GERARDO BOTERO ZULUAGA
Magistrado ponente
STL6165-2019
Radicación n.° 55258
Acta Extraordinaria n.º 46
Bogotá, D. C., catorce (14) de mayo de dos mil
diecinueve del (2019).
Procede la Sala a pronunciarse en primera instancia,
respecto de la acción de tutela que mediante apoderado
promovieron ANA JOSEFA VILLARRAGA DE GONZÁLEZ,
y RUBÉN GONZÁLEZ VILLARAGA, contra la SALA ÚNICA
DEL TRIBUNAL SUPERIOR DEL DISTRITO JUDICIAL DE
QUIBDÓ y el JUZGADO SEGUNDO LABORAL de esa
misma localidad, (antes Juzgado Único Laboral), trámite al
cual se vinculó al DEPARTAMENTO DEL CHOCÓ, y a las
demás partes e intervinientes en el proceso ejecutivo laboral
con radicación 27001-31-05-002-2000-00157-02.
I. ANTECEDENTES
Ana Josefa Villarraga de González, y Rubén González
Villarraga, en su calidad de sucesores procesales de su
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cónyuge y padre Gonzalo González Hinestroza, a través de
apoderado, promovieron la presenta acción con el propósito
de que les fueran amparados los derechos fundamentales al
debido proceso, igualdad, y acceso a la administración de
justicia, y los principios de seguridad jurídica, y prevalencia
del derecho sustancial sobre el procesal, presuntamente
conculcados por la autoridades judiciales accionadas.
De lo expuesto por lo accionantes, y de las pruebas
allegadas al libelo tutelar, se infiere que el señor Gonzalo
González Hinestroza, mediante Resolución n.º 401 de 1994,
el Departamento del Chocó le reconoció la pensión de
jubilación; que el referido ente territorial, « dejó de cancelar por
varios años sus mesadas pensionales», y aunque con
posterioridad le fueron reconocidas, «a través de acto
administrativo», se le causó un agravio en su patrimonio
debido a la tardanza, por lo que «a través de reclamaciones
administrativas, le solicitó al Gobernador del Chocó, el reconocimiento
de los intereses moratorios consagrados en el artículo 141 de la Ley
100 de 1993, […]».
Que en el año 2000, y en vista de que el Departamento
del Chocó «no le canceló los valores reconocidos en dicho documento»,
promovió proceso ejecutivo, radicado bajo el número
270013100220000015700, del cual conoció el Juzgado
Único Laboral del Circuito de Quibdó, allegando como título
de recaudo la Resolución n.º 401 del 14 de abril de 1994, y
la certificación de mayo 2 de 2000, expedida por el pagador
del Departamento “sobre la categoría de título»; que por auto del
26 de mayo de 2000, se libró mandamiento de pago; que « el
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proceso ejecutivo estuvo varios años suspendido, mientras el
Departamento del Chocó, estuvo sometido a la Ley 550 de 1990, la
cual se dio, debido a que ese ente cumplió con todos los pagos a los
acreedores»; que por auto de 18 de noviembre de 2008, se
ordenó reactivar el proceso, y se ordenó seguir adelante con
la ejecución; que se presentó la liquidación del crédito, y
por próvido del 21 de enero de 2009, se corrió traslado de la
misma; que el 21 de junio de 2011, se presentó liquidación
de intereses moratorios desde enero de 2009 hasta junio de
2011.
Que el 18 de mayo de 2018, reiteraron al juzgado,
decretar la medida de embargo solicitada «teniendo en cuenta
para ello la providencia de mayo 3 de 2018 dictada en la acción de
tutela con radicación 110011031500020170200701, a través de la
cual se ordenó al Honorable Tribunal Contencioso Administrativo de
Chocó, aplicar la excepción de inembargabilidad presupuestal conforme
al procedimiento previsto en el Estatuto Orgánico del Presupuesto
(Decreto 111 de 1996) y los artículos 176 y 177 del Decreto 01 de
1984, o 192, 194, 195, y 297 a 299 de la Ley 1437 de 2011, según
sea el caso».
Que por auto del 30 de noviembre de 2018, el juzgado
decretó el embargo y retención de los dineros de las cuentas
hasta un tope de $216.925.674,43, de los bancos de
Bogotá, Popular, Agrario, Av. Villas, Bancolombia, y la
Fiduagraria S.A., en las que fungiera el ente ejecutado
como titular, decisión contra la cual el ejecutado interpuso
recurso de apelación; que el 7 de diciembre de la misma
anualidad, igualmente, solicitaron «el embargo y retención del
buque de propiedad del DEPARTAMENTO DEL CHOCÓ de nombre
DORIS GIL con matrícula No. MC. 08-024 […]; empero, por
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providencia del 23 de enero de 2019, el despachó accionado
la negó por improcedente.
