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Apuntes Islam

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ARTE ISLÁMICO: AL-ÁNDALUS

1. CONTEXTO HISTÓRICO:

En el s. VII, los árabes constituían un conjunto de dispersas tribus dedicadas a la ganadería


nómada o al comercio. Eran politeístas y adoraban todo tipo de ídolos en santuarios como
el de la Kaaba situado en La Meca, donde se rendía culto a todos los dioses árabes y se
adoraba a la Piedra Negra, un meteorito.

Mahoma era un comerciante perteneciente a la tribu dominante en La Meca. Durante sus


viajes como caravanero entre La Meca y Jerusalén, Mahoma entró en contacto con las
religiones monoteístas (cristianismo y judaísmo) y con el tiempo empezó a predicar una
nueva religión, el Islam, que le había sido revelada por el arcángel San Gabriel mientras
meditaba en el monte Hira. Sus enseñanzas serían recogidas en el Corán, libro sagrado de
los musulmanes. Estas creencias fueron rechazas en un principio por los mequíes, y se vio
obligado a huir de La Meca a Medina el año 622 (episodio conocido como la Hégira, inicio
del calendario musulmán).

El Islam se extendió rápidamente y consiguió cohesionar a los pueblos costeros de la


península Arábiga y las dispersas tribus nómadas del desierto. Cuando Mahoma murió
(632), el Imperio Islámico dominaba prácticamente la mitad de Arabia., y en poco más de
un siglosus seguidores conquistaron un imperio inmenso: desde la península Ibérica hasta
la India. Una de las claves de esta sorprendente expansión fue la política de tolerancia
hacia los pueblos ocupados.

Etapas:
− 633-661: los cuatro primeros califas, conocidos como califas ortodoxos o rashidun
(bien guiados) eran familiares próximos de Mahoma. Tras el asesinato del último, su
yerno Alí, se generó una división en el Islam que aún perdura.
− Chiíes: el califa debe ser un descendiente de Mahoma.
− Sunníes: el califa debe ser un árabe varón de la tribu de Quraish (tribu de
Mahoma). Los sunníes siguen el Corán pero también otros textos que la tradición
atribuye a Mahoma (Sunna).
− Jariyies (los que salen, en referencia a que abandonaron a Alí en la Fitna o
guerra civil): creen que los musulmanes deben escoger al mejor creyente sin
importar su origen
− 661-750: dinastía Omeya. Procedían de Siria y establecieron la capital en Damasco.
Protagonizaron una enorme expansión territorial.
− 750-1258: Dinastía Abbasí. Derrotaron a los Omeya y fundaron una nueva capital:
Bagdad. Algunas provincias se independizaron a partir del s. IX: Al-Ándalus, Egipto,
Marruecos. Fueron destronados por los mongoles, que se establecieron brevemente en
sus territorios.
− Fines del s. XIII-1919: Dominio turco. Desde 1258 los turcos inician su expansión
territorial en el antiguo califato abbasí. Más tarde amplían el territorio a costa de
Bizancio. En 1453 conquistan Constantinopla, que pasa a llamarse Estambul. En el
siglo XIX casi todos los territorios conquistados en Europa fueron independizándose
(Grecia, Serbia, Montenegro, parte de Bulgaria y Rumanía…). El Imperio Turco u
Otomano entró en decadencia y en 1923 se proclamó la República de Turquía.
LA RELIGIÓN ISLÁMICA:

El término árabe Islam significa “sumisión”, y muslim o musulmán es “el que se somete a
Dios”. El libro sagrado de la religión islámica es el Corán (“lectura, recitación”), que, según
la tradición, recoge literalmente la revelación divina recibida por Mahoma a través del
arcángel San Gabriel. Además de un conjunto de dogmas y preceptos contiene narraciones
del Antiguo y Nuevo Testamento, lo que demuestra la estrecha relación con judaísmo y
cristianismo, religiones de los pueblos vecinos de Arabia, de las que pretende ser su
culminación. Por ello, los musulmanes, al menos en principio, no consideraron a los judíos
y a los cristianos como enemigos desde el punto de vista religioso, sino como protegidos.

La vida de todo musulmán gira en torno a la religión. Sólo debe vivir para obedecer y adorar
a Dios, lo que le obliga a cumplir con los “Cinco Pilares del Islam”: la profesión de fe, la
oración cinco veces al día –al amanecer, a mediodía, por la tarde, a la puesta del sol y por
la noche-, la práctica de la limosna, el ayuno durante el mes de Ramadán desde la salida a
la puesta del sol, y la peregrinación a la ciudad santa de La Meca al menos una vez en la
vida. Estas obligaciones y los demás preceptos coránicos condicionan el comportamiento
individual de todo creyente y el funcionamiento de la sociedad islámica en su conjunto. El
arte islámico estará también muy condicionado por la religión.

AL-ÀNDALUS:

La irrupción musulmana en España se produjo en el año 711 con motivo de una de las
frecuentes disputas de los visigodos por la sucesión al trono. Tras la muerte del rey Witiza
se disputaban la corona su hijo Akhila y Rodrigo, escogido por buena parte de la nobleza
visigoda. El bando partidario de Akhila pidió ayuda a los musulmanes del norte de África,
que aprovecharon la debilidad del estado visigodo para adueñarse de prácticamente toda
la península. En 711 las tropas musulmanas capitaneadas por Tariq, vencieron a Rodrigo
en la batalla de Guadalete e iniciaron una invasión y proceso de conquista que apenas duró
siete años. La explicación de esta rápida conquista está en la política de tolerancia
practicada por los musulmanes en los territorios conquistados y los pactos firmados con los
grandes terratenientes visigodos. Como consecuencia la mayor parte de territorios se
sometieron sin apenas resistencia, con la excepción de las zonas montañosas cántabras y
pirenaicas. La mayoría de la población de Al-Ándalus (nombre por el que se conoce el
territorio islámico de la península durante la ocupación musulmana), los llamados muladís,
se convirtieron al Islam y adoptaron las costumbres traídas por los musulmanes. Tan solo
una minoría se mantuvo fiel al cristianismo (mozárabes).

Evolución política de Al-Ándalus:


• 711-718: conquista.
• 718-756: Valiato de Córdoba.
• 756-929: Emirato independiente.
• 929-1031: Califato de Córdoba.
• 1031-1248: Taifas
− 1031-1086: Primeros reinos de Taifas.
− 1086-1140: Dominio de los Almorávides.
− 1140-1153: Segundos reinos de Taifas.
− 1153-1212: Dominio de los Almohades.
− 1212-1248: Terceros reinos de Taifas.
• 1248-1492: Reino Nazarí de Granada.
Al-Ándalus sufrió a partir del s. XI un proceso de pérdidas territoriales a causa del avance
de los núcleos cristianos del norte. En 1492 los Reyes Católicos acabaron la conquista del
último estado islámico que pervivía en la península: el reino nazarí de Granada.

