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Herrera Farfan Torres Carrillo 2023. IAP Metodologia

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ORLANDO FALS BORDA

Y LA INVESTIGACIÓN
PARTICIPATIVA

Nicolás Armando Herrera Farfán

Alfonso Torres Carrillo


Editor: Asdrúbal Sánchez

© Editorial Laboratorio Educativo, SAS, 2023


Bogotá – Colombia
Tel.: +57 1 5801484 – 312 3894915
ISBN: 978–628–95516–1–7

www.editoriallaboratorioeducativo.com
[email protected]

Queda rigurosamente prohibida sin la autorización escrita de los titulares del


«copyright», bajo las sanciones establecidas en las leyes, la reproducción total
o parcial de esta obra por cualquier medio o procedimiento, comprendidos la
reprografía y el tratamiento informático, y la distribución de ejemplares de ella
mediante alquiler o préstamos públicos.
Índice

Introducción 9
Capítulo 1 11
Orlando Fals Borda, pionero de la investigación
acción participativa 11
Presentación 11
1.1. Formación e influencias tempranas (1925–1958) 12
El ambiente familiar 12
El Colegio Americano y la iglesia presbiteriana 14
Primeros encuentros con la realidad colombiana
y los campesinos 17
1.2. Formación como sociólogo y aporte a la
institucionalización de la sociología (1959–1962) 21
Estudios formales de sociología 21
Primeras investigaciones sociológicas 23
Institucionalización de la sociología colombiana 25
Entre la Reforma Agraria y la Acción Comunal 27
Creación del Departamento/Facultad de Sociología 28
1.3. Radicalización intelectual (1962–1972) 30
El libro La Violencia en Colombia 31
Las iglesias cristianas frente a los problemas sociales 33
Marquetalia 34
Una teoría de la subversión 35
La sociología comprometida 36
1970: el «año cabalístico» 38
1.4. La gestación de la Investigación Acción Participativa
(IAP) (1971–1977) 39
Los Centros de Estudio 40
La Rosca de Investigación y Acción Social 41
La experiencia con la ANUC 45
La revista Alternativa y el fin de La Rosca 48
Elaboración conceptual a partir de la trayectoria
de La Rosca 51
5
1.5. Formulación y divulgación de la IAP a partir de sus
aprendizajes y elaboraciones en terreno (1977–1990) 55
El Simposio Mundial de Cartagena 55
Hacia una «ciencia popular» 56
La Historia doble de la Costa 58
1.6. Expansión y reconocimiento a escala mundial
de la nueva propuesta investigativa y mayor participación
en la política del país (1991–2008) 60

Capítulo 2 63
Fundamentos y criterios metodológicos
de la Investigación Participativa
Presentación 63
2.1. Los antecedentes remotos y recientes 64
Las primeras rupturas al canon 64
El método de experimentación por participación 65
La metodología de La violencia en Colombia 66
El método de estudio acción e investigación militante 67
Cuestiones de metodología aplicada 73
Problemas y alcances actuales de Investigación Activa 79
2.2. Nacimiento de la Investigación Acción Participativa 81
Frutos del caminar previo 81
Aportes del Simposio de Cartagena 83
Ciencia popular y poder popular 86
Debates sobre la investigación participativa
en Cali y Buenos Aires 96
Balance del camino recorrido: reflexiones,
cooptaciones y convergencias 100
2.3. Otras tradiciones y propuestas metodológicas
participativas 105
Paulo Freire y la investigación temática 105
Joao Bosco Pinto y la Investigación Acción 107
Anton De Shutter: la investigación participativa
en la educación de adultos 110
Carlos Rodrigues Brandão: investigación participante
desde la educación popular 112
Tomás R. Villasante, sociopraxis y
metodologías participativas 115

6
2.4. Actualización de los fundamentos
de la Investigación Participativa 118

Capítulo 3 127
Diseños metodológicos y técnicas participativas
Presentación 127
3.1. Rutas metodológicas sugeridas por Fals Borda
y su equipo 128
Las «coordenadas metodológicas» de La Rosca 128
Cuestiones de metodología aplicada
a las ciencias sociales 131
3.2. Otros diseños metodológicos de investigaciones
participativas 136
El modelo de Investigación Acción propuesta
por Bosco Pinto 136
El diseño de una investigación participativa
según Le Boterf 143
El proceso de una Investigación Acción Participativa
desde la socio–praxis 149
Investigación participativa con organizaciones sociales 154
La recuperación colectiva de la historia como
investigación participativa 160
3.3. Estrategias y técnicas participativas de investigación 167
Técnicas usadas en el inicio de la Investigación Acción
Participativa 169
Los dispositivos de activación de memoria
en la Recuperación Colectiva de la Historia 171
Técnicas participativas usadas en la sociopraxis 173
Otras técnicas participativas 180
Recomendaciones para el uso de técnicas
en investigación participativa 184

Bibliografía 186

7
Capítulo 3
Diseños metodológicos y técnicas
participativas

Presentación
La lectura de los dos primeros capítulos del libro nos ha
permitido reconocer que la investigación participativa tiene
unos orígenes y una historia y unos principios y criterios
metodológicos, que también se han construido a lo largo de
dicha historia. Dentro de esta tradición metodológica, estos
principios y criterios fundamentan las prácticas investigativas
concretas, y a su vez, dichas prácticas son la fuente principal de
esta construcción epistémica y metodológica, así estén también
influidos por conceptualizaciones elaboradas desde diferentes
corrientes y autores.
Desde las prácticas específicas de investigación también
se han venido prefigurando rutas metodológicas, así como
utilizando y creando estrategias y técnicas investigativas que
procuran ser coherentes con el acervo de elaboraciones y
reflexiones metodológicas presentadas en el capítulo previo. Este
capítulo tiene como propósito presentar algunas de estas rutas y
diseños metodológicos, así como algunas estrategias y técnicas
de producción y análisis de datos y relatos, provenientes de la
experiencia y escritura de diversos investigadores participativos.
Como se verá, no se trata de establecer un único diseño
investigativo, dado que las metodologías participativas se
caracterizan por su flexibilidad, contextualismo y creatividad.
Sin embargo, consideramos pertinente que quienes se inicien o
se afiancen como investigadores e investigadoras participativas
manejen un repertorio de diseños, estrategias y técnicas a los

127
cuales puedan acudir para recontextualizarlas a sus propias
temáticas, intereses, propósitos y sujetos involucrados: así mismo,
es una invitación a la imaginación y creación metodológica, pues
siempre cada nueva investigación tiene la posibilidad de inventar
nuevas estrategias y técnicas de trabajo.

3.1. Rutas metodológicas sugeridas por


Fals Borda y su equipo

Como hemos señalado, en las publicaciones sobre las nacientes


metodologías participativas (Estudio–acción, Investigación
militante e Investigación Acción en IAP) de Fals Borda y La Rosca,
el énfasis estuvo en su justificación y fundamentación política,
epistemológica y metodológica y no tanto en el establecimiento
de diseños lineales para su operacionalización. Sin embargo,
en todos los casos y a partir de su experiencia acumulada,
señalaban algunas rutas o momentos, decisiones y acciones que
recomendaban tener en cuenta para la puesta en práctica de
dichas metodologías. A continuación, las sintetizamos.
Como podemos verlo en el primer capítulo, Orlando Fals Borda,
aún antes de la formulación explícita de la nueva metodología que
finalmente se conocería como Investigación Acción Participativa
en el Congreso Mundial de Cartagena (1977), formuló junto
con sus compañeros de la fundación La Rosca, unos criterios
metodológicos (capítulo 2) y unas posibles rutas metodológicas.
A continuación, retomamos la que proponen en los escritos Causa
popular, ciencia popular (1972) y en el texto no publicado, escrito
junto con Augusto Libreros (1974).

Las «coordenadas metodológicas» de La Rosca


En el capítulo 3 de Causa popular, ciencia popular dedicado a la
investigación militante, y una vez han expuesto sus fundamentos
políticos y teóricos del método estudio–acción, se refieren a unas
«coordenadas metodológicas», entendidas como unas etapas y
acciones para tener en cuenta (Bonilla y otros, 1973, p. 38 a 50),
las cuales sintetizamos:

128
A. Acercamiento (antes de la Acción)
1. Antes de ir a la región, sindicato o barrio, es necesario
informarse sobre ese territorio, organización o población a
partir de información ya existente y entrevistas informales.
2. Ir al lugar para hacer un reconocimiento inicial que
puede incluir: visitas, consulta a instituciones que posean
información, conversar con profesionales que trabajen
en la región o con esa población, visitar organizaciones
sindicales, campesinas y cooperativas, conversar con
sacerdotes, maestros u otras personas claves del lugar.
Con esta información, identificar personas, instituciones
u otros grupos sociales que puedan llegar a ser aliados a
corto, mediano o largo plazo; también para identificar
grupos políticos presentes en el sector y hacer un primer
análisis de clases y luchas en la región y de su historia y
carácter estructural de los conflictos. Además, reconocer
la presencia institucional, los planes de desarrollo
socioeconómico y las formas de control del sistema;
finalmente, «estudiar las características culturales y
étnicas de la región y determinar provisionalmente, cuáles
son los elementos que han jugado un papel importante
en las luchas» (Bonilla y otros, 1972, P. 43). Una vez
realizados estos estudios previos, viene lo más importante:
el conocimiento «desde dentro» a través de contactos y
relaciones políticas, de personas claves que expresen su
compromiso con la causa, tal como lo aconsejaban los
investigadores militantes de Vietnam.

B. Conocimiento a través de la Acción.


Como el propósito central de la investigación militante es
la transformación de la sociedad, este compromiso implica el
siguiente itinerario:
1. Analizar la estructura de clases de la región o zona
2. Tomar con estos sectores o grupos claves, los temas y
enfoques que deben estudiarse con prioridad, de acuerdo
con el nivel de conciencia y acción de estos

129
3. Buscar las raíces históricas de las contradicciones que
dinamizan la lucha de clases en la región
4. Devolver a esos sectores o grupos claves los resultados
de la investigación con miras a lograr mayor claridad y
eficacia en su acción. Ello obedece a una exigencia ética
del investigador e investigadora militante de devolver
a las bases populares el conocimiento producido; ese
conocimiento devuelto se convierte en una herramienta
de formación y de lucha
Como balance de este itinerario, se retoman algunas ideas
básicas como:
a) Que estas investigaciones se deben realizar con los grupos
de base y sus organizaciones
b) Que la producción investigativa se dirige primeramente a
estos y en su propio lenguaje
c) Para ello, se requieren formas adecuadas de comunicación,
creándose un «nuevo» idioma más claro que el de la ciencia
tradicional
d) Que los conceptos e hipótesis emergentes encuentren
conformación en el contacto y práctica directa con estos
sectores y grupos claves y no tanto en los «grandes»
pensadores
e) Las decisiones sobre investigación y acción no pueden
tomarse desde arriba hacia abajo, ni desde un escritorio,
sino con los sectores claves y sus organizaciones
A nivel de técnicas, se plantea el uso de algunas que permitan
la «incentivación» de la gente a participar de la investigación,
tales como la «recuperación crítica» de la historia desde archivos
y saberes culturales de la gente; esta incentivación de las
comunidades, además de elevar su nivel de conciencia política, las
motiva a ser copartícipes de las investigaciones y de las acciones
propuestas. En fin, el uso de técnicas en investigación militante,
se basan en el común acuerdo con las bases y buscan fortalecer su
poder de decisión sobre sus asuntos.

130
Cuestiones de metodología aplicada a las ciencias sociales
Como se señaló en el primer capítulo, Fals Borda escribió en
1974 con su compañero de FUNDARCO Augusto Libreros, el
libro Cuestiones de metodología aplicada a las ciencias sociales, el
cual nunca se publicó, pero que es importante retomarlo pues
es un eslabón clave en el proceso de elaboración de la IAP. En el
cuarto capítulo «Generación del conocimiento» proponen cinco
pasos para la generación del conocimiento desde la IA:
a) Trabajo documental, incluyendo la consulta bibliográfica
y de archivos (institucionales o «de baúl»), que permita
información suficiente del medio en el que se va a trabajar;
esto sugiere el uso de un cuaderno de notas (o diario de
campo) y el desarrollo de fichas de lectura. Aquí cobran
un valor destacado los denominados «archivos de baúl»,
es decir, aquellos conservados por la gente, que contienen
valiosa información relacionada con las luchas populares y
que se constituyen en «una reserva de información popular
que equilibra la versión burguesa o elitista (de clase alta)
de la historia» (Fals Borda y Libreros, 1974, p. 4).
b) Primer acercamiento al terreno, que implica el
reconocimiento inicial mediante el contacto con cuadros o
personal de confianza; entrevistas a dirigentes, profesionales
o personal informado; consulta de instituciones públicas
o privadas relevantes; visita a sedes de organizaciones
populares; averiguación y diagnóstico de grupos políticos
existentes; inventario de formas directas o indirectas de
control y represión; y, análisis de los planes de desarrollo
socio–económicos vigentes.
c) Marco de referencia, que se establece por medio de
hipótesis y modelos teóricos. Este marco debe ser flexible,
dúctil, adaptable y modificable de acuerdo con los datos y
evidencias de la realidad para evitar que sea éste el que se
imponga sobre la realidad.
d) Técnicas simples de análisis, que pueden ser el estudio de
caso, la encuesta y el formulario (o cuestionario), que
deben adaptarse a las realidades presentes y al nivel de
preparación de la gente. Además, puede usarse la entrevista

131
grabada a personas mayores y enemigos de clase social,
el registro del folclor popular, y la lectura de diversos
materiales (como libros, capítulos, artículos o testimonios)
que puedan tener un efecto educativo o aclaratorio.
e) Autoinvestigación popular, que se constituye en el último
paso, la meta final de la IA. Consiste en que sean los
propios grupos y comunidades quienes adelanten sus
investigaciones de manera autónoma y sin la presencia
externa, pues esto asegura la continuidad de la acción
teórico–práctica iniciada. Se trata de una experiencia
educativa colectiva que reconoce, elabora y estimula
la potencia creadora popular: el saber del pueblo. Para
alcanzarlo, además de seguir rigurosamente los pasos
anteriores, se requiere luchar contra la dependencia
cultural y económica, descubrir dichas potencias creadoras
e inventivas, palear el analfabetismo y los complejos de
inferioridad populares, y abrir oportunidades para el
desarrollo colectivo de la investigación. Esto último puede
estimularse a través de diversos materiales e insumos:
audios, videos, audiovisuales y fotografías; textos (folletos
ilustrados, informes, apuntes) y desarrollo de espacios
específicos: cursillos de base, grupos de estudio, seminarios,
debates y mesas redondas.

