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DEDICATORIA

A Dios nuestro creador, por darnos la sabiduría, conocimiento y revelación


necesaria para culminar con éxitos nuestros estudios superiores, por estar
siempre con nosotros en los momentos más difíciles y sobre todo de darnos la
oportunidad de continuar por permitirnos llegar hasta este momento tan
importante de nuestra formación profesional y permitirnos culminar esta etapa
de nuestra s vidas. A nuestros padres, por ser el pilar más importante y por
demostrarnos siempre su amor y apoyo incondicional en todo momento. A
nuestros hermanos por su apoyo, por su comprensión. A nuestros compañeros
de estudios, profesores y amigos, por su motivación a seguir superando.
AGRADECIMIENTOS

Al instituto de Educación Superior Tecnológico Privado San Juan Bautista la


Salle, porque en sus aulas y laboratorio adquirí formación profesional, a todo
los docentes quienes compartieron sus conocimientos y experiencias en todas
las asignaturas quienes han contribuido de manera eficiente en el logro y
desarrollo de mi información profesional, agradezco a mis compañeras ( os )
con quienes compartí mi investigación quienes me hicieron llegar sus aportes
que han sido favorables y lo han enriquecido en mi trabajo de investigación. A
nuestros padres por orientarnos y cuidarnos durante la realización de nuestra
investigación a nuestros hermanos por acompañarnos durante la búsqueda y
recolección de la planta medicinal. A nuestros amigos por ayudarnos en la
recolección de la planta medicinal.
1.1.7 propiedades Antianemico

1. Anemia ferropénica (por deficiencia de hierro)

La anemia ferropénica ocurre cuando el cuerpo no tiene suficiente hierro.


Debido al déficit de este mineral, el organismo no puede producir una cantidad
suficiente de hemoglobina, sustancia presente en los glóbulos rojos que
permite el transporte de oxígeno desde los pulmones al resto de tejidos. Se
trata del cuadro anémico más común de todos, pues representa hasta al 50 %
de ellos.

Si el paciente no consume suficiente hierro o pierde demasiada sangre, el


cuerpo es incapaz de sintetizar la cantidad necesaria de hemoglobina. Esto
puede deberse a una pérdida de sangre oculta (como la provocada por las
úlceras), la falta de hierro en la dieta, la incapacidad para absorber este mineral
(sobre todo, derivada de la celiaquía) o el embarazo. Los suplementos pueden
solucionar la deficiencia de hierro en sangre, pero es necesario abordar
también la causa subyacente.

2. Anemia perniciosa (por deficiencia de vitamina B12)

La anemia perniciosa ocurre cuando los intestinos no pueden absorber


apropiadamente la vitamina B12. Esta es esencial para el funcionamiento
normal del cerebro, el sistema nervioso y la formación de la sangre y varias
proteínas. En situaciones de normalidad, una glucoproteína conocida como
factor intrínseco (FI) permite la absorción de esta vitamina. Las causas más
comunes de este cuadro anémico son el debilitamiento de las paredes del
estómago (gastritis atrófica) y ciertas enfermedades autoinmunes que alteran la
producción de FI.

Los síntomas de la anemia perniciosa abarcan náuseas, vómitos, fatiga,


pérdida de apetito, piel pálida, dificultad para respirar y acidez, entre otros. El
tratamiento de este cuadro implica aumentar los niveles de vitamina B12 en el
organismo, ya sea mediante inyecciones periódicas o grandes dosis de
suplementos.
3. Anemia por deficiencia de folato

Como su propio nombre lo indica, este tipo de anemia cursa con una
disminución en la cantidad de glóbulos rojos (anemia) debido a una falta de
folato, vitamina necesaria para su síntesis y crecimiento. Las causas
principales de este desequilibrio son la ausencia de ácido fólico en la dieta, la
anemia hemolítica, el alcoholismo crónico y el uso de ciertos medicamentos.

Los síntomas de la anemia por deficiencia de folato son muy similares a los
presentados durante un cuadro de anemia ferropénica. La patología se suele
tratar con la adición de suplementos de esta vitamina hasta que los valores se
regulen, y a partir de allí, con el consumo periódico de alimentos ricos en ácido
fólico.

