REPÚBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
ASAMBLEA DE IGLESIAS CRISTIANAS EN VENEZUELA
AIC
INSTITUTO TEOLÓGICO ASAMBLEAS DE IGLESIAS CRISTIANAS
ITAIC
LOS PROFETAS
Estudiantes:
Yamila Salazar
C.I 7.861.648
María Hernández
C.I 31.294.670
Cabimas, agosto 2023.
INTRODUCCION
En este trabajo estaremos analizando a los profetas y el compromiso que han
tenido a través de los tiempos en la Biblia.
Un profeta es un hombre llamado por Dios para ser Su representante en la
tierra. Cuando un profeta habla en nombre de Dios, es como si Dios mismo
estuviera hablando. Un profeta es también un testigo especial de Cristo que
testifica de Su divinidad y enseña Su evangelio. Un profeta enseña la verdad e
interpreta la palabra de Dios; llama a los que no son justos al arrepentimiento y
recibe revelaciones y dirección del Señor para nuestro beneficio. Él puede ver
el futuro y predecir lo que va a acontecer con el fin de poner al mundo sobre
aviso.
Los profetas que se encuentran en la biblia son 16 y de ellos cuatro son los
mayores o los más largos: Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. Siendo los
menores o más corto: Oseas, Joel, Amós, Abdías, Jonás, Miqueas, Nahúm,
Habacuc Sofonías, Hageo, Zacarías, Malaquías
LOS PROFETAS
En la biblia encontramos 16 libros de profecía en el Antiguo Testamento, desde
Isaías hasta el último libro del Antiguo Testamento, Malaquías. De éstos los
primeros 4 se consideran los profetas mayores, y los últimos 12 como menores.
La expresión "profetas menores" no se refiere a menor importancia, al igual
que "profetas mayores" tampoco se refiere a alguna importancia mayor. Los
términos mayor y menor se refieren al tamaño relativo en cuanto a obra literaria
o número de palabras. Los profetas menores son libros más pequeños que los
profetas mayores. En cuanto a números de palabras, profetas menores
juntamente (30.305 palabras en inglés) no alcanzan el tamaño de ninguno de
los profetas mayores, como Isaías (37,044), Jeremías (42,659), o Ezequiel
(39,407) (Smith Minor Prophets).
A.- PROFETAS MAYORES
Los Profetas son aquellos libros escritos por hombres que realizaban el oficio
de profeta, y un profeta era más que uno que profetiza el futuro; era un
portavoz oficial de Dios. Su mensaje incluía amonestación, exhortación,
estímulo y consuelo, pero también la profecía. El mensaje del profeta respecto
al futuro era una de las pruebas de que todo su mensaje procedía de Dios, que
es el único que conoce el fin desde el principio (Is. 46:10).
1.- Isaías
Isaías es un nombre masculino de origen bíblico. Procede del hebreo antiguo
= ְיַׁש ְע ָיהּוYesha'yahu y se interpreta bajo el significado de "Jehová es ayuda" o
"Jehová es salvación". En la biblia griega está escrito como Esaias (ΕσαιαςEl
Libro de Isaías (en hebreo: ספר ישעיהו, sɛ.fɛr jə.ʃaʕ.ˈjɑː.hu) es el primero de los
Nevi'im en el Tanaj judío y el primero de los Profetas Mayores en la Biblia
cristiana. El libro es identificado por un sobrescrito como la obra del profeta del
siglo VIII a. C. Isaías ben Amoz. Isaías fue hijo de Amoz, quien no debe
confundirse con el profeta Amós, y nació alrededor del 765 a. C. Su primera
visión data del año de la muerte del rey Ozías (Is. 6:1) y se convirtió en asesor
de sus sucesores: Jotam, Acaz, Ezequías y Manasés.
Autoría del libro
Los tres Isaías
A finales del siglo xi, el rabino y exégeta sefardí Ibn Samuel ha-Cohen ibn
Chikatilia (llamado también Chiquitilla) fue el primero en afirmar que, en el texto
de Isaías, existen dos autores completamente distintos. Posteriormente, los
estudiosos coincidieron en que el Libro de Isaías, largo y complejo como es, no
pudo haber sido escrito por un solo autor, ni aún por dos. Los especialistas
consideran evidente que la obra se fue formando a lo largo de muchos años,
con partes provenientes de tiempos y lugares muy distintos. La hipótesis
dominante, y aceptada, sostiene que el libro no fue escrito por un solo hombre,
sino por tres. Los cuales, a falta de nombres mejores, se conocen como «Proto
Isaías», «Déutero Isaías», y «Trito Isaías». Es por ello que es frecuente hallar
en la bibliografía alusiones al segundo Isaías o al tercer autor de Isaías.