En lo cultural, la presencia islámica permitió grandes avances en todos los campos de la


ciencia (astronomía, medicina, matemáticas, geografía, ingeniería…), en la filosofía, la
historia, la literatura, etc. n el campo artístico dejaron una impronta muy fuerte. En general,
podemos decir que los ocho siglos de presencia musulmana son un hecho diferenciador de
la historia de la península Ibérica y tienen importantes consecuencias en la cultura y el arte.
Por otro lado, aunque las relaciones entre musulmanes, cristianos y judíos en la
península no fueron pacíficas en todo momento, cada comunidad pudo practicar su religión
y costumbres independientemente del territorio en que residiese, y los contactos mutuos
resultaron enriquecedores.

2. CARACTERÍSTICAS GENERALES DEL ARTE ISLÁMICO E HISPANOMUSULMÁN:

• Ecléctico: Los árabes eran nómadas y no tenían una tradición arquitectónica propia,
por lo que asimilaron el sustrato artístico de las civilizaciones anteriores y de los
territorios vecinos o conquistados. Así, por encima de todas las variantes regionales, el
arte islámico mantuvo una unidad esencial, como resultado de cuatro grandes
influencias:
o La espiritualidad cristiana.
o El rechazo a las imágenes del judaísmo.
o El uso de cúpulas y mosaicos de Bizancio.
o El sentido decorativo oriental.
En el arte hispanomusulmán hay que añadir la influencia romana y visigótica, a
partir de los vestigios existentes en la península Ibérica.
o Del arte visigodo: el arco de herradura.
o Del arte romano:
▪ Uso de columnas.
▪ Arco de medio punto.
▪ Dovelas bicolores.
• Religioso: La religión es el centro absoluto de todas las facetas de la vida comunitaria
islámica (política, derecho, educación). El arte no escapa a esta regla y está muy
condicionado por las creencias religiosas:
o La principal actividad es la arquitectura religiosa (mezquitas y madrasas).
o Prohibición de la representación figurativa (sólo en artes menores y
miniaturas y en zonas privadas de palacios).
• Anicónico: La prohibición de las representaciones figurativas llevó a la prioridad
absoluta de la arquitectura sobre las artes plásticas:
o La escultura y la pintura son casi inexistentes.
o El relieve, el mosaico y las artes decorativas desarrollan motivos abstractos:
▪ Geométrica o lacería.
▪ Vegetal o ataurique.
▪ Arabescos: motivos vegetales y geométricos enlazados.
▪ Caligráfica: textos religiosos en escritura cúfica o cursiva.
• Gran sentido decorativo: El uso de materiales pobres se enmascara bajo una rica
decoración que ocupa prácticamente todas las superficies (horror vacui).
o Arcos de todo tipo: medio punto, herradura, apuntados, trilobulados,
polilobulados, mixtilíneos, tumidos, etc.
o Cúpulas gallonadas.
o Mocárabes: prismas de madera recubiertos de yeso y colocados en vertical
colgando del techo (como estalactitas que forman espectaculares arcos y
bóvedas).
o Alicatados: Baldosas de cerámica de múltiples formas y tamaños, decoradas y
barnizadas

LA MEZQUITA:
Es el edificio más representativo del arte islámico y se trata de un espacio destinado a la
oración. Al parecer, tiene su origen en la estructura de la casa de Mahoma en Medina,
aunque con una gran influencia de las basílicas paleocristianas.
Según la tradición, la casa de Mahoma en Medina se concibió como un lugar de reunión y
oración, ya que albergaba a los fieles para el rezo del viernes, reuniones cívicas y políticas.
Consistía básicamente en un gran patio acotado por muros en el que la oración se realizaba
en dirección al lugar sagrado de La Meca. El muro situado en este lugar se conoce como
muro de la quibla. El espacio ante la quibla se cubrió con un porche para proteger a los
fieles del sol.
Existen múltiples
tipos de mezquitas,
aunque la tipología
más habitual y
también la más
extendida en Al-
Ándalus presenta
la estructura que se
observa en el
dibujo:
Partes de la mezquita:
Alminar: torre desde la que el almuédano llama a la oración.
Sahn: patio al aire libre.
Riwaq: arquerías que rodean el sahn.
Sabil: fuente para abluciones rituales.
Haram: sala cubierta de oración.
Quibla: muro orientado hacia la Meca.
Mihrab: nicho en la quibla.
Maxura: recinto reservado a la autoridad.
Mimbar: púlpito para la prédica.

Según su uso y su importancia, se pueden diferenciar dos tipos de mezquita:


• Mezquita Aljama o del Viernes.
• Mezquita menor o Masyid.

Algunas de las mezquitas más importantes en el mundo islámico serían:


Gran Mezquita de La Meca o Másyid al-Haram: primer lugar santo del Islam, alberga la
piedra negra de la Kaaba.
Mezquita del Profeta o Masjid al-Nabawi, ubicada en Medina
Mezquita de Al-Aqsa, Jerusalén
Cúpula de la Roca, Jerusalén
Gran Mezquita de Kairuán,
Gran Mezquita de Damasco
Mezquita Azul, Estambul

3. PERIODIZACIÓN Y EVOLUCIÓN DEL ARTE HISPANOMUSULMÁN:

El arte hispanomusulmán se mantuvo fiel a la tradición, sin rupturas importantes a lo largo


del tiempo. Sin embargo, se tiende a establecer varias etapas, basadas en la evolución
política:
1. Arte cordobés (ss. VIII-XI): Al-Ándalus, con capital en Córdoba, abarcaba la mayor
parte de la península y vivía su máximo esplendor durante el Califato 929-1031. En este
período el arte hispanomusulmán va asumiendo las influencias romanas y visigodas y,
durante el Califato produce grandes obras caracterizadas por:
• Bellísimas y complejas soluciones técnico-artísticas.
• Reutilización de materiales romanos y visigodos.
• Uso del sillar.
2. Arte de los reinos de Taifas (s. XI): Como consecuencia de las profundas diferencias
en el seno de la población islámica dirigente, el Califato de Córdoba se disgregó en
diversos reinos independientes, algunos de los cuales destacaron por la labor de
mecenazgo artístico y cultural de sus soberanos. En el arte se observa:
• Acentuación de la tendencia a la ornamentación.
• Uso de ladrillo, mampostería y estuco.
• Preferencia por arcos más complejos y decorativos: lobulado, entrecruzado,
mixtilíneo…
3. Arte de las dinastías africanas (ss. XII-XIII): A partir del s. XI, los reinos cristianos
tomaron la iniciativa militar y los reinos de taifas se vieron forzados a solicitar la ayuda
de los pueblos musulmanes africanos (los almorávides primero y almohades después),
que reunificaron Al-Ándalus durante breves períodos. Estos pueblos se caracterizaron
por su rigorismo religioso, lo cual lleva al rechazo de la riqueza decorativa del arte taifal.
• Líneas puras y decoración sobria: paños de sebka.
• Uso del ladrillo.
• Pilares.
• Arcos tumidos.
4. Arte nazarí de Granada (ss. XIV y XV): Este reino, bajo la dinastía Nazarí, fue el último
escenario del arte hispanomusulmán, que tuvo en él un espléndido final. Se definió un
lenguaje artístico propio y excepcional, caracterizado por:
• Estructuras constructivas pobres disimuladas con diversos revestimientos:
mármoles, alicatados, yeso, estuco…
• Uso de mocárabes.
• Columna nazarí.