El quinto capítulo («Recuperación crítica») se constituye en el


primer esfuerzo de sistematización de esta técnica investigativa,
que articula investigación histórica (revisión documental) y
acción social (observación de la realidad), parte desde el punto de
vista de las clases explotadas para adelantar un «examen crítico»
de la realidad y que fuera practicada de manera pionera por Marx.
La Recuperación Crítica de la Historia (RCH) considera cinco
aspectos:
a) toda sociedad y grupo social tiene una historia y un
pasado; este acerbo/patrimonio histórico es transmitido
generacionalmente, pero en las sociedades divididas en
clases dicha transmisión es desfavorable, presentándose
tergiversaciones nefastas o procesos de expropiación/

132
apropiación por parte de las clases dominantes
b) de allí que toda historia social sea historia de la lucha de
clases y la explotación, que asume formas variadas
c) sin embargo, la dominación nunca es total ni definitiva,
pues las clases explotadas cavan trincheras para contener
importantes fuerzas de insumisión contra la explotación
d) dicha explotación se da a dos niveles relacionados
de expropiación: estructurales, del nivel material de
producción (plusvalía propiamente dicha) y súper–
estructurales, del nivel de las ideas y las manifestaciones
culturales
e) así, la cultura de las clases subalternas termina permeada
por la alienación producida por la ideología dominante, lo
cual exige un examen crítico

De otro lado, la RCH exige el desarrollo de dos pasos prácticos


relacionados dialécticamente: 1. recuperación documentaria
del pasado a través de: a) consultas de archivos (oficiales o «de
baúl»); b) entrevistas y conversaciones con mayores o protagonistas
de las luchas pasadas («archivos vivientes»); c) observación
directa de la realidad; y, d) lectura cuidadosa y no reverencial de
escritos de la vida social hecha por «sabios populares» que deben
complementarse con diálogos con ellos; (p. 6) y, 2. recuperación
crítica propiamente dicha, que se desarrolla mediante: a) la
verificación de los datos recolectados; b) la devolución de lo
hallado a sus dueños legítimos para refrescar la memoria de las
personas mayores y enseñar a las jóvenes, permitiendo, de paso, el
reencuentro generacional con la historia propia, contribuyendo así
a una «primera toma de conciencia» (la «aprehensión de la historia»
de Lukács) y generando confianzas hacia quien investiga; y, c) el
auto–reconocimiento histórico que potencia el recuerdo inicial,
fortaleciendo el proceso de investigación, pues refina el horizonte
de indagación y lo convierte en una tarea y aventura colectiva.
La RCH hurga el pasado para discernir en él los elementos
(métodos), prácticas o lecciones (errores) que puedan ser útiles
para la acción presente en la defensa de los derechos alcanzados
y en el desarrollo del cambio revolucionario, alejándose del

133
reformismo. Como su punto de partida son el presente y el
futuro, busca «contribuir a que las clases explotadas mediante su
acción organizada aprendan a golpear el sistema en sus eslabones
más sensibles» (p. 12). No se vuelve al pasado con reverencia
nostálgica o contemplativa, sino con el propósito de hacerle dar
lo que pueda para el nuevo tiempo en las nuevas condiciones.
La RCH apunta a la desmitificación de la historia, permite
leer páginas prohibidas, veladas, y/o profanar el relato oficial
difundido por la clase dominante.
Por todo lo anterior, la RCH no es neutral, sino que toma
partido de clase y asume como propios los objetivos de las clases
oprimidas. Esto exige un proceso de enseñanza–aprendizaje–
enseñanza entre pueblo y equipo investigador donde se rompen
los esencialismos y purismos de que todo es bueno (si lo dice
el pueblo, es antiguo o nacional) o malo (si lo dicen otros, es
reciente o extranjero). De esta manera, el pasado es «trillado,
juzgado, analizado y su alcance puesto a prueba por la práctica
política de las propias clases explotadas, en búsqueda de su propia
emancipación» (p. 16). En últimas se trata de esclarecer el pasado
para agilizar el cambio social, haciéndole, como dice Marx, «que
revele su secreto».
El capítulo 6 «Devolución Sistemática» avanza sobre una
definición de la manera de devolver el conocimiento a los grupos con
los cuales se trabaja. El punto de partida es ético: hay que devolverle
al pueblo todo lo que le pertenece, incluido el conocimiento. El
compromiso que esto exige rompe los diques separadores entre
«sujeto» y «objeto» estableciendo vasos comunicantes entre sí,
conformando, simplemente, cuadros científicos, cuyas diferencias
son de experiencia, origen o dedicación.
Dado que la información recolectada y el conocimiento
derivado han sido sistematizados lógicamente mediante reglas
analíticas claras (capítulo 4), la devolución es sistemática. No
obstante, en la IA se espera que esta devolución haga parte del
proceso mismo de la investigación, es decir, que no sea epilogal,
sino que se constituya en una «experiencia científica» cuya
evaluación alimente el camino del estudio–acción (p. 2).
El principio fundamental de la Devolución Sistemática

134
(DS) es el maoísta «De las masas a las masas», que consiste en
partir de las masas, recogiendo sus ideas y prácticas, y una vez
sistematizadas mediante el estudio, regresárselas a ellas para que
se las (re)apropien y las traduzcan en acción. La regla de oro de
la DS es la comunicación eficaz, que exige conocer a las personas
destinatarias y desarrollar los niveles de comunicación.
El conocimiento de las personas destinatarias trae aparejadas
algunas necesidades: a) el despojo y abandono de toda autoridad
auto–atribuida de quien investiga, a fin de reconocer el saber y
la experiencia popular (conocimiento vivencial); b) trabajar y
elaborar con la gente los espacios culturales (v.g. seminarios, mesas
redondas, cursos, conferencias) y los materiales (p.e. boletines,
periódicos, folletos, libros) que se requieran; y, c) acondicionar
los medios masivos de comunicación a las necesidades concretas
de las bases y a las exigencias de la lucha popular.
Y, en cuanto a los niveles de comunicación, proponen tres:
1. personal analfabeta y gente de base, en el que se combina
la gráfica (dibujo) con explicaciones, cuyo mejor ejemplo es el
folleto ilustrado (fanzine, o secuencia de diapositivas), que debe
equilibrar humor y realismo, usar lenguajes sencillos (frases cortas
y giros populares) y acudir a formas directas de comunicación
como el recurso del «narrador», quien puede criticar lo que ve o
impartir consignas; 2. cuadros de base, mediante la elaboración
de relatorías o monografías breves, sin frases complejas o párrafos
largos, y cuya redacción facilite la lectura en voz alta; el mejor
ejemplo es el cuento–denuncia y el mejor formato es el libro
de bolsillo; y, 3. cuadros científicos y especialistas, a través de
libros completos y tesis académicas que dan cuenta de estudios
avanzados ligados a las necesidades populares de trabajo y lucha,
y en los cuales se desarrollan marcos referenciales, se discuten
teorías y conceptos, se dibujan mapas, gráficos y cuadros, y se
citan fuentes diversas, incluida la bibliografía actualizada. Los
resultados de todos los niveles mantienen sinergias, diálogos y
«traducciones» interrelacionadas.
Además, más allá de los textos, puede apelarse al uso de otros
formatos y herramientas según sea el caso, la disponibilidad y las
necesidades: piezas de audio (canciones y programas de radio)

135
e imagen (diapositivas, afiches y fotografías), audiovisuales
(películas y sonovisos), periódicos murales, teatro y títeres.
Finalmente, señalan que la publicación de los materiales debe
sujetarse a las necesidades y a la conveniencia de la lucha popular,
cuidando siempre que la información no sea usada por el enemigo.
Por ello, en ocasiones se necesita la reserva o la restricción de la
circulación, y en todo caso, primero debe ser socializada con las
bases antes de difundirse por otros medios.

3.2. Otros diseños metodológicos de


investigaciones participativas

A partir de las experiencias y elaboraciones conceptuales


y metodológicas de La Rosca y de Fals Borda, otros colectivos
de investigadores de América Latina y el mundo fueron
construyendo sus propias propuestas metodológicas, las
cuales asumieron diferentes denominaciones, conforme a la
especificidad de sus influencias, finalidades y contextos de
emergencia. Ya en la actualidad, podemos reconocer numerosas
modalidades investigativas, estrategias y técnicas que se auto
reconocen como participativas. A continuación, nos referimos a
algunas metodologías y diseños que han emergido en América
Latina y España, dada nuestra cercanía a las mismas, tales como
la Investigación–acción, la pesquisa participante, la recuperación
colectiva de la historia y la sociopraxis. Como sabemos que hay
muchas más, este ejercicio es también una invitación a que los
lectores y lectoras emprendan sus propias exploraciones.

El modelo de Investigación Acción propuesta por


Bosco Pinto
Para Marcela Gajardo (1982), Bosco Pintó procuró hacer
confluir las tradiciones educativa (Freire) y sociológica (Fals
Borda), de la investigación participativa. Su mayor contribución
fue la elaboración de un diseño operativo basado en fases
cíclicas que podemos describir como: Acción–reflexión, y en
su connotación operativa como: recolección de información en

136
procesos activos, discusión de la información y elaboración de
directrices para la acción social.
En otras palabras, empieza un ciclo nuevo de la investigación–
acción cuando los resultados de nuestra acción común se analizan
por medio de una nueva fase de recolección de información.
Luego el discurso acerca de las informaciones recomienza con la
meta de elaborar nuevas orientaciones para los procesos de acción
o las modificaciones de los procesos antiguos. A continuación,
presentamos la secuencia metodológica de la investigación acción
propuesta por Bosco Pinto (Torres, 1997; Gajardo, 1982 y 1985):
Primer Ciclo:
a) La Recolección de Información. A la base de un proyecto
de investigación–acción siempre hay unas preguntas que
se intentan resolver, preguntas que se derivan implícita
o explícitamente de un análisis de la realidad de las
comunidades y de la experiencia práctica acumulada del
investigador, realizada a la luz de la teoría y mediado por
la intencionalidad social y política del investigador. Es
decir, que las preguntas que dan origen al proyecto ni son
neutras ni «emanan por generación espontánea» de los
procesos de acción.
A través de distintas formas o procedimientos recoge
información sobre la situación local respecto a las
preguntas orientadoras.
b) El discurso. Se comparan las diversas informaciones
obtenidas, de manera que se logre una primera imagen
a juicio de la situación que se convierta en el contenido
principal de la reflexión, del discurso. En este primer
ciclo, quienes participan en el proceso inician la discusión
y buscan un consenso básico que, en este momento,
a pesar de ser vago y excluir tópicos de desacuerdo,
permite formular algunos principios reguladores de la
acción y el diseño de una estrategia o plan que oriente
metodológicamente dicha acción.
c) La Acción Social. Se sigue así, con un momento de
implementación o ejecución de las actividades diseñadas,
las cuales tendrán que ser evaluadas. Esta evaluación

137
requiere de nuevos procedimientos de recolección de
información que dan comienzo al segundo ciclo del
proceso.

Joao Bosco Pinto asumiendo el modelo cíclico descrito


anteriormente, lo ha ido operacionalizando en niveles cada
vez más concretos a partir de su experiencia. Identifica los tres
componentes de cada ciclo como momentos; se quiso evitar la
palabra etapa, puesto que ésta parece indicar un conjunto de
actividades y acciones que deben ser agotadas antes de iniciarse
la siguiente. El término momento indica mejor el énfasis que se
quiere dar a un determinado tipo de intención o propósito.
En cada momento precisa fases determinadas por objetivos
específicos que se operacionalizan en pasos los cuales representan
las actividades que desarrolladas sistemáticamente conducen al
logro de los objetivos específicos y a más largo plazo del objetivo
general. Los momentos del proceso se identifican con los ya
descritos al referirnos al modelo cíclico, aunque son denominados
en forma diferente:
Primer momento: Investigativo, coincide con el proceso de
recolección de información descrito
Segundo momento: Tematización, se identifica con el proceso
de argumentación y reflexión en el discurso.

