JAMES
Ya era medio día cuando despertó, la luz se reflejaba y atravesaba la cortina de seda color verde
limón del dormitorio. Finalmente, el tren había llegado a su destino. Podía oír como al otro lado de
la puerta los demás pasajeros se movían y buscaban la puerta de salida. James se levantó, había sido
un viaje agotador desde que salió de Starsea - aunque no quería pensar en eso, ya habían pasado
demasiadas cosas como para seguir dándole vueltas a la situación. se incorporó y saco su equipaje
debajo de la cama, no es que llevara muchas cosas, solo lo poco que tenia a la mano cuando huyó.
al salir del cuarto todavía sentía los efectos del sueño, se dirigió a la salida al igual que los demás,
se preguntaba si allí afuera estaría su tio Robert esperandolo, no lo veía desde que tenia 9 años y eso
ya había sido hace casi 8 años
“¿Le habrá llegado mi carta?, si no está afuera, deberé buscarlo, todavía tengo la dirección de la
casa que me dio mama”
Al salir del tren la estación estaba relativamente vacía. lo busco con la mirada pero no lo vio, se
quitó un mechón del castaño pelo de los ojos y fue directo hacia lo que parecía un encargado de la
estación que estaba recostado contra la pared, con gabardina azul y cinturón con broche en forma de
lobo plata; para preguntar por la salida-es una estación grande, por lo que alcanzo a ver ahí por lo
menos 7 puertas sin saber a dónde dirigía cada una, de repente un brazo grande y robusto se posó en
torno a sus hombros. sintió un escalofrió y giro enseguida para mirar de quien se trataba
- ¡James! Te llevo esperando horas, pensé que no ibas a llegar, me tenias demasiado preocupado.
El susto que había sentido desapareció para tornarse alegría combinada con nostalgia
-¡¡¡¿Tio?!!!!, Dios, no… ¡no te vi! ….
-Claro que no muchacho, con esos pelos en los ojos como ibas a mirar cualquier cosa
James no pudo evitar sonreír.
-¿Cómo estuvo el viaje?
-Bastante bien, casi no tuve problemas
Mentía, el viaje había sido todo menos bueno, estuvo cerca de morir en algún momento a manos de
un Wraith, un espectro pálido y nebuloso que parecía tener entorno a su cuerpo una manta negra
rota y desgastada la cual ocultaba su rostro, sus manos frias parecen navajas tan decrepitas como las
de un cadáver, logro conjurar un hechizo de luz a ultimo momento para hacerlo huir “Pero es algo
que su tío no tiene por qué saber”
-Me alegro entonces, vámonos, se nos hace tarde
Al salir de la estación los esperaba un carruaje, se veía grande, capaz de soportar de llevar a 6
personas de tamaño mediano sin problemas, el marfil estaba pintado de verde oscuro, con
decoraciones parecidas al tayo de una rosa, era jalado por 2 caballos, negros como la noche, se
veían fuertes, el de la derecha giro a verlo, pereció estremecerse-“Esto no me gusta”-El cochero se
vestía de forma presentable, gabardina y pantalón fino del mismo color de los caballos. Giro a ver a
su tío, era alto por lo menos le sacaba una cabeza y media, de contextura formidable,
definitivamente ocuparía 2 asientos, con un saco gris y chaleco negro, de su cuello colgaba una joya
negra, su barba espesa lo hacia ver mas imponente, le recordaba bastante a la de Jermy “Espero este
vivo…”
Se subieron al carruaje, James no sabía que decir, fue su tío quien rompió el hielo
-¿Qué traes en esa maleta tan pequeña?
- No mucho, algunas fotos y ropa que logre rescatar antes de huir con mama, además de libros y
algo de comida
-¿Y Verónica tu madre, donde esta ella?