Que por proveído del 7 de marzo de 2019, el Tribunal
resolvió: Declarar la ILEGALIDAD DEL AUTO INTERLOCUTORIO NO.
372 DE MAYO 26 DE 2000, a través del cual el Juzgado Único Laboral
del Circuito de Quibdó, libró mandamiento de pago en este asunto»;
«Decretó el levantamiento de las medidas cautelares que pesen sobre
los bienes del demandado», y «en el caso de que alguna suma de
dinero hubiese sido entregada al ejecutante, ORDENA su devolución a
la entidad demandada».
Arguyeron, que el ad quem violó el principio de
congruencia, dado que no se limitó a estudiar el recurso de
apelación formulado por la ejecutada, consistente en si «se
accedía o no a declarar el embargo de las cuentas del Departamento
del Chocó[…]» sino que de oficio realizó un análisis al título
ejecutivo, y decidió declarar la ilegalidad de los autos
interlocutorios de mayo 26 de 2000, y 18 de noviembre de
2008, por medio de los cuales se libró mandamiento
ejecutivo, y se ordenó seguir adelante con la ejecución,
haciendo además citas inexactas y engañosas del artículo
45 de la Ley 1551 de 2012, siendo que dicha disposición se
refiere a los municipios y no a los departamentos. Además,
que se trataban de decisiones ejecutoriadas y que había
hecho tránsito a cosa juzgada.
En síntesis, que tal determinación «muestra una erosión
muy acentuada de la seguridad jurídica y la cosas juzgada, pues
desmorona por completo la intangibilidad de las sentencias
ejecutoriadas, y sin ser parte del debate en el recurso de apelación
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presentado, fue cuestionado nuevamente el proceso judicial,
desconociendo por completo que una vez transcurrido un tiempo
razonable no es posible que sean cuestionadas las decisiones que
había adquirido firmeza, lo genera por completo un desconocimiento de
los derechos fundamentales […]. Por ello, se afirma que la cosa juzgada
adquiere una dimensión sustancial; las sentencias se protegen en la
medida en que aseguran no solo seguridad jurídica, sino un minino de
justicia material, aspecto violatorio por completo por el Tribunal».
Bajo los anteriores supuestos fácticos, solicitaron dejar
sin efecto el auto del 7 de marzo de 2019, mediante el cual,
el tribunal declaró la ilegalidad del proveído del 26 de mayo
de 2000, emitido por el Juzgado Único Laboral del Circuito
de Quibdó, hoy Segundo Laboral de dicha localidad, y
ordena levantar la medidas cautelares en el proceso
ejecutivo controvertido, ordenándole tanto al tribunal como
al juzgado «RESPETAR la sentencia dictada en noviembre 18 de 2008
a través del auto interlocutorio No.º 1157, por el Juzgado Segundo
Laboral del Circuito de Quibdó», que dispuso seguir adelante con
la ejecución, y que en el término de 30 días, « emita una nueva
providencia en la que tenga en cuenta los principios de inmutabilidad
e intangibilidad de las sentencias, cosa juzgada y la seguridad
jurídica, como base de la sentencia judicial dictada a través de auto
interlocutorio Nro. 11547 de noviembre 18 de 2008, dentro del
proceso ejecutivo […]», y al ad quem «que haga valer sus poderes de
Juez y proceda a conminar de manera inmediata a la Gobernación del
Chocó, para que acate, cumpla y cancele la obligación que proviene de
la sentencia judicial dictada el 18 de noviembre de 2008 a través del
auto interlocutorio N.º 1157 por el Juzgado Segundo Laboral del
Circuito de Quibdó en el proceso con radicación 2000 – 157 dentro de
los 5 días siguientes a dicha orden, tal y como se ordenó en el auto de
junio de 2018 por parte del Juzgado Segundo Laboral del Circuito de
Quibdó», para que en consecuencia, se les « ORDENE decretar las
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medidas de embargo solicitadas […]» aplicando las subreglas para
embargar recursos incorporados al presupuesto general de la Nación,
como viene desarrollando la Jurisprudencia del Consejo de Estado».
Igualmente, pidieron que en el evento de salir avantes
sus pretensiones, se oficiara a la Procuraduría General de
la Nación, para que vigilara el cumplimiento inmediato de la
presente acción, con el fin de evitar dilaciones
injustificadas.