4. LOS ARTISTAS Y LOS CLIENTES:

Los principales y casi únicos clientes del arte hispanomusulmán, al menos de las principales
obras arquitectónicas, fueron los soberanos (emires, califas, reyes) o sus delegados. El arte
islámico medieval es fundamentalmente religioso y en los territorios islámicos el poder
religioso y el poder político iban unidos (el califa era también la máxima autoridad religiosa).
Evidentemente, los palacios serán promovidos personalmente por califas o sultanes, pero
también las mezquitas aljamas de las ciudades, que son en muchas ocasiones símbolos
del poder de sus gobernantes.

En el caso de las artes industriales (cerámica, tejidos, marfil, orfebrería) los artistas a
menudo estaban ligados a los talleres dependientes de la corte real (llamados tiraz). En
general, se puede afirmar que todos los artistas que trabajaban en estos talleres reales eran
respetados y estaban muy bien pagados porque sus obras eran muy apreciadas. Por otro
lado, la intensa actividad económica y comercial de las ciudades propició la creación de
numerosos talleres urbanos especializados en las distintas artes industriales que se nutrían
de artesanos de muy diversa procedencia atraídos por los altos salarios pagados. El trabajo
artístico se desarrollaba en cofradías. Se trataba de un equivalente de los gremios
occidentales en el que los sheij o maestros enseñan a los aprendices. Ese proceso de
aprendizaje comportaba una estrecha tutela espiritual y duraba años, hasta que el maestro
consideraba preparado al aprendiz y éste se incorporaba a la cofradía.

Algunos artistas, como los calígrafos, eran muy respetados y recibían salarios
especialmente altos. La caligrafía es tremendamente importante en el arte islámico; de
hecho, como ocurre también en China, es considerada un arte mayor. En consecuencia,
habrá calígrafos vinculados al poder político y se sabe que cada califa tenía el suyo. Por
otro lado, el uso decorativo de la caligrafía hacía que también hubiese calígrafos vinculados
a los talleres artísticos.

A algunos artífices especialmente hábiles se les permitía dejar constancia de su nombre en


las obras, pero no por ello superaban la condición de artesanos y todo el mérito recaía sobre
la persona que las encargaba. Durante la Edad Media, tanto en los territorios islámicos
como en los cristianos los artistas eran considerados simples artesanos.

Los alarifes (arquitectos o maestros de obras) no fueron una excepción. En la mayoría de


los grandes monumentos islámicos solo conocemos el nombre de aquellos que encargaron
y pagaron las obras. La mezquita de Córdoba es un buen ejemplo, ya que no sabemos los
nombres de sus arquitectos y vinculamos sus sucesivas ampliaciones a los emires o califas
que las promovieron. En épocas más tardías sí se empieza a conocer bastantes nombres
de arquitectos ya que, al igual que sucedió en el arte occidental, fue a partir de la Edad
Moderna cuando se empezó a valorar más a los artistas y a recordar sus nombres (aunque
en el mundo islámico no fueron nunca tan reconocidos). Por ejemplo, conocemos a Sinan,
considerado el mejor arquitecto del Imperio Otomano y conocido como “el Miguel Ángel de
Oriente”), a Mehmet Aga, autor de la Mezquita Azul de Estambul, o a Ustad Aga, constructor
del Taj Mahal. Se trata de artistas que trabajaron en los siglos XVI y XVII, es decir, bastante
posteriores a la desaparición del último reino musulmán en Al-Andalus. En el caso de Al-
Ándalus solo nos han llegado los nombres de dos de los arquitectos encargados del Palacio
de Medina Azahara (proyecto de Abderramán III), así como de uno de los de los Reales
Alcázares de Sevilla, El Yalabi, nacido en Toledo.

En cuanto a la pintura y la escultura, dado el carácter anicónico del arte musulmán, tenían
escasa relevancia y se desarrollaron siempre como un complemento de la arquitectura, con
lo que estos artistas aun tuvieron un reconocimiento menor.

5. PRINCIPALES OBRAS:

ARTE CORDOBÉS (SS. VIII-X):


Abarca las manifestaciones artísticas de los períodos:
• Valiato: 711-756
• Emirato Independiente: 756-929
• Califato: 929-1031

Características:
• El arte de este período refleja el esplendor andalusí (en contraste
con la pobreza de los núcleos cristianos del norte). El principal
centro cultural y político fue Córdoba.
• Uso del sillar.
• Aprovechamiento de columnas visigodas o romanas.
• Estilización de los capiteles corintio y compuesto.
• Uso del arco de herradura de influencia visigoda, aunque más
cerrado, con la línea del trasdós paralela a la del intradós y
enmarcado por un alfiz.
• Arcos lobulados (desde la segunda mitad del s. XI).
• Bóvedas:
o Gallonada.
o De arcos entrecruzados.
Mezquita de Córdoba:
Constituía la mezquita aljama o de los viernes y constaba de
todas las partes esenciales: sahn, haram, alminar, sabil…
Fue construida sobre la iglesia visigoda de S. Vicente.
Inicialmente cristianos y musulmanes compartieron el
espacio de culto, pero Abd al Rahman I la compró a los
cristianos a causa del crecimiento demográfico de Córdoba y
por la importancia que había alcanzado la ciudad como
capital de un emirato independiente.
Las obras se iniciaron en 786 con Abd al-Rahman I:
• 11 naves perpendiculares a la quibla.
• Nave central más ancha.
• Naves de los extremos más estrechas.

Más tarde se realizaron diversas ampliaciones:


• Abd al Rahmán II (833-855).
• Abd al-Rahman III (hacia el N)
• Al Hakén II (961-976).
• Almanzor (987).

La primitiva mezquita de Abd al-Rahman I contaba


con 120 columnas. Se reutilizaron materiales de
edificios romanos y visigodos: fustes de granito,
jaspe o mármol, capiteles diversos... Para compensar
la escasa altura de los fustes se recurrió a
superponer dos arcadas (ingeniosa solución que
remite a la herencia griega):
• Arcos inferiores: de herradura de tipo
visigodo, hacen función de entibo
(contrarrestan presiones laterales y aseguran la verticalidad de las columnas).
• Arcos superiores de medio punto.
La estructura es la siguiente:
• Columnas.
• Pilares sobre modillones de rollos (típicos del arte cordobés).
• Arcos inferiores: de herradura y engarzados en los pilares.
• Arcos superiores: de medio punto y apoyados en los pilares.
La orientación del muro de la quibla hacia el sur pudo seguir el
modelo de la Mezquita de Damasco, capital de la dinastía Omeya o
indicar la dirección que seguían los peregrinos andalusíes para ir a
La Meca. Los muros fueron construidos con sillares de caliza y la
cubierta de las naves es a dos aguas en el exterior mientras que en
el interior estaba formada por vigas de madera con decoración
tallada. De este periodo destaca la Puerta de los Visires o de San
Sebastián: compuesta por un vano adintelado decorado con un arco ciego de herradura
con alfiz y cubierto por un tejaroz sustentado por modillones de rollo. El remate del muro es
de almenas escalonadas.
Ampliación de Abd al-Rahman II: El crecimiento de la ciudad hizo necesario ampliar el
oratorio. Se derribó el muro de la quibla y se prolongó las naves en ocho tramos más. Los
elementos arquitectónicos son idénticos a los de la fase inicial: alternancia de dovelas en
los arcos, superposición de arcadas, arcos de herradura y de medio punto… Como novedad
se tallaron ocho capiteles denominados de pencas, y las columnas carecen de basa.

