—Estás obsesionado —escucho a Poe decirme de repente—.
Esta es la
peor idea que has tenido en tu vida. Y yo que pensaba que tú eras el
inteligente, pero ya sabes lo que dicen: los chicos siempre engañan.
Estamos dentro de su auto más sencillo, que está aparcado en la calle. Las
ventanas son ahumadas, por lo que la gente que está disfrutando de la
feria y que pasa cerca no puede vernos. Llevamos diez minutos aquí y tal
vez él ha usado la palabra correcta, pero no creo en el concepto de
«obsesión». No creo en ninguno de los conceptos creados por la visión
social y moral de las presas. Mi propio concepto es: mantengo conmigo lo
que quiero. Y mi concepto de «querer» es: lo que me apasiona, lo que no
sale de mi cabeza, lo que despierta en mí una intensidad de «necesito
esto».
Es el día.
Pocas cosas me hacen sentir algo así. Pero ella sí. Por esa razón sé que su
cabello es oscuro como mis ojos, y que sus labios son rosados como
cuando la sangre se diluye en mucha agua. Sé que mide un metro sesenta
Si alguna vez en lo que llevo de vida creí experimentar «entusiasmo», ya sé
y cinco; que se le arruga la nariz cuando ríe, y que la piel se le enrojece con
que no se parece en nada a lo que siento en este momento, esto es algo
facilidad ante cualquier presión. Sé que me aprendí su nombre desde el
superior, extraordinario, pero, sobre todo: es lo que he estado esperando
instante en el que lo escuché, y que me grabé cada detalle de su cara
desde hace mucho tiempo. Hoy lo haré.
desde que la vi por primera vez cuando era un niño. Sé que ella es
diferente, que está atrapada y que puedo liberarla.
Finalmente, ella pasará al lado correcto. Dejará de ser lo que he estado —No voy a discutirlo de nuevo —le digo a Poe, serio.
deseando para ser lo que me pertenece. Ella será mía.
—No quiero discutirlo, pero pienso que tal vez deberías pensarlo más,
darle un poco más de tiempo o reconsiderarlo —replica él, con las manos
llenas de anillos caros aún sobre el volante—. ¿Y si te has saltado algún Giro la cabeza de inmediato hacia él y la mirada que le dedico es severa y
posible fallo? Sabes lo que el más mínimo error puede ocasionar… amenazante, un gran: «cuidado». Claro que eso no lo intimida ni lo
molesta. Poe nada más alza los hombros como diciendo: «solo decía...».
—Yo no me salto nada.
Luego vuelvo la mirada hacia el frente, atento.
Cada paso y cada parte la he planeado desde hace años. Me he quedado
Realmente, lo del sexo no es un pensamiento primordial para mí. Nunca lo
dormido pensando en esto y he pasado días enteros organizando los
ha sido. Vivo en calma sin tener contacto con alguien más, pero admito
detalles. Calculé hasta el más mínimo fallo y la forma de evitarlo. No hay
que a veces estando solo en mi cama, pensando en el plan y en lo que
modo de que las cosas no salgan como espero.
sucedería, tengo fantasías. La imagino conmigo en mi habitación, solos.
Nos imagino a ambos en mi cama y a mí, encima suyo, deslizando la filosa
punta de mi cuchillo por su piel suave. Tal vez por su abdomen o mejor por
—No es como que tienes superpoderes, si es lo que crees —resopla—. Y si el cuello, encima de la clavícula. Sin cortar, sin presionar, solo acariciando
en verdad lo estás creyendo entonces deberías dejar de pasar tanto de un punto a otro mientras ella gime despacio.
tiempo con Archie y sus cómics.
—¿Acaso yo te he dicho algo cuando te obsesionas con alguien? —Frunzo
el ceño. Los gemidos tampoco me han atraído nunca, pero ¿cómo sería escucharla
pedirme que le haga un pequeño corte y que lama la sangre? Pasar la
—No, porque yo nunca he planeado meter a nuestro mundo a cualquier lengua, después la punta de mi dedo y luego meter ese dedo en su boca
persona —argumenta con simpleza—. Todos terminan tirados por ahí o en para que lo succione. ¿Cómo sería ese sabor? Su sabor.
mi estómago, ya lo sabes.
—Le vas a arruinar la vida. —Poe me saca de mis pensamientos.
—Yo le intereso desde hace años.
Me aseguro de ser bastante claro:
—Porque cree que solo eres oscuro y lindo —se ríe—. Y eres oscuro y
—Ella no es cualquier persona. lindo, pero también eres un demonio de los más malos.