Mediante auto del 30 de abril de 2019, esta Sala de
Casación Laboral, avocó conocimiento, ordenó vincular al
Departamento del Choco, y a las demás partes e
intervinientes dentro del proceso cuestionado, notificar y
correr traslado de un (1) día ejerciera su derecho de defensa
si bien tenían.
Las partes e intervinientes fueron debidamente
notificados por la secretaría, conforme dan cuenta las
documentales obrantes a folios 18 a 49 del cuaderno de
tutela.
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Dentro del término concedido, el Magistrado Juan
Carlos Socha Mazo, del Tribunal accionado, expuso que las
consideraciones fácticas y jurídicas que condujeron a dicha
Sala a declarar la ilegalidad del auto del 26 de mayo de
2000, mediante el cual el Juzgado Único Laboral de Quibdó
libró mandamiento de pago en el proceso cuestionado,
quedaron plasmadas en la providencia del 7 de marzo de
2019, de la cual allegó copia.
Por su parte, el Juzgado remitió copia algunas de las
providencias emitidas al interior del proceso, incluyendo la
del 26 de mayo de 2000, a través de la cual se libró
mandamiento ejecutivo.
II. CONSIDERACIONES
De acuerdo con el artículo 86 de la Constitución
Política y a los decretos que reglamentaron su ejercicio, la
acción de tutela fue establecida para reclamar, mediante un
procedimiento de trámite preferente y sumario, la
protección inmediata de los derechos constitucionales
fundamentales, cuando quiera que éstos resulten
lesionados o amenazados por la acción o la omisión de
cualquier autoridad pública o de los particulares en los
casos expresamente previstos por la ley, siempre y cuando
no exista otro medio de defensa judicial, a no ser que se use
como mecanismo transitorio para evitar un perjuicio
irremediable.
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En ese sentido, debe entenderse que fue el querer del
constituyente, garantizar a los ciudadanos el amparo de sus
derechos fundamentales, permitiéndoles acudir ante el juez
constitucional, en procura de una orden, que luego de un
proceso ágil y eficaz, impida o suspenda el actuar que está
generando el menoscabo de los derechos cuya protección se
solicita.
En los casos como el que aquí no ocupa, donde la
solicitud de amparo se dirige contra una providencia judicial,
debe recordarse el criterio reiterado por esta Sala, en cuanto
a que el mismo, por regla general resulta improcedente y
que su admisión es excepcional, subsidiaria y residual.
Así las cosas, esta acción constitucional, solo opera
contra decisiones judiciales, en las que sea evidente y
protuberante que con las actuaciones y/u omisiones de
los operadores jurídicos, se generó un fallo que pueda
calificarse de caprichoso, arbitrario o absurdo, por carecer
efectivamente de soporte objetivo y, por lo tanto, ser el
resultado de un juicio abiertamente irracional.
En consecuencia, al no estar frente a falencias como
las antes precisadas, las decisiones proferidas por los
jueces deben permanecer incólumes, pues se encuentran
amparadas por principios como el efecto de cosa juzgada, la
presunción de legalidad de las providencias judiciales y la
autonomía e independencia de los operadores jurídicos,
estos últimos permiten que los jueces de conocimiento
tengan un amplio margen de libertad en cuanto a la
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valoración probatoria y la aplicación de criterios e
interpretaciones jurídicas en que fundamentan sus
decisiones.
En el presente asunto, la discusión se contrae a
establecer si el Tribunal accionado, transgredió los derechos
fundamentales de los tutelantes, al declarar la ilegalidad del
auto interlocutorio de 26 de mayo de 2000, a través del cual
el Juzgado Único Laboral del Circuito de Quibdó, libró
mandamiento de pago en el proceso ejecutivo con
radicación 27001310500220000015702, promovido por
Gonzalo González Hinestroza contra el Departamento del
Chocó, proveído que aduce el accionante, se encontraba
ejecutoriado y además había hecho tránsito a cosa juzgada,
por lo que era inmodificable.
En efecto, al analizar la providencia cuestionada se
tiene que el tribunal, en un primer escenario, hace un
recuento procesal del asunto, se refiere a los recursos de
apelación formulados por partes contra el auto del 28 de
noviembre de 2018, que decretó el embargo y retención de
los dineros de la cuentas bancarias del ejecutado, en
cuantía de $216.925.674,43, y fijó los problemas jurídicos
en establecer si era procedente la medida de embargo
decretada el 28 de noviembre de 2018, « sobre los dineros que el
Departamento del Chocó, que tenga en bancos de la ciudad, cuando a
decir de apoderado judicial del ente territorial demandado el
Departamento solo actúa ante la falta de Personería de la Asamblea
Departamental del Chocó, que es el responsable de la obligación por la
que se ejecuta», y si esa medida procedía sobre «el Buque de
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propiedad del Departamento del Chocó, de nombre Doris Gil, con
matricula inmobiliaria Nro. M 08-024, matriculado en Turbo, Arqueo
Bruto 117.80; distintivo de llamada HJKL».