-No lo sé….. me dijo que te enviara una carta y te buscara, dijo que lo mejor era separarnos por
nuestra propia seguridad, eso fue hace ya 4 semanas, pero se que esta bien, lo siento muy dentro de
mi
-Así es, Veronica siempre ha sido una mujer fuerte, estoy seguro que estará bien, ¿Alcanzas a ver la
gran casa blanco azulada que esta por allí? ahí es donde nos dirigimos
De lejos apenas se alcanzaba a ver, pero entre más se acercaba se veía cada mas y mas grande, pero
cuando llegó se veía demasiado imponente, sabia que el tío Robert había amasado una gran fortuna,
pero no se habría esperado nada así
Al llegar no puso evitar quedarse mirándola, era mas grande que la casa en la que se había criado,
aunque nunca le falto de comodidades siempre se sintió vacía, mama se iba muy temprano y volvía
muy adentrada la noche, y padre… la casa y el amuleto que llevaba inscrito “OGNI ANIMA
PERDUTA È NELLE TENEBRE” que tanto cuidaba era lo poco que tenia de él, y ahora solo queda
el amuleto. Bajo del carruaje detrás de su tío, el sol comenzaba a ponerse en el horizonte coloreando
el cielo de un morado rojizo
-Bienvenido al castillo Baker sobrino, ¡JENNY!
De las puertas salió una mujer, vestida con un delantal blanco, su cabello rojizo que le caiga por la
cintura era llamativo, calculaba que tenía alrededor de 37 años, no tan distintos a los de su tío. Bajó
rápidamente por las extensas escaleras
-Amo Robert, me alegra verla devuelta, y el jovencito debe ser el Amo James, un gusto conocerlo,
soy el ama de llaves del castillo Baker
-Un gusto…
Su tío lo interrumpió
-Jenny serias tan amable de subir el equipaje de mi sobrino, ya tendremos tiempo para
presentaciones cuando estemos adentro, está empezando a oscurecer
-Claro Amo
Tomo el equipaje que seguía dentro del carruaje y subió detrás de ellos
Su tio le abrió la puerta, al cruzarla toda la habitación estaba iluminada, con candelabros
gigantescos color oro que iluminaban el salón principal, en el centro de la estancia estaba un
conjunto de muebles de cuero rojo, impresionantes, en los costados estaban las puertas de roble
abiertas de par en par que llevaban a un pasillo con demás puertas igual de grandes, al final del
salón estaban las escaleras, anchas que conducían a los pisos superiores. James se sintió maravillado
, sobre la chimenea había un retrato de su tío mas joven y una mujer que no reconoció, en el costado
había una muchacha
-James déjame presentarte a Wendy, la hija de Jenny
La muchacha se acerco tímidamente
-Mucho gusto joven amo-hizo una pequeña reverencia
-Mucho gusto….
De repente sintió que le faltaba el aire
“Sus ojos, esos malditos ojo”
WENDY
Las primeras luces del día todavía no habían salida pero Wendy ya se encontraba despierta, no
recordaba hace cuanto había sido su ultimo sueño normal, las pesadillas la atormentaban tanto que
su único consuelo era el dulce amapola, una sustancia azul y espesa de sabor vomitiva que le
quitaba la capacidad de soñar, se la preparaba el amo Robert pero aun así era incapaz de conciliar el
sueño, después de mirar el techo por algunos minutos se levanto, la habitación estaba oscura y era
grande, la única fuente de luz era el brillo de la luna que pasaba por la ventana
“Un castillo tan grande para tan poca gente”
Se acerco al espejo, desnuda, con el cabello revuelto no pudo evitar ver las cicatrices de aquella vez
que trato de quitarse la vida, estaba cansada y la cicatriz era horrible, la cubría siempre y no quería
que nadie la viera , le atravesaba en línea recta desde la muñeca por todo el antebrazo, no parecía un
corte sino una marca de muerte negra y ancha en su piel pálida; se alejó del espejo y de su armario
saco sus prendas, la gran mayoría de su ropa consistía en lo mismo, después de todo que mas ropa
iba a necesitar una criada, un vestido negro que le apretaba los pecho y un delantal blanco con
zuecos del mismo color, se peino el rizado cabello color rojo fuego, le llegaba hasta los hombros y
salió de la estancia, estaba oscuro y procedió a bajar al salón principal, veía sombras moviéndose,
ya estaba acostumbrada a eso pero de vez en cuando se le erizaba la piel, limpio las barandas y
barrio la escalera, trapío el piso del salón que reflejaba con un espejo. La luz del día empezó a
iluminar el cielo y con el aquel castillo que tenia por nombre Baker; Por Addams Baker claro quien
habría vivido allí hace 170 años hasta que su linaje completo desapareció sin dejar rastro alguno
hace tan solo 32 años, desde entonces se mantuvo desierta hasta que el amo Robert la adquirió en
una subasta-estaba absorta en sus pensamientos cuando fue interrumpida
-Buen día Wendy ¿haciendo las labores tan temprano tan temprano como de costumbre?