—Mira, Damián, si lo que quieres es follar... —No le pienso hacer daño —aseguro.
—¿Y qué crees que es lo que harás? —contradice—. No la vas a traer al —Damián... —suspira él en otro intento por convencerme de parar—. Creo
cielo precisamente. que debes decírselo a Tatiana y a Archie primero.
—Ya lo saben. Hablé con Archie y le pedí algunos consejos. Le parece bien.
Sí, sé que no es el mejor lugar, sé que es peligroso, pero la protegeré. —¡Eso es porque a él solo le funciona como el uno por ciento del cerebro e
Mientras yo viva, nadie va a tocarla. Me volvería peor de lo que ya soy si hizo lo mismo con Tatiana! ¡Claro que le parecerá bien!
alguien lo intenta.
—Ella podrá elegir —aclaro—. Ella va a decidirlo.
Es cierto. Tatiana era una presa y Archie la metió en nuestro mundo. Ni
—¿Qué pasará si lo que decide es no ser como nosotros? La otra opción es siquiera nos lo preguntó. Solo sucedió. Un día solo la trajo y nos dijo: «ella
morir, ¿vas a matarla? es mi novia y será parte de nuestra manada, será una Novena». Nosotros
lo aceptamos. Poe no se molestó y a mí me dio igual. Si terminaba mal o
no, no me importó demasiado. Aun así, Archie no planeó nada ni midió
Me quedo callado. No quiero matarla. No quiero que ella deje de existir. consecuencias. Solo siguió su impulso y sus deseos.
Quiero que existamos juntos. Si ella escogiera delatarme o huir, yo... Ni
siquiera tengo idea de qué haría. Es la parte del plan que está vacía,
porque algo dentro de mí me insiste en que no va a elegir nada de eso. La Desde ese momento descubrí que en nuestra manada Archie es el más
seguridad es tan punzante que me siento incluso confiado. Es esa especie peligroso. Siempre lo sospeché, de hecho. Tal vez llegué a pensar que era
de conexión que experimento cada vez que la veo, de que si yo le tendiera Poe, que puede comerse a una persona o tener esclavos sexuales o sentir
la mano empapada en sangre, ella igual me la tomaría. cualquier perversión existente, pero en realidad solo es el más inteligente.
Archie está tan desconectado de la realidad que hizo la suya propia, y las
—La quiero conmigo —es lo que digo—, y no va a ser posible de otra
cosas que él ve y que viven allí son inestables e impredecibles, y pueden
forma.
controlarlo cuando se les antoja. Por suerte, Tatiana funciona como una
—Podrías presentar una solicitud —propone, dudoso y medio burlón—. inyección sedante para él, y todo se mantiene en calma.
Algo tipo: «me enamoré de una presa, por favor no la maten que quiero
estar con ella».
Juntos se complementan. Y yo he encontrado lo mismo.
—Sabes que nos matarían a los dos de solo proponerlo.
—Salió bien para él —le recuerdo, refiriéndome a Archie.
—Por suerte. Fue pura suerte. Fue demasiada suerte. Y porque ella en el que nadie se fijaba en mí, ella me notó, y también notó que yo no era
también está medio mal. Esta chica Padme... creo que no lo está tanto. como los demás. Aun sabiendo eso, no se asustó, solo se sintió más
intrigada. Una lástima que al ser normal no iba a llegar muy lejos en
—Se reprime —le explico.
descubrir algo. Por esa razón, yo la ayudaría.
—Huelo la inocencia, Damián. —Poe niega con la cabeza—. A mí no me
—Ella... me gusta —confieso por primera vez en voz alta.
puedes engañar.
Poe me mira con curiosidad.
Le recuerdo mi frase favorita:
—¿Sabes qué es eso acaso?
—Nadie es inocente.
—¿Tú sí?
—No vas a cambiar de opinión —suspira—. Además, quién sabe desde
hace cuántos años sientes lo que sientes. —Probablemente más que tú.