Empero lo inmediatamente anterior, hizo la siguiente
precisión: «Previo a resolver los problemas jurídicos emanados del
presente asunto, y no obstante que el proceso en referencia ha subido
a este Tribunal en varias oportunidades por recursos contra autos que
resuelven medidas, concedidos en efecto devolutivo, lo que implica
resolverlos consultado la copia del proceso, en esta ocasión se solicitó
en préstamo el cuaderno original y se realizará un control oficioso de
legalidad de los títulos ejecutivos aportados al presente proceso, toda
vez que del estudio de los documentos aportados se encuentran que
estos no prestan mérito ejecutivo, por sustracción de materia se haría
innecesario dar solución a los problemas jurídicos planteados».
En ese orden, luego de reproducir el artículo 497 del
Código Procesal Civil, y 100 y 488 del Código Procesal
Laboral, de referirse a los requisitos que deben cumplir los
documentos que sirven como título ejecutivo, consistentes
en que la obligación que se pretenda ejecutar debe ser
clara, expresa, exigible, que emane del deudor o de su
causante y que constituya plena prueba contra el deudor, y
de analizar los documentos aportados por el ejecutante
como base del recaudo, esto es, la Resolución nº 401 del 14
de abril de 1994, y la Constancia expedida por el Tesorero -
Pagador del Departamento del Chocó de fecha 22 de mayo
de 1999, destacando del primer documento, que «si bien
presenta constancia de ser auténtica fotocopia tomada del original que
obra en el expediente, no dice que es primera copia que preste merito
ejecutivo en los términos que señala el artículo 115 del C.P.C.», y del
segundo, que «carece del requisito de ser primera copia que se
expide de su original y presta mérito ejecutivo». Además, que no
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cumplía las exigencias del artículo 448 del CPL, de ser
clara, expresa y exigible, en tanto que si bien se hacía
referencia a una obligación a favor del demandante y en
contra del demandado, «no proviene del ordenador del Gasto que
es el Gobernador, sino del pagador, y no existe documento de acto
delegación en tal sentido, luego, en tales condiciones no puede
afirmarse que la obligación provenga del deudor»
Bajo ese escenario precisó, que «De acertarse el
cumplimiento de este requisito es estas condiciones, sería tanto como
permitir que el mismo el documento pudiera ser utilizado para varias
demandas ejecutivas. De manera que al librarse mandamiento
de pago teniendo como título base la obligación la
mencionada documentación, el juez carece de apoyo
probatorio que le permita la aplicación del supuesto legal en
el que se sustenta la decisión, al no contar con la
suficiencia legal para prestar mérito ejecutivo, lo cual
constituye un auto ilegal que no ataba y debía corregirse, y
en ese sentido se había pronunciado el Consejo de Estado
en Auto 17583 de 2000 y esta Sala de Casación en proveído
32964 del 23 de agosto de 2008.
En ese orden, y con apoyo en lo preceptuado en el
artículo 29 de la Ley 1395 de 2010, que adicionó el 497 del
C.P.C., resolvió declarar la insubsistencia del mandamiento
de pago emitido en el proceso controvertido, y ordenó el
levantamiento de las mediadas de embargo que pesaba
contra el ente territorial Departamento del Chocó, y la
devolución por parte del ejecutante de los dineros que
hubieren recibido en razón del mentado proceso.
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Del anterior proveído, resulta claro para la Sala que el
ad quem, luego de realizar un control de legalidad al título
ejecutivo, con apoyó jurisprudencial y en aplicación del
inciso adicionado al artículo 497 del C.P.C., por artículo
29 de la Ley 1395 de 2010, destacó que los dos documentos
allegados como soporte del mismo, vale decir, la Resolución
n.º 401 de 1994 y certificación, carencia de la constancia de
«ser primera copia», a que se refería el artículo 115 del Código
de Procedimiento Civil. Además, de que la referida
certificación, por una parte, se trataba de una constancia
de lo adeudado al demandante, más no del reconocimiento
de una obligación por el empleador, y por otra, no provenía
del ordenador del gasto, cuál era el Gobernador, sino del
pagador, sin que mediara acto de delegación en ese sentido,
por lo que en tales condiciones, el a quo no debió librar
mandamiento ejecutivo, al no tener apoyo probatorio para
hacerlo.