-¡Ohhhh! emmmm Señor Ron, no lo escuche acercarse, buenos días…
-Llama a tu madre, y a las demás criadas, debemos poner todo en orden
La miro a los ojos un instante antes de apartar la mirada y irse. Al subir a las habitaciones llegando
a los últimos peldaños de la escalera una sombra alta desde lo mas profundo del pasillo apareció y
desapareció, se dirigió a la habitación de la ama de llaves y antes de que pudiera tocar la puerta se
abrió y choco con su madre
-¡Wendy! Que susto me acabas de pegar mi niña, ¿Cómo te encuentras?
-Bien madre, igual que todos los días, El señor Ron quiere empezar con los arreglos para la
bienvenida del nuevo amo
-Lose, el amo Robert la noche anterior se encontraba inquieto en el salón principal bajo la
chimenea tomando vino especiado
-¿Quién es el nuevo amo?
-El sobrino de Robert, es hijo de su hermano que en paz descanse, no estoy enterada de lo
sucedido, pero viene solo por lo que he oído, será mejor que empecemos ya, ve por las demás
-Si madre…
“Un castillo tan grande y tan poca gente”
Además de las cuatro criadas contándose a ella misma por supuesto el castillo estaba conformado
por Ron el mayordomo, su madre la ama de llaves, cinco cocineros, tres jardineros entre ellos Bill el
hijo de uno de ellos con quien tanto le gustaba antaño jugar, cuatro sirvientes y dos cocheros, todos
ellos vivian dentro del castillo en diferentes secciones dependiendo de su cargo, mientras caminaba
absorta en sus pensamientos sin darse cuenta llego a las puertas del cuarto de criadas, ella también
residiría allí pero le tenían miedo por sus ojos de distinto color y la marca negra que le atravesaba
el brazo, daba la impresión de ramificarse y le pidieron al amo Robert Cambiarse de habitación-
Toco la puerta dos veces
Se abrió la puerta casi al instante, se trataba de Amelia una mujer del doble de edad de Wendy, mas
alta y que no le agradaba para nada quien entrecerró los ojos al instante de verla
-Dígame Wendy
“Noto el toco seco con el que decía su nombre”
-El señor Ron quiere iniciar los preparativos para la llegada del nuevo amo
-Enseguida estamos listas
Entrecerró los ojos un instante y cerró la puerta de golpe, en lo que duro abierta vio a las otras 2
criadas, una estaba peinándose, la otra ajustándose el delantal mientras que Amelia tenia los pechos
descubiertos todavía “seguro había despertado en cuanto toque la puerta”
Regresando al salón principal vio varias sombras moviéndose, desaparecieron todas menos una, alta
y robusta la miro fijamente hasta desaparecer también
“¿Por qué no mori…?”
Según le conto su madre alguna vez cuando nació su corazón dejo de latir, en brazos y bajo los
sollozos de su madre volvió a moverse y llorar como si de un milagro de Dios se hubiese tratado
volvía a la vida o quizás alguna maldición. Desde que tiene conciencia los muertos la atormentaban,
tanto despierta como dormida veía los espíritus de quienes alguna vez murieron en aquel castillo,
negros como sombras y monstruosos a la vista de cualquiera la acechaban constantemente, estaba
acostumbrada a tenerlos cerca menos en su nueva habitación, definitivamente sus ojos estaban
malditos, uno de color azul celeste y el otro blanco como si no tuviera vida. El día que trato de
matarse con un cuchillo que hurto de las cocinas bajo la inmensa luna llena, salió al jardín, a la
fuente en forma de cisne allí sentada en una silla se encontraba otro espíritu, bajo la luz de la luna se
veía claramente, una mujer un poco mayor que ella, simplemente la miraba fijamente con sus ojos
blancos, muertos, sin mostrar ninguna expresión
-¡WENDY!- grito su madre sacándola de sus pensamientos
Bajo rápidamente por las escaleras
-Madre ¿Qué sucede?