1) Momento Investigativo:
El objetivo central de este momento es la producción de
conocimiento orientado a la comprensión de la problemática de
los grupos implicados. Para lograrlo se plantean cuatro fases:

Fase a)
Elaboración de un marco teórico común que permita articular
las informaciones, indicadores y datos con la teoría social. Para
lograrlo se plantean como pasos:
Delimitar la región y recolectar la información disponible
sobre ella
Sistematizar la información
Redactar un marco teórico y las hipótesis interpretativas

138
Fase b)
Selección de un área y de unidades específicas estratégicas a
nivel geográfico, económico y político. Como pasos requeridos
se explicitan:
Elaborar la guía de recolección de información
Analizar la información existente sobre el área
Contactar personas, grupos o instituciones que tengan
información o experiencias directas con la población
Hacer reconocimiento sensorial del área
Delimitar el área estratégica
Seleccionar las unidades específicas

Fase c)
Aproximación a las unidades específicas, a través de procesos
de inserción en la vida cotidiana de la población.
Como pasos se requieren:
Reconocer sensorialmente la unidad específica
Contactar dirigentes y autoridades
Participar en las actividades productivas y en la vida socio–
cultural de la población
Identificar los grupos existentes y establecer contactos con
ellos
Seleccionar y conformar los grupos estratégicos para la
investigación

Fase d)
Investigación participante de la problemática y de la
percepción de la unidad específica, que permita la comprensión
de la realidad social en su base objetiva y en la forma particular
como los grupos la perciben e interpretan.
Los pasos utilizados en este proceso son:
Sistematizar la información recibida en la fase anterior, con
participación de los miembros de la comunidad específica
Elaborar los códigos o símbolos de investigación
Realizar los círculos de investigación en los que se
confronta y verifica la información

139
Registrar detalladamente el material producido en los
círculos de investigación
Sistematizar dicho material

2) Momento de la Tematización:
El objetivo central de este momento es la reflexión orientada
a la elaboración del conocimiento producido hasta entonces que
oriente la acción educativa que se desarrollará en el momento
siguiente. Implica la confrontación entre teorización y percepción
de lo real, de la que surgen los temas generadores que darán
origen a un programa educativo. Incluye tres fases:

Fase a)
Reducción teórica orientada a la comprensión más totalizadora
de los procesos reales y de sus realizaciones y contradicciones.
Como pasos requiere:
Identificar los elementos que componen los procesos
objetivos
Identificar las relaciones existentes entre los componentes
y analizar las contradicciones
Analizar el modo de producción dominante y la forma
como él determina sobre los demás
Elaborar un documento sobre teorización

Fase b)
Reducción temática centrada en la confrontación de las
percepciones que tiene la población sobre su realidad con la teoría
construida en la fase anterior, con el fin de develar lo ideológico
de sus percepciones e identificar los intereses colectivos. Se
identifican en esta fase los temas generadores que darán origen al
proceso pedagógico. Propone el autor cinco pasos para el logro
de esta fase.
Identificar los elementos que conformen temas de
importancia para la conciencia de los miembros de los grupos
e identificar cada tema con una palabra que lo represente
Detectar el grado de relación entre los temas percibidos
por los integrantes del grupo

140
Verificar el tipo de explicación dada a los fenómenos o
hechos sociales
Comparar el contenido de las percepciones con la teoría
para develar lo ideológico de la conciencia y su distancia
de lo real

Fase c)
Elaboración de un programa pedagógico, que tenga como
objetivo elaborar el nivel de conciencia colectiva del grupo hasta el
máximo dentro de sus condiciones objetivas. El programa implica
un ordenamiento sistemático de temas compuestos por unidades
pedagógicas, que van de lo simple a lo complejo, de lo concreto a
lo abstracto. Los pasos requeridos para el logro de la fase son:
Construir las unidades pedagógicas centradas en cada
tema generador
Elaborar los códigos para los temas generadores
Capacitar a los coordinadores para realizar los círculos de
estudio

3) Momento de Programación Acción:


En este momento se lleva a cabo la acción programada y
planeada racionalmente que se trabaja en primer lugar en el plano
de la conciencia y después en el de los procesos reales buscando
fundamentalmente dos objetivos. Por una parte, a partir de los
niveles de conciencia alcanzados generar motivación para la
acción; y por otra, desarrollar con los grupos la planeación de
la acción con apoyo en programas de capacitación popular. El
momento de programación–acción se desdobla en cuatro fases:

Fase a)
Realizar los círculos de estudio, o grupos orientados a la
problematización y cuestionamiento crítico de las explicaciones
que los grupos dan a los procesos objetivos y a la confrontación de
esta realidad con procesos más amplios a nivel regional, nacional
e internacional. Los pasos propios de esta fase son:
Organizar y seleccionar los grupos para los círculos de
estudio

141
Iniciar el cuestionamiento en los círculos de estudio
mediante el proceso de codificación
Priorizar los problemas
Seleccionar ideas y proyectos

Fase b)
Irradiación de la acción educativa, a través de la cual se busca
difundir a toda la población el conocimiento de la problemática
y algunas alternativas de acción, que puedan servir de base para
decisiones colectivas sobre lo que se hará. Como pasos sugeridos
para esta fase están:
Presentar a la población los problemas y las acciones
alternativas para su discusión
Seleccionar colectivamente el o los proyectos de acción

Fase c)
Elaboración del proyecto comunitario, a través de un proceso
de programación en el que la población analiza un determinado
curso de la acción orientada por objetivos claros y conscientes,
estudia los requerimientos materiales que necesita, verifica los
caminos alternativos de que dispone y finalmente escoge las
actividades educativas, (capacitación y entrenamiento) necesarias
para que la acción alcance sus objetivos. En este sentido, la
planeación de base es parte de un proceso educativo más amplio
que se origina en la investigación de los procesos sociales y se
transforma en acciones concertadas, racionales y colectivas. Los
pasos necesarios para el logro de esta fase son:
Definir los requerimientos materiales y humanos
necesarios para la realización del proyecto
Localizar los recursos disponibles
Formular tareas y designar a los responsables
Preparar los contenidos de los eventos educativos de apoyo
al proyecto
Capacitar al personal de proyecto
Preparar los medios necesarios para iniciar las actividades
Encontrar los mecanismos de control comunitario sobre
el proyecto

142
Fase d)
Ejecución y evaluación de los proyectos de acción, que busca
poner en marcha, llevar a cabo y evaluar sistemáticamente el o los
proyectos de acción y los programas pedagógicos de apoyo. Los
pasos previstos para el logro de esta fase son:
Iniciar las actividades del proyecto y los programas
educativos necesarios
Evaluar permanentemente el proceso
Analizar los resultados finales del proyecto por toda la
comunidad participante

Aquí se inicia un nuevo ciclo de la investigación–acción.


En este último aparte se ha mostrado solo un esbozo de la
operacionalización que puede ser profundizado por el lector en
la lectura requerida de Joao Bosco Pinto en la cual plantea un
análisis detallado del proceso.

El diseño de una investigación participativa según Le


Boterf
Guy Le Boterf es un educador y consultor de la UNESCO
que ha trabajado en América Latina y en África. A partir de su
interlocución con investigadores y educadores, construyó un
modelo metodológico elaborado con base en la evaluación que
se hizo en los diferentes seminarios nacionales y regionales de la
experiencia de investigación–participativa realizada. El modelo
que del autor presentamos a continuación contiene las cuatro
fases siguientes:
Primera Fase: Montaje institucional y metodológico de la
investigación–participativa
Segunda Fase: Estudio preliminar y provisional de la zona y
de la población en estudio
Tercera Fase: Análisis crítico de los problemas considerados
como prioritarios y que los involucrados quieren estudiar y
superar
Cuarta Fase: Programación y ejecución de un plan de
acción (incluyendo actividades educativas) para contribuir a
enfrentar los problemas planteados

143
Primera fase: montaje institucional y metodológico de la
investigación participativa
En esta primera fase el equipo promotor de la investigación
con las organizaciones representativas de la población, realizan
las tareas siguientes:
Información y discusión del proyecto de investigación–
participativa con la población y sus representantes.
Formulación del marco teórico de la investigación–
participativa (objetivos, conceptos, hipótesis, métodos).
Delimitación de la zona a estudiar.
Organización del proceso de investigación–participativa
(instituciones y grupos involucrados, distribución de las
tareas, estructuras de decisión, etc.).
Selección y capacitación de los investigadores.
Elaboración del presupuesto y del calendario de las
principales etapas de la investigación participativa.

Estas tareas suponen la constitución de una comisión;


implican también la actuación de un equipo técnico encargado
de la ejecución de las tareas técnicas y científicas y de la
capacitación de los pobladores que se van a encargar del proceso
de investigación.

Segunda fase: estudio preliminar y provisional de la zona y de


la población en estudio.
Se trata aquí de un estudio «preliminar», y «provisional»,
ya que el trabajo de conocimiento de la realidad tiene que
ser permanente a lo largo de todo el proceso de investigación
participativa.
En esta fase se deben combinar o relacionar los tres tipos de
informaciones siguientes:
La estructura social de la población en estudio.
El punto de vista de los habitantes de las áreas geográficas
y estructuras sociales en estudio y eventos de su historia.
Una información socioeconómica y técnica, utilizando
indicadores socioeconómicos y tecnológicos.

144
1. La identificación de la estructura social de la población
Esta identificación es fundamental para:
Diferenciar las necesidades y problemas de la población en
estudio, según las categorías o clases sociales que la componen.
Determinar los estratos sociales para los cuales y con los cuales
se desea intervenir.
Distribuir las tareas y responsabilidades en el manejo de la
investigación participativa.
Este tipo de análisis cuestiona la noción abstracta de
«comunidad» o de «medio» a estudiar. El término mismo
de «comunidad» se refiere a la concepción de un conjunto
homogéneo de individuos. Esconde así la diferenciación social
interna, las posiciones diferentes de los grupos, sus relaciones
y conflictos. Esta noción de «comunidad» oculta los intereses
opuestos existentes entre los grupos sociales por el hecho
mismo de sus posiciones diferentes en el proceso y las relaciones
de producción.
2. La recolección del punto de vista de los individuos y grupos.
Es un momento de investigación esencialmente empírica en la
cual los encuestadores tratan de establecer un contacto directo
con los habitantes y grupos de la «comunidad» para conocer
cómo ellos perciben y plantean sus problemas, necesidades
e intereses, cuáles son sus valores, cómo se expresan, cómo
analizan la situación de la «comunidad», en qué tipo de
acción están pensando, cuáles son sus preocupaciones, cómo
perciben las relaciones entre lo que sucede en la «comunidad» y
la economía nacional, cómo relatan la historia de la localidad,
cuáles son los eventos más importantes que ocurrieron, etc.
En este momento, el investigador no trabaja con hipótesis
o conceptos elaborados de antemano. Debe tratar de «poner
entre paréntesis» su propio «marco de referencia» para
entender el de los encuestados. Se trata de «convivir» con
la colectividad en estudio, compartir su vida cotidiana, su
utilización del tiempo y del espacio. Escuchar más que grabar
o tomar notas; ver y observar más que filmar; sentir más que
estudiar; «convivir» más que visitar... En esta situación, es
preferible dejar de lado cuadernos, grabadoras y cuestionarios.

145
3. Recolección de una información socioeconómica.
El conocimiento del punto de vista de los grupos de la
comunidad tiene que ser combinado y articulado con un
análisis objetivo de las situaciones vividas. Esta investigación
es estructurada y se fundamenta en un marco teórico
(conceptos, hipótesis) sobre los aspectos sociales, económicos,
políticos y tecnológicos que parecen relevantes para realizar un
diagnóstico de la zona en estudio, ubicándola en su contexto
regional y nacional.
No existe «un» instrumento único de diagnóstico. En
cada situación específica de estudio aquel tiene que ser
elaborado en función de un marco teórico definido por los
promotores de la investigación–participativa y discutido con
las organizaciones representativas de la población de la zona
en estudio. Este marco teórico tiene que ser adaptado a las
condiciones particulares de la situación concreta a examinar y
a los recursos disponibles para la investigación.
Retroalimentación de la primera y segunda fase.
Al finalizar la primera fase, se organiza la difusión (para que
sean discutidos) de los resultados obtenidos a los encuestados,
los demás habitantes y los grupos organizados de la zona en
estudio. Es particularmente importante la discusión alrededor
de la confrontación entre los resultados del diagnóstico
socioeconómico y técnico y las opiniones o puntos de vista
establecidos directamente con los encuestados.
Las actividades de retroalimentación suponen no solamente
la elaboración de medios de comunicación sencillos (dibujos,
carteles, etc.) para presentar los resultados en una forma
comprensible para todos, sino también una «dinámica de
grupos» para discutir estos resultados, comparar los puntos
de vista, proponer nuevas orientaciones de la investigación,
seleccionar y discutir problemas, formular nuevas hipótesis,
etc. La organización de los grupos de discusión de los resultados
debe tomar en cuenta el análisis previo de la estructura social
de la población en estudio.

146
Tercera fase: análisis crítico de los problemas considerados
como prioritarios y que los encuestados quieren estudiar.
La retroalimentación de la primera fase ha permitido
identificar algunos problemas prioritarios que los encuestados y
los demás habitantes y los grupos organizados interesados quieren
estudiar para superar.
Esta tercera fase del proceso de investigación–participativa está
dedicada a un primer trabajo de análisis crítico de estos problemas
por parte de «círculos de estudios» que quieren organizarse
alrededor de estos problemas. Dichos «círculos» pueden ser
grupos de alumnos (por ejemplo, si el proceso de investigación–
participativa se realiza dentro del marco de la educación formal
escolar como parte del proceso de aprendizaje) o grupos de vecinos.
(Por ejemplo, si la investigación–participativa se desarrolla con los
habitantes de una aldea o de una región del país.
El análisis crítico de los problemas
El propósito de las actividades de análisis crítico es promover,
en los círculos de estudio, un conocimiento más objetivo de los
problemas y de la realidad. Se trata de partir de los fenómenos
para buscar lo esencial, detrás de las apariencias y de las relaciones
inmediatas cotidianas.
En estos grupos, el «animador» impulsa y desarrolla un
proceso de análisis que se articula en tres momentos:
a) Primer momento: Hacer expresar la «representación»
cotidiana del problema.
Objetivo: en este momento, se trata de que los miembros
del círculo de estudio, expresen la forma en la cual «se
representan», se formulan y plantean el problema que quieren
examinar y enfrentan. En esta instancia, el «animador» no
tiene que influir sobre la formulación del problema. Su papel
consiste, mas bien en ayudar a los participantes a manifestar
cómo perciben el problema, cómo lo explican, cómo analizan
la situación y en qué tipo de solución están pensando.
b) Segundo momento: Cuestionamiento de la representación
del problema:
Objetivo: en este momento, el «animador» tiene que ayudar
a los participantes a cuestionar sus «representaciones» del

147
problema. Este momento es fundamental para desarrollar un
proceso de «análisis crítico» del conocimiento cotidiano de un
fenómeno (problema, situación, etc.). En el caso, la «materia
prima» del trabajo de cuestionamiento, es la formulación de
los problemas y las «representaciones» que los participantes
tienen de los mismos y que expresaron en la fase anterior.
En efecto, limitarse a estudiar el «concreto percibido» para
describirlo, acumular observaciones empíricas para explicarlo,
llevaría a agregar una serie de puntos de vista, a reforzar los
condicionamientos ideológicos determinando la percepción
de los participantes, a confundir causas aparentes con los
factores determinantes y estructurales que producen el
problema o generan la situación enfrentada; a limitar el análisis
a una mera descripción de las manifestaciones superficiales de
un problema y no de sus causas fundamentales.
Un conocimiento empírico reduciría, entonces el problema de
desnutrición a un problema de preparación y de conservación
de los alimentos, sin tocar las causas determinantes tales como
el sistema de tenencia y distribución de la tierra, el sistema
de crédito y del mercadeo, las estrategias de las empresas
transnacionales en el sistema de la agroindustria, la división
internacional del trabajo.
c) Tercer momento: Replanteamiento del Problema
Practicado el cuestionamiento antes aludido, en el tercer
momento, se procurará lograr una reformulación del
problema, más objetiva, que la conseguida en el primer
momento. A este trabajo de objetivación concierne:
• La descripción del problema (identificación de los «puntos
de vista» y de los «aspectos», enumeración, clasificación y
comparación de las informaciones; identificación de las
contradicciones entre varios elementos de la situación,
ubicación del problema en el tiempo y en el espacio; selección
de otros problemas; dimensión regional o nacional, etc.).
• Explicación del problema, esto es determinación de sus
causas no solamente inmediatas, sino también estructurales,
así como de las leyes y las relaciones entre varios problemas
y las «variables» sobre las cuales es posible intervenir.