La primera parte del libro generalmente es considerada como obra del propio
profeta Isaías. Los estudiosos del hebreo consideran a estos capítulos como
modelos de hebreo clásico. Numerosos comentarios destacan su fino estilo,
composición armoniosa e imágenes notables. Este autor promete el juicio y
restauración de Judá, Jerusalén y las naciones.
La segunda parte del libro, capítulos 44 a 55, es muy diferente al resto,
describe cómo Dios va a hacer de Jerusalén el centro de su gobierno en todo el
mundo a través de un salvador real (un mesías) que destruirá a su opresor
(Babilonia); este mesías es el rey persa Ciro el Grande, que no es más que el
agente que trae el reinado de Yahweh. Isaías habla en contra de los líderes
corruptos y por los más desfavorecidos; y las raíces de la rectitud en la
santidad de Dios antes que en el pacto de Israel. Isaías 44:6 contiene la
primera declaración clara de monoteísmo: «Yo soy el primero, y yo soy el
postrero, y fuera de mí no hay Dios». Este modelo del monoteísmo se convirtió
en la característica definitoria del judaísmo post-exilio, y la base para el
cristianismo y el Islam.
Ciertos críticos consideran que la introducción y las autobiografías (narradas en
primera persona) no pertenecen a ninguno de los tres autores principales, sino
que parecen haber sido añadidas por un redactor postexílico.
Otros autores consideran que Isaías escribió una pequeña parte del libro,
quizás solamente siete capítulos (6-12) y el resto es obra de sus discípulos, la
llamada Escuela de Isaías, activa a lo largo de varios siglos. Desde este punto
de vista, no hay tres, sino varios autores del libro, y cada una de las secciones
fue editada, ampliada o comentada antes y después del Exilio. John Oswalt,
por su parte, sostiene que Isaías es la fuente de todo el libro, pero que en su
actual formato es una composición de sus distintas obras; discursos, profecías
y conversaciones. Tradicionalmente se pensó que todo el libro de Isaías fue
escrito por el mencionado profeta, postura que fue reflejada en los primeros
autores cristianos y que ellos mismos atribuyen a Jesús de Nazaret. Esta fue
la opinión de los rabinos y las Iglesias cristianas de manera unánime hasta el
siglo XIX, y hoy sólo sostenida por expertos. Los especialistas consideran al
libro de Isaías como un gran clásico de la poesía bíblica, pero también de la
literatura oriental. Isaías es el quinto de los libros de la Nevi'im en el Tanaj judío
y el primero de los Profetas Mayores en la Biblia cristiana.
Reproducción fotográfica del gran rollo de Isaías, el manuscrito bíblico mejor
conservado de los encontrados en Qumrán. Contiene todo el Libro de Isaías en
hebreo, con algunas pequeñas partes dañadas. Fue escrito probablemente por
un escriba de la secta judía de los esenios alrededor del siglo II a. C.; por lo
tanto, es al menos 1000 años más antiguo que los manuscritos masoréticos
completos más antiguos.
El libro se abre exponiendo los temas de juicio y posterior restauración de los
justos. Dios tiene un plan que se realizará en el «Día de Yahweh», cuando
Jerusalén se convertirá en el centro de su gobierno en todo el mundo. Ese día
todas las naciones del mundo vendrán a Sion (Jerusalén) para instrucción, pero
primero la ciudad debe ser castigada y limpiada del mal. Se invita a Israel a
unirse a este plan. Los capítulos 5–12 explican la importancia del juicio asirio
contra Israel: el gobierno justo del rey davídico seguirá después de que el
monarca asirio arrogante es derribado. Los capítulos 13–27 anuncian la
preparación de las naciones para el gobierno mundial de Yahweh; los capítulos
28–33 anuncian que un salvador real (un mesías) surgirá como consecuencia
del castigo de Jerusalén y la destrucción de su opresor.
El opresor (ahora identificado como Babilonia en lugar de Asiria) está a punto
de caer. Los capítulos 34–35 cuentan cómo Yahweh regresará a los exiliados
redimidos a Jerusalén. Los capítulos 36–39 hablan de la fidelidad del rey
Ezequías a Yahweh durante el asedio asirio como modelo para la comunidad
restaurada. Los capítulos 40–54 señala que la restauración de Sion está
ocurriendo porque Yahweh, el creador del universo, ha designado al rey persa
Ciro el Grande como un "mesías" prometido y el constructor del templo. Los
capítulos 55–66 son una exhortación a Israel a mantener el pacto. La eterna
promesa de Dios a David se hace ahora a los hijos de Israel/Judá en general.
