitar el Sutra. Después que terminé, hice reverencias
al Buda y liberé el durian.
Si alguien me dice, “Lo quiero tanto que quisiera que comiese algo de
durian” yo sufriría. Usted me ama, quiere que sea feliz, pero me obliga a
comer durian. Ese es un ejemplo de amor sin comprensión. Su intención es
buena, pero usted no posee la comprensión correcta.
Sin entendimiento su amor no es verdadero amor. Usted debe observar
profundamente para ver y entender las necesidades, aspiraciones y
sufrimientos de aquel a quien ama. Todos necesitamos amor. El amor nos
brinda alegría y bienestar. Es tan natural como el aire. Somos amados por
el aire, necesitamos aire fresco para sentirnos felices y bien. Somos
amados por los árboles. Necesitamos los árboles para estar saludables.
Para ser amados tenemos que amar, lo que significa que debemos entender.
Para que nuestro amor continúe, debemos tomar la acción o no-acción
apropiada para proteger el aire, los árboles y a nuestros seres queridos.
Maitri puede traducirse como “amor” o “bondad amorosa”. Algunos
maestros budistas prefieren “bondad amoroso” puesto que encuentran la
palabra “amor” demasiado peligrosa. Pero yo prefiero la palabra “amor”. A
veces las palabras se enferman y debemos recuperarlas. Hemos usado
usualmente la palabra amor para significar “apetito”, “deseo” cómo “amo
las hamburguesas”. Debemos usar el idioma de manera cuidadosa. “Amor”
es una palabra bella: debemos restaurar su significado.
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La palabra maitri tiene sus raíces en la palabra mitra, que significa
amigo. En el budismo el significado principal de la palabra amor es
amistad.
Todos tenemos las semillas del amor en nosotros. Podemos desarrollar
esta maravillosa fuente de energía, alimentando el amor incondicional
que no espera nada a cambio. Cuando comprendemos a alguien
profundamente, incluso alguien que nos ha causado daño, no podemos
resistir el amarla. El Buda Sakyamuni declaró que el Buda del próximo
Eón se llamara “Maitreya, el Buda del Amor”.
LA COMPASION (Karuna)
El segundo aspecto del amor verdadero es karuna, la intención y la
capacidad de mitigar y transformar el sufrimiento y aliviar el dolor.
Usualmente, Karuna se traduce como “compasión” pero eso no es
exactamente correcto. “compasión” está compuesta del vocablo com (“junto
con”) y pasión (“sufrir”). Pero no necesitamos sufrir para eliminar el
sufrimiento de otra persona. Por ejemplo los doctores pueden aliviar el
sufrimiento de sus pacientes sin experimentar la enfermedad ellos. Si
sufrimos demasiado, podemos resultar abrumados e incapacitados de
ayudar. Incluso, hasta que encontremos una palabra mejor, sigamos
usando “compasión” para traducir karuna.
Para desarrollar la compasión en nosotros mismos, necesitamos practicar
la respiración con atención, el escuchar y el observar profundamente. El
Sutra del Corazón describe a Avalokitesvara como el bodhisattva que
practica “el mirar con los ojos de compasión y escuchar profundamente
los gritos del mundo”. La compasión contiene un profundo interés. Usted
sabe que la otra persona está sufriendo, entonces se sienta cerca de ella.
Usted la mira y escucha con profundidad para poder tocar su pena. Usted
está en profunda comunicación, profunda comunión con ella, y eso por sí
solo brinda alivio.
Una palabra, acción o pensamiento compasivo, puede reducir el
sufrimiento de otra persona y brindarle alegría. Una palabra puede otorgar
alivio y confianza, destruir la duda, ayudar a alguien a evitar un error,
conciliar un conflicto, o abrir la puerta a la liberación. Una acción puede
salvar la vida de una persona o ayudarle a sacar ventaja de una
oportunidad inusual. Un pensamiento puede hacer lo mismo, pues los
pensamientos siempre conducen a palabras y acciones. Con la compasión
en nuestro corazón, cada pensamiento, palabra y acto puede producir un
milagro.
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Cuando yo era un novicio, no podía entender por qué si el mundo está
lleno de sufrimiento, el Buda tenía una sonrisa tan hermosa. ¿Por qué no
está perturbado por todo el sufrimiento? Mas tarde descubrí que el Buda
posee suficiente entendimiento, calma y fuerza; es por eso que el
sufrimiento no le agobia. Él es capaz de sonreír porque sabe cómo
cuidarse de él y cómo transformarlo. Necesitamos estar conscientes del
sufrimiento, pero retener nuestra claridad, calma y fuerza, de manera que
podamos transformar la situación. El océano de lágrimas no puede
ahogarnos, si karuna esta presente. Es por ello que la sonrisa de Buda es
posible.
