SULFAMIDAS
Una sulfamida (llamada en grupo sulfas) es una sustancia química sintética
derivada de la sulfonamida, bacteriostática y de amplio espectro. Las
sulfamidas se emplean como antibióticos, antiparasitarios y coccidiostáticos en
el tratamiento de enfermedades infecciosas. Las sulfas son usadas tanto
en medicina humana, como el sulfametoxazol, la sulfadiazina y
la sulfabenzamida, así como veterinaria, como el sulfanitrato, el sulfapirazol,
la sulfaquinoxalina y la sulfadimetoxina. Las sulfonamidas fueron los primeros
medicamentos eficaces empleados para el tratamiento sistémico de infecciones
bacterianas en el ser humano.
HISTORIA
Las sulfonamidas fueron los primeros compuestos químicos utilizados para
desarrollar fármacos eficaces como antimicrobianos y pavimentaron el camino
para la revolución de los antibióticos en la medicina humana y veterinaria.3 El
primero de las sulfamidas fue el denominado Prontosil, que es un profármaco.
Los experimentos con Prontosil comenzaron en 1932 en los laboratorios
de Bayer, para entonces componente de la enorme empresa química
alemana IG Farbenindustrie AG. El Prontosil es un colorante azoico que
contiene un grupo sulfonamídico, descubierto por un equipo bajo la dirección
general del ejecutivo de Farben, Heinrich Hoerlein, sintetizado por el químico
de Bayer Josef Klarer y probado bajo la dirección del
médico/investigador Gerhard Domagk. La primera comunicación oficial sobre el
descubrimiento revolucionario no se publicó hasta 1935, más de dos años
después de que el medicamento fue patentado por Klarer y su socio de
investigaciones Fritz Mietzsch.
El Prontosil fue el primer medicamento descubierto que efectivamente podría
tratar una amplia gama de infecciones bacterianas en el interior del cuerpo.
Tenía una fuerte acción de protección contra las infecciones causadas
por estreptococos, incluidas las infecciones de la sangre, fiebre puerperal, y
la erisipela, y poseía un menor efecto sobre las infecciones causadas por otros
cocos. Sin embargo, no tuvo efecto en absoluto in vitro, ejerciendo su acción
antibacteriana solo en animales vivos. Se descubrió luego por un equipo de
investigadores franceses, liderados por Ernest Fourneau, en el Instituto
Pasteur que el fármaco se metaboliza en dos porciones dentro del cuerpo,
liberando del tinte que era la parte inactiva, un compuesto más pequeño,
incoloro y activo llamado sulfanilamida. El descubrimiento ayudó además a
establecer el concepto de "bioactivación".
El resultado fue un favoritismo global por la sulfa. Por varios años a finales de
los años 1930, cientos de empresas fabricaron decenas de miles de toneladas
de diversas formulaciones de la sulfa. Ello, aunado a la inexistencia de
requisitos de ensayos farmacológicos previos llevó al «desastre del elíxir
sulfanilamida» en el otoño de 1937, en el que al menos 100 personas
resultaron envenenadas con dietilenglicol. Esto condujo a la aprobación en los
Estados Unidos de América de la Ley Federal de Alimentos, Medicamentos y
Cosméticos de 1938. Por ser el primer antibiótico y el único efectivo disponible
en los años previos a la penicilina, las sulfonamidas continuaron prosperando a
través de los primeros años de la Segunda Guerra Mundial. Se le atribuye
haber salvado la vida de decenas de miles de pacientes, incluyendo a Franklin
Delano Roosevelt, Jr. (hijo del presidente Franklin Delano Roosevelt) (en 1936)
y a Winston Churchill. La Sulfa tenía un papel central en la prevención de
infecciones de heridas durante la guerra. El polvo de sulfa era parte del
botiquín de primeros auxilios de los soldados estadounidenses y se les decía
que esparcieran el polvo sobre cualquier herida abierta.
Muchos miles de moléculas que contienen la estructura de la sulfanilamida se
han creado desde su descubrimiento, obteniéndose formulaciones mejoradas
con mayor eficacia y menos toxicidad. Las Sulfamidas todavía se utilizan
mucho para afecciones como el acné e Infección urinaria, y están recibiendo un
renovado interés para el tratamiento de infecciones causadas por bacterias
resistentes a otros antibióticos.
MECANISMOS DE ACCIÓN
Las sulfamidas son bacteriostaticas, es decir, detienen el crecimiento de las
colonias bacterianas. Son antagonistas del ácido paraminobenzoico,
imprescindible para la síntesis del ácido fólico bacteriano. Los microorganismos
que son susceptibles a las sulfamidas requieren del PABA extracelular para la
producción del ácido dihidrofólico, un paso esencial en la producción de
las purinas y la síntesis de ácidos nucleicos. Las sulfamidas actúan como
análogos estructurales del PABA, inhibiendo competitivamente a la enzima
dihidropteroato sintasa. Al bloquear la síntesis del ácido fólico, se inhibe el
crecimiento y reproducción del germen.