Desde que la vi. Desde el primer momento. Éramos niños y ella me buscó. Tiene razón al menos. Somos muy diferentes. Poe es más de sentimientos
Ella quiso conocerme. Fue diferente, porque los Novenos perseguimos y físicos y mentales. A él le atraen las personas normales, los Novenos, casi
cazamos. Ella no esperó por nada. Hizo lo contrario. Actuó como uno de todo. Tiene ansias de juegos, de sexo, de otros cuerpos, y eso lo ayuda a
nosotros lo habría hecho, y su interés por mí no disminuyó nunca. Podía poder conectarse y desconectarse de las personas a su antojo. Es lo que le
verla mirándome por la ventana, mirándome en la escuela. Cuando estaba divierte y lo motiva, y al mismo tiempo lo hace más perceptivo y
con sus amigas y yo pasaba cerca, su atención se iba hacia mí, y todo lo razonable. Yo no siento lo mismo. Apenas siento interés por algo, pero
demás dejaba de existir. Su mundo se paralizaba. Era como si ella quisiera cuando lo siento es intenso y es muy difícil que desaparezca.
saltar de ese para venir al mío, como si quisiera abandonarlo todo para
—Lo que sé es que quiero que esté conmigo todos los días —trato de
llegar hasta mí.
explicar—. Siento que... necesito verla, y para poder verla siempre esto es
lo que debo hacer.
Eso me cautivó. Ella me pareció fascinante por mucho tiempo. Me lo sigue
pareciendo, pero de esa forma logró meterse en mi mente. En un mundo
Porque una relación «normal» no es posible entre alguien como ella y —Ah, estoy un poco celoso porque ahora le dedicarás tu tiempo a alguien
alguien como yo. más que no soy yo.
—Te va a odiar si se entera.
—Por esa razón no se va a enterar —le advierto—. Nunca. Frunzo el ceño en una expresión dura.
—Te vamos a guardar el secreto, claro, pero si las cosas se complican... —Me molestas a veces —le suelto para que se calle.
—Me culparé de todo —aseguro, justo como debe ser en una manada. —Tu frialdad y crueldad son mis cosas favoritas de ti, mejor amigo —
Aunque lo ideal es morir juntos, en este caso no aplica. sonríe con divertida malicia.
Se hace un silencio entre nosotros. Al frente, por la ventana delantera del Y ha pronunciado «mejor amigo» con un lento tonillo de insinuación,
auto, se ven las calles de Asfil y las filas de tiendas. Algo de gente claramente intencional, solo para fastidiarme más como le gusta hacer
caminando. El cielo está tranquilo, despejado. Me quedan unos minutos. usualmente porque sabe que siempre lo rechazaré aunque me coquetee
mil veces. Supongo que es un juego que lo entretiene y le da placer. A mí
—Ah, Damián, Damián, quien lo diría —suspira Poe de pronto, entre
no me interesa, así que lo ignoro.
pensativo y divertido—. De alguna forma retorcida estás enamorado. O no
sé si se le puede llamar de esa forma. El amor sobre el que he leído para
poder imitar, no es así.
Y mi atención se va hacia una de las aceras. Tal y como lo he estado
—No me interesa ese amor que inventó el mundo. esperando, la veo venir caminando.
—¿Y por eso vas a crear el tuyo propio? —Ahí está —susurro.
—Solo iré por lo que quiero y necesito.
Mis ojos la siguen fijamente. Es ella y va con sus amigas a Ginger Café, su
lugar favorito para pasar el rato. Su cabello largo y oscuro le cae sobre la
Poe suspira. Un suspiro algo dramático. Nada nuevo en él. Deja caer la
espalda. Lleva unos jeans altos y ajustados y una camisa de tirantes hasta
cabeza en el espaldar del asiento y hace un gesto de dolor.
por la cintura. No se ve su ombligo, tan solo una línea de piel entre el
borde del jean y el final de la camisa, y todo su cuerpo se delinea porque
nada le queda holgado. Entonces sé que de seguro esa ropa no la escogió —Unos quince minutos —calculo.
ella, sino su amiga la rubia, porque ese es su estilo. El estilo de ella no está
—¿Estás muy seguro de que habrá un asesinato en el bosque hoy? —
definido aún. Solo es lo que sus amigas son, una mezcla entre la que es
pregunta también, comprobando—. ¿Y de que son desconocidos?
extrovertida y la que es reservada y odiosa.
—Sí —asiento—. Esos dos chicos son nuevos, y son rivales desde hace
tiempo. Me aseguré de que uno pensara que el otro mató a uno de los
Esa es una de las cosas que más me atraen de ella, que no ha sido miembros de su manada, así que me hice pasar por ellos y los cité a ambos
descubierta, que es todo un mundo por explorar. Yo quiero sacarla de ahí, ahí. Se van a matar en unos segundos, ella lo verá y luego me aseguraré de
quiero sacar su verdadera personalidad, lo que la obligan a ocultar. Deseo que, si escapa, llegue hasta la cabaña.
tanto eso que tal vez me excita, si es que sentirse así es estar excitado. No
—Muy bien —suspira como si ya no hay más opción—. Suena como que lo
lo tengo claro, pero la idea de arrancarle esa ropa que no la representa,
tienes todo controlado, maldito obsesivo.
dejarla desnuda y luego susurrarle al oído que se ve mejor así, sin fingir ser
normal, me causa cierta sensación de hipnosis, como si estuviera dopado.