148
• Las estrategias posibles de acción, es decir la formulación
de hipótesis de acción y las estimaciones de los resultados
esperados; las soluciones que son de carácter inmediato o
mediato y que están al alcance de los participantes o que
están fuera de sus posibilidades.

Cuarta fase: programación y ejecución de un plan de acción


para enfrentar los problemas. Elaborado en base a los problemas
analizados, el plan de acción incluye:
• Actividades educativas que permiten analizar mejor los
problemas y las situaciones vividas.
• Medidas que pueden mejorar la situación a nivel local.
• Acciones educativas que permitan cumplir estas medidas.
• Acciones para promover las soluciones identificadas a
mediano o largo plazo, al nivel local o a uno más amplio.

El plan de acción y su implementación debe también dar lugar


a un proceso de retroalimentación, es decir a una discusión y a
una evaluación permanente de su orientación, de su contenido y
de su ejecución.

El proceso de una Investigación Acción Participativa


desde la Socio–praxis
En el contexto del libro colectivo La investigación social
participativa (Villasante y otros 2000), Joel Martí presenta un
capítulo donde anuncia la estructura y fases de la IAP, según la
corriente sociológica participativa que se ha configurado en torno
a Tomás R. Villasante y sus equipos de trabajo. A continuación,
resumimos dicho itinerario:
1. Etapa de preinvestigación: Síntomas, demanda y elaboración
del proyecto
A la recepción de la demanda por parte de una institución
u organización, le sigue un proceso de debate y negociación
donde se aclaran los propósitos políticos e ideológicos (Por
qué y para qué se quiere realizar dicho estudio). Luego, es
indispensable delimitar la problemática y los objetivos del
proyecto; esta debe ser lo más clara posible y los objetivos

149
apuntar a lo que se quiere conocer y transformar con la
investigación.
En esta etapa preliminar también se debe constituir el equipo
investigador, los responsables de llevarla a cabo; se recomienda
que sea heterogéneo y representativo de los colectivos e
instituciones que participarán. Dicho grupo deberá elaborar el
proyecto de investigación, el cual debe contener, como mínimo:
– Demanda inicial y justificación de la investigación
– Objetivos de la investigación
– Diseño general de fases y técnicas que se usarán
– Cronograma

2. Etapa de Diagnóstico
Conocimiento contextual del territorio y acercamiento
a la problemática a partir de la documentación existente y de
entrevistas a representantes institucionales y asociativos.
a) Recogida de información.
Una vez definido el proyecto, se debe recopilar y trabajar con
información general y específica sobre el tema y territorio
donde se trabajará. Para ello es necesario conceptualizar la
problemática para tener clara sus dimensiones y aspectos,
así como obtener un conocimiento inicial de la población,
a partir del cual diseñar las técnicas para la fase de trabajo
de campo y escucha.
b) Constitución de la comisión de seguimiento.
Esta reúne los actores potencialmente interesados en seguir
y discutir el proyecto en cada una de sus etapas. Esta puede
conformarse por el equipo investigador y representantes
de la base social y las instituciones y que debe reunirse
periódicamente para seguir el proceso.
c) Constitución del Grupo de IAP (GIAP).
El GIAP es un grupo mixto formado por el equipo
investigador y vecinos de la comunidad que tiene por
objetivo participar de forma activa en el día a día del
proceso. El propósito es trabajar en el diseño de la
investigación, en la recolección y análisis de la información
y en la generación de procesos en la comunidad.

150
d) Introducción de elementos analizadores.
Se trata de incorporar determinados acontecimientos
o analizadores construidos por el equipo y que tengan
impacto en la comunidad; dichos analizadores provocan
la reflexión y la movilización de los participantes.
e) Inicio del trabajo de campo
La primera fase de trabajo consiste en la realización de
entrevistas individuales a representantes institucionales
y asociativos. El primer objetivo es obtener información
sobre el territorio y las temáticas tratadas para identificar
analizadores históricos; el segundo es conocer las
percepciones sobre las relaciones entre el poder local, los
grupos organizados y la base social, así como los discursos,
propuestas y estrategias de los dirigentes.
Las entrevistas deben planearse y realizarse conforme a las
orientaciones que se presentan en el apartado 3 de este
capítulo sobre técnicas de investigación.
f ) Entrega y discusión del primer informe.
A partir de este primer diagnóstico, se elabora, entrega
y discute un informe provisional para la comisión de
seguimiento. Dicho informe debe contener los objetivos
generales y específicos, el autodiagnóstico y el diseño de la
investigación.
Segunda etapa. Programación.
Proceso de apertura a todos los conocimientos y puntos
de vista existentes, utilizando métodos cualitativos y
participativos.
g) Trabajo de campo
Una vez presentado el diagnóstico y acordado el diseño de
la investigación, se inicia el trabajo de campo, sostenido
por la combinación de técnicas como la observación,
las entrevistas grupales y la realización de talleres. El
propósito de este momento es reconocer los discursos
que se reproducen desde diferentes posiciones sociales
en torno a imágenes e identidades asociadas a personas,
poblaciones, instituciones y relaciones entre estos. Esta
fase implica seleccionar a las personas con quienes se

151
realizarán las técnicas, la elaboración de los instrumentos
para cada técnica y su realización.
h) Análisis de textos y discursos.
Una vez realizado el trabajo de campo, debe procesarse
la información obtenida. Ello implica, en primer lugar,
preparar los datos (transcripción y organización de la
información), y en segundo, el análisis de su contenido.
Ello implica acordar los criterios de transcripción, registro
y ordenación de los datos obtenidos, así como la estrategia
de análisis, la cual involucra varios niveles de lectura e
interpretación de los discursos.
i) Entrega y discusión del segundo informe.
Se trata de elaborar unas primeras concusiones para su
discusión en el GIAP, en la comisión de seguimiento y con
la gente a través de talleres participativos.
j) Realización de talleres.
Estos encuentros deben ser participativos y para ello
se pueden usar diferentes técnicas como las jornadas de
debate, la elaboración de matrices DOFA y de dinámicas
grupales.

3. Etapa de conclusiones y propuestas


k) Negociación y elaboración de propuestas concretas.
A partir del trabajo realizado en las etapas anteriores, en
esta se elabora un Programa de Acción Integral (PAI)
orientado a integrar los conjuntos de acción, articulando
desde espacios comunes las diferentes políticas propuestas.
Implica una rigurosa programación integral que posibilite
la autogestión y la acción de los actores implicados.
l) Construcción del Programa de Acción Integral (PAI).
A partir de este momento se busca programar propuestas
concretas expresadas en un conjunto de tareas viables en las
que pueda involucrarse la mayor parte de la comunidad. En
esta propuesta, generalmente ya no se involucra el equipo
investigador; no obstante, en muchos casos suele hacerlo,
de acuerdo con los compromisos que van surgiendo con la
comunidad.

152
m) Elaboración y entrega del informe final.
Este informe, que recoge todos los momentos del proceso,
es una herramienta de trabajo para todas las personas
que han participado e lo largo del proceso. Por ello debe
escribirse en un lenguaje sencillo, no técnico ni académico
y entregarse a todos los participantes.

4. Etapa de postinvestigación:
Una vez se entrega y se discute el informe viene la puesta en
práctica del PAI y la evaluación de todo el proceso vivido. Estas
metodologías participativas, «no terminan»; cada fin de proceso
deja preguntas y desafíos abiertos que pueden dar lugar a nuevos
ciclos investigativos y de acción.
El texto concluye con una reflexión final (Martí, 2000 p. 112 y
ss): «Las etapas y fases presentadas constituyen un esquema básico
de Investigación Acción Participativa. Mediante la integración
de técnicas ya consagradas en los campos de la investigación e
intervención social, la IAP propone un cuerpo metodológico que
persigue transformar las relaciones entre base social, asociaciones
y administración local hacia modelos que sean más ciudadanistas
que gestionistas (en los que la base social queda excluida de los
procesos de decisiones) o tecnicistas (en los que se prescinde
de la ciudadanía organizada). Este cuerpo metodológico no se
introduce porque sí.
En general, el contexto nos invita a consumir –y a producir
para otros– pero no a decidir y a producir aquello que permita
desarrollar nuestras potencialidades humanas. Por ello, dar
la palabra no es suficiente para que las personas y grupos
opinen y decidan sobre las cosas que les afectan: es necesario
crear las condiciones para que se den procesos de reflexión,
de autoformación, de programación y de acción social más
participativos e igualitarios (de lo contrario, los poderosos siempre
tienen la voz más alta: el capital frente al trabajo, los hombres
frente a las mujeres, los adultos frente a los jóvenes, etc. porque
están socialmente legitimados para mantener su dominación).

153
Investigación participativa con organizaciones
sociales
Desde comienzos del presente siglo, se ha venido configurando
en la Universidad Pedagógica Nacional (Colombia), un grupo
de profesores que venían del campo de la educación popular y
se han vinculado a la universidad como profesores. Buscando
coherencia con su trayectoria y los sentidos emancipadores de la
educación popular, han propuesto y llevado a cabo con diferentes
organizaciones sociales de la ciudad de Bogotá y otros lugares
del país, investigaciones acerca de sus caminos recorridos, los
desafíos que han asumido, sus elaboraciones y propuestas.
A partir de su experiencia en proyectos de investigación
con organizaciones y movimientos sociales han identificado un
conjunto de momentos y decisiones investigativas que han sido
comunes a sus metodologías. Reconociendo que no son etapas
lineales y consecutivas, pero si tienden a ubicarse en ciertos
momentos del proceso investigativo, son presentados en los
siguientes términos (Aguilera, González y Torres, 2014):
Punto de partida: consensos y articulaciones para dar inicio al
proceso.
¿De dónde surge el proyecto de investigación? No solo
de los intereses académicos y de los campos conceptuales que
los investigadores han venido configurando, sino también de
los sujetos que hacen parte de las organizaciones. Aquí tanto
investigadores como actores parten de la necesidad de realidad al
decir de Zemelman, se trata de que el sujeto en un determinado
momento histórico y siendo consciente de tal contexto,
requiere comprometerse con su momento. Es la forma como el
investigador y los actores están en un momento y se reconocen
ante el contexto que requiere un conocimiento. La conjunción de
estas necesidades de realidad es lo que puede llevar a configurar
una investigación.
Basándonos en ello, los intereses del grupo por estudiar
una realidad, y sobre todo los criterios teórico–metodológicos
que los guían, son la base para emprender los proyectos. Por
ejemplo, en el proyecto que iniciamos denominado «formación
de subjetividades, sentidos de comunidad y alternativas políticas

154
en procesos organizativos locales», vimos la urgencia de
emprender una investigación que nos diera pistas sobre cómo
las organizaciones y movimientos sociales realizan procesos de
formación para ver las potencias y alternativas que allí se erigen
en torno a la constitución de subjetividades políticas. A la vez,
algunas organizaciones se han acercado al grupo para solicitar
apoyo porque desean realizar alguna investigación que les ayude
a comprender las prácticas que realizan para fortalecerse.
En tal sentido se trata de una articulación de necesidades de
realidad y un esfuerzo por incorporar al sujeto en la investigación.
Aquí es importante decir, que la mayoría de las investigaciones se
interesan por el estudio de tres o más organizaciones sociales. De
tal forma que tengamos la posibilidad de hacer lecturas conjuntas
entre sujetos y experiencias organizacionales diferentes para
producir conocimiento más articulado.
En este punto de partida, se llega a los primeros consensos,
sobre el qué investigar y se diseña el proyecto en donde tenga
cabida la necesidad de realidad de los diferentes investigadores
y actores. Es importante tener en cuenta los diferentes intereses
porque se trata de realizar una investigación colectiva sobre el
saber de la experiencia y de los sujetos. Para ello, en este momento
se realizan varias acciones, la primera es el contacto entre sujetos
de las organizaciones y el equipo de investigación. En algunos
casos se realizan reuniones para conocer las expectativas de cada
uno, e ir ajustando el proyecto; en otros se visita a la organización
para saber qué se quiere e ir generando las condiciones necesarias
y estableciendo acuerdos sobre los apoyos mutuos.
Configuración del equipo y generación de condiciones
institucionales y sociales.
Aunque en el momento anterior se han dado avances
sobre quiénes de la organización van a hacer parte del equipo
investigador, aquí se define el grupo que se constituye tanto por
los investigadores como por los actores interesados. Pero no es
solamente para afirmar que existe apertura y participación, es más
bien porque se genera mayores diálogos, confianzas, alternativas
de interpretación y a la vez es la posibilidad de definir el «recorte
de realidad».