El libro termina ordenando justicia mientras suceden las etapas finales del plan
de Dios, incluyendo la peregrinación de las naciones a Sion y la realización del
reinado de Yahweh.
La Escuela Isaiana
Por otra parte, se considera demostrado que toda una escuela de escribas se
derivó de la prédica del Isaías histórico. En Isaías 8:16; 9:1, el mismo libro
habla de la inteligencia de los discípulos del profeta en contraposición a la
ignorancia de las masas populares que le respondían con la indiferencia. La
existencia de una escuela isaiana de escribas formados y conducidos por
Isaías puede, entonces, entenderse como una solución intermedia al enigma
de la autoría: ni un autor único ni tres autores independientes. La segunda y la
tercera parte del Libro de Isaías muy bien pueden haber sido escritas por dos
de sus discípulos (o dos grupos de discípulos) luego de la muerte del profeta.
Esta teoría se apoya en la lógica y se encuentra actualmente muy extendida
entre amplios sectores de los estudiosos.
Traducción del Libro de Isaías al griego
Según la Carta de Aristeas, durante el reinado de Tolomeo II Filadelfo (285 a.
C.-245 a. C.), setenta sabios judíos de Alejandría (Egipto) realizaron la ahora
llamada Septuaginta, la traducción al griego de la Torá (los primeros cinco
libros del actual Antiguo testamento), a la que llamaron Pentateuco (‘cinco
libros’).
El resto del Antiguo testamento fue traducido al griego paulatinamente y los
expertos estiman actualmente que la traducción del Libro de Isaías fue hecha
entre los años 150 y 130 a. C...25
2.- Jeremías
La palabra Jeremías es un nombre masculino bíblico que viene del hebreo
= ִיְר ְמ ָיהּוYirmiyahu que literalmente significa "Jehová ha inspirado".
El libro de Jeremías contiene las profecías, advertencias y enseñanzas que
formaron parte del ministerio del profeta Jeremías en el Reino del Sur, o Judá.
Debido a que muchos de los líderes y habitantes de Jerusalén rechazaron a
Jeremías y a otros profetas, y continuaron pecando, Jerusalén fue destruida y
muchos judíos fueron llevados cautivos a Babilonia. Este libro ilustra que el
convenio entre Dios e Israel no hace invencibles a los del pueblo de Dios. Si no
cumplen su parte del convenio y no prestan atención a la palabra del Señor,
ellos se apartan a sí mismos del cuidado y de la protección de Dios.
A medida que los alumnos estudien este libro, comprenderán mejor el convenio
entre Jehová y Su pueblo. Al estudiar la obra de Jehová Señor de restaurar a
los de Su pueblo y ayudarlos a vencer las consecuencias de sus pecados, los
alumnos pueden aprender acerca del poder del Señor para salvarnos y
bendecirnos. Del ejemplo de Jeremías, los alumnos también pueden aprender
que Dios nos ha dado a cada uno de nosotros responsabilidades para cumplir
en esta vida y que, si nos volvemos a Él, el Señor nos ayudará a cumplir con
esas responsabilidades, no importa cuán difíciles sean.
Autoría del libro
Jeremías es responsable de la mayor parte del contenido de este libro, pero
probablemente se valió de escribas para registrar sus palabras a medida que
las dictaba (véase Jeremías 36:4). Jeremías nació en el seno de una familia de
sacerdotes y predicó en el Reino del Sur, o Judá, durante aproximadamente
cuarenta años, procurando “detener… la corriente de idolatría e inmoralidad”.
Finalmente fue encarcelado en Jerusalén (véase Jeremías 37:15; 1 Nefi 7:14),
y después de la caída de Jerusalén en torno al año 586 a. de J.C., los judíos
que se escaparon a Egipto llevaron consigo a Jeremías (Jer. 43:5–6) en donde,
según la tradición, lo mataron a pedradas”. El libro de Isaías puede dividirse en
tres pueblo. Los capítulos 36 al 39 contienen un intervalo histórico, con
frecuencia llamado “El libro de Ezequías.” Los capítulos 40 al 66 ofrecen un
mensaje de consuelo para el pueblo de Dios.
Jeremías comenzó su ministerio en 626 a. de J.C., en el año decimotercero del
reinado del rey Josías (véase Jeremías 1:1–2), y continuó predicando hasta
después de la destrucción de Jerusalén, aproximadamente en el año 586 a. de
J.C. (véase Guía para el Estudio de las Escrituras, “Jeremías”). Su predicación
coincidió en el tiempo con el ministerio de otros profetas, entre ellos Lehi
(véase 1 Nefi 1:4, 18–20), Sofonías (véase Sofonías 1:1) y Urías (véase
Jeremías 26:20–24). Algunas de las palabras de Jeremías se registraron antes
de la destrucción de Jerusalén (véase Jeremías 36:32).