LA ALEGRIA (Mudita)
El tercer elemento del verdadero amor es mudita, la alegría. El verdadero
amor siempre brinda alegría a nuestro ser y a quien amamos. Si el amor
no brinda alegría a ambos, no es verdadero amor.
Los comentaristas explican que la felicidad se relaciona con el cuerpo y
la mente, mientras que la alegría, lo hace principalmente con la mente. A
menudo se da este ejemplo: alguien que viaja por el desierto ve una
corriente de agua fría y experimenta alegría. Al beber el agua experimenta
felicidad. Dittadhamma sukhavihan significa “permanecer feliz en el
momento presente”. No corremos hacia el futuro; sabemos que todo se
encuentra aquí en el momento presente. Muchas cosas pequeñas nos
brindan una tremenda alegría, como el saber que tenemos ojos en buenas
condiciones. Sólo tenemos que abrir los ojos para ver el cielo azul; las
flores violetas, los niños, los árboles y tantos otros tipos de formas y
colores. Al permanecer atentos, podemos tocar estas cosas maravillosas y
refrescantes y nuestra mente de alegría surge de manera natural. La
alegría contiene felicidad y la felicidad contiene alegría.
Algunos comentaristas han dicho que mudita significa “alegría compasiva”
o “alegría altruista”, la felicidad que sentimos cuando otros son felices.
Pero eso es demasiado limitado. Discrimina entre uno y los demás. Una
definición más profunda de mudita es una alegría que está llena de paz y
de contento. Nos regocijamos cuando vemos felices a los demás, pero
también nos regocijamos con nuestro propio bienestar. ¿Cómo podemos
sentir alegría por otra persona cuando no sentimos alegría por nosotros
mismos? La alegría es para todos.
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ECUANIMIDAD (Upeksha)
El cuarto elemento del verdadero amor es upeksha, que significa
ecuanimidad, desapego, no discriminación, disposición equilibrada o
soltar. Upe significa “sobre” y ksh significa “mirar”. Usted asciende la
montaña para poder mirar sobre la situación, sin limitación por un lado o
el otro. Si su amor tiene apego, prejuicio o apego a si mismo, no es
verdadero amor.
A veces personas piensan que upeksha significa indiferencia, pero la
verdadera ecuanimidad no es fría ni indiferente. Si usted tiene más de un
niño, todos ellos son sus niños. Upeksha no significa que usted no ama.
Usted lo hace de manera que todos sus niños reciban amor, sin
discriminación.
Upeksha tiene el sello smatajnana “la sabiduría de la igualdad”, la
habilidad de ver a todos como iguales, sin discriminar entre nosotros y
los demás. En un conflicto, aunque estemos muy preocupados,
permanecemos imparciales, capaces de amar y entender ambas partes.
Soltamos todo nuestro prejuicio y discriminación eliminamos todos los
límites entre nosotros y los demás. Mientras nos veamos como el que ama
y a otro como el amado, mientras nos valoremos más que a los otros o
nos veamos como distintos de los demás, no contamos con verdadera
igualdad. Debemos ponernos “en el lugar del otro” y volvernos uno con el
otro, si queremos entenderle y amarle en realidad. Cuando eso sucede, no
existe el “uno mismo” y “el otro”.
Sin upeksha, su amor puede volverse posesivo. Una brisa de verano puede
ser muy refrescante, pero si la ponemos en un tarro de lata, para tenerla
totalmente para nosotros, la brisa moriría. Nuestro ser amado es igual.
El/ella es como una nube, una brisa, una flor. Si se le aprisiona en un
tarro, morirá. Aún así, mucha gente hace precisamente eso. Ellos despojan
a su amada/o de la libertad, hasta que ya no puede ser si misma. Ellos
viven para satisfacerse y utilizan a su amado/a para lograrlo. Eso no es
amor, es destrucción. Usted dice que lo/a ama, pero si no comprende sus
aspiraciones, necesidades, dificultades, ella se encuentra en una prisión
llamada amor. El verdadero amor le permite a usted, preservar su libertad
y la libertad de su ser amado. Eso es upeksha.
Para que el amor sea verdadero amor, debe contener compasión alegría y
ecuanimidad. Para que la compasión sea verdadera compasión, tiene que
tener verdadero amor, alegría y ecuanimidad. La verdadera alegría debe
contener amor, compasión y ecuanimidad. Y la verdadera ecuanimidad,
debe tener amor, compasión y alegría. Esta es la naturaleza de las Cuatro
Mentes Ilimitadas.