-Vas a encargarte del aseo de la zona norte del castillo con las demás criadas, Tommy y los otros
sirvientes se encargaran de la zona sur, El amo Robert está preparándose para partir a la ciudad y los
cocineros están preparando un banquete para la llegada del nuevo amo y los demás invitados
-Si señora- Bajo la mirada
Aunque no disfrutaba de la compañía de las demás sobre todo la de Amelia quien parecía odiarla
con cada mirada el día se sintió casi igual a cualquier otro, las estancias norte estaban conformadas
por el comedor, el salón de arte, un habitación de espadas y pistolas aunque faltaba gran parte de la
colección que también desaparecieron junto a los Baker, demás habitaciones sin mucha relevancia y
varias puertas trancadas que conducían a los pisos inferiores “Que se ocultara allí, ¿más sombras
quizás?”
El sol estaba empezando a ponerse cuando escucho el grito del amo Robert llamando a su madre
“Ya llego”
Fue directo al salón principal a presenciar la llegada del nuevo amo, parada en un costado del salón
lo vio ingresar, con ropa algo desgastada color café y el cabello revuelto de un tono mas claro, un
escalofrío recorrido su espalda
-James déjame presentarte a Wendy, la hija de Jenny- Dijo el amo Robert
se acercó mientras temblaba
-Mucho gusto joven amo
Hizo una suave reverencia mientras no podía apartar los ojos del espectro gigante que se cernía
sobre el muchacho, con sus manos esqueléticas entorno al cuello del joven ; tenia una manta negra
lo cubría y le tapaba el rostro pero logro ver que no tenia orbitas en los ojos y susurraba algo
mientras sonreía
ROBERT
Héctor, Robb y Erika servían los platillos recién preparados, traídos por el carrito de cocina le
servían a cada uno el segundo plato, el primero había sido sopa roja a base de remolacha, tomate,
cebolla, zumo de limón, ajo y zanahoria. Mientras que el segundo consistía de pavo acaramelado
relleno de carnes y crema. Tal como le había dicho a los cocineros quería un banquete para la
llegada de su sobrino pero sobre todo en esta ocasión más por los otros invitados
-Robert, el chico nuevo ¿de quién se trata?, tiene ropa y aspecto de cualquier joven de la plebe pero
esos ojos que comparten me hace creer que tienen alguna cercanía, que paso dejaste embaraza a
alguna cualquiera y no le pagaste lo suficiente para que callara-Dijo Roswell el Vicepresidente del
banco Payrus
No pudo contener una risa y los demás presentes lo siguieron, se trataban de Erick el director
financiero del banco, Jesica la directora de la compañía marítima, Julius el director de una de las
empresas mas grandes y con mayor influencia que había y con el que distribuía las pócimas que el y
Danny su socia realizaban en su negocio fantasma, ella también se encontraba ahí riendo
Degusto el pavo antes de hablar
-Se trata de mi sobrino, por acontecimientos recientes residirá en la mansión por un tiempo, pero no
ahí nada que preocuparse, el esta al margen de todo esto
-Eso esta claro, pero los niños son curiosos por naturaleza-Dijo Jesica-Dudo que entienda lo que
hacemos y por lo que lo hacemos, a menos que quieras que continue con el negocio familiar
“Pensó en su hermana Verónica, ella lo dejo a mi cuidado, no puedo involucrar al chico”
-Lo que hacemos sirve a un propósito mayor, pero hoy no venimos a hablar de eso
-Es cierto-Respondió Erick-Queremos saber cuándo estará lista la entrega, sabes que los otros no
son gente de paciencia
-Estará lista pronto-Dio otro bocado a la comida mientras veía la marca en el antebrazo del
Vicepresidente “idéntica a la Wendy”
Después de la comida de negocios los invitados se retiraron los lacayos y criadas limpiaron la mesa
y mando a llamar a James para que bajara a comer, el muchacho bajo, con ropa mas limpia que las
criadas le habían dado y se sentó junto a la chimenea
-¿Quién es ella tio? La mujer del retrato
-Es un antiguo Amor, ojala la hubieras conocido, se llamaba Katheryn-no pudo evitar mirarla
fijamente, su retrato intacto sobre la chimenea, tan hermosa-Murió hace unos años, en esta misma
mansión, todavía cuando sueño la puedo ver-Le dijo mientras sonreía
-¿Por qué no te cásate de nuevo? Ahí muchas mujeres que soñarían con un lugar así, de alta o baja
clase
-Es cierto, he conocido bellas mujeres y he pasado noches fantásticas , pero ahí personas que nunca
salen del corazón James, y para eso no ahí cura ¿Te has enamorado alguna vez muchacho?