La mayoría de los libros proféticos del Antiguo Testamento se centran
principalmente en la palabra de Jehová como fue revelada por los profetas,
pero no en la vida de los profetas en sí. El libro de Jeremías es una excepción.
Además de las profecías de Jeremías, el libro contiene información biográfica
sobre Jeremías y brinda conocimiento sobre la angustia emocional y mental
que experimentó en ocasiones al ministrar en medio de tanta oposición
(Jeremías 8:18–9:2; 15:15–18; 20:7–9; 26; 32; 37–38).
El libro también aborda la doctrina de la preordenación, que enseña que el
Señor llama a personas a cumplir determinadas responsabilidades y
asignaciones en la vida terrenal. Jehová le dijo a Jeremías: “Antes que te
formase en el vientre, te conocí; y… te di por profeta a las naciones” (Jeremías
1:5). El saber que Jehová había determinado que él fuera profeta en una época
difícil pudo dar a Jeremías la fuerza y la fe que necesitaba para predicar la
palabra de Jehová a pesar de la persecución.
Un tema que prevalece a lo largo de todo el libro de Jeremías es que así como
Jehová había cuidado de los de Su pueblo cuando fueron destruidos, Él
también los juntaría, restauraría y fortalecería (Jeremías 31:28). En una
revelación registrada en el libro de Jeremías, Jehová dijo que Él haría “un
nuevo convenio” con Su pueblo, en referencia al nuevo y sempiterno convenio
del Evangelio que Jesucristo estableció durante Su ministerio y que se restauró
en los últimos días (Jeremías 31:31–33; 22:1; 66:2). Jeremías también profetizó
que en los últimos días, Jehová enviaría pescadores y cazadores para reunir
consigo a Israel, un acontecimiento que sería más impactante para aquellos
que lo presenciaran que la liberación de los hijos de Israel de Egipto (Jeremías
16:14–16).
3.- Ezequiel
La palabra Ezequiel es un nombre masculino bíblico del Antiguo Testamento.
Proviene del hebreo ְיֶח ְזֵק אל, que se translitera como Yechesquel; en la biblia
griega aparece como Ιεζεκιελ (Iezekiel),y en latín como Ezĕchĭel. La traducción
que se le ha hecho al nombre es "Dios es mi fortaleza" o "Dios fortifica". Si "el
año treinta" del 1:1 se refiere a la edad de Ezequiel, él tenía 25 años de edad
cuando fue llevado cautivo y 30 cuando fue llamado al ministerio. 30 años era
la edad en la que los sacerdotes comenzaban su cargo, y por lo tanto era un
año notable para Ezequiel. Su ministerio comenzó en el 593/92 a.C. y se
extendió por lo menos 22 años hasta el 571/70 a.C. (25:17). Él era un
contemporáneo tanto de Jeremías (quien era unos 20 años mayor) y Daniel
(quien era de la misma edad), a quien él nombra en el 14:14, 20; 28:3 como un
profeta que ya era bien conocido. Al igual que Jeremías (Jer 1:1) y Zacarías
(Zac 1:1 con Neh 12:16), Ezequiel fue tanto un profeta como un sacerdote
(1:3). Debido a su contexto sacerdotal, él estaba particularmente interesado y a
la vez familiarizado con los detalles del templo; y así Dios lo usó para escribir
mucho acerca de ellos (8:1-11:25; 40:1-47:12).
Ezequiel y su Esposa (quien es mencionada en el 24:15-27) estaban entre los
diez mil judíos que fueron llevados cautivos a Babilonia en el 597 a.C. Ellos
vivián en Tel-abib (3:15) en la cuenca del río Quebar, probablemente al SE de
Babilonia. Ezequiel escribe de la muerte de su esposa en el exilio (Ez 24:18),
pero el libro no menciona la muerte de Ezequiel, las cual la tradición rabínica
sugiere que ocurrió en las manos de un príncipe israelita cuya idolatría él
reprendió alrededor del 560 a.C.
El autor recibió su llamado a profetizar en el 593 a.C. (1:2), en Babilonia ("en la
tierra de los caldeos"), durante el quinto a de la cautividad del rey Joaquín, las
cual comenzó en el 597 a.C: Frecuentemente, Ezequiel fecha sus profecías a
partir del 597 a.C. (8:1; 20:1; 24:1; 26:1; 29:1; 30:20; 31:1; 32:1, 17; 33:21;
40:1). Él también fecha el mensaje en el 40:1 como el 573/72, el decimocuarto
año después del 586 a.C., esto es, la caída final de Jerusalén. La última
profecía fechada de Jerusalén fue en el 571/70 a.C. (29:17).