4. Anemia hemolítica autoinmunitaria

Este es uno de los tipos de anemia que se escapa de los requerimientos


dietéticos, ya que es el sistema inmunitario del paciente el responsable de la
destrucción de sus propios glóbulos rojos. Se trata de un trastorno poco
frecuente y en la mitad de los casos no puede encontrarse un agente causal,
es decir, es idiopático. De todas formas, puede ser un efecto de otros
trastornos caracterizados, como el lupus eritematoso sistémico y el linfoma.

Si la destrucción de los glóbulos rojos es leve y gradual, es posible no


presentar síntomas durante la primera etapa de la enfermedad. En caso de que
el cuadro ocurra de repente y en una forma grave, el paciente puede padecer
ictericia (piel amarillenta por acumulación de bilirrubina), fiebre y hasta signos
de insuficiencia cardíaca. Las transfusiones sanguíneas son útiles en los casos
de mayor preocupación, pero solo suponen un alivio inmediato. Es necesaria la
administración de corticosteroides y, si estos no funcionan, se plantea la
extracción del bazo.

5. Anemia aplásica

La anemia aplásica ocurre cuando el cuerpo deja de producir la cantidad


necesaria de células sanguíneas nuevas. Esta es una afección rara,
potencialmente grave y que puede desarrollarse a cualquier edad, ya sea de
manera lenta o repentina. Los síntomas son similares a los de otros tipos de
anemia, pero también es posible que se manifiesten signos como infecciones
frecuentes, sangrados nasales o de encías, hematomas sin causa aparente y
erupciones cutáneas.

En la anemia aplásica, las células madre hematopoyéticas de la médula ósea


están dañadas, lo que impide la correcta producción de células sanguíneas. En
la mayoría de los casos, es el propio sistema inmunitario el que ataca a los
cuerpos celulares de la médula. Esto puede verse propiciado por la
quimioterapia, la radioterapia, la exposición a sustancias tóxicas, el uso de
ciertos medicamentos y más. El trasplante de células madre puede ser la única
opción en los cuadros graves.

6. Anemia drepanocítica

La anemia drepanocítica o de células falciformes engloba a un grupo de


trastornos hereditarios que afectan a los glóbulos rojos. Estas células
sanguíneas son redondas y con forma de disco, pero en esta enfermedad
algunos glóbulos rojos (drepanocitos) se deforman, lo cual hace que se vuelvan
pegajosos y más duros de lo normal. Los drepanocitos mueren antes de lo
normal y pueden llegar a atascarse, obstruyendo así el flujo sanguíneo.

Los episodios recurrentes de dolor son un síntoma importante de la anemia de


células falciformes, debido al bloqueo de los vasos sanguíneos en pecho,
abdomen y articulaciones. La hinchazón de manos y pies, las infecciones
frecuentes, el retraso del crecimiento y los problemas de la visión son otros de
los múltiples signos derivados de la enfermedad. Los tratamientos pueden
incluir la administración de medicamentos y las transfusiones sanguíneas.

7. Talasemia

La talasemia es un trastorno sanguíneo hereditario que cursa con una


producción insuficiente de hemoglobina. Si bien esta patología no es una
anemia de por sí, sí que es capaz de provocar una anemia leve, moderada o
grave. Cuando no hay suficiente disposición de hemoglobina, los glóbulos rojos
no funcionan bien y se mantienen circulantes por menos tiempo, lo cual puede
derivar en un cuadro anémico con los síntomas asociados.

Esta enfermedad engloba a un grupo patológico concreto, pues existen 2


variantes (alfa y beta talasemia) y cada una de ellas se escinde en un grado
mayor y uno menor. Cuantos más genes productores de la hemoglobina se
vean mutados, más grave será el cuadro. Las formas leves pueden no requerir
tratamiento, pero las más graves se deben abordar con transfusiones
sanguíneas frecuentes, terapia de quelación y hasta trasplante de células
madre.

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