Ampliación de Abd al Rahman III: No afectó al oratorio (fue hacia el norte). Agrandó el
patio, derribó el primer alminar y erigió uno nuevo que sería modelo para los alminares
almohades y los campanarios mudéjares. Este alminar se encuentra hoy dentro del
campanario cristiano y solo se conoce su alzado original gracias a un relieve en la Puerta
de Santa Catalina.

Ampliación de Al-Haken II: Se volvió a prolongar las naves hacia el sur,


construyendo un nuevo muro de la Quibla. La longitud del haram impedía
que llegara la luz del patio a la qibla y para contrarrestar este efecto se
hicieron 4 lucernarios cubiertos por cúpulas: uno al inicio de la ampliación
de la nave central y tres delante del mihrab.
Maqsura: estaba acotada por una valla alta de madera tallada con una
puerta forrada de oro y plata y jambas de ébano. La delimitan varias
pantallas de arcos polilobulados entrecruzados.
Muro de la quibla: doble.
Mihrab de planta octogonal.

Ampliación de Al Mansur: 514 columnas.


La proximidad del Guadalquivir no permitía seguir ampliando hacia el sur y
se tuvo que hacer hacia el este, con lo cual el mihrab quedó descentrado.
En la parte nueva el muro de la qibla ya no es doble.
No se usan materiales de acarreo: mayor uniformidad (fustes de jaspe gris y capiteles de
pencas). En los arcos la alternancia de dovelas es solo cromática y no de materiales puesto
que todas son de piedra caliza y el efecto de los ladrillos se falsea pintando con almagre.

La cubierta original ha desaparecido en su mayor parte; se trataba de tableros de madera


tallada sobre vigas transversales a las naves. De ésta se conservan cuatro bóvedas de la
ampliación de Hakam II: bóvedas califales con arcos entrecruzados que no atraviesan el
centro. Tres en la maxura, frente al mihrab, y una a los pies de la nave central.

El exterior presenta un aspecto macizo que no deja adivinar la belleza interior. Está marcado
por una sucesión de gruesos contrafuertes que enmarcan portadas de diferentes épocas.
La decoración se reduce a las almenillas que rematan los muros y a las puertas, que sí
están profusamente decoradas.

Al oeste se encontraba el Sābāt, un pasadizo construido a un nivel superior a la calle,


apoyado en pilares y abierto con arcos que permitían el tránsito normal por la calle.
Conectaba el alcázar Omeya con la mezquita y terminaba junto al muro de qibla de forma
que los gobernantes podían acudir a la oración sin ser vistos y sin tener que atravesar la
sala de oración.

Respecto al entorno e integración urbanística, hay que destacar que su situación viene
determinada por la presencia del río y la orientación sur de la qibla. Los materiales
utilizados y la escasa altura hacen que se integre perfectamente en el entorno. Sólo los
añadidos cristianos rompen la unidad del conjunto. Estos añadidos, si bien deslucen el
aspecto general y rompen la concepción espacial de la mezquita, han permitido la
supervivencia del edificio. La mayoría de mezquitas fueron derribadas con la conquista
cristiana y sustituidas por iglesias. En 1994 la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad
la Mezquita y el resto del centro de Córdoba.

Modelos e influencias:
• Gran mezquita de Damasco.
• Tradiciones constructivas locales: arco de herradura, columnas y capiteles visigodos.
• Influencia romana:
o Superposición de arcos, posiblemente inspirada en el acueducto de los Milagros
(Mérida).
o Dovelas bicolores.
o Columnas y capiteles de edificios romanos.
Innovaciones:
• Uso del yeso como material de ornamentación.
• Uso decorativo de las inscripciones cúficas.
• Estructura del minarete.

Constituye la cima del arte cordobés o califal y permite ver la evolución de los arcos
andalusíes:
• Arco de herradura más cerrado, aumentando su peralte a la mitad del radio.
• Arcos apuntados y lobulados entrelazados.

En cuanto a su función y significado, hay que remarcar en primer lugar su finalidad


religiosa. Pero también hay que tener en cuenta una finalidad política y propagandística: la
obligatoriedad de la oración daba a los califas la oportunidad de controlar a las clases
aristocráticas y a los altos cargos políticos. Las ampliaciones sirvieron para acoger a una
población creciente, pero también fueron un medio de reafirmar su poder para los califas,
como demuestra el hecho de que se hicieran algunas ampliaciones innecesarias, como la
de Al Mansur.

Mezquita de Bab al Mardum (Toledo)

TIPOLOGÍA:
Mezquita menor o de barrio (masyid). Edificio islámico destinado a la oración.
Transformada en iglesia cristiana (Ermita del Cristo de la Luz) tras la conquista de Toledo
en 1085 por Alfonso VI. (Se le añadió un ábside mudéjar, pero en este comentario nos
centraremos en el edificio original).

ELEMENTOS ARQUITECTÓNICOS:
Planta cuadrada de 8 m. de lado. Dividida en 9 tramos por medio de 4 columnas centrales:
planta de cruz griega inscrita en un cuadrado. El mihrab se encuentra desaparecido, pero
debía reducirse a un nicho empotrado en el muro o estructura saliente en el muro SE (qibla).
Los muros están hechos de ladrillo y mampostería y los soportes son robustos pilares en
3 de sus lados y 4 columnas interiores con fustes y capiteles visigodos reutilizados y
coronadas por cimacios cruciformes.
La cubierta sigue un sistema constructivo abovedado: se trata de 9 bóvedas de arcos
entrecruzados de tipo califal (inspiradas en las de la mezquita de Córdoba), una por cada
tramo y todas diferentes entre sí. La del tramo central es más alta y sobresale en el exterior.
Su altura es prácticamente igual a la anchura, de forma que si se prescinde del ábside
mudéjar añadido en uno de sus lados, tiene forma cúbica.
Las fachadas presentan una ordenación similar: con tres arcos de acceso en el nivel inferior
y frisos decorativos en el nivel superior. El triple ingreso de las dos fachadas refleja la
distribución espacial interior, lo cual no es frecuente en la arquitectura islámica.