Las profecías en los capítulos 1-28 están en orden cronológico. En el 29:1, el
profeta regresa a un año antes del 26:1. Pero a partir del 30:1 (31:1; 32:1, 17),
él está cerca de ser estrictamente cronológico.
Aspectos Literarios
Los tres profetas mayores (Isaías, Jeremías, Ezequiel) y Sofonías, tienen la
misma secuencia básica de mensajes:En ningún otro libro este patrón se
muestra tan claramente como en Ezequiel. Además de la claridad de la
estructura, el libro de Ezequiel revela simetría. La visión del templo profanado
listo para su destrucción (caps. 8-11) se equilibra por la visión del templo
restaurado y purificado (caps. 40-48). El Dios que se presenta como un Dios de
ira (cap. 1) también se muestra como un Dios de consolación ("Aquí Habita el
Señor", 48:35). El llamado de Ezequiel para ser un centinela del juicio divino
(cap. 3) se equilibra con un llamado a ser un centinela de la nueva era (cap.
33). En un lugar (cap. 6) las montañas de Israel reciben una amonestación
profética, pero en otro (cap. 36) son consolados.
Los libros proféticos, por lo general, son extensamente poéticos, y sus profetas
hablan aparentemente en estilos imaginativo y rítmicos. La mayor parte de
Ezequiel, sin embargo, está escrito en prosa,tal vez debido a su trasfondo
sacerdotal. Sus reiteraciones tienen un efecto percutor inolvidable, y su
orientación sacerdotal también se refleja en el tipo de oraciones gramaticales
semejantes a las que se usaban en los casos legales (compárese 3:19, "si tú
se lo adviertes..." con Ex 21:1, "Si alguien compra un esclavo hebreo...").
El libro contiene cuatro visiones (caps. 1-3; 8-11; 37:1-14; 40-48) y 12 actos
simbólicos (3:22-26; 4:1-3; 4:4-8; 4:9-11; 4:12-14; 5:1-3; 12:1-16; 12:17-20;
21:6-6; 21:18-24; 24:15-24; 37:15-28). Cinco mensajes se expresan en forma
de parábolas (caps. 15; 16; 17; 19; 23).
Desde la perspectiva histórica, el reino unido de Israel duró más de ciento diez
años (1043-931 a.C.), pasando por los reinados de Saúl, David, y Salomón.
Después el reino dividido, Israel (norte) y Judá (sur), se extendió del 931 a.C. al
722/21 a.C. Israel cayó en manos de Asiria en el 722/21 a.C. dejando a Judá,
el reino sobreviviente por ciento treinta y cinco años, el cual cayó en manos de
Babilonia en el 605-586 a.C.
Religiosamente, el rey Josías (640-609 a.C.) había instituido reformas en Judá
(2 Cr 34). Trágicamente, a pesar de su esfuerzo, la idolatría había
insensibilizado a los judíos de tal manera que su despertar fue solo "tan
profundo como su piel" en términos generales. El ejército egipcio mató a Josías
al cruzar Palestina en el 609 a.C., y los judíos se hundieron en el pecado para
juicio bajo Joacaz (609 a.C.), Joacim (609-698 a.C.), Joaquín (598-597 a.C.) y
Sedequías (597-586 a.C.).
Domésticamente, Ezequiel y los diez mil vivieron en exilio en Babilonia (2 R
24:14), más como colonos que como cautivos, teniendo permiso de cultivar
porciones de tierra bajo condiciones algo favorables (Jer 29). Aun Ezequiel
tenía su propia casa (3:24; 20:1).
Proféticamente, los profetas engañaban a los exiliados con certezas de un
regreso pronto a Judá (13:3, 16; Jer 29:1). Del 593-585 a.C. Ezequiel advirtió
que su amada Jerusalén sería destruida y su exilio prolongado y por lo tanto,
no había esperanza de un regreso inmediato. En el 585 a.C., una persona que
se escapó de Jerusalén, quien había evadido a los babilonios, llegó a Ezequiel
con las primeras noticias de que la ciudad había caído en el 586 a.C., alrededor
de seis meses antes (33:21). Esto destrozó las falsas esperanzas de cualquier
liberación inmediata para los exiliados, y entonces el resto de las profecías de
Ezequiel se relacionaron a la restauración futura de Israel a su tierra de origen
y las bendiciones futuras del reino mesiánico.