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Cuando el Buda le dijo al brahman que practicara las Cuatro Mentes
Infinitas, él nos estaba ofreciendo una enseñanza importante. Pero
debemos observarlas profundamente y practicarlas para ocasionar en
nosotros estos cuatro aspectos del amor en nuestras vidas y la de
aquellos a quines amamos.
MEDITACION EN EL AMOR.
El Buda ofreció muchas meditaciones en el amor. Cuando un grupo de
monjes le dijo que los espíritus que vivían en el bosque del monasterio,
estaban causando sufrimiento a otros, Buda enseño el Metta Sutta (Sutra
sobre el amor)
Aquel que desea lograr la paz debe practicar el ser honesto, humilde y
capaz de utilizar la palabra amorosa. El o ella sabrán cómo vivir de
manera simple y feliz, con los sentidos en calma, sin codicia y sin ser
arrastrados por las emociones de la mayoría. No les dejen hacer algo que
será reprobado por los sabios [Y esto es lo que ellos reflexionan]
“Que todos estén felices y a salvo, que sus corazones se llenen de alegría.
Que todos los seres sensibles vivan en seguridad y paz, seres frágiles o
fuertes, altos o bajos, grandes o pequeños, visible o invisibles, cercanos o
lejanos, nacidos o por nacer. Que todos permanezcan en perfecta
tranquilidad.
“Que nadie haga daño a ninguno. Que nadie arriesgue la vida por alguien.
Que nadie llevado por la rabia o el deseo enfermizo, desee mal a otro.
“Al igual que una madre ama y protege a su hijo arriesgando su propia
vida, debemos cultivar el amor ilimitado para ofrecerlo al cosmos todo.
Dejemos que nuestro amor ilimitado penetre todo el universo, arriba,
abajo y a lo ancho. Nuestro amor no conocerá obstáculos, nuestro corazón
estará absolutamente libre de odio y hostilidad. Ya sea detenidos o
caminando, sentados o tendidos, mientras estemos despiertos, debemos
mantener esta conciencia de amor en nuestro propio corazón.
Esta es la forma más noble de vivir.
“Libres de puntos de vista equívocos, codicia, deseos sensuales, viviendo
en la belleza y realizando la comprensión perfecta, aquellos que practican
el amor ilimitado trascenderán sin duda el nacimiento y la muerte”
Después de varios meses de recitación y práctica del Metta Sutta, los
monjes lograron comprender los sufrimientos de los espíritus en conflicto.
Como resultado, los espíritus comenzaron a practicar también. Se llenaron
con la energía del amor y todo el bosque estuvo en paz.
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El Buda también ofreció muchos ejercicios específicos para ayudar a la
práctica de sus discípulos a realizar las Cuatro Mentes Ilimitadas:
Cuando la mente esté llena de amor, envíenlo en una dirección, luego en
una segunda, tercera y cuarta, luego arriba y después abajo. Identifíquense
con todo, sin odio, resentimiento, rabia u hostilidad. Esta mente de amor
es muy amplia. Crece sin medida y eventualmente es capaz de incluir a
todo el mundo. Practiquen de igual manera con la mente llena de
compasión, luego alegría y después ecuanimidad (Mayhana Agama)
Con la mente llena de amor el monje entra en una dirección, luego una
segunda, tercera, cuarta, arriba, abajo alrededor, en todas partes
identificándose con todo. Penetra todo el mundo con su mente llena de
amor, amplia, lejana evolucionada, ilimitada, libre de odio y mala
voluntad. Hace lo mismo con su mente llena de compasión, alegría y
ecuanimidad (Subha Sutta)
Cuando la energía del amor es fuerte en nosotros, la podemos enviar a
los seres en todas direcciones. Pero no debemos pensar que la meditación
en el amor es solo un acto de imaginación---imaginamos nuestro amor
como olas de sonido o luz, como una nube blanca y pura que se forma,
expandiéndose lenta y gradualmente para cubrir todo el mundo. Una nube
verdadera produce lluvia. El sonido y la luz penetran todo y nuestro
amor debe hacer lo mismo. Tenemos que observar si nuestra mente de
amor se encuentra presente en nuestro contacto con los demás.