155
Los sujetos que harán parte del equipo tienen sus historias y
su experiencia en varios campos, por ello mismo diversas formas
de asumir y leer la realidad. Lo interesante es poner en dialogo
ello desde los diversos niveles de necesidad de realidad. Así que
se establecen las articulaciones iniciales sobre lo qué se investiga
y el papel del sujeto investigador y agente del proceso, frente
a la producción de conocimiento. Allí se acuerdan objetivos,
problemas e intereses a partir de los consensos, además se
establecen vínculos y compromisos con las organizaciones que
hacen parte del proyecto.
En este momento se realizan dos acciones puntuales: la
generación de condiciones logísticas de tiempo, espacio y, la
configuración del grupo definiendo los actores responsables de
trabajo. Frente a la primera acción, desde el equipo y con las
personas que se tiene relación, se coordinan espacios de diálogo
y presentación de la propuesta investigativa a los integrantes
de la experiencia, lo que se pretende es que los sujetos y las
organizaciones participen, conozcan, ayuden a definir el proyecto
y a configurar un grupo que viabilice la investigación dentro de
la experiencia organizativa. Frente a la segunda acción, el diálogo
y los acercamientos previos con la organización llevan a que
algunos integrantes se comprometan a realizar la investigación y
así se va definiendo el equipo.
Con el equipo ya establecido, se enriquece el proyecto desde
el planteamiento de temas, intereses, categorías, conceptos y el
camino a seguir. En algunas ocasiones las categorías se mantienen
hasta el final, en otras se van reconfigurando a medida que avanza
el proyecto y se conocen más las experiencias y sus integrantes.
En general, es el momento de crear las condiciones logísticas y
académicas para dar inicio al proyecto con la participación de los
actores que aportarán desde diferentes roles a lo largo del proceso
(información, escritura, interpretación, apoyo, socialización, etc.).
Reconstrucción descriptiva y narrativa de los procesos
organizativos.
Este momento corresponde a la recuperación de las
trayectorias organizativas, de los procesos potenciadores que han
constituido las organizaciones y que propician la emergencia de

156
sujetos/subjetividades instituyentes. Se trata de un espacio para
la reconstrucción descriptiva de los procesos de la organización.
De manera que se hace un acercamiento a la organización
desde preguntas investigativas. Se estudian documentos, se hacen
entrevistas a los sujetos, se analiza la dinámica de la organización
y con ello se establece una reconstrucción histórica de los procesos
por los que ha pasado la experiencia organizativa teniendo en
cuenta las voces de los actores y de las personas cercanas.
Frente a las acciones los integrantes del equipo en este momento
realizan una revisión documental: consulta bibliográfica sobre
antecedentes, trayectorias de las organizaciones sociales, trabajos
investigativos; indagación en archivos digitales: buscar en la red
información de la organización. También se recurre a otras técnicas
y estrategias como: biografía a través de la realización de historias
y relatos de vida, entrevistas; activación colectiva de la memoria,
encuentros para recordar la experiencia; encuentros pedagógicos y
afectivos: reuniones con integrantes pasados y presentes; Interacción
con los procesos: visita y observación a las organizaciones.
Como se puede ver en las acciones que se realizan, se trata
de un trabajo extenso en el cual los investigadores indagan
información que les permita aclarar, tejer y visibilizar los aspectos
que consideran centrales y que dotan de sentido a la experiencia.
Aquí nos encontramos con mucho material, y seguramente
mucho más del que nos imaginábamos. La idea es tener la
capacidad de enfrentarse a ese material desde lentes diferentes a
los tradicionales, buscar lo desconocido, lo que no se menciona
pero que aparece, lo misterioso que parece no tener cabida en
la experiencia y en los sujetos, lo emergente e inexplorado que
ayuda a vislumbrar la potencia y lo inédito de las organizaciones.
Con ello se reconstruye la experiencia.
Análisis de la información e interpretación de las experiencias.
Los documentos de reconstrucción de la experiencia se
convierten en el insumo central en este momento, desde ellos se
vislumbran categorías que pueden ser emergentes y potentes para
la interpretación conjunta del proyecto, pero a la vez el documento
se convierte en la primera escritura sobre la cual se dialoga con la
experiencia y se observan interpretaciones subyacentes.

157
La interpretación de lo que se encontró es uno de los momentos
más complejos, porque la información y las reconstrucciones
que se han hecho hasta el momento muestran que los límites
se corrieron más allá de lo propuesto. Es decir, que la pregunta
de investigación, o los objetivos propuestos –en cierta forma–
limitan la información obtenida porque al indagar sobre las
subjetividades y no sobre un objeto, se amplía el panorama de los
significados que se le dan a la realidad estudiada.
Ello, puede ser un momento asfixiante. Sin embargo, esta
perspectiva implica movimiento y flexibilidad tanto de las
preguntas y objetivos propuestos, como de las teorías y categorías
preestablecidas. Aquí, las discusiones sobre marcos categoriales se
hacen álgidas e intensas, porque se trata del momento de hacer
interpretaciones sobre los sentidos que los sujetos le otorgan al
proceso organizativo.
Es clave, tanto tener el aparataje conceptual y teórico con el
que se abordó el problema de investigación, pero a la vez tener
los sentidos para leer lo alternativo o «novedoso» que muestran
las reconstrucciones que se salen del lente conceptual y categorial
con el que se comenzó a leer. De manera que se rescate al sujeto,
se observe aquello que no era muy evidente, y que se puede
comenzar a vislumbrar a partir de balances o conceptos que
ayuden a preguntarse, y en cierta medida, a responderse por
aquello emergente. También es un momento de relecturas y de
acercamiento a otras miradas sobre lo que se estudia, en tal sentido
el equipo consulta a especialistas y aborda textos sugeridos o que
se han encontrado a lo largo de la investigación
Precisamente, en este momento el grupo se concentra en el
análisis. Para ello se hacen otras lecturas y, a la vez se realizan
encuentros con los procesos organizativos. Estos últimos se hacen
con el fin de discutir lo encontrado y construir colectivamente los
sentidos del conocimiento y los significados que ellos le otorgan
a su experiencia. La intención además es que se viabilicen
críticamente las tensiones sobre los sentidos y emergencias
construidas, y se pueda establecer un dialogo de saberes que
aporte a las organizaciones en la orientación de sus acciones, y al
equipo investigador sobre los problemas que investiga.

158
A partir de estos hallazgos interpretados por sus protagonistas,
se podrá generar un nuevo diálogo con otros referentes
conceptuales que permitan tanto a las organizaciones como a los
investigadores potenciar las miradas y resultados encontrados.
De tal suerte que, el documento final produzca una lectura crítica
que reconozca a los sujetos y su posición en el contexto, más allá
de los relatos de sus actores, de la reconstrucción de la experiencia
y de dar supremacía al sujeto por encima de procesos históricos
y estructurales, lo que se propone es hacer una reflexión e
interpretación crítica de los procesos y categorías emergentes que
ha configurado la experiencia o el movimiento social como sujeto
consciente del momento histórico y con voluntad de ser sujeto
de experiencia.
Síntesis socialización de resultados.
En este momento tendremos abundante información y
documentos de diferentes experiencias que han sido elaboradas e
interpretadas tanto por las organizaciones como por el equipo de
investigación. La idea es producir una síntesis de conocimiento
que aborde la especificidad de las organizaciones y la generalidad
de la interpretación.
¿Cómo se traduce lo encontrado en términos de producción
de conocimiento y para la socialización? La idea es construir
una interpretación que le permita a los sujetos reconocerse en
los análisis y asumir los retos que depara la lectura crítica de la
experiencia organizativa. Este es un desafío importante, porque
se trata de condensar el conocimiento construido de manera
sintética y didáctica. Es mostrar la emergencia de una realidad
constituyéndose e inacabada que está siendo construida por sujetos
que plantean la necesidad de hacer otro mundo y de construir
conocimiento. A la vez, es el momento de que los hallazgos no se
queden en un anaquel, sino presentarlos a diferentes públicos en
la perspectiva de articular y potenciar procesos.
Frente a la síntesis del conocimiento, ésta se guía por la
interpretación que, en este momento tiene como centro la
enunciación, los hallazgos, las conclusiones generales y las
recomendaciones para seguir el camino. Para ello se tiene como
ejes estructurantes las categorías analizadas, las preguntas y

159
los objetivos planteados en el proyecto general que han sido
flexibilizados.
Frente a la socialización tenemos experiencias de distinto
orden, aquellas realizadas en las mismas organizaciones estudiadas
que invitan a sus vecinos a escuchar en medio de un chocolate o
una comida comunitaria, hasta aquellas que se realizan en recintos
universitarios con académicos que discuten sobre lo encontrado.
Pero lo más interesante en estos casos, es lograr que, en un mismo
espacio, converjan variedad de sujetos y niveles de formación.
Así hemos realizado socializaciones en donde están los
académicos reconocidos, y los vecinos que viven en las
comunidades donde se asientan las organizaciones, pasando por
los líderes, los maestros, los estudiantes etc. Los espacios amplios
de discusión y divergencia, más que de presentación de los
resultados, han sido los más enriquecedores porque los sujetos
académicos y/o activistas discuten sobre la comprensión de la
realidad que viven y en algunos casos estudian.

La Recuperación colectiva de la historia como


investigación participativa
A partir de la década de 1980, surgieron en algunos países
de América Latina propuestas investigativas orientadas a la
reconstrucción de historias locales y al rescate de la cultura y la
memoria social de poblaciones subalternizadas, tanto rurales como
urbanas. Dichas iniciativas se forjaron en centros de apoyo a grupos
y organizaciones de base, y fueron agenciadas por profesionales
de las ciencias sociales y educadores populares vinculados a
movimientos sociales y organizaciones no gubernamentales. Así
mismo, coincidieron en valorar a la gente común y corriente
como investigadora de los procesos y acontecimientos históricos
en los que habían participado (Cuevas, 2008).
En su propuesta metodológica inicial, Fals Borda (1978;
Fals Borda y Libreros, 1974) se había referido a la «recuperación
histórica» solo como una técnica o un criterio de trabajo que
enfatizaba la importancia de rescatar los testimonios, los archivos
de baúl y las experiencias históricas de los sectores populares.
En un trabajo sobre experiencias investigativas con campesinos

160
en Nicaragua, México y Colombia, se refiere a la «recuperación
crítica de la historia del pueblo», como «la versión selectiva de
los conflictos de clase del pasado, producida por la gente de los
caseríos y veredas a través de la memoria colectiva, los recuerdos
individuales, la tradición oral y los documentos y objetos
recogidos en los viejos baúles de hogares humildes» (Fals Borda,
1985: 88).
Con estos antecedentes, la recuperación colectiva de la
historia se fue configurando como modalidad investigativa con
identidad propia dentro del campo de la educación popular,
con sus particulares fines y metodologías. Fue así como
centros de educación popular de varios países construyeron
simultáneamente estrategias y diseños metodológicos para
recuperar y divulgar historias de luchas, de procesos organizativos
y de acontecimientos significativos para actores de la educación,
dándole una importancia central a sus dimensiones culturales
y políticas. En la mayoría de los casos, se requirió del diálogo
enriquecedor con historiadores que compartían las tendencias de
la historia y la historia desde abajo.
En este contexto en la Asociación Dimensión Educativa de
Colombia se fue formando un grupo de educadores investigadores
que elaboró una propuesta metodológica de Recuperación
Colectiva de la Historia (Cendales, Peresson y Torres, 1990) que
luego fue actualizada por Torres (2016), que se presenta como un
proceso metodológico con las siguientes fases:
1. Punto de partida y preparación
Se aborda un proceso o un acontecimiento histórico
significativo para una población, un colectivo movilizado o
una organización, y cuya reconstrucción puede contribuir a
fortalecer las luchas y las respuestas a los desafíos actuales de
dichas entidades. Una recuperación colectiva de la historia
solo es posible si hay interés y voluntad en los integrantes
de la organización o colectivo poblacional por reconstruir la
historia de un proceso o una experiencia valiosa.
La iniciativa puede provenir de la propia población, de
las y los educadores que acompañan sus procesos, de las y
los investigadores profesionales o de instituciones externas

161
–gubernamentales, civiles o académicas–, pero, en todo
caso, la decisión de emprender la recuperación debe ser
tomada con las y los grupos de base.

2. Fase de planeación del proyecto


La cual involucra las siguientes decisiones:
a) Definición colectiva de por qué y para qué realizar la
reconstrucción histórica
En los procesos organizativos, educativos e investigativos
todo lo que se hace debe tener un sentido político y
formativo claro; en términos de Freire, se precisa acordar
por qué, para qué y para quiénes. A partir de estrategias
conversacionales (asambleas, reuniones, grupos de trabajo,
etcétera) se decide sobre la necesidad, la pertinencia y la
relevancia de efectuar la investigación. También se define
su viabilidad, pues las organizaciones y los colectivos están
sujetos a múltiples contingencias que, en un momento
determinado, pueden llevar a que no se vea oportuno o
posible realizar la investigación.
b) Conformación del equipo responsable de la recuperación
histórica
Lo más común es que con personas interesadas de la
organización e investigadoras externas se forme un equipo
o grupo que lidere el proceso, se reúna periódicamente
y asuma la responsabilidad frente al colectivo mayor. El
criterio de la participación no es que toda la comunidad
se involucre en la indagación, ni que todos estén en todo,
sino que las decisiones se tomen colectivamente y que las
operaciones de recolección, análisis e interpretación de la
información, así como las de escritura y comunicación de
los resultados, sean asumidas o delegadas a responsables
específicos.
Transformar a este equipo en sujeto colectivo de
conocimiento es una tarea formativa. Se logra mediante
eventos como el taller inicial, cuyo propósito es que los
y las participantes se apropien del enfoque metodológico
y se familiaricen con la consulta de fuentes y el empleo

162
de técnicas de activación de la memoria. A lo largo del
proceso, gracias a las reuniones periódicas, se garantiza
que el equipo responsable haga suyas las herramientas
conceptuales y metodológicas necesarias para el desarrollo
de la recuperación colectiva de la historia.
Antes de iniciar el trabajo práctico de la investigación,
se redacta un proyecto con los acuerdos y decisiones en
cuanto a la justificación, las preguntas, los objetivos,
las fuentes, las estrategias y actividades, los tiempos,
las responsabilidades y los recursos requeridos. Este
documento debe darse a conocer al resto de quienes
integran la organización; en algunas ocasiones sirve para
buscar recursos para la indagación.
c) Definición de las preguntas de la investigación
Establecido el plan de trabajo, se procede a determinar
cuáles preguntas orientarán la búsqueda. A diferencia de
las investigaciones convencionales, en las que provienen de
marcos teóricos de los investigadores, en la recuperación
colectiva de la historia las preguntas surgen de las
interrogantes, los problemas principales y los retos vitales
que se plantea el colectivo en el presente. Por ejemplo, en
un ejercicio efectuado por una organización comunitaria
de Bogotá, sus integrantes se preguntaron ¿cuáles acciones
han posicionado a la Asociación Vecinos Solidarios,
AVESOL frente a la comunidad?, ¿cuáles y cómo han
sido las relaciones que ha tejido AVESOL con otras
organizaciones?, ¿de qué manera la relación de AVESOL
con el Estado ha afectado sus dinámicas organizativas y
comunitarias?