4.- Daniel
Cabe mencionar que la inclusión de El' en este nombre, lo vuelve a su vez una
forma teofórica o «nombre divino». En conjunto, Dan-i-El es interpretado desde
el hebreo como 'Dios me juzga', 'Dios es mi juez' o 'Justicia de Dios'. El Libro
de Daniel es un libro de la Biblia en el cual se relata la vida de su protagonista,
Daniel, un noble judío exiliado en Babilonia, así como sus visiones
apocalípticas enfocadas en asuntos políticos. Su mensaje es que así como el
Dios de Israel salva a Daniel de sus enemigos, también salvaría a Israel de la
opresión.
Forma parte de la Tanaj hebrea y del Antiguo Testamento cristiano. En la
primera no lo incluye en la sección denominada los Profetas (Nevi'im) sino
entre los Escritos (Ketuvim). En el segundo se lo considera el cuarto de los
libros proféticos y se lo incluye entre los Profetas Mayores (junto con Isaías,
Jeremías y Ezequiel) entre los libros de Ezequiel y Oseas.
Está datado en el siglo II a. C, y se dispone de dos variantes del texto; la más
breve es la que aparece en la Biblia hebrea y las versiones de las iglesias
reformadas. En las biblias católicas, así como en la versión de los Setenta, el
texto incluye secciones, llamadas deuterocanónicas, que agregan información
sobre la vida del profeta y pasajes poéticos.
Daniel pertenece esencialmente al género apocalíptico de tradición judía,
siendo uno de sus primeros ejemplos, inspirándose sobre todo en el Libro de
Ezequiel. Este género es de difícil comprensión, pero esencialmente muestra
como Yahveh, el Dios de Israel, concede la sabiduría a sus elegidos, en este
caso Daniel, y les revela sus designios secretos sobre el mundo y la historia. El
libro contiene secciones narrativas que le sirven de contexto y comentario.
Quienes consideran al libro como obra de un profeta llamado Daniel que vivió
en la corte de Nabucodonosor y sus sucesores, suelen caracterizarlo como un
texto profético.
Autonomía del libro
El Libro de Daniel identifica al profeta Daniel como su autor (Daniel 9:2; 10:2).
Jesús también menciona a Daniel como su autor (Mateo 24:15). Fecha de su
Escritura: El Libro de Daniel fue escrito probablemente entre el 540 y el 530
a.C.
Propósito de la Escritura: En el 605 a.C., Nabucodonosor, rey de Babilonia
había conquistado a Judá y deportado a muchos de sus habitantes a Babilonia,
incluido a Daniel. Daniel sirvió en la corte real de Nabucodonosor y varios
gobernantes que siguieron a Nabucodonosor. El Libro de Daniel registra las
acciones, profecías, y visiones del profeta Daniel.
B.- PROFETAS MENORES
1.- Oseas
Oseas (“Salvación de Yahvéh”) fue hijo de Beeri y el primero de los Doce
Profetas Menores recogidos en el Antiguo Testamento. Es posible que viviera
en el norte de Israel durante el siglo VIII a.C. de acuerdo con el contenido del
libro de profecías que lleva su nombre. A Oseas se lo consideró un profeta de
la fatalidad o la condenación, aunque bajo su mensaje apocalíptico se puede
discernir una promesa de salvación.
El libro se atribuye al profeta Oseas, activo en Israel entre hacia el siglo VIII a.
C. Según Os. 1:1 Oseas ya habría comenzado su ministerio profético tiempo
antes bajo Jeroboam II (787-747 a. C.), y habría terminado durante el reinado
del Ezequías de Judá.
Las indicaciones del libro son demasiado vagas y generales como para poder
establecer más detalles respecto de la vida del hombre real que escribió el
texto. En la obra se hacen referencia a algunos sucesos de la historia israelita
de entonces: alianza con reyes extraños (7,16; 8,4), tributo de Menajem al rey
de Asiria (5,13; 7,11-12) guerra siro-efraimita del año 735 (5,8-6,6) y recurso a
Egipto en tiempos del rey Oseas de Israel (7,11; 9,6; 12,2).3
Al inicio del Libro de Oseas 1-3, Dios ordena a este que tome por esposa a una
prostituta y que tenga con ella hijos de la prostitución. Así Oseas tomó por
esposa a la prostituta Gómer, hija de Diblayin y con ella tuvo tres hijos. Al
primero Dios le dijo que pusiera como nombre Jezrel, haciendo referencia al
valle de Jezrel; a la segunda Lo-ruhamah (“indigna de compasión”); y al
tercero, Lo-ammi (“pueblo ajeno”). En algún momento Gómer abandonó a
Oseas por un amante, pero Dios le dijo a Oseas que fuese y amase a esa
mujer adúltera (su propia esposa). Entonces Oseas compró a Gómer por
quince monedas de plata y una carga y media de cebada y le dijo que no
volvería a prostituirse nunca más, que no tendría relaciones sexuales ni con él
ni con ningún otro hombre. Y así se hizo.