El practicar la meditación en el amor en la postura sentada, es sólo el
comienzo, pero es un inicio importante. Nos sentamos tranquilos y
miramos profundamente dentro de nosotros. Con la práctica, nuestro
amor crecerá de manera natural, abarcando todo y siendo global. En la
medida que aprendemos a ver con nuestros ojos de amor, vaciamos
nuestra mente de rabia y odio. Mientras estas formaciones mentales
negativas estén presentes en nosotros, nuestro amor es incompleto.
Podemos pensar que entendemos y aceptamos a los demás, pero aún no
estamos capacitados para amarles completamente. Nagarjuna dice: “Cuando
practiquen la Mente Ilimitada del Amor, ustedes deben mirar
profundamente para enfrentar vuestra rabia y odio”.
En el momento en que damos origen al deseo de que todos los seres sean
felices y estén en paz, la energía del amor surge en nuestras mentes, y
todos nuestros sentimientos, percepciones, formaciones mentales y
conciencia se cubren de amor; de hecho, se vuelven amor.
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En la introducción de Nagajura al Mahaprajnaparamita Shastra dice:
Cuando deseamos que los seres en todas las direcciones sean felices,
surge en nosotros la intención del amor. Este deseo de amar penetra
nuestros sentimientos, percepciones, formaciones mentales y consciencia; y
se manifiesta en todas nuestras acciones, el habla y otras actividades
mentales Los sucesos que no son mentales ni físicos y que surgen después
de ello, se encuentran en concordancia con el amor y en si pueden ser
llamados amor, puesto que el amor es su raíz. Estos eventos determinan
nuestras futuras acciones, y son dirigidas por nuestro deseo, el que ahora
está cubierto de amor. El deseo es la energía que conduce nuestras
acciones y palabra. Lo mismo es verdad con respecto al surgimiento de la
compasión, la alegría y la ecuanimidad.
La atención es la energía que nos permite mirar profundamente nuestro
cuerpo, sentimientos, percepciones, formaciones mentales y conciencia, y
para ver claramente lo que son en realidad nuestras necesidades, por
ende no nos ahogaremos en el mar del sufrimiento. Eventualmente el
amor llena nuestra mente y nuestro deseo y de ahí en adelante todas
nuestras acciones manifestarán amor. El habla y las acciones son los
frutos del deseo, entonces cuando nuestro deseo está impregnado de
amor, nuestro hablar y actuar, también se cubren de amor. Sólo hablamos
palabras amorosas y constructivas que brindan felicidad y alivian el
sufrimiento.
Decir que el amor, la compasión la alegría y la ecuanimidad son sólo
aspiraciones que existen en la mente, no es correcto. No sólo practicamos
para hacer surgir en nosotros las Cuatro Mentes Ilimitadas, sino también
para traerlas al mundo a través de nuestras palabras y acciones. Cuando
practicamos la meditación en el amor, no visualizamos meramente nuestro
amor esparciéndose por el espacio. Tocamos las profundas fuentes del
amor que ya se encuentran en nosotros. En nuestro contacto real con los
demás, expresamos y compartimos nuestro amor. Practicamos hasta que
vemos los efectos concretos de nuestro amor en los otros, hasta que
somos capaces de ofrecer paz y felicidad a cada uno, incluso aquellos
que han actuado con nosotros de manera muy poco agradable.
Budhaghosa, autor de La Via de la Purificación (Visiddhimagga), nos dice
que cuando nuestra meditación comienza a dar frutos, reconoceremos en
nosotros los signos de la mente amorosa: (1) nuestro sueño es mas
relajado, (2) no tenemos pesadillas, (3) nuestro estado de vigilia está mas
en calma (4) no estamos ansiosos o deprimidos, (5) somos amados y
protegidos por todos y todo a nuestro alrededor.
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En el Anguttara Nikaya, el Buda menciona once ventajas de practicar la
meditación en el amor. El Buda habla en estos términos, de lo que es
ventajoso y lo que es desventajoso por qué hacerlo y así estimula a las
personas a practicar:
1. El practicante duerme bien.
2. Al despertar se siente bien y liviano de corazón.
3. No tiene sueños desagradables.
4. El es estimado por mucha gente. Se siente bien con todas las personas.
Otros, especialmente los niños, gustan de estar cerca de el.
5. El es apreciado por todas las especies no humanas: pájaros, peces,
elefantes, ardillas. Los seres que son visibles e invisibles gustan estar cerca
de el.
6. El es respaldado y protegido por dioses y diosas
7. El es protegido del fuego, el veneno y la espada. No necesita hacer
ningún esfuerzo especial para evitarlos.