3. Reconstrucción de los procesos o acontecimientos


históricos
Esta fase tiene el propósito principal de crear un
relato consensuado sobre el proceso o acontecimiento
histórico, basándose en las respuestas a las preguntas y
en la información aportada por las fuentes. La narración
generalmente se expresa en una periodización y visibiliza

163
las perspectivas de diferentes actores y las inflexiones en el
curso de los hechos reconstruidos. Implica las siguientes
decisiones y acciones:
a) Establecimiento de fuente
En la recuperación colectiva, al igual que en otras prácticas
historiográficas, son muy importantes las fuentes, entendidas
como las huellas que deja el pasado en el presente y con las cuales
se busca reconstruir los hechos y procesos a fin de responder a
las preguntas planteadas. Podemos clasificar a estos rastros del
pasado así:
• Fuentes escritas, sean: bibliográficas (revistas y libros con
los cuales se documenta el contexto histórico y temático
del proceso o acontecimiento en estudio); producidas por
las organizaciones y los movimientos ( actas, agendas y
diarios personales, correspondencia, archivos personales
y de las entidades); producidas por autoridades e
instituciones (normas, informes, evaluaciones, estadísticas,
inspecciones, etcétera); producidas por escritores (tesis,
novelas, crónicas); periódicas (prensa, revistas o magazines).
• Fuentes orales: testimonios de los protagonistas directos
de los hechos y de personas que supieron de éstos por
transmisión oral.
• Fuentes visuales: pinturas, dibujos, gráficos, afiches o
carteles, fotografías, filmaciones, videos, cartografía.
• Fuentes sonoras: música y grabaciones de eventos.
• Fuentes materiales: paisajes, campos de cultivo, barrios,
sedes, herramientas.

De acuerdo con las preguntas acordadas se van definiendo


las fuentes pertinentes. En el caso de la historia de AVESOL
se privilegió el uso de fuentes orales; en la medida en que se
realizaban encuentros de memoria, se acudió al archivo y a los
álbumes fotográficos.
a) Reconstrucción mediante técnicas y dispositivos de
activación de memoria
Establecidas las fuentes, es necesario decidir cuáles
estrategias y técnicas se aplicarán para obtener los datos

164
y los relatos sobre el hecho en estudio. Hay que hacer
hablar a las fuentes, para lo cual se cuenta tanto con
técnicas convencionales como con los dispositivos de
activación que desde la recuperación colectiva de la
historia se han venido creando. En el primer caso tenemos
las entrevistas individuales y colectivas, que no son otra
cosa que conversaciones orientadas por las preguntas
de la investigación. En las recuperaciones colectivas se
privilegian las entrevistas no estructuradas, en las que
pueden fluir los recuerdos de las personas y los colectivos
con cierta espontaneidad.
Otras técnicas convencionales son los testimonios y las
historias de vida. Los primeros son relatos de testigos
privilegiados de los hechos que surgen en entrevistas
a profundidad y se complementan con información
proveniente de diarios y otros escritos producidos por
dichas personas. Las historias de vida son relatos que
recogen la trayectoria existencial de personajes significativos
de un proceso y que se obtienen gracias a entrevistas con
ellos y a los datos de otras fuentes, como entrevistas con
personas que los conocieron, archivos, correspondencia,
fotografías, etcétera.
Los dispositivos de activación de memoria son un conjunto
de estrategias no convencionales que parten de reconocer
que la memoria social se encuentra no solo en los recuerdos
de las personas protagonistas de los hechos, sino también
en las huellas que el pasado deja en la estructura física
de los barrios (calles, lugares, casas); en los muebles, los
objetos y las pertenencias de la gente (utensilios, juguetes,
discos, ropa); en las fotografías y otros registros visuales; y
en prácticas sociales que continúan en el presente (fiestas,
tradiciones orales, juegos). A estas técnicas nos referiremos
en el numeral 3 de este capítulo.
b) Registro permanente de datos y relatos
Durante la reconstrucción de la memoria se obtienen
narraciones y datos con los cuales se recuperan los procesos
históricos. Se recomienda unificar las fichas con las que

165
se recoge la información. En todo caso, la ficha debe
especificar la fuente y; contener la información o el relato
aportado, transcrito textualmente; y contar con un espacio
en el que se anoten las observaciones. Una vez acopiados y
transcritos los relatos y la información, debe procederse a
su análisis.

4. Interpretación y análisis de los hallazgos


La interpretación y el análisis de la información recabada
consisten en generar una lectura más comprensiva y explicativa
del proceso reconstruido, que supere el mero relato o descripción y
aporte a los colectivos y a las organizaciones populares pistas clave
para la toma de decisiones frente a las cuestiones que justificaron
la realización de la recuperación colectiva de la historia.
Se interpretan grupalmente las temáticas definidas al comienzo
y las que van emergiendo a lo largo de la reconstrucción histórica.
En un primer paso, el colectivo puede interpretar los hallazgos a
partir del reconocimiento de factores del contexto, del dinamismo
interno del proceso y del papel de los sujetos en él. En segundo
lugar, puede acudirse a reflexiones y conceptos provenientes de
autores que den luz a la comprensión de los procesos. En ambos
pasos son necesarias reuniones y sesiones de estudio, discusión y
escritura de las interpretaciones.

5. Síntesis y socialización de la reconstrucción


Una vez finalizados el análisis y la interpretación global del
proceso reconstruido, se redacta un escrito que sintetice los
hallazgos y las conclusiones. Tal documento se convierte en un
referente de importancia para la organización, pero por sí mismo
no resuelve el problema de cómo comunicar los resultados al
conjunto de la organización, el movimiento o la población con
interés en ellos.
La socialización se logra mediante piezas y eventos
comunicativos. Deben tenerse en cuenta los lenguajes y las
formas culturales y comunicacionales propias de los diversos
sectores de población a los que se dirigirán, así como los géneros
de escritura más adecuados: crónica, relato, ensayo… El medio

166
más común de divulgación de resultados de reconstrucciones
colectivas de la historia han sido las cartillas y los libros, pero
también se han elaborado fotonovelas, programas de radio, piezas
de video y obras de teatro. En algunos casos se han publicado
textos de mayor profundidad para la formación y la discusión
con otros grupos interesados en proyectos similares.

3.3. Estrategias y técnicas participativas


de investigación

En la preparación, diseño y desarrollo de investigaciones


participativas, las técnicas suelen asumirse como un asunto
práctico de segundo orden. Mientras que las decisiones acerca del
enfoque investigativo y de la metodología plantean el esfuerzo de
su argumentación, el asunto de las técnicas en la investigación
parece algo que no requiere mayores disquisiciones intelectuales.
Se las asocia exclusivamente a la fase de «recolección de datos» y
tienden a utilizar técnicas convencionales como la encuesta, la
entrevista, la indagación documental y la observación.
En las últimas décadas, con el posicionamiento de la llamada
investigación cualitativa, el espectro de técnicas se amplía a otras
como las historias y relatos de vida, el grupo focal y el grupo de
discusión; más recientemente, en el contexto de las investigaciones
participativas, se ha extendido el uso de las cartografías sociales.
En este apartado pretendemos problematizar esta naturalización
de las técnicas de investigación, desde la trayectoria y acumulado
reflexivo de las metodologías participativas. Esta tradición crítica
y comprometida con la producción de conocimientos para la
transformación social ha estado en permanente movimiento
y, por tanto, renovación de sus fundamentos, metodologías y
procedimientos.
En un primer momento, en este artículo se hará una
conceptualización básica de las técnicas en el contexto
investigativo; luego, se reconstruirán los sentidos y usos que ha
tenido en los orígenes y desarrollos posteriores de la investigación
participativa; por último, se presentan los criterios a considerar

167
en las decisiones de escogencia, preparación y utilización de las
técnicas de investigación en clave participativa.
Cuando hablamos de técnicas, nos referimos a las formas
concretas de trabajo, el uso de determinados recursos,
procedimientos e instrumentos, que sirven para cumplir uno
o varios propósitos dentro de una investigación. Las técnicas
siempre se realizan en el marco de un método o estrategia
metodológica y son portadoras —en su especificidad— de
concepciones epistemológicas, políticas y éticas; no son neutrales,
por ello, el uso de una u otra técnica debe ser coherente con el
enfoque, el contexto y los sujetos de cada investigación. (Torres,
1997, p. 83).
Estos modos concretos de operación investigativa fueron
surgiendo de la mano del devenir histórico de las ciencias sociales
y, por esto, impregnadas de las representaciones predominantes
de conocimiento y de las posibilidades tecnológicas en cada
momento. Así mismo, en la medida en que surgieron y se
posicionaron otras perspectivas epistemológicas y metodológicas
dentro de cada disciplina y campo de investigación, dichas
técnicas fueron entendidas de manera diferente.
Del mismo modo, escoger las técnicas en una investigación
debe considerar la problemática y los propósitos generales de la
investigación, así como el momento, el contexto y los sujetos
con quienes se usará. En cuanto a lo primero, la problemática,
preguntas y objetivos que orientan la investigación son decisivos,
pues se refieren a los aspectos y dimensiones de la realidad que
se quiere describir, reconstruir, analizar y comprender. Por
ejemplo, si un objetivo de la investigación busca determinar las
magnitudes o establecer las relaciones de un fenómeno social con
respecto a otro, quizás sea más pertinente el uso de encuestas o la
consulta de indicadores estadísticos; en cambio, si el objetivo es
comprender los significados que un grupo social atribuye a una
situación o problemática, tal vez sean más pertinentes las técnicas
conversacionales como la entrevista o el grupo de discusión.
Además, cada investigación, así tenga unos objetivos de
conocimiento específico, se ubica en un contexto más amplio
de intereses y propósitos institucionales o sociales. Por ejemplo,

168
una investigación feminista con mujeres de una organización
también debe buscar empoderarlas en su participación política;
una investigación de acción con profesores puede orientarse a
realizar una transformación curricular o una reconstrucción
colectiva de la historia para fortalecer los sentidos de pertenencia
territorial.
En las diferentes modalidades de investigación participativa
siempre habrá un momento (o varios) en que se debe obtener
y analizar la información pertinente y significativa sobre las
problemáticas investigadas; también se requerirán técnicas para
interpretar dicha información analizada y socializar los avances
y resultados parciales o finales de la investigación. Desde los
orígenes de la tradición de las metodologías participativas de
investigación, se han empleado y creado técnicas más dialógicas,
interactivas, expresivas y vivenciales, tal es el caso del sociodrama
y otras técnicas teatrales, las asambleas, los talleres, los recorridos
territoriales y las cartografías corporales.

Técnicas usadas en el inicio de la Investigación Acción


Participativa
A partir de su experiencia investigativa con la fundación La
Rosca y con la ANUC, Fals Borda (1978 y 1984) elaboró un
conjunto de principios y criterios metodológicos (ver capítulo 2 de
este libro), así como un conjunto de reflexiones sobre sus técnicas
investigativas. Al respecto, se refiere a algunas recomendaciones
a considerar en la «devolución sistemática», Fals Borda plantea:
la cuarta regla es la de reconocer la generalidad de las técnicas
científicas más simples de investigación, y colocarlas al servicio de
los mejores cuadros populares. Así se pueden enseñar cursos sobre
metodología de investigación a los cuadros más adelantados, para
que rompan con la dependencia de los intelectuales y realicen
fácilmente la auto investigación (Fals Borda, 1994, p. 101).
También Fals Borda y La Rosca insistieron en el remplazo de las
técnicas e instrumentos sofisticados, se debe acudir a elementos
culturales locales, económicos y prácticos. En efecto, en el trabajo
de la Fundación La Rosca con las organizaciones campesinas,
en particular en lo que llamaron «recuperación crítica» de la

169
historia de las luchas sociales dadas en el departamento y de las
organizaciones que habían librado esas luchas, Fals Borda y su
equipo llevaron a cabo el uso sencillo de técnicas de investigación.
En un primer momento, se consultaron fuentes secundarias,
archivos oficiales y documentos que conservaban particulares
(«archivos de baúl») que aportaron a los temas de investigación.
La información recogida se complementaba con el uso de
técnicas de historia oral como la entrevista con personas
ancianas protagonistas o testigos de las luchas y acontecimientos
estudiados. Tal fue el caso de Juana Julia Guzmán, mujer de 80
años que en su juventud había sido dirigente campesina en las
décadas de 1920 y 1930, cuyo testimonio, junto con el de otros
acianos, permitió reconstruir la historia de la región en la primera
mitad del siglo XX.
Al respecto, resulta interesante la reflexión metodológica que
acompañó la llamada «devolución sistemática» al incorporar
las reflexiones de Gramsci sobre culturas populares, sentido
común y buen sentido. En efecto, la preocupación por hacer una
devolución sistemática y pedagógica de los avances parciales de
la recuperación histórica llevó a que el grupo fundacional de la
investigación acción participativa se plantearan la cuestión de
los lenguajes y narrativas populares, además de su potencia para
comunicar y generar sentidos críticos.
Esto implicó la creación de varias estrategias comunicativas,
las cuales buscaban generar conversaciones sobre el pasado y el
presente de las luchas campesinas; también exigió la convergencia
de otros saberes expertos como los de compositores, músicos,
caricaturistas y narradores de la región. Una de las estrategias más
importantes fue la elaboración de folletos ilustrados, que recogían
las historias recuperadas de los archivos y los testimonios orales; el
dibujante era Ulianov Chalarka, pintor autodidacta; así, mientras
se realizaban las entrevistas él dibujaba a los testimoniantes desde
diferentes ángulos, para luego incorporarlos en las historietas que
leían los campesinos en grupos (Rappaport. 2018).
Además de estos materiales impresos, también se elaboraron
audiovisuales con diapositivas (filminas), los cuales se proyectaban
ante grupos más numerosos; también se produjeron obras de

170
teatro y de títeres, se compusieron y grabaron canciones, así
como narraciones orales en casetes que circulaban a nivel más
amplio (Parra, 1983).