Respecto a los elementos decorativos, como es habitual en el arte islámico, encontramos


de tipo vegetal, geométrica y epigráfica. Se ubica en los capiteles (visigóticos) y los muros
de las fachadas:
N.O. (patio): Arcos túmidos (de herradura apuntados) doblados por arcos lobulados con
alternancia de dovelas rojas y blancas.
S.O. (calle): Friso con arcos de herradura entrecruzados. Red de rombos. Inscripción muy
deteriorada: fecha, comitente y constructores.

Dimensiones y proporciones del edificio: Al ser una mezquita menor o de barrio, su


tamaño es más reducido que el de las mezquitas mayores. No sigue un sistema de
proporciones determinado, aunque se asemeja a un cubo. El espacio interior es cerrado y
yuxtapuesto (9 tramos intercomunicados), simétrico tanto en sentido longitudinal como
transversal. El principal centro de interés serían la quibla y el mihrab. Habría tres ejes
direccionales paralelos que parten de los tres ingresos. Las columnas establecen una cierta
parcelación interior que crea un espacio íntimo adecuado para la oración individual.

Relación con el entorno: Mezquita situada en un barrio residencial de gente adinerada e


influyente. Junto a la Puerta del Mayordomo (Bab al Mardum, hoy conocida como Puerta
de Valmardón), de la que toma el nombre. No habría una concepción urbanística previa: los
edificios islámicos se construyen donde son necesarios y hay sitio disponible.

Función simbólica o propagandística: Símbolo de la fe islámica (como todas las


mezquitas). No consta que haya otros elementos simbólicos aunque a pesar de las
limitaciones impuestas por el Islam (humildad, no envanecimiento), podríamos ver cierta
función propagandística en la inscripción en la fachada con el nombre de quien pagó su
construcción, solicitando la recompensa de Allah en el otro mundo. Indica también cierto
reconocimiento social del artista, aunque no superaba la condición de artesano.
El nombre actual de Cristo de la Luz procede de una leyenda medieval: en 1085, durante
la conquista por parte de Alfonso VI, el caballo del rey (o del Cid) se arrodilla en la mezquita
y se niega a avanzar. Se descubre una imagen tapiada de Cristo que conservaba una
lamparilla encendida. Esto puede indicar que la mezquita se construyó sobre una iglesia
visigoda (la reutilización de los espacios religiosos era un fenómeno muy habitual) o ser
mera propaganda.

CLASIFICACIÓN Y CONTEXTO HISTÓRICO-SOCIAL: Arquitectura hispanomusulmana


de época califal (siglos VIII-X). Evidentes influencias de la mezquita de Córdoba en arcos y
bóvedas. También se ajusta a un tipo de mezquita habitual en Al-Andalus, Túnez y Egipto
(pequeño tamaño, estructura cuadrada, 9 tramos, bóvedas). Aunque es una obra menor y
no está en la capital, refleja la grandeza de la etapa del Califato: momento culminante de la
presencia islámica en la península, tanto en extensión territorial como en hegemonía
política y esplendor económico y cultural.
EL ARTE DE LOS REINOS DE TAIFAS (S. XI)

En el s. XI se produce la crisis y caída del Califato. Al-Ándalus se fragmenta en un mosaico


de reinos independientes llamados taifas en los que habrá un activo mecenazgo y fomento
de las artes y las ciencias.

Novedades en la arquitectura:
• Sustitución de los sillares de piedra por la
mampostería y el ladrillo recubiertos de yeso.
• Acentuación de la tendencia decorativa:
predominio del ataurique.
• Preferencia por arcos más ornamentales:
lobulados, entrecruzados, mixtilíneos...
• El arco de herradura, más sobrio, se reservaba
para el mihrab de las mezquitas.

Palacio de la Aljafería, Zaragoza (s. XI): Monumento más importante de


este período.
Sufrió grandes modificaciones a lo largo del tiempo. Fue construido durante
el reinado de Abu Jafar Ahmad al Muqtadir (Abu Jafar → Aljafería) y
constituyó la residencia de los reyes hudíes (Banu Hud) de Saraqusta. En
sus orígenes era un palacio de recreo llamado “Qasr al-Surur” (Palacio de
la Alegría). Refleja el esplendor alcanzado por este reino taifa en el periodo
de su máximo apogeo político y cultural.
Se trata de un recinto de planta rectangular, casi cuadrada, rodeado de una
muralla con torreones. El interior queda dividido en tres zonas: sólo la
central estaba construida.
El palacio islámico conserva parte de su primitivo recinto fortificado. Es de
planta cuadrangular, reforzado por torreones exteriores redondeados
(excepto la llamada Torre del Trovador). La Torre del Trovador es rectangular, de grandes
dimensiones y se organiza en varias plantas. La zona inferior, datada en el s. IX, es el
elemento más antiguo del conjunto. Estructura de cinco pisos erigida a finales del s. IX
como torre vigía e incorporada más tarde a la construcción de la Aljafería. En la planta baja
se conservan arcos de herradura del s. IX-X
El palacio taifal se organizaba en torno a un espacio abierto y ajardinado conocido en la
actualidad como Patio de Santa Isabel. A través del pórtico sur del mismo se accede al
Salón Dorado, que probablemente funcionaba como una sala del trono o de recepciones.
Predomina lo decorativo sobre lo estructural (característica del arte taifal):
• Materiales constructivos pobres ocultos bajo una abundante ornamentación.
• Arcos con formas complicadas (mixtilíneos, lobulados y entrecruzados).
• El arco de herradura califal cae en desuso, aunque el sentido islámico de la tradición
hace que se siga usando en espacios sagrados, como el oratorio privado del palacio.

En 1118, tras la conquista de Zaragoza por Alfonso I el Batallador, pasó a ser residencia de
los reyes cristianos de Aragón. Durante el reinado de Pere IV el Cerimoniós se transforma
en un palacio mudéjar, construyéndose una serie de salones adosados al Norte del palacio
taifal y la iglesia de San Martín, que aprovecha los muros del palacio y una de las torres
como sacristía. Con los Reyes Católicos se desmantela gran parte del palacio de Pere IV
para construir un palacio de estilo isabelino. Posteriormente ha tenido diversos usos: cárcel
de la Inquisición, cuartel. Actualmente es la sede de las Cortes de Aragón.
Parece seguir el modelo de los castillos Omeya del desierto sirio y jordano comoQasr al
Hayr al-Sharqui, Qasar Kharana o Quasayr Amra. Se trata de construcciones compactas
de planta cuadrada reforzada con torreones en los extremos. Como la Aljafería, se
organizaban en torno a un patio central al que se abrían estancias palaciegas como salones,
habitaciones y oratorios.