8. El logra la concentración meditativa fácilmente.
9. Su rostro es luminoso y claro.
10. En el momento de la muerte la mente esta clara
11. El renace en el cielo de Brahma, donde puede continuar la práctica,
pues ya existe una sangha (comunidad) formada por aquellos que
practican las Cuatro Mentes Ilimitadas.
En el Itivuttaka, el Buda dice que si juntamos todas las acciones
virtuosas que hemos realizado en este mundo, no se asemejan a la
práctica de la meditación en el amor. El construir centros de práctica,
hacer figuras de Buda, fabricar campanas o hacer trabajo social no puede
ocasionar ni una décima sexta parte del mérito de la práctica de la
meditación en el amor. Si juntamos toda la luz de las estrellas, no será
tan luminosa como la luz de la luna. De igual forma, el practicar la
meditación en el amor es mayor que todas las acciones virtuosas unidas.
El Buda dijo que si un monje practica la meditación en el amor, incluso
durante el equivalente a un chasquido de dedos, ese monje es digno de
ser monje. “El no fallará en la concentración meditativa. Realizará las
enseñanzazas dadas por los maestros sobre el camino. El alimento
ofrecido a él como limosna no será desperdiciado. No existe mayor virtud
que practicar la meditación en el amor cada día”.
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AMOR A UNO MISMO
Esta es una meditación en el amor adaptada del Visuddhimagga:
Que esté yo feliz y ligero en cuerpo y espíritu
Que él/ella estén en paz, felices y ligeros en cuerpo y espíritu
Que ellos estén en paz, felices y ligeros en cuerpo y espíritu
Que esté yo a salvo y libre de daño
Que él/ella esté a salvo y libre de daño
Que ellos estén a salvo y libres de daño
Que esté yo libre de rabia, aflicciones, temor y ansiedad
Que esté él/ella libre de rabia, aflicciones, temor y ansiedad
Que ellos estén libres de rabia, aflicciones, temor y ansiedad
Comenzamos a practicar la meditación en el amor en nosotros mismos
(“Yo”). Hasta que somos capaces de amarnos y cuidarnos de nosotros
mismos, no podemos ser de mucha ayuda para los demás.
Después de ello podemos practicar para los demás
(“él /ella /ellos”) primero alguien que nos agrada, luego alguien quien nos
resulta neutro, después alguien a quien amamos y finalmente, alguien cuyo
mero recuerdo nos hace sufrir.
Iniciamos esta práctica mirando profundamente en el skandha de la
forma, que es nuestro cuerpo. Según el Buda, un ser humano está formado
de cinco skandhas (elementos acumulaciones o agregados): forma,
sentimientos, percepciones formaciones mentales y conciencia. Somos el
rey y estos elementos son nuestro territorio. Para conocer la verdadera
situación dentro de nosotros, debemos investigar nuestro propio territorio
minuciosamente, incluyendo los elementos en nuestro interior que se
encuentran en pugna entre sí.
Para ocasionar armonía reconciliación y sanación interior, tenemos que
comprendernos. El observar y escuchar con profundidad, el investigar
nuestro territorio, el comienzo de la meditación en el amor.
Empezamos preguntando ¿Cómo esta mi cuerpo en este momento?, ¿Cómo
estuvo en el pasado?, ¿Cómo estará en el futuro? Después cuando
meditamos en alguien quien nos agrada, alguien que nos es neutro,
alguien a quien amamos, y alguien a quien aborrecemos, también
comenzamos mirando sus aspectos físicos.
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Inhalando y exhalando, visualizamos su rostro; su forma de caminar,
sentarse, conversar; su corazón, pulmones, riñones, todos los órganos de
su cuerpo, tomándonos todo el tiempo que necesitemos para tomar
conciencia de estos detalles. Pero siempre comenzamos por nosotros
mismos. Cuando vemos claramente nuestros propios skandha, la
comprensión y el amor surgen de manera natural, y sabemos qué hacer y
qué no hacer para cuidar mejor de nosotros.
Observamos nuestro cuerpo para ver si se encuentra en paz o sufre alguna
enfermedad. Observamos las condiciones de nuestros pulmones, corazón,
riñones, hígado para ver claramente cuales son las necesidades de nuestro
cuerpo. Cuando lo hacemos, comeremos, beberemos, y actuaremos de
manera que demostrará nuestro amor y compasión por nuestro cuerpo.
Usualmente solo seguimos hábitos innatos. Pero cuando miramos
profundamente, vemos que muchos de estos hábitos dañan nuestro cuerpo
y mente, entonces trabajamos para transformar nuestros hábitos en formas
propicias a una buena salud y vitalidad.