Y entonces podría quedarme ahí mirándola e imaginando por horas, tal y
como lo he hecho antes. Me sale solo como un susurro:
—La necesito, Poe. Sueño con ella, pienso a cada momento en ella, solo la
imagino a ella. No sé qué me hizo. Ni siquiera sé qué es esto.
Porque lo que sea que signifique ser «hermosa», ella lo es para mí. Esos
ojos, esa boca, su forma de caminar, la manera en la que se ríe y luego ya —Ah, pues yo tampoco —admite, mirándome con curiosidad. Luego sonríe
no, su voz, su indecisión, su valentía... ampliamente—. Pero suena a que el cachorrito rebelde va a dejar de ser
virgen. Me lo vas a contar con detalles si pasa, ¿no?
Quiero oírla decir mi nombre. Quiero que lo pronuncie con algo de miedo,
pero con ansias. Quiero estar a solas con ella y ver su reacción, si se Le vuelvo a dedicar una mirada asesina. Él se ríe, tranquilo.
sorprende o se asusta o se rinde ante mí. ¿Qué hará cuando todo pase —Siempre pensé que morirías solo —añade, medio nostálgico—. Así que,
como lo he planeado? La expectativa me tiene intranquilo en la mejor si soy sincero, quiero ver si ella es capaz de soportarte. Estoy muy pero
forma posible. Jamás he sentido esta adrenalina. muy intrigado.
—¿Cuánto vas a esperar para entrar? —me pregunta Poe.
—Por cierto —recuerdo de repente, y lo digo serio—: Cuando esté con —El Hito —afirma—. Apenas estás empezando a sufrirlo, por lo que aún
nosotros, ni se te ocurra tocarla o intentar algo. estás a tiempo de superarlo, pero tienes que tomar las pastillas cada día
antes de dormir, sin excepción. Te enviaré más cajas esta semana, es un
poco difícil de conseguir, y muy costoso. —Asiento y guardo la caja en el
Poe puso cara de ofendido. bolsillo de mi chaqueta mientras que él agrega con una sonrisa—: Estarás
bien.
—¿Crees que yo estaría con la novia de mi mejor amigo? —resopla,
indignado.
—Sí. Me vienen las ganas de darle las gracias por no oponerse a mi plan, pero él
entiende que esas cosas no son lo mío. Luego miro la entrada a Ginger
—Bueno, pero en este caso no. —Se encoge de hombros—. Ya hasta me Café, tan fijo que mi corazón late un poco acelerado. La primera vez en
convenciste y sospecho que quien va a mojar esas pantys serás solo tú. toda mi vida que me pasa, y que tal vez, por un segundo, me siento
asustado.
Mojada. Por mí. Por mi mano alrededor de su cuello, apretando mientras
corto su ropa con mi cuchillo. El pensamiento pasa rápido por mi mente, y En unos minutos entraré, ella me verá y me seguirá. Después, tendrá que
trago saliva porque siento una punzada entre las piernas, eso que a veces escoger.
debo esforzarme por controlar cuando estoy imaginándolo todo en mi
habitación. Y espero que me escoja a mí.
—De acuerdo, estaré en casa esperando tu mensaje sobre cómo salió Espero que me escojas a mí.
todo, si debemos huir como locos o preparar las armas —avisa Poe,
Porque siempre has sido tú, Padme.
aunque de pronto se acuerda de algo—. Ah, importante: conseguí lo que
necesitas. Siempre he sido solo tuyo.
Mete la mano en el interior de su gabardina y saca una caja de píldoras. Es
toda de color negro, sin nombre. Me la entrega.
—¿Es para…?
Poe fue hacia su pequeño bar para servirse algo de whisky. Después de esa
noche, necesitaba algo que calentara su cuerpo y lo devolviera a tierra.
—Damián, el peligro siempre ha sido haber metido a Padme, y lo sabes —
suspiró—. Ella no es como Tatiana que se adaptó mucho más rápido. Hay…
—No puedo creer que no me hayas dejado matarla. —Damián azotó la
—¡Va a adaptarse! —lo interrumpió Damián en una pequeña explosión de
puerta, furioso.
impaciencia—. Lo sé, solo necesita más tiempo.