El texto tiene un mensaje trascendente. Así la familia de Oseas refleja la
relación adúltera que Israel estaba teniendo con los dioses politeístas de la
región que habitaba. La relación entre Oseas y Gómer simbolizaba la relación
de Dios con el pueblo de Israel. A pesar de que Gómer se marchó y estuvo con
otro hombre, Oseas continuó amándola y la perdonó. Igualmente, el pueblo de
Israel adoró a los falsos dioses, y a pesar de ello Dios continuó queriéndolo.
Los nombres de los hijos de Oseas también tienen un elemento profético. El
primero anunció la caída de la dinastía reinante en Jezrel, y los otros dos
mostraron la ira de Dios porque los Israelitas habían roto su pacto al adorar a
otros dioses.
En la iconografía medieval la historia de Oseas y la prostituta Gómer suele
representarse antecediendo al libro de Oseas en los manuscritos iluminados.
La pareja puede aparecer o bien como una imagen marginal, dentro de una
inicial historiada o en una miniatura columnaria enmarcada. Existen diversas
variaciones iconográficas de este tema. Oseas y Gómer pueden aparecer o
bien solos o acompañados, incluyendo una imagen de Dios desplegando un
rollo con la orden de que Oseas se case con la prostituta. Cuando están solos
pueden aparecer o bien de pie o sentados. En numerosas ocasiones, Oseas
abraza a Gómer y para demostrar la procedencia de ésta, Oseas toca el
mentón de Gómer con la mano o directamente uno de sus pechos. La boda se
representa a través de la dextrarum junctio, o la unión de las manos derechas
(una práctica social común para desposarse ante testigos), aunque en varias
ocasiones Oseas le pone un anillo a Gómer en el dedo para demostrar su
unión y a veces le da dinero para demostrar su procedencia. También es
bastante común encontrar la escena de Oseas y Gómer en una narración
continua con Gómer dando a luz a uno de sus hijos. Finalmente, en otros
casos, Oseas aparece de pie y Gómer sentada sosteniendo a su hijo.
La boda de Oseas y Gómer también fue objeto de representación en otros
medios artísticos como la escultura o la vidriera, y la iconografía es similar a la
que aparece en la miniatura medieval.
Este caos social, político y económico llevó también a la degradación moral y
religiosa, a la que Oseas alude en forma permanente: la piedad judía se desvía
de la verdad, llegando a adorar a un becerro de oro en lugar del Señor Yahvéh,
vicios que se apoyaban en la prosperidad económica de los años previos. Ante
la tribulación presente, el profeta echa en cara a los judíos su impiedad pasada.
2.- Jonás
La palabra Jonás tiene el significado de "nombre propio" y viene del hebreo
loná = "paloma".Jonás significa “paloma” (del hebreo “yoná/ )”יֹוָנהy “signo” o
“augurio” (del griego “oiōnós/οἰωνός”). En la Antigua Grecia, se creía que las
palomas eran enviadas por los dioses como una señal para el hombre. Aunque
el libro no identifica a su autor, la tradición lo ha atribuido al profeta mismo,
Jonás, hijo de Amitai (1:1), de Gat-hefer (2 Reyes 14:25; ver nota allí) en
Zabulón (Josué 19:10,13). Sin embargo, en vista de sus tantas similitudes con
las narraciones sobre Elías y Eliseo, este puede venir de los mismos círculos
proféticos que compusieron los relatos originales sobre aquellos profetas,
quizás en el octavo siglo a. C. (ver Introducción a 1 Reyes: Autor, Fuentes y
Fecha).
En la mitad de siglo durante el cual el profeta Jonás ministró (800-750 a. C.) un
evento significante afectó el reino del norte de Israel: El Rey Jeroboam II (793-
753) restauró sus fronteras tradicionales, terminando casi un siglo de conflictos
esporádicos entre Israel y Damasco.