Luego observamos nuestros sentimientos---si son agradables,
desagradables o neutros. Los sentimientos fluyen en nosotros como un río
y cada sentimiento es una gota del agua en ese río. Miramos el río de
nuestros sentimientos y vemos cómo surgió cada sentimiento. Vemos lo que
nos ha impedido ser felices y hacemos todo lo posible para transformar
esas cosas. Practicamos el tocar los elementos milagrosos, refrescantes y
sanadores que se encuentran en nosotros y el mundo. Al hacerlo, nos
volvemos mas fuertes y con mayor capacidad de amar a los demás y a
nosotros mismos.
Después meditamos en nuestras percepciones. El Buda observó, “La persona
que sufre mas en este mundo, es aquella que tiene muchas percepciones
erróneas...Y la mayoría de nuestras percepciones son erróneas”. Vemos una
serpiente en la oscuridad y entramos en pánico, pero cuando nuestro
compañero dirige una luz hacia ella, vemos que solo es una cuerda.
Debemos saber qué percepciones nos causan sufrimiento.
Por favor copien esta frase “¿Estas seguro?” en un pedazo de papel y
péguenla en la pared.
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La meditación en el amor nos ayuda a aprender a mirar con claridad y
serenidad y serenidad para mejorar la forma en que percibimos.
Entonces observamos nuestras formaciones mentales—las ideas y
tendencias en nuestro interior que nos llevan a hablar y actuar como lo
hacemos. Practicamos el observar profundamente para descubrir la
verdadera naturaleza de nuestras formaciones mentales—cómo estamos
influenciados por nuestra conciencia individual y también por la
conciencia colectiva de nuestra familia, ancestros y sociedad. Las
formaciones mentales dañinas causan tanta perturbación, las formaciones
mentales sanas originan amor, felicidad y liberación.
Finalmente observamos nuestra conciencia. Según el budismo la
conciencia es como un campo con todo tipo posible de semillas en él—
semillas de amor, compasión, alegría y ecuanimidad, semillas de rabia,
temor y ansiedad; y semillas de introspección. La conciencia es la bodega
que contiene todas estas semillas, todas las posibilidades de lo que pueda
surgir en nuestra mente.
Cuando nuestra mente no está en paz, puede ser a causa de los
sentimientos y deseos en nuestra conciencia. Para vivir en paz, hemos de
ser conscientes de nuestras tendencias—nuestras energías habituales—de
manera de que podamos ejercer cierto autocontrol. Esta es la práctica de
cuidado preventivo. Miramos de manera profunda la naturaleza de
nuestros sentimientos para encontrar la raíz, para ver qué sentimientos
necesitan ser transformados y nutrimos aquellos sentimientos que
originan paz, alegría y bienestar.
Un día el rey Prasenajit de Kósala le preguntó a la reina Mallita: “Querida
esposa, ¿hay alguien que te ame mas de lo que tu me amas?” La reina se
rió y respondió: “Querido esposo ¿hay alguien que me ame mas de lo que
tu me amas?” Al día siguiente ellos contaron su conversación al Buda y él
dijo: “Ustedes tienen razón. No existe nadie en el universo más querido
para nosotros que nuestro ser. La mente puede viajar en mil direcciones,
pero no encontrara a nadie más preciado. El momento en que ustedes ven
cuán importante es quererse, dejarán de hacer sufrir a los demás”.
El rey Prasenajit y el Buda se hicieron buenos amigos. Un día mientras
estaban sentados en el huerto de Jeta, el rey le dijo al Buda. “Maestro hay
personas que piensan que se quieren a si mismos, pero se dañan todo el
tiempo con sus pensamientos, palabras y hechos. Estas personas son su
propio mayor enemigo”.
El Buda estuvo de acuerdo: “aquellos que se dañan a si mismos con sus
pensamientos, palabras o acciones son realmente su peor enemigo. Sólo se
ocasionan sufrimiento” Usualmente pensamos que nuestro sufrimiento es
causado por otros—nuestros padres, nuestra pareja, nuestros enemigos.
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Pero a causa del olvido, la rabia o los celos, decimos o hacemos cosas
que crean sufrimiento para nosotros y los demás.
En otra ocasión el Buda le dijo al rey Prasenajit: “las personas piensan
usualmente que se aman. Pero dado que están contentos, dicen y hacen
cosas que crean su propio sufrimiento”. Cuando venos que esto es verdad,
dejaremos de culpar a otros de ser la causa de nuestro sufrimiento. En
cambio, intentaremos amarnos y cuidarnos y nutriremos nuestro propio
cuerpo y mente.