EL ARTE DE LAS DINASTÍAS AFRICANAS:


En 1085 Toledo cae en manos cristianas. Los reinos taifas piden ayuda a los almorávides
del norte de África y, como consecuencia, entre 1090-1146 Al-Andalus se incorpora a su
imperio. Más tarde, en 1146 y hasta 1232, los almohades ocuparon el imperio almorávide,
incluyendo Al Ándalus.
Estas dinastías africanas se caracterizaron por su gran rigor en materia religiosa y
rechazaron el lujo de los reinos de taifas. Los almorávides no dejaron obras importantes.
Los almohades establecieron la capital en Sevilla, donde se conservan construcciones
significativas como la Torre del Oro y la Giralda.
Características del arte almohade:
- Influencia almorávide.
- Uso del ladrillo.
- Preferencia del pilar como elemento sustentante, relegando la columna a elemento
puramente decorativo.
- Uso del arco tumido.
- Pureza de líneas y sobriedad decorativa:
- Paños de sebka: red de rombos por superposición y entrecruzamiento de arcos
lobulados.
- Cerámica vidriada (al parecer cubría la Torre del Oro).

Torre del Oro, Sevilla.


Es una torre albarrana (con funciones defensivas pero separada de la
muralla). Reforzaba la defensa del Alcázar al otro lado del río. En su
estructura se pueden diferenciar tres cuerpos:
- Cuerpo dodecagonal coronado con almenas, construido entre 1220
y 1221 por orden del gobernador almohade de Sevilla, Abù l-Ulà.
- Cuerpo dodecagonal más pequeño construido por Pedro I el Cruel
en el s. XIV.
- El cuerpo superior, cilíndrico y rematado en cúpula, un añadido del
XVIII.
El cuerpo inferior está construido en tapial y reforzado en las esquinas
por sillares de piedra arenisca. Se trata de un prisma dodecagonal de
20,70 m de altura, que aloja en su interior otro hexagonal, donde se
encuentra la escalera para acceder a las tres plantas y terraza
El nombre por el que la conocemos es una traducción del árabe Borg al-
Dsageb, Torre del Oro y se debía al reflejo de los azulejos que había en
su parte alta, que al reflejar la luz del sol producían tonalidades doradas.

Giralda (Sevilla):
Minarete de la mezquita aljama de Isbiliya (Sevilla), construida por los almohades en 1172.
De la primitiva mezquita solo se conservan el minarete, transformado en campanario, y una
parte del patio. La estructura original de la torre constaba de un basamento de sillares de
piedra, un cuerpo de ladrillo y un remate, el yamur, consistente en cuatro esferas de bronce
dorado ensartadas y de diámetro decreciente en altura (perdidas en el terremoto de 1355).
El resto son añadidos cristianos: la espadaña, construida en el s. XIV, y un cuerpo de
campanas manierista del s. XVI:

En origen era una estructura característica almohade, con dos torres de planta cuadrada,
una exterior y otra interior, con una rampa entre ambas.
- Torre interior: 7 pisos.
- Torre exterior: vanos y paños decorativos que se adaptan al nivel de la rampa (no
están a la misma altura en las cuatro caras).
Su decoración es muy sobria:
- Paños de sebka.
- Calle central con vanos y arcos: ciegos, de herradura, túmidos y polilobulados (las
balaustradas son posteriores).
- En el remate superior: un registro de arcos ciegos lobulados y entrecruzados.
Una restauración reciente ha demostrado que estaba cubierta de almagre (colorante rojo)
como la torre de la Kuttubya (Marrakesh), también de estilo almohade, con la que presenta
muchas similitudes.

A lo largo de la historia, la giralda ha ejercido una cierta fascinación en arquitectos de todo


el mundo, influyendo en construcciones tan diversas como:
- Torre de la biblioteca de la Universidad de Lovaina en Bélgica (s. XVI).
- Torre de la iglesia de San Pedro, Carmona (Sevilla).
- La Giralda de Nueva York: entre 1890 y 1925 hubo una réplica de la Giralda en el
Madison Square Garden. La Giralda de Kansas City (Centro Comercial Country Club).
- Edificio La Giraldilla (Badajoz), construido en 1935 como sede de “Almácenes la
Giralda”. Torre de L’Arboç (Tarragona): residencia privada en la que se reprodujo la
Giralda, además del Patio de los Leones de la Alhambra y un salón del Alcázar.

EL ARTE GRANADINO O NAZARÍ (SS. XIV-XV)

Desde el s. XIV: la presencia islámica se ve reducida al reino de Granada, donde gobierna


la dinastía nasrí/nazarí.
Características del arte nazarí:
- Estructuras constructivas pobres enmascaradas por una profusa decoración.
- Revestimientos de materiales diversos:
o Mármoles en los suelos.
o Cerámica vidriada en los zócalos (alicatados).
o Yeso y estuco en la parte superior.
- Empleo frecuente de los mocárabes en arcos, bóvedas y capiteles.
- Aparición del primer tipo de columna original del arte hispanomusulmán:
o Fuste liso.
o Varios collarinos.
o Capitel compuesto por:
▪ Cuerpo inferior cilíndrico o poligonal.
▪ Cuerpo superior: paralelepípedo de base cuadrada.

La Alhambra, Granada.
Es el mejor ejemplo de conjunto palatino de todo el arte islámico medieval. Integra todo tipo
de estancias: salas oficiales, aposentos privados, baños, jardines... Su nombre deriva de
Qal’at al-Hambra (fortaleza roja), y fue llamada así por el color rojizo de algunos de los
materiales de construcción. Se trata de un recinto fortificado de forma irregular edificado
sobre una colina (la Sabika) entre el río Darro y el valle del Genil. Los restos más antiguos
son del s. XI, pero fueron los reyes nazaríes los que le dieron su forma actual entre los ss.
XIV y XV.

Características:
- Fachadas sencillas que contrastan con interiores lujosos, confortables y refinados.
- Estancias articuladas en torno a patios interiores.
- Yuxtaposición de las estancias sin un sentido claro de ordenación espacial.
- Imagen del paraíso (exuberante oasis): arquitectura, agua y vegetación se funden para
deleite de los sentidos.
- Versos de poetas granadinos del s. XIV como Ibn al Jatib o Ibn Zamrak decorando
fuentes y muros.

Alcazaba: Construida por Muhammad I (1232-73), se encuentra situada en el punto más


elevado de la Sabika, en su extremo occidental. Es un recinto fortificado de planta casi
triangular que se eleva sobre los restos de una fortificación del s. XI, a la que pertenece la
muralla norte.

El Partal: Son los restos del palacio de recreo del sultán Muhammad III, el más antiguo. Al
principio de la dinastía nazarí, este palacio era la construcción principal pero, tras la
construcción del palacio de Comares, se convirtió en una zona marginal. Su nombre deriva
de la palabra árabe para pórtico. Se distribuye en torno a un gran patio rectangular, y sus
cuatro lados tenían construcciones. Solo se conserva el pabellón del lado norte, el pórtico,
el estanque y un oratorio o mezquita a la derecha
El pórtico está formado por 5 arcos angrelados y sustentado en origen por 4 pilares, aunque
en la restauración de 1965 fueron sustituidos por finas columnitas nazaríes. Posee una
cubierta de alfarje (techumbre plana de madera labrada y ornamentada) con una pequeña
cúpula central.
Interior: estancia central de planta cuadrada, con zócalos alicatados, yeserías encima y
cubierta con armadura de madera.
Torre de las Damas: torre observatorio que se eleva en la parte occidental. En época de
Muhammad V se adosaron viviendas.