Los dispositivos de activación de memoria en la


Recuperación Colectiva de la Historia
Antes nos referimos a la Recuperación Colectiva de la
Historia como una modalidad investigativa surgida en la
confluencia entre educación popular e Investigación Acción
Participativa en la década de 1980. También a sus principales
rasgos como metodología participativa y a las fases y decisiones
más comunes dentro de su proceso metodológico; durante la fase
de reconstrucción de la memoria desde sus protagonistas nos
referimos a los dispositivos de activación de memoria como un
conjunto de técnicas no convencionales que parten de reconocer
que la memoria social se encuentra no solo en los recuerdos de
sus miembros, sino también en las huellas que el pasado deja en
la estructura física del mismo barrio (sus calles, lugares y casas),
en los muebles, objetos y pertenencias de la gente (utensilios,
juguetes y ropa), en las fotografías, otros registros visuales y en
algunas prácticas sociales que permanecen en el presente (fiestas,
tradiciones orales y juegos).
Como la RCH no solo busca reconstruir hechos del pasado,
sino también fortalecer las identidades populares y los vínculos
sociales, los dispositivos de activación de memoria apuntan hacia
estas intenciones al incorporan prácticas y formatos que tiene
la gente para conversar sobre el pasado. Algunos dispositivos
activadores de memoria empleados son: el camino recorrido,
los museos comunitarios, los paseos del recuerdo, las audiciones
de música del ayer, las tertulias, las serenatas y las jornadas de
la memoria. El camino de la experiencia es la representación
gráfica de un sendero, los hitos más significativos que representen
ascensos, descensos, crisis y repuntes, de la historia del proceso
que se busca reconstruir. Este dibujo, además de ayudar a tener
una visión de conjunto del proceso, también sirve para elaborar
periodizaciones, muy útiles en la fase de análisis de la información.

171
Otro dispositivo muy valioso son los museos comunitarios
o museos del ayer, basados en el hecho cotidiano de guardar
fotografías, papeles y objetos personales o familiares, para
mantener el recuerdo de momentos y personas significativas.
Como técnica consiste en solicitar, reunir y organizar a manera
de una exposición itinerante, objetos, documentos, fotografías
y otros materiales que den cuenta de la historia que estamos
construyendo. A cada pieza se le coloca un pequeño texto con
el testimonio de quien lo llevó y, en el mejor de los casos, se
organizan jornadas de memoria donde además de las piezas
materiales y visuales, están presentes personas en capacidad de
contar sus usos y significados, lo cual genera enriquecedoras
conversaciones con los visitantes.
El paseo del recuerdo parte de la idea de que los recuerdos
colectivos muchas veces se anclan en lugares; por ejemplo, en la
historia de un barrio, algunas calles, casas y espacios comunitarios
fueron escenario de hechos memorables. Como técnica consiste
en un recorrido a lo largo de una ruta que atraviesa sitios
significativos relacionados con el tema que se reconstruye; en
cada lugar, una o varias personas conocedoras del hecho histórico,
narran a los viajeros lo que saben de él y se establece un diálogo
fecundo acerca de su significado colectivo. Los objetos se pueden
organizar según sea más pertinente, en torno a periodos o temas.
Las tertulias no son otra cosa que organizar una actividad
propia de los grupos sociales cuando quieren conversar sobre
algo que les parece importante. En este caso, hay que reconocer
previamente qué forma asumen en cada caso y cuál es el momento
más adecuado para hacerlo; por ejemplo, mientras en México es
común encontrarse para desayunar y «platicar», en Colombia son
muy importantes las «onces» o chocolatadas al finalizar la tarde y
entre jóvenes una fogata puede ser ocasión propicia para hablar.
La música también es una fuente provocadora de recuerdo,
más aún cuando, en comunidades campesinas y populares, el
cantar o escuchar canciones en grupos es una práctica frecuente.
Por esto, las serenatas y las audiciones colectivas de música son
utilizadas como dispositivos de activación de memoria y ofrecen
grandes resultados cuando se trata de temas en los que participan

172
diferentes generaciones. A partir de una exploración previa,
se consigue un grupo musical versátil que pueda interpretar
canciones de diferentes épocas o se pide a los invitados que
lleven algún disco o CDs con música representativa de la época o
momento; en el encuentro —que puede asumir la forma de unas
onces o una fiesta— se escucha la música y generan conversaciones
sobre los contextos y situaciones que evoca.
En una RCH también podemos utilizar estrategias
investigativas y pedagógicas como los talleres de memoria
o jornadas de memoria; al concentrar en un mismo espacio y
tiempo a varias personas y acciones, se posibilita el uso combinado
de varias técnicas y dispositivos de activación de memoria. En
estos casos, también se puede acudir a técnicas expresivas, sean
dramáticas (por ejemplo, un sociodrama o alguna técnica de
teatros del oprimido) o plásticas (realización de dibujos, collages
o maquetas).
Por último, queda abierta la invitación a la creatividad e
imaginación de las organizaciones y colectivos de investigadores
a inventar otros dispositivos acordes con las prácticas culturales
de la población y a la singularidad (generacional o de género) de
los participantes.

Técnicas participativas usadas en la sociopraxis


Como se señaló en el capítulo anterior, desde la década de
1980, un colectivo de investigadores sociales liderado por Tomás
R. Villasante ha venido usando y recreando la investigación
participativa, tanto en sus modalidades fundacionales como la IAP,
así como incorporando aportes provenientes de diferentes escuelas
y corrientes sociológicas y filosóficas hasta configurar la sociopraxis.
Dado que siempre han tenido un pie puesto en la construcción
metodológica y otro en la militancia y acompañamiento a
procesos concretos, también han estado atentos a la producción de
materiales que sinteticen sus planteamientos, criterios y procesos
metodológicos y técnicas empleadas.
En sus diferentes diseños metodológicos, generalmente hay
una fase inicial donde se realizan «sociogramas o mapas de
actores» y una etapa de trabajo de campo, donde combinan y

173
reinventan estrategias y técnicas de la investigación cualitativa
y participativa. Tomando como referencia un Manual de
Metodologías Participativas elaborado por algunos de ellos
(CIMAS, 2009), presentamos algunas técnicas que ellos han
logrado afinar:
Como ellos lo señalan, este manual parte de la experiencia, de
más de una década, en la que la red de personas cercana a CIMAS
ha utilizado los textos de Joel Martí y de Paloma Bru, Manuel
Basagoiti y Concha Lorenzana (La IAP de bolsillo) como textos
básicos de difusión de nuestras metodologías participativas. En
estos años han incorporado otros enfoques y técnicas, además de
la Investigación Acción Participativa, por las propias necesidades
de los procesos prácticos.
1. El sociograma.
En el comienzo de una investigación participativa se
recomienda hacer una caracterización de los actores locales y
sus relaciones. Para ello sugieren realizar un taller que permita
elaborar un primer «mapeo» (Sociograma) de las relaciones que
mantienen entre sí los diferentes actores sociales presentes en el
territorio (instituciones, tejido asociativo y población en general).
Dicho sociograma o «mapa de relaciones» es un instrumento
que permite visualizar a los actores y grupos sociales presentes en
el territorio y trazar las conexiones existentes entre ellos. Le sirve
al grupo investigador analizar qué tan cercanos o aislados está de
los actores presentes en el territorio y de las alianzas que precisan
llevar a cabo; también posibilita visualizar qué antagonismos son
previsibles que aparezcan y cómo contrarrestarlos.
Una posible aplicación de la técnica es repartir tarjetas en
blanco: Unas con forma triangular para representar a actores
con mucho poder simbólico o de convocatoria (y posiblemente
externos al lugar concreto). Otras rectangulares para representar
a los actores sociales organizados y locales. Y otras circulares para
representar a sectores de población no organizados, que suelen
ser la mayoría o para personas que se considera que son relevantes
para el proceso.
Cada cual rellena las tarjetas con los diferentes protagonistas
existentes en el territorio y las pone sobre una pizarra o papel

174
continuo en una pared o una mesa para después relacionarlas. Se
emplean flechas para vincular los diferentes actores en términos
de relación fuerte (de dependencia, de colaboración, etc.),
débil (de aislamiento, de desinterés, de temporalidad, etc.), de
conflicto, sin relación, relaciones indirectas (un actor con otro
a través de un tercero), etc. Para ello se emplean convenciones
(colores o grosor de las líneas)
En el grupo se debate hasta llegar a un cierto consenso. Se
reflexiona sobre las zonas donde el mapa se hace más denso en
sus relaciones, donde estas se hacen más intensas, los bloqueos
existentes, los elementos articuladores (dinamizadores) y los
espacios vacíos de actores o de relaciones. Al hacer estos mapas
también es muy interesante intentar definir aquellos elementos
«comunicadores» (personas, grupos, etc.) que adquieren un
peso importante en la conexión de unos niveles con otros: por
ejemplo, los «puentes» entre lo asociativo, o con sectores de la
población, o con algunas Instituciones, etc.
Al desarrollar el sociograma, se deben a definir cuáles son los
espacios de alianza y los de conflicto (que hay que desbloquear)
para así tener una idea lo más aproximada posible de los actores
protagonistas de las propuestas de acción. Esto se concretará
mucho más en la fase siguiente de devolución y negociación.

2. Algunas técnicas a utilizar en el trabajo de campo y


escucha.
Así denomina el Manual de Metodologías Participativas la etapa
en la que los grupos de investigación «salen a la calle a relacionarse
con la gente», una vez advierten que en investigación participativa
pueden usarse técnicas cuantitativas o cualitativas, siempre y
cuando se esté atento a los por qué y para qué las empleamos y
con quiénes. Cuando hablan de escucha, se refieren a intentar
trascender a la crítica, a esas primeras reacciones que solemos tener
de juzgar, según nuestro propio criterio lo que oímos. Por eso,
escuchar, con las técnicas de entrevistas, de talleres o de escucha
activa, es buscar las razones que hay detrás de lo que se dice; hay
que preguntarse sobre qué se dice cuando se dice lo que se dice; por
qué se dice lo que se dice. Hay que escuchar la escucha.

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A continuación, una breve caracterización de algunas técnicas
de trabajo de campo y de escucha, basándonos en el manual
(CIMAS, 2009 y 2020):

La observación participante.
Es el modo de proceder de la antropología clásica, adoptada
como técnica de investigación social por la sociología (Valles,
1997). En los procesos participativos, más que una técnica
sistematizada se trata de una estrategia y una actitud presente a lo
largo de todo el proceso de investigación.
Consiste, simplemente, en «estar ahí» y registrar toda
información relevante para la investigación; recomiendan tomar
algunas notas sencillas relativas al lugar, las personas, los hechos
y las circunstancias observadas y conviene, igualmente recoger
frases textuales sobre el tema o el territorio oídas en cualquier
circunstancia. Todas esas anotaciones, añadidas a los resultados
de las entrevistas y la anterior recogida de datos e informaciones,
complementan, de manera muy enriquecedora, la visión general
de la realidad social que estamos conociendo.
Todas esas anotaciones, añadidas a los resultados de las
entrevistas y la anterior recogida de datos e informaciones,
complementan, de manera muy enriquecedora, la visión general
de la realidad social que estamos conociendo. Es conveniente
ir haciendo un resumen de contenido de los materiales que
vayamos obteniendo del trabajo de campo (conversaciones
informales, informes y actas de reuniones, notas procedentes
de la observación participante, etc.), porque nos servirá cuando
tengamos que realizar el análisis para las «devoluciones».

Técnicas visuales
Es conveniente adecuar las técnicas a utilizar según la situación
particular, según la edad, el manejo del lenguaje escrito, personas
de distinta lengua, etc. En general es muy bueno recurrir a
dibujos y a juegos para que representen su visión de la realidad.
Por ejemplo, una actividad con niños y niñas que puede dar
mucha información es que dibujen el entorno de sus casas; para
adolescentes puede servir la elaboración de mapas de rutas de

176
ocio. En ambos casos se trata de que reflejen aquellos lugares con
los que se identifican y en los que se reúnen o aquellos conflictivos
o «feos», o los que les provoque cualquier emoción.
Generalmente con personas de alguna comunidad rural,
aislada en el territorio, donde interesa conocer cuál es su calidad
de vida, su concepto de buen vivir y cómo perciben los cambios
en el ambiente natural en el que están, convienen técnicas de
visualización, donde ellos mismos vayan viendo lo que están
construyendo como información y además que sean dinámicas,
divertidas y lo más rápidas posibles.

Entrevistas grupales
Son conversaciones con grupos de personas de la comunidad
promovidas por el grupo investigador para obtener información,
opiniones e interpretaciones sobre las temáticas del estudio.
Antes de realizarla hay que elaborar una guía que contenga los
objetivos y los temas a tratar; también podemos recurrir a un
guion (4 ó 5 temas y subtemas que sean fáciles de memorizar). Lo
que no significa que se tengan que realizar ni de la misma manera
ni en el mismo orden en que están planteadas; el éxito dependerá
más de la habilidad de la persona que entrevista para dar fluidez
y naturalidad a la conversación.
Una entrevista a algunos expertos para empezar está bien,
porque nos puede dar seguridad en los temas que surgen más
habitualmente, y nos puede recordar aspectos que no se nos
deben olvidar en la guía que vayamos a utilizar para las entrevistas.
Aunque cada entrevista tiene un contexto distinto, conviene que
tengamos en cuenta que:
Al presentarnos, debemos garantizar el anonimato de lo
que nos vayan a decir, pues nos interesan las «posiciones» que
se argumentan, y no quien lo dijo en concreto. Como mucho
interesa el contexto en el que se dijo.
Debemos decir claramente para qué queremos la información,
quiénes y cómo la van a ver y cómo va a ser devuelta.
La duración puede alargarse a una hora más o menos, según
la confianza que se genere.
No debemos emitir nuestras opiniones o juicios sobre lo que

177
se está diciendo, pues siempre es muy interesante todo lo que
opina cada grupo o persona.
Para garantizar fidelidad a las palabras textuales es preferible
registrarlas en una grabadora, con el celular o en vídeo (y si no
fuera posible tomar nota de las expresiones clave tal como se dicen,
incluyendo errores y anotando gestos, etc.). Siempre hay que
pedir permiso para hacer cualquier tipo de grabación, debemos
mostrar todo el respeto hacia las personas que entrevistamos.
Es mejor que la hagan dos personas; en este caso, conviene
que la segunda tome notas o esté en segundo plano, ocupada de
los detalles técnicos y de recordar aspectos importantes que no
hayan salido en la conversación.
Hay que dirigir lo menos posible y dejar que los temas surjan
de forma espontánea por la persona o grupo según su forma y
ritmo para expresarse.
No dar ninguna señal de que se duda de la sinceridad de las
personas entrevistadas. No se trata de saber «la verdad» sino de
escuchar las motivaciones de las personas.
Hay que facilitar que salgan al principio los temas más tópicos
o fáciles para entrar después en un clima de mayor profundización.
Hay que dejar para el final las preguntas que tienen que ver
con el tejido social (relaciones entre todos los actores, conflictos
personales, etc.).
Hay que despedirse volviendo a temas más tópicos de fácil
consenso y además hacer hincapié en el anonimato, en los
objetivos de esta recogida de información y convocando para la
devolución (aunque no se puedan precisar fechas).