Jeroboam, bajo la buena providencia de Dios (2 Reyes 14:26-27), lideró la
defensa de Damasco frente a Asiria (en la mitad posterior del noveno siglo), la
cual derrotó el centro del poder arameo. Previo a ese tiempo, no solo Israel
había sido reducida en tamaño, sino que el rey de Damasco había sido capaz
de controlar relaciones internas en el reino del norte (2 Reyes 13:7). Sin
embargo, luego de la campaña asiria contra Damasco en 797, Joacaz el rey de
Israel había sido capaz de recuperar el territorio perdido frente al rey de
Damasco (2 Reyes 13:25). Subsecuentemente, problemas internos en Asiria
permitieron que Jeroboam completara la restauración de las fronteras del norte
de Israel. Sin embargo, Asiria siguió siendo la amenaza real del norte en esta
época.
Los profetas del Señor estaban hablando a Israel acerca de estos eventos.
Alrededor de 797 a. C. Eliseo habló al rey de Israel con respecto a victorias
futuras sobre Damasco (2 Reyes 13:14-19). Unos años después, Jonás profesó
la restauración que Jeroboam completó (2 Reyes 14:25). Pero un poco
después que Israel había triunfado, comenzó a gozarse en su nuevo poder.
Porque estaba aliviada de presiones extranjeras. Un alivio que había venido de
acuerdo a las palabras motivadoras de Eliseo y Jonás, sintió celosamente
complaciente acerca de su estatus favorecido con Dios (Amós 6:1). Esta
enfocó su religión en las expectativas del “día del Señor” (Amós 5:18-20),
cuando la oscuridad de Dios sumergía a las otras naciones, dejando que Israel
se calentara en su luz.
Fue en tal momento que Dios envió a Amós y a Oseas a anunciar a su pueblo
de Israel que él no “los toleraría más” (Amós 7:8; 8:2) sino que los enviaría al
exilio “más allá de Damasco” (Amós 5:27), por ejemplo, a Asiria (Oseas 9:3;
10:6; 11:5). Durante este tiempo, el Señor también envió a Jonás a Nínive a
advertir acerca del peligro inminente del juicio divino.
Al ser Jonás contemporáneo con Amós.
Por un gran número de razones, incluyendo la predicación a los Gentiles, al
libro a menudo se le asigna una fecha postexílica. Se dice que por lo menos el
libro debió haber sido escrito luego de la destrucción de Nínive en 612 a. C.
Pero estas consideraciones no son decisivas. La similitud de esta narración con
los relatos de Elías-Eliseo han sido notados anteriormente. Uno puede
preguntarse si la mención del arrepentimiento de Nínive y la siguiente
destrucción apartada de la ciudad habrían tenido tanto significado para el autor
luego del derrocamiento de Nínive. Y suponer que proclamar la palabra de Dios
a los Gentiles no tenía relevancia en el octavo siglo es descuidar el hecho de
que ya en el siglo anterior Elías y Eliseo habían extendido sus ministerios a las
tierras foráneas (1 Reyes 17:7-24; 2 Reyes 8:7-15). Además, el profeta Amós
(c. 760-750) coloca el trabajo de redención de Dios en representación de Israel
en el contexto de sus tratos con la nación (Amós 1:3 – 2:16; 9:7,12). Quizás el
tercer cuarto del octavo siglo es la fecha más probable para el libro, luego de
los ministerios públicos de Amós y Oseas y luego de la caída de Samaria frente
a Asiria en 722-721. El relato pertenece a un autor del siglo V a.C. En él se
hace referencia a un profeta llamado Jonás que vivió en el siglo VIII a.C. en el
reino del norte gobernado por Jeroboán II. El Libro de Jonás, escrito
probablemente en el siglo V a.C., cerca de 300 años tras la muerte de su
propio protagonista, el profeta Jonás, es uno de los libros que forman el
Antiguo Testamento de la Biblia cristiana. Forma parte de un género literario
denominado midráshico que permitía utilizar un determinado dato bíblico para
servir de tema a un desarrollo con fines didácticos sin pretender narrar
acontecimientos históricos.
En los libros de Jonás, su autor reacciona contra el particularismo socio-
religioso muy en auge en la época de Esdras y Nehemías, mostrando los
designios de salvación que Dios tiene para con los paganos, aunque sean
enemigos de Israel, enviándoles un predicador. Para alcanzar este objetivo, el
autor se sirve de un profeta del cual poco se conocía para construir un texto
repleto de hipérboles e incluso de humor que fácilmente se fijaba. De hecho, la
aventura de Jonás en el vientre de la ballena quedó en la imaginación del
pueblo y es aún hoy una historia muy popular.
El pequeño Libro de Jonás está dividido en dos partes:
Parte 1: en que Jonás se opone a la voluntad de Dios para ir a predicar en
Nínive y huye para Tarsis, siendo tragado por el gran pez y vomitado en la
playa.
Parte 2: en que Jonás hace su predicación en Nínive, y se convirtió.