Para practicar esta meditación en el amor del Visuddhimagga, siéntese
quieto, calme su cuerpo y respiración y recite: “Que pueda yo estar en paz,
feliz y ligero en cuerpo y espíritu. Que esté yo a salvo y libre de daño.
Que esté yo libre de rabia, aflicciones, temor y ansiedad”. La postura
sentada es fantástica para esta práctica. Al sentarnos quietos no nos
preocupamos de otros asuntos, por lo tanto podemos observar de manera
mas profunda cómo somos, cultivar el amor por nosotros y determinar las
mejores formas para expresar este amor en el mundo.
La practica comienza con una aspiración: “Pueda yo...” Entonces
trascendemos el nivel de aspiración y miramos profundamente todas las
características positivas y negativas del objeto de nuestra meditación en
este caso nosotros mismos. El deseo de amar no es amor. Observamos
profundamente, con todo nuestro ser, para comprender
No repetimos simplemente las palabras, o imitamos a otros o luchamos por
algún ideal. La práctica de la meditación en el amor no es una
autosugestión. No decimos simplemente: “Me amo. Amo a todos los seres”.
Observamos profundamente nuestro cuerpo, sentimientos, percepciones,
formaciones mentales y conciencia, y en sólo unas pocas semanas, nuestra
aspiración a amar se volverá una profunda intención. El amor penetrará
nuestros pensamientos, nuestras palabras y acciones, y notaremos que nos
hemos vuelto pacíficos, felices y ligeros en cuerpo y espíritu; a salvo y
libres de daño; libres de rabia, aflicciones, temor y ansiedad.
Al practicar observe cuánta paz, felicidad y liviandad ya tiene. Fíjese si se
siente ansioso con respecto a los accidentes o desgracias, y cuánta rabia,
irritación, temor, ansiedad o preocupación ya existen dentro de usted. Al
volverse consciente de los sentimientos en usted, la comprensión de usted
mismo será más profunda. Verá cómo sus temores y falta de paz
contribuyen a la infelicidad que siente, y verá el valor de amarse y
cultivar un corazón compasivo. En vez de vivir con algún temor
generalizado por accidentes, observe las formas en que se daña todo el
tiempo y tome acciones apropiadas para minimizar la enfermedad y el
daño.
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Observe de manera profunda, no sólo mientras está sobre su cojín de
meditación, sino que en todo lugar donde se encuentre y mientras esté
haciendo cualquier cosa. El vivir conscientemente es la mejor manera de
prevenir accidentes y protegerse.
Reconozca su profundo deseo de vivir en paz y seguridad, de tener el
respaldo que necesita y practicar la introspección. Puede escribir algunas
de sus observaciones y discernimiento. El Buda dijo que una vez que nos
damos cuenta que nosotros somos la persona más preciosa y cercana a
nosotros sobre la Tierra, dejaremos de tratarnos como un enemigo. Esta
práctica disuelve en nosotros cualquier deseo que podamos tener de
dañarnos o dañar a los otros.
“Que yo esté libre de rabia, aflicciones, temor y ansiedad”. La rabia es un
riesgo que afecta a todo el mundo, incluyéndonos. Cuando la rabia nos
supera, nuestra paz y felicidad desaparecen. Las vidas de algunos son
consumidas por la rabia: se vuelven furiosos cuando alguien “los pasa a
llevar”. ¿Se debe esto sólo a las circunstancias o a las semillas de rabia
en ellos? Mire profundamente las semillas de la rabia en usted: observe
bien a quienes usted cree le han causado daño. La meditación en el amor
nos ayuda a entender a ambos y nos ayuda a soltar nuestros modelos
habituales de pensamiento y acción que crean más sufrimiento. Vemos que
la persona que nos dañó, sufre muchísimo. El contemplar su sufrimiento
genera entendimiento y amor en nosotros y con éstas energías, la
sanación es posible. Cuando nuestro corazón está abierto, nuestro
sufrimiento disminuye enseguida. La práctica de la meditación en el amor
nos libera de nuestras aflicciones.
Un brahmán le preguntó a Buda, “Maestro, ¿existe algo que accedería a
matar? Y Buda respondió, “Sí, la rabia. El matar la rabia elimina el
sufrimiento y ocasiona paz y felicidad. La rabia es el único enemigo en
que todos los sabios concuerdan en matar”.