El chico hecho la vista al plato acaramelado que estaba terminando
-Nunca me he enamorado por nadie, creo que es algo que no es para mí-dijo mientras le dedicaba
una sonrisa
Al terminar la comida llevo al muchacho al que seria su nueva habitación en el tercer piso, para
ingresar a el desde el segundo piso había dos escaleras en cada extremo, la de la izquierda conducía
a la que seria su nueva habitación, en ese piso también tendría acceso al salón de trofeos y
reconocimientos además de la biblioteca, le explico que la otra escalera conducía a su estancia,
aunque están técnicamente en el mismo piso ahí una gruesa pared que divide el piso en 2
-¿Por qué esta dividido?-Quiso saber el muchacho
-Nadie lo sabe, cuando la compre ya estaba así, los Baker eran una familia con muchos misterios y
cada rumor sobre ellos es peor que el anterior, se habla de artes oscuras y los fueron los mismo
dioses quienes los desaparecieron y no dejaron rastro de ellos
-¿Y tu crees que sea cierto tio?
-Cada rumor guarda algo de verdad, vamos sube ya
Giro atrás antes de subir, La hija de Jenny los miraba, sintió un escalofrió por un segundo “No, lo
está mirando a el”, fijamente como un depredador observa a su presa, cuando noto que la estaba
mirando voltio y se adentró al pasillo sur
Ya en el tercer piso lo guio hacia su habitación, había un candelabro color plata colgado y las
paredes son de un tinte azul cielo, la cama doble de plumas estaba recién hecha y el fuego estaba
encendido, la ventana de cristal estaba cerrada y a través de ella a lo lejos se alcanza a ver la ciudad
iluminada bajo el oscuro cielo
-Espero que sea mas que sufriente para ti, no dudes en pedirle a cualquiera de las criadas lo que
necesites
-Gracias tío, esto será más que sufriente-Le sonrió
Aunque sabia que James era un chico reservado y de pocos amigos del lugar de donde venia
esperaba que encajara en este nuevo lugar
-mañana comenzaras con tus lecciones
-¿Lecciones? ¿De que se trata?
-Mañana lo descubrirás, buenas noches
Se retiro y bajo por las escaleras, sintió como una mano se cerraba en torno a su hombro, se
sobresalto pero trato de no darle importancia -“Esto hace parte del trabajo” -se recordó. Volvió a
subir ahora en su extremo del piso, atravesó un largo pasillo iluminado por candelabros de oro, las
paredes eras lisas y brillantes color piel y en la base media estaba decorado por caballos rojos y se
detuvo en una puerta de madera gruesa de roble, del estante de al lado saco la lampara de aceite de
uno de los cajones y acto seguido de su bolsillo tomo una llave azul con forma de rosa y abrió la
puerta, del otro extremo una escalera de caracol decencia a los pisos inferiores con la paredes de
ladrillos de piedra en completa oscuridad, prendió la lampara y se dispuso a bajar
Mientras bajaba no podía dejar de pensar en Katheryn, en su bella sonrisa y la última noche que…
Entonces una mano apretó su hombro