Aunque las sulfas por sí solas son bacteriostáticas, combinadas
con diaminopirimidinas, como la trimetoprima, se convierten en un bactericida,
comparable a los antibióticos de amplio espectro.2
INDICACIONES
En sus acciones, las sulfamidas inhiben tanto a bacterias Gram
positivas y bacterias Gram negativas, a nocardias, Chlamydia trachomatis y
algunas protozoarios. Bacterias entéricas como la E.
coli, Klebsiella, Salmonella, Shigella, y enterobacter se ven inhibidas. Es
interesante que las Rickettsia no son inhibidas por las sulfamidas, sino que
parecen verse estimuladas por el fármaco.
Resistencias: por mutaciones y transferencia (mutación de genes) de unas a
otras. Las células de mamíferos y algunas bacterias carecen de las enzimas
que son requeridas para la síntesis de ácido fólico y dependen de fuentes
exógenas para suplir el folato. Por lo tanto, estos son organismos que no se
ven afectados por las sulfamidas. Aquellos microorganismos con resistencia a
las sulfamidas lo logran por mutaciones que ocasionan una sobreproducción de
PABA, que estimulen la producción de enzimas que tengan poca afinidad por la
sulfamida o que causen una disminución o pérdida de la permeabilidad por la
droga. La producción de la enzima dihidropteroato sintasa de baja afinidad por
las sulfamidas es a menudo codificado por un plásmido que puede ser
transmitida y diseminado con rapidez y a grandes extensiones de espacio.
brucelosis
colitis ulcerosa
infecciones gastrointestinales
infecciones respiratorias
neumonía
prostatitis
FARMACOCINETICA
Mala absorción por vía oral, se distribuye uniformemente, con distinta
capacidad de unión a proteínas. Las sulfamidas pueden ser agrupadas en tres
grupos principales, aquellas que son administradas por vía oral y son
absorbibles, los de administración oral pero no son absorbibles y los de
aplicación tópica. Las sales de sulfonamidas son administradas por vía
intravenosa. Las sulfamidas orales absorbibles se clasifican en acción corta,
media o larga, dependiendo de su vida media. Estos se distribuyen
ampliamente por los tejidos, incluyendo el líquido cefalorraquídeo, placenta y
el feto.5 Se unen a proteínas entre un 20-90%. Las concentraciones
terapéuticas alcanzan entre 40-100 g/ml y pueden alcanzar concentraciones
máximas entre 2-6 horas seguida su administración oral. Las sulfamidas y sus
metabolitos son eliminados por vía renal.
CONTRAINDICACIONES
Las sulfamidas están contraindicadas en pacientes que han tenido reacciones
alérgicas con exposiciones previas o que padecen porfiria.
Estos antibióticos no erradican los estreptococos de grupo A en pacientes con
faringitis, y no deben usarse para tratar este cuadro.
NTERACCIONES MEDICAMENTOSAS
Asociación a Trimpetoprim: inhibe las enzimas de síntesis de ácido fólico
bloqueando la síntesis de ácido fólico, potenciando así, la acción de
sulfamidas. Todas las sulfamidas tienen reacciones cruzadas alérgicas entre
ellas mismas y sus derivados, como los diuréticos inhibidores de la anhidrasa
carbónica, tiazidas, furosemida, y otros agentes, cumarínicos.
EFECTOS ADVERSOS
Las reacciones adversas más frecuentes son fiebre, sarpullido, dermatitis,
fotosensibilidad, picazón, náusea, vómito y diarrea. Asociado con la
administración de sulfamidas, aunque en menos del 1% de los usuarios, es el
potencialmente fatal síndrome de Stevens-Johnson.
Es contraindicada en mujeres embarazadas y niños menores de 6 años, ya
que produce litiasis renal, hepatitis, anemia hemólitica, Cristaluria: puede
producir insuficiencia renal aguda; puede desplazar a la bilirrubina de su unión
a proteínas, que se pueden depositar en el sistema nervioso central y dar
lesiones graves. En mujeres embarazadas las sulfas atraviesan la placenta y
estas son distribuidas en la leche materna.
En la medicina veterinaria, las fulfamidas alteran el tracto gastrointestinal de los
gatos, aumentando también su hipersensibilad. Además de que el fármaco se
cristaliza en el riñón. Otras:
reacciones alérgicas
anemias hemoliticas en deficiencias de G6PD5
anemia y leucopenia