La respuesta del Buda le impresionó y se hizo monje en la sangha del
Buda. Cuando el primo del hombre se enteró de que se había hecho monje,
maldijo al Buda en su cara. El Buda sólo sonrió. El hombre se volvió
incluso más insensato y preguntó “¿Por qué no respondes?”. El Buda
contestó: “Si alguien rechaza un regalo, debe ser recuperado por quien lo
ofreció”. Las palabras y acciones con rabia, lo
hieren primero que nada a uno.
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Después de eso Buda recitó este verso:
Para aquellos sin rabia ¿cómo puede surgir esta?
Cuando practicas la profunda observación y controlas tu ser, permaneces
en paz, libertad y seguridad.
El que ofende a otros luego de haber sido ofendido, se daña a si mismo y
daña al otro
Cuando te sientes herido pero no hieres al otro, resultas realmente
victorioso
Tu práctica y victoria benefician a ambos.
Cuando entiendes las raíces de la rabia en ti y el otro, tu mente
disfrutará de paz alegría y luz verdadera.
Te vuelves el médico que se sana a si mismo
Si no entiendes, pensarás que el no enojarse es acto de tontos.
“Aquellos sin rabia” significa gente que no tiene semillas de rabia en su
conciencia de almacenaje. Primero que nada nos enojamos a causa de las
semillas de rabia que llevamos dentro, semillas que pueden haber sido
trasmitidas por nuestros padres y nuestra sociedad. Incluso una pequeña
molestia puede traer a la superficie esta rabia. Una persona sin semillas
de rabia puede sonreír sin importar lo que se le diga.
“Cuando practicas la profunda observación y controlas tu ser, permaneces
en paz, libertad y seguridad”. Las personas que son capaces de ejercitar
autocontrol no son arrastradas al ciclo de la rabia. La introspección que
han ganado a través de la observación profunda protege sus mentes y
cuerpo. El observar profundamente es la práctica del amor, compasión,
alegría y ecuanimidad.
“El que ofende a otro después de haber sido ofendido, se daña y daña al
otro” Cuando alguien le grita y usted responde, usted sufre, la otra
persona sufre, y la rabia continúa aumentando. Evite tales acciones. Sólo
dañan a ambas partes.
“Cuando entiendes las raíces de la rabia en ti y en el otro, tu mente
disfrutará de paz, alegría y luz verdaderas” Al observar profundamente,
usted ve que la otra personas está enojada a causa de su falta de
introspección, su comprensión equivocada o las semillas de rabia
trasmitidas por sus padres, ancestros o la sociedad. Este entendimiento le
traerá paz, alegría y libertad en forma inmediata.
“Te vuelves el médico que se sana a si mismo y sana al otro” Cuando
alguien le grita con rabia y usted responde sonriendo, sin rabia, esa
persona puede comenzar lentamente a comprender y eventualmente
transformar su rabia. Usted sana su enfermedad y la de los demás, como
un gran médico.
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Si no entiendes pensará que el no enojarse es un acto de tontos”. Podrán
decir, “¡Responde!” “¡No permitas que te hablen así!” pero aún no entienden
esta profunda enseñanza del buda. Cuando sienta que la rabia surge,
recuerde regresar a la respiración profunda y continúa con ella. La otra
persona puede ver que este está practicando, e incluso ella puede
disculparse. Puede ser beneficioso memorizar este verso.
Pedimos que nuestra vida cotidiana se libere de riesgos y daños.
Esperamos que la rabia no surja. Pero si lo hace, sabemos cómo manejarla.
En esta meditación en el amor del Visuddamagga, “la rabia, las
aflicciones, el temor y la ansiedad” se refiere a todos los estados dañinos
y negativos de la mente que se encuentran en nosotros y nos roban
nuestra paz y felicidad. La rabia, el temor, la ansiedad, el anhelo, la
codicia y la ignorancia son las grandes aflicciones de nuestro tiempo. Al
practicar el vivir con introspección, somos capaces de manejarlos y con
nuestro amor se traduce en acción efectiva.
Practiquen la observación profunda durante todo el día—sentarse en
meditación al meditar caminando, en el trabajo, en el hogar. Al hacerlo
descubrirán la verdadera naturaleza de los cinco skandhas---forma,
sentimientos, percepciones, formaciones mentales y conciencia. Verán las
condiciones que les han causado ser como son, y esto facilita el aceptarse
a si mismo—sufrimiento y felicidad al mismo tiempo. El amor es primero
que nada el aceptarse como realmente somos. “Conócete a ti mismo” es la
primera practica del amor.
De ENSEÑANZAS SOBRE EL AMOR, por Thich Nhat Hanh
©Thich Nhat Hahn
Transcripción de
Gustavo Jiménez Lagos
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