—Tal vez estás siendo muy duro con ella en todo este proceso, no lo sé…
Archie, Poe y él acababan de entrar en el despacho de la casa de Verne. —opinó Archie, que no le molestaba ser directo—. A veces puedes ser muy
Era de madrugada. Padme estaba en casa de Eris porque ella había matado maldito.
al tal Gastón uno de los miembros de la manada de Nicolas. Todo había
salido mal. Demasiado. De una forma peligrosa, y Damián estaba tenso,
lleno de ira. Damián hundió las cejas, perdido.
—Creo que es una Novena —reveló Poe, cerrando la puerta con calma. —¿Qué?
—Eres cruel… —asintió Archie—. Hasta yo entiendo que no deberías
tratarla así… Mira, a veces intento decirle a Tatiana que es bonita o decir,
Damián lo miró con un desconcierto enojado.
ya sabes, algo dulce… Las presas no son como nosotros, necesitan ese tipo
—¿Qué? de interacciones, y aún en este mundo ellas siguen siendo eso por
naturaleza.
—Es que su olor es muy sutil —explicó Poe— tal vez porque siempre
intentó reprimirlo y ha matado muy poco, quizás solo a algunos animales.
Me parece curioso…
Damián pestañeó.
—Me parece un peligro —rebatió Damián.
—No sé hacer esas cosas.
—Yo también sentí que había algo raro… —se unió Archie, alternando la
mirada asustada entre ambos con mucha inquietud.
—¿Quieres mi cuaderno de anotaciones sobre presas para aprender a
tratar con ellas? —Archie se entusiasmó—. Tengo uno para que mi
A Archie parecía haberle perturbado el imaginar espíritus en los árboles.
relación con Tatiana funcione…
—¿Qué pasaría si la rechazan? —quiso saber, medio angustiado pero solo
por la idea de que eso indirectamente lo lastimara a él.
Damián ignoró a Archie para soltarle a Poe con seriedad e insistencia:
—Bueno, reaccionaría mal al beber el líquido. —Poe alzó los hombros—.
—Eris puede joderlo todo. Esto podría matarla, claro. Si me equivoco y no es Novena, y si además su
alma está demasiado corrompida, no lo va a soportar. Los ingredientes son
—No vas a tocarla, ya te dije. —Poe mantuvo su decisión—. Vamos a darle
fuertes.
una oportunidad.
—¡No la conoces! —Damián estaba rozando los límites del enfado—.
Ustedes piensan que soy malvado, pero ella… sé que en ella hay algo peor. El susto de Archie desapareció muy rápido. Una emoción desequilibrada
Puedo verlo. iluminó su cara.
—¡Yo quiero ver eso! —aceptó.
Poe estaba bebiendo de su vaso de whisky cuando oyó eso, así que se lo
apartó muy rápido de la boca para explicar con entusiasmo:
Pero por otro lado, Damián no estaba nada entusiasmado. Se veía enojado
—Por eso tuve una idea cuando veníamos para acá. Hay un ritual de y tenso, pero también medio preocupado e inquieto. Por un instante,
iniciación muy viejo… Se usaba para que la conexión entre los miembros detectar eso hizo que Poe lo mirara fijamente con los ojos entrecerrados,
de la manada fuera más fuerte, más de alma y cuerpo, y la posibilidad de medio analítico.
traición disminuyera. Haríamos una bebida con Ambrosía, savia, nuestra
—Damián, ¿has estado tomando las pastillas que conseguí para ti? —le
sangre, otros ingredientes, y la ofreceré por tres noches a los espíritus del
preguntó.
roble. Podría crear un lazo entre ella y nosotros.
—Sí —aseguró Damián de mala gana—, pero he avanzado con Padme y no
—Sabes que no creo en los espíritus del roble. —Damián dejó claro.
quiero que Eris lo arruine.
—Pero yo sí, porque he comprobado que existen —sostuvo Poe, sonriente
—, y ellos aprobarán o rechazarán su unión a la manada.
En realidad, Poe no sabía cómo funcionaban esas pastillas para El Hito,
pero si Damián las estaba tomando, debían de estar ayudando a
contrarrestarlo. Eso le habían dicho los doctores especialistas y él confiaba.
Así que se le acercó. Le puso una mano en el hombro y le masajeó con el
dedo pulgar en un gesto de apoyo.
—Déjame a Eris a mí —le pidió con una sonrisa lasciva—. Se ve como un
desafío que quiero tomar.