Talleres
Son tiempos–espacios en las que se combinan varias técnicas
con un propósito a la vez investigativo y formativo. Podemos
apoyarnos en algunas dinámicas de trabajo con grupos cuando
estos pertenecen a posiciones bastante cercanas. Esto nos permite
tener que hacer menos entrevistas a posiciones que son bastante
parecidas entre sí y básicamente saturan lo que ya se conoce por el
propio grupo motor. Además de las técnicas que aquí reseñamos,
pueden utilizarse otras ya mencionadas (CIMAS, 2020):

178
Lluvia de ideas
Es la estrategia más sencilla de generación espontánea y libre
de ideas sin que medie debate o discusión grupal: el enunciado
de los sentimientos y actitudes ante el tema lanzado por quien
modera la reunión se hace en voz alta y de forma desordenada. Se
anotan todas las opiniones en un papel o pizarrón, a la vista de
todos, y se da paso a su agrupación, análisis, debate o aceptación
de las más valoradas, en un proceso de cierto consenso.

El Grupo Nominal
Es una reunión de varias personas en las que se combina
la reflexión individual y la interacción grupal. Las personas
participantes pueden tener experiencia o conocimiento del
problema a tratar o simplemente estar interesadas en profundizar
en su estudio, bien porque están afectadas directa o indirectamente
por esa situación o porque son usuarias de un programa de
intervención social, por ejemplo.
Es conveniente que el grupo sea homogéneo, pues se trata de
llegar a consensuar una posición concreta de interpretación o de
actuación; por eso, si existe confrontación de puntos de vista muy
opuestos, se formarán tantos grupos nominales como sectores de
opinión diferentes se detecten.
El desarrollo de la sesión, una vez planteado el tema por quien
modera, consta de una primera parte de reflexión individual y
anotación de las ideas que a cada participante se le ocurran;
el siguiente paso es la puesta en común y registro de todas
las respuestas en un pizarrón o papel grande; después se van
analizando una a una cada una de ellas y se agrupan (por ejemplo,
por temas) o se resumen en un mismo enunciado. Para finalizar se
debaten y matizan las opiniones expresadas, según la preferencia
o acuerdo con ellas, y se procede a recoger las principales.

Philips 6/6
Es una variante o especificidad del Grupo Nominal. También
se recurre a este método para facilitar la participación de todos los
miembros de un grupo numeroso (foro comunitario o asamblea
participativa). Consiste en dividir el grupo grande en subgrupos

179
de seis personas que discuten sobre el tema planteado por el
moderador durante seis minutos; después un portavoz de cada
grupo expone las conclusiones a las que han llegado, anotándolas
en una pizarra. Una vez conocidas todas las aportaciones, se
debate sobre ellas en plenario hasta llegar a un consenso general
o al menos de una mayoría.

Otras técnicas participativas


El movimiento de investigadoras e investigadores
participativos ha venido aportando nuevas técnicas, algunas de las
cuales provienen de otros campos de acción como la educación
popular, la psicología comunitaria, el teatro del oprimido o la
investigación cualitativa. A partir de un inventario que realizamos
en los umbrales del siglo pasado (Torres, 1999), presentamos de
modo sintético algunas de ellas:
El sociodrama y otras técnicas escénicas.
El sociodrama es una técnica teatral que consiste en una
actuación corporal con acciones, gestos y palabras a través de la
cual un grupo representa algún tema, problema o situación de su
vida real; a través de su representación se visibilizan elementos
para el análisis e interpretación de la problemática.
Debe planearse previamente, escogiendo una temática y
un grupo de personas de una población o participantes de un
encuentro o taller, que lo prepara a partir de una conversación
sobre dicho tema, identificando sus diferentes aspectos, actores
involucrados y puntos de vista al respecto. Así, definen el contexto
donde se va a acontecer la puesta en escena, los personajes y la
trama, es decir, la secuencia de actuaciones y escenas.
La puesta en escena debe ser breve (10 a 20 minutos) y debe
procurarse representar lo mejor posible los diferentes personajes
y sus perspectivas, así como el conflicto o tensión que se quiere
mostrar. Mientras tanto el público observa y toma notas sobre lo
representado.
Finalmente, debe hacerse una reflexión colectiva en la que,
inicialmente, se describa la situación presentada, se analicen los
personajes y sus posiciones, así como el conflicto central; luego
los actores comparten lo que querían representar. Finalmente

180
se discute la temática y se llega a conclusiones (acuerdos y
desacuerdos).
Augusto Boal, creador del teatro del oprimido, creó varias
técnicas escénicas que pueden utilizarse para promover la
problematización y concientización de las personas que sufren
una situación o condición de injusticia, opresión o exclusión,
tales como son el Teatro Periodístico, el Teatro Legislativo, el
Teatro invisible, el Teatro Imagen y el Teatro Foro. Cada una de
ellas, permite que los participantes representen situaciones, roten
roles y tipos de actuaciones, así como que conversen y reflexionen
sobre sus problemáticas; de ahí, que incorpora un nuevo concepto
en las artes escénicas: especta–actor. Cada una de ellas requiere
su preparación específica y una vez hayan sido puestas en escena,
deben ser evaluadas colectivamente.

Los dibujos y otras expresiones visuales.


«Una imagen vale más que mil palabras» parece ser el principio
de esta técnica, dado que promueve que las personas partícipes de
un encuentro o un taller en un proceso investigativo, expresen sus
saberes y representaciones frente a una temática o problema vivido
como parte de un sector social o población. Consiste en entregar un
papel (hoja o pliego) y unos lápices, colores o marcadores para que
dibuje una situación o temática significativa, o lo represente a través
de una imagen o símbolo. En algunos casos se puede sugerir dicha
imagen como es el caso del «camino de la vida» de la organización o
los «árboles de problemas» o la «pirámide» de prioridades.
El camino de la vida o línea de tiempo es un dibujo en el que a
través de una línea, un camino o cualquier imagen que represente
el devenir temporal como un río o una carrera ciclística, en que
se identifiquen los hitos o momentos significativos de dicho
devenir temporal. También pueden representarse los ascensos y
descensos del proceso representado, los momentos de inflexión,
los obstáculos y los factores que han incidido en dichos cambios.
La puesta en común de varias de estas líneas de tiempo o caminos
recorridos permite la elaboración de periodizaciones y balances
de un proceso histórico colectivo, tales como la evolución de un
barrio o una organización.

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Las «cartas pedagógicas»
La educadora popular brasileña Fernanda Paulo han propuesto
las cartas pedagógicas como un dispositivo investigativo.
Reivindicando el uso de la correspondencia como una práctica
habitual entre pensadores e investigadores como Paulo Freire y
Orlando Fals Borda. Según Paulo (2022), la Carta Pedagógica
es un tipo de escritura y una herramienta de investigación que
acerca al investigador al sujeto de investigación que posibilita
aproximaciones de afectividad, compromiso, amor y confianza.
La redacción de cartas, ya sean manuscritas o mecanografiadas
por computadora, es una herramienta innovadora en el ámbito
de la investigación participativa.
Según Paulo (2022), el registro de recuperación del proceso
vivido, a través de Cartas Pedagógicas, puede ocurrir de forma
individual y/o colectiva. Es decir, podemos solicitar (invitar)
la redacción de Cartas Pedagógicas individuales y/o colectivas,
por lo que la combinación debe establecerse entre investigador
y participante de la investigación, respetando el tema, problema
y objetivos de la investigación, preservando, sobre todo, las
especificidades del contexto de investigación (sujetos, espacios,
modalidades de investigación participativa, marco teórico, etc.).
Así, desde el uso de las Cartas Pedagógicas, prevé la producción de
conocimientos y de enseñanza–aprendizaje significativos. Además,
uno de los propósitos de la investigación participativa guiada por
la Educación Popular emancipatoria es hacernos, apropiarnos
críticamente de nuestras experiencias vividas, comprendiéndolas
teóricamente, para presentar propuestas de prácticas educativas en
una perspectiva transformadora. (Paulo, 2022).

Los grupos de discusión.


Técnica creada por el sociólogo español Jesús Ibáñez (1992),
como una posibilidad de ir más allá de las entrevistas y los grupos
focales como técnicas artificiales que reproducían el orden social,
los grupos de discusión buscan recrear el modo como los grupos
humanos construyen realidad a partir de sus conversaciones
cotidianas. Esta técnica busca captar las representaciones,
ideologías, valores e imaginarios que subyacen en las agrupaciones

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sociales y en la sociedad; dichos elementos se manifiestan a través
de los discursos emitidos por los participantes del grupo, siendo
este una «fábrica» de reproducción del sentido común.
A nivel operativo, el primer momento es la conformación de
los grupos, sea a partir de una muestra estructural que permita
escoger personas que correspondan a las diferentes posiciones o
perspectivas sociales, o aleatoriamente, con quienes han asistido
al encuentro o taller. Los grupos pueden estar formados por entre
5 y 10 participantes; no puede ser ni muy homogéneo que limite
la discusión, ni muy heterogéneo que dificulte la conversación.
Siempre debe haber un animador («preceptor») y un relator
del equipo de investigación; el primero orienta la discusión y
procura que la palabra circule, permitiendo la dinámica de cada
grupo. El relator debe provocar el tema y estar atento a todo lo
que se dice, al cruce de miradas y movimientos corporales de sus
integrantes; puede usar grabadora si los participantes lo aceptan.
El tiempo de duración entre 30 y 40 minutos, lapso suficiente
para que todos puedan hablar y llegar a consensos.
Se sugiere que el lugar de reunión sea cómodo y aislado de
ruidos e interferencias; también que todos los participantes
estén sentados en torno a una mesa; el aspecto del lugar no
puede ser opuesto a los valores del grupo. Los participantes
deben ser distribuidos de manera estratégica para evitar que se
formen subgrupos. El animador saluda y explica el sentido de la
convocatoria en el contexto de la investigación; luego presenta
el tema de la discusión y anima a los asistentes a participar;
interviene para solicitar que un punto de vista se amplíe o para
evitar el monopolio de la palabra, pero sin emitir juicios de valor.
Una vez realizados los grupos de discusión, deben transcribirse
las intervenciones y sometidas en su conjunto a un análisis de
discurso, para reconocer las posiciones y visiones y poder realizar
el análisis sociológico; es decir, reconocer cómo la discusión
evidencia las ideologías y representaciones sociales presentes en
el debate.

183
Recomendaciones para el uso de técnicas en
investigación participativa
Expuestas estas metodologías participativas y el lugar que
han ocupado las técnicas en los procesos de exploración inicial,
trabajo de campo, reconstrucción de historias y devolución de
resultados, se presenta, a continuación, un punteo de criterios y
recomendaciones para su escogencia y utilización en indagaciones
concretas.

1. Tener presente que las técnicas no son un fin en sí mismas,


sino un medio o mediación para producir, analizar o
comunicar información (datos o relatos) en el contexto de
una investigación
2. Las técnicas no son «neutrales», pues permiten visibilizar
o invisibilizar ciertas dimensiones de la vida social,
reconocen y afectan de una manera u otra las realidades
estudiadas y los sujetos involucrados
3. En una investigación participativa, las técnicas reconocen
a los sujetos involucrados como actores sociales y no como
simples informantes pasivos. Por ello, también pueden
opinar y dar sugerencias con respecto a las técnicas y el
proceso investigativo en su conjunto
4. Por esto, además de producir datos y relatos, las técnicas
deben propiciar la participación, el diálogo y la reflexión
crítica de los sujetos
5. La escogencia de las técnicas debe tener en cuenta
el momento (exploración, definición de preguntas,
trabajo de campo, reconstrucción de procesos, análisis o
comunicación) y el propósito para el cual va a ser empleada,
así como las preguntas y objetivos de la investigación
6. Así mismo, el uso de cada técnica debe adecuarse a las
características de los sujetos que participarán y al contexto
cultural e histórico por el que atraviesan
7. Una técnica no es suficiente. Se sugiere en cada investigación
se empleen diferentes técnicas, dado que posibilitan una
mayor pluralidad de miradas y riqueza en la información

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producida. También se pueden crear técnicas mixtas; por
ejemplo, un sociodrama con lluvia de ideas
8. Es necesario preparar la utilización de cada técnica.
Elaborar los recursos e instrumentos necesarios
(grabadoras, filmadoras, cuadernos de notas guías de
observación), generar las condiciones para su aplicación,
distribuir responsabilidades) y en algunos casos, hacer una
prueba o ejercicio previo
9. En cada proyecto estas técnicas pueden reinventarse
y combinarse de acuerdo con las necesidades de la
investigación y características de la población
10. En todo caso, debe hacerse registro sistemático de las
narraciones e informaciones. Para esto, se recomienda
unificar el tipo de fichas o planillones que recojan la
información, así como comentarios de los investigadores
11. Una vez recogida la información, se procede a su análisis
a través de diferentes procesos como su organización por
periodos y temas, la realización de matrices y esquemas al
modo de mapas conceptuales o semánticos que organicen
los hallazgos
12. Cuando la técnica se usa para socializar o hacer devolución
de avances debe tenerse en cuenta las características de
la población a la que se le pretende comunicar (nivel de
escolaridad, prácticas culturales, etc.)

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