Los palacios nazaríes:


Mexuar: Construido por Ismail I (1314-25), debe su nombre al término áraba Maswar, lugar
donde se reunía la Sura o Consejo de Ministros. El patio del Mexuar da acceso al Mexuar
propiamente dicho y a la Sala Dorada. El mexuar también se usaba como sala de
administración de justicia y tenía un pequeño oratorio. La llamada Sala Dorada era
posiblemente la estancia donde los secretarios de la Corte anotaban las decisiones y
sentencias del sultán.
La fachada de la Sala Dorada (norte) presenta un pórtico sustentado por columnas nazaríes
con basas y fustes de mármol muy finos. Los capiteles cúbicos alternan dos tipos:
- Atauriques y hojas de acanto muy esquematizadas.
- Decoración de mocárabes.
Los arcos son de medio punto angrelados (decoración de festones en el intradós) y con un
ligero peralte, no tienen función sustentante, son simples pantallas decorativas, mientras
que los pilares superpuestos entre los arcos actúan como soporte de la estructura
arquitectónica.
El cuarto o sala dorada recibe su nombre por la decoración del techo, una bóveda esquifada
plana de madera con incrustaciones doradas.
Respecto a los palacios de Comares y de los Leones, hasta hace poco se creía que
tenían funciones diferentes:
- Patio de Comares: carácter oficial.
- Patio de los Leones: privado.
Actualmente se sabe que no existía más diferencia entre ambos que las preferencias de
sus habitantes.

PALACIO DE COMARES o DE LOS ARRAYANES:


El Torreón de Comares es obra de Yusuf I y el resto de su hijo, Muhammad V. En torno al
Patio de los Arrayanes se distinguen:
- Pórtico N
- Pórtico S
- Habitaciones laterales
- Sala de la Barca
- Salón de Comares o de Embajadores
- Baños
Patio de los Arrayanes: Planta rectangular con una gran alberca que refresca el ambiente
(enfriamiento evaporativo) y refleja la arquitectura circundante.
N: Sala de la Barca y Salón de Embajadores.
S: reservado para las concubinas y el servicio.
E y O: habitaciones de las esposas del sultán.

En el lado norte, la Torre de Comares albergaba estancias destinadas al sultán:


Sala de la Barca. Posiblemente eran las dependencias de verano del sultán. A los lados
tenía dos habitaciones que se cerraban con puertas plegables de madera. La habitación de
la izquierda tenía un retrete, que ha conservado pinturas en sus muros. Por la derecha se
podía ir al piso superior, donde estaban las habitaciones del sultán. En cuanto al origen del
nombre se barajan varias posibilidades: forma del techo, deformación de la palabra árabe
BERACA -bendición- que está inscrita en sus muros, deformación de AL-BERCA, por el
estanque del patio exterior...
Salón de Comares o de Embajadores: su nombre deriva de comarias, deformación de la
palabra árabe qamriyya o qamariyya, que hace referencia a las vidrieras de colores. El salón
tiene tres ventanas en cada uno de los muros N, E y O. Debido al espesor de estos muros
(2’5 m) forman nueve alhamíes o pequeñas estancias. Es la sala más espaciosa: aquí se
celebraba el gran consejo presidido por el rey en presencia de todos los grandes del reino:
gran wazir/ gran visir, wazires/visires, qadís... También era usado para recepciones de
embajadores y personalidades de alto rango. En los alhamíes se sentarían los visires, con
el trono en el centro de manera que el sultán dominase todo el espacio. Aquí puede verse
que la luz es también un elemento importante en la arquitectura islámica. El juego de luces
y sombras podía usarse para deleite visual o fines simbólicos. Cualquiera que entrara venía
del patio, iluminado plenamente por el sol, mientras que el sultán y sus ministros se hallaban
en envueltos en la tenue luz que dejaban pasar las vidrieras de colores. El visitante quedaba
totalmente iluminado por el resplandor exterior, mientras que su interlocutor permanecía en
penumbra, generando así un halo de misterio y misticismo. Las ventanas de la parte
superior solamente servirían como ventilación. Toda la luz vendría de las ventanas de la
parte inferior (costumbre islámica de recostarse en el suelo, sobre almohadas o alfombras).
Presenta la decoración típica de La Alhambra, con un marcado horror vacui: zócalo inferior
alicatado y parte superior con yeserías formando todo tipo de decoración (lacería,
ataurique, epigrafía). Como en muchas otras estancias, aparece el lema de los nazaríes:
Alá es el único vencedor.
Su cubierta es una enorme bóveda esquifada a 18 m. de altura. Está tallada en madera de
cedro con incrustaciones de colores formando estrellas (más de 8000 piezas). Son
varios paneles simétricos con el cubo del centro decorado por mocárabes. La decoración
de esta bóveda tendría un simbolismo religioso:
- Diagonales: los cuatro árboles o ríos del paraíso.
- Faldones: coronas de estrellas de 8 y 16 puntas en bandas concéntricas que
representan los niveles del paraíso islámico.
- Cubo central: trono de Dios en el séptimo cielo
Significado: legitima al Sultán en su salón del trono.Pórtico Sur

PALACIO DE LOS LEONES: Se desarrolla en torno al Patio de los


Leones, donde encontramos una fuente central en la que confluyen
4 canales. A su alrededor se elevan cuatro pórticos y dos
templetes.
1. Patio de los Leones
2. Fuente y canales
3. Pórticos
4. Templetes
5. Sala de Dos Hermanas
6. Mirador de Lindajara
7. Sala de los Abencerrajes
8. Sala de los Mocárabes
9. Sala de los Reyes

Patio de los Leones: Presenta el esquema característico de patio de crucero: rectangular


y con estructura cruciforme.
- Dos andenes recorridos por canalillos de agua se cruzan transversalmente en una
fuente central.
- Dos templetes en los lados menores avanzan hacia el patio: la interrelación espacial
es total, se consigue que no haya una distinción clara entre el jardín y el interior.
- Rodeado de pórticos en sus cuatro lados: arquerías sobre columnas de mármol
particularmente frágiles. Las columnas se disponen exentas o en grupos de dos o
de tres, lo que le otorga ritmos arquitectónicos muy vivos.
Según algunas fuentes los leones de la fuente serían del siglo XI y procederían de la casa
de un visir judío. Podrían representar las 12 tribus de Israel, pues dos de ellos tienen un
triángulo en el frente, una posible referencia a las tribus de Judá y Leví. Son bastante
grandes y resulta extraño encontrar esculturas figurativas en un espacio islámico. Sin
embargo hay que tener en cuenta que éste es un espacio privado e íntimo del sultán y,
además, existen ejemplos similares como el Grifo de Pisa o la Cierva de Medina Azahara.
Entre 2007 y 2012, mientras se reconstruía el sistema hidráulico original, los leones se
retiraron para su restauración.