La anterior determinación es razonable, pues estuvo
soportada en las pruebas arrimadas al proceso
cuestionado, y en el marco jurídico, relacionado con el
control de legalidad dispuesto en el inciso del artículo 497
del Código de Procesal Civil, y actualmente, regulado en el
artículo 132 del Código General del Proceso, que habilita al
juez, entendiéndose también juez plural, dejar sin valor ni
efecto, las providencias ilegales, siempre y cuando no se
trate de una sentencia, así les dispuso en proveído del 26
de febrero de 2008, con radicación 34053, en la que se
señaló:
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«(…) Bastante se ha dicho que el juez no puede de oficio ni a
petición de parte revocar, modificar o alterar un auto ejecutoriado, pero
también, que el error cometido en una providencia no lo obliga a
persistir en él e incurrir en otros, menos cuando su causa, como en este
caso ocurrió, fue precisamente otro error. Por lo dicho, debe atenderse
el aforismo jurisprudencial que indica que “los autos ilegales no atan al
juez ni a las partes” y, en consecuencia, apartarse la Corte de los
efectos de la mentada decisión (…)».
Planteamiento fue reiterado mediante sentencia
STL2640-2015, en la que al respecto se dijo:
« (…) Los autos ilegales no atan al juez ni a las partes para
continuar el yerro o edificar en el error decisiones posteriores y por
consiguiente, por ser decisiones que pugnan con el ordenamiento
jurídico, no se constituyen ley del proceso, ni hacen tránsito a cosa
juzgada al enmarcarse en una evidente o palmaria ilegalidad, sino que
ello genere una cadena de errores judiciales cometidos con anterioridad
(…)».
Por lo antes expuestos, esta Corporación considera que
el amparo solicitado no está llamado a prosperar, pues no
se observa que la providencia a través de la cual se revocó
la decisión de librar mandamiento de pago, y ordenó el
levantamiento de las medidas cautelares que pesaban sobre
los bienes del demandado, haya tenido una motivación
insuficiente; por el contrario, se aprecia que la misma fue
producto de un estudio cuidadoso y cauteloso del
expediente original del proceso, que dio como resultado la
derogatoria de la decisión precitada, al percatarse que los
documentos allegados al procesos como soportes del título
ejecutivo, no cumplían los requisitos exigidos por la ley para
tal efecto.
No sobra precisar, que la constancia de ser primera
copia, que echó de menos el sentenciador en los referidos
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documentos que se presentaron como título ejecutivo, para
la época en la que se dictó el auto de 26 de mayo de 2000,
era totalmente exigibles, pues así lo estipulaba el artículo
115 del C.P.C., dado que fue solo a partir de la vigencia del
artículo 114 del C.G.P., que basta respecto de la
providencia que se pretende utilizar como título ejecutivo,
que tenga la constancia de ejecutoria.
Conforme a las anteriores consideraciones, se negara
el amparo constitucional solicitado, al no observarse
vulneración alguna de los derechos fundamentales
invocados por los accionantes.
De otra parte, en consideración al deber de denuncia
que le asiste a esta Corporación, se ordenará compulsar
copias a la Fiscalía General de la Nación, y a la Sala
Disciplinaria del Consejo Superior de la Judicatura, para
que se investiguen penal y disciplinariamente el actuar de
quien fungió como juez, y demás personas que actuaron en
el trámite del proceso ejecutivo con radicación n.º 27001-
31-05-002-2000-00157-02.
III. DECISIÓN
En mérito de lo expuesto, la Corte Suprema de
Justicia, Sala de Casación Laboral, administrando justicia
en nombre de la República y por autoridad de la ley,
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RESUELVE
PRIMERO: NEGAR la acción de tutela impetrada, por
las razones expuestas en las motivaciones de esta
providencia.
SEGUNDO: NOTIFICAR a los interesados, en la forma
prevista en el artículo 30 del Decreto 2591 de 1991.
TERCERO: ORDENAR la compulsa de copias a la
Fiscalía General de la Nación, y a la Sala Disciplinaria del
Consejo Superior de la Judicatura, para que se investiguen
penal y disciplinariamente el actuar de quien fungió como
juez, y demás personas que actuaron en el trámite del
proceso ejecutivo con radicación n.º 27001-31-05-002-
2000-00157-02.
CUARTO: REMITIR el expediente a la Corte
Constitucional para su eventual revisión, si esta decisión no
fuere impugnada.
Notifíquese y cúmplase,
RIGOBERTO ECHEVERRI BUENO
Presidente de la Sala
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FERNANDO CASTILLO CADENA
CLARA CECILIA DUEÑAS QUEVEDO
JORGE LUIS QUIROZ ALEMÁN
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