Sala de Dos Hermanas: Debe su nombre a dos grandes losas de mármol de Macael
idénticas que hay en el suelo del centro de la sala, a los lados de la fuentecilla central.Al
acceder desde el Patio de los Leones a esta sala, al igual que en la Sala de Abencerrajes,
encontramos a izquierda y derecha sendos pasadizos. El corredor de la izquierda conduce
a un retrete con desagüe por conducciones (todo un lujo y un adelanto para la época). Se
cree que la sala de Dos Hermanas cumplía la función de mexuar y sala del trono. Su
distribución es semejante a la de la Sala de los Abencerrajes, situada enfrente, pero ésta
es más amplia y posee una mayor riqueza decorativa. La cúpula es una obra maestra.
Trazada a partir de una estrella de ocho puntas, incluye 16 cupulines (uno sobre cada
ventana) y cuenta con un total de 5.416 piezas de mocárabe. Aún conservan restos de
policromía además de oro y plata. Sobre el zócalo de alicatados y rodeando toda la sala
hay un poema del visir Ibn Zamrak en caracteres cursivos andalusíes. Con 24 versos, es el
poema más extenso que se ha conservado en las paredes de la Alhambra y alude a la
belleza de la sala, comparándola con un jardín, y la de la impresionante cúpula de
mocárabes que la cubre, que compara con la visión de una constelación.
A los lados hay dos alcobas, ligeramente elevadas (un peldaño), que probablemente serían
alhamíes o compartimentos para el reposo. Presentan yeserías en la parte superior de las
paredes y magníficos artesonados en el techo. Las ventanas dan al exterior del palacio.
Una de ellas fue transformada en puerta en el s. XVI para comunicar con las habitaciones
de Carlos V).
Tras la Sala de los Ajimeces se encuentra el Mirador de Lin-dar-Aixa (también llamado
Mirador de Lindajara o Mirador de la Daraxa). Daba al valle del río Darro y se veía a lo lejos
la ciudad, pero la construcción de las habitaciones de Carlos V bloqueó estas vistas. Se
puede leer el siguiente poema: "Yo soy de este jardín el ojo fresco(...) En mi, a Granada ve,
desde su trono", lo cual puede confirmar que la Sala de Dos Hermanas fue un salón del
trono.

Sala de los Abencerrajes: Situada al sur del patio, era un salón de recepciones. En el
pasillo de la entrada hay una escalera que sube hasta unas estancias altas popularmente
conocidas como el harén. Los muros están ricamente decorados y conservan el estuco y
los colores originales. El zócalo de azulejos es del s. XVI. La cubierta es una cúpula de
mocárabes. En el centro de la estancia hay una fuentecilla que servía para reflejar la luz
que entraba por debajo de la cúpula. Parece ser que conseguía efectos de luz
espectaculares que iban cambiando según las distintas horas del día.
La leyenda dice que en esta sala fueron degollados los 36 miembros de la importante familia
de los Abencerrajes: El sultán Muhammad “el Cojo” descubrió que los Abencerrajes habían
conspirado con Juan II de Castilla para destronarle. Se anunció que el sultán, cansado y
enfermo, quería abdicar. El día de la abdicación los dos hijos del sultán, Muley Hacén y el
Zagal, llamaron a los principales miembros del clan para que fueran testigos y aprovecharon
para matarlos a todos. Se dice que Mulay Hacén quedo maldito y fue destronado por su hijo
Boabdil con ayuda de Aixa, la esposa que Mulay Hacén había repudiado (prefería a la
castellana Isabel de Solís).

Sala de los Mocárabes: al oeste del patio. Se llama así por la bóveda de mocárabes que
la cubría, destruida en 1590 por la explosión de un polvorín (la que hay hoy es del siglo
XVII). Era el vestíbulo del palacio desde el exterior a través de una puerta hoy clausurada.
Los muros están decorados con yeserías, inscripciones religiosas y el escudo de la dinastía
Nazarí.

Sala de los Reyes: Al este del patio, se accede a ella a través de tres arcos triples de
mocárabes sostenidos por finas columnas. Ocupa todo el lado oriental del patio y debe su
nombre a la pintura que ocupa la bóveda central del fondo. Es la sala más larga del palacio
(30 m.) y se cree que debió ser un lugar privado, de reposo y tertulia y que albergaría
también recepciones y celebraciones festivas. La sala se divide en tres alcobas de planta
cuadrada, rematadas con cúpulas de mocárabes que sobresalen de la cubierta general y
proporcionan luz. Estas salas están separadas entre sí por grandes arcos dobles de
mocárabes. La distribución y la decoración realzan la luz que penetra en la sala desde las
cúpulas. Contrasta la pesadez de los arcos con la delicada ornamentación epigráfica de los
muros y el zócalo de alicatados (solo quedan dos fragmentos).
Al fondo se abren tres espacios rectangulares donde se sitúan las pinturas hechas por
artistas cristianos. Son de estilo gótico lineal con influencias italianas y muestran los lazos
de amistad entre Pedro I de Castilla y el rey nazarí.

ARTE MUDÉJAR
Mudéjares: musulmanes que se quedaron en tierras cristianas y a los que estaba permitido
mantener su religión y sus costumbres. Mudayyan: “aquel a quien le es permitido quedarse”
Arte mudéjar: arte con fuerte influencia hispanomusulmana que se desarrolla en los
territorios cristianos después de su conquista.
- Manifestación genuinamente hispana.
- Se limita a la arquitectura.
- Se desarrolla desde fines del XII al XVI.
- Convive con el Románico, el Gótico e incluso el Renacimiento. El Románico-mudéjar
se desarrolla básicamente en Castilla y León durante los siglos XII-XIII, y se usa tan
solo en edificios religiosos. El Gótico-mudéjar abarca toda la península, sobre todo
Aragón y Andalucía, entre los siglos XIII-XVI. Aparece en todo tipo de construcciones:
iglesias, sinagogas, palacios, construcciones militares...

Características generales:
- Resultado de combinar elementos musulmanes y occidentales.
- Gran diversidad formal:
o Peculiaridades artísticas locales.
o Función del edificio.
o Momento de su construcción.
o Características del cliente: mudéjar popular o cortesano.
- Materiales de construcción baratos y rápidos: ladrillo, mampostería, argamasa, yeso,
madera y cerámica.
- Cubiertas con armadura de madera, como los artesonados (techumbre en forma de
artesa invertida con casetones) o los alfarjes (techumbre plana)
- Arcos de tipo islámico: de herradura con alfiz, polilobulado.
- Abundante decoración de carácter geométrico:
o En el ladrillo exterior.
o En trabajos de yesería.
- Torres con estructura de minarete.
- Elementos occidentales variables.

Ejemplos:
San Tirso de Sahagún, León (s. XI)
Iglesia de Santiago del Arrabal, Toledo (s. XIII)
Catedral de Teruel (ss. XIII-XIV)
Palacio de Pedro I en los Reales Alcázares de Sevilla (